Cbt1996: Hola linda. Solo pedí perdón, no fue mi intensión entristecerte mi hermosa Cindy, te mando un fuerte abraso de mi Chile lindo y pobre que esta en estos momentos .
Que no soporto un final triste, ¿estas segura mi Cindy? no te vayas a llevar una sorpresa jjijiiiiiiiiii.
Kikyo necesitaba algo fuerte para entender la gravedad de las cosas y ahora poder estar en los zapatos de su padre y siente lo feo que es perder a tu mejor amig . Ahora Kikyo ya sabe eso al fin y también se dio cuenta de que Inuyasha ama a Kag de verdad.
E Inuyasha lloró todo un mes por su amada que ya no le quedaba lagrimas ni moco para derramar, pero aun así fue tan lindo, lo amo.
Sesshomaru recordando el cumpleaños ,pero la pregunta es: ¿Shippo se lo conto por contarle o Sesshomaru le saco información sobre la maestra? jajaja. Oyeee golosa como que el colmillo sagrado jajajaja mas bien el colmillo explosivo jajajaja
Ameeeeeee la charla de Sango e Inu. No lo niego, ya me moría para que estos dos hagan las pases y lo de las cachetadas no mi ciela, eso fue petición de ustedes en los primeros cap, ¿no lo recuerdan? porque yo si, asique solo cumplí con hacer lo que ustedes querían jaaja.
Si, Kag ya abrió sus ojitos de melón. Y todos ya están en calma y si, Kikis necesita su tiempo para perdonarse ella misma, hay que darle su tiempo.
Pero como dices eso, si yo no seria capas de hacer nada contra ellas. Me ofendes Cindy María Teresa y lo demás que te digo en privado jajaja. Soy inocente
Saludos linda
Karri taisho: Hola linda. Primero: yo nunca dije que era Kag la del cementerio, eso fue idea de ustedes, no mía. Kag si estuvo un mes en esa cama pero ya esta mejor, ¿no te pone feliz eso mujer? jajaja.
Los padres de Inu son un amor y ya sabremos mas de ellos de ahora en adelante y Sesshomaru usando al pequeño Shipoo jajajaja pobre de Shipoo, sus dos hermanos mayores lo usan de pretexto jajaja.
¿Quién mas falta para cachetear a Inuaysha? mmm tendría que ver esa parte jajajaja. Pobre de mi perro llorando por su dueña, por Kami me partió el alma
Creo lo mismo, Kikyo debió armarse de valor para entrar y hablar con Inu. Haaaa, ¿te imaginas algo así? Kikis e Inu asiendo las pases ahí enfrente de Kag y ella espiando con un ojo a los dos jajaja muero.
Hasta que se le hizo a nuestra arañita sexy de Naraku. Esperó pacientemente por su amada, ojala el destino les permita ser felices a esta parejita que se lo merece mucho.
Pobre de Hoyo es que, ¿él que culpa tiene de ser lindo y atento? los Taisho fueron muy malos con él, ojalá que un tal Miroku Mushin sea mas educado que los Taisho. jajaja.
Sesshomaru se mandó un detallazo con Rin y ojo, eso no lo hace con cualquiera ¿he?, y la lunita, te juro que me dio ganas de escribir que Sesshomaru tenia un tatuaje en su colmillo que Rin le vio y que después él le regale una luna, seria muy chistoso para pensar en algo así jajaja.
Midoriko ya tiene canas verdes con Kikis, pero lo chistoso es que ella la necesita como si fuera su brazo, por eso soporta todo jajaja.
Sango e Inuyasha al fin amigos, al fin, es algo que ya quería que pase, ¡aaaa amo esa amistad!.
Y Kag despertó al fin para que no me mates otra vez jajaja.
Inu un amor, él haciendo todo lo mejor posible para que Kag y Kikis hablen.
Kikyo se siente culpable, no me la den de sartenes aun jajaja.
Siiiiiiiiii ya son novios y, ¿para siempre? mmm eso creo .
Saludos linda
Kayla Lynnet: Hola linda.
1. Yo no dije que fuera Kaaag la del cementerio, si tu pensaste eso no es mi culpa jajaja.
2. Estoy con la cara de la mujer del WhatsApp, la de la película, la cara toda chupada que les envió. ¿Cómo que es mi culpa? si yo no hice nada, todo es culpa de ustedes no mía, yo soy inocente jajaja.
3. Si, Kikis ya no siente odio por Inu e Inuyasha tan lindo viendo a su Kag todo los días, ¡haaa que lindo!.
¿Mandar a alguien mas al hospital? mmmmmmm no, ¿Por qué lo dices, linda?.
Sesshomaru celoso jajaja morí con el "se besan, se pasan el chicle" jajajaj pues, ¿Quién sabe que si para el chicle falte poco? jijiji.
Y claro que se acordó del cumpleaños si es un sol de hombre.
Siiiii, al fin son novios, Kag despertó y Kikis está enamorada de Naraku. Todo va muy bien, pero...
Saludos linda
Xideviill: Holaaaaaaa linda, no sabes lo feliz que me hizo saber que estas leyendo este fic. Muchas gracias, bella.
Así es, Kikyo sufrió mucho con la supuesta traición que Kag le dio, pero es que en el corazón no se manda y Kag e Inuyasha se enamoraron como nunca lo hicieron y las cosas se salieron de control, nadie tiene la culpa. Ya Kikis, ¡perdónalos por favoooooor!.
No bella, no fue el final, este fic es largo jajajaj pero si, Kag se despertó y ahora falta que Kikyo de el paso.
Saludos linda
Annie Pérez: Hola linda. Siiiii, que el milagro del deseo de Rin nos ayude para reunir a las amigas del alma. Saludos linda.
Rankosaotendo1957: Hola linda. Lindaaaaaaaaaa me hace tan feliz que te guste el fic, bella, y esa escena de Rin fue única jajajaja. Y quiero agradecerte una vez mas por el mini comic que me encantó, esta muy precioso, linda, mil gracias. Saludos linda
Capítulo 31
Más que amigas, hermanas
Tres días después
Perspectiva de Kagome
Tres días… tres días desde que me dieron de alta en la clínica, y ella aún no viene.
Cerré mis ojos cuando sentí que Inuyasha me abrazaba por la espalda.
—¿En qué piensas, bonita? —preguntó.
—En lo mismo de todos los días —susurré, abriendo los ojos para seguir observando la ciudad de Tokio desde mi balcón.
—Dale tiempo, cariño. Tal vez aún no se ha perdonado a sí misma. Si la hubieras visto el mes que estuviste en coma, te darías cuenta de cuánto te quiere Kikyo.
Me di la vuelta para verlo frente a mí.
—Si es así, entonces ¿por qué no ha venido a verme, Inuyasha?
—Shhh, amor. Tienes que darle su tiempo. Kikyo se culpó por tu accidente todo este tiempo.
—Pero ella no tuvo la culpa. Necesito decirle eso.
—Ella ahora ya lo sabe, Kag. Pero hay que darle tiempo, solo eso, ¿sí?
—Está bien —respondí, recostando mi cabeza en su pecho.
—Amor, cuando hables con Kikyo, vendrás después a vivir conmigo, ¿verdad?
—Sí, Inuyasha. Cuando hable con ella, viviré contigo.
—Gracias, Kag.
Pero justo en ese momento tocaron el timbre. Nos separamos y caminamos juntos hacia la puerta. Al abrirla, nos encontramos con Miroku.
—¡Hola, Miroku!
—Hola, Kag.
—¿Miroku, qué haces aquí?
—Sabía que aquí te encontraría, Inuyasha.
—¿Pasó algo?
—No, pero sí.
—¿Cómo es eso?
—Inuyasha, entiendo que quieras pasar tiempo con Kagome, pero, hermano, no me dejes todo el trabajo de la empresa a mí. Kag no es nada contigo, de verdad, solo que yo también quiero pasar tiempo con mi Sanguito.
Sonreí al ver a los chicos.
—Inuyasha, Miroku tiene razón, yo estoy bien. De hecho, mañana o pasado mañana volveré a trabajar.
—Pero, Kag...
—Inu, tienes que ser responsable con tus obligaciones.
—Lo hago, te estoy cuidando.
Volví a sonreír y moví la cabeza. Vaya, este chico sí que es necio, pensé.
Perspectiva de Kikyo
—¡Aaaachú!
—Salud.
—¿Kikyo, me enfermé?
—Claro que sí, pero ¿Cómo te resfriaste, pequeño?
—Creo que Kohaku está algo resfriado, pero no es nada grave, hermana.
—Sí, cariño, tienes razón. Koshó, ¿me das un paracetamol, linda?
—Claro, toma. Asuka, ¿puedes traerle agua, por favor?
—Ahí voy.
Esperamos hasta que trajera el vaso de agua.
—Gracias. Ten, Sota, tómate esto, ¿sí?
—Sí, Kikis.
—Le voy a preparar un caldo de pollo a Sota. Por cierto, ¿Dónde está la tía Kikis? —preguntó Rin.
Miré a Sota.
—Cariño, ¿quieres ir a ver la tele a tu cuarto?
—¡Siiii! ¡Aaachú!
—Salud.
Esperé a que subiera al segundo piso y miré a Rin, Koshó y Asuka.
—Mamá fue de compras, va a hacer una cena para hoy y va a llamar a Kag a la casa para que ella y yo hablemos.
—¿Estás lista para ver a Kag, Kikyo? —me preguntó Asuka.
—Sí, amiga, ya estoy lista para hablar con mi hermana. Me muero de ganas de verla, y mamá cree que hoy es un buen día para que hablemos.
—¡Qué bien, Kikis! Al fin todo será como antes —gritó emocionada Rin, abrazándome.
—Sí —sonreí.
—Hay que tener sake para celebrar. Kikis, llama a la tía para que traiga.
—Ok, ok.— tomé mi teléfono, marqué su número y puse el altavoz.
—¿Aló?
—¿Mami?
—Dime, cariño.
—Mami, las chicas dicen que si puedes traer sake porque el que había el abuelo se lo tomó.
La escuché reír antes de responderme.
—Claro, cariño, llevaré una botella. ¿Algo más, cariño?
—Mmm, no, no creo.
—¡Que nadie se mueva! ¡Esto es un asalto!
Mi sangre se congeló al escuchar eso por el teléfono. Me levanté de la silla como un resorte, y todas las chicas hicieron lo mismo.
—Mamá, ¿Qué pasó?
—Hija, no te asustes. Están asaltando la tienda, pero estoy bien, hija, no te asustes.
—¡Dios mío! —exclamé con el corazón en la boca mientras escuchaba a los asaltantes por el teléfono.
—¡Dame todo el dinero!
—Mamá, por favor, dale todo para que no te hagan daño —mis ojos ya estaban llorando.
—Señora, deme la cartera.
—Sí, aquí tiene —escuché que mi madre decía.
—También el anillo.
—No, por favor, es el recuerdo de mi esposo. Llévense mi cartera, pero no mi anillo, por favor.
—¡Que me lo dé!
—¡Aaaaaah!
—¡Mamáaaaaaaaaaaaa! —grité, asustada—. ¡Mamá, háblame, mamá!
—¡Corre, corre, la mataste! —gritó un hombre al otro lado de la línea.
—¡Mamá! —gritó Sota detrás de mí.
Rin corrió a abrazarlo mientras él lloraba.
—¡Mamá, mamá, ¿Dónde estás?! —grité con el corazón en la boca.
—¿Aló?
Escuché la voz de una mujer que no era mi madre en la línea.
—¿Dónde está mi madre? —grité.
—Señorita, por favor, tranquilícese. A la dueña de este teléfono la apuñalaron.
—¿Qué? —solté, aterrada.
—Ahora mismo están llamando a una ambulancia.
—Por favor, llévenla a la clínica Vida, se lo suplico.
—Ok, señorita, ahí la llevaremos.
—Gracias —dije, y todas salimos corriendo del templo con Sota para subir al auto y llegar a la clínica.
—Koshó, llama a Sango y después a Kag —gritó Rin, abrazando a Sota.
Mientras tanto, yo seguía con el teléfono en la oreja para hablar con la mujer que estaba con mi madre, mientras Asuka manejaba.
—Mamá, no me dejes, por favor —supliqué.
Perspectiva de Sango
Apreté el botón de la máquina de sodas, saqué un refresco, abrí la lata y le di un sorbo. Me di la vuelta para regresar a mi sala, recordando la charla de mi padre con Miroku del otro día.
Flashback...
—Miroku, te presento a mi padre, Kenda Taijiya.
—Papá, él es Miroku Mushin.
—Hola, señor Taijiya, soy Miroku Mushin, el novio de su hija.
—¿Novio? —mi padre levantó una ceja para mirarme—. No sabía que tenías novio, hija.
—Papá, te lo iba a contar, pero pasaron muchas cosas. Prometo ponerte al día con todo, papi.
—Eso espero. Y usted, jovencito, lo espero en mi casa cuando todo esto esté mejor, para que hablemos, ¿le parece?
—Cla… claro, señor Taijiya. Usted dígame y ahí estaré.
—Papá, me lo estás asustando.
—Claro que no, cariño, pero los espero pronto a los dos para cenar en mi casa, ¿de acuerdo, Sango?
—Sí, papi, cuando todo esté mejor con Kag iremos a la casa, te lo prometo.
—Está bien, cariño.
—Hermana, ¿él es mi cuñado? —me preguntó Kohaku acercándose a nosotros.
—Sí, cariño, él es tu cuñado —le respondí con una sonrisa.
Fin del flashback.
Sonreí y le di otro trago a mi soda, pero mi teléfono sonó. Lo tomé y vi que era Koshó.
—¿Aló? —dije mientras le daba otro sorbo a mi refresco.
—Sango, pasó algo grave.
Dejé de tomar mi jugo para prestarle toda mi atención a Koshó.
—¿Qué pasó?
—A la tía Naomi la asaltaron y la apuñalaron. Ahora va a la clínica, amiga —me dijo llorando.
Solté la lata que tenía en mi mano, derramándola toda en el piso.
—¿Quéeeee? —grité, asustada.
—Sí, Sango, por favor, que la atiendan lo más rápido posible. Ella no puede perder sangre
No dije nada, solo corrí hacia donde estaba el doctor King.
—Lo sé, Koshó —colgué el teléfono mientras corría por el pasillo—. Tía, por lo que más quieras, no nos dejes... Dios, ayúdanos —rogué.
Perspectiva de Kagome
—¡Chicos, ya dejen de discutir! —solté riendo, pero una punzada me atravesó el pecho, haciéndome hacer una mueca de dolor mientras llevaba mi mano a él.
—¿Kag, estás bien? —Inuyasha se acercó y me ayudó a sentarme.
—Sí, estoy bien. Solo fue una punzada, nada más.
—Kagome, ¿quieres que te llevemos al médico? —me preguntó Miroku.
—No, gracias, solo fue una punzada, nada más —les dije, restándole importancia al asunto, pero en el fondo sentí algo extraño con esa punzada. Justo en ese momento, mi teléfono sonó y una preocupación comenzó a envolverme.
—Kag, tu teléfono está sonando.
—Ah, sí —respondí, y lo tomé. Vi el nombre de Koshó en la pantalla.
No sé por qué, pero sentí miedo de contestar; aun así, lo hice.
—¿Alo? —susurré.
—¿Kag?
El miedo se apoderó de mí.
—Koshó, ¿por qué lloras? —pregunté con un hilo de voz.
—Kag, amiga... sé fuerte, por favor.
Me levanté del sillón con el corazón en la mano.
—¿Qué pasa? —dije.
—Kag, tu mamá fue asaltada, recibió una puñalada y la están llevando a la clínica donde trabaja Sango.
—¡Noooo! —grité, cayendo al suelo mientras el teléfono se me resbalaba de las manos—. ¡Nooo, mi mamá, no mi mamá! ¡No, Dios, nooo!
—¿Kagome, qué pasa?
Sentí cómo Inuyasha me abrazaba y tomaba el teléfono para hablar por mí, ya que yo no podía decir nada.
—Vamos para allá ahora mismo —dijo él, colgando el teléfono y ayudándome a levantarme.
—¿Inuyasha, qué pasó?
—Miroku, la mamá de Kag tuvo un accidente. Llama a Sango para saber cómo van las cosas —escuché a Inuyasha decirle a Miroku mientras tomaba las llaves para ir a la clínica por mi madre.
—Dios, te lo ruego, no me la quites, aún no, por favor —rogué mientras subía al auto y nos dirigíamos a la clínica.
Perspectiva de Kikyo
Corrí a recepción para hablar con la enfermera.
—¿Cómo está la señora Naomi Higurashi?
—¿Usted qué es de la paciente?
—Su hija.
La vi revisar en la computadora.
—Está en la sala de urgencias.
Corrí hacia la sala de espera.
—¿Dónde está Sango? —grité en el pasillo de espera.
—Kikyo, cálmate, tiene que estar con la tía. Por favor, cálmate —me abrazó Asuka.
—No puedo.
—Ya llamé a Naraku, él justo venía hacia aquí a ver a Sango —habló a mi lado Koshó.
—Mamá.
Me di la vuelta y me di cuenta de que Sota estaba con nosotras, siendo consolado por Rin. Caminé hacia él y lo abracé.
—Tranquilo, Sota. Mamá estará bien, ella es fuerte, saldrá de esta, te lo juro —susurré con la voz quebrada.
—Kikyo, ¿el abuelo sabe?
Era verdad, el abuelo estaba en casa de su amigo. Miré a las chicas, y fue Asuka quien habló.
—Llamaré al papá de Sango para que él lo traiga.
—¡Kikyooo!
Miré a mi lado.
—Naraku.
—Kikyo, ¿Cómo está mi tía?
—No sé, aún no salen a decirnos nada —respondí.
—Kikyo, Naraku, yo me quedo con Sota para que puedan hablar.
Ambos entendimos; Sota estaba muy alterado y hablar frente a él sería peor. Asentí con la cabeza, dando las gracias, y caminé unos pasos lejos con Naraku. Él me abrazó y lloré en silencio para que mi pequeño Sota no me escuchara.
Perspectiva de Kagome
Finalmente llegamos a la clínica y salí corriendo. Me mareé un poco, pero Inuyasha me sujetó.
—Kagome, no corras. Hace tres días que despertaste del coma, por favor.
Asentí con la cabeza y, ayudada por él, entramos a recepción.
—¿Dónde está mi madre, Naomi Higurashi?
La recepcionista revisó en la computadora.
—Está en sala de urgencias.
Caminamos lo más rápido que pudimos. Me encontré con todas las chicas y también con Kikyo.
—Kikyo —susurré.
—Kagome.
Nuestros pies caminaron solos, una hacia la otra, y terminamos en un abrazo.
—Kikyo, mamá...
—Kag, mamá aún está en el quirófano. Tengo miedo, Kag.
—Shhh, mamá estará bien, Kikyo, ella es fuerte.
Las puertas se abrieron, y vimos a Sango con lágrimas en los ojos. Mi cuerpo se heló, corrimos hacia ella.
—Sango, ¿Cómo está mamá?
—Kag, Kikyo, Sota, Naraku... la tía Naomi ha perdido mucha sangre y, para salvarla, necesitamos donantes. ¡Maldita sea! —gritó ella, golpeando la pared.
Tanto Kikyo como yo caímos al suelo, entendiendo lo que eso significaba. Miré a Sango, ya sabía la respuesta, pero de todas maneras lo pregunté.
—¿Yo y Sota somos compatibles?
—Kag, Sota está resfriado y tú tienes medicamentos en la sangre, no se puede —me susurró llorando.
—¡Maldita sea! —grité, y Kikyo me abrazó. Luego sentí los brazos de Sota, y después los de Rin, Koshó, Asuka, Naraku, y por último Sango. Sabía por qué lo hacían; mi madre no se iba a salvar. —¡Nooo! —grité hasta que me dolió la garganta.
Perspectiva de Inuyasha
Me dolía tanto ver a Kagome así. Iba a hablar, pero Miroku se adelantó.
—Sango, ¿en el banco no hay donantes? Mira, si no hay, podemos buscar en otros bancos; pagaremos lo que sea —habló Miroku. Yo iba a decir lo mismo, que buscaríamos en todo el país si era necesario, pero Sango me interrumpió.
—No, Miroku, la sangre de la tía es RH NULO, más conocida como sangre dorada. Solo el 1% de la gente en el mundo la tiene —soltó Sango, volviendo a abrazar a las chicas.
—¿Qué? —dijimos Miroku y yo al mismo tiempo, para luego mirar a los demás. No lo pensé dos veces y caminé hacia ellos.
—Sango, yo donaré la sangre. Sáquenme toda la que necesite para la señora Naomi.
—¿Qué? Inuyasha, su tipo de sangre es...
—Sango, yo soy RH NULO, sangre dorada. Soy compatible.
Sango corrió hacia mí y me tomó por los hombros.
—¿De verdad?
—Sí, vamos, no perdamos más tiempo.
—Vamos —me respondió. Me separé de Sango, caminé hacia Kag y me arrodillé frente a ella.
—Kag, no llores —dije, mirando después a Kikyo, Sota y Naraku—. Ella se salvará, tengan fe —dije, abrazando a Kagome—. Vamos a salvar a tu madre, Kagome, ten fe —le dije antes de irme con Sango.
Pero Antes de irme, le hablé a Miroku.
—Llama a mi madre, ella también es compatible.
Y después me fui con Sango.
Perspectiva de Kagome
—Mi madre se puede salvar.— susurré al ver a mi hermana, a mi primo y a Sota. —Mamá se salvará. Lo sé. Inuyasha la va a salvar.— abracé con todas mis fuerzas a Kikyo, a Sota y a Naraku, envolviendo a los tres.
Perspectiva de Kikyo
Sentir el abrazo de Kagome en estos momentos fue el consuelo que necesitaba para aguantar esta tortura. Inuyasha, pensé, gracias por salvar a mi madre; jamás podré pagarte este favor.
Perspectiva de Naraku
El alma me volvió al cuerpo cuando escuché que Inuyasha era donante y que él y su madre donarían sangre para mi tía. Inuyasha, te voy a estar eternamente agradecido por esto.
—Hija...
Salí de mis pensamientos cuando vi al abuelo caminar hacia nosotros. Fui a buscarlo para decirle que mi tía se va a salvar.
Perspectiva de Kagome
Ya habían pasado tres horas y nadie salía a decir nada, sólo Sango y no era mucha la información que ella nos podía dar por protocolo
—Amor, es hora de que tomes tus medicamentos.— me habló Inuyasha a mi lado.
—No, no quiero.
—Kag, por favor, tienes que tomar los medicamentos que te recetó el doctor King.
—Kag, por favor, tómalos. A mamá no le gustaría que no te los tomaras.— me habló Kikyo.
Asentí y los recibí para tomármelos.
—Gracias.— susurré.
—De nada, pequeña.
Los minutos pasaban y la espera era una tortura, hasta que vimos que las puertas se abrieron y el doctor King salió junto a Sango. Todos corrimos hacia ellos.
—¿Cómo está mamá?
El doctor miró a Sango, y ella sonrió.
—La tía se salvó; la transfusión de sangre fue todo un éxito.
—Gracias a Dios.— dije, abrazando a Sango y al doctor. —Gracias.
—No tienes nada que agradecer, Kagome; fue mi deber.— me dijo con una sonrisa. Luego miré a Inuyasha, corrí hacia él y lo abracé. —Gracias por salvar a mi madre.
—No me agradezcas, pequeña. Démosle gracias a Dios que tenemos la misma sangre.
—Sí.— susurré para después abrazar a la señora Izayoi. —Gracias.
—De nada, cariño, me alegra que Naomi esté bien.
—Sí.— dije con una sonrisa.
—Hermana.— escuché la voz de Kikyo detrás de mí y me di la vuelta.
—Kikyo.— susurré.
—Hermana, yo...
—Shh.— dije, abrazándola y ella a mí.
—Perdóname, Kag.
—No, Kikyo, perdóname tú a mí.
—¿Y si olvidamos todo mejor?— dijo Rin, al lado de nosotros, abrazando a Sota.
Miré a Kikyo, ella me miró, y ambas sonreímos.
—Juro olvidar todo.— prometió ella, y yo hice la misma promesa.
—Juro olvidar todo.— Y nos dimos un abrazo muy fuerte las dos.
—Te quiero, hermana.
—Y yo a ti, hermana.
Y una vez más, fuimos rodeados por todas las chicas y Naraku.
—Al fin, otra vez el grupo está de vuelta.— pronunció Koshó y Asuka.
El doctor habló y todos pusimos atención.
—Bien, chicos, les tengo que decir que aún es pronto para verla. Cuando esté todo listo, les avisaré, pero no puede entrar mucha gente por el momento, hasta que la traslademos a un cuarto.
—Doctor King, ¿podrían dejar que Kagome y Kikyo entren las dos juntas? Prometemos que los demás esperaremos hasta que se pueda, ¿verdad?
—Sí, Sango.— dijo Naraku.
El doctor lo pensó y accedió.
—Está bien, pero yo les avisaré cuándo, ¿vale?
—Sí, gracias.— dije mientras seguía abrazada de Kikyo.
Caminamos hacia los asientos para esperar. Los minutos pasaron y después de dos horas más, nos dejaron pasar. Las enfermeras nos hicieron desinfectar las manos; nos pusieron un camisón y con zapatos del mismo material y una gorra de lo mismo, guantes y mascarilla. Entramos a la sala y mi corazón se apretó al verla allí con todos esos aparatos. Caminamos hacia ella.
—Hola, mamá.
—Hola, mami.
—Estamos tan felices de que estés aún con nosotras. Sota quería verte, pero por la gripe que tiene no pudo; pero te manda muchos besos y abrazos, ¿sabes?— También miré a Kikyo, y ella me abrazó.
—Mamá, Kikyo y yo hemos vuelto a ser las amigas de siempre.
—Amigas no, Kag; hermanas.— me habló ella y yo sonreí.
—Sí, Kikis, hermanas.— y nos quedamos viendo a nuestra madre.
Perspectiva de Kikyo
—Mami, afuera están todos: las chicas, Naraku, los abuelos, la familia de Sango y la familia Taisho. Todos están aquí por ti, mami, para que te recuperes pronto, ¿sí?
—Chicas...
Kag y yo nos dimos la vuelta para ver a Sango.
—Perdón, pero ya pasó el tiempo, amigas.
—Está bien, Sango, no te preocupes.
Miré a mi madre y me despedí.
—Recupérate pronto, mami, ¿sí?
Kag también se despidió de ella.
—Adiós, mamá. Sana pronto, ¿sí?
Después de eso, salimos las tres.
—Sango, ¿Cuándo la transferirán a un cuarto?
—Es muy pronto, Kikyo. Hay que esperar mínimo 24 horas para ver cómo evoluciona.
Asentí con la cabeza. Cuando llegamos hacia donde estaban los demás, miré a Naraku y luego a Inuyasha.
—Kag...
—¿Sí, Kikyo?
—¿Puedes llevar a Inuyasha a otra sala, por favor? Necesito hablar con él y contigo.
—Kikyo...
—Por favor, Kag.
—Está bien.
—Gracias, ya regreso.
Caminé hacia Naraku.
—¿Cómo está mi tía?
—Bien, estará mucho mejor. En unas horas más... Naraku, ven, tengo que hablar contigo.
—Claro.— nos separamos de los demás y doblamos en un pasillo.
—¿Qué pasa, linda?
—Naraku, no sé cómo tomes esto, pero ya no quiero más peleas. Lo pensé cuando Kag estaba en coma, prometí ya no hacer más problemas. Pero no sabía si algún día podría perdonar a Inuyasha por lo que me hizo. A pesar de que sé su historia y por lo que pasó, aún así había algo... o mejor dicho, este orgullo no me dejaba doblegarme al perdón. Pero hoy mi madre estuvo a punto de morir, e Inuyasha la salvó. No tengo cómo pagar eso, Naraku. Estoy internamente agradecida con él y con su madre. Ya no quiero más odio, rencores o peleas. Quiero olvidar todo y seguir adelante, como éramos antes de todo este caos.
—¿Kikyo, tú quieres...?
—Sí, quiero perdonar a Inuyasha y también ofrecerle una disculpa por lo terca que fui. Necesito hacerlo.
—Amor, si eso es lo que quieres, adelante. Yo también estoy muy agradecido con Taisho, no solo por estar ahí con mi prima y no abandonarla en ningún momento del accidente. Ya me di cuenta de que él la ama de verdad. Y también estoy eternamente agradecido porque salvó a mi tía Naomi. El único rencor que tenía con él era por lo que te hizo, pero si tú quieres olvidar, entonces te prometo que yo también olvidaré, por ti, por Kag y por lo que hizo por mi tía. Haré las paces con él también.
Naraku susurró mientras lo abrazaba.
—Eres el hombre más bueno de este planeta.
—No sé si el más bueno, pero sí el que más te ama, bonita.
Sonreí por sus palabras y lo besé. Él me abrazó y siguió el beso. Me separé de él para hablarle.
—Kag e Inuyasha me esperan.
—Ok, ve. Yo hablaré después de ti, ¿sí?
—Gracias.
Caminé hacia donde ellos me esperaban. Sango me dio una señal en la puerta donde estaban ellos. Le agradecí con la mirada, toqué para entrar.
—¿Se puede?
—Sí.
—Gracias.
Entré en la habitación, cerré la puerta y caminé hacia ellos. Solté un suspiro y me atreví a hablar.
—Bueno, tal vez te preguntas para qué te llamé, ¿verdad?
—Kikyo...
—Por favor, Inuyasha, déjame terminar, ¿sí?
Él asintió.
—Gracias. Bueno, tú me lo dijiste la otra vez, cuando fuiste a mi departamento, que viera mis errores y que escuchara la verdad, pero yo no quise oír ni perdonar, a pesar de que a mi padre le pasó algo similar en su juventud. Se peleó con su mejor amigo por una mala mujer, y por su orgullo no lo perdonó. Después pasó una tragedia: su amigo tuvo un accidente y falleció, y él nunca tuvo la oportunidad de perdonarlo. Vivió con ese dolor toda su vida, y yo heredé su orgullo, ¿saben?
—Kikyo, eso no lo sabía del tío.
—Yo tampoco, Kag. Fue mami quien me lo contó hace unos días. Bueno, lo que quiero decir es que heredé su mismo orgullo. No es excusa, pero sí el mayor culpable de no haber perdonado y de haberme cegado todo este tiempo. Inuyasha me lo advirtió. Si no fuera por Sango y Rin, Kag, tú te habrías suicidado, y él me lo dijo: que si el día de mañana pasaba algo, yo no me lo iba a perdonar por no haberte perdonado a tiempo. Y él tenía razón. Kag, casi te pierdo para siempre por mi maldito orgullo.
—Kikyo, no te tortures más, por favor.
—No, hermana, tengo que decirlo para soltar todo esto, ¿sí?
—Está bien.
—Inuyasha, lo que pasó hace tiempo, no te lo negaré, me dolió, y mucho.
—Kikyo...
Le hice una señal para que me dejara hablar, y él lo hizo.
—Pensé que eras el hombre más cruel del mundo, pero ahora me doy cuenta de que solo te camuflabas en el dolor, el dolor que te causaron una mala mujer y un mal amigo, y no lo pudiste superar. Por eso te comportaste como un cabrón con cada mujer, aunque eso no justifica jugar con ellas. Pero, ¿Quién soy yo para juzgar? Tampoco conozco el dolor que tuviste todo este tiempo. Pero al final, aprendiste a amar de nuevo, y yo también pude encontrar el verdadero amor en Naraku. Por todo lo que pasó, creo que ya es suficiente dolor por el que hemos pasado.
Inuyasha, así como le pedí perdón a mi hermana, quiero pedirte perdón a ti también. Por mi terquedad, no solo yo iba a perder a mi mejor amiga, sino que tú también a la mujer que amas. Por eso, te pido perdón y también quiero decirte que estoy eternamente agradecida contigo y con tu madre por haber salvado a nuestra madre. Jamás me alcanzará la vida para agradecerte. Por eso, quiero olvidar todo lo que pasó y seguir adelante con nuestras vidas, hacer borrón y cuenta nueva. Inuyasha, yo vi cómo llorabas por Kag cuando ella estaba en coma, y por ese amor que le tienes, y por salvar a mi madre, te pido perdón y te agradezco. Te perdono por lo que me hiciste, ya lo olvidé. También quiero hacer las paces contigo y ofrecerte mi amistad desde ahora en adelante, cuñado.
Le extendí la mano, y él la aceptó.
—Kikyo, no tienes nada que agradecerme. Lo que hice, lo hice de corazón. El que te tiene que pedir perdón soy yo, Kikyo. Perdóname por haber sido un bastardo contigo, no te lo merecías. Ustedes dos me hicieron ver mi suerte y darme cuenta de lo idiota que fui todo este tiempo. Bueno, Rin también ayudó mucho para que me diera cuenta de lo idiota que fui todos estos años. Kikyo, por eso te pido perdón, y claro que acepto tu amistad, cuñada.
Nos dimos un apretón de manos, ambos sonriendo.
—Gracias, Inuyasha, y te repito: ya te perdoné —le dije, soltándole la mano—. ¿Puedo darles un abrazo a los dos? —pregunté.
—Claro que sí, hermana —y ella me abrazó, e Inuyasha también—. Gracias —susurré al separarme de ellos.
Luego, miré a Kag para hablarle.
—Hermana, yo voy con Sango para que me diga cómo sigue mamá. Naraku quiere hablar con ustedes también. Está aquí afuera, le diré que pase, ¿sí?
—Claro —me respondió Kag.
Me di la vuelta para salir, pero me detuve para ver una vez más a mi amiga.
—No te olvides de tus medicamentos.
—No, no lo olvidaré, amiga —y me sonrió.
Le sonreí y salí para hacerle una señal a Naraku.
—Pasa.
—Gracias, bonita —me susurró, entrando.
Perspectiva de Naraku
Cerré la puerta detrás de mí y caminé hacia ellos.
—Hola, Inuyasha.
—Hola, Naraku.
—Inuyasha, seré sincero y directo: cuando supe de ti, te odié en ese mismo instante.
—Naraku... —me habló Kagome.
—No, Kagome, déjalo. De verdad, él tiene todo el derecho de pensar así.
—Gracias —dije para seguir hablando—. El tiempo pasó y, bueno, ya sabes todo lo que sucedió. Incluso fui a tu empresa a pelearme contigo. Pero han pasado tantas cosas en este tiempo, y algo me quedó claro: tú de verdad estás enamorado de mi prima. Solo una persona que ama de verdad se habría comportado como tú lo hiciste todo el mes que ella estuvo en esa cama.
—Mi amor por Kagome es sincero, Naraku.
—Lo sé, lo sé, y por esa parte ya no te odiaba tanto. Pero aún tenía rencor por lo de Kikyo. Sin embargo, hoy, Inuyasha, hiciste algo que te agradeceré toda mi vida. Mi tía Naomi es como mi madre, y casi la pierdo hoy; si no fuera por ti y tu madre, la señora Izayoi Taisho. Inuyasha, hablé con Kikyo, y ella quiere olvidar todo, seguir adelante y tener a Kagome a su lado, como siempre. Por eso, yo también olvidaré todo y no solo quiero agradecerte por lo de mi tía, sino también pedirte que olvidemos el pasado y empecemos de cero.
Le extendí la mano, y él la recibió.
—Naraku, como le dije a Kikyo, también te lo diré a ti: perdón por haberme comportado así con Kikyo y hacer sufrir a tu prima. Ya dejé todo en el pasado y quiero también comenzar de cero, Naraku. Además, quiero ofrecerte mi amistad desde ahora en adelante.
—Amistad aceptada, Inuyasha —le respondí, dándole un apretón de manos para sellar esta amistad que empezaba hoy.
Soltamos nuestras manos, pero había algo que aún me faltaba por decir.
—Inuyasha.
—¿Sí?
—Pues ya nos llevamos bien y todo, pero Kagome sigue siendo mi prima y Sota está muy pequeño, así que es mi obligación decirlo: si la haces llorar, te rompo la cara.
—Naraku —me habló seria Kagome.
—Son las reglas, prima.
—Kagome, tu primo tiene razón, y sí, acepto la amenaza porque jamás te dejaré ir, abogada.
—No me gustan sus juramentos —exclamó ella, cruzándose de brazos.
—Pues qué lástima, prima, porque es lo que hay —le sonreí, y ella me sacó la lengua mientras era abrazada por Inuyasha.
—Bueno, ya me voy. Nos vemos en la sala con los demás.
—Claro.
Me doy la vuelta para salir del cuarto y regresar con los demás.
Perspectiva de Inuyasha
—Creo que ya todo acabó, pequeña.— le susurré en el oído para depositar un beso mientras la abrazaba por detrás
—Si Inu, mi madre se salvo y recuperé a mi hermana.— ella se dio la vuelta para verme a la cara y sonreír.— Gracias por lo que has hecho hoy, Inuyasha.—y me besó con una pasión que me dejó en blanco. La abracé más hacía mi mientras nos devorábamos la boca.— Te amo.— susurró en el beso
—Yo también te amo.— le respondí para volver a besarla. Mis manos se colaron por su blusa para acariciar su piel.
—Mmm, Inu...
—Te extrañé tanto, bonita, no tienes idea cuánto.
—Inuyasha...
Puse mi mano es su cálido pecho para apretarlo, pero escuché que la puerta se abrió.
—¡Ahhh! ¡Oigan, par de indecentes! ¿Qué hacen? —nos separamos mientras ella miraba asustada hacia atrás, pero soltó un suspiro cuando se dio cuenta de que era Sango.
—Sango, me asustaste.
—¡Cállate, cochina! —dijo ella, mirándonos a los dos—. Chicos, ¿no se dan cuenta? Esta pieza tiene cámaras.
—¿Qué? —pregunté asustado—. ¿Tiene cámaras?
—Sí, tiene cámaras.
—¡Sango, amiga, ayúdanos! —exclamó Kagome.
—Solo se estaban manoseando, ¿verdad? —preguntó Sango.
Nos sonrojamos y asentimos.
—Bien, el chico de las cámaras está en su hora de comida y es muy amigo mío. Voy al tiro a borrar esa grabación, pero dejen de hacer esto —y salió corriendo. Miré a Kagome, que estaba roja. No pude resistir y me reí.
—¿De qué te ríes, idiota? Soy una abogada, no puedo dar este espectáculo.
—Lo sé, también soy empresario.
—No es lo mismo. Soy mujer.
—Lo sé, amor, pero Sango lo va a arreglar —me acerqué para abrazarla, pero ella me dio un golpe en la mano.
—Aléjate cochino, y camina hacia la puerta.
—Pero no piensas lo mismo cuando estamos en el cuarto —le dije con una sonrisa mientras la seguía hacia los demás.
Perspectiva de Kagome
Llegamos con los demás y nos quedamos sentados para turnarnos en cuidar a mi madre. Justo en ese momento, el teléfono de Inuyasha sonó, y él contestó.
—Sí... mmm, bien, gracias —dijo, y colgó.
—¿Pasa algo? —pregunté.
—Sí, Kag —me tomó de la mano y me llevó con los demás—. Disculpen, pero me acaban de llamar para avisarme que los asaltantes fueron atrapados por mis guardaespaldas y están detenidos para su juicio.
—¿Qué? —dije sorprendida—. ¿Atraparon a esos malditos bastardos?
—Sí, Kag. Hace unas horas mandé a mis guardaespaldas para que los buscaran por debajo de las piedras si era necesario, y al fin los pudieron encontrar. Son dos, y mañana los van a sentenciar a varios años en prisión.
—¿Varios años? —dije algo enfadada. —Yo misma me voy a encargar de pudrirlos en la cárcel hasta que se mueran.
—Kag, amor, tienes que reposar.
—No pienso hacerlo, Inuyasha. Yo misma me voy a encargar de ese caso. Hoy mismo esos malnacidos sabrán que atacaron a la mujer equivocada. Van a saber quién es Kagome Higurashi —exclamé con toda la rabia que sentía por esos malditos delincuentes.
Inuyasha me abrazó y susurró en mi oído:
—Está bien, pero yo estaré contigo en todo momento, ¿vale?
Yo solo asentí con la cabeza.
—Kag...
Miré a mi lado, y era Kikyo.
—Yo me quedaré con nuestra madre. Tú cumple con la ley, hermana.
—Eso es lo que haré, hermana. Te lo juro.
Después vi a Sango llegar con nosotros y me hizo una señal indicando que ya todo estaba borrado. Solté un suspiro de alivio mientras seguía abrazada por Inuyasha.
Perspectiva de Rin
—Koshó, ¿te puedes quedar con Sota? Iré por un poco de agua.
—Claro.
Le di las gracias, me alejé un poco y caminé hacia la máquina de agua para beber.
—¿Cómo estás?
Escuché una voz profunda detrás de mí. Me di la vuelta para ver a Sesshomaru.
—Ahora que sé que mi tía se salvó, estoy bien.
—Me alegra que la señora Naomi se haya salvado.
—Todos estamos felices por eso —le respondí mientras bebía agua y me disponía a regresar con los demás, pero él me habló de nuevo, y me detuve.
—¿Sí? —pregunté.
—Rin, ya me voy a la empresa. Alguien tiene que hacerse cargo de ella. Ya me despedí de los demás, solo me faltabas tú.
—Gracias, qué lindo eres —le dije, y me mordí la lengua. ¿Por qué dije eso? pensé avergonzada.
—Rin.
—¿Sí? —dije, asustada, sintiendo mi corazón latir muy deprisa.
—Rin, me voy de viaje por dos semanas, y me gustaría invitarte a salir cuando regrese a Tokio. ¿Qué dices?
—¿A mí?
—No veo a otra Rin por aquí.
—Eh, sí, claro —solté una risa algo tonta.
—Entonces, ¿aceptas?
—Cla... claro que acepto. Muchas gracias.
—Bueno, ya me voy. Nos vemos, Rin.
—Sí, nos vemos —dije, sintiendo cómo sus labios tocaban mi mejilla en un beso. Luego, él se marchó.
Me quedé ahí, fría, sin mover un músculo mientras los segundos pasaban.
—¿Qué pasó aquí? —me preguntaron detrás de mí. Solté un grito, me di la vuelta y era Sango.
—Nada —dije, bebiendo mi agua.
—¿Segura? —me preguntó, achicando los ojos.
Mis nervios crecieron.
—Nada —repetí y salí corriendo hacia los demás. "¡Por Kami, qué vergüenza!" pensé.
Perspectiva de Sango
Me quedé viendo a Rin correr hacia los demás y achiqué más los ojos. Ya te vi, Rin, pensé, y caminé hacia los demás.
Continuará...
Si llegaron hasta aquí, ¡gracias! Crédito de la ortografía: la bella autora, cbt1996. ¡Gracias, linda!
Posdata: Hola, mis bellas.
Bueno, como habrán leído, lindas, ese tipo de sangre RH nulo, más conocido como "sangre dorada", sí existe. Solo el 1% del mundo la tiene; dicen que solo hay alrededor de 50 personas en todo el mundo con esa sangre.
Cuando busqué los tipos de sangre más difíciles de encontrar, jamás pensé encontrarme con uno así y con ese nombre. Le pregunté a Daikra si sabía algo, y hasta ella quedó sorprendida por esta información. Pero bueno, con la información que me dio Daikra y la que yo busqué, pude escribir sobre este tipo de sangre. ¡Qué si existe! Bueno, eso es todo. Nos vemos, besos.
