Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Altrouge
—Imagino que esto ya estaba dentro de tus planes, ¿no es así? —le pregunté a la mocosa, la cual estaba a mi lado.
Ella parecía abiertamente preocupada, algo un poco extraño, pues si bien no siempre lo lograba, siempre intentaba ocultar sus emociones o, como mínimo, enmascararlas.
—En mis planes… sí, pero de ser posible, hubiese preferido que no —me contestó, sin apartar la vista de los dos combatientes—. O al menos, hubiese preferido que se diese más adelante, cuando Shirou estuviese más preparando, y, de ser posible, tan alejados de Fuyuki como fuese posible.
Sonreí burlonamente—. ¿Le tienes miedo?
Para mi sorpresa, ella asintió—. Sí, pero no necesariamente por las razones que estás pensando.
—¿Es débil? —pregunté con una mueca—. Porque no lo parece.
—No lo es, de hecho, es muy peligrosa, pero sabes que hay otras cosas que me preocupan además de su fuerza.
—Hmm… ¿Lo ayudaras si se le pone cuesta arriba? —pregunté interesada, mientras observaba el desarrollo del combate.
—¿Lo harás tú? —Esto me sorprendió, porque, conociéndola, podía apostar a que me diría algo como: ¡Por supuesto, quiero que Shi-kun crezca, pero nunca dejaría que se pusiese en una situación donde su vida corriese verdadero peligro, o al menos, no dejaría que llegase a esos extremos! Sin embargo, ella no dijo nada como eso, así que giré mi mirada hacia su persona, y, para aumentar aún más mi sorpresa, me encontré con una mirada casi suplicante.
Fruncí el ceño—. ¿Tanto miedo te da enfrentarte a ella?
—Tal vez… si Shi-kun no estuviese presente, no me afectaría tanto; no obstante, en este momento, lo están. —Un suspiro cansado salió de sus labios—. Tachie es un barril de pólvora, digamos que, con dos niveles, el primer nivel provoca una explosión controlada, el segundo, por el contrario, una explosión fuera de control. Shi-kun, por otro lado, es una chispa capaz de encender el primer nivel, y provocar una explosión controlada, pero yo soy una chispa capaz de encender el segundo nivel.
—¿Y la diferencia entre una explosión de primer nivel y una de segundo nivel es? —pregunté, sin darle mucha importancia.
—Si se trata únicamente de Shi-kun, entonces, ella no se descontrolará, podrá lastimarlo, pero tiene buenas razones para no matarlo; sin embargo, si yo aparezco, hará todo lo posible por lograrlo.
Rodé mis ojos—. ¿Tanta preocupación solo por eso?
Ella se mordió los labios ligeramente—. No lo entiendes. Cuando digo que hará todo lo que pueda para matarme, me refiero a todo, si eso significa apuñalarme junto a Shi-kun, lo hará. Si él no estuviese en los alrededores, aunque preferiría no enfrentarla, al menos solo tendría que preocuparme de ella, pero no es el caso.
Bufé—. Hablas como si no pudieses alejarlo de alguna forma.
Ella me contestó con una mueca—. Esa no es la cuestión. Incluso si lo saco de los alrededores, conociéndolo, volverá, y no puedo estar alejándolo constantemente, además, después me pedirá explicaciones, y no voy a poner en peligro nuestra relación al mentirle.
Entrecerré mis ojos y sonreí—. Oh, ¿y por qué tendrías que mentirle?
La mocosa se giró y me miró con el ceño fruncido—. Si bien no le estás mintiendo, tú también no le estás contando cosas. Tienes tus motivos, y los respeto, así que, por favor, respeta también aquellas cosas de las que no quiero hablar.
Fruncí el ceño—. ¿Que acaso no te advertí que controlases tu vista?
—Lo hice antes de recibir esa advertencia, además, no fue muy sutil, si sabes del tema —se defendió ella—. No indagaré más, ni hablaré más de eso si no quieres; no obstante, déjame darte una advertencia, si sigue ocurriendo, se dará cuenta, incluso si su conocimiento del tema es limitado.
Suspiré—. Lo tendré en cuenta.
—¿Y bien? ¿Me ayudarás? —me preguntó.
Hice una mueca—. Pides mucho y ofreces poco.
—¿No conoces lo que significa, hacerle un favor a alguien? —me preguntó con el ceño fruncido.
—Sí, pero espero que tú sepas que los favores se cobran, ¿verdad?
Ella suspiró—. Entonces, te debo una, ¿Has pensado sobre mi oferta?
Asentí—. Sí, me niego.
Vi como hizo una mueca, me pregunto si ya había visto este resultado—. ¿Puedes decirme por qué?
—¿No lo sabes? —pregunté.
Para mi sorpresa, ella negó con su cabeza—. Estoy intentando no cometer los mismos errores que antes, así que no, no lo sé, ya me lo advertiste. A fin de cuentas, mientras más te observe, menos probabilidades tendré de forjar una relación… decente, contigo, así que no sé.
—¿Te importa si te hago un contrato que me advierta si me estás mintiendo? —pregunté con una sonrisa cínica.
La mocosa me respondió con un suspiro—. Vale —dicho esto, me extendió la mano, y yo la miré fijamente, ¿Qué demonios le pasaba? Al ver que no le daba el contrato, me dirigió una mirada cansada—. ¿Y bien? ¿Qué esperas?
Tosí falsamente—. Una vez más, ¿te sientes bien? ¿Estás enferma?
—¡Estoy haciendo todo lo posible para llevarme bien contigo! ¿¡Puedes poner también de tu parte!?
—Oh, eso ya suena un poco más como tú —contesté sonriendo—. Discúlpame si no te creo; pero la honestidad no es algo que te caracterice… de hecho, me imaginé que intentarías competir como loca para ser la favorita de Shirou a partir de ahora.
Para mi incredulidad, la idiota se sonrojó—. B-Bueno, lo haría, o, mejor dicho, lo haré, pero no puedo hacerlo en este momento, y mucho menos contigo, necesito establecer primero mi posición.
Suspiré—. Bueno, parece que, si bien has madurado, todavía sigues siendo un poco idiota.
—¿¡Disculpa!? —me preguntó ella frunciendo el ceño.
Negué con mi cabeza—. Nada. —Y luego, comencé a explicarme—. Simplemente no veo un verdadero beneficio en tu oferta, sin duda que, con tu ayuda, lograría algo inolvidable, pero no tu ayuda no es indispensable para lograr algo inolvidable. ¿Entiendes?
—Comprendo…
—Por cierto, ¿por qué la necesidad de compartir eso? No creo que sea algo que realmente quieras.
Eso era… ¿frustración? Pues si no lo era, lo parecía—. Nada, no importa. De todas formas, intentaré ayudarte en lo que pueda, solo así ambas podremos asentar nuestra posición.
—Bien… —contesté—. En mi caso, no estoy muy apurada, pero… odio estar en deuda.
—Lo tendré en cuenta —me contestó—. En ese caso, ¿quieres saber a lo que podrías tener que enfrentarte?
Fruncí el ceño—. Generalmente, no me importaría no saber nada, de hecho, disfruto enfrentarme a oponentes de los que no sé nada, pero que reconozco como fuertes; pero esta chica… antes de ser fuerte, es peligrosa. Demasiado para mi gusto.
—¿Entonces?
Empecé a balancearme sobre la cornisa—. Hmm… ¿Qué hago? ¿qué hago…? —me pregunté, luego, sonreí—. Bueno… no me arruines la fiesta, pero adviérteme de sus riesgos.
—En ese caso… solo te diré las cosas que sean peligrosas específicamente para ti, y omitiré lo demás, ¿te parece?
A lo cual, yo sonreí—. Okey; pero también deja sus cartas de triunfo fuera de esto, independientemente de si son especialmente peligrosas para mí, o no.
La mocosa exhibió una mueca, pero asintió—. Bien… Entonces ignoraré sus parámetros, también sus habilidades pasivas y las habilidades heredadas, creo que lo mejor es ir a sus habilidades activas, y, de estas, hay dos que son especialmente efectivas en tu contra, estas son Caballero Destinado, e Impulso de Mana.
Al escucharla, la confusión me invadió—. ¿Impulso de Mana? ¿Segura? Conozco la técnica, y si bien es poderosa, no es particularmente peligrosa en mí contra.
La mocosa asintió—. Si se tratase de una explosión de mana común y corriente, pues tendrías razón, pero en su caso, podrías decir que tiene un subtipo de Explosión de Mana. El mana de Tachie esta teñido por su alineación elemental, no uno de los grandes elementos utilizados por la Torre del Reloj, o algunos de los elementos utilizados en las practicas Orientales, sino un elemento irregular, por clasificarlo de algún modo. Es decir, el impulso de mana de Tachie es imbuido por el elemento luz, y esto trae como consecuencia que sus ataques de mana tengan ventaja contra todo lo alineado con el mal. Y bueno, no eres la persona más virtuosa que existe, ¿sabes?
Sonreí—. Eh, siempre me considere más caótica que malvada.
—Díselo a todos los que has matado por puro placer —me contestó—. De todas formas, seres relacionados con la obscuridad, la corrupción, etc. Seguramente se verán afectados de forma especial. Y tú caes perfectamente en esas categorías.
Chasqueé mi lengua—. Bien, ¿qué hay con Caballero Santo?
—Esa es similar. El espíritu que posee a Tachie es un Caballero Santo con la capacidad de destruir el mal y desterrar demonios, dicho de otra forma, contra entidades malvadas u obscuras, su poder aumenta exponencialmente.
Fruncí el ceño—. Ella no parece muy santa…
La mocosa esbozó una sonrisa con una pizca de ironía—. Se debe a su estado alterado; sin embargo, aun así, no creo que se le pueda catalogar como malvado, es más como… neutral. Quiero decir, no es un caballero caído, sino uno alicaído, por llamarlo de algún modo. Esto, de hecho, afecta su poder, no es tan poderosa como debería de ser; pero precisamente por su cambio de alineamiento, ahora pueden utilizar esta habilidad en un mayor número de adversarios, pues se activa contra lo que consideren como malvado.
—Comprendo… ahora tienen un juicio más sesgado hacia sus propios valores personales, algo que la pureza de un caballero santo generalmente no se podría permitir —susurré, pensativa.
Ella me lo confirmó con un asentimiento—. Sí, exactamente. Ahora, si bien no te voy a revelar sus Tesoros Heroicos, al menos permíteme decirte que ambos son especialmente eficaces en tu contra, así que ten cuidado.
Asentí—. Por cierto, ¿Y los demás? Dejé a PM con Rin en el punto de encuentro, pero, ¿A dónde enviaste a Jack?
—Envié a Jack a perseguir a Ernest y traérnoslo, por otro lado, Sieg y Aya-chan detuvieron a Sagara y acabaron con él, mientras que Illyasviel está tratando con la persona que estaba en el segundo auto. Luego todos se dirigirán al punto de encuentro.
—Bien… —Luego me giré hacia ella—. Sabes, si tanto miedo tienes de enfrentarla por las razones que quieras, entonces puedes dejarme el resto a mí, y reunirte con el resto.
Por un momento, ella pareció dudar, pero, finalmente, asintió—. Bien, en ese caso, mandaré a Jack a que traiga a Ernest aquí. —Luego de decir eso, ella desapareció.
Giré mi mirada hacia el combate y sonreí al ver a Shirou haciendole frente a su enemiga.
—Bien, planeaba que demostrases lo que vales en esta misión, y si bien sabía que ella aparecería más temprano que tarde, no imaginé que sería tan pronto —suspiré—. Pero eso no invalida que es necesario que crezcas, o que me demuestres cuanto has crecido, así que lucha, aférrate a la vida como cuando luchaste conmigo, porque no pienso ayudarte a menos que estés al borde de la muerte.
Tachie
—¿Tachie…? Dijiste, ¿Tachie? —lo vi susurrar anonadado. Estaba mirando fijamente mi rostro, completamente consternado.
—¿No me digas que ni siquiera recuerdas mi nombre? —pregunté con una sonrisa burlona—. Que cruel…
—¡Por supuesto que lo recuerdo! —me contestó con, para mi sorpresa, bastante firmeza—. Pero tú… moriste en el incendio.
—¿Oh? Entonces puedes considerarme como un fantasma de tu pasado que ha venido a atormentarte —respondí, mientras me colocaba de vuelta mi visor—. Bien, regresemos al trabajo.
—¡ESPERA, ESPERA! ¡No quiero luchar contra ti! —me pidió, e hizo un ademán de arrojar sus armas al suelo, pero lo detuve colocándome en posición ofensiva—. No sé qué te ocurrió, no sé porque ahora eres un… ¿Demi-sirviente, dijiste? ¡Pero, de todas formas, no quiero luchar contra una amiga!
—Amiga… —suspiré, no sabía si estar cansada, frustrada, o enojada… probablemente, todas las anteriores juntas—. No sé si eres imbécil, insensible, o un grandísimo hijo de puta, para usar esa palabra conmigo.
—¿P-Por qué? —preguntó, aparentemente confundido—. Lo éramos, ¿verdad? Es decir, recuerdo cuando jugábamos juntos en ese parque. No… no me estoy equivocando, ¿o sí?
Al ver su confusión, no pude evitar reír—. Es impresionantemente ridículo como eso es lo que dices recordar. —Sujeté con fuerza mi arma y me preparé para retomar el combate—. Parece que todavía conservas algunas de las cualidades que tenías antes del desastre, así que te lo pondré fácil: ¿Quieres saber que pasó conmigo? —A lo que, inseguro, él me contestó con un asentimiento—. En ese caso, derrótame, si lo haces, te lo cuento todo, sino lo haces, pues… —Me lamí los labios—. Empieza a orar.
—¿N-No podemos hablar de esto? —me preguntó preocupado, a pesar de que yo estaba lista para enfrentarlo, él todavía no estaba listo para retomar el combate.
—Por supuesto, si me derrotas, hablamos, sino… bueno, depende.
—¿De qué?
—De si me demuestras que tienes lo que quiero. Si lo haces, tal vez se lo puedas preguntar a la otra, sino… bueno, entonces voy a matarte —contesté sonriendo.
—¿¡Matar-!?—No lo dejé terminar su frase, y ataqué, acortando una vez más distancia entre nosotros con velocidad sobrehumana.
«Una vez más…». Tal y como me había mostrado mi visor, los parámetros físicos de Shirou habían aumentado considerablemente; no obstante, una vez más, lo ataqué con una velocidad extremadamente superior, por lo que, no debió de poder esquivarme, pero, por segunda vez, había logrado esquivarme por centímetros y contratacó automáticamente, finalmente, tomando una posición ofensiva.
Nuestras espadas chocaron, lo sabía por el sonido del acero chocando contra acero; no obstante, yo no podía ver su arma, en sus manos, manejaba un arma invisible. Súbitamente, una imagen me vino a la mente, la de un "hombre" blandiendo una espada invisible, ese recuerdo no me pertenecía, él me lo estaba enviando.
«Esa persona… era Arthur, ¿No? ¿O debería de decir, Altria?».
«La espada invisible, Merlín», me contestó su voz.
«¿Merlín? ¿Está siendo ayudado por Merlín?», sonreí, «Bueno, eso es interesante…».
Intercambiamos ataques, y más temprano que tarde, calculé un aproximado de cómo era la forma de su arma, y al hacerlo, nos dimos cuenta de otra cosa. Con un rápido movimiento, logré tomarlo desprevenido, o al menos, eso creí, pero era una trampa, una apertura previamente preparada y lista para ser aprovechada. Aproveché el bloqueo y decidí alejarme, él intentó perseguirme, pero intenté disuadirlo al enviar un par de ataques cortantes de mana. Desgraciadamente, mis maniobras solo me ganaron unos instantes, pero unos que aproveché tanto como pude.
Aprovechando el tiempo ganado, observé rápidamente sus parámetros.
Actualización de Parámetros:
Fuerza: C Resistencia: B Agilidad: C
Mana: D Suerte: E
Como lo suponía, otra vez, un salto en sus parámetros, en este momento, su fuerza y agilidad seguían un nivel por debajo, pero su resistencia ya era superior a la mía.
Sonreí, esos pétalos flotantes se habían movido frente a Shirou mientras él me perseguía, mis ataques impactaron contra estos, y fueron detenidos cuando los pétalos desplegaron barreras de energía mágica condensada alrededor de sí mismos—. Es innecesario, ¿sabes? —expresé mientras nuestras armas volvían a chocar.
Detuve su persecución con mis palabras. Se detuvo, sí, pero se mantuvo en alerta—. ¿Qué quieres decir?
—La Barrera del Rey del viento, es innecesaria —contesté, Galahad me había informado sobre esta, y sobre la espada que estaba blandiendo mi viejo amigo a medida que nuestras espadas bailaban—. Es una herramienta útil para ocultar tu arma, pero cualquier guerrero experimentado puede reconocer una espada a la que ya se ha enfrentado si le permites los suficientes intercambios. —Ambos nos encontrábamos a pocos metros, y en cualquier momento, volveríamos a intercambiar ataques.
—Fanfarroneas… —me contestó, probablemente aparentando una seguridad que no poseía.
—¿Seguro?
Él se mostró seguro—. Si tanto sabes, dime entonces, ¿cuál arma estoy usando?
—Okey —contesté sonriendo—. Pero primero, dime tú algo, ojo por ojo, como se suele decir.
—¿Qué? —Comencé a caminar a su alrededor, él no se movía de su posición, pero no apartó la vista de mi persona en ningún momento.
—Sé que puedes replicar armas, bakaShirou, copias tan fidedignas que incluso eres capaz de utilizar las técnicas de sus propietarios originales en algún nivel, y si se tratan de Tesoros Heroicos, eres capaz de liberar sus Nombres Verdaderos. Sin embargo, lo que estás utilizando ahora no es una técnica o la liberación de su Nombre, es una característica de esa espada, una que solo puede ser utilizada si cumples con un requisito previo, uno que ni siquiera su último usuario cumplió, así que dime… —Y no pude evitar que una sonrisa burlona se mostrase en mi rostro—. ¿Quiénes fueron los descerebrados que te reconocieron como Rey? —pregunté—. Solo entonces podrías utilizar esa habilidad de Clarent.
Lo vi tragar saliva. Clarent fue la espada que el Rey de los Caballeros recibió cuando fue reconocido propiamente como Rey, y era una espada que amplificaba la autoridad del Rey... el aura real del Rey, o, más específicamente, sus parámetros físicos, y también puede otorgar y aumentar el carisma de su propietario. Sin embargo, si bien su capacidad para amplificar se mantiene independientemente de quien sea su propietario, si este no es reconocido como un Rey, no puede utilizar dicha capacidad adecuadamente. Este fue el caso de Mordred, quien la robó sin haber sido reconocida como Rey, por lo que, no pudo obtener ninguna de las bonificaciones de la espada.
—Pensar que pudiste identificar a Clarent solo calculando su forma y sintiendo mis ataques… —Shirou se mantenía en posición, y a pesar de que era inútil, no eliminó la barrera—. No hay duda del porqué Galahad es reconocido como el mejor caballero de todos los tiempos…
Hice una mueca—. Supongo que mi espada me delató.
—¿Como sabes sobre mis habilidades?
Me encogí de hombros—. Derrótame y tal vez te lo diga.
—¿Derrotarte? —Era extraño ver una sonrisa cínica en el rostro del idiota, pero era mejor que la terquedad que rayaba en la estupidez—. Estás blandiendo el poder de quien fue reconocido como el mejor caballero de todos los tiempos por el mismo Rey de los Caballeros. Tendré suerte si no muero después de unos segundos…
Fruncí el ceño—. Pues no pareces muy preocupado por eso.
—Preocuparme no me ayudará a sobrevivir… Además, no parece que quieras matarme, a pesar de tus palabras.
—¿Seguro? —Una vez más, no le permití responder; sin embargo, esta vez, ya no estaba jugando, o probándolo suavemente, su resistencia era superior, y su fuerza y agilidad estaban en un nivel decente, así que fui en serio, no con todo, pero en serio.
Blandí mi espada, y una vez más, el acero chocó contra el acero, no tenía problemas para luchar contra la espada invisible. «Hay algo más, deben de ser sus ojos». Sí, Shirou era bueno esquivando y contratacando, y esto se debía a, probablemente, a sus ojos. Incluso cuando su velocidad era de rango E, Shirou había podido tomarme desprevenida un par de veces, e incluso si no estaba yendo en serio esas veces, mi velocidad debió de ser capaz de abrumarlo. Solo se me ocurría una razón para que esos pequeños milagros pudiesen suceder uno detrás de otro: Shirou había visto los ataques antes de que yo los lanzase, lo cual se podía lograr con algún tipo de precognición.
«Ojos místicos que ven el futuro…».
Presioné, presioné, y seguí presionando, incluso con sus ojos y parámetros aumentados, el cambio en el ritmo de la batalla había sido nulo. La razón era sencilla, una diferencia abismal en la técnica a la hora de luchar. Si bien utilizar a Clarent había sido una decisión sensata para acortar la distancia entre nuestras habilidades físicas, no era la mejor decisión a la hora de un combate donde la técnica de tu enemigo fuese enormemente superior. En este momento, Shirou era incapaz de aprovechar la capacidad de su esfera de realidad para copiar los estilos de combate de sus propietarios anteriores, es decir, los estilos de combate de Altria y Mordred, pues en el caso de ambas, basaban ampliamente sus estilos de combate en el Impulso de Mana, por lo que, la copia de sus estilos de combate estaba incompleta, y dichos estilos sin esa habilidad, estaban lejos de ser un reto para mí.
«De hecho, su mejor oportunidad es lo que está haciendo: copiar el estilo de Altria, pues la mitad del estilo de combate de Mordred se basaba en el Impulso de Mana, y la otra mitad en sus instintos y su mentalidad de hacer lo que sea para ganar, o, dicho de otra forma, era una idiota que peleaba como una berserker. Sin su habilidad para impulsarse, copiar sus movimientos no es más que un suicidio. Si hablamos de técnica pura y dura, ella podría no aceptarlo, negarlo, e incluso despreciarlo, pero según Galahad, incluso Bedivere la superaba en ese ámbito».
Shirou blandió a Clarent en un ataque descendente, pero lo esquivé por centímetros, y justamente cuando esta golpeó el suelo, la pisé con todas mis fuerzas, impidiéndole levantarla, restringiéndolo, luego, avancé, y estando a centímetros de distancia, coloqué mi espada apuntando a su cuello mientras afincaba mi peso sobre su arma.
—Intenta algo más… —dije.
Shirou había dirigido su mirada inmediatamente hacia su cuello, pero luego sus ojos volvieron a mi rostro al oír mis palabras—. ¿Q-Qué?
—Clarent no es, en sí misma, una mala opción si lo que quieres hacer es reducir la distancia de parámetros contra un enemigo mucho más apto físicamente; no obstante, el que sus propietarias anteriores sean precisamente esas dos, es una gran debilidad —me expliqué—. Copiar a Mordred es un suicidio, incluso si tus ojos son un reemplazo adecuado para su habilidad, Instinto, la verdadera fuerza de esa idiota residía en su capacidad para impulsarse con su energía mágica. Dicho esto, copiar al Rey es mucho más sensato, una vez más, tus ojos funcionan como reemplazo de la habilidad, Instinto, y, a diferencia de Mordred, el Rey si tenía verdadera habilidad con la espada, pero, si tengo que describir su habilidad, entonces solo diría que era extremadamente hábil. —Quité mi espada de su cuello y apunté a sus brazos, obligándolo a soltarla o a alejarse. Shirou, por su parte, decidió dejar su espada y saltó hacia atrás. Luego, su espada deshizo, impidiéndome tomarla—. Sin embargo, Galahad es el mejor caballero de todos los tiempos, ¿crees que un, extremadamente hábil, es suficiente para enfrentarlo?
—Supongo que no, pero esta es una de las mejores armas que puedo utilizar sin poner mi vida en riesgo —me contestó él, mientras se recomponía—. De ser posible, no quiero hacerme pedazos sin saber si eso garantizará mi victoria.
—¿Me estás sondeando? —Sonreí.
—Tengo que aprovechar la ocasión, si luchases en serio, ni siquiera eso tendría.
—No es un mal movimiento; no obstante, tu táctica tiene un error: Ya vi todo lo que quería ver mientras la utilizabas. Así que prueba algo más, porque no tienes la más mínima oportunidad de derrotarme luchando como lo estás haciendo ahora. —Luego me troné los dedos—. Si sigues insistiendo con Clarent, entonces me veré en la obligación de hacerte probar otra cosa por las malas.
Mi amigo me contestó frunciendo el ceño—. Eso es… un problema…
Ladeé la cabeza, un poco sorprendida—. Tienes innumerables armas a tu disposición, ¿de qué estás hablando?
Mi viejo amigo esbozó una sonrisa cansada—. Una cosa es tener las armas, otra cosa es poder usarlas de forma efectiva.
Esto me llamó la atención, pues conocer su razonamiento en el campo de batalla podría ser beneficioso—. ¿Oh? Has llamado mi atención… te permitiré explicarte. —Mi amigo parecía sorprendido, pero no se quejó ni rechazó mi propuesta.
—Bueno, para empezar, la mejor forma de enfrentarte, no es en un combate cuerpo a cuerpo, sino en un combate a distancia; no obstante, actualmente, eso es imposible, no me permitirás alejarme lo suficiente como para poder luchar de esa forma —comenzó a explicarme, a lo que yo ladeé mi cabeza. Tal vez lo dejase escapar, aunque solo sea para poder analizar qué tan capaz es en el combate a distancia—. Y en cuanto a combate a corta distancia, mis parámetros y habilidad por sí mismas no pueden rivalizar con las tuyas. Esto me obliga a depender de las habilidades y parámetros de los espíritus heroicos.
—¿Y qué hay de malo con ello? —pregunté restándole importancia—. Cuando eras niño te sentías orgulloso de las espadas que hacía tu familia; no obstante, nunca mostraste orgullo por tus habilidades al usarlas. ¿No me digas que ahora te duele no ser bueno?
—Más que doler, me frustra —me respondió, y podía ver como su ceño se mostraba aún más fruncido—. Tener enemigos extremadamente poderosos que se interponen en mi camino, y tener personas que confían en mí y que me siguen, y no tener el poder para ayudarlos, es frustrante.
No pude ocultar me molestia—. La frustrada aquí soy yo, ¿Qué importaba si tienes o no poder? —pregunté de mala gana.
—¿Qué?
—Hace una década no tenías poder, pero pudiste haber ayudado de todas formas; no obstante, decidiste ignorarnos, así que, ¿qué importa? —me encogí de hombros—. Tengas poder o no, pensarás primero en ti mismo, y abandonarás a los demás.
Vi como mi amigo fruncía aún más el ceñó apretaba sus manos sobre la empuñadura de su espada, su postura se tensaba y casi parecía estar temblando—. Yo... ¡yo no soy así! Era… era un niño en ese entonces…
Sonreí—. Así que me abandonaste porque eras un niño… —suspiré—. Es verdad, desde que se inventaron las excusas, todo el mundo fue perdonado.
—¡No es ver-! —Un ataque de explosión de mana, no me interesaba sus excusas, había permitido que me explicase su razonamiento; pero no me interesaban sus excusas.
El ataque no fue destinado a dañarlo, así que Shirou no se molestó en esquivarlo—. Deja tus excusas. A la otra puede que todavía le importes, pero a mí solo me importa el si puedes sernos útil. —Luego retomé mi posición—. Basta de chachara, sé que no puedes replicar el Impulso de Mana porque no eres capaz de generar esas cantidades de energía mágica, y si no puedes hacer eso, entonces no tiene sentido que sigas luchando con Clarent. No sé qué otras opciones tengas, pero más te vale tener una mejor.
—No tengo una mejor, o al menos, no sin correr muchos riesgos, pero… ¡puedo llevar esta hasta el final!
Iba a burlarme de él, pero entonces, algo ocurrió, su energía mágica comenzó a aumentar. Al verlo, fruncí el ceño.
Shirou
Unos segundos atrás…
No tenía mejores opciones. Para empezar, descartaba el uso de una Construcción Divina, la razón era bastante sencilla: blandir una Construcción Divina estaba más allá de mi poder, al menos, no sin correr riesgos. En mi estado actual, podía blandirlas, pero ponían una presión en mi cuerpo realmente infernal, es como el sentimiento de ser aplastado por la presión del fondo del océano, o ser quemado vivo de adentro hacia afuera, mi cuerpo era presionado constantemente y mi fuerza vital era succionada paulatinamente por el simple hecho de blandirlas.
Por otro lado, una vez activada mi armadura, Yamato, la presión sobre mi cuerpo disminuía; pero eso no quitaba que mi fuerza vital estuviese siendo drenada y mi cuerpo sometido a una presión extraordinaria. Además, era verdad que mi Esfera de Realidad me permitía replicar los parámetros físicos de los portadores originales de las armas, pero una cosa era poder replicarlos, y otra muy distinta era que mi cuerpo los soportase.
Eso significaba que blandir una Construcción Divina implicaba una presión que me desgarraba de adentro hacia afuera por tener que imitar las características de sus usuarios y por el simple hecho de blandirlas, al mismo tiempo en que mi fuerza vital era drenada constantemente a medida que las uso. Dicho de otra forma, estas eran demasiado complicadas de utilizar en un combate cuerpo a cuerpo. Nunca lo había intentado hasta ahora, pero creo que solo habría una forma de utilizarlas en combate a cuerpo a cuerpo sin que acabasen destruyéndome, pero prefería no tener que llegar a eso.
Ahora, con el resto de armas, intentar contrarrestar a Galahad con la habilidad y técnicas de otro espíritu heroico, era un camino escabroso de tomar. Galahad era el mejor caballero de todos los tiempos, había logrado derrotar a Lancelot siendo solo un adolescente en un duelo uno a uno, la cual fue la primera y única vez que Lancelot perdió en una pelea justa contra un oponente. De entre todos los caballeros de la Mesa Redonda, Galahad debía de ser el más habilidoso. El simple hecho de buscar a un espíritu heroico que pudiese igualarlo en habilidad, ya es, en sí mismo, un reto, pero incluso si lo encontraba, el luchar como dicho espíritu seguramente acabaría costándome caro, muy caro.
El segundo camino era derrotarle utilizando poder puro. Si esto fuese un combate a distancia, entonces simplemente le arrojaría todo lo que había en mi arsenal, pero en un combate cuerpo a cuerpo esto se traducía en abrumarla con fuerza y velocidad, y, considerando lo que pude ver, tendría que, mínimamente, obtener estadísticas de rango A para poder tener una oportunidad de abrumarle rápidamente. Esto… me destruiría, ¿Cuánto podría aguantar mi cuerpo? ¿Segundos? ¿Un minuto? ¿Dos? No lo sabía, y lo peor era que nada me garantizaba que sería suficiente como para derrotarle, pues lo intuía, ella no estaba luchando con todas sus fuerzas, pero había visto destellos de su verdadero poder, y entre estos destellos estaba el hecho de que Galahad podía utilizar el Impulso de Mana.
Por otro lado, en cuestión de armas, las armas malditas e ignifugas estaban descartadas. ¿La razón? La espada de Galahad. La espada de Galahad fue también la espada del Rey David, y, posteriormente, de su hijo, Salomón. Su nombre era la Espada con los Extraños Colgantes, nombre que provenía de las etiquetas que colgaban de su empuñadura, la espada no parecía ser, a simple vista, la gran cosa, pero como reliquia sagrada era sin duda una de un alto nivel.
Al ser una reliquia sagrada, su poder era más efectivo contra todo tipo de entidades malignas o contra objetos malditos, corruptos, etc. Además, proveía de un cierto nivel de protección contra ataques divinos o sagrados. Es por esto que utilizar armas malditas contra Galahad era una mala opción, en el peor de los casos, solo estarías volviéndolo más letal. Además, su empuñadura estaba hecha de dos antiguas especies fantasmales, una de las cuales, el papagustes, le brindaba propiedades protectoras contra el fuego y el calor.
Al final, decidí que Clarent era la mejor opción, pues era una espada que me fortalecía por el simple hecho de blandirla. Sabía que esto podía parecer redundante, porque, a fin de cuentas, no solamente yo aumentaba mis fuerzas cuando la utilizaba, sino también su usuario original; no obstante, esto no era tan relevante a la hora de copiar el estilo de combate del Rey de los Caballeros, porque, si bien Clarent era una de sus espadas, no era su arma predilecta, esa era Excalibur, o Caliburn antes de esta, así que, para el Rey, este aumento de estadísticas, si bien era bien recibido, no era fundamental en su estilo de combate. Por ende, no era tan complicado replicar el estilo de combate de Altria Pendragon, a pesar de no tener sus mismos parámetros, mientras ella blandía a Clarent.
Dicho esto, sí, actualmente no estaba replicando los parámetros físicos del Rey cuando blandía a Clarent, porque eso forzaría a mi cuerpo a subir dos marchas artificialmente. Y como había dicho antes, actualmente solo estaba una marcha por debajo de las estadísticas originales del Rey, y como este no dependía de la amplificación de Clarent, podía imitarlo con cierta fiabilidad.
Pero ella tenía razón, esto no podía continuar así—. No tengo una mejor, o al menos, no sin correr muchos riesgos, pero… ¡puedo llevar esta hasta el final!
La vi fruncir el ceño, me hacía temblar por dentro, cada puya con la que me atacaba me hacía tambalear, pero no podía permitirme el doblarme, no podía permitirme el perder psicológicamente, y aún tenía la esperanza de que se tratase de una ilusión, de que, de alguna forma, todo fuese un engaño, como ocurrió dentro del hotel.
Pero fuese lo que fuese, no importaba, había estado a punto de desmoronarme cuando se quitó su visor, pero pude recomponerme, en parte, gracias a ella, que no me había dado tiempo para pensar las cosas, y, en este momento, debía de hacer lo mismo, no pensar en quien era, sino en como derrotarla, luego podría cuestionarme las cosas, pero ahora… debía tener una mente de acero.
«Esta será la primera vez que le daré uso desde que lo obtuve, pero preferiría no tener que utilizarlo ahora. Un arma desconocida contra un enemigo mucho más poderoso… era una locura, o una estupidez, pero no tenía más opciones, era la única arma que podía darle una vuelta a la situación».
Temblé antes de activarla, por un momento, recordé, recordé la horrible experiencia que había tenido que pasar para obtener esta arma, y el simple hecho de preguntarme el sí tendría que pasar por una situación similar para poder activarla, me daba náuseas y ganas de vomitar. Esa había sido la única ocasión en mi vida que me había hecho preferir abrazar la muerte antes que mantenerme con vida y seguir sufriendo.
Concentré energía mágica en mi mano, directamente sobre la "piedra", y esta comenzó a reaccionar a medida que concentraba cada vez más energía sobre esta. Era un activador, un gatillo, de modo que Liner no se activase por error, aunque usase energía mágica sobre el resto de mi cuerpo.
Concéntrate, está conectado, es parte de tu cuerpo y, a la vez, no lo es. Trátalo como si todo tu sistema óseo hubiese sido convertido en un circuito mágico más.
Esas fueron las palabras de Rouge cuando le pregunté cómo debería de tratar a Liner. Esto, de hecho, no era un concepto ajeno en el Mundo de la Hechicería, pues con esta se podía llegar a convertir partes del cuerpo en Pseudo Circuitos mágicos; no obstante, el dolor por hacerlo era insoportable, y era un proceso en extremo peligroso, donde un mínimo error podía costarte la vida, y, además, el aumento en la producción de energía mágica era bastante paupérrimo en comparación con el riesgo que conllevaba dicho proceso.
Liner, obviamente, estaba en un nivel propio, pues era un sistema de mi cuerpo el cual había sido convertido completamente para poder absorber y transformar el mana del ambiente como si de un circuito mágico se tratase. Este se encontraba formado por, alrededor, de 206 huesos que habían obtenido la capacidad de convertir y transportar una gran cantidad de energía mágica a través de todo mí cuerpo, estaba conectado directamente a mi sistema muscular mediante los tendones y también a mis circuitos mágicos. Liner era una modificación física completa y, probablemente, irreversible.
Pude sentirlo, como una enorme cantidad de energía mágica entraba dentro de mi cuerpo y recorría libremente un camino que no había tenido disponible hasta aquel entonces. Mi temperatura aumentó en consecuencia, el uso de los circuitos mágicos provocaba un considerable aumento en la temperatura del cuerpo humano, esto había sido vital en los estudios de mi padre sobre como maximizar el daño de las Balas del Origen. Si un sistema de un tamaño y cantidad tan reducido en comparación con Liner podía lograr una variación notable en la temperatura del cuerpo humano, entonces era completamente lógico que un sistema mucho más grande en ambos aspectos pudiese modificar la temperatura del cuerpo aún más; no obstante, debido a la resistencia que había obtenido al obtenerlo, no sentía un cambio realmente elevado, pero era como si la adrenalina súbitamente corriese a través de todo mi cuerpo.
Más.
Cada Vez más.
La energía no hacía más que aumentar. Tenía que controlarla, y según lo que podía ver, esta aumentaba en concordancia a la producción de mi circuito original, pero a niveles completamente diferentes. Mi sistema nervioso, no, todo mi cuerpo se encendió como un árbol de navidad en una noche completamente oscura, debido a la ingesta cantidad de energía.
«Tendré que apagar a Yamato…».
Yamato era un código místico que había sido diseñado para permitirme luchar con más facilidad contra oponentes más fuertes que yo, y para ello este tenía un entramado sistema de hechizos, los cuales eran alimentados por un pequeño generador de energía mágica. Hacia el exterior, Yamato no solo estaba hecho de materiales duraderos y resistentes para el combate físico, sino también de protecciones mágicas, dicho de otra forma, contra ataques externos, era fuerte, pero contra ataques "internos", no lo era. Esto no era ningún fallo de diseño, ni nada parecido, simplemente no había razones para que fuese resistente ante ataques internos, ya que era mi armadura, y no había porque temer ante posibilidades con tan bajas probabilidades, pero, aún más importante, protecciones tanto externas como internas requerirían de un diseño mucho más complejo, lo cual también generaría un mayor gasto de energía mágica.
Resumiendo, la cantidad de energía mágica que estaba rebosando desde mi cuerpo podría afectar el sistema de hechizos, o al propio generador de energía de Yamato, y, en peor de los casos, podría dejarlos inutilizables. Así que, aunque mantuve el hechizo alquímico en funcionamiento, desactivé el resto de cosas.
El aire se había vuelto caliente a mi alrededor. Era como utilizar nitro en un auto, un repentino disparo de energía, y podía sentir como afectaba a mi cuerpo. Hacía un tiempo, le había preguntado a Gray como ella era capaz de enfrentarse a enemigos mucho más fuertes que ella, como lo había sido Faker antes de que obtuviese su Núcleo Mágico, y su respuesta me sorprendió: Add devoraba la energía mágica y luego la hacía correr a través de sus circuitos mágicos hacia sus nervios y músculos para aumentar su fuerza y velocidad más allá de lo que se podía conseguir con la Hechicería de Refuerzo convencional. En este momento, una gran cantidad de energía estaba recorriendo mi cuerpo a través de mi sistema óseo, y me pregunté si lo que me estaba ocurriendo era similar a lo que le ocurría a ella cuando Add devoraba energía y la transmitía hacia sus nervios y músculos.
«Bien, comencemos una vez más; Trace… on». Probablemente, en este estado, podría blandir una Construcción Divina sin tantos problemas, en ese caso, Arondight sería la mejor opción, incluso si ya fue derrotado una vez, no se me ocurría nadie mejor que Lancelot para hacerle frente a Galahad; no obstante, no quería arriesgarme más de lo que ya lo estaba haciendo, no sabía que tan grande sería el riesgo de blandir una Construcción Divina utilizando a Liner, de hecho, ni siquiera sabía durante cuánto tiempo podría utilizarlo, por lo que, no podía exponerme a correr un riesgo tan grande.
Inicio de la proyección utilizando el concepto de su creación, estructura básica, material de su composición, habilidad en su elaboración, experiencia de su crecimiento, reproduciendo los años acumulados, superando cada proceso de fabricación.
Una canica de realidad, la inversión de dos mundos, la manifestación del diagrama grabado en el alma, el mundo mental…
Adquisición de técnicas de combate, experiencia y habilidades físicas…
Aquello que no podía reproducir, el Impulso de Mana, no por ser una hechicería más allá de mi Canica de Realidad, sino por el simple hecho de no poder producir la suficiente energía mágica como para utilizarla "eficientemente", pero ahora, con la ayuda de Liner…
«Veamos qué tan lejos puedo llegar». No planeaba utilizar todo el poder de Liner, no sin saber el precio a pagar, no sin saber durante cuánto tiempo podría mantenerlo, así que no aprovecharía todo su poder, pero si lo que estaba sintiendo era un indicativo de algo, entonces, tal vez no lo necesitase.
Ella blandía el poder del mejor caballero que haya existido, y yo, en este momento, estaba imitando el poder de aquel que fue Rey de todos ellos, en esencia, ambos éramos imitaciones en algún nivel. «Veamos cuál de los dos es el más fiable».
Con Clarent, una vez más en mis manos, y con una explosión de energía mágica producida por Liner, me lancé una vez más contra mi enemiga.
Tachie
«¿Qué demonios? ¿Qué está ocurriendo? Esto no estaba en el informe de B, ¿a esa idiota se le olvidó? O… ¿no consiguió acceder a esta información? Dudo mucho que en la Moon Cell no hubiese información sobre esto».
Una vez más, Shirou volvía a sorprenderme, súbitamente, una gran cantidad de energía mágica comenzó a ser emanada desde su cuerpo. Utilicé mi visor y vi como su cuerpo estaba absorbiendo el mana del ambiente a una velocidad y cantidad extraordinaria. Luego, cambié el modo de mi visor, y observé nuevamente sus parámetros, había perdido a Clarent, y la energía que provenía de su armadura ya no estaba presente, así que debía de ser más débil, debía de serlo…
Parámetros actuales:
Fuerza: C Resistencia: C Agilidad: B Mana: B
«¿Qué demonios? ¡No solo sus parámetros no han disminuido, sino que incluso su resistencia y agilidad han intercambiado valores! ¿¡Qué demonios está ocurriendo!?».
Luego, vi como Shirou estiró su mano, y, súbitamente, con un destello de energía mágica, otra vez esa forma volvió a ser moldeada. Y, rápidamente, mi visor me mostró una actualización:
Parámetros actuales (Revisión):
Fuerza: B Resistencia: C Agilidad: B Mana: B
«¡Esa no fue Clarent!». Y sí, tenía razón, eso no era Clarent, porque, de ser el caso, su agilidad hubiese aumentado también, «Tiene que estar copiando las estadísticas del Rey, pero entonces, ¡eso significa que…!». Una vez más, mi visor me informó de una alerta:
Parámetros actuales (Segunda revisión):
Fuerza: A Resistencia: B Agilidad: A Mana: B
—¡Tú, bastardo! —No pude decir nada más, Shirou se lanzó en mi contra impulsado por una potente explosión de energía mágica.
Contesté de la misma forma, y el sonido del acero resonó dentro del campo de batalla. El acero bailó contra sí mismo en medio de la calle nocturna, las chispas saltaban con cada golpe, el sonido metálico se expandía, el pavimento de la calle estaba siendo destruido por el simple movimiento de nuestras piernas. Un golpe fallado, esquivado o desviado era símil de una nueva pared destruida de alguno de los edificios que nos rodeaban, o un nuevo farol de la calle siendo cortado cual árbol, los cuales acababan estrellándose contra el piso.
Mi enemigo estaba luchando desesperadamente, así que ya no podía "medirlo", ya no podía jugar con él, lo cual, para mí, era perfecto, pues, si bien no sabía por cuanto podía mantenerse así, en este momento, podía considerarlo como a un igual.
Seguimos luchando, apresuradamente, velozmente, con fuerza, con agilidad. Luchaba con una mezcla de habilidad y breves destellos de Explosiones de Mana cuando lo veía necesario, mientras que Shirou luchaba con la habilidad del Rey, y compensaba su falta de habilidad en comparación con la de Galahad como un mayor poder destructivo al utilizar el Impulso de Mana más libremente.
Bailaron, nuestras espadas bailaron, cortando, sobre todo, menos, sobre nosotros mismo. Cada envite era detenido o esquivado por parte de ambos, cada ataque "fallido", conllevaba un respectivo contraataque. Nuestras propias espadas parecían ser un reflejo vivo de nuestra forma de luchar, mi espada, más pequeña y blandida con habilidad, y Clarent, más grande y blandida con más brutalidad.
¿Desde cuándo que no tenía un combate contra un espadachín en condiciones? Podía contar con los dedos de una de mis manos a los espadachines que me había hecho sentir una euforia similar.
Seguí atacando con libertas.
¡Clink, Clank! ¡Slash!
El hermoso sonido del acero chocando contra sí mismo siguió resonando…
Repentinamente, las luces de autos nos alumbraron en la distancia, había pasado demasiado tiempo durante la cual la calle se había mantenido vacía. No había luz, habíamos destruido los postes durante nuestra batalla, así que los conductores no pudieron vernos, bueno, daba igual, de todas formas, a la velocidad con la que venían, dudaba que pudiesen detenerse a tiempo, y no es como que nosotros realmente lo necesitásemos. Los autos solo pudieron ver el destello de nuestras espadas antes de que saltásemos, mi espada grisácea imbuida por mi energía mágica destellaba con luz blanquecina, por otro lado, la plata de Clarent se oponía a esta con un brillo plateado y azulado.
Era más fuerte, más ágil, y podía resistir más daño que yo, pero yo era más hábil, mucho más hábil, y con esto no solo se refería a técnica con la espada, sino también al uso del Impulso de Mana, pues él no solo estaba cubriendo su falta de habilidad utilizando más energía mágica, sino que, el Rey, por naturaleza, era derrochador. El Rey tenía el corazón de un dragón, así que nunca había necesitado preocuparse por ser eficiente en el uso de su energía. Galahad, por otro lado, también poseía grandes reservas de energía mágica, probablemente por ser nieto del Rey Pelles, el Rey Pescador, quien era un ser humano y, a la vez, también un elemental, quien era el protector de sus tierras y, a la vez, la encarnación de estas; sin embargo, a diferencia del Rey, Galahad nunca había dependido en extremo de sus grandes reservas, lo cual le permitió desarrollar un combate que mostrase la máxima eficiencia posible de una habilidad que, desde el principio, no se caracterizaba por ser eficiente.
Pisamos las paredes del edificio más cercano, había escogido el más alto. Shirou me siguió, el combate horizontal se volvió vertical, pero a ninguno de los dos nos afectó, la única diferencia remarcable era la menor resistencia que tenían las paredes en comparación con las calles, pues nos movíamos con la suficiente fuerza y velocidad para permitirnos desafiar fácilmente a la gravedad. La forma de luchar cambió, se convirtió casi en una carrera, pues ambos teníamos que seguir moviéndonos para así poder mantenernos sobre las paredes, pero, aun así, seguía siendo una batalla, así que ambos seguíamos atacándonos mientras ascendíamos.
Tenía la ventaja, pues había saltado primero, por lo que, tenía el terreno más elevado, y, considerando que teníamos que seguir moviéndonos, esto era beneficioso, pues era complicado lanzar un ataque hacia adelante en pleno movimiento sin perder el impulso, pero era extremadamente sencillo hacer justamente lo opuesto. Lancé varios ataques hacia atrás, no necesitaba voltear mi mirada para saber dónde se encontraba mi enemigo, ni tampoco su distancia, pues me bastaba con el sonido para poder ubicarlo perfectamente.
Lo escuché esquivar, pasos apresurados, pausa, y una pequeña explosión de energía, con el origen del sonido y su velocidad... Shirou se vio obligado a esquivar, haciendo una pausa, y luego tuvo que volver a impulsarse con una nueva explosión de energía. Parecía que, mientras no estuviese luchando, podía controlar que tanta energía gastaba. Había perdido tiempo, y eso era bueno, porque quien llegase primero a la azotea, podría atacar desde arriba sin ningún impedimento.
«¿¡Qué!?». El sonido, los pasos, súbitamente, duplicados, sí, el número de pasos se había duplicado, giré mi mirada durante un instante y pude verlo: mi enemigo recortaba distancia rápidamente. «¿Duplicó su velocidad?». Había pasado una vez antes, y esto no tenía nada que ver con las habilidades del Rey, de hecho, creo que en el informe había algo sobre esto, Hechicería de Manipulación Temporal.
Me vi obligada a usar de nuevo el Impulso de Mana, pues no podía permitir que me alcanzase. «¡Mierda!» Pude escuchar el sonido del aire siendo cortado, maniobré velozmente, y una espada paso justo a mi lado. Giré mi mirada, y pude verlas, antinaturales, flotando en una misma posición a su lado, a pesar de que ambos nos estábamos moviendo a velocidades vertiginosas; eran espadas, y me vi forzada a esquivarlas. Las paredes temblaron por la fuerza de nuestros pasos, y fueron desgarradas por el impulso de nuestra energía, o por el impacto de nuestros ataques, y así, más de 120 metros fueron recorridos en cuestión de unos pocos segundos.
Salté más allá del mirador, al cual ya había llegado, hacia la gran antena de la torre que habíamos "escalado", y pisé con fuerza, para luego lanzarme hacia abajo utilizando una explosión de mana. Él saltó, al igual que yo, y viendo cómo me arrojaba de regreso, él también se impulsó con su energía mágica…
Choqué contra la antena, pero me repuse rápidamente, había logrado apuñalar a mi enemigo, pero su armadura fortalecida con una gran cantidad de energía mágica me impidió atravesarle; no obstante, lo mismo había pasado conmigo. Había sido arrojada hacia atrás, y logré detenerme utilizando la antena, pero el costado de mi armadura se encontraba agrietado, y el peto de mi enemigo no estaba en un mejor estado. Él, por otro lado, había sido arrojado hacia abajo y había chocado contra el mirador, levantando una enorme capa de polvo.
Bajé, pues no estaba cómoda luchando sobre la antena, limitaba demasiado mi movilidad. No me acerqué, ya que sabía que ese golpe no era lo suficientemente poderoso como para matarlo o inhabilitarlo, así que me mantuve alerta. Pero realmente no estaba alerta únicamente por Shirou, ya que pude distinguirle mientras ascendíamos, a una enemiga oculta en la oscuridad, a un engendro de la naturaleza manchada por la oscuridad.
Altrouge
Me había mantenido observando el combate desde la distancia, pero no desde el suelo, pues había manifestado un par de alas que me permitieron volar por sobre los edificios.
La primera parte del combate había sido más que nada un sondeo, y aunque Shirou había luchado bien, mejor que cuando luchó contra Einnashe, y mejor que cuando lo vi luchar contra Skoll, todavía no se podía considerar como un combate de alto nivel, al menos, no para los estándares de un sirviente de primera categoría, pero esto había cambiado cuando Shirou decidió activar mi regalo.
Gracias a la activación de mi regalo, Shirou había aumentado mucho su fuerza física y su agilidad, además de que se volvió capaz de poder gastar cantidades bastante considerables de energía mágica, para así poder utilizar el Impulso de Mana, fue entonces cuando el combate se volvió mucho más interesante.
A pesar de que el combate se había tornado más serio, ninguno de los dos estaba todavía yendo con todo. En el caso de Tachie, sabía que tenía varias habilidades, pero solo tenía certeza de que hubiese utilizado una durante el combate, su Impulso de Mana. Esto quería decir que todavía tenía habilidades por revelar, pues según lo que habíamos podido ver con sirvientes como Jack, Merlín, Bedivere, etc. Los Espíritus Heroicos al convertirse en sirvientes tenían, como mínimo, tres habilidades qué podían utilizar durante el combate, y a veces ese número era incluso mayor. Por otro lado, también estaban sus Tesoros Heroicos, y aunque la mocosa no me había revelado nada acerca de ellos, me proporcionó suficiente información como para poder inferir algo: eran más de uno.
Era bastante obvio que sus Tesoros Heroicos eran sus dos espadas. La primera de estas había sido utilizada durante todo su combate, y como espada, al menos, a simple vista, no parecía ser la gran cosa; sin embargo, el aura sagrada que emanaba me ponía los pelos de punta. Era obvio que era una reliquia sagrada, seguramente de un nivel muy superior a Neocaliburn en ese aspecto, así que, incluso si era menos destructiva, no podía ignorar el daño que me podría llegar a causar. Además, su Impulso de Mana la volvía aún más letal.
Por ahora, esto era todo lo que había podido averiguar fiablemente de su primera espada; no obstante, las cosas eran más complicadas con su segunda espada, pues, no la había utilizado durante todo el combate. Sin embargo, podía inferir cual podría llegar a ser gracias a Shirou, pues él me había revelado quien era mi enemigo. Galahad, el Caballero del Grial, el más puro de los Trece Caballeros de la Mesa Redonda, y de todos ellos, probablemente, era el peor al que me podría tener que enfrentar. Según las leyendas, había tres posibles opciones para su segunda espada:
La primera opción era Cleddyf Anturus, la Espada de la Piedra Flotante. Una Construcción Divina forjada en Avalon, la Tierra de las Hadas, un arma sagrada que maldecía a quienes eran indignos de portarla; solo el caballero más virtuoso era capaz de desenvainarla. Era una espada destinada a ser la marca de quien debió de ser el más grande de entre todos los caballeros. No sabía que tan poderosa podría llegar a ser, pero era una Construcción Divina y una espada sagrada, y eso era más que suficiente como para tenerla en cuenta.
La segunda y tercera opción eran la Espada del Grial y la Espada Rota. Muchas veces ambas eran tratadas como la misma arma, cumpliendo un papel similar dependiendo de la leyenda, pero llamadas de diferente forma. Si ambas eran la misma arma, entonces era poco probable que fuese la segunda espada de Galahad, porque la Espada del Grial estaba más relacionada con Percival que con Galahad. Pero, si eran armas diferentes, entonces era posible que la Espada Rota fuese la segunda espada de Galahad.
Técnicamente, había una opción más, pero a esta la había descartado, porque estaba segura que esa espada era la que Galahad había estado usando durante el combate, la espada del Rey David y de su hijo, Salomón, la Espada de los Extraños Colgantes. Esto hacía que tuviese todo el sentido del mundo que fuese una reliquia sagrada con todas las letras.
Por otro lado, sabía que tenía dos habilidades específicamente poderosas en mi contra, y eso no quitaba que el resto de sus habilidades no pudiesen ser fuertes también, a todo esto, también tenía que sumarle a su primera espada, la cual era especialmente fuerte contra mí, y, según lo revelado por la mocosa, su segunda espada no debería de ser menos.
Además, también estaba su clase; era obvio que era una Saber, y según lo que había aprendido de Illya, además de mi experiencia durante la Falsa Guerra del Santo Grial, los Saber tenían una habilidad conocida como Resistencia Mágica, capaz de anular hechizos según el nivel de la habilidad. Desgraciadamente, Shirou no la había atacado con hechizos per se, así que no había podido analizar su capacidad para anularlos, pero según lo que Gray nos había revelado sobre Bedivere, la Resistencia Mágica de este era de rango B, así que era probable que Galahad tuviese una resistencia similar, o tal vez incluso más alta.
«Hmm, ojala me hubiese relacionado más con Inglaterra durante ese periodo de tiempo, pues si lo hubiese hecho, entonces no tendría tantas incógnitas; sin embargo, por aquel entonces, las cosas eran bastante complicadas para mí, ya que solo habían pasado 200 años desde la muerte de mi padre, y tenía a Blackmore, a Merem y a Ortenrosse intentado asesinarme por ser una "Princesa falsa" a sus ojos, además, también tenía que tomar el lugar que mi padre había dejado dentro de la sociedad de los apóstoles muertos, así como afianzarme en mi propia posición, e incluso si habían pasado doscientos años desde su muerte, las cosas seguían siendo bastante complejas, y no tenía tiempo para darme el placer de viajar a donde quisiese».
Sin embargo, había algo de lo que estaba segura: Galahad debía de tener algo relacionado con el Santo Grial, pues este era el objeto más importante de su leyenda.
Bajé mi mirada hacía el techo, y Galahad, o, mejor dicho, Tachie, se había levantado rápidamente, y observaba atentamente al lugar donde Shirou había caído. A medida que el polvo se disipaba, pude verlo, y fruncí el ceño. Shirou se encontraba apoyado en su espada, arrodillado, se veía agitado, y vapor era emanado desde su cuerpo, por otro lado, su respiración era demasiado jadeante, y probablemente su temperatura era bastante elevada.
Suspiré, «Es lógico. Tiene todas las condiciones necesarias para utilizar a Liner, pero ni él ni su cuerpo están acostumbrados a su uso. El que haya podido luchar tan bien en una lucha de verdad siendo la primera vez que lo usa ya es un logro bastante bueno, pero mantener ese ritmo sin tener un verdadero control sobre Liner lo pondrá en una situación de vida o muerte más temprano que tarde. Supongo que, por ahora, es un resultado bastante aceptable».
—Bien, ahí voy… —dicho esto, me dejé caer sobre la torre. No podía "jugar" contra alguien como Galahad, así que, desde un principio, liberé mi primera etapa.
Caí, como una estrella fugaz, y sonreí de mala gana, supongo que era imposible el mantenerme oculta. Mis garras chocaron contra su espada, el techo de la torre se quebró con el impacto entre nuestros ataques, y fui empujada hacia atrás. Podía sentir como la energía mágica del mundo comenzaba a empoderarme, a diferencia de con el Minotauro, contra este oponente si podía plantearme una lucha cuerpo a cuerpo sin tener que tener que liberar mi segunda etapa para así poder superarle en estadísticas físicas; no obstante, si bien podía plantarme una lucha cuerpo a cuerpo a nivel de las estadísticas, a nivel de la habilidad…
«Puede que no sea una maestra blandiendo una espada, pero en cuanto a analizar a espadachines y a luchar contra estos, tengo toda la experiencia del mundo». A fin de cuentas, tenía a dos grandes espadachines a mi cargo, sobre todo a Rizo, el cual también había sido mi maestro en el uso de la espada, porque sí, podía blandir espadas, pero simplemente no eran mi estilo, así que me limité a lo necesario para ir un poco más allá de la competencia, y no había profundizado en su manejo más de lo que creí imprescindible. Por otro lado, también había vivido el ascenso y la caída de la Era de la Caballería, así que tenía mucha experiencia matándolos, pero… «Esta chica… en cuanto a habilidad, podría hacer a Rizo correr por su dinero, probablemente…».
Me dolían mis manos, mis garras habían sido cercenadas casi en su totalidad al encontrarse con su espada; no iba a ser fácil, ya que era una reliquia sagrada muy peligrosa, y hoy… «Cuarto Menguante… no es la mejor fase para enfrentarme a un enemigo específicamente fuerte en mi contra». No podría depender en extremo de la Maldición de Restauración para mantenerme a salvo, pues, de las cuatro fases principales de la Luna, el cuarto menguante era la segunda más débil.
Alcé mi mirada, y ambos nos analizamos mutuamente. Una vez más, tal y como durante el laberinto, sentí esa sensación de incomodidad contra un enemigo, esa sensación era seguramente mi cuerpo diciéndome que, la criatura frente a mí, tenía una ventaja innata en mi contra. No diría que era la sensación de una presa mirando a su depredador, pero era una molestia constante recordándome que no me relajase ni me confiase, porque de otra manera, podría costarme muy caro.
—Hmm… me preguntaba cuando aparecerías, aberración de la naturaleza —expresó la chica.
Sonreí—. ¿Oh? Entonces, ¿sabes quién soy?
—No lo sé, eres algo raro, algo que, innatamente, está a favor del mundo, y, al mismo tiempo, en contra, tu existencia en sí misma es una extraña contradicción —me explicó la chica, y, para bien o para mal, no estaba realmente equivocada—. No sé qué eres exactamente, no eres como los demás; sin embargo, reconozco a una gran hada cuando la veo, y también noto en ti la esencia de un enemigo de la humanidad, a un apóstol muerto.
—Hmm… tus instintos son afilados, caballera.
Ella me respondió con el ceño fruncido—. No lo suficiente como para poder precisar qué haces aquí, o exactamente cómo demonios una gran hada puede caminar con tanta facilidad con el mundo en su estado actual.
—Bueno, acabo de caer del cielo para impedir que lo mates, así que creo que puedes hacerte una idea —contesté burlándome.
Para mi sorpresa, ella no me contestó como esperaba, sino que, en cambio, suspiró—. Comprendo, en ese caso, ya sé quién eres, Altrouge Brunestud, una monstruosidad nacida de la estupidez de la Tierra y de la Luna.
—Monstruosidad, ¿eh? Me lo tomaré como un cumplido, porque estoy acostumbrada a que me digan cosas peores. Aunque… claro, también estoy acostumbrada a asesinar a esas personas… —expresé sonriendo.
Y esta vez, ella me contestó con una sonrisa propia—. Sinceramente, esperaba que solo fueses un hada que se entrometió en mi camino.
Esto me pareció ridículo, y fruncí el ceño en respuesta—. Eso es una estupidez, ¿por qué un hada se entrometería en tu camino?
Ella se encogió de hombros manteniendo su sonrisa burlona—. ¿Quién sabe? Hay hadas buenas, malas, y otras que no son ni una ni la otra, pero independiente de todo esto, hay algo que todas comparten desde mi punto de vista: todas son un dolor de culo que es mejor quitarse de encima cuanto antes.
A lo que ahora, fui yo quien sonrió burlonamente—. Considerando la poca cantidad de hadas que caminan en la superficie en la actualidad, imagino que esa es la opinión de Galahad, ¿no es así? —A lo que recibí un asentimiento—. Comprendo, es extraño que alguien que desciende de un elemental tenga ese punto de vista.
—Un elemental es una categoría muy amplía, no solo aplica a las hadas. Nuestro abuelo, en todo caso, era una anormalidad, como tú, como la hermana del Rey; pero no era un Hada, sino un hibrido entre un humano y un espíritu de la naturaleza —contraargumentó ella—. Además, ¿no es más extraño que un ser de la oscuridad, un vampiro, un chupasangre, aquellos quienes se alimentan de la humanidad, proteja a uno?
—Bueno, los humanos protegen a su ganado del resto de depredadores que intentan devorarlos, ¿no es así?
A lo que ella bufó—. ¿Oh? ¿Entonces se trata de eso? Bien, en ese caso, solo te interesa su cuerpo para alimentarte, por lo que, puedo matarlo y luego dejarte su cuerpo para que te alimentes como gustes, ¿no es así? —Fruncí el ceño ante su sonrisa—. Sabes, eres una actriz lamentable, ¿te lo han dicho?
Suspiré, bien, si no podía ocultarlo, entonces simplemente iría con todo—. Bueno, en mi defensa, nunca había tenido que fingir hasta ahora.
A lo que ella sonrió arrogantemente—. ¿Estás segura de eso?
Mis garras ya estaban listas una vez más, y ya no tenía nada más que hablar con esta chica, así que me preparé—. Te devuelvo la misma pregunta.
Mis Geis, en forma de crestas, flotaban detrás de mi espalda, y brillaron de una tonalidad rojiza cuando los activé, poniendo el viento sobre mi dominio y provocando un torbellino de viento mágico en su contra. Esto no era un Hechizo como tal, así que su habilidad no debería de anularlo, si es que podía hacerlo en un inicio.
Mi enemiga saltó, esquivando mis ataques, que resquebrajaron el piso, y luego se apoyó en la antena, y se disparó en mi contra. Me mordí el dedo y rocié mi sangre sobre el piso, esta se reformuló como una nueva cresta y se afirmó sobre el suelo, y, a mi orden, el piso se levantó como un muro imbuido de energía mágica entre mi enemiga y mi persona.
¡Slash; slash!
Como imaginé, un par de movimientos fue todo lo que ella necesitó para cortar en pedazos el muro. Pero esa pequeña interrupción era todo lo que yo necesitaba para contraatacar, saqué una pequeña piedra rojiza y negruzca de mi manga, y vertí una gran cantidad de energía mágica sobre esta, lo cual produjo un intenso brillo, y, desde este, una gran serpiente de fuego cuadrúpeda de unos dos metros atacó a mi enemiga.
Parecía que la había tomado desprevenida, pero, para mi sorpresa, ella no se detuvo, y, en cambio, avanzó contra la serpiente. La criatura avanzó contra la sirvienta, y lanzó sus garras contra esta, por su parte, mi enemiga detuvo sus garras con su espada. Luego, forzó su espada sobre la serpiente, utilizando su Impulso de Mana, desvaneciendo así la garra flamígera de esta, pero mientras ella trataba con sus garras, ignoró las fauces de la bestia, quien se zambulló en su contra. Ante esta, mi enemiga tomó una pose defensiva, y fue tragada por las llamas.
«No servirá…».
«¿Hmm?», exclamé, «¿Shirou?».
Shirou se había mantenido arrodillado, probablemente recuperando fuerzas.
«Su espada, la Espada de los Extraños Colgantes, le brinda una poderosa protección contra el fuego y el calor», me respondió, «No utilices ataques de fuego, e intenta que tus Geis no entren en contacto con su espada, ya que esa espada se vuelve más fuerte contra las maldiciones, y por supuesto, intenta que no te golpee».
Shirou tenía razón, de entre las llamas, esa mujer salió prácticamente ilesa.
«Gracias, lo tendré en cuenta», le respondí.
«Rouge, ¿puedes hacerme un favor?».
«¿Eh?».
«Verás…».
—Eso… eso no fue Hechicería de Joyas, ¿no es así? —me preguntó ella con el ceño fruncido—. Hay algo extraño con esa piedra, tiene tu misma esencia corrupta.
Ella tenía razón, esto no era Hechicería de Joyas, y lo que estaba utilizando no era una piedra común, ni siquiera era una joya per se. Era una piedra filosofal imperfecta, no de la misma naturaleza que los cristales fotónicos que la mocosa había creado para los códigos místicos, sino un secreto profundamente guardado por los alquimistas de Atlas, el polvo del inframundo. Su método de creación me fue entregado como un regalo, o, considerando quien me lo había dado, verlo como un pago era mucho más adecuado, hace mucho tiempo atrás, por Zepia, antes de que lo transformase en TATARI. Yo no era una alquimista, y lo más cercano que podía hacer a una transmutación, era utilizar mi Manifestación de la Fantasía en una forma minimalista, cosa que, generalmente, no podía hacer, o al menos, no sin correr un gran riesgo, o utilizar mi Principio. Así que Zepia adaptó el método a mi Principio, de modo que, utilizando los conocimientos que él me brindó, aprendí a inyectar mi sangre dentro de todo tipo de seres, y en vez de transformarlos en apóstoles, aprendí a condensarlos y cristalizarlos en estas piedras carmesíes utilizando mi sangre y la vida de mis víctimas.
Estas piedras contenían las vidas de aquellos quienes fueron utilizados como material, o, dicho de otra forma, eran mis prisioneros; no obstante, como estaban hechas de mi sangre, estos estaban completamente sometidos a mi Principio, a mis órdenes. Así que, más que mis prisioneros, eran mis esclavos. En cuanto a su uso, dos eran sus funciones principales: La primera, y la que consideraba menos útil, era actuar como generadores de energía mágica, pero se necesitaba de muchas vidas (piedras) para crear un generador decente, en el caso de que el material utilizado fuesen humanos comunes y corrientes, por otro lado, el número disminuía si se trataba de magi, pero seguía sin ser realmente rentable en la mayoría de las situaciones. Por otro lado, su segundo uso, y el más beneficioso, era la capacidad de recrear los misterios de aquellos que fueron convertidos en dichas piedras. Las piedras en sí mismas podían generar energía mágica, al ser similares a circuitos mágicos vivientes, pero también podía empoderarlas aún más con mi propia energía.
A lo largo de los siglos, magi de todos los lares del mundo se habían convertido en materiales para mis piedras, y, con el paso del tiempo, había logrado crear una colección bastante decente, tanto en cantidad, como en calidad. También ciertas especies fantasmales que quisieron pasarse de listas, como fue el caso de Faustus, se habían convertido en mis víctimas.
—Además… —continuó mi enemiga—. ¿Esa cosa era un Yahui? Creo que vi algunas iconografías de estos en mis viajes a América.
Asentí—. Así es.
Efectivamente, aquel que se había convertido en material para esta piedra, no era otro que un magus mesoamericano. Mis enemigos estaban acostumbrados a los misterios engendrados en Europa, los misterios engendrados en Asia tampoco eran totalmente desconocidos para estos, y los mismo se aplicaba para África, por lo que, si quería sorprender a mis enemigos, solo dos continente podrían ofrecerme esa posibilidad: América y Oceanía. Había viajado a ambos continentes en el pasado, y había traído conmigo más de un souvenir de mis viajes. Desgraciadamente, solo Centroamérica me proporcionó misterios de los cuales pude apropiarme y utilizar con relativa facilidad, pues los misterios de Oceanía y Suramérica eran… más complicados de emplear, mientras que los de Norteamérica carecían de la fuerza que buscaba.
—Hmm, no estuvo mal, pero nada de eso servirá en mi contra. —Luego frunció el ceño—. Por tu bien, ojala tengas algo mejor, porque si estás aquí para hacerme perder el tiempo, entonces acabaré con esto rápidamente.
A lo que yo, sonreí—. De hecho, parece que para eso he venido.
—¿Qué? —me preguntó ella, extrañada.
—Voy a hacerte perder el tiempo. —Y luego de eso, me dispuse a atacarla una vez más.
Utilizando mis propias garras para extraer mi sangre, creé más crestas, la mitad las envié hacia arriba, mientras que el resto crearon tornados para mí, los cuales desaté contra mi enemiga. Ella saltó, esquivando, pero mis crestas la persiguieron, creando tornados tan fuertes que la antena se ladeó y terminó cayendo junto con mi enemiga. Giré mi mirada hacia mi novio, quien había clavado su espada firmemente contra el piso, para evitar salir volando. Él me miró, y asintió levemente, por un momento, no estuve dispuesta a cumplir con su plan; sin embargo, luego de ver la seriedad en su mirada, terminé aceptando.
Salté y manifesté mis alas para mantenerme en el aire, y vi como mi enemiga caía junto con la enorme antena, pero ella no perdió de vista en ningún momento a su objetivo, es decir, a mí. Utilizó la antena como plataforma para dar un potente salto en mi dirección, mis crestas reaccionaron provocando explosiones de aire en su contra. Al ver como estas se dirigían hacia ella, mi enemiga utilizó su Impulso de Mana para obligarse a moverse horizontalmente y así esquivar los ataques de explosiones de aire comprimido, las cuales chocaron contra el suelo y lo resquebrajaron antes de que este fuese destruido por el peso de la antena. El Impulso de Mana la arrojó hacia uno de los edificios, y ella lo utilizó como plataforma para ascender una vez más.
Arrojé mi sangre hacia este, formando un nuevo Geis, y la pared que mi enemiga estaba utilizando para escalar se "transmutó", dejando de ser una superficie lisa para convertirse progresivamente en un valle de pinchos que, como estalagmitas, la llenaron en su totalidad. Mi enemiga continuó corriendo, esquivando los pinchos con habilidad inhumana, al mismo tiempo en que esquivaba también las explosiones de aire producidas por el resto de mis Geis.
«Realmente, los espíritus heroicos son oponentes formidables».
Ataques desde el arriba y ataques desde abajo, pero mi enemiga los esquivaba con una facilidad preocupante, a medida que ascendía rápidamente hacia mi persona.
«Bien, vamos a divertirnos».
Tomé otra de las piedras filosofales que tenía a mi disposición. Actualmente, tenía diez a mí disposición, y el resto de mi colección estaba resguardada en mi castillo. En un principio, no las traía conmigo, pues no creí necesitarlas cuando decidí acompañar a Shirou. Porque si, me estaba infiltrando en una de las sedes de la Asociación de Magos, una de las organizaciones más peligrosas del Mundo de la Hechicería, y donde residían los 12 lores de esta, pero, sinceramente, no creí necesitar ayuda en el caso de que me descubriesen, pues, en el peor de los casos, solo tendría que hacer volar a todo Londres por los aires (¿Qué tan creíble sería decir que cayó un meteorito sobre la ciudad? No… sería más fácil hacerlo pasar por una explosión nuclear o algo así, ¿tal vez un terremoto? ¿un huracán? ¿o un maremoto?). Además, también tenía a Fou conmigo, lo cual ya era un jaque mate desde el inicio.
Aun así, considerando como habían avanzado las cosas, preferí prevenir que curar. Y cuando Fina envió a uno de los miembros de su tripulación hacia el taller, aproveché para que me trajese unas cuantas piedras de mi colección. Aunque…
«¿Por qué permití que fuese Fina quien las escogiese? ¡Tiene un pésimo gusto para estas cosas!», pensé, al ver cuáles eran las piedras filosofales que había escogido, «Ahora que lo pienso, tal vez no debí dejar a Fou protegiendo a Rin, siempre es bueno tener un plan de respaldo que no incluya destrucción masiva… aunque, por otro lado, él no me permitirá matarla, y si lo hago…». Suspiré, al igual que la mocosa, no estaba dispuesta a meterme dentro de esa camisa de once varas. Tomé otra de las piedras filosofales que tenía conmigo, y me dispuse a frenar a mi enemiga, quien se estaba acercando peligrosamente.
Empoderé la piedra con mi propia energía mágica y esta brilló enormemente, luego la apunté debajo de mí, y el agua de la atmosfera se condensó y se solidificó, creando un gran cantidad de enormes "estalactitas" de hielo, las cuales disparé contra mi enemiga.
Las estalactitas llovieron contra ella, pero cargó energía mágica en su espada, avanzando contra la lluvia de estalactitas, cortándolas, al mismo tiempo en que saltaba impulsándose con mana.
«¡Mierda! ¿¡Estás jodiéndome!?». Ni las estalagmitas de la pared, ni las explosiones de aire, ni las estalactitas de hielo, nada de eso era capaz de detenerla. Esquivaba con habilidad inhumana casi todos los ataques gracias al Impulso de Mana, lo que no podía esquivar, lo cortaba en pedazos, y aquello que no podía esquivar ni destruir, no era capaz de hacerle un daño significativo.
Chasqueé la lengua y decidí sacrificar esta piedra, a fin de cuentas, solo era un magus con doble alineación, y conocimientos en Hechicería de Flujo y conocimientos Alquímicos. Nada que no pudiese reemplazar.
Sobrecargué la gema y la lancé contra Tachie. El tamaño de la piedra aumentó y aumentó, convirtiéndose en una enorme pedrusco, mucho más grande que la figura de mi oponente, cubriendo gran parte del espacio entre los edificios, la cual cayó para aplastar a mi oponente. No me quedé a ver el resultado, pues ya lo conocía, sabía que no sería suficiente para detenerla, pero me daría el tiempo suficiente como para alejarme. Este combate se basaba en eso, en la distancia.
Sabía que era más poderosa que mi enemigo, que podía derrotarle si luchaba con todo mi poder, incluso si no conocía su segundo Tesoro Heroico; no obstante, allí estaba mi problema: si luchaba con todo mi poder. Este era el problema de una de las dos especies de las que provengo, los Verdaderos Ancestros. Mi especie era realmente poderosa, en jerarquía, estaban incluso por encima de los Espíritus Divinos, y eran seres extremadamente cercanos a la inmortalidad, seres a los que pocos podían igualar en velocidad, fuerza y resistencia, y que, además, tenían el respaldo del planeta y la capacidad para almacenar texturas; sin embargo, todos tenían un problema: eran defectuosos. Todo ese poder, anulado por los impulsos vampíricos. Gastaban casi todo su poder en contenerlos, lo cual los dejaba enormemente mermados, y si no los contenían, se convertían en los caídos, en los Señores Demonio, a los cuales la idiota de Arcueid estaba encargada de cazar.
Yo no tenía ese problema, ya que necesitaba beber sangre, tal vez no la misma cantidad que el resto de apóstoles, y era cierto que esta cantidad no era influenciada por los mismo factores que el resto de apóstoles, pero, al final, poca o mucha, era necesaria. Sin embargo, aun así, debido a mis problemas de estabilidad, debía de contenerme incluso más que el resto de mis hermanos, sellando mi poder casi por completo. Pero, además, mis dos etapas no sellaban la misma cantidad de poder, no era algo así como un 50/50, pues mi primera etapa solo liberaba una cantidad de poder que no fuese peligrosa en un escala en que, si mi inestabilidad me atacase y no pudiese controlarla, mi poder destructivo no alcanzase un área demasiado vasta, de modo que los daños serían limitados… o bueno, limitados en comparación con lo que ocurría sí lo mismo me pasase utilizando todas mis fuerzas.
Dicho esto, sabía que podía perder contra este oponente si se daban las condiciones adecuadas, y la primer condición, y la más importante, era esa, la distancia. En una lucha a larga distancia, mis probabilidades de ganar eran mucho más altas, no diría que tenía la victoria asegurada, porque no sabía cuál era el as bajo la manga de mi oponente, pero estaba segura que la mano estaba de mi lado. Por otro lado, por lo que había visto de la chica, sumado a lo que había oído del caballero, estaba seguro que, en una batalla a corta distancia, tenía las de perder. Además, si fuese tan fácil liberar mi segunda etapa, entonces no valdría la pena sellarla en primer instancia.
Me alejé, no sin antes crear una esfera gravitatoria, de la misma forma en que lo había hecho en mi combate contra el Minotauro, y la cual envié hacia arriba. Luego escuché como la piedra se resquebrajaba. Miré hacia atrás y, efectivamente, vi como la luz de su espada atravesaba el gigantesco pedrusco. Fruncí el ceño, la espada no parecía tener una gran capacidad destructiva, pero era tal y como Shirou me había dicho, contra objetos malditos, parecía poder aumentar su poder. El pedrusco varias veces más grande que mi enemigo, si bien no fue destruido, fue dividido en dos, permitiéndole a la chica avanzar.
Por un momento, observé como me buscaba, y una vez que identificó que estaba retirándome tácticamente, sonrió arrogantemente. Ella se lanzó en mi contra, utilizando los edificios como plataformas de apoyo. Lancé mis Geis contra ella, para impedirle moverse con facilidad, y me impulsé con mayor velocidad al utilizar energía mágica; no obstante, esta vez ella no se limitó a esquivar, sino que contraatacó con potentes ataques de energía mágica, los cuales terminaron por destruir mis crestas. Así que lancé más de mi sangre, manchando los edificios, transmutándolos y creando estalactitas desde estos, atacándola e impidiendo que los utilizase fácilmente como plataformas, de esta forma, cumplieron su objetivo, me permitieron tomar distancia.
En mi caminó divisé un gran puente sobre un rio, y creé otra esfera gravitacional, la cual lancé hacia este. Una vez que esta terminó con su trabajo, la hice perseguirme a una mayor altura.
«¡Mierda!», súbitamente, mi cuerpo comenzó a resentirse, era similar a la sensación que tuve cuando me encontré con ella cara a cara por primera vez, pero peor, mucho peor. «E-Esto es… ¿Caballero Santo?». Era como si la fuerza de gravedad me estuviese presionando hacia abajo con un poder descomunal.
¡Slash!
Había sido cortada, mis alas habían sido cortadas, así que caí a tierra; arriba, pude verla, impulsada por su Impulso de Mana, como si se tratase de una estrella fugaz, cayendo directamente en mi dirección. Comprimiendo una gran cantidad de energía mágica en mis brazos, me protegí del envite estelar, al mismo tiempo en que rodeé mis piernas con una gran cantidad de energía para amortiguar la caída de más de 100 metros de altura.
¡CRASH!
Sentí el concreto resquebrajarse debajo de mis pies, el impacto destruyó por completo el área circundante a mi caída, intenté tomar distancia otra vez, y una patada fue su respuesta, alcancé a cubrirme con mis antebrazos, pero fui enviada a volar hacia atrás.
—Hmm, nada mal, todavía sigues con vida… —expresó mi enemiga, saliendo de la nube de polvo que había causado con su caída.
Para mi sorpresa, aquello que estaba sintiendo, se detuvo. «¿Funciona por tiempo, o algo así?». Pensé mientras analizaba los daños.
Maldición, me había causado más daño de lo que creí inicialmente. Mis piernas se sentían entumecidas por el impacto contra el suelo, además, en mis brazos y piernas, tenía quemaduras que acababan en podredumbre por la exposición a la energía sagrada, y a pesar de haberme cubierto con energía mágica, su espada había podido atravesar mis antebrazos, aunque, afortunadamente, la había logrado detener en ese punto.
«¿Qué demonios está pasando?» Me pregunté, al ver a mi oponente. Es cierto que no había podido darle un ataque definitivo; no obstante, ella no había podido esquivar todos los ataques, ni tampoco había podido destruirlos, y la acumulación de una gran cantidad de pequeños ataques debía de haberla debilitado, al sumar todo el daño acumulado. Y ese era el problema: no había daño acumulado. «¿Qué ocurrió con los cortes de las estalagmitas y estalactitas, con los golpes de la explosiones de aire a alta presión?». No había nada de eso en su cuerpo, y estaba segura que la había lastimado con todos esos ataques.
«¿Podría ser alguna habilidad curativa, o algo así?». Si ese era el caso, entonces la batalla se volvería aún más complicada, pues mis planes eran lastimarla progresivamente, debilitándola, y, en el peor de los casos, si era para proteger mi vida, entonces tendría que lastimarla de gravedad. Esto último era algo que solo iba a realizar si no me quedaba de otra, porque, a fin de cuentas, solo estaba comprando tiempo. «Parece que no será tan fácil; no obstante, si ese es el caso, entonces tampoco tengo porque preocuparme de lastimarla hasta el punto donde arruine su pelea».
—Esa mirada… es molesta —volvió a hablar mi enemiga—. Crees que lo tienes todo bajo control, ¿no es así?
Perfecto, si quería parlotear, mejor para mí, le daría más tiempo a la Maldición de Restauración para devolver atrás todas mis heridas—. Por supuesto que no, cariño. —Sonreí desafiantemente—. No creo tener el control, SÉ que tengo el control.
La vi bufar—. ¿Segura?
—Tengo más poder del que puedes imaginar.
—Yo no estaría tan segura de eso. Sé los alcances absurdos del poder de una gran hada.
—¿Hablas por Morgan le Fay? —pregunté, queriendo ganar más tiempo.
—¿La conoces? —me preguntó, y parecía estar interesada.
Asentí—. Sí. No es alguien de mi agrado, pero reconozco el esfuerzo cuando lo veo, y si bien casi todos sus planes fracasaron, esfuerzo es esfuerzo. —Suspiré—. Le ofrecí mi ayuda una vez, pues el que un reino humano cayese, era beneficioso para mis objetivos; pero el orgullo de esa mujer era tan grande que bien creía que podía tapar el brillo de Sol con uno solo de sus dedos, así que me rechazó. —Luego sonreí burlonamente—. Ahora que lo pienso en profundidad, no es tan extraño que haya fracasado tantas veces a pesar de poseer tanto poder.
—Comprendo… más razones para matarte entonces —respondió ella tajantemente.
No vacilé—. ¿A pesar de que sepas que eres más débil que yo?
Me contestó con una sonrisa molesta—. También sé que no puedes utilizar todo ese poder sin volverte loca.
—No soy como el resto de mi especie.
—Y yo nunca dije que fuese por impulsos vampíricos, pero el que te volverás loca, eso no cambia.
Para este momento, todas mis heridas estaban curadas, así que extendí mi mano y le pedí que viniese—. Bien, ven e intenta derrotarme, si es que puedes.
—Confío en que puedo matarte antes de que te vuelvas un problema insalvable —me respondió, y entonces, todo volvió, todo lo que había sentido antes de caer, me golpeó como un camión. Al mismo tiempo, vi como mi enemigo se fortalecía, y el mana de elemento luz la envolvía, mientras su espada brillaba con la luz de una estrella—. Por cierto, su efecto no ha terminado, simplemente la detuve para que pudiésemos conversar.
Mierda, otra vez esto, «¿cómo demonios funciona?», me pregunté al mismo tiempo en que buscaba una forma de detenerla.
—Da igual a donde vayan tus ojos, no encontrarás una debilidad, en esencia, no la tiene —me interrumpió—. Por si te lo preguntas, las habilidades de los sirvientes son similares a las hechicerías de los magi, las cuales son misterios grabados en el mundo, en el caso de los espíritus heroicos, están registradas en el trono. Lo que quiero decir es que, el simple hecho de que haya sido registrado con la suficiente fuerza e influencia, significa que puede ser manifestado por el sirviente en el presente.
—¿Q-Qué demonios estás haciendo? —pregunté, ya sabía la respuesta, pero si podía obtener más información, mejor. Además, mientras más tiempo ganase, mejor, ayudaría a Shirou y me ayudaría a mí misma.
Para mi sorpresa, y en parte, molestia, ella se encogió de hombros, y procedió a explicarse—. Se llama Caballero Santo, la manifestación de que el espíritu que me posee es un caballero que tiene la capacidad de destruir el mal y desterrar daemons. Contra entidades con alineación hacia el mal, contra objetos malditos, corruptos, etc. Mi poder aumenta exponencialmente, dependiendo del grado de la monstruosidad a la que me enfrente, esto se muestra a través de beneficios y deméritos, yo obtengo los beneficios, y tú los deméritos. Y tú eres, básicamente, una maldición andante que corrompe la tierra y a todo ser que toca, así que caes dentro de esas categorías. —Luego ella hizo un ademán pensativo—. Déjame imaginar… sientes tu cuerpo extraordinariamente pesado, como si la fuerza de gravedad estuviese yendo directamente en tu contra, el gasto de energía se ha incrementado, tus sentidos están embotados, y la fuerza de tus maldiciones ha decaído, o, en resumen, estás más débil, ¿no es así?
«Rouge, ¿me escuchas?».
Al mismo tiempo en que mi oponente explicaba su habilidad, una vez más, escuché la voz de Shirou a través de nuestro contrato, «Sí, ¿ya estás listo?».
«Me estoy colocando en una posición ventajosa».
«Comprendo, en ese caso, intentaré acabar con esto rápido».
«Sobre eso te quería advertir, ten cuidado, siento que la energía mágica de Tachie se ha incrementado en gran medida».
«Sí, lo estoy viendo en este momento. No obstante, puedes estar tranquilo, la reliquia sagrada es letal, sí, pero no tiene un poder destructivo lo suficientemente grande como para ponerme en verdadero peligro».
«¡No, te equivocas! Es cierto que no tiene un enorme poder destructivo, pero la Espada de los Extraños Colgantes puede ejecutar el Golpe Doloroso».
«¿Golpe doloroso? Me suena… ¿No fue algo causado por la Espada del Grial?».
«No, ambas espadas se confunden entre sí a través de las leyendas, pero son armas diferentes. Aun así, ambas comparten ciertas características, como el que las dos son reliquias sagradas de alto nivel, pero la Espada de los Extraños Colgantes puede ejecutar un ataque poderoso, a veces descrito como un castigo divino de retribución. Fue el ataque que mutiló al Rey Pescador, y devastó a todo el Reino de Listenois, el Reino del Grial».
«¿¡Tiene el poder de destruir todo un reino!?»
«No en un sentido explicito, pero en el momento en que fue golpeado por la espada, su Reino se convirtió en la Tierra Baldía, una tierra infértil y demacrada. En esencia, tú eres una gobernante, si ese ataque te golpea, no solo te hará daño a ti, sino también a los territorios sobre los que riges».
«¡Mierda, una tierra infértil es una tierra donde el mana de las líneas ley no fluye con fuerza, eso significa que toda protección mágica acabará por desmoronarse!».
«¡No puedes dejar que te golpee, o toda tu facción estará en peligro!».
Era más fácil decirlo que lograrlo, siendo afectada por la habilidad de Galahad, huir por medios convencionales era prácticamente imposible. Tampoco tenía una defensa que me pudiese proteger de un ataque directo de ese golpe, y liberar mi Manifestación de la Fantasía en mi estado actual podría ser muy peligroso, ya que podría perder el control. Mis ojos… no quería utilizarlos, y menos en este estado.
—¿Oh? ¿Acaso te diste cuenta de algo? —me sonrió mientras se acercaba en posición ofensiva—. O tal vez el idiota te informó de algo.
—Puedes decir que sí, me pidió que acabase de una vez contigo —contesté burlonamente, puede que estuviese acorralada en cierto sentido, pero en ningún momento pasó por mi mente el perder, pues me había estado preparando para esta situación, en el caso de que se diese, y no planeaba quedarme a recibir sus golpes, ni tampoco planeaba defenderme, iba a contratacar.
—¿Y cómo planeas lograrlo?
Extendí mi mano y una de las dos esferas descendió—. Así.
Esta volvió a mi mano y, rápidamente, se la arrojé a mi enemiga, quien se preparó para cortarla en dos, pero antes de que pudiese hacerlo, esta liberó las texturas requisadas.
—¿¡Qué demonios!? —Escuché a mi oponente gritar, mientras cargaba su espada sagrada con una gran cantidad de energía mágica, y la liberaba en forma de un ataque explosivo en mi contra.
Súbitamente, una enorme esfera blanquecina fue liberada contra mi enemiga. Al principio de la batalla, había utilizado la mitad de las crestas que había creado para atacarla, mientras que la otra mitad la había enviado hacia arriba, a crear esto. Plasma, gases ionizados en la atmosfera, un fenómeno natural, había enviado mis crestas con la orden de calentar los gases de la atmosfera a través de una gran compresión para así poder generarlo, luego, durante mi escape, envié a una esfera gravitacional a recogerla.
—¿¡Eres realmente dura, sabes!? —le grité, la gran esfera plasmática se estrelló contra el ataque luminiscente de energía mágica comprimida. Este último no estaba en una escala en la que pudiese competir con Neocaliburn o con Clarent, pero seguía oponiéndose a mi ataque firmemente, no dejándole avanzar.
—¡CALLATE! —Mi enemiga rugió en represalia y la energía mágica en su ataque se incrementó aún más, así, poco a poco, la esfera comenzó a perder fuerza.
—Oye, no creo que esa espada esté hecha para soportar toda esa energía, si sigues así, la romperás —contesté burlonamente, y un gruñido y maldiciones fueron su respuesta. «Me imaginé que no sería suficiente. Perdón Shirou, espero que sobreviva». Y entonces, cayó.
La segunda esfera gravitacional que había enviado a requisar texturas, se posó sobre mi enemiga, y, al igual que la última, esta liberó las texturas almacenadas.
—¿Qué…?
El cielo se ensombreció, las paredes de los edificios se resistieron, pero el peso y la fricción terminaron por resquebrajarlas, destruyéndolas. La autopista donde nos encontrábamos fue llenada completamente, el suelo de concreto tembló por el impacto como si se hubiese producido un temblor, y se resquebrajó y partió en mil pedazos, destruyéndose por el peso del objeto que había caído sobre este. Una gigantesca nube de polvo generada por la destrucción de las paredes aledañas y del suelo, se levantó y encubrió toda el área, alzándose sobre pisos y pisos de distancia.
—Si avanzabas, tu espada se rompería, si retrocedías, la esfera te golpearía, si te quedabas, bueno… eso fue lo que pasó. —Suspiré aliviada, Caballero Santo se había desvanecido, y volvía a sentirme como siempre.
Tampoco le había dado mucho tiempo para reaccionar, había liberado las texturas a poca distancia sobre su cabeza, de modo que no tuviese tiempo de huir. Allí, donde antes se encontraba una autopista vacía en perfecto estado, había aparecido y caído una sección del puente que había divisado durante mi huida, aplastando a mi enemigo.
—No me tengas resentimiento, debo admitir que eres un hueso duro de roer per-
Mis palabras fueron cortadas al instante, un destello, el atisbo de un brillo, y luego, una explosión, un ataque de energía mágica luminiscente como no había visto en mucho tiempo. El puente se dividió en dos siendo obliterado, completamente destruido; reaccioné rápidamente, y busqué esquivar, pero fui demasiado lenta. El ataque se extendió, arrasando el piso y dañando los edificios a su alrededor, incinerándolo todo a su paso.
Allí estaba ella, parecía que no fue un ataque per se, sino un simple movimiento de su espada, porque ni siquiera escuché su Verdadero Nombre ser liberado, y, aun así, había obliterado el puente, arrasado la calle, y dañado la estructura de varios edificios.
No obstante, lo que más asombró, fue el estado en el que se encontraba. Estaba herida, podía ver la sangre corriendo desde varias partes de su cuerpo, tiñendo su armadura, pero, obviamente, no había sido aplastada. Fue entonces cuando me di cuenta, era tenue, pero ahí estaba, una especie de barrera, tan sencilla como poderosa.
«Esta chica… ¿podía transformar su poder mágico directamente en poder defensivo? No parece la habilidad que debería de tener un espadachín…».
Y para mi desgracia, las sorpresas no acabaron allí, porque repentinamente, la sangre de la chica comenzó a retroceder, devolviéndose a sus heridas, las cuales, rápidamente, se cerraron una detrás de otra, desapareciendo como si nunca se las hubiese hecho en primer lugar.
«Perfecto, además tiene algún tipo de habilidad curativa» Me quejé internamente, «Bueno, al menos eso explica porque todo el daño acumulado desapareció».
La vi salir de la nube de polvo, su segunda espada se encontraba en la vaina en su cinturón, pero estaba segura de que la había utilizado para poder salir de debajo de los escombros.
Sonreí de mala gana—. Dime, ¿es acaso algún fetiche que tienen ustedes dos? ¿Tú se lo enseñaste, o él te lo enseñó a ti? —El rostro confundido de mi enemiga fue toda la respuesta que obtuve, entonces señalé a mi costado, a mi brazo desaparecido—. Lo mismo me pasó cuando lo conocí a él. ¿Tienen algún fetiche por destruir brazos o algo así?
—Tonterías —susurró ella de mala gana—. Debo admitir que tenías razón en estar confiada, esos fueron buenos movimientos.
—Lo tomaré como un halago.
—Lo era —Una vez más, ella tomó una posición ofensiva—. Terminemos con esto.
—¿Y tú segunda espada? —pregunté burlándome.
—La sacaré cuando me muestres tu segunda etapa —me contestó sonriendo, aunque seguramente su declaración era falsa, ella misma lo había dicho, me mataría antes de que me convirtiese en un verdadero problema.
—Eso no va a pasar —le respondí.
—Ya veremos —dijo ella, y dio el primer paso hacia la ofensiva, pero entonces tuvo que saltar hacia atrás.
—No, no, no estaba hablando metafóricamente, mi trabajo aquí terminó —expresé.
Una espada había caído justo donde Tachie había estado, esta había explotado y destruido el suelo como si fuese la explosión de una pequeña bomba.
—Eso fue… Shirou… —expresó mi enemiga, mientras se giraba hacia donde había venido el proyectil.
—¿Te lo dije, o no? —pregunté burlonamente—. Solo estaba ganando tiempo. Fue lo que él me pidió.
—¿Lo que te pidió?
Asentí—. Necesitaba un poco de tiempo para recuperarse, así que me pidió que te hiciese perder el tiempo —Luego extendí mi mano—. Y bien, ¿no vas a ir? Eso fue una invitación, ¿sabes?
—¿Y piensas que voy a dejarte escapar, así como así?
—Hmm… —Hice un ademán pensativo—. Si me atacas, tendré que defenderme, en ese caso, tendrás que defenderte de mí y de Shirou, pero si vas a luchar contra él, entonces solo tendrás que enfrentarte a él. ¿No es eso lo mejor para ti?
—¿De qué mierda estás hablando? —preguntó ella frunciendo el ceño.
Suspiré—. Ya te lo dije, solo estaba haciéndote perder el tiempo. Por otro lado, él quiere resolver esto contigo sin la intervención de terceros, así que me pidió que no me interpusiese, por lo que, si persigues a Shirou, no te atacaré.
Ella sonrió burlonamente—. ¿Y crees que confiaré en tu palabra?
Me balanceé de un lado a otro—. Hmm… supongo que tienes razón en desconfiar… —Luego sonreí ampliamente—. ¡Bien, te haré las cosas más sencillas! ¡Vuela!
Y dicho esto, mis ojos brillaron, mis ojos místicos, de los cuales no quería abusar, pero era la mejor forma de alejarla rápidamente. Efectivamente, el pedazo de tierra sobre el que se encontraba Tachie se desprendió del resto y voló, voló rápidamente lejos de mí.
—¿¡Qué demonios estás…!? —preguntó antes de salir despegada.
Fenómeno de Filtración de los Extranjeros, alteración del campo gravitacional, reducción de la fuerza de gravedad a 1,62 m/s², el valor de la gravedad en la Luna.
—El resto es todo tuyo, Shirou —expresé al aire mientras me despedía de la chica con la única mano que me quedaba—. No me decepciones.
Notas de Autor:
¡Buenas gente! Ha pasado un poco de tiempo desde la última actualización, pero afortunadamente, ya está lista, espero que la disfrunten. No tengo mucho que decir, más allá de que no me imaginé que esta parte de la historia fuese a llevarse más de tres capítulos, pero creo que está avanzando bastante bien.
Ahora, con respecto a las preguntas:
Zetven: Me alegro que te haya gustado el capítulo, sobre lo de Yamato, no tengo una imagen exacta de como debería de ser, hay varios fanarts de Shirou con armadura, pero no me basé en ninguno, ya que la mayoría me parecían muy "caballerescas" si entiendes lo que quiero decir; no se porque lo unico que se me viene a la mente es la armadura de Jaune Arc de RWBY, pero mucho más trabajada, tal vez la que usa cuando está en Mistral o Atlas. En cuanto lo de Liner, unicamente espada, aunque bueno, Shirou conoce la Alteración.
SG: Buenas SG, sobre tus preguntas:
1) Veré, aunque probablemente sea algo que coloque en el libro de las joyas, no aquí. Y sí, se la comió al final del Fic pasado.
2) Ya expliqué eso en una parte del Fic pasado, cuando ella habla de su relación con las cinco magias. En cuanto a lo otro, depende de a que te refieras con llegar, porque un verdadero mago ha llegado a la raíz para obtener su verdadera magia.
3) Esta es basicamente imposible de responder con fiabilidad, todos tienen argumentos en pro y en contra para ganar o perder una batalla. Hay que tomar demasiados factores a considerar y seguramente no llegues a una respuesta definitiva.
4) Tal vez.
5) Sí, aunque no sé si llegue a pasar.
6) Generalmente no, ya que los ojos místicos son una modificación fisica, así que si se regenerasen, deberían de tener sus ojos originales (Así que la unica forma es que hayan nacido con dichos ojos desde un inicio), esto con Tohno no aplica, pues es su cerebro el punto clave, no sus ojos, así que los ojos que le quitases no serían capaces de ver la muerte. Con Ryougi... es más complicado, debido a su conexión con la Raiz, no sabría decirte si el nuevo par podría o no ver la muerte.
7) No sé, ya han tenido oportunidades para hacerlo y no lo han hecho, así que no lo sé.
Opinión:
1) Bueno, por ahora, eso no será posible.
2) Hay un tremendo lío sobre Nameless y si es o no es Shirou, y pollas en vinagre, así que prefiero no meterme en nada que tenga que ver con él.
3) No creo, porque se necesita cierto nivel de fama o reconocimiento para ser Grand, y nadie sabe quien es XD
4) Sí.
5) Ya, pero Salomón no actuaba como actua Romani, así que... quien sabe.
Bueno, sin más que decir, agradezco a todos los lectores, a los mecenas para los que los capítulos están listos una semana antes, o incluso antes y por partes, y a todos los que comentan en cada capítulo, no vemos en el siguiente cap.
