Enredo Universal

Capítulo cuatro

Todos se quedaron en silencio, sorprendidos de que la hija de Senku tuviera los mismos cuchillos que Kohaku.

Y además, ni siquiera se habían recuperado de la sorpresa de ver a una Kohaku adulta jugando con una pequeña Tsukiku de unos cinco años en aquel video, ¿y ahora esto?

Tsukiku miró con los ojos muy abiertos a Kohaku, antes de suspirar y frotar sus sienes.

—Bien, tarde o temprano se darán cuenta, así que no tiene sentido seguir ocultándolo. La verdad es que…

—Dear daughter!~ —En ese momento, la voz de Luna hizo que Tsukiku se crispara como gato mojado, y todos voltearon a la puerta, viéndola ingresar a la cabina algo agitada, pero feliz—. I have great news for you!

Tsukiku se desinfló de inmediato, mirando con cansancio a Luna.

—¿No te habías ido con los demás en el grupo de búsqueda de tío Ukyo? —preguntó la jovencita Ishigami en inglés.

—¡Me enviaron de regreso! Dijeron que encontraron posibles rastros de alguien, pero querían confirmarlo contigo, así que me ofrecí a volver —informó, orgullosa.

—¿Encontraron rastros de alguien? —Tsukiku se interesó de inmediato—. ¿Qué clase de rastros?

—Bueno, Ukyo dijo que no estaba seguro, pero… era un rastro de flores, algo que Gen dejaría, así que quería preguntarte si había alguien relacionado a Gen en su grupo de nueve personas, aunque de todos modos están siguiendo el rastro.

Gen se sorprendió mucho, mientras que Tsukiku sonrió de oreja a oreja.

—¡Ja, es Elioth! —Apretó un puño con emoción—. ¡Dile que sí, que siga el rastro! Conociendo a ese murciélago-mapache astuto, debe estar viniendo en dirección a la señal, pero por las dudas que revisen en ambas direcciones, ya que cambiamos el curso.

—¡Claro, le diré, porque soy la más capaz! —Luna infló el pecho.

—¡Nada mal, tí… Luna! ¡Tienes diez billones de puntos tú y el grupo de Ukyo!

Luna chilló emocionada, antes de acercarse a Tsukiku y palmear su cabeza, sorprendiéndola.

—No es necesario que me digas Luna para no incomodarme, puedes decirme mamá si quieres. Y no te preocupes, ¡seguiré haciendo un buen trabajo, porque soy Luna, la mujer más capaz! —Sacó su radio y comenzó a comunicarse con Ukyo.

Tsukiku la miró incrédula, antes de voltear hacia los demás, y especialmente hacia Kohaku, que aún tenía sus cuchillos.

—Emm… retomando la conversación, tengo esos cuchillos porque… —Miró hacia atrás a Luna, que terminó de hablar con Ukyo y volteó a verla curiosa—. Porque… umm… e-estoy aprendiendo artes marciales y… tú eres mi maestra favorita, je… sí, eso. —Carraspeo.

Kohaku ladeó la cabeza, mientras que Senku rodó los ojos.

—Ya veo… No me sorprende, ya que eres hija de Senku, debemos ser cercanas. —Se acercó a ella y le devolvió los cuchillos—. Por eso estaba en aquel video contigo cuando eras pequeña ¿no?

—C-claro… Juego todo el tiempo con las personas que me cuidan… —Tsukiku suspiró, pareciendo culpable por algo.

—Entiendo, y por cierto… —Posó una mano en su cabello, sorprendiéndola y sonrojándola un poco— eras una niña muy linda… aún lo eres. Cuenta conmigo para ayudarte a encontrar a tu hermanita. —Pasó la mano suavemente por sus cabellos, ruborizándola más.

—G-gracias, yo… emm… aprecio cualquier ayuda. —Se apartó rápidamente, nerviosa.

Tsukiku volvió a carraspear y se arrodilló junto a su celular roto en como veinte pedazos.

—Repárate —dijo en voz alta, y el celular se unió de inmediato, volviendo a quedar como nuevo, sorprendiendo a todos—. Ahora sí, obedéceme solo a mí y vuelve a mostrarme los veintiocho resultados que te pedí.

—¡A la orden! —dijo la IA del celular, Iris, y Tsukiku comenzó a deslizar el dedo para ver entre los resultados mientras Luna preguntaba qué pasaba exactamente, siendo rápidamente atendida por Francois que le explicó todo y tradujo todo también.

Por mientras, Gen seguía pensando en el tal Elioth que Tsukiku mencionó sin dar más explicación de cuál era su relación con él, pero antes de que pudiera decir nada el smartphone proyectó otra pantalla holográfica en medio de la cabina, esta vez una por elección de su dueña.

La pantalla mostró a un Senku mayor parado delante de lo que parecía ser una gigantesca Medusa, sorprendiendo a todos.

—¿Y cómo funciona, papá? —preguntó una vocecita aniñada y dulce, la misma que escucharon en el video del teatro, por lo que debía ser Tsukiku pequeña, aunque un poco mayor que el video de antes, por su tono de voz, aunque no demasiado, de unos ocho o nueve años, quizá—. Aunque yo ya lo sé, pero mi amigo no entiende. —Apuntó a un niño de cabello castaño claro y ojos verdes, que la miró mal, antes de volver a apuntar a su padre.

—Bueno, en términos que incluso un idiota podría entender…

—Por favor no me llame idiota, sensei —dijo la voz malhumorada del amiguito de Tsukiku.

—No lo decía por ti, niño mafioso, ahora silencio y presta atención. —Senku movió una pizarra para que estuviera frente a la cámara—. Lo explicaré de forma muy sencilla. Whyman controla campos cuánticos, hasta ahora sabemos que controla seis, por lo que confirmamos la existencia de seis, grandioso, hurra, pero son totalmente inaccesibles para nosotros con nuestra pobre tecnología humana, así que dependemos de lo que Whyman-sensei nos explique. —Palmeó una capsula atada a su cintura, y solo entonces todos notaron que lo que tenía allí era una medusa.

—En efecto, es. Sin embargo, podrían existir miles, en eso mi conocimiento limitado, es.

—¡E-en verdad puede hablar! —gritó Chrome, atónito al ver la pantalla.

—Podrían existir miles, y la humanidad solo había teorizado de 17 a 118 campos. —El Senku adulto en el video rio entre dientes—. Ni Whyman ni yo lo sabemos, pero la gran diferencia aquí es que Whyman controla seis. Y creemos que la interacción de esos seis es suficiente para crear… —se interrumpió—. Bueno, el niño mafioso no lo entendería, así que lo diré de la forma más sencilla posible: se podría manipular la materia, la gravedad, la tela espacio-tiempo y demás cosas complicadas, y con la combinación de todo… —Sonrió inmensamente— se puede viajar en el tiempo.

Tsukiku decidió cortar el video ahí, sonriendo con satisfacción al ver los rostros maravillados de Xeno y Senku.

—Así que… esto es la explicación de la petrificación. —Senku rio entre dientes—. Campos cuánticos que controlan la materia. ¡Eso sí que me emociona!

—¡Que verdaderamente elegante! Control sobre la gravedad y la masa, se podría hacer muchas cosas con eso. —Xeno sonrió oscuramente.

—Pueden fantasear con eso todo lo que quieran luego de salvar a mi hermana —dijo Tsukiku, ceñuda—. Ahora, ¿me dejarán desmantelar la medusa o qué?

—Diría que primero le exijas que te muestre el video completo, sin duda hay una razón por la cual lo cortó tan pronto —dijo Xeno mirando a Senku, haciendo que Tsukiku le dispare una mirada asesina.

—Nah, ya oí suficiente, solo le pedí que me muestre algo interesante. —Cuando Senku dijo eso, casi todos se fueron de espaldas, sorprendidos de que cediera tan fácil—. Está bien, mocosa, puedes desmantelar a Whyman. —Miró a Kohaku—. Dale la medusa.

Kohaku asintió, sonriendo, y le dio el pequeño aparato a la niña, que le agradeció con una sonrisa.

—Bueno, eso fue interesante~ —dijo una voz desde una ventana, y todos voltearon bruscamente a ver a un adolescente desconocido y empapado colgado torpemente de una de las ventanas de la cabina—. Ahora que terminaron, ¿me ayudan? Es difícil trepar barcos cuando nunca hice ejercicio en la vida, ya saben~.

—¡Elioth! —Umi corrió felizmente a ayudarlo a entrar a la cabina, y Kinji corrió a buscarle una toalla.

—Ja, miren lo que trajo la marea, no sabía que los murciélagos-mapaches podían nadar. —Tsukiku se acercó riendo entre dientes.

—¿Elioth?... —El interés de Gen de inmediato se disparó.

Kinji le dio la toalla a Elioth, que era un adolescente ojeroso de ojos rasgados (japones, pero con rasgos mestizos) y cabello negro ondulado, y a primera vista parecía la típica persona que quería venderte algo de dudosa procedencia, pero pronto sonrió cálidamente y abrazó a Umi que tenía los ojos llorosos y parecía muy aliviada de verlo.

—¡Que bueno que estés bien, Elioth! —exclamó Umi con rostro asustado—. Esa horrible explosión nos dispersó a todos, pero los que protegimos los celulares pudimos encontrarnos rápido. ¿Estás bien? ¿Cómo llegaste aquí?

—No te preocupes, Umi-chan~, estuve algo desorientado al principio, pero luego vi la señal, imaginé que era Tsukiku-chan y decidí venir, y nadé para subirme al barco, claro.

—Nadaste para que nadie note tu presencia y espiarnos, bastardo, no estarías mojado y cansado si hubieras hecho señas, te habríamos subido nosotros. —Tsukiku rodó los ojos.

—¡También estaba preocupado por ti, Tsukiku-chan!~ —Elioth se acercó a intentar abrazarla, pero Tsukiku lo esquivó con rostro indiferente.

—Llamen al equipo del tío Ukyo y díganle que ya no es necesario que siga el rastro de flores. El idiota solo nos hizo perder valioso tiempo de búsqueda. —Miró mal a Elioth.

—Que cruel~… pero… si la búsqueda sigue… entonces aún faltan personas. —Elioth se puso serio de repente, su expresión llenándose de preocupación—. ¿Quiénes faltan?

Tsukiku tomó aire, apretando los labios, con una mirada angustiada.

—Misaki y Yok y… Shizuku…

—Ay, Dios… tenían que ser los más pequeños… —Elioth se cubrió la boca.

—Tsukiku es más pequeña que Misaki y Yok, en realidad… —señaló Ruchiru, a lo que Tsukiku le pisó el pie, haciéndolo chillar.

—Solo por un par de meses, idiota. —Le sacó la lengua.

—¡Atención! —La voz de Ryusui interrumpió todo—. ¡El castillo de Xeno ya está a la vista!

—Ja, ya era hora. —Tsukiku rio entre dientes—. Llegaste justo a tiempo, Elioth, ya es hora de comenzar el infernal trabajo manual, gracias por unirte a mi mano de obra.

Elioth se congeló.

—Me hubiera quedado en el bosque, rayos~…

Mientras desembarcaban, Elioth se acercó a Tsukiku mientras ella tomaba el trozo de su celular que había pegado en la ventana, mirando a Whyman en su mano.

—¿De verdad dejaste ese video de obra de teatro reproducirse por accidente?~ —dijo Elioth, sus ojos entrecerrados y analíticos.

Tsukiku lo miró de reojo.

—No sé de qué hablas, aprendiz de mentalista barato.

—Qué cruel~.

—Con lo que dices, me confirmas que nos espiaste. —Bufó Tsukiku—. Y si nos espiaste, viste que no fui yo la que pidió el video.

—No~, pero pudiste haber cancelado el video al instante, y en su lugar te quedaste ahí parada fingiendo estar en shock~… Y ahora tu querido papi te dio a Whyman fácilmente. —Elioth sonrió a sabiendas—. Lo hiciste apropósito, querías que él viera que realmente es tu padre, quieres que se encariñe contigo y esté en la palma de tu mano, cediendo a tus caprichos, y sabías que se le ablandaría el corazón al verte de pequeña y en los brazos de ya sabes quién~ y diciendo que él es tu héroe, básicamente~… Fingiste enojarte por el "desliz", pero obtuviste exactamente lo que querías~.

Tsukiku lo miró muy seria.

—Dices una palabra y te mataré.

—Soy una tumba, Tsukihime-chan~… Aunque sabes, si quieres ablandar a tu papi, podrías probar tratándolo bien~ —sugirió, y Tsukiku apartó la mirada.

Cuando ella no respondió, Elioth suspiró.

—No puedes culparlo por lo que aún no ha hecho, Tsukiku-chan…

—No sé qué idea tienes, no tengo ninguna razón para estar molesta con mi papá, ni este, ni el que está en casa. —Le dio la espalda, dirigiéndose a la salida.

—No, de hecho no, pero ambos sabemos que inconscientemente lo estás… aunque no quieras admitirlo, y aunque él no lo merezca.

Tsukiku le dedicó una última mirada asesina, antes de irse cerrando de un portazo.

Elioth solo pudo suspirar.

.

Después de designar los otros dos equipos de búsqueda ya con la gente que estaba en el castillo de Xeno, Tsukiku y Ruchiru se pararon en un podio frente a todo el reino de Xeno y toda la tripulación del Perseo, los que quedaban que no fueron a formar parte de los cuatro equipos de búsqueda, por lo que eran en total más o menos doscientas personas.

—Lo que necesitamos son cables de plata reforzados con tungsteno —dijo Tsukiku con los brazos cruzados y rostro serio—. Sobra decir que la plata debe ser diez billones por ciento pura, y necesitaremos unos… —Hizo una mueca, pareciendo estar calculando los detalles en ese mismo momento— unos 25.9 kilos de plata, y 20.5 kilos de tungsteno por cable. Y necesito seis cables.

—O sea 155.4 kilos de plata y 123.0 kilos de tungsteno —calculó Senku rápidamente.

—¡No tenemos tanto! —gritó Chrome, espantado por la gran cantidad.

—Haber traído tanto hubiera hundido el barco —argumentó Ryusui, riendo.

—Nosotros sí tenemos. —Xeno sonrió complacido—. Principalmente tungsteno, es muy útil, así que lo hemos almacenado, pero toda la plata la utilizamos ya, aunque podríamos fundir algunas cosas y llegaríamos fácilmente a la marca deseada.

—Háganlo, lo antes posible —ordenó Tsukiku.

Xeno mandó a un par de personas a encargarse de eso.

—Bueno, como pediste esa cantidad, supongo que será de cinco metros de largo y tres centímetros de diámetro —murmuró Ruchiru, con rostro pensativo—. Hay que trenzar los hilos de plata y reforzarlos con el tungsteno, de ese modo debería soportar la enorme cantidad de energía para pasar de la batería de diamante a Reimi, pero lo más difícil no será eso, sino desmantelar a Whyman y crear la tabla de circuitos para aprovechar la batería —murmuró el hijo de Chrome—. Yo podría encargarme, pero me tomaría mucho tiempo.

—No, lo haremos juntos —dijo Tsukiku, más como una orden—. Tú y yo nos encargaremos de eso, lo que significa que no podremos supervisar a los demás, yo con suerte podré hacerme tiempo para recibir los reportes de los equipos de búsqueda, por lo tanto más les vale hacer bien la tarea que les encomendamos, porque con un solo error…

—Los cables explotaran —completó Ruchiru—. Y la explosión… nos matará a todos, básicamente. —Carraspeó.

Todos se quedaron en silencio.

—¡P-pudieron decir eso primero! —dijo Ginro—. ¡Me arrepentí! ¡Quiero ser parte de los equipos de búsqueda! —Trató de correr, pero Kohaku lo tomó de la oreja.

—Hay una bebé pequeña perdida en el bosque esperando a ser rescatada, tenemos que colaborar todos —dijo Kohaku con seriedad.

—No es que sea tan difícil hacer unos cuantos cables. —Senku rio entre dientes—. Xeno y yo podemos encargarnos, supervisaremos todo, no permitiremos ni un solo error —aseguró, y Xeno simplemente asintió.

—Bien, en ese caso… empecemos.

Dicho y hecho, empezaron con la obra titánica de los pesados cables de plata y tungsteno, todos trabajando diligentemente por ordenes de sus lideres, que estaban muy dispuestos a colaborar con los viajeros en el tiempo a pesar de la mala actitud de la niña Ishigami.

El trabajo era rápido y eficiente, como siempre, pero aun así todos no podían evitar echar miradas constantes a los viajeros del tiempo, sabiendo que estaban relacionados con algunos de los miembros más importantes del reino científico japones.

Kinji era tan resistente como Taiju al trabajar, con energía que parecía casi infinita, y siempre estaba sonriendo y ayudando a los demás, pero sus manos eran más metódicas, muchísimo menos torpes, trenzaba los hilos de plata a la misma velocidad que la talentosa Yuzuriha y nunca cometía un error, haciendo que todos vieran por qué quería ser cirujano.

—Es una combinación increíble, la fuerza y resistencia de Taiju con la habilidad y precisión de Yuzuriha, realmente ellos son la pareja perfecta —comentó Minami alegremente, haciendo sonrojar profundamente a Taiju y Yuzuriha.

Ruchiru trabajaba con Tsukiku en desmantelar a Medusa y crear una especie de placa parecida a las de computadora, con componentes ultra pequeños, y todos estaban asombrados por el nivel tecnológico que debía tener y por su gran concentración y habilidad científica, más cuando vieron que incluso Senku y Xeno estaban impresionados.

—Ese mocoso es más inteligente que yo y Xeno juntos, mataría para que me dijera el cinco por ciento de lo que sabe. —Senku rio entre dientes, ignorando los rostros desencajados de todos, pero viendo de reojo el rostro orgulloso de Chrome.

El chico llamado Elioth era… bastante flojo, constantemente queriendo escapar del trabajo y charlar con la gente, a lo que Tsukiku le gritaba que volviera a trabajar y él iba arrastrando los pies y lloriqueando, pero incluso trabajando parecía querer sacar conversación a todos y parecía analizar mucho con la mirada.

—Me recuerda a alguien, sin duda —comentó Ryusui, riendo mientras miraba a Gen de reojo, notando como no dejaba de mirar al joven Elioth.

Umi era, básicamente, un angelito, ayudando a todo el mundo y asegurándose de que nadie se sobre esforzará, pero también haciendo su parte y trabajando de forma muy diligente, alternando entre trenzar plata y ayudar a Tsukiku a monitorear los grupos de búsqueda, dando consejos para los grupos como una verdadera experta a pesar de tener solo dieciséis años según les dijo.

Cuando Ukyo llegó para reemplazar a los miembros de su equipo que ya estaban cansados y recibir más instrucciones, la notó trabajar diligentemente y decidió tomar un poco del pan de Francois y ofrecerle una rebanada, un té y una botella de agua. Umi le sonrió dulcemente, pero no se dijeron mucho más y cada uno volvió a su respectiva tarea asignada.

—Se parecen bastante, aunque seguro quieren decirse muchas cosas, ambos son muy responsables y no abandonarían sus deberes —comentó Minami, a lo que los demás asintieron.

Haishi era, al igual que su padre Tsukasa, una fuerza descomunal, eficiente e inteligente. Era rápido, metódico y monstruosamente fuerte, levantaba las pesadas cajas con pesados metales como si no pesaran nada y mantenía un ojo en todos los miembros para estar a disposición si alguien necesitaba ayuda, o eso pensaron hasta que notaron que más bien estaba sacando información de qué pensaban sobre la tarea en cuestión y la presencia de ellos allí, monopolizando el trabajo, usando su gran carisma para motivarlos a trabajar de forma más eficiente, pero también yendo constantemente a reportarle a Tsukiku sobre cómo marchaba el trabajo.

—¿Es idea mía o parece tener la actitud típica de un reportero, eh?~ —canturreó Gen, sonrojando profundamente a Minami, que miraba anhelante de Tsukasa a Haishi.

Tsukiku, por su parte, era todo lo que habrían esperado de una hija de Senku, eficiente, centrada solo en el trabajo, y mandona y esclavizadora, sin apartar la mirada de su trabajo más que para asegurarse que todos estuvieran trabajando y para chequear los reportes de los grupos de búsqueda.

—Ah… —Luna suspiró ilusionada—. Una hija super lista e inteligente, ¡soy muy afortunada por tenerla! Senku y yo sin duda somos la pareja perfecta, ¡ji, ji! —Rio muy alegre—. Además, Tsuki significa luna o "moon" en japones, ¡hasta nuestros nombres se parecen!

La mayoría le estaba creyendo que era su hija de tanto que lo repetía, pero los amigos más cercanos de Senku solo la miraban con lástima, ya que por la actitud tan indiferente de Tsukiku hacia ella más bien estaban seguros de que, tal como Senku, solo la estaba utilizando para ponerla de su lado y hacerla trabajar.

Luego de más de una hora y media trabajando, Tsukiku de repente se puso de pie, dejando a Ruchiru solo por un momento.

—Uno de los componentes quemara mucha energía, necesitamos tungsteno —dijo la niña, acercándose a donde estaban las pequeñas pero pesadas cajas que lo almacenaban.

—Allí hay una caja con diez kilos, supongo que no necesitaras más que eso —dijo Xeno, apartando la mirada por un momento de uno de los cables ya casi terminados donde estaba probándolo con un generador primitivo para asegurarse de que no tuviera fugas.

—Ajá, solo necesito un poco, pero me llevaré la caja entera. —Intentó tomar la caja, pero casi se le cae y ella tuvo que crujir los dientes para lograr alzarla a la altura del pecho.

—Vaya, parece que tiene la fuerza de pulga de Senku —comentó Ginro, riéndose.

—En vez de burlarte ayúdala. —Kinro lo miró mal.

—Eh… ¡Matsukaze, tú ayúdala! —gritó Ginro y Matsukaze ni dudó y se acercó a la niña para ofrecer su ayuda.

Sin embargo, antes de que se acercara lo suficiente, Tsukiku gruñó y lanzó la caja al suelo, para luego inclinar su cuerpo en posición casi horizontal y darle una patada tan monstruosamente fuerte que los diez kilos de tungsteno volaron unos buenos cinco metros como si no pesaran nada hasta chocar estruendosamente contra un árbol cerca de donde Ruchiru trabajaba, haciéndolo saltar con una mano en el pecho del susto.

Todos se quedaron boquiabiertos.

¿Acababa de patear una caja de diez kilos como si no fuera nada y hacerla volar tantos metros?

—Fuerza de pulga en los brazos, pero patadas de gorila, al parecer… o de leona, como diría Senku-chan~ —comentó Gen con una sonrisa maliciosa.

Con ese comentario, algunos de los miembros más avispados del reino científico comenzaron a mirar sospechosamente de Senku a Kohaku.

—¡M-maldita sea! ¡¿Quieres matarme o qué?! —gruñó Ruchiru mientras Tsukiku se le acercaba fastidiada—. ¡Controla más tus patadas, gorila enana!

—¡¿A quién le dices gorila enana, bastardo?! —Tsukiku pateó a Ruchiru en la espinilla, haciéndolo saltar en un pie.

—¡Pues a la que patea como gorila! —le gritó Ruchiru mientras se sujetaba la pierna con lagrimitas en los ojos.

—¡Los gorilas son físicamente incapaces de patear, ignorante!

—¡Pues felicidades, eres una maravilla de la biología, te llevaré a un zoológico para que todos vean a la primera gorila capaz de patear!

—¡AGH, TE MATARÉ! —Tsukiku le barrió los pies y le hizo una llave de lucha mientras él gritaba que seguía siendo una gorila, ante la mirada incrédula de todos.

—¡Kinji-nii, haz algo! —gritó Umi con pánico.

—¡Vamos, chicos no peleen, pelear es malo! —Kinji agitó las manos nerviosamente.

—¿Es lo mejor que tienes? —Haishi rodó los ojos.

—¡V-vamos, por favor, son primos, no deben pelear! —exclamó Kinji, solo para congelarse al segundo siguiente.

Tsukiku también se congeló, al igual que todo el mundo.

Hubo silencio por un muy largo e incomodo momento.

—¡¿PRIMOS?! —gritaron todos, mirando de Senku a Kohaku repetidamente.

Kohaku se quedó boquiabierta, mirando de Tsukiku a Ruchiru, para luego mirar a Senku.

—Eh… —Luego de que Francois tradujera, Luna sonrió nerviosamente—. S-se refiere a que como son amigos de la infancia todos ustedes se consideran como primitos, ¿n-no?

Tsukiku soltó a Ruchiru y se puso de pie lentamente, frotando sus sienes.

—Al diablo, ya me cansé de este juego estúpido, necesito trabajar. —Le dio la mano a Ruchiru para ayudarlo a levantarse y se sentó a seguir construyendo la placa.

—Eh… ¿eso qué significa? —Luna estaba insegura.

Kohaku tragó saliva, antes de acercarse lentamente a Tsukiku, que se tensó, pareciendo incapaz de continuar con su trabajo al sentir su mirada en ella.

—Tsukiku… ¿eres realmente… prima de Ruchiru? ¿Eres… eres mi… mi hija? —Se llevó una mano al pecho, sus ojos muy abiertos.

Tsukiku volteó a verla con nervios evidentes, tragando saliva, antes de asentir, sonrojándose levemente.

—Lo siento… quería decírtelo antes, pero… hay mucho que hacer y… L-lo siento… pero sí, tú eres… Tú eres mi mamá. —Sonrió suavemente.

Kohaku abrió mucho los ojos, mirándola fijamente, antes de voltear hacia Senku, pálida en un principio, pero luego con su rostro volviéndose tan rojo que prácticamente podían verla echando humo.

Todo el mundo se quedó boquiabierto también, incapaces de decir nada ante el inmenso shock que acababan de llevarse al saber que el científico frío y la guerrera más dura eran padres de la jovencita frente a ellos.

Finalmente, luego de segundos de inmensurable shock, Kohaku cayó desplomada en el suelo, desmayada de la sorpresa.

—Ups. —Tsukiku rápidamente fue a colocar su bata científica bajo su cabeza como almohada mientras Kinji se arrodillaba a su lado para atenderla, dándole aire con la mano.

Al ver a la niña idéntica a Senku acariciar cariñosamente la mano de una desmayada Kohaku, finalmente los miembros del reino científico japones comenzaron a procesar sus palabras y muchos cayeron desmayados también, uno tras otro, preocupando a Kinji que corrió para intentar ayudar a todos.

Luna, cuando Francois acabó de traducir todo, también cayó desmayada, aunque llorando cascaditas al mismo tiempo, si es que eso era posible.

Estuvieron varios minutos en caos total hasta que finalmente Kohaku despertó y, aún con el rostro muy rojo y sin mirar a nadie, se marchó en dirección al río para echarse agua a la cara.

Tsukiku intentó ir tras ella, pero Elioth le puso una mano en el hombro, señalando como Senku se le estaba adelantando.

Al ver a Senku caminar tras Kohaku, Tsukiku hizo una mueca disgustada, pero no dijo nada y volvió a sentarse a trabajar en la placa de la batería de diamante, ignorando las miradas incrédulas de todo el mundo.

Mientras tanto, Kohaku miraba incrédula su reflejo en el agua, antes de volver a echarse agua, respirando agitadamente.

Al sentir a Senku detrás de ella, se tensó como regla, pero finalmente tomó aire y volteó a verlo, solo sonrojándose más al tenerlo detrás de ella con los brazos cruzados y una ceja en alto.

—No pudiste no darte cuenta que tiene los mismos ojos que tú, leona. —Eso fue lo primero que Senku dijo, riendo entre dientes, como si nada.

Ella lo miró en silencio un momento, más sonrojada, antes de suspirar.

—Yo… No es que no se me pasara por la mente, pero… como ella no dijo nada… y luego, en ese video… ella me llamó Kohaku, no "mamá", entonces pensé que…

—Era una obra de teatro, ella estaba actuando como "Senku" y tú estabas actuando como tú, valga la redundancia. —Rio entre dientes—. Además, tendrías que estar ciega para no notar la adoración en sus ojos cuando te mira.

Kohaku se sonrojó más.

—No es ella la que me hacía dudar…

—¿Oh? ¿Entonces yo te hacía dudar? —Sonrió secamente.

Kohaku miró fijamente al lago.

—Sé que no tienes tiempo para…

—No tengo tiempo durante una emergencia o situaciones de vida o muerte, pero no siempre viviré en un constante estado de necesidad y urgencia. —Se sentó a su lado en la orilla del lago, y Kohaku se sonrojó más y evitó mirarlo—. Para mí, fue obvio desde el primer momento quién es la madre de esa pequeña leona.

Kohaku sentía que si se ponía más roja le estallaría la cara.

—No le digas leona a mi hija, bastardo.

Al escucharla, Senku lanzó una carcajada que de algún modo relajó enormemente la tensión en sus hombros, haciendo que Kohaku se permitiera una pequeña sonrisa.

—Senku… —volvió a hablar—. Si te imaginaste desde el primer momento que ella era n-nuestra hija… eso significa que…

Él rio suavemente.

—Era una obviedad, yo no voy por ahí diciendo obviedades, ya sabes.

Ella volteó a verlo, sus ojos encajados firmemente en los suyos.

Lentamente, casi sin darse cuenta, se inclinó hacia él, más bien por un impulso, acercando su boca a la suya.

Senku miró a los labios de Kohaku con ojos oscurecidos, y por un momento pareció inclinarse también… pero luego suspiró y colocó un dedo contra sus labios.

Ella lo miró algo dolida, pero él le sonrió suavemente.

—Estamos en una emergencia, ya sabes.

Ante eso, Kohaku abrió mucho los ojos, horrorizada.

—Su hermanita… e-es mi hija, nuestra hija, nuestra bebé, ¡y está en peligro! —Se puso de pie bruscamente, pareciendo lista para correr a buscar a ciegas a la pequeña, pero Senku alzó una mano.

—El plan de la mocosa es bueno, comunicarnos con ella será más rápido que buscar recorriendo el bosque, lo mejor es seguir con los cables.

Kohaku parecía total y absolutamente preocupada y llena de pánico, pero cerró los ojos con pesar y finalmente asintió.

—Tienes razón… hay que ponerse a trabajar. —Ni dudó en volver con los demás y ponerse a trenzar hilos de plata.

Senku sonrió casi con orgullo, riendo para sí mismo.

—Como siempre, una leona eficiente… —susurró.

Volvieron a trabajar como si nada, ignorando los rostros boquiabiertos y desencajados de todos y las miles de preguntas que obviamente querían hacer, además de las sonrisas rastreras de Gen y Ryusui que desde hace mucho se dieron cuenta, mientras que otros que lo notaron, como Tsukasa y Yuzuriha, solo sonrieron suavemente y no hicieron más comentarios al respecto.

Siguieron trabajando otras dos horas, el cielo comenzó a oscurecer poco a poco, y la desesperación de Tsukiku aumentó notablemente.

Ella y Ruchiru terminaron la placa de batería de diamante y se unieron a terminar los cables y, justo cuando el sol estaba a poco tiempo de ocultarse por completo, los seis cables estuvieron terminados.

—¡Lo tenemos, ya podemos reparar las comunicaciones entre Reimi y Minire! —Tsukiku sacó rápidamente a su pequeño robot de su bolso, sus manos temblando mientras lo colocaba en otra mesa junto a la placa de batería de diamante.

—Tienes que calmarte. —Umi tomó sus manos suavemente—. Deja que Ruchiru lo haga, estás muy nerviosa… y hay que tener mucho cuidado en esto.

Tsukiku no pareció contenta con eso, pareció a punto de gritar con furia, pero la mirada dulce y comprensiva de Umi finalmente la convenció y suspiró, asintiendo resignada.

—No te preocupes, trabajaré rápido. —Ruchiru palmeó cariñosamente su cabeza, antes de trabajar en conectar los cables de Reimi a la placa de batería de diamante.

El proceso solo duró unos minutos, pero todos lo sintieron como una eternidad.

—Tiene que cargar un momento —dijo Ruchiru, y Tsukiku asintió resignada, mirando a su smartphone que desde su bolsillo se había mantenido disparando la señal al cielo todo el tiempo.

Ante el silencio tenso, Kohaku decidió acercarse a Tsukiku y colocar una mano en su hombro, sobresaltándola.

—No te preocupes… estoy segura de que está bien… es mi hija, después de todo. —Sonrió con ojos suaves y Tsukiku rio un poco, con algo de tensión disipándose.

—Sí… ella es fuerte para su edad, se parece mucho a ti… la amarás cuando la salvemos. —La miró con una sonrisa suave, pero con sus manos aún temblando de los nervios.

—Y… ya que tenemos un tiempo antes de que eso cargue… —Minami se acercó a Tsukiku con rostro curioso—. ¿Por qué no nos dices cómo son Senku y Kohaku como padres? ¿Son una familia feliz? ¿Ellos son románticos? ¿Son una pareja normal? ¿Segura que no naciste mediante clonación?

—Es verdad, no puedo creerlo, ¿segura que no te tuvieron solo para ponerte a trabajar sin pagar las horas extra? —preguntó Yo-kun con una risa maliciosa—. ¿Y si se casaron o solo viven juntos en la misma casa por compromiso para cuidar a las hijas?

Todos empezaron a bombardearla con preguntas y Tsukiku rodó los ojos.

—No contestaré a ninguna estupidez sin sentido, pierden su tiempo.

—¿Y contestarías algo que no sea una estupidez?~ —preguntó Gen con interés—. ¿Qué tal tu cumpleaños y el aniversario de bodas de tus queridos papi y mami?~

—Ja, como si fuera a decirte eso a ti. —Rio entre dientes.

—Kohaku-chan quiere saber~. ¿Verdad, Kohaku-chan?~

—B-bueno, sí me da curiosidad eso de tu cumpleaños y la boda… —Kohaku apartó la mirada, sonrojada, evitando mirar a Senku, que solo rio divertido—. ¿Si nos casamos?...

—Claro… —Incapaz de ignorar las preguntas de su madre, Tsukiku suspiró y accedió a contestar—. Creo que el aniversario de boda era a principios de diciembre… Y bueno, mi cumpleaños es el primero de abril, comparto el cumpleaños con el manipulador de mi tío. —Miró burlona a Gen, que rio casi con ternura.

—Eso me hará más fácil recordar regalarte algo, sobrinita~… Pero dime, ¿cuántos años llevan casados tus papis?~ ¿No será que se casaron con Kohaku-chan ya embarazada?~

Kohaku se sonrojó profundamente, mientras que Senku rodó los ojos.

—Ja, no contestaré a eso. —Tsukiku le sacó la lengua.

—Kohaku-chan quiere saber~. ¿Verdad?~

—P-pues… ¿sí?

—Tsk, manipulador… Bien, lo admito, mi abuelo Kokuyo apuntó un cuchillo a la cara de mi padre cuando descubrió que mi mamá estaba embarazada, se casaron después.

—¡Lo sabía! —exclamaron varios—. ¡Senku solo se casaría obligado!

Senku solo volvió a rodar los ojos, rascando su oído con el meñique.

—¿Y cuántos años llevan casados? —insistió Gen.

Tsukiku apartó la mirada.

—Tu mami quiere saber, ¿no, Kohaku-chan?~

—S-sí…

—Eso… —Antes de que Tsukiku pudiera contestar, Ruchiru alzó un brazo.

—¡Ya terminó de cargar!

Tsukiku rápidamente corrió hacia Reimi.

—¡Comunícate con Minire, ahora! —ordenó, desesperada.

—Iniciando comunicación —exclamó la voz robótica de Reimi, mientras un ruido de estática comenzaba a hacerse oír—. Contacto exitoso.

—¡Shizuku! ¡¿Hola?! —gritó Tsukiku, frotando sus brazos frenéticamente.

Hubo un silencio inquietante por un instante.

—¡¿Hola?! ¡¿Hola, Shizuku, estás ahí?! ¡Soy nee-chan! —volvió a insistir Tsukiku.

Silencio, y luego, la vocecita más dulce y tierna que hayan escuchado nunca se hizo oír:

—¿Nee-chan? ¡Nee-chan, hola! —dijo la voz de una niñita a la que notablemente aún le costaba formar bien las palabras.

Tsukiku jadeó, llevándose las manos al rostro con los ojos aguados.

—Hola, pulga… lamento que estés sola… —Se frotó los ojos—. ¿Cómo estás? ¿Estás lastimada?

Etoy bien —dijo con una risita—. ¡Minire me atrapó cuando caí! Etoy en un árbol, hay fruta, pero tengo ched.

—Claro que tienes sed, demonios… —Tsukiku frotó sus sienes, pareciendo inmensamente preocupada—. No te preocupes, seguiremos hablando y podremos rastrear tu ubicación, ¿sí? Y te llevaré mucha agua.

—¡Hurra! —se escucharon unos aplausos de celebración—. ¿Y mi mami va a venir?

Tsukiku rio suavemente, mirando a Kohaku, que tenía los ojos llenos de lágrimas.

—Más o menos… Bueno, sí, ella irá y le podrás dar un gran abrazo…

¡¿En cherio?!

—C-claro que sí… —dijo Kohaku de repente, atreviéndose a acercarse a Reimi para que la pequeña la escuchara, con las lágrimas al borde de caer—. Te encontraré, así que no tengas miedo, Shizuku… te prometo que estarás a salvo…

—¡AH, MAMI, HOLA! —Shizuku gritó llena de emoción—. ¡Te etrañaba, mami!

Kohaku rio, secando sus ojos rápidamente.

—No te preocupes, iré por ti.

—¡¿Y papi etá ahí? —preguntó Shizuku, llena de ilusión.

Kohaku miró con una sonrisa a Senku, que rio entre dientes y se acercó a Reimi, inclinándose para hablar también.

Sin embargo, antes de que hablara, Tsukiku tomó a Reimi y la alejó de él, dejando a todos mudos.

—No, no está aquí, pero no te preocupes, mamá y yo iremos por ti —dijo con dureza Tsukiku, sin importarle que todos la miraran boquiabiertos por su crueldad al no dejar hablar a Senku con la pequeña que pedía hablar con él.

—Wow, ¿tanto me odias? ¿Falte a todos tus cumpleaños o qué? —bufó Senku, su mirada llena de sequedad.

Tsukiku le dedicó una mirada asesina, antes de mirar a Umi.

—Umi-nee, habla con Shizuku, cántale o algo por un minuto —le dijo a la joven Saionji, que asintió y tomó a Reimi, alejándose un poco, por lo que rápidamente Tsukiku se acercó a Senku con pasos fuertes y una mirada feroz—. Mira, no estés hablando sobre lo que no sabes, ella es una bebé y lo importante aquí es salvarla.

—Me dejaste hablar con ella, ¿por qué a él no? —Kohaku intervino y Tsukiku se estremeció, la dureza en su mirada quebrandose ante la mirada severa de su madre—. Ella quiere hablar con él, la hará feliz, solo déjalo.

—Él… no puede hablar con ella… —Apartó la mirada.

—¿Por qué no? —insistió Kohaku.

—Ya dije demasiado, es complicado, realmente no importa ahora, debemos…

—Senku también tiene derecho a hablar con ella. —Kohaku no estaba dispuesta a ceder.

Tsukiku tensó la mandíbula, sin decir nada.

—Vaya, ¿no vas ni a disimular lo mucho que me detestas? —La sonrisa de Senku parecía querer decir que la situación no le importaba demasiado, pero la dureza en sus ojos indicaban cierta ofensa, y eso Kohaku lo notó y provocó que mirara con más dureza a Tsukiku, que se estremeció.

—No lo entenderían…

—Entonces explícanos. —Kohaku la miró severamente—. ¿Por qué le mentiste a tu hermana pequeña que está sola y queriendo estar con su familia?

Tsukiku apretó los labios, antes de bajar la mirada, con sus hombros desplomándose como señal de derrota.

—Yo… realmente no mentí…

Kohaku parpadeó lentamente.

—Dijiste que su papá no estaba aquí —señaló con seriedad.

—Es que… el padre de Shizuku realmente no está aquí…

—¿Qué?

—Shi-Shizuku es… mi media hermana —La voz de Tsukiku salió en apenas un susurro—. Es hija de mi mamá y… su segundo esposo, mi padrastro con el que se casó luego de divorciarse de mi papá… Lo siento. No quería decirlo así…

Si hubiera sido posible que dos personas se agrietaran poco a poco hasta hacerse pedazos, eso bien pudo ser lo que todos hubieran visto en Senku y Kohaku, con ruido de cristal rompiéndose incluido, pero en cambio solo se vio como ambos se quedaron totalmente mudos, sus rostros tensos y crispándose al mismo tiempo, sus ojos muy abiertos reflejando incredulidad, confusión… y dolor…

¿Senku y Kohaku… divorciados?

Continuará...

Hola :)

Emm... no diré nada...

Gracias a mi querida Gaby por comisionar este cap uwu

Así que... bueno, nos leemos pronto ;)

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!