Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Atención escrito contiene escenas de violencia explícita, favor de leer con discreción

capítulo: La convicción de una madre: Un futuro diferente

Si me quedara, solo estaría por un momento en tu camino. Así que me iré, pero lo sé, pensaré en ti cada paso del camino. Y siempre te amaré, y siempre te querré.

Cariño tú, Oh... Recuerdos agridulces es todo lo que me llevo, así que adiós, por favor no llores. Ambos sabemos que no soy lo que tú necesitas. Y siempre te amaré, y siempre te querré...— I Will Always Love You, Whitney Houston

Se hallaba desolada, rota, su espíritu guerrero quebrado.

Hacía tan solo unos días que su vida había sido un cuento de hadas tan perfecto y ahora... ¿Como es que su mundo había cambiado tanto?

¿Cómo es que su vida se había desmoronado enfrente de sus ojos?

Se tapaba la boca para contener el llanto desgarrador que de ella quería salir "Vegeta"

Su pensamiento gritaba, su alma se desgarraba al ver tan sórdida escena.

Se hallaba frente al lugar que había sido la zona de combate de los guerreros Z y su amado saiyajin con esos malditos androides.

La zona era una verdadera escena de terror: una total carnicería. Todos sus amigos muertos, sus cuerpos destrozados, tirados en ángulos imposibles para alguien vivo.

Las lágrimas caían de sus ojos, mientras veía a Chaoz y Oolong con sus cuerpos desgarrados, Krillin estaba regado en varias partes, como si se hubieran ensañado con él para destruirlo.

Puar había sido partido en dos, y junto a él estaba Yamcha, un brazo y una pierna le faltaban al lobo del desierto, mientras que Tenshin Han tenía un eterno grito de dolor y miedo plasmado en la cara, lo mismo que Piccoro a quien le habían cercenado la cabeza, matándolo de esa manera y con eso, llevándose la posibilidad de traerlos a la vida con las esferas del dragón.

Su mente se negaba a ver, se resistía, sabía que se iba a desmayar tan pronto lo viera. Se armó de valor volteando a donde estaba él.

"—¡Nooo! ¿Vegeta Porque?—" Sollozó en silencio, tapándose la boca para tragarse su dolor, mientras caía de rodillas ante el lugar donde el príncipe saiyajin había caído.

Un gran hoyo atravesaba su pecho, la sangre cubría casi a todo el hombre, y tenía la cara desfigurada, deformada debido a los múltiples golpes recibidos.

—¡Vegeta! ¡No! ¡Kamisama! ¿Porqué? — El llanto desesperado y desgarrador tuvo que ser hecho en el más absoluto silencio.

En el lugar no había más que destrucción y muerte, ella miró en derredor pero no había nada más que eso.

Rápidamente sacó de una de su cápsulas algunos robots que comenzaron silenciosos a hacer sus diligencias, había tomado la agónica decisión, que ese sitio sería el lugar de descanso eterno de sus amigos y del amor de su vida.

No tomó dicha decisión a la ligera, pero estaba sola, sus padres se habían quedado al cuidado de Trunks e intentaban a toda costa salvar a Gohan, mientras ella, pese a la reticencia de sus papás y de Milk, se había aventurado.

Cuando Gohan llegó agonizando, dijo que Vegeta le ayudó a escapar, así que ella había desoído a todos y se lanzó a ese lugar.

Sabía que era imposible, pero la esperanza muere al último, por desgracia para ella, esa era su cruda realidad: todos sus amigos, y él, el amor de su vida habían muerto.

"Si tan solo Gokú no hubiera muerto tiempo atrás" pensó con pesar.

No tenía de otra, ni tenía la fuerza ni el tiempo para llevar a enterrar a otro sitio a sus amigos.

Todos ellos merecían algo más, pero era todo lo que podía dar.

Sus robots silenciosos excavaban mientras ella rogaba que aquellos androides asesinos se mantuvieran alejados del lugar.

Ya suficiente era con que ella hubiese perdido al amor de su vida y su hijo a su padre, como para que la matasen también.

Por un instante quiso sufrir esa muerte, seguir a la otra vida a su saiyan, mientras la lágrimas escurrían por sus mejillas, y ella se acercaba al saiyan y limpiaba cuidadosamente la sangre seca de su cara deformada.

— Yo... Vegeta... ¿Qué voy hacer? Dijiste que no te despedirías porque esto sería pan comido y regresarías pronto, me mentiste... ¡Me mentiste! — más lágrimas cayeron sin control mientras su corazón roto se desangraba.

Aún recordaba la conversación que habían tenido una noche antes de que se marchara.

— Vegeta tengo un mal presentimiento — Dijo Bulma mientras hablaba con sus amigos por teléfono y veían la televisión.

— Tsk tonterías no son más que insectos, no son dignos rivales del príncipe saiyajin— Dijo Vegeta mientras escuchaban las noticias, el terror se había dispersado por toda ciudad Oeste a causa de esos extraño sujetos.

— Mañana Yamcha, Piccoro y el resto irán a la zona donde han aparecido— Dijo Bulma pero antes de poder decir algo más el saiyan la interrumpió — Dile a esos inútiles que pierden su tiempo en ir, conmigo bastará para vencer a esos sujetos— Arrogante dijo y Bulma calló sus comentarios para no herir su ego, pero ella estaba sumamente preocupada.

"Ojalá Gokú estuviera vivo" pensó preocupada. Pues el solo hecho de que él estuviera parecía dar una calma y confianza a todos que ahora no tenían.

— Márcale a esos inútiles y dile que pierden su tiempo, el único que se enfrentará a ellos seré yo— Dijo animado el saiyan al saber que pronto tendría una prometedora pelea.

El pequeño Trunks en ese momento balbuceó repitiendo lo que su padre dijo – Seré yo, seré yo...— mientras Bulma lo cargaba en brazos.

— ¿Ves mujer? Hasta el crío sabe que derrotar a esos insectos es algo fácil de hacer y es mi prerrogativa— Dijo bastante orgulloso.

Bulma decidió acomodar a Trunks en la cuna mientras él terminaba de quitarse la parte superior de su traje de entrenamiento y se acostaba en la cama.

La miró y sonrió petulante, — Voy a tomarlo como ofensa si sigues preocupada por esas tonterías—

— Por favor Vegeta no vayas, en verdad tengo un mal presentimiento — Dijo angustiada.

Sabía que si le decía que si tan solo Goku estuviera vivo ella se sentirían más tranquila lo tomaría a mal. No es que no confiara en él saiyan, por el contrario creía mucho en el príncipe saiyajin, pero se sabía egoísta, y prefería que él no fuera el sujeto más fuerte.

Porque siempre, al sujeto más fuerte era al que le tocaba lidiar con lo más difícil, el que se exponía y sufría más, y ella solo quería que su saiyan estuviera bien, que ellos estuvieran bien.

Un sollozo más largo salió de Bulma al recordar eso, aún recordaba como su mundo se hizo trizas.

Había despertado muy temprano pero Vegeta ya se había ido, antes de dormir él le había dicho que se preparara para festejar su victoria a su regreso, se veía tan emocionado. No lo veía así desde hacía tiempo, pues desde que Gokú murió había estado algo deprimido por no haber podido nunca vencerlo, pues justo iban a tener su gran pelea para la que el príncipe saiyajin se estuvo preparando cuando su mejor amigo cayó enfermo.

Todo el día estuvo pendiente pero no supieron nada de ellos, los canales de noticias la mayoría no funcionaban y los periodistas y reporteros no se atrevían a acercarse demasiado por miedo a ser eliminados.

Bulma oró a Kamisama, mucho, y sintió que su mundo se comenzaba a caer en pedazos cuando de pronto por la tarde un canal de noticias aventurero informó que extrañas edificaciones que estaban sobre el cielo habían sido derribadas, en las imágenes que mostraron ella pudo ver restos del templo del maestro karim y el templo de Kamisama destruidos, en pedazos en el suelo terrestre. Ahí supo que algo muy malo había pasado.

Milk estaba con ella, todos escondidos en el búnker bajo tierra que tenía la corporación cápsula.

Lo había discutido con Vegeta un día antes, él había pedido que esperaran dentro de ese sitio hasta que él regresara, como si a pesar de toda su confianza, algo en él le pidiera asegurarse que ella sobreviviría.

Su mente volvió al presente, mientras veía con tristeza, con dolor la cara lastimada de su inerte saiyan.

"Vegeta... "

Su mente lo llamó, mientras más lágrimas escapaban de sus azules ojos.

La relación con el saiyan fue tan sorpresiva para todos, menos para sus padres que estuvieron contentos cuando se enteraron de esta.

Muchas veces Krillin y sus otros amigos le cuestionaron su cordura, pues no hallaban otra explicación más que hubiese perdido la razón cuando había decidido tener una relación con ese sujeto, incluso Tenshin Han le preguntó directamente que si estaba bien de la cabeza.

Ella lo sabía, el príncipe saiyajin no era una persona fácil de tratar, pero a pesar del usual egoísmo que todos veían en él, ella conoció otra faceta del saiyan, un Vegeta que nadie más sabía que existía.

Incluso cuando le dijo que estaba embarazada, Bulma había estado temerosa de su reacción, esperado que él la abandonara, y estaba preparada para ello, pero el saiyan solo le dio una larga mirada, antes de decir — Un descendiente ¿Eh? Seguramente será más fuerte que la cría llorona y decepcionante que tuvo Kakaroto— Lo escuchó reír emocionado mientras comenzaba a planear cómo entrenarlo para hacerlo fuerte.

Y aunque frente a los demás jamás mostró amabilidad hacia ella y su hijo, cuando estaban a solas podía verlo, a su manera alentaba a Trunks, y la inmensa curiosidad que el bebé tenía.

Muchos no lo entendían, pero a su manera Vegeta sorteó toda esa oscuridad que habitaba en él, y le dejó vislumbrar solo a ella esa cálida luz que en el fondo existían en el príncipe saiyajin.

— ¿Extrañas tu planeta Vegeta? ¿No deberías ser ahora el rey?— Preguntó curiosa, una de esas tantas noches de desvelo, después de haber hecho el amor con frenesí y pasión.

Ella se había acercado al cuerpo del saiyan mientras éste acariciaba su espalda y glúteos desnudos, mientras la otra mano la usaba él mismo como almohada, lo vio darle esa mirada que le daba a veces, una que decía tanto y callaba más cosas...

— Era demasiado joven cuando dejé Vegetasei... simplemente fue el lugar donde nací— Dijo en forma vaga e imprecisa.

Bulma se sorprendió al escucharle contestarle, pensó que, como en otras ocasiones, sus preguntas encontrarían silencio por respuesta.

— ¿Entonces ahora eres un rey?— Preguntó tímidamente y vio como el saiyan se burlaba de lo dicho, —el rey era mi padre, jamás fui coronado, así que solo fui un príncipe.— contestó él, ella notó que él habló en pasado, como si ya no se considerara más.

— Eres un príncipe entonces...— Lo dijo más como repitiendo lo dicho por él, pero Vegeta la

corrigió, — Lo fui, pero ya no hay más saiyajines, no sirve de nada ahora tener un título así— Fue todo lo que él dijo, para después mirarla más intensamente antes de decir — Basta de preguntas inútiles mujer — y comenzar a besarla...

Volvió al presente mientras lloraba en silencio y pedía a los dioses si aún alguno la escuchaba que le diera paz al alma de Vegeta, no sabía que era lo que él había visto al final pero esperaba que su mente no se fuera llena de remordimientos.

Aún recordaba como ese día por la tarde, después de tanto desasosiego había escuchado el grito de horror de Milk y salió corriendo al jardín donde vio con creciente miedo a Gohan llegar en un estado tan grave, tan malherido, mientras ella y su papá que también había acudido al auxilio llevaba una camilla para el hijo de su mejor amigo, y rezaban porque sobreviviviera.

Bulma volvió al momento presente, la noche había caído, y sus robots habían terminado de acomodar a su amigos en las fosas, terminó de limpiar la cara, los brazos, el cuerpo del saiyan antes de levantarse e ir a despedirse con una oración de cada uno de ellos antes de que sus robots la ayudasen a ir enterrando a cada uno.

Se le hacía de lo más injusto que en ese lugar, una casi tumba comunal fuera el último destino de sus amigos, de su amado.

Dio la vuelta y se acercó de nueva cuenta a donde yacía el cuerpo inerte del amor de su vida.

— ¡Oh Vegeta! ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Cómo vamos a sobrevivir sin ti?— Sollozó más fuerte.

— Tengo miedo Vegeta, estamos solos, solo Gohan sobrevive y está aún luchando por seguir con vida... Yo, no soy tan fuerte como tú, yo no puedo seguir —

Lloró abrazándose a ese cuerpo que antaño se hallaba lleno de fuego, de calor, y ahora se sentía tan frío...

Se despidió de él entre lágrimas mientras le daba un último beso y sentía que su corazón se quedaba en esa tumba.

Lloró mientras volaba de camino a la corporación, no se detuvo en la casa, ingresó al refugio a prueba de bombas, grado nuclear que ella y su padre habían hecho largo tiempo atrás, se acercó a la cama de Gohan, quien se hallaba dormido, tenía poco que se había estabilizado, aún así aún era incierto si sobreviviría o no, no se sentía capaz de mantenerse en ese sitio mientras veía a Milk quien acababa de caer dormida, después de tanto llorar.

La joven peliazul se sintió asfixiada y salió de esa habitación, su madre llevaba en brazos a Trunks, quien había extrañado todo el día a su mamá, pero ella tenia el corazón acongojado, no quería hablar con nadie, y su madre que otrora se mantenía alegre ahora parecía melancólica y callada, de alguna manera la señora Briefs sabía lo que había pasado, la tristeza tan grande en los ojos de su hija le decían la verdad, así que decidió dejarla en paz, sin hacer preguntas.

De pronto Bulma recordó, un recuerdo entrecortado, ella medio había despertado cuando Vegeta se terminaba de arreglar antes de irse a esa batalla, ella murmuró — Vegeta— él la miró y creyendo que ella lo llamaba entre sueños le dijo al oído — volveré victorioso mujer— mientras hacía algo que jamás hizo cuando ella estaba despierta, acarició la cabeza de Trunks dormido, mientras decía en voz baja, —Ganaré, no necesito llevarme estas estúpidas semillas — Dijo mientras las guardaba en su armario — volveré — Dijo con convicción para sí mismo.

Todo lo dijo en voz muy baja, más una plática para sí mismo que para la durmiente mujer, le acarició la mejilla, ahora que Bulma lo recordaba volvió a sentir la sensación de aquella caricia de aquel toque casi fantasma del saiyan sobre su piel, y lo sintió darle un beso de despedida, ese que no le quiso dar mientras estaba despierta, y se marchó.

Bulma volteó a ver a su mamá que ya se alejaba — Mamá por favor cuídame un momento más a Trunks — Dijo mientras le entregaba a su bebé y corría saliendo del refugio y entraba a su casa.

A lo lejos se escucharon muchas explosiones que hicieron temblar los cimientos de su residencia, corrió sin detenerse hasta la habitación que hasta horas antes había habitado, que había pertenecido a ella y a su príncipe.

Corrió hasta el closet, miró el lado de su ropa todo revuelto y en desorden, tan diferente al pulcro estado de las cosas de Vegeta...

Hacía tan poco que se había enterado de su muerte y su ausencia ya se sentía con demasiada fuerza, como si toda la casa llorase por su pérdida.

Abrió las puertas el clóset del saiyan y ahí estaba todo, tomó la armadura que ahí había, y la guardó en una cápsula, no podía irse y dejar eso, mientras buscaba encontró una bolsita y dentro 5 semillas del ermitaño, sabía que era un tesoro invaluable, de esos que ya jamás encontraría después, porque el maestro Karim también había sido asesinado.

Cuando tomó la bolsa de pronto cayó una diminuta fotografía que le encogió el corazón, ahí estaba la foto que ella había tomado con una cámara de fotografías instantáneas de su primera salida, una instantánea que ella había tomado de aquella cita que él jamás quiso reconocer como tal, un paseo solo ellos dos.

¿Qué hacía su foto ahí?, ahora lo entendía a su manera él había atesorado aquella salida tanto como lo había hecho ella, aunque nunca se lo dejó ver abiertamente, él siempre le decía que dejara de hacerse ideas tontas en la cabeza, era solo sexo lo que ellos tenían, pero no era así.

Lo supo al verlo sonreír y emocionarse al saber de la existencia de Trunks bajo el pretexto de que su descendiente sería más poderoso que el de Kakaroto. Lo supo por la forma en que él respondía, en forma más amable y gentil después de hacer el amor.

Lo supo al recordar esa despedida que ella no debió de ver mientras estaba semi despierta cuando él se marchó. Y lo confirmaba ahora, que veía esa fotografía entre las cosas pulcramente acomodadas del saiyan...

Tomó las cosas y regresó corriendo al refugio, la vida ahora era tan incierta, no se detuvo y llegó a donde Milk ahora despierta rezaba por un muy lastimado Gohan.

Bulma vio que el jovencito había abierto los ojos pero se hallaba en demasiado dolor, ella tomó una de las semillas y se la dio, haciendo que el milagro ocurriera y que de pronto, el joven semisaiyan estuviera nuevamente en pie.

— ¡Oh Gohan!— lloró Milk mientras se abalanzaba sobre el jovencito y le llenaba de besos la cara mientras agradecía a los dioses que su hijo se hubiera recuperado.

Permitieron que Gohan terminara de asimilar su nueva realidad, sabían que él mejor que nadie lo entendía, ya que había vivido de primera instancia la crueldad de esos seres y el horror que sembraban.

Mientras escuchaban en las noticias acerca de los múltiples ataques y la inutilidad del ejército al hacerle frente a esos extraños y poderosos seres.

Un silencio se hizo en el lugar mientras veían las imágenes de la masacre que ambos androides cometían, Gohan fue el primero en hablar.

— Si mi padre estuviera vivo podríamos haberle hecho frente... No sé si hubiésemos ganado pero habríamos tenido más oportunidades, ellos mataron a todos, divirtiéndose...— Decía mientras cerraba los puños con ira.

Nadie hablaba, todos estaban permitiendo que el joven desahogara eso que lo venía carcomiendo desde que despertó.

Eran demasiado fuertes, iba a matarme, pero el señor Vegeta los detuvo y desvío su atención para que yo pudiera huir...—

Dijo dejando inacabado su comentario, pero Trunks había llorado y con eso el ambiente lúgubre se distendió.

El pequeño Trunks era una brisa de aire fresca y llena de esperanza en ese mundo sórdido y desalentador en el que se había convertido la tierra.

Más tarde, Gohan buscó a Bulma, ésta se había ido a otra zona para cantar a Trunks, quien miraba a su mamá y sonreía, — No sé que haremos sin tu padre, Trunks...

El pequeño la miró y repitió — ¿Haremos sin papá?— ese ceño fruncido que el pequeño tenía era idéntico al del saiyan, ella ya no quería llorar pero no podía evitarlo.

Gohan se acercó y le acarició con cariño la cabeza mientras ella se hallaba arrodillada, al ver el dolor de Bulma, ya no pudo ocultar su remordimiento por lo sucedido — Yo no me quería ir, pero esos androides me estaban golpeando muy duro, y el señor Vegeta intercedió, les dijo que era unos insectos, ellos ya habían matado a casi todos, solo quedaban el señor Piccoro y él aparte de mí.

Ellos se miraron entre sí mientras me cubrían, el señor Piccoro dijo que algún día sería tan fuerte como papá, pero esa maldita mujer comenzó a pegarle muy duro y el otro androide le...— La voz de Gohan se quebró, — Le arrancó la cabeza, yo... sentí la furia crecer en mí, yo... no sé cómo lo hice solo sentí mucho enojo y entonces algo cambió en mí y me convertí también en supersaiyajin como lo hacía mi papá Bulma...—

Explicaba con tristeza e inocencia el joven semi saiyan. Bulma abrió los ojos asombrada, pensando en lo que eso pudo hacer sido para su príncipe.

—Ellos miraron mi transformación y se olvidaron del señor Vegeta, que estaba muy lastimado y era el único aparte de mí que quedaba, vinieron contra mí pero yo estaba tan enojado que por un momento pude dar pelea... pero son androides no se cansan y eran dos...— dijo con tristeza.

Si no hubiera sido por el señor Vegeta yo habría muerto... estaba enojado y solo dijo: ¡Tonto! Todavía no dominas esa transformación, márchate ahora, yo me encargaré de estos insectos; y se interpuso entre ellos y yo...— Miró a Bulma con arrepentimiento, como si por su culpa el príncipe de los saiyajines hubiera muerto, como si hubiera sido su culpa en lugar de la de los dos androides asesinos.

— Lo ví pelear, estaba muy lastimado pero parecía que sus golpes no le molestaban: ¿Qué pasa chatarras eso es todo lo que pueden dar? Los retó, y la mujer androide se enojó, mientras entre ambos lo atacaban, me miró solo un momento Bulma, y enojado me gritó: ¿Qué diablos haces aún aquí? ¡Que te largues mocoso insolente! Y me marche Bulma, lo lamento, debí quedarme y ayudarlo — Gohan rompió en llanto desesperado,

— Perdóname por abandonar al señor Vegeta, ¡Por mi culpa se murió!— La culpa y el dolor lo atenazaban, ella abrazó maternal al jovencito que se ahogaba en una culpa que no era suya.

— No fue tu culpa, y Vegeta lo sabía, si te quedabas ambos morirían, él supo cuando te convertiste en súper saiyajin que tenían una oportunidad, que podías crecer y entrenar a Trunks en el futuro...—

Bulma no lo decía solo por decir, algo en su corazón le indicaba que ese había sido el tipo de pensamientos que el príncipe saiyajin habría tenido al ver que no había salida para él de esa batalla.

— ¿Futuro? ¿Futuro?— Repitió el pequeño Trunks que veía toda la escena con sus grandes e inocentes ojos azules, sin entender todo el dolor e incertidumbre que vivía el resto.

Cuando por fin pudo dejar a Gohan más tranquilo, y durmió a Trunks, ella se sentó a idear lo que haría para lograr salir adelante, aún Gohan era muy joven y su hijo era un bebé, llegaría el día que ambos se levantarán como poderosos guerreros pero eso no sucedería ahora...

Esa conversación con Gohan le había dejado el corazón un poco menos acongojado, seguía llorando la muerte de sus amigos, de su amado saiyan, pero ahora sabía que solo estaban ellos y nuevamente no iba a quedarse cruzada de manos sin pelear a su manera...

—Sé que confiabas en que Gohan lograría llegar aquí Vegeta, y que confiabas en que me encargaría de ayudar a que él y Trunks crezcan fuertes para pelear contra esos malditos androides... No voy a defraudarte, pero aún así hay más... sé que hay más...— Dijo mientras veía la pequeña fotografía que el saiyan había mantenido escondida entre sus cosas.

Miró esa fotografía y otras que había podido rescatar, miró aquellas donde aparecían todos los guerreros Z, otra donde estaba Gokú, y miró de nuevo esa fotografía de ellos dos...

—Si tan solo hubiéramos podido desarrollar un antídoto efectivo para la enfermedad de Goku...— Se decidió que eso era lo primero que haría, Gohan y Trunks eran semisaiyans, sería mejor hacer medicamento que ayudase a esa genética que era diferente de alguna forma a la humana.

— Si tan solo hubiera alguna forma de volver el tiempo atrás, de advertirnos de esto, de evitar que Gokú muera...—

Su padre que había entrado en el laboratorio subterráneo donde estaba, solo dijo — Existen teorías que proponen que eso es posible Bulma— Decía mientras le llevaba varios libros...—

Mientras yo me encargo de otras tareas, podrías intentarlo... de todas formas no podremos hacer nada más que intentar sobrevivir a ellos.

Bulma miró a su papá sorprendida mientras veía todos los libros e información que él llevaba, — ¿Sería posible eso papá?—

El doctor Briefs vio una llama de esperanza en los ojos ahora tristes de su hija — Bueno de lograrse, no viajarías a tu propio pasado, pues una vez llegando a éste se generaría una línea alternativa, o eso es lo que la teoría indica, no cambiarías directamente tu realidad... pero podría lograrse de alguna manera que les advirtiéramos y ellos a su vez nos ayuden a cambiar el destino, o tal vez solo son solo desvaríos de un anciano— Dijo en forma jocosa, intentando de restar importancia a lo dicho.

Pero la espinita de la duda, de la esperanza había sido plantada. Y Bulma miró con emoción los libros y datos llevados por su padre: Eso haría buscaría una forma de cambiar su propio futuro, a través del pasado.

— Gracias papá—

Abrazó al buen doctor mientras emocionada se ponía a trabajar, no sabía por dónde empezar pero ahora contaba con algo que hasta hace poco no tenía: Esperanza.

La misma que sin saberlo había sentido Vegeta cuando vio a Gohan convertirse en súper saiyajin, reconociendo que su muerte no sería en vano, y aunque al saiyajin le pesó saber que no vería a su descendiente volverse legendario al convertirse en super saiyajin, Trunks al igual que Gohan lo lograría.

La furia lo embargó al saber que no había podido ser suficiente que no había sido suficientemente fuerte para derrotar a esos bastardos, de entender que había roto su promesa hecha a la mujer de volver victorioso; tuvo esperanza de que Bulma lograría sobrevivir y con ello mantendría al crío y a ella misma viva, de que su hijo crecería y aniquilaría esas criaturas, esos habían sido los pensamientos de Vegeta antes de morir.

Mientras el Dr. Briefs se iba a seguir trabajando en otros inventos que necesitarían para sobrevivir, la peliazul escribía en su computadora: Proyecto "Hope" (esperanza) y comenzaba a garabatear las primeras ideas, las cuales le ayudaron a sumergirse en las lecturas de las diferentes teorías sobre viajes en el tiempo que había.

Sintió una cálida brisa venida de la nada, sobre todo porque estaba dentro del refugio, sin posibilidad de que hubiera corrientes de aire, y lo supo: su amado saiyajin estaba de acuerdo con su plan.

Lograría forjar un futuro diferente, por su hijo, por Gohan, por su familia, por Milk, por Vegeta y por todos sus amigos caídos.

De alguna forma la mitad de su corazón se murió junto con Vegeta, pero no podía rendirse del todo, miró a su pequeño niño que dormía en la cuna portable.

— Voy a cambiar el destino, no importa cuánto tiempo me tome— Se juró así misma mientras trabajaba, porque ella era la gran Bulma Briefs y sí, ahora el destino que tenían lucía desolador, ella se encargaría de lograr que fuera distinto, para que su hijo tuviera en algún punto un futuro sin miedo, sin dolor, para que algún día pudieran volver a sonreír y ser felices, como antes lo fue.

El corazón de una mujer es un mar profundo de secretos, los cuales se ahondan y se hacen más insondables al convertirse en madre.

Guardó en su mente y corazón el dolor que la muerte de Vegeta la ocasionaba.

Llegaría el día que volvería a sonreír, cuando fin acaben con el enemigo, por mientras mantendría el luto y el dolor para sí misma, criaría a Trunks con el amor que tenía, y de alguna manera, trataría de que aprendiera del legado de su padre, aunque conociera poco del mismo.

Siguió trabajando sin descanso, mientras su pequeño dormía, y afuera a lo lejos los androides seguían con su festejo macabro...

Años después...

Bulma sonreía mientras esperaba el regreso de su hijo, había estado emocionada, imaginando lo que le diría, era feliz que de alguna forma Trunks había estado en contacto con Vegeta, aunque hubiera sido en otra línea temporal, al menos su hijo había logrado su sueño: conocer a su padre.

Para Bulma no habían sido fáciles esos años, no había día que no soñase con él, aún después de tantos años y aunque su historia de amor fuera tan breve al ser truncada de esa manera, ella lo seguía amando, y seguiría haciéndolo hasta el día de su muerte.

Ahora Bulma se mantenía a la espera, pues tan pronto Trunks había vuelto del pasado, se dirigió a aniquilar a esos infelices androides, así que ella con el corazón en vilo esperaba pacientemente.

A lo lejos vio, como él regresaba volando aún en el horizonte, y su corazón se hinchó de felicidad.

Poco a poco lo vio acercarse con esa sonrisa y una confianza que antes jamás había tenido, y de pronto al ver esa forma de mirar y esa sonrisa de medio lado fue como volver a ver a Vegeta en su hijo, sintió una suave brisa que acarició su piel, era como si desde el otro mundo su amado saiyajin le acariciara la mejilla mientras le susurraba: Por fin todo a acabado mujer, nuestros hijo a cobrado venganza y acabado con esos insectos...

Bulma corrió jubilosa a dar alcance a su hijo, quien de inmediato la abrazó mientras le decía — ¡Lo logramos mamá los vencimos!— mientras ambos se abrazaban y lloraban de felicidad.

Ella sonrió mientras por fin su hijo le platicaba todo lo que había vivido en el pasado.

— Tenías razón mamá... Mi padre no era como yo pensaba, fue frío, arrogante y duro, no mostró piedad para mí, pero yo también supe quién era él... sé a lo que te referiste aquella vez...—

— Oh Trunks...— Dijo Bulma pues no sabía cómo sentirse con esa información, pero su hijo continuó.

— Le importaba, mucho, más de lo que nunca mostró, me trataba de tal forma, me exigía demasiado... Por un momento llegué a odiarlo mamá — La voz del joven se quebró un poco.

— Yo... hijo, siento que hayas tenido que vivir esos duros momentos con tu padre...— el pecho de la peliazul se encogió.

Trunks negó, — Yo no, en un principio no entendía que fue lo que viste en ese hombre mamá, era grosero, siempre estaba enojado, era egoísta, cruel y arrogante... o eso creí. Incluso odié verlo interactuar con tu yo del pasado, frente a los demás era un cretino contigo y con mi yo bebé del pasado...— Trunks se alejó un poco de su mamá, sentándose en el suelo y la hizo sentar también, pues sabía que su madre ansiaba tanto saber de su padre.

Aunque nunca se lo decía siempre tenía esa mirada triste que jamás se le quitaba, y siempre lloraba en esos días especiales: Cumpleaños, y el aniversario de su muerte.

— Pero entonces lo noté, cuando creía que nadie más lo veía, su forma de mirarte, de mirar a mí yo bebé del pasado era distinto... y me di cuenta de algo más mientras entrenamos en esa habitación rara ¿Cómo se llamaba? ¡Ahhh si! La habitación del tiempo.

Él siempre se burlaba y me exigía, diciéndome que era débil, pero todas esas palabras solo buscaban endurecerme, hacerme fuerte para enfrentar a esos bastardos cuando regresara...–

Dijo Trunks mientras volteaba a verla, —tenías razón mamá tú sabías quién era mi padre y ahora yo también lo sé...—

Se abrazaron mientras Bulma emocionada lloraba de alegría, al entender que aquella promesa que se había hecho tantos años atrás, cuando todo su mundo se volteó de cabeza, por fin se había cumplido.

Ella había sido una madre joven y asustada pero con una firme decisión: Conseguir un futuro diferente para su hijo, y por fin, lo había logrado...

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Espero les haya gustado . Hacer este one shot fue bien difícil, al menos para mí; porque imaginar y pensar en esa Bulma siempre me rompe el corazón.

Y aunque sé que se quedarán con sensaciones agridulces, de alguna forma espero les haya gustado. Lamento lo crudo del inicio pero así es como creí que fue, y ojalá y no las haya hecho sentir tan tristes.

Un abrazo y mil gracias como siempre por leer.

Desert Rose