Hordak VII:

(Suena "Flight into Darkness - Kevin Kiner")

Cientos de personas presenciaron la caída de Hordeano Primero al vacío. Zhaller rompió a llorar con una sonrisa dejando caer el arma a sus pies, puso el punto final a su rencilla personal contra aquel ser tiránico que por fin fue despojado de cualquier tipo de poder que pudiera tener en la galaxia, al menos hasta donde se tiene conocimiento.

Sin embargo las miradas recelosas hacia Hordak se mantuvieron a pesar de que había sido este una pieza importante en la derrota de su creador. Dathir sacó a la doctora y al clon de ahí haciéndolos abordar la nave para emprender vuelo hacia la torre.

Cuando los drones de vigilancia revelaron que el alto mandatario del Corredor Galerio era el enemigo número uno de la galaxia, el conflicto prácticamente se silenció. Los miembros de la Coalición bajaron sus armas y se rindieron ante el ejército de clones de Nulick que, pese a los cálculos más pesimistas, cumplieron con su propósito de manera satisfactoria, o cuanto menos. Las escaramuzas no cesaron del todo y en algunos reductos de la ciudad algunos Capas Doradas y la guardia de la ciudad continuaron sus resistencia hasta el final. Ya sea porque estuvieran confabulados con los altos mandos o por simple lealtad a sus votos, sean cual sean, o algún otro motivo que Hordak no alcanzaba a comprender.

Dathir veía con satisfacción el fruto de su trabajo. Había logrado rebelarse contra aquello que luchaba, un sistema corrupto que había adoptado a uno de los enemigos más grandes que se haya conocido en ese o cualquier otro universo. Lo que tenía planeado hacer después era ajeno a Hordak a lo que este solo podía confiar en que haría lo correcto.

Zhaller por su lado estaba ida, sumida en un trance que no le permite ver más allá del vacío. Hordak nunca entendió realmente a la doctora, entendía porque había intentando consumar su venganza con él y no podía culparla, ni siquiera podía sentir el mínimo atisbo de enojo hacia la doctora. Había consumado su venganza y había aportado su grano de arena para terminar ese conflicto interno que representaba una amenaza a gran escala, al parecer.

Hou, Caine y Haia también hicieron su parte, y por más mínima que fuera, consiguieron lo que querían. Al final todo se resumía en eso, un conjunto de pequeños esfuerzos para alcanzar su objetivo. Si las cosas hubieran sido diferentes él podría decir que esa fue la clave de su éxito, allí, en algún otro universo donde la Horda lucha por la causa correcta, si es que tal cosa existe. Más su realidad es la que es y nada de lo que hiciera podía cambiarlo. Él fue Lord Hordak y ahora solo era "el hordeano".

¿Qué más queda para él en todo eso? Si tan solo Entrapta estuviera ahí para verlo.

Los rebeldes ya se habían hecho con el control de la torre para cuando Dathir dio la orden. El portal por el que pasaron tanto Lilith como el mariscal hacia un lugar desconocido se agrandó lo suficiente como para que la nave pudiera atravesar sin problema y lo que encontraron ahí tomó desprevenidos a los tripulantes.

Otra urbe igual o más magnífica que la del Corredor, o al menos lo que quedaba en pie, pues el rastro de destrucción era peor o más grande que el que hubo en el Corredor Galerio, destacando un gran cráter humeante relativamente cerca de donde se abría el portal.

Grandes naves alargadas cubrían el cielo mientras cientos de efectivos se movilizaban en tierra para hacer lo que pudieran para atender heridos o apagar los voraces incendios que arden en varias partes de la ciudad. La nave viró hacia la izquierda en donde el panorama general terminaba de coronarse como catastrófico al estar una gran charca de sangre espesa, pedazos de cristal o porcelana, y grandes huesos partidos que parecían echar un poco de humo.

En medio del charco de sangre yace atado e inconsciente un monstruo de piel roja y que parece tener alas, atado con hechizos a su alrededor como si fueran sogas o cadenas.

Ahí pudo reconocer la figura de Lilith, una mujer de facciones bellas y varios hechiceros y Capas Doradas. Cuando la nave aterrizó lo primero que escuchó fue a Lilith discutir con la mujer con alas, que ya teniéndole cerca pudo reconocer el uniforme del proxy.

—¡No hubieras tenido nunca una oportunidad de no ser por ella! — exclama Lilith a la mujer que no se inmuta.

—No sabes que es ella, ni siquiera sabes si la persona que conociste aún existe dentro de ella — argumenta la mujer.

—Si me das la oportunidad voy a demostrarlo — sentencia Lilith.

Cuando Hordak bajó de la nave y pisó el suelo encharcado de esa sangre que se sentía ya coagulada, le parecía repugnante. Se detuvo a ver al monstruo atado y algo en eso se le hacía familiar, más la conversación que están teniendo, sumándole además lo que había pasado antes de que la bruja desapareciera en el portal, Hordak ya iba uniendo los puntos.

—Ustedes saben quienes son sus enemigos, y ella no lo es —. Lilith se acerca al demonio y pone la mano sobre la frente — Déjame salvarla.

Es Sunset Shimmer. Viéndolo bien es demasiado obvio tomando en cuenta los tonos del cabello

—Si puedes salvarla entonces creo que podemos darte una oportunidad —, Un anciano ataviado en una túnica blanca que se manchó en el rodo de la misma por la sangre derramada en todos lados, — Ningún alma debería perderse en la oscuridad que ha creado un ser así.

Tanto hechiceros como Capas Doradas se arrodillaron cuando el anciano hizo acto de presencia, y al hacerlo Hordak logró dilucidar un nombre Lord Roderick Lightbringer.

—Además, creo que la última que debería dar un juicio de valor eres tú —, dirigiéndose a la mujer, — No fuiste tú junto con el mariscal quienes nos entregaron esto — el anciano extiende su mano donde lleva un colgante con una joya que pareciera haberse desprovisto de brillo y belleza.

—¡Yo no lo hice! ¡Ellos me obligaron, lo juro! — Se excusa la mujer.

—Lo decidiremos luego. Mi señora, si tiene una forma de ayudar a esta criatura, hágalo —. Indica Roderick.

Hordak se acerca a Lilith, ella al notar su presencia parece verse aliviada de ver un rostro familiar aunque su trato no haya sido el mejor anteriormente.

—Sobreviviste — Dice Lilith.

—Por muy poco —, responde Hordak, — ¿Ella es…? —, Lilith asiente, — ¿De verdad puedes ayudarla?

—Sé que sí, y aunque suene raro me alivia que estés aquí. No creo que pueda confiar en nadie más — Afirma Lilith.

—¿Confías en mí? — Inquiere Hordak.

—Ya para este punto no me queda alternativa — Sunset Shimmer empieza a gruñir y a retorcerse para liberarse de sus amarres, haciendo que los hechiceros tengan que apretar más sus ataduras.

Esos ojos enojados y negros solo con esa luz mortecina cyan refulgiendo hace que un escalofrío recorra la espalda de Hordak. Nunca creyó que eso pasaría pero había algo en esa mirada que despertaba su instinto de supervivencia.

Lilith hace un círculo de hechizos e invoca una pequeña campana dorada para luego sacarse la gema celeste que lleva en su vestido a la altura de su pecho y la imbuye también con su magia y entregársela a él.

—Cuando escuches el sonido de la campana, destrúyela — indica Lilith, refiriéndose a la gema, — No la rompas antes.

—¿Qué harás? — Cuestiona Hordak.

—Voy a sacarla de esa oscuridad yo misma.

—¿Cuánto va a tardar esto?

—No lo sé. Pero no voy a volver sin ella — Lilith dibuja un nuevo círculo de hechizo y su esbelta figura se convierte en un hilo de magia celeste que revolotea un poco sobre la cara de Sunset y se introduce directamente en la cabeza del demonio.

Sin duda alguna, la magia es un misterio que no quiere entender.

Lilith XI:

Los paisajes mentales son todo un misterio en sí mismos. Un viaje al subconsciente de alguien puede ser peligroso, tanto como para quien entra como para la persona en sí. Recuerdos podrían borrarse, el daño mental que puede causarse llega a ser irreparable y algunos Guardianes de la Mente pueden llegar a ser bastante hostiles, más siguen siendo un reflejo del afectado. Sin mencionar que cada paisaje es diferente para cada persona.

Lilith sintió como viajaba a través de un mar de brumas densas y oscuras que se arremolinaban sobre sí mismas y no le permitían ver nada. Pero cuando atravesó el mar de sombras se halló en un lugar alumbrado por faroles con velas blancas dentro que brillaban con una luz amarillenta mortecina.

Sobre su cabeza el mar de brumas oscuras se siguen arremolinando como una marea embravecida envuelta en un escalofriante siniestro. Sus ojos no podían dilucidar nada en ese muro de negrura, podía sentir que hay "algo" ahí. Centrando su mirada hacia el frente, descubriendo que estaba en un pasillo tenuemente alumbrado por los faroles, y a sus costados grandes estanterías se alzan sobre su cabeza, todas llenas de libros.

Una biblioteca.

(Suena "Main Theme - Homage of the Alchemy — Akira Senju")

Dejando sus dudas a un lado, empieza a avanzar escuchando únicamente el sonido de sus tacones golpeando el suelo y su sombra como única compañía que desaparecía a ratos cuando quedaba fuera del alcance de los faroles.

Si lograba encontrar al Guardián de la Mente de Sunset, probablemente la ayudaría a encontrar a la propia Sunset y ya se las ingeniaría para que ella logre tomar el control nuevamente. Los pasillos no eran largos pero si daban giros en varias direcciones y a veces se bifurcan en varios pasajes que parecen llevar hacia el centro del lugar. Los libros en los estantes tienen todos cubiertas rojas o negras, sin títulos escritos en el lomo. Probablemente albergan los recuerdos de la chica. A Lilith nunca se le ocurriría abrir aquellos tomos ni por error.

Pese al ambiente lóbrego que se veía a simple vista, no despertaba miedo en la bruja, sino más bien tristeza y melancolía. Lo único que le inquietaba son esas brumas sobre sus cabeza, seguramente la muestra de como su mente está nublada por lo que sea que allí esté merodeando, porque podía sentirlo.

El silencio casi imperturbable del lugar se rompe cuando Lilith escucha el sonido de unos pasos cerca de ella. La bruja voltea a todos lados esperando ver al guardián, más no ve a nadie. Alcanza a ver una pequeña sombra observarla desde la esquina de una de las estanterías. Lilith intenta acercarse pero la sombra dobla en otro pasillo donde desaparece dejando un libro ligeramente asomado de su lugar.

Si bien Lilith no quería husmear en los recuerdos de Sunset, que este libro en concreto sobresalga del orden impoluto de los demás tomos, que son todos del mismo tamaño, no podía ser algo al azar.

Con dudas, Lilith abre el libro y su vista se vuelve negra, como si la tinta del mismo se hubiera colado por su piel hacia sus ojos. Vuelve a ver la luz, ahora proveniente de una vela sobre un escritorio, iluminando a un pequeño ser de cabello, o mejor dicho melena, rojos y amarillos que yacía durmiendo sobre un libro.

Es un ser cúadrupedo, con un pequeño cuerno sobresaliendo de su frente. Si tuviera que aventurarse a sacar conclusiones, y valiéndose de sus conocimientos, podría decir que eso de ahí es un unicornio. Con la gran diferencia de que este no se mira feroz y cruel como las leyendas anteriores a la Era Muedmuardiana.

—Así que esta es tu verdadera forma —. Afirma Lilith.

La pequeña figura se despierta al sentir que se cae de la silla, al reaccionar sacude su cabeza y talla sus ojos para despertarse.

—Ay, no. Me quedé dormida otra vez —, dice la unicornio después de bostezar, — Si sigo haciendo eso no lograré nada. Debo centrarme —. La niña vuelve su vista al libro para continuar su lectura.

No hay un reloj en la estancia pero Lilith asume que debe ser tarde por la noche, o bueno, era tarde esa noche. Ver a esa pequeña criatura ahí no puede evitar que un par de recuerdos invadan su mente. Tanto de ella misma como de cierta chica con poca tolerancia a la frustración.

La luz de la vela brilla con gran fuerza, cegando a Lilith y cuando logra aclarar la vista está de vuelta en la biblioteca. Lilith está por reanudar su marcha cuando vuelve a ver aquella unicornio en su etapa infantil acercarse a la bruja lentamente con la cabeza agachada y sus ojos cyan con un brillo inusual, resaltando en la penumbra.

—Tú debes ser la guardiana —, afirma Lilith, la figura no responde, — Supongo que sabes dónde está.

La unicornio no dice nada y empieza a caminar por el pasillo, pasando al lado de Lilith que comienza a seguirla. Avanzan por un par de secciones de la biblioteca y en una estantería redonda, la unicornio se detiene y saca otro libro. Su cuerno está envuelto en un aura cyan y es lo que usa para hacer levitar el libro hacia la bruja que comparte miradas con la guardiana y abre el libro.

El salón brilla por las losas y columnas blancas adornadas por cortinas púrpuras. Una hilera de asientos a todas luces estudiantiles donde tres elegantes unicornios adultos observan jactanciosos. Al centro del elegante salón está una Sunset Shimmer que se yergue con la frente en alto.

—Señorita Sunset Shimmer, ¿cuál fue el primer hechizo que hizo? —. pregunta una pony hembra de lentes.

—Un hechizo de fuego. Lo utilicé para encender un farol para alumbrar mi casa —. Responde con seguridad.

—¿Algún incidente que resaltar? —. Pregunta otro unicornio de pelaje blanco.

—Ninguno, señor —. Aclara Sunset.

—Muy bien, puede empezar.

Al lado de Shimmer hay un balde con hielo y una maceta llena de tierra. La unicornio invoca un hechizo de fuego rojo y lo lanza hacia el balde, el agua se evapora al instante levantando una nube de vapor. La estudiante captura la nube de vapor en un aura de magia color rojo y la posiciona sobre la maceta. La potranca aprieta los ojos con fuerza haciendo que la nube de vapor se condense volviéndose negra hasta que la misma suelta rayo seguido de un trueno. Sunset libera la nube de esa aura y una pequeña lluvia torrencial empieza a caer sobre la maceta.

La potranca invoca un vendaval para dispersar la nube. Una planta de color rojo con vetas verdes en sus pétalos y un firme tallo la sostiene. Los unicornios mayores asienten con aprobación y hacen anotaciones. Sunset sonríe con orgullo.

Lilith vuelve a aparecer en la biblioteca y la versión infantil de Sunset corre hacia otro pasillo. Lilith la sigue, al alcanzarla le entrega otro libro para que lo abra.

Ahora ve a una Sunset un poco más mayor en una biblioteca ostentosa leyendo varios libros a la vez con varias pilas de otros tomos a su alrededor. Afuera ya es de noche. La joven está tan absorta en su lectura cuando es interrumpida por una pony alta, de pelaje blanco y melena ondulante de colores celeste, verde aqua y rosa pálido que la mira con curiosidad.

Sunset se pone pálida y claramente nerviosa al notar la presencia que la acompaña.

—Es un poco tarde para leer ¿no te parece? —. Dice la pony mayor con tono conciliador.

—El conocimiento no puede esperar —. Responde Sunset.

—El descanso también es importante, además, tus padres estarán preocupados.

—Déjeme dudarlo por usted —, Sunset se exalta y hace una reverencia, — Princesa Celestia.

—Pocos unicornios logran hacer hechizos usando los cuatro elementos a tan corta edad —. Remarca la princesa.

—No fue fácil, estaba nerviosa.

—Los instructores dijeron lo contrario.

—Las apariencias a veces importan.

—Eres alguien bastante dedicada, Sunset Shimmer —, la potranca parece perder el aliento al escuchar su nombre mencionado, — Siento que hay mucho potencial en tí, quisiera hacerte una propuesta…

—¡Sí! ¡Sí! ¡Sea lo que sea, sí! —. Sunset brinca de su lugar y encara a la princesa con ojos brillantes.

—Muy bien, parece que no hace falta que diga nada más —. La monarca le dedicó una sonrisa cálida.

Lilith regresa a la biblioteca con una pequeña calidez en su pecho. No podía evitar ver mucho de Amity en Sunset. Tan llena de emoción y dispuesta a aprender. Sin embargo, la guardiana la llevó por algunos recuerdos más donde pudo ver como la chica se alejaba de todos los demás ponys a su alrededor, como su orgullo crecía a cada momento e incluso la afable relación alumna-maestra se fue deteriorando cada que la primera desoía los consejos de Celestia.

Todo lo que alguna vez fue idílico se rompe por completo cuando Sunset Shimmer se vio en un espejo como un alicornio, como se le conocía a los ponýs con cuerno y alas, interpretándolo como una señal que estaba destinada a reinar. Shimmer se obsesionó con aquella visión y su orgullo se empezó a mezclar con su ambición que parecía ser desmedida cada día, hasta el punto de querer colarse en una sección prohibida de la biblioteca en donde pasaba mucho tiempo, siendo descubierta antes de que pudiera entrar.

La rencilla con su maestra escaló muy rápido culminando con Sunset arrojándole un libro a su maestra que desvió con su magia sin problema. Esa misma noche no solo la relación de Sunset y Celestia se quebró, sino algo mucho más profundo, y eso mismo quedó completamente destruído cuando llegó a su casa.

Sunset guardaba algunas cosas en sus alforjas, unos libros y pergaminos junto algunas gemas preciosas. Cuando lo tuvo todo listo, salió de su habitación en el segundo piso y antes de que pudiera salir una voz masculina la detuvo.

—¿A dónde crees que vas?

—¿Desde cuándo te importa lo que hago?

—Siempre ha sido así y más ahora que recibí esto —. El pony alado le muestra una carta con el sello real y la firma de Celestia.

Una carta de expulsión. Lilith alcanza a leer un nombre en el saludo de la carta Farsight Goodspeed.

—¿Qué has hecho?

—Nada. Lo que importa es lo que haré.

—Sabía que iba a acabar así. Dedicarte a la magia. ¡Qué pérdida de tiempo!

—¿Y qué esperabas que hiciera?

—Dedicarte a algo de provecho. No a leer libros empolvados.

—¿Qué? ¿A algo cómo tú?

—Yo me dedico a algo honorable.

—Claro porque los Wonderbolts hacen muchas cosas además de acrobacias.

—Regresa a tu habitación. Mañana a primera hora buscarás un oficio de verdad.

Sunset se queda en silencio y se queda viendo al pegaso de pelaje ámbar y ojos azules y crin roja. Pareciera que estaba reuniendo valor para decir una sola palabra.

—No.

—¿Qué?

—No —, repitió, — Nunca me has apoyado y cuando parecía que te interesaba lo que hiciera era solo para decirme que tenía que ser la mejor. Y cuando me volví la mejor, ni siquiera me mirabas.

—Y mírate ahora. Expulsada y sin nada mejor que hacer.

—Yo seré grande. Más grande que Celestia. Ella lo sabe y le teme a eso.

—No me hagas reír.

—Se los demostraré a todos —. Sentencia Sunset y vuelve a dirigirse hacia la salida.

—¡No irás a ningún lado!

—¡No puedes obligarme!

—No te bastó con hacer que tu madre se fuera. Sino que ahora me tienes que dejar en vergüenza. ¡No iré a visitarte a prisión si eso es lo que piensas!

—¿Dejarte en vergüenza? ¡Por favor! —, replica Sunset, — Ya lo haces por tu cuenta. No eres uno de los Wonderbolts titulares, ni siquiera figuras en los primeros veinticinco. Eres sobresalientemente promedio. Te acomodaste y no has buscado ser más que eso. Yo por otro lado voy a darle un mejor final a mi historia y hacer cosas más grandes que cualquier otro pony.

—Ustedes los unicornios son todos iguales. Siempre mordiendo más de lo que pueden masticar. ¡Tu madre era igual! ¡Y qué sorpresa! No hemos oído nada de ella porque no logró nada.

—¡¿Por qué siempre hablas de mamá cuando tienes que reprocharme algo?! —, la voz de Sunset se quiebra, — ¡No voy a seguir perdiendo el tiempo contigo.

Sunset se para recta, con la frente en alto, sus ojos vidriosos tienen un brillo que Lilith ya conoce bien. Hace brillar su cuerno con un aura roja y le espeta a su padre:

—Te odio —. Y la pony desaparece.

Lilith sintió un nudo en la garganta cuando volvió a la biblioteca. Toda esa ira, toda esa terquedad, todo ese mal genio. Todo lo que Lilith conoce de Sunset se resumía en esa única palabra, ese único sentimiento que parece que lleva en su interior por mucho tiempo.

Odio.

La guardiana guía a Lilith hacia una puerta con ventanas rectangulares saliendo al patio exterior de lo que parecía una escuela y le recordaba un poco a la fachada exterior de Hexside. Allí afuera una columna de humo se alza y se escucha una voz joven pero señorial.

—¡Jamás vas a gobernar en Equestria! —, sentencia, — ¡Todo el poder que hayas tenido en este mundo se ha ido! Esta noche le has demostrado a todos quién eres en realidad. Mostraste lo que hay en tu corazón.

La figura de una adolescente delgada con vestido rosa vibrante y lentejuelas y un par de alas desplegadas en su espalda yace al borde de un cráter. Docenas de humanos y ponys se aglomeran alrededor del profundo cráter observando a algo o a alguien. La guardiana y Lilith se hacen paso hasta llegar también al borde.

Ahí, al fondo de aquel agujero yace Sunset Shimmer en su forma humana arrodillada y abrazándose a sí misma.

Lilith salta al cráter cayendo de pie al lado de Sunset Shimmer que no se mueve, incluso pareciera que no respira.

—¿Sunset? — La llama Lilith.

—Oía tu voz a la distancia pero no podía responder. No sabía si me ibas a escuchar —. Dice Sunset en voz baja.

—Vine a sacarte de aquí. Vámonos.

—No, aquí es donde pertenezco.

—Eso no es cierto y lo sabes.

—He hecho cosas horribles. Alejé a quienes una vez se preocuparon por mí. No tengo familia, ni amigos, ni hogar. No pertenezco a ningún lugar.

—Pues podemos encontrarlo. Déjame ayudarte, por favor.

—Vete, por favor. No le hago falta a nadie.

—¿Estás segura? Amity te necesita. Catra te necesita, ahora más que nunca… Yo te necesito. No puedo hacerlo sola. Sí, hiciste cosas malas y cometiste errores, al igual que todos. Lo importante es aprender de ellos porque son parte de tu historia y te hicieron quién eres ahora. Tu misma una vez dijiste que ibas a darle un mejor final a tu historia, y te aseguro que no va a terminar aquí. ¿Sabes por qué?

Por primera vez, Sunset levanta la mirada sin dejar de abrazarse a sí misma.

—Porque te prometí que nos sacaría de esto, porque también tienes promesas que cumplir. Y más importante aún, porque tu pasado no es hoy —. Lilith extiende su mano hacia Sunset Shimmer.

La Guardiana de la Mente también bajó al fondo del cráter, durante todo el recorrido con Lilith se mantuvo seria e inexpresiva y ahora le dedicaba a su propio yo una sonrisa tímida pero cálida. Sunset abraza a su figura pony tiernamente mientras derrama unas amargas lágrimas. Sunset toma la mano de Lilith quien la levanta de un tirón.

Una sacudida las sorprende y su vista se nubla por un momento por polvo levantado, las tres se ven sobrepasadas por una larga sombra alada que se yergue desde la cima del cráter. El demonio se agacha sus ojos ahora son completamente negros, desprovistos de el brillo cyan de su creadora.

Porque Sunset Shimmer era responsable de la existencia de aquel ser. Todo su odio hacia los demás, hacia su despreciable padre, hacia Celestia probablemente, pero por sobretodo, hacia sí misma. Algo de su ambición también debe de estar personificada en aquel demonio, junto con su orgullo y su egoísmo. Emociones que la guiaron a hacer las cosas que hizo. Si bien ella es responsable de sus emociones, ya ha afrontado sus errores y los ha aceptado.

Tiene que dejar todo eso atrás.

(Suena "Fullmetal Alchemist: Brotherhood Main Theme - Akira Senju")

Lilith quiso poner a las dos versiones de Sunset detrás de ella pero su forma humana, la conciencia real se adelanta para plantar cara al demonio que lanza un chillido espantoso que no amedrenta ni un ápice la convicción en la mirada de Sunset.

—Twilight tenía razón. Demostré todo lo que era en realidad. Eres todo aquello que desprecio de mí misma, pero nunca más —. Sunset extiende sus manos hacia el demonio e invoca un hechizo de fuego.

La llamarada envuelve al demonio que retrocede cubierta por las llamas. Sunset imbuye sus manos con fuego para levitar y salir del cráter. Una vez afuera vuelve a atacar a su versión alada con otra ráfaga de fuego, y luego otra, y luego otra. La carne del demonio arde y se adhiere a los huesos, las alas se chamuscan y la melena rojo y amarillo se desintegra con cada ráfaga de fuego.

—¡No quiero volver a verte! —. Vocifera Sunset.

Todo su cuerpo se envuelve en una llama brillante y dorada. Con un grito en el que Shimmer descarga toda su frustración hace que una estela de ese fuego se alce hacia el cielo cortando el manto de brumas negras que empiezan a dispersarse dejando ver un atardecer en el horizonte. Lilith sale del cráter con la versión pony de la chica en brazos justo para presenciar aquello con una sonrisa.

Sunset envuelve a su versión demoníaca en un aura de magia cyan y la arrastra para echarla al fondo del cráter. La guardiana salta de los brazos de Lilith y con su propio cuerno invoca una barrera mágica que impide la salida del demonio que golpea, ruge y aulla hecha una furia. Intenta romper la barrera con su propia magia color rojo sangre pero es inútil.

El fuego que envolvía a Sunset se apaga lentamente mientras su versión pony la observa desde abajo. Ambas se dedican una sonrisa y la Guardiana de la Mente al ver a su versión consciente aparentemente aliviada empieza a trotar hacia de vuelta hacia la escuela para cerrar la puerta una vez que entró.

Sunset voltea a ver a Lilith con ojos brillante que simplemente le dice:

—Estoy lista para volver —. Lilith contiene sus impulsos pues quiere guardarse su gesto para la versión física de Sunset. Invoca la campana y la hace sonar varias veces.

—Te veo en un momento —. Dice Lilith.

La figura de Sunset frente a la puerta de la escuela se deforma, en su camino hacia afuera ya no ve oscuridad. Solo muchos tomoe de rojo, amarillo y morado. Los colores del atardecer y cuando menos lo esperaba ya estaba pisando aquella sangre inmunda topándose de cara con un estupefacto Hordak.

Lilith se gira para ver a una Sunset Shimmer de vuelta en su forma humana que poco a poco abre los ojos y lo primero que ve con claridad es a Lilith arrodillada a su lado.

—Gracias —. Es lo único que atina a decir la chica.

Lilith la ayuda a ponerse de pie. Su ropa está manchada con aquella sangre, todos miran la escena atónitos excepto por Roderick que se ve complacido.

La bruja y la chica se observan y antes que la pelifuego pueda preguntar nada, la mayor la abraza fuerte y afectuosamente, Sunset le devuelve el gesto dejando caer un par de lágrimas cálidas.

Lilith por su parte siente alivio y su decisión de volver por Amity es más fuerte y clara que nunca. Pudo salvar a Sunset Shimmer, una chica conflictiva y con el odio por guía aunque le costó, y está convencida de que podrá salvar a Amity y guiarla para que sea la mejor bruja que pueda ser. No porque el aquelarre o sus padres así lo pidan. Sino porque debe ser libre para ser quien decida ser.

—Creo que… necesito que me expliquen que pasó —. Dice Sunset seperándose de Lilith.