Nada más entrar en la villa, Athena sio que el salón estaba hecho un desastre.
Las empleadas en la habitación temblaban y se pusieron a un lado, sin querer hacer ningún ruido.
Y el perpetrador estaba sentado en el sofá, jugando con un cuchillo de frutas.
Cuando Athena vio el cuchillo en su mano, sintio un poco de miedo, pero aun así se armó de valor y camino hacia el.
—Ye estoy de vuelta
Iori levanto lentamente la cabeza y la miró con sus ojos oscuros y profundos.
El no dijo ni una palabra y se quedó mirándola como si estuviera mirando a una presa moribunda
Athena se asusto por su mirada y se obligo a calmarse y mirar al pelirrojo.
—Iori, hablemos
—Claro
Iori palmeo el sofa junto a ella y le sonrio.
Esa sonrisa y su mirada hicieron que Athena sintiera panico.
Ella no se sentó junto a el sino que se sentó en el silión frente a el.
— Te pido disculpas por lo que paso en el restaurante.
—De acuerdo
Iori asintio, como si ya hubiera adivinado que se disculparia y no le importaba.
Los dos se enfrentaron durante un buen rato, y al final fue Iori quien dijo casualmente.
—Acordamos que no volverias a ver a Kyo, como no cumpliste tu promesa seguiras siendo Akane.
Después de unos segundos de silencio, Athena le pregunto descaradamente.
—Y si no estoy de acuerdo.
De hecho, sabia muy bien que para Iori su decisión no era importante.
Porque a sus ojos, ella es Akane. Como queria controlarla dependia de el. Era imposible fuera una sustituta, pero no supo cómo negociar con Yagami.
Athena lo pensó y sintió que era mejor hacerle esta pregunta y ver qué queria primero.
Iori apoyo la barbila con una mano e inclinó la cabeza para mirarla.
—Está bien si no estás de acuerdo, pero tienes que decirme, ¿Qué método hizo Kyo para que te fueras con el?
Kyo se la llevo y el paso la verguenza en ver como su esposa se iba con el clan rival despues de prometer que no lo volveria a ver. Kyo seguramente utilizó algo para hacerla cambiar de opinión.
— El me pidio tiempo para explicarme lo sucedido con Yuki. Le di 15 minutos.- Athena lo miró con calma. —Nos despedimos.
Iori sintió que no habia necesidad de seguir hablando del tema.
El tomo el cuchillo de fruta y se levantó para irse. Athena le grito apresuradamente.
—Espera un momento.
Iori se detuvo en seco y se dio la vuelta. El la miro con indiferencia.
—Vas a decirme que te acostaste con el.
—¿Que?
Cuando Iori la oyó decir esto, pensó que ella lo habia admitido y no pudo evitar burlarse.
—Volviste con ese idiota después unas palabras engatusadoras
Athena sacudio la cabeza y le dijo.
—¡No, no paso nada.! Solo te pido que cambiemos la condicion.
Al escuchar esto, Iori alzó las cejas.
—Pero es la única condición que me interesa
Athena respiró hondo y dijo vagamente.
—¿Qué puedo hacer para hacerte cambiar de opinion?
Al ver lo apretada que tenia la boca, Iori se interesó de repente
—¿Lo amas?
Athena se quedó en silencio. Ella no le respondió. Sus ojos indiferentes no mostraban emociones, lo que confundió un poco a Iori.
Hizo una pausa de unos segundos y dijo con indiferencia.
—Si no respondes, entonces quédate a mi lado y sigue siendo la sustituta de Akane.
Athena de repente sintió que era absurdo.
—¿Es tan dificil para ti olvidar a mi hermana?
Iori tardo un poco en responder pero si su respuesta ayuda a que se quede con el, responderia.
— Eso es correcto.
Athena asintió en silencio.
—Está bien. -Después de que ella terminó de hablar, usó su pequeña mano para quitarle la ropa.
Al verla en ese estado, Iori se quedó boquiabierto, incapaz de comprender sus intenciones.
No reaccionó hasta que ella le desató la camisa del traje, levantó los dedos de los pies y lo besó .
Mientras sus besos apasionados envolvían el cielo y la tierra, Iori no tuvo fuerzas para resistir …
Él besó sus rojos labios, mejillas, cuello, y con cada beso transmitía la necesidad de amar.
Iori la tomo de la cintura y la acosto sobre el sofa, sus delgados dedos agarraron su barbilla mientras bajaba la cabeza para besarla apasionadamente.
Su cuerpo alto y recto presionaba contra ella, sin permitirle moverse. Besó sus labios rojos con tanta fuerza que sintió como si quisiera tragarla entera.
La sensación eléctrica entumeció todo su cuerpo, y sintió la necesidad de poseerla en ese mismo momento, pero apretó los dientes y se contuvo. Su olor a fresas, el sabor de su piel blanca, sus labios finos y dulces, era tan bueno para ser verdad, ella no era su Akane.
Él se separo de ella y la tomo del cuello con enojo.
—¿Qué estás haciendo?
Athena dijo un poco agitada.
—¿No piensas siempre en Akane? Te daré su cuerpo. -Después de que terminó de hablar, levantó los ojos y lo miró con frialdad. —Vamos sigue fingiendo que soy Akane.
La luz de esperanza en los ojos de Iori se desvaneció gradualmente y se aparto de ella.
— No tienes que estar haciendo esto.
Athena respondio con indiferencia.
—¿Qué más podría hacer? No tengo opcion ¿O si?
—Tu personalidad no se parece en nada a la de tu hermana.
—Mi hermana y yo éramos muy parecidas. Cuando me miras, es como si la estuvieras viendo a ella, porque su corazón vive en mí. Voy a vivir por ella en adelante. No como Akane Sato sino como Athena Asamiya
—¿Que quieres decir?
Athena guardó silencio y contesta.
—Divorciemonos.
La expresión de Iori se congelo. El no le respondia, pero ella continuo.
—Iori, de hecho, se muy bien en mi corazón que estas haciendo esto por la culpa que tienes hacia mi hermana.
Al escuchar esto, Iori se burio de repente
—¿Por qué deberia sentirme culpable por ella?
—¿Es asi?-Preguntó Athena.— Para escapar de ti, mi hermana no dudo en terminar con su vida por adelantado. Eso demuestra que el daño que le hiciste es más doloroso que la muerte. Me tratas como a ella para compensar el pasado. Pero no importa lo que hagas, mi hermana nunca volverá ¿Por qué intentas engañarte con una ilusión virtual?
Cuando Iori escuchó esto, su rostro se hundio. Todo su cuerpo estaba envuelto en la oscuridad, lo que le daba un aspecto extremadamente sombrio y aterrador.
Cuando ella lo vio asi, supo que lo que acabo de decir habia expuesto sus pensamientos y revelado sus verdaderos colores
Aunque temia mucho de que él se enojara, aun asi reunió coraje y continuo guiando sus pensamientos con palabras. —Iori, el último deseo de mi hermana era salvarme, no que yo ocupara su lugar. Si realmente quiere compensarla déjame ir.
Iori se quedo quieto y miró a Athena con frialdad.
—Estás diciendo tanto sólo para que me divorcie de ti.
Al ver que el entendia sus intenciones, Athena ya no usó a su hermana como moneda de cambio. Simplemente dijo.
— ¿De mi? No asi Yagami, tu estas casado con Akane no con Athena. No tiene caso este casamiento.
Iori se burló.
—No crees que estás tirando mucho de la cuerda.
Al oir esto, Athena se sintio un poco avergonzada y bajó la mirada. Si acepto casarse con Iori para volver a Japon, lo que dijo tenía sentido.
Habia logrado su objetivo de regresar al pais, y ahora se retracto de sus palabras. De hecho, estaba siendo desagradecida.
Su mirada muda hizo que Iori recuperara la iniciativa
El la miro fijamente durante mucho tiempo y luego arrojo el cuchillo de fruta que tenia en la mano frente de Athena.
—Como dije antes, si quieres irte entonces haz lo mismo que tu hermana.. Ahora solo te doy una opción. ¿Quieres divorciarte o devolverme su corazón? Tu eliges...
El rostro de Athena se puso pálido, levantó los ojos y miró al pelirrojo aturdida.
—Si te devuelvo el corazón, mi hermana nunca volverá a existir en este mundo. ¿Estás seguro de que quieres hacer esto?
—Eso es mejor que tener su corazón contigo y estar con mi rival.
Se inclinó un poco y miro a Athena con sus ojos frios y maliciosos.
—Siempre he sido este tipo de hombre. Destruyo las cosas que no puedo conseguir.
El corazón de Athena dio un vuelco cuando escuchó esto, pero su mente daba vueltas rápidamente. Parecia haber pensado en algo y su expresión nerviosa se estabilizo gradualmente
Bajo sus pestañas rizadas ligeramente, miro el cuchillo afilado que habia sobre la mesa de café y luego miro a Iori que siempre la miraba desde arriba.
Después de un minuto de vacilación, Athena levanto sus delgados dedos, tomó el cuchillo de fruta, lo apuntó al corazón y se lo clavo de golpe.
Justo cuando el cuchillo estaba a punto de hundirse en su pecho, una mano fuerte de imprevisto agarró su muñeca...
El pelirrojo tomó el cuchillo y le sonrió.
—¿Cómo es posible que este cuchillo te corte el corazón? -Iori se dio la vuelta, se dirigió a la cocina, agarró un cuchilla de cocina y lo arrojó frente a ella. —Usa este
Athena lo desprecio tanto en ese instante, sus ojos claros y brillantes se encontraron con los de Iori.
—En realidad, no podrías soportar acuchillar el corazón de mi hermana.
Anteriormente, había declarado que el corazón de Akane ahora residia dentro de ella; no podía soportar verla perecer.
Simplemente, la estaba probando con lo que estaba haciendo justo ahora.
Como si hubiera adivinado sus pensamientos, el semblante de Iori se oscureció de repente.
—¿Todavia quieres irte?
Athena asintió levemente.
—Iori, entiendo que mi pedido es un poco excesivo, pero en realidad yo no soy tu esposa, soy Athena Asamiya.
Las palabras de Athena hicieron que un poco de claridad regresara a los ojos oscuros de Iori, pero él permaneció en completo silencio, con los labios apretados. Athena inclinó la cabeza y pensó unos instantes. Luego imploró.
—Iori, ¿podrias dejarme ir?
Iori frunció el ceño cuando Athena, que estaba sentada en el sofá, parecía haberse convertido de repente en Akane.
"Iori, te lo imploro, por favor déjame ir..."
Se arrodilló ante él y le imploró con la misma súplica
¿Qué hizo esa vez? Levantó el pie y le dio una fuerte patada en ese momento.
Su memoria estaba un poco confusa, pero aún podía recordar la patada que había provocado que perdiera al bebé, que llevaba menos de cinco meses en su vientre.
De repente, a Iori le dolió el corazón hasta el punto de asfixiarse al pensar en el aspecto afligido y vulnerable de Akane.
Apretando los dedos, sus uñas clavándose más profundamente en su piel hasta que la sangre goteó, finalmente logró reprimir el dolor inconinensurable.
Su rostro estaba completamente pallido cuando miró a Athena, que tenía un parecido sorprendente con Akane en ese momento y suspiro.
—Puedo aceptar el divorcio pero debes seguir a mi lado.
Athena tenía razón; aunque se casara así como Akane, ¿de qué servía si ella no era la verdadera Akane?
Sin embargo, nunca renunciaría al corazón que le habia dado Akane.
Por lo tanto, aunque no estuviera unida por matrimonio, ella debía permanecer a su lado.
Athena se dio cuenta de que esa era la última concesión que le habia hecho Iori, él había renunciado a su derecho a elegir a su propio esposo, pero no podía renunciar al corazón de su hermana.
Sin embargo, levantó la cabeza y se armó de valor para preguntarle a Iori.
—Si me quedo a tu lado, ¿me seguirás tratando como a mi hermana?
Las emociones en los ojos del pelirrojo se disiparon y recuperó su indiferencia.
—De ahora en adelante, seras tu misma. Te devolvere tu identidad pero viviras bajo mi techo.
Como Athena, Iori no la trataria como sustituta de su hermana; en cambio aun debia vivir en su mansion.
Athena accedió de buena gana cuando se dio cuenta del raro resultado que había logrado con Iori.
Después de que los dos terminaron de hablar, Iori llamó a America y el divorcio se resolvió rápidamente en ese momento. Tambien arreglo todo para que Athena Asamiya volviera a ser una persona viva ante la ley.
Iori colgó el teléfono y miró a Athena, quien de repente suspiró aliviada.
—Sigue siendo lo mismo que antes. Tienes que estar en casa a las diez de la noche.
Athena, que recién pudo relajarse por un segundo, al escuchar esto, se tensó nuevamente.
Ella separó sus labios rojos, lista para replicar, pero Iori ya se había dado la vuelta y se había ido.
Aunque no dijo nada, la vista de su figura desde atrás le trajo una gran sensación de alivio.
Ahora que estaban divorciados, ella podria esforzarse por no ser un sustituta de su hermana, y podrían tomarse su tiempo en el futuro...
Athena se quito las cadenas y el cansancio de su cuerpo esa noche, y se tumbó en la cama, abrazada a la almohada. Se sumió en un sueño tranquilo y profundo.
...
