Cbt1996: Hola linda. Fue una conversación tranquila. Y al pobre ya casi todas le han dado su cachetada jajaj
Los niños felices de ayudar a Inuyasha a que regrese con Kag y ella muy que "no no quiero" jaja si como no jaja.
La charla de Kikis y mamá Naomi le calo muy hondo a Kikis, ya sabrán por que.
Mirsan están retomando su tiempo perdido y ¿para que mentir? Miroku muy maduro y todo puede hacer en esta historia, pero es un calenturiento con su Sanguito jajaja.
Kaede "te golpeo pero es por que te quiero" jajajajaj y "ahora te abrazo". Creo que la única que no golpea a nadie es Rin jajaj ella es un ángel. Kaede ayudara no tengo duda jajaja
Cindyyyyy ni me recuerdes ese puesto de Teresa, mira que en solo recordarlo me dan ganas de dejar a más de una calva, sin pelos. Siiiii hablo de ustedes dos Cindy y Karii de esa no me olvido aaaaaaa *risa malvada*
Saludos linda.
Kayla Lynnet: Hola linda. Inuyasha se comportó muy maduro de su parte y yo también le encontré toda la razón, por todos aceptaron su culpa y Kikyo no, Kikis deja el pinche orgullo y hazle caso al consejo de tu madre. Tu papá perdió a su mejor amigo y nunca podo perdonarlo en vida, no cometas los mismos errores que tu padre, deja el orgullo mi niña.
X2 Sango, Kag te esta corriendo educadamente jajaja pero así es Kayla las dos tienen mucho trabajo por hacer jajaja.
El plan de Inuyasha fue perfecto con los niños e Izayoi mmm ya veremos jiji
Mirsan aprovechan el tiempo pero la señora embarazada les corto el fuego, pero como tu dices, por suerte ya había terminado o el pobre si que iba quedar frustrado jajaja.
La sonrisa Inuyasha borrándose de su rostro con la aparición del profe Hojo jajan pero Inu ese profe es de lo menos por el que tienes que preocuparte... ufff perdón sigamos...
Y una ves más Dragón Ball salvando a Inuyasha jajaja.
Mama Naomi como siempre teniendo una respuesta para todo. Y Kaede modo bipolar jajaja
Y ya cree en mi, mujer el fic ya viene bonito.
Saludos linda.
Karii taisho: Hola linda. Kikyo esta en modo que no le entran balas y lo que le dijo Inuyasha. Ella sabe que también tiene culpa, pero la muchacha nos salió orgullosa al papá.
Inuyasha jugando todas sus cartas para estar con Kag. Kag y sango callándose que sus amores de la vida le están dando como caja a las dos jaajaja. Sango feliz regresa a su departamento.
Naraku, Kikis te va gustar mucho el cap bella.
Inu y Miroku haciendo travesuras a Sesshomaru jajjaaja.
Mirsan destilando amor.
X2, a mi también me dio pena Hojo.
El café, Kag jamás lo vio venir y estoy segura que todas rogábamos para que Kag pierda la apuesta jajjaja.
Mama Naomi ya viendo a su sobrino como yerno jajaja. ¿Y donde estarán esas llaves? mmmm.
Rin prácticamente le dijo a todo el mundo la historia jajajajaja
Disfruta del cap bella. Saludos linda
Guest: Hola linda. Me alegra que te guste. Saludos linda.
Annie Pérez: Hola linda. Si, al fin Inu y Kikis se ven las caras. Y por el lado de Inuyasha, él quiere arreglar las cosas, pero Kikis se lo esta poniendo muy difícil, por suerte mamá Naomi habló con ella para aclarar mejor la mente de Kikis.
Saludos linda.
Capítulo 28
La continuación del capítulo anterior
Perspectiva de Kikyo
Estaba terminando de poner los cubiertos en la mesa cuando sonó el timbre. Caminé por el pasillo, pero antes me detuve a verme en el espejo para admirar por última vez el vestido morado que llevaba puesto. Luego, caminé hasta la puerta y la abrí.
- Hola, bonita.
- Hola, Naraku.
Nos saludamos con un beso en la mejilla, un gesto que me hizo sonrojar un poco.
- Pasa, por favor.
- Gracias, traje tu vino favorito.
- Muchas gracias, no tenías por qué molestarte.
- Fue un placer.
- Vamos al comedor.
- Claro.
Caminamos hacia el comedor, y no pude resistir la tentación de recorrer a Naraku con la mirada. Se veía tan guapo con su cabello suelto y ese traje azul marino que le quedaba tan bien.
- ¿Cómo te fue en el trabajo, Kikyo?
- He, bien, algo estresante, pero bien.
- ¿La señora Midoriko está muy pesada contigo?
- Sí, pero esta vez le doy la razón, ¿sabes? En unos meses se hará un desfile para elegir a la mejor diseñadora del país, y es obvio que todas queremos que Moda Shikon gane, como en las últimas dos veces consecutivas. - le dije mientras nos dirigíamos a la mesa y servía la comida y el vino.
- Vaya, eso quiere decir que trabajarán horas extras.
- Sí, así es, pero eso será en unos dos meses más o menos, porque el desfile será en seis meses. Midoriko está pensando en traer modelos del extranjero para hacer su desfile más importante.
- Wow, ¿modelos como francesas e italianas?
- Sí, exactamente. - respondí con una sonrisa.
Nos sentamos a cenar.
- Ojalá te guste el sushi. Está hecho con algunos secretos de mamá.
- Se ve muy rico, seguro me va a encantar. - dijo, llevándose el primer bocado a la boca.
Yo rogaba que le gustara.
- Mmm, está exquisito.
- ¿De verdad?
- Claro.
- Gracias, reconozco que no soy muy buena en la cocina, pero hice lo mejor que pude.
- Y te quedó exquisito, Kikyo, de verdad.
Sonreí por sus palabras, y ambos comenzamos a comer.
- ¿Y qué tal tu día, Naraku?
- Mmm, nada relevante. Mi jefe quiere hacer un nuevo proyecto en el futuro, pero dentro de este año. Me preguntó si conocía arquitectos confiables. Le dije que sí, que tengo unos amigos con los que estudié en Harvard, y son muy buenos en lo que hacen. Así que mi jefe lo va a pensar y me dará una respuesta en unas semanas.
- Me alegra que tu jefe tome en cuenta los detalles contigo.
- A mí también, pero hay que ver qué dice al final.
- Creo que te dirá que sí.
- ¿Tú crees?
- Sí, claro.
Ambos reímos.
El tiempo pasó volando entre charlas amenas entre los dos, hasta que terminamos la cena.
- Gracias por la cena, Kikyo, estuvo exquisita.
- Me alegra que te haya gustado. ¿Vamos a la sala?.
- Claro.
Caminamos al living y nos sentamos.
- Naraku, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Sí, claro, dime.
- ¿Tú crees que soy muy orgullosa?
- ¿Eh?
- Por favor, sé sincero.
- Bueno, para ser sincero, todas ustedes son muy orgullosas, excepto Rin.
- Sí, es verdad, todas lo somos. Pero, ¿Cómo soy yo? ¿Cómo me ves tú, Naraku?
- Kikyo, no voy a negar que eres una mujer muy orgullosa, pero también eres una persona de corazón noble. Sé que tarde o temprano tanto tu mente como tu corazón estarán en sintonía, aclarando todas las dudas que tienes. No te presiones ahora, linda, sé que pensarás mejor las cosas más adelante. Tal vez aún es pronto para tener claridad, pero lo único que te puedo decir es que no dejes de escuchar a tu corazón. Quizás ahora escuchas más a tu orgullo, pero no olvides tu corazón.
- ¿Sabes? Eso mismo me dijo mamá hoy.
- ¿Mi tía habló contigo? ¿O sea que ella sabe de...?
- Sí, parece que Rin habló con todos, incluso con mi abuela Kaede.
- ¿La abuela también?
- Sí, ya sabes cómo es Rin.
- Sí, ya veo. Kikyo...
- ¿Sí?
- No olvides lo que mi tía y yo te dijimos: siempre escucha a tu corazón.
- Lo haré, Naraku, lo haré. Solo necesito tiempo, ¿sí?
- Claro.
Sentí cómo me abrazaba, y yo recosté mi cuerpo en él.
- Gracias. - susurré.
- ¿Gracias por qué?
- Por estar conmigo, por no dejarme, por preocuparte siempre por mí cuando más lo necesitaba.
- Kikyo, sabes que siempre estaré ahí para ti, porque...
Levanté mi cabeza cuando se quedó callado.
- ¿Por qué qué, Naraku? - susurré.
Él me miró con ternura, acariciando mi mejilla, y yo recosté mi rostro en su palma.
- Linda, a estas alturas de la vida sería muy tonto de mi parte negar lo que siento. Kikyo, tú sabes que te amo. Te he amado desde siempre, desde que tengo uso de razón, estoy enamorado de ti. Y no te lo digo para que te sientas comprometida conmigo, no, linda, te lo digo porque necesitaba sacarlo de mi corazón, necesitaba decir lo que tenía atorado en mi garganta por muchos años. Te amo y te amaré por siempre.
- Naraku... - me acomodé mejor en el sillón y lo abracé con todas mis fuerzas mientras unas lágrimas traicioneras caían por mis mejillas. - Naraku, te quiero.
Él me separó para verme a la cara.
- ¿Cómo?
Y yo sonreí.
- Naraku, no sé qué fue lo que hiciste, pero me siento tan bien cuando estoy contigo. Todo dolor que tengo se me olvida cuando te veo, y cada vez es más grande este sentimiento que crece en mí. Siento unas ganas terribles de verte todos los días, y no hay un segundo en el día en que no revise mi teléfono para ver si hay un mensaje tuyo. No sé cómo explicarlo, es algo que no había sentido antes, pero cada vez me gusta más sentir cómo este sentimiento me envuelve... por ti, Naraku.
- Kikyo, perdón por lo que te voy a decir, pero necesito saberlo. ¿Ni por Taisho lo has sentido?, ¿o es otro sentimiento lo que sientes?
Lo miré a los ojos, y no podía culparlo por pensar así, pero mi respuesta era clara, y él tenía todo el derecho de escucharla.
- Naraku, lo que yo sentía por Inuyasha... recién me estoy dando cuenta de que era atracción y deseo por él, algo que ya no siento desde hace mucho. Ya no siento nada por él, Naraku. Ahora me doy cuenta de que no era amor, sino atracción. Y lo que siento por ti es algo más fuerte, no sé ni cómo llamarlo, solo sé que quiero estar contigo, Naraku.
- Kikyo, ¿Qué es lo que tratas de decirme?
Llevé mis manos a su rostro para acunarlo en mis palmas.
- Naraku, no sé si es amor, pero siento un cariño tan grande por ti que, después de lo que pasó anoche en tu departamento, solo deseo estar contigo.
- Kikyo... - susurró.
- Naraku, quiero intentarlo contigo, quiero que tengamos una relación, claro, solo si tú quieres. - le susurré, y él tomó mi rostro y me besó, robándome el aliento.
- Sí, sí, Kikyo, quiero intentarlo contigo. Te juro que te haré la mujer más feliz del mundo. No habrá nadie más que tú, linda, nadie más.
- Naraku... - y ahora fui yo quien lo besó, feliz de estar a su lado en esos momentos. Lo besé con una pasión que desconocía en mí.
Sentí como me sujetó por la cintura y me colocó a horcajadas sobre él mientras mi vestido se arrugaba hasta mis caderas por el movimiento.
Perspectiva de Naraku
Era el hombre más feliz del mundo. Kikyo me quería y yo estaba dispuesto a todo para que ese cariño se convirtiera en amor, en el mismo amor que yo sentía por ella y se lo iba a demostrar esta noche.
Acaricié sus caderas con delicadeza y firmeza mientras iba recorriendo su hermoso cuerpo y besándola. Mis besos descendieron hacia su cuello, donde me quedé para disfrutar su exquisita piel y ella soltaba suspiros ante mis caricias.
Llevé mis manos a su espalda y bajé el cierre de su vestido poco a poco mientras ella acariciaba mi cabello. Abrí su vestido, bajándolo con toda la lentitud y delicadeza del mundo. Poco a poco comencé a ver sus hermosos senos, los cuales estaban cubiertos por un bello juego de lencería color negro y hacía que mi cuerpo empezara a reaccionar. Terminé de deslizar su vestido, dejándolo arrollado en sus caderas.
Ella misma llevó sus manos hacía atrás y se quitó el brasier lentamente frente a mi. Lo dejó caer en el suelo, sujetó mis manos y las llevó a ellos. Los apreté con cuidado y ella dejó caer su cabeza hacía atrás mientras yo masajeaba sus pechos tortuosamente.
- Mmm, Naraku...
- Kikyo... - sin poder aguantarme llevé una mano a su espalda, sujetándola bien y agaché mi cabeza, devorando sus senos.
- Naraku...
Los besé, chupé, lamí y los mordí, hice todo lo que podía con ellos. La sujeté con la nuca y la atraje más hacía mi, besándola con hambre, pero una vez más ella me sorprendió, ya que me besaba con la misma hambre que yo profesaba y se restregaba en mi entrepierna, haciendo que soltara un jadeo al sentir mi miembro crecer.
- Naraku...
- Kikyo... - sujeté sus caderas, dándole la señal para que se moviera más sobre mi y ella lo hizo.
Mi cabeza se fue hacía atrás al sentir lo rico de sus movimientos y, segundos después, sentí sus labios en mi cuello, besandolo y dandole pequeñas mordidas sin dejar de removerse
- A mor, vamos a tu cuarto, quiero hacerte el amor.
- Mmm, entonces llévame, ya sabes donde queda. - me respondió con una sonrisa.
Y yo le devolví la sonrisa, sujetándola por la cintura mientras ella enredaba sus piernas en mi cintura. Caminé hacía su cuarto y, al llegar la recosté, devorando sus labios, su cuello, sus pechos y seguí bajando hasta llegar a su abdomen, en donde con mis manos deslicé su vestido y bragas al mismo tiempo hasta quitárselas por completo. Quité sus zapatos, dejándola completamente desnuda.
Sujeté su pie derecho y comencé a depositar pequeños besos en su tobillo mientras subía y a mis oídos llegaban sus suspiros.
- Mmm...
Ascendí lo suficiente hasta que mi rostro quedó en su intimidad y me relamí los labios. ¿Para que iba a negarlo? Me moría por probarla, asique me acerqué despacio con el fin de saber si ella me daba su permiso. Comencé a dar besos cortos hasta llegar a su zona, en donde la besé levemente y ella no dijo nada, por lo que me atreví a ir un poco más allá y le di una lamida, provocando sus suspiros. Una nueva lamida y ella gimió.
- Mmm, Naraku ya hazlo, no me tortures más por favor.
Y por fin me otorgó el permiso que buscaba.
Abrí sus piernas y enterré mi cara de una buena vez, lamiéndola con toda la lujuria que me provocaba
- Mmm, Na... Naraku...
- Mmm, ¿quieres que pare, Kikyo?
- Shhh, estas loco... sigue, sigue más por favor.
Sonreí por mi victoria y al final terminé devorando su exquisita intimidad, haciendo que se corriera en mi boca
- ¡Naraku! - gritó mi nombre mientras yo me tragaba todo su orgasmo.
Me levanté y me quité mi ropa en tiempo récord, subiéndome encima de ella para rozar su entrada y comenzar a hundirme poco a poco. Ambos gemimos ante ese contacto y ella me abrazó con sus piernas al mismo tiempo en que yo entraba y salía sin dejar de besarla.
Nuestra vaivén era tan sincronizado, como si hubiésemos estado haciendo el amor durante toda nuestra vida. Como si nuestros cuerpos hubieran estado así por años y eso me nublaba de amor mucho más.
En ese cuarto sólo se escuchaba el sonido de nuestros gemidos y el choque de nuestras intimidades cada vez que me adentraba en su interior. Ese sonido era el más exquisito que había escuchando en mi vida y eso provocaba que acelerara mis movimientos.
- Na... Naraku
- Di... dime, amor.
- Ya... ya viene... ve más rápido, mmm, por favor.
- Si bebé. - le respondí, envistiéndola con más placer, haciendo que nuestros cuerpos se movieran en un ritmo frenético
- Ya... Ya...
- Vamos, bebé, déjate llevar.
Y ella se liberó
- ¡Naraku!
Yo jadié al sentir su segundo orgasmo bañando mi miembro, haciendo que con ese mismo contacto yo me corriera segundos después.
- ¡Kikyo! - solté, cayendo sobre ella pero sin aplastarla.
- Ha sido la mejor noche de mi vida. - me susurró y yo sonreí ante su halago.
- Gracias bebé, pero esto aún no acaba. - susurré.
Comencé a moverme una vez más en su interior y ella comenzó a soltar pequeños gemidos.
- Te voy a hacer el amor toda la noche, Kikyo, por todos estos años en los que estuve lejos de ti.
- Mmm, Naraku...
La besé con pasión para volver a llevarla hacía el placer una y otra vez hasta que nuestros nombres se grabaran en el cuerpo del otro.
Perspectiva de Kagome
Ya había terminado de darme un baño. Salí del baño con una toalla y caminé hacia mi clóset para ver qué me iba a poner. Busqué, y mis dedos chocaron con la camisa de Inuyasha. Iba a tomarla, pero luego recordé:
¿Y si viene hoy?
Sacudí mi cabeza, reprochándome a mí misma.
¿En qué estás pensando, Kagome? No puedes pensar en eso. Tienes que ser fuerte, no caigas en la tentación, por favor
Me dije a mí misma. Descarté la idea de ponerme la camisa, así que decidí ponerme un top rojo unas bragas pequeñas color rojo y un short muy corto. Me puse el top sin sostén mientras cerraba el clóset y me quedé pensando.
Si no le abro la puerta a Inuyasha, no pasará nada y no caeré en la tentación.
Con eso en mente, me fui al espejo, me cambié, me sequé el cabello y lo peiné. Cuando ya lo tenía seco, fui a tender la cama.
Es temprano, pero no tengo nada que hacer, así que me acostaré y veré una película. Si escucho la puerta, simplemente me hago la sorda.
Con esa promesa hecha, me fui a la cocina por algo de beber. Iba por el pasillo para entrar a la cocina mientras pensaba qué película ver.
- Al fin terminaste de bañarte, Kag.
- ¡Aaaah! - solté un grito de susto y me di la vuelta para ver a Inuyasha en la sala, sentado con una copa de vino.
- Perdón, ¿te asusté?
- Pero, pero… - dije con una mano en mi corazón, tratando de tranquilizarme por el susto. - ¡¿Pero cómo demonios estás aquí?! - exclamé.
Él levantó su mano y me mostró mis llaves. Caminé hacia él para quitárselas, pero él retiró su mano y me tomó por la cintura para sentarme encima de él mientras dejaba la copa en la mesita de al lado.
- Oye, suéltame. ¿Y cómo es que tienes mis llaves?
- Las tomé prestadas.
- ¿Prestadas? ¡Me las robaste!
- Oye, pequeña, esa palabra es muy grave. Tú, como abogada, deberías saberlo.
- ¡Claro que lo sé! Por eso te lo digo. ¡Eres un ladrón y un manipulador sinvergüenza! ¿Cómo puedes usar a dos niños para tus juegos?
- Eso es gracias a ti, linda.
- ¿A mí? ¡Pero si eres un sinvergüenza, Taisho! Y ya, ¡suéltame!
- No quiero. Me gusta tenerte sentada en mis piernas.
- Inuyasha, ya suéltame.
Pero él me sujetó para moverme y dejarme cargada de lado, como si fuera un estilo nupcial.
- Me gusta tenerte así, Kag. ¿Cuál es el problema?
- ¡Que no puedes estar aquí!
- Te ves hermosa con esa pijama.
Me sonrojé al recordar que no llevaba sostén debajo. Me moví para levantarme pero él me tenía bien sujeta.
- Me quiero levantar.
- ¿Por qué? ¿No te gusta estar entre mis brazos? - me susurró en el oído para luego acariciar mis piernas con toda la confianza.
- Inuyasha, no hagas eso.
- ¿Hacer que?
- Deja de tocarme
- ¿Por qué? Si a tu cuerpo le gusta. - me dio un apretón en el trasero.
- Oye, no seas sinvergüenza. - lo reté, completamente roja, pero él sólo se rio, llevando su mano hacía mi cintura, mi abdomen y mi top, donde lo detuve.
- No, aguarda, Inuyasha...
- ¿Qué pasa, pequeña?
- He... pues, yo... - no supe en que momento acercó su rostro y me besó.
- Mmm, Inuya... - solté un jadeo cuando sentí su mano sobre mi seno.
- Mmm, no llevas ropa interior, amor. - susurró, apretándolo. Abrí mi boca ante ese gesto y él introdujo su lengua, devorando mi boca y yo lo dejé... no se porqué, pero lo dejé.
- Inuyasha... - comenzó a masajear mis senos de una manera en que me hacía jadear en cada apretón que me daba. Mis pezones estaban completamente duros y él los rozaba con su pulgar, enviando pequeñas corrientes eléctricas por todo mi cuerpo.
- Mmm, Kag... no te lo dije antes, pero me encanta besar tus exquisitos pechos. - dejó de besarme y subió mi top, introduciendo uno de mis pezones en su boca.
- Inuyasha... no sigas, mmm...
- Estas muy equivocada si piensas que dejaré esta delicia.
Aumentó la fuerza de su acción, haciéndome soltar un pequeño grito y mi mano se movió sola hacia su cabeza para que siguiera con aquella caricia que me estaba haciendo perder la cordura.
- Inuyasha... - pero él no me respondió.
Mis ojos estaban cerrados pero los abrí de golpe cuando sentí su mano meterse en mi short. Quise cerrar mis piernas pero ya era tarde, sus dedos ya estaban tocando mi intimidad.
- Abre las piernas, Kag. - me susurró con sus labios sobre mi pecho.
- Mmm, no. - me rehusé y él estiró mi pezón, haciéndome gritar de placer.
- Hazlo. - volvió a tirarlo.
- ¡No! - solté esa palabra en total rebeldía. Él soltó mi pezón y le dio una lamida, mirándome a la cara.
- Abre tus piernas, Kag, o creme que soy capaz de amarrar tus piernas a cada lado de la cama y eso si que va a ser peor, tú decides cariño.
Me quedé mirándolo y me sentí como una pequeña oveja frente a un lobo, pero me recriminé mentalmente porque sus palabras, en lugar de asustarme, me estaban excitando.
- Dime, Kag, ¿Qué prefieres?
No le respondí, sólo abrí ligeramente mis piernas y él acarició mi zona. Me sonrojé porque sus malditas palabras me excitaron con creces.
- Mmm, pequeña, estas mojada.
Nuevamente me quedé en silencio, esquivando su mirada y él acercó sus labios a mi oído para susurrarme:
-Amor, ¿Qué fue lo que te excito de esta manera? ¿Mi boca en tu pecho o lo que te dije de amarrar tus piernas?
Cerré mis ojos sin responder, no pensaba darle el gusto, pero mis labios dejaron escapar un suspiro cuando sentí sus dedos en mi entrada.
- ¿Te gusta, Kag? - volvió a susurrarme para lamer el lóbulo de mi oreja y yo jadeé sin poder evitarlo. En ese momento introdujo su dedo en mi.
- Inuyasha... - solté arqueándome un poco.
- Dime, cariño.
Me mordí el labio para no gritar cuando el maldito comenzó a embestirme con sus dedos de una manera tan rápida y profunda que mis caderas comenzaron a moverse descaradamente, esperando a mi orgasmo, el cual parecía llegar en cualquier momento. Mis senos quedaron a su disposición y, una vez más, comenzó a devorarlos.
No soporté más. Solté un grito de placer mientras dejaba caer mi cabeza hacía atrás y mi cuerpo se movía descaradamente, buscando sentir mejor sus dedos. Su boca estaba aferrada a mi pezón de manera tal que sabía que me quedaría una marca por mucho tiempo.
Sentí la corriente de mi liberación acercarse y aceleré mis movimientos, presa absoluta del placer.
Él lo notó y comenzó a acelerar también los movimientos de su mano sobre su miembro. Grité cuando mi orgasmo llegó.
- ¡Inuyasha! - su nombre salió de mis labios mientras me corría en su mano.
Dejó de besar mis pechos y me miró, pero yo mantuve mis ojos cerrados, ya que aún estaba envuelta en el placer de mi orgasmo. Sentí como sacó sus dedos y segundos después escuché como gemía. Abrí mis ojos y él estaba lamiendo sus dedos, los mismos que aún tenían el rastro de mi liberación. Mi respiración era agitada y mi cuerpo ardía. Él me abrazó, pegándome a su cuerpo.
- Te amo, Kagome.
- Inuyasha...
- Shh... pequeña, sólo por hoy olvídate de todo y de todos. Seamos egoístas, cariño, yo se que tú también te mueres por estar conmigo así como yo contigo. Sólo por esta noche olvidemos todo y seamos sólo tú y yo. Demuéstrame cuanto me amas, Kag, por favor.
¿Cuánto lo amaba?
Esas palabras se grabaron en mi mente como fuego. Me separé de él, observando su rostro y acaricié su mejilla. Por primera vez hice caso y me olvidé de todo, sólo por esta noche.
- Inuyasha. - susurré y él me miró a los ojos. - No tienes idea de cuanto te amo, Inuyasha.
- Entonces demuéstramelo, pequeña-
Acerqué mis labiosa los suyos, susurrándole una vez más:
- Sólo por esta noche seamos egoístas, amor, y mi cuerpo te dirá cuanto te amo. - y lo besé, lo besé como nunca antes lo había besado. - Inuyasha, hazme el amor como si no hubiera un mañana, por favor.
- Así será, pequeña.
Volvimos a besarnos.
Perspectiva de Inuyasha
Nos besamos con una locura que nos estaba matando. La cargué una vez más al estilo nupcial y caminé con ella hacia su cuarto. Entre y la dejé en la cama, pero ella me sujetó la camisa y me atrajo hacia ella. Ambos caímos en la cama y yo la abracé por la cintura, trayéndola conmigo. Me quedé sentado en la orilla de la cama y ella sobre mi, mientras nos comíamos la boca. Llevé mis manos abajo de su top y apreté su dos senos, provocando sus gemidos.
- Quítate el top, hermosa.
Y ella no se dejó mandar dos veces. Se separó por unos segundos y se lo quitó, volviendo a besarme. Masajeé sus senos pero sus manos no se quedaron sin hacer nada. Sentí como me desabrochaba mi camiseta con desesperación y, cuando ya la tenía abierta, comenzó a quitármela y yo la ayudé. Sentí como recorría mi torso con sus pequeños dedos, haciendo que me excitara más de lo que ya estaba. Empezó a moverse sobre mi con una desesperación que hizo que mi miembro creciera.
- Inu... Inuyasha.
- Dime, pequeña. - susurré mientras llevaba mis labios a su cuello, chupando y lamiéndolo.
- Quítate el pantalón, quiero sentirte sin nada.
Sonreí por su deseo y llevé mi boca hacía su oído.
- ¿Y por qué no me ayudas, pequeña? - mordí el lóbulo de su oreja y ella jadeó.
Llevó su mano a mi cinturón y lo desabrochó con desesperación. Yo me elevé un poco, bajándome el pantalón junto con los bóxer hasta que quedaron a la altura de la rodillas. Ella volvió a acomodarse y comenzó a restregarse con mucha pasión, haciéndome suspirar aunque aún llevara su short puesto.
- Pequeña, ahora quítate el pijama, ¿si?
- Mmm, quítamela tú.
Sonreí ante su respuesta, por lo que sin pensarlo me levanté con ella sobre mi y la dejé sobre la cama, quitándome los zapatos y el pantalón completo, quedando completamente desnudo. Me acerqué a ella y me arrodillé en el piso, abrí sus piernas y hundí mi rostro para lamer y chupar como un loco. Llevé mi lengua hacia su botón de placer y ella gritó.
- ¡Inuyashaaa!
- ¿Te gusta? - le di una lamida a su rico botón.
- Si... si, maldición, si me gusta, sigue más por favor.
Y así lo hice, no le di tregua a aquella zona hasta sentir como su cuerpo convulsionaba por el placer que estaba sintiendo.
- Sigue... más...
Esas palabras me confirmaban que su segundo orgasmo estaba por llegar, asique hundí más mi rostro en su zona, devorándola con total lujuria. Volvió a gritar mi nombre y mi boca se llenó con su liberación.
- ¡Inuyashaaaaaaa!
Lamí toda su zona para no perderme nada de esa miel que me encantaba. Me levanté y me subí encima de ella, besando todo a mi paso y ella sólo gemía por mis caricias.
- Abrázame con tus piernas, pequeña. - y me hizo caso.
- Mmm, Inuyasha... - pronunció mientras rozaba su entrada.
- Dime. - respondí, jugando con la punta de mi miembro y dándole pequeñas embestidas.
- Inuyasha...
- Dime, Kagome... ¿Qué quieres?
- ¡Ser tuya! - me gritó, apretándome con sus piernas, con la clara intención de que me introdujera en ella, pero no lo hice.
- Por favor, ya adéntrate en mi, te lo ruego. - suplicaba con sus brillosos por la pasión.
- Kag. - susurré en sus labios. - ¿Quieres sentirme dentro de ti?
- Si por favor, ya no aguanto.
- Yo también me muero por estar en tu interior, amor. - y me introduje un poco pero volví a salir.
- ¡Ya hazlo! - me gritó, jalándome de mi cabello mientras me besaba con hambre, mordiendo mi labio, dejándome ver su desesperación.
- Mmm, Kag, te haré el amor si me prometes algo.
- Lo que sea, pero hazlo.
Y yo sonreí, enterrando solo la punta, acto que me estaba matando al igual que a ella, pero tenía que aguantar.
- Inuyasha, ya por favor...
- Promete que me dejarás venir todas las noches a hacerte el amor, Kag.
- Mmm, Inuyasha...
- Prométemelo. - insistí.
- Si... si... lo prometo, pero ya hazme el amor de una maldita vez. - pronunció al borde de la locura y, ¿para que mentir? yo ya estaba que reventaba por dentro.
No esperé más y la embestí de una sola estocada, haciendo que ambos soltáramos un sonoro gemido. Comencé a moverme con una rapidez en su interior que terminé jadeando de una manera tal que no recordaba haberlo hecho antes. Los gritos de Kag me confirmaron que no sólo yo estaba gozando al máximo.
- Oh, Kag... - llevé mis manos a sus piernas y las subí sobre mis hombros, buscando una pose más placentera mientras la seguía penetrando con locura.
- Dime, Kagome, ¿Quieres más fuerte?
- Si. - me suplicó, besándome una vez más.
Bajé sus piernas y me afirmé con un codo sobre la cama, acomodándome mejor en medio de sus piernas y regresando su pierna derecha sobre mi hombro para volver a moverme lo más fuerte posible.
Nuestros gritos y jadeos se escuchaban en todo el cuarto, generando un ambiente exquisito. En ningún momento dejé de penetrarla salvajemente. Sentí sus piernas temblar, dejándome saber que su tercer orgasmo se avecinaba, por lo que la penetré con mayor fuerza.
- ¡Inuyashaaa!
- Mírame Kag. - no lo hizo. - Oh vamos Kag, mírame cuando te corras, mírame.
A duras penas abrió sus ojos y gritó cuando su orgasmo llegó.
- ¡Inuyasha!
Salí de ella unos segundos, sujetando mi miembro y rozando, con fuerza, la punta en su entrada. Volví a introducirme para dar rienda suelta a mi lujuria y buscar mi propia liberación. Minutos después y, luego de un par de estocadas, mi orgasmo llegó.
- ¡Kagome! - exclamé mientras me tiraba sobre ella para besarla y llenarla completamente con mi liberación. Me quedé ahí durante unos minutos. - Te amo, Kag. - susurré en sus labios.
- Y yo a ti, Inuyasha. - me abrazó por el cuello, dejando escapar unas lágrimas.
- Ya amor, tranquila.
- Te amo, Inuyasha, te amo con toda mi alma y me duele el no poder estar contigo. - confesó llorando.
- A mi también me duele no poder estar contigo, Kag, pero no me pidas que me aleje porque no lo haré. Voy a luchar para que todo se arregle entre ustedes dos, pero no te voy a dejar, amor, no ahora que se que tu me amas de la misma manera en la que yo lo hago.
- Inuyasha...
- Shhh, nos prometimos que esta noche sería sólo nuestra, ¿lo recuerdas? - asintió. - Entonces mañana pensaremos en como vamos a arreglar las cosas, ahora sólo pensemos en nosotros y en como pienso hacerte el amor toda la noche.
- ¿Toda la noche?
- Claro, pequeña, ¿pensaste que todo terminó aquí?
- He... yo...
- Kag, te haré el amor hasta el amanecer, ¿me oíste? haré que te corras tantas veces que tu cama terminará empapada.
- ¡Inuyasha! - exclamó con las mejillas rojas, escondiendo su rostro en mi cuello y yo sonreí, comenzando a moverme una cez más en su interior.
- Mmm...
- Hasta que empapemos el colchón, Kag. - le recordé y empecé a embestirla otra vez, dándole rienda suelta a nuestro amor mientras se escuchaban sus gritos y mis jadeos de placer.
Y así pasamos toda la noche, finalmente le hice el amor hasta que el sol apareció.
Continuará...
Si llegaron hasta aquí, gracias.
Créditos de la ortografía a la bella autora Cbt1996, gracias linda
