Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.


Scorpius avanzó rápidamente por los pasillos del foro, esperaba no perderse en la inmensidad de aquel lugar, pero quería irse lo más pronto posible, aún tenía un par de entrevistas que hacer por parte de la promoción, y es que, aunque la serie se había vuelto más popular en América desde la entrada de Lily a ella, no significaba que fuese tan popular de aquel lado del planeta a comparación de como lo era en casa, por eso solo lo habían enviado a él.

—Oye, oye –escuchó que alguien lo seguía, intentó caminar más rápido, pero ser grosero no se vería nada bien, así que se detuvo y se giró hasta la persona que le habló.

—Hola –saludó fingiendo una sonrisa.

—Pensé que no aguardarías, los británicos tienen mala fama entre los norteamericanos –explicó llegando hasta él –aunque bueno, yo soy irlandés, pero he radicado gran parte de mi vida en éste país, por trabajo de mi madre, más que nada –sonrió.

—Ajá, claro –la sonrisa se ensanchó, de manera que su interlocutor no notara su expresión de ¿y eso a mí que rayos me interesa?

—Lo siento, no nos presentaron formalmente en el show –comentó y estiró la mano en dirección de Scorpius, que dudó un momento –soy Lorcan Scamander y mencionaste que tú y Lily Potter no están saliendo, ¿no es así? –Interrogó provocando un enorme enfado que por fortuna logró ocultar.

—Así es, no tenemos esa clase de relación.

—Fue muy en serio cuando te dije que no la conozco en persona, y me encantaría –golpeó el hombro de Scorpius –y bueno, ya que son compañeros de cast, quería ver si…

—No creo que le agrade que les dé su número a extraños –comentó –lo lamento.

—Oh, sí, no te busqué para eso, en realidad ya le envié un mensaje.

—¿Conseguiste su número tan rápido? –Elevó una ceja sorprendido.

—¡Pfff! –Se burló divertido –claro que no, le envié un mensaje vía Instagram, solo falta que ella conteste, pero… quería saber ¿está saliendo con alguien? Ya sabes, no me gustaría meterme en la relación de nadie.

—Bueno –Scorpius observó al chico y se detuvo antes de decirle que no –creo que está saliendo con su manager, no estoy muy seguro, es muy reservada con su vida privada, ya sabes, escoses –se encogió de hombros.

—Oh, es escocesa, que bueno saberlo, gracias, igual, esperaré a ver si me contesta.

—Si es que lo hace, Edward maneja sus redes sociales.

Edward –repitió.

—Su manager –sonrió.

—Claro, gracias de cualquier modo, iré a Inglaterra en unos días, posiblemente la invite a colaborar en mi nuevo video musical, hasta luego.

El rubio vio a Scamander alejarse, no sabía mucho de él, por supuesto que lo había escuchado nombrar, era muy famoso, se había vuelto popular en una red social, era músico, o más o menos, era más influencer, que músico, a percepción de Scorpius, era eso o su ego estaba intentando menos preciar al tipo, solo porque se interesó en Lily Potter.

Claro que no, sin duda no tenía nada de talento, a pesar de que había llenado el Madison Square Garden tres veces seguidas esa semana, con un sold out en menos de dos minutos, y algo que se negaba a decir, era que su madre había influenciado en eso, él no necesitaba la intervención de su familia para triunfar en la farándula, así que no acusaría a ningún otro de algo así.

—X—

La gira en solitario de medios de Scorpius estaba siendo un completo éxito, y es que nadie mejor que él para enamorar al público con su carisma, muchos decían que lo fingía, ya que era un tipo egocéntrico fanfarrón, con fama de mujeriego, y una cosa no tenía que ver con la otra, tenía que ser encantador y carismático para poder ser lo otro, sería patético que se sintiera tocado por los dioses, siendo una clase del montón, además, había sido fiel a Polly durante todos los años que estuvo saliendo con ella, claro, si no contaban a la menor de edad en aquel bar de Escocia.

Observó a las jóvenes mujeres, que sin duda le estaban coqueteando descaradamente, en una competencia para ver cuál de las dos, conseguía su atención, pero era demasiado pronto que estuviese siguiendo el juego cuando no hacía mucho había terminado con su novia, con la que incluso había vivido; quizás para los americanos eso era normal, pero para su familia conservadora británica, no lo era tanto; y aunque no había amado como tal a Polly, sí la quería mucho, tanto era así, que no quería afectarla en ningún aspecto.

—Pero dinos –habló la rubia emocionada – ¿qué se siente volver a ser soltero? Supongo que las mujeres ya se sienten más libres de coquetearte, y claro, tú de mirar a otros lados.

—No sé cómo debería sentirme, realmente estar en una relación no es estar en prisión, lo saben, ¿no? –Se burló.

—Bueno, sí, pero es bastante común que los hombres se sientan un poco limitados al respecto cuando están en una relación –habló la castaña.

—Lo siento, chicas, fui criado por mi madre más que por mi padre, así que mi forma de ver el compromiso es… bueno, mi madre solía decir que crío a un varón apto para mujeres.

—¿Cómo es eso? –Se rieron divertidas.

—Bueno, ya sabes, nosotros los hombres, tenemos un cierto rango de pensamientos sobre la masculinidad, en los que creemos que eso les parece atractivo a las mujeres, mientras que ustedes, tienen otras ideas completamente diferentes al respecto.

—Oh, eso explica porque gran parte de la población femenina cae rendida a tus pies ¿no es así? Tu madre hizo de ti un hombre irresistible.

—No tanto así –se encogió de hombros –mi madre hizo su mayor esfuerzo, ya lo demás depende de mí y mi personalidad, hay muchas mujeres que no me encuentran para nada atractivo, y está bien –como Lily Potter, pensó, pero se limitó a jugar con una figura que adornaba la mesa que estaba cerca –es igual para las chicas, muchos pueden encontrarlas o no atractivas, y no pasa nada.

—Normalmente nos pasa, que el tipo que nos interesa, no está interesado de vuelta –las dos rieron divertidas.

—Llegará el chico que les interese y esté interesado de vuelta.

No borró el número de las mujeres, porque lo vio más como un contacto más, que le favorecía en su carrera que, como un posible interés amoroso o eventual, se dejó caer en el sofá de su suite de hotel, observó el reloj de muñeca que tenía la hora de Londres, eran cerca de las dos de la mañana como para marcarle a McAllister, igual, habían tenido una llamada más temprano donde lo felicitaba por lo bien que estaba llevando la promoción, una vez que regresara a Inglaterra, comenzarían con la gira de promoción por el país.

Tomó una ducha rápida, el calor en Los Ángeles era bastante bochornoso para él, que realmente odiaba el calor, el sol le hacía ponerse demasiado rojo, ya que su piel —herencia de los Malfoy—, era demasiado blanca y sensible, que le hacía imposible disfrutar de ir a la playa o a la piscina y tomar el sol un rato, a pesar de que se pusiera toneladas de bloqueador, así que una vez que se deshizo del sudor matutino, bajó hasta el lobby del hotel, donde había dejado que un club de fans organizara una convivencia con él.

—Muchas gracias por aceptar esta reunión –comentó la presidenta del club.

—Es un placer para mí –admitió.

No mentía, al menos en eso no, convivir con sus fans les agradaba, siempre eran amables y atentas, y no porque sus adulaciones le incrementaran el ego —que sí, lo hacían—, pero no era la razón, normalmente no lo hacía, no muy seguido, las interacciones con sus fans eran más que nada en convenciones, pero ahí compartía el crédito y atención con sus compañeros de cast, y tenía el tiempo medido para cada interacción, con el fin de que más personas pudiesen obtener un saludo, una mirada, una foto y un autógrafo de él, quizás debería plantearse eso más seguido.

—Estamos bastante emocionadas por la nueva temporada –admitió una de las fans –te hice esto, espero que te guste –sonrió.

—Oh, muchas gracias, no era necesario, pasar un rato con ustedes es suficiente –sonrió al ver el pequeño muñeco tejido de su personaje.

—También sentimos mucho lo de Polly.

—Las cosas entre ella y yo están bien –sonrió –seguimos siendo cercanos, obviamente ya no tanto –ellas rieron.

—Esperamos que no afecte el proyecto, aunque muchas de nosotros preferimos a Andrew con Jezabel –murmuró Beth, que era la presidenta.

—No nos cuentes a todas ahí, a muchos nos gusta con Spencer.

Scorpius sonrió divertido, que la charla comenzara a girar sobre la serie y no sobre su vida personal fue mejor, aunque le sorprendió que a alguien le gustara su personaje junto con el de Audrey, aunque tenían escenas juntos, no eran muy cercanos en la serie, contrario de la vida real, en la que realmente eran mejores amigos.

—M—

Lily se quedó la mayor parte del tiempo en su zona de confort mientras dejaba que Polly Champan se luciera como lo que era, la reina y protagonista de la serie, pretendía muy bien que su relación no era tan mala cuando la prensa les pedía posar juntas o con Scorpius, poniéndolo a él al centro, y aunque se había estado comportando a la altura, el hecho de que su mano fuese al centro de su espalda desnuda, ocasionaba un poco de taquicardia en ella, que fingía muy bien que no pasaba nada de eso, el chico solo le sonreía educadamente a los medios cuando le pedían que se acercara a ella y la rodeara de la cintura, en ningún momento cruzó la línea, contrario a como sostenía a su ex, bastante cerca y siempre de la cintura contra él, con la sonrisa amplia, así que la pelirroja seguía preguntándose ¿Cómo era que podían creer que entre ellos había algo más allá? Si ni siquiera eran amigos.

Una vez que las fotos terminaron, se acercó a la prensa, cada uno de ellos en diferentes puntos, para atender a todos o a la gran mayoría, por fortuna la persona más cercana a ella, era Audrey, que giró a verla y le sonrió, elevándole el pulgar en indicador de que lo estaba haciendo increíble.

Las preguntas fueron variadas, ignoró lo mejor que pudo los cuestionamientos sobre si había algo más con Scorpius ahora que él había terminado con Polly, se limitó a decir que no, y cambió de tema para centrarse en lo que debía que era la promoción de la serie y la proyección de los dos primeros capítulos a prensa y algunos fans afortunados.

—Es hora de entrar –le dijo un hombre de seguridad.

—De acuerdo –le sonrió amable –hasta luego –se despidió de la prensa de forma amable.

Ese día estaba siendo demasiado largo, para su desgracia en la proyección de los primeros capítulos, le tocó sentarse junto a Scorpius, por fortuna él estaba al centro, ya que tener a Polly a su lado hubiese sido mucho más estresante.

—Después de la proyección habrá una fiesta –les comunicaron.

—Pero…

—Son ordenes –le dijo el asistente y se alejó.

La inquietud de Lily comenzó un poco más, Ted estaba ahí, sí, pero bastante alejado, al menos en ese momento no podía estar ahí, junto a ella, el chico junto a ella se acomodó de tal forma que su pierna chocó suavemente con la de él, distrayéndola un poco de lo que pasaba por su mente.

—Por cierto, Potter –habló Scorpius inclinándose hasta ella un poco –en New York me topé con un tipo, que está bastante interesado en ti, me pidió tu número –informó, haciendo que ella se girara apresurada e indignada hasta el rubio –no lo hice.

—Menos mal –bufó la chica.

—No soy un imbécil que va por la vida pasando el número de chicas lindas a tipos que no conozco y que podrían ser un maldito acosador –se defendió, aunque lo único que quedó en los oídos de Lily fue lo de chicas lindas, él la observó –y principalmente, porque no tengo tu número –se burló.

—Cierto –admitió divertida – ¿Qué? –Giró la vista hasta él, que había extendido su mano hasta ella, sin ningún motivo.

—Tu móvil, Potter, eso –bufó.

—No lo tengo –gruñó, y es que ella no lo usaba, no estaba muy cómoda aun usando tecnología muggle.

—Agh, ¿no se supone que los niños de hoy no pueden vivir sin sus móviles? –Se removió y le extendió su teléfono.

—Ajá –lo sujetó por educación –y ¿Qué se supone?

—No tiene clave –informó –registra tu número.

—¿Por qué lo haría? –Elevó una ceja, regresándole el móvil.

—Ya una persona me preguntó por tu número –informó.

—Claro, ¿y qué te detendrá la próxima vez que alguien que conozcas te pida mi número?

—La mayoría son chicas –se burló él –y sería inoportuno si queremos aparentar que por lo menos nos llevamos bien, al menos, lo que dura la serie.

—Bien –gruñó derrotada.

La sonrisa de Malfoy fue amplia, Lily pudo saber que se veía bastante atractivo, aunque estaba viendo hacia la pantalla —que seguía oscura—, la pantalla del teléfono móvil del chico se encendió, para sus sorpresa, el fondo no era de él, —algo raro para un tipo tan egocéntrico como él—, ni de su ex o alguna amiguita, sino de un muy bonito perro, Lily no sabía mucho de razas, pero ese era especialmente hermoso, de color blanco y manchas negras —al menos en el rostro, que era lo que más se veía—, sonrió, el fondo no era igual, pero sin duda era el mismo protagonista, ahí descubrió que en realidad era negro con blanco.

—Oh, veo que te enamoraste –se burló él al notar que miraba fijamente la foto.

—Es hermoso, sin duda –admitió con una sonrisa.

—Sí, aunque es hermosa es hembra.

—Porque claro, hasta tu mascota tenía que ser hembra –se burló Lily.

—Fue un obsequio –frunció el cejo y se giró a ella con una sonrisa –su nombre es Cassandra por…

—La sacerdotisa.

—La canción de Taylor Swift –dijeron al mismo tiempo.

—¿La canción de Taylor Swift? –Elevó una ceja.

—Claro, la persona que me la regaló, fue ella –sonrió de lado –no, no es cierto, pero si es fan de ella –se encogió de hombros.

—Claro –se burló Lily.

—Te la presentaría, pero –se acercó a Lily –tú y yo no somos amigos, y apresúrate.

El chico se volvió a acomodar en su asiento, la pelirroja puso los ojos en blanco, y se apresuró a registrar su número —que por fortuna Ted, le había obligado a memorizar—, y para asegurarse de que no usaría el anonimato, abrió la aplicación de mensajería.

Ted, agrega éste número, es de Scorpius Malfoy.

Sonrió y se lo entregó como si nada, el chico —que se había inclinado para charlar con la persona sentada en la fila de enfrente—, sujetó su teléfono y le guiñó un ojo como simplicidad, y se sumergió de nuevo en su charla.

—X—

La prensa estaba presente en la fiesta, al igual que los fans, además de personas importantes para la industria, o eso decían sus compañeros del cast, Lily tenía que estar bastante alerta de no hacer, ni decir nada fuera de la línea si quería que nadie la tomara en un momento malo y comenzaran los chismes, para colmo, Ted había sido llamado por McAllister para que le hiciera un favor, y Audrey estaba ocupada con un diseñador que quería convencerla de volver al mundo del modelaje.

—Calma –se dijo a sí misma, cuando las manos comenzaron a temblarle, y sus pulmones comenzaban a negarse a recibir más oxígeno.

Lo que menos quería era tener un ataque de pánico en ese lugar, si era todo lo que estaba tratando de evitar, ya que vagaba sola por la fiesta —porque Polly acaparó a la mayoría—, pero, aunque estaban a lo lejos, de vez en cuando, se fijaban en ella.

Fingió una sonrisa a la nada, ya que su visión estaba comenzando a ser más borrosa, y si alguien la veía en ese momento, quería que creyeran que todo iba bien con ella, se disculpó amablemente con las personas con las que chocó mientras salía rumbo al baño.

—Lo lamento, no fue mi intención –sonrió dulce.

El rubio frunció el cejo cuando Lily se disculpó con él, si bien era educada, ese tipo de sonrisa no era común en ella, al menos no dirigida a su persona, la vio alejarse, a un rumbo extraño, no era la salida principal, ni siquiera rumbo a los baños; gruñó enfadado ¿Se había pasado con los tragos? Observó a su alrededor, buscando a Edward Lupin o a Audrey, pero no encontró a ninguno, se maldijo a sí mismo, pero no era la primera fiesta a la que iba, sabía que alguno que otro aprovechado ponía sustancias en las bebidas de las chicas, y no era un héroe, pero si podía evitar que le ocurriera algo, a ella o a otra chica, sin duda lo evitaría.

Su vista vagó por la espalda desnuda de la pelirroja, causándole un escalofrío, se aclaró la garganta, pero ella estaba sujetada de la barda, le habló, pero tampoco le hizo caso, así que avanzó más hasta ella, se colocó a su lado y se inclinó para observarla, su mirada estaba perdida y su respiración era agitada, como si le costara respirar, así que se preocupó.