POV Isha
Por primera vez el aire no huele a quemado, pero tampoco a aceite y pólvora. Es extraño.
Intento agudizar el oído, pero algo está mal. Lo que antes eran sonidos tenues y lejanos, hoy son solo ecos sordos. Un zumbido constante- grave y persistente- se instala en mi cabeza. Como si algo se hubiese roto adentro. Como si lo poco que escuchaba… ya no estuviera.
Mi brazo arde. La piel se siente tirante, inflamada. La mejilla tambien me duele; al abrir los ojos, el techo que me recibe no es conocido. No es el escondite de Jinx, tampoco la casa de Sevika.
Mi corazón se acelera. Por un instante, pienso que estoy de vuelta en las roídas habitaciones donde nos encerraban los barones químicos. Aquellos cuartos sin ventanas, donde el silencio era una amenaza.
Pero no. Me obligo a enfocar. Este lugar es distinto. Más cálido. No hay olor a químicos ni paredes metálicas. Es… otra cosa.
Una sombra se forma en una de las esquinas. El pulso se me acelera. Intento moverme, pero el cuerpo no me responde. La figura se acerca. Un chireno. La expresión en su rostro a pesar de aparentar tranquilidad puedo notar que esta tenso.
Sus labios se mueven. Dice algo. Me esfuerzo por escuchar, pero solo consigo atrapar fragmentos, y solo del lado izquierdo
-¿Cuál… nombre niña? - su voz es grave lo cual ayuda.
Levanto mi mano izquierda y comienzo a hacer las señas de mi nombre. Es lo único que puedo dar. Sin embargo, me doy cuenta de que no me ha entendido pues su ceño se frunce en una clara confusión.
-Te vi…reunión…estatua…¿no?- pregunta.
Mi mente es un laberinto, imágenes fugaces se arremolinan sin orden: una bengala azul, insectos, luces titilantes, saltos en los tejados, la risa de…¿Jinx? …un golpe. Nada encaja. Solo me encojo de hombros.
Sus labios sueltan una maldición, pero no logro descifrarla. Luego levanta las manos, junta las palmas, inclina la cabeza y las coloca bajo su rostro, como si fueran una almohada. Creo que me está pidiendo que duerma.
Y me siento tan cansada que lo hago.
POV. Scar.
Debí haber aprendido lengua de señas, Ekko lo había sugerido tantas veces, según el nos podría servir si durante alguna misión estábamos alejados, pero no considere que en el refugio también hay personas que es la única forma que tienen para comunicarse. Me siento tan inútil para poder comunicarme con ella.
Todo parece indicar que sí escucha, aunque con dificultades. Pude notar como se esfuerza por leerme los labios. Tal vez perdió parte de su audición en la explosión, sin embargo eso no explica porque se comunica con señas.
Zeri entra con una taza en las manos. La deja cerca, en silencio. Me mira. No hace falta decir nada, el cansancio se nos nota en la piel.
Desde que Ekko desapareció, todos esperan de mí. Decisiones. Rumbo. Fuerza. Tengo la sensación de que quieren que sea el nuevo Ekko, pero no puedo. No soy él. Y cada día sin su regreso, la presión de tomar el control de los Firelights pesa más.
-Los centinelas dicen que Sevika pidió hablar contigo- dice Zeri rompiendo el silencio.
Mi estómago se tensa, pero sea lo que sea que quiera debe ser importante, así que voy a su encuentro.
La encuentro en la entrada del túnel principal, está apoyada contra el metal como si este le ofreciera algún consuelo. Su mirada está perdida en la nada pero levanta el rostro en cuanto escucha mis pasos.
-Scar…- dice sin adornos-. Necesito información.
Le hago un gesto para que me siga. Nos adentramos a un túnel contiguo donde no estamos tan expuestos y nadie nos puede interrumpir.
-¿Qué tipo de información?- le pregunto una vez que me aseguro que nadie nos ha seguido.
-Sobre Jinx- responde sin rodeos - ¿La han visto?
Niego lentamente.
-Supimos que estaba en el campamento que ataco Ambessa pero ahí no quedo nada, pensé que estaba contigo.
Sevika suelta un suspiro, casi imperceptible.
-No. Y tampoco en los puntos de contacto. Ni en los laboratorios, o en su escondite. Es como si la tierra se la hubiera tragado.
-¿Y qué te hace pensar que está con nosotros?
-Ekko siempre ha sido importante para ella… algo… algo me hizo pensar que tal vez si lo necesitara acudiría a él.
-¿Ella también?- Sevika me dedica una mirada de confusión – Aunque lo intento ocultar algo me dice que también ella sería la persona a la que iría si necesita ayuda… sin embargo, al igual que ella, él también está desaparecido.
-Mierda – baja la mirada, analizando lo que le acabo de decir – Zaun está colapsando, Scar. Y tú lo sabes. Hay líderes improvisados que quieren retomar el imperio de Silco, tarados armados y Noxus está tramando algo.
-Soy consciente de ello Sevika, así como también sé que hay muchos inocentes – mi mente viaja a mi pequeña y a la pequeña desconocida que lucha por su vida –Ambessa dejo el campamento en ruinas, sin sobrevivientes, salvo una, aunque no sé si sobrevivirá.
-¿Una? Pobre de su alma- suspira y agrega - ¿Crees que tus luciérnagas puedan aceptar a algunas cuantas personas? No son criminales, solo mujeres y niños.
Sopeso lo que me está pidiendo y realmente necesitamos aliados.
-Adelante, mañana un grupo ira por ellos.
-Ahora eres el líder Scar, si Ekko te eligió como su segundo al mando es porque veía en ti al líder que los Firelights necesitarían en caso de que el faltara. – el tono de su voz es tranquilo.
-¿Por qué me dices esto? Sigo siendo en segundo al mando – respondo a la defensiva
- Porque puedo ver tu duda- una risa seca se escapa de ella y coloca su mano sobre mí hombro- Repite eso de que eres el segundo al mando hasta que la realidad te golpee.
Comienza a alejarse, pero antes de perderla de vista la detengo.
-¿Por qué pediste hablar conmigo? Siempre pensé que te caíamos mal – lo cual es cierto, pues Silco y sus matones siempre nos estaban dando caza.
-Porque a pesar del pasado, incluso Silco sabía que ustedes tenían más cerebro y capacidad que el resto de los de aquí.
-Entonces esto es una tregua - no es una pregunta.
- Es una tregua- dice después de unos segundos en silencio - Si vez a Jinx, dímelo por favor, no solo por ella sino por lo que representa.
-Lo mismo digo por Ekko. – ella asiente y se aleja.
Camino de regreso al refugio y cerca de mí una luciérnaga me acompaña. Al llegar a casa veo a mi pequeña en su cuna y no puedo evitar pensar en la pequeña de la enfermería.
¿Quién es? ¿Qué sabe?
Levanto la vista encontrándome con mi reflejo en el vidrio, Sevika tiene razón, Ekko me eligió por una razón y no puedo defraudarlo. Aunque aún espero que vuelva. Aunque cada vez creo menos en los milagros.
