Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.

Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.


Ataque a Marbury

Fillia

Me encontraba en mi habitación, finalmente había terminado una dura jornada de trabajo, sabía que este trabajo sería duro, pero no esperaba que lo fuese tanto. En mis planes, o, mejor dicho, en los planes que me fueron impuestos desde mi creación, nada de esto había sido vislumbrado, o, dicho de otra forma, no había sido diseñada para nada de lo que actualmente estaba haciendo, y eso… me encantaba.

Sí, era agotador, agotador y a veces, también frustrante, pero también diferente y, por lo tanto, novedoso. En lo personal, lo veía como una demostración de que mis planes habían tenido éxito en algún nivel, aunque, no podía negar que no era algo que logré por mi cuenta, pues, gran parte de esto, se debió a que pude experimentar el mundo antes de que comenzase la guerra, cosa que me habría sido imposible si los planes se hubiesen llevado a cabo como estaban escritos. En ese caso, habría sido arrojada a la guerra, y mis probabilidades de experimentar una vida propia se hubiesen reducido en gran medida.

Es decir, todavía tenía que actuar bajo el manto de la Princesa, pero estaba haciendo cosas que no debería de haber tenido que hacer si los planes se hubiesen cumplido. Y todo esto tenía como origen a Shirou y a su padre, si ellos no hubiesen decidido rescatar a la Princesa, nada de esto hubiese sido posible, y, aunque me molestaba, también tenía que agradecérselo a esa mujer, si bien solo me había ayudado por el bien de sus propios objetivos, o, dicho de otra forma, solo había sido utilizada, y casi me traicionó cuando ya no me necesitó, no podía negar que, sin su ayuda, sincera o no, no hubiese llegado hasta el punto donde me encontraba actualmente.

Había colocado mi celular sobre mi mesa de noche, estos eran una de las innovaciones tecnológicas más importante de los últimos tiempos, y era un desperdicio que la mayoría de los magos no los usasen, aunque eso los hacía un medio de comunicación relativamente seguro, siempre que no los usases contra la Torre del Reloj, o contra los Estados Unidos, ya que ambos tenían agentes en las telecomunicaciones, y algunas eran controladas secretamente por estos. Obviamente, nosotros habíamos tomado medidas para impedir que nuestro teléfono fijo pudiese ser pinchado, así como medidas para que no se conociese que nuestros teléfonos celulares eran, de hecho, nuestros. Esto nos obligó a comprarlos utilizando identidades falsas, pero la falsificación de documentos, entre otras cosas, eran habilidades que Kiritsugu le había legado a Shirou, y hechicerías como la hipnosis, entre otras, también habían ayudado a que la operación se llevase a cabo sin mayores problemas. De modo que todos teníamos celulares que estaban afiliados a telefónicas diferentes, y registrados con identidades falsas, lo cual los hacía difíciles de rastrear.

—Comprendo… sí, bueno, pudo ser peor —expresé—. No, al menos por ahora, no he recibido ningún comunicado por parte de la Torre, o más específicamente, por parte de la Reina.

—Hablando de eso, ¿cómo fue tu reunión con ella? —me preguntó—. ¿Tuviste problemas? —Shirou parecía preocupado.

—Más allá de una amenaza, en la que, palabras más palabras menos, me advirtió que si no bailo al son de lo que ella toque, entonces tendré problemas, no, ninguno —contesté, mientras me despojaba de mis prendas.

—¿Qué le contestaste?

—Nada muy extravagante, solo que no me interesan las luchas de poder dentro de la Torre del Reloj, por lo que, solo bailaré dependiendo de que tan buena directora de orquesta sea, si toca una melodía que no me gusta, que no le sorprenda que no baile para ella —respondí.

—¿Cómo se lo tomó? —Una vez más, preguntó preocupadamente.

Fruncí el ceño—. ¿Tienes dudas sobre mis habilidades, Shirou?

—¿Eh? —exclamó el chico, confundido por mi pregunta—. No, ¿por qué lo preguntas?

—Porque la preocupación llena toda tu voz.

—Oh… discúlpame, no quería hacer que pareciese qué se trataba de eso, es solo que… hablé más temprano con Gray, y me contó que la llevaste a la reunión y, por como habló sobre esta, la noté bastante preocupada —me explicó.

—Oh, eso es sorprendente, para alguien que se ha enfrentado a Sirvientes, uno se esperaría que pudiese manejar la presión con mayor facilidad —comenté.

—Gray fue entrenada, de allí sus habilidades para el combate, así que tiene una base sólida sobre la cual mantener su confianza en ese aspecto —me contestó.

—Eso, y un código místico milenario con una de las armas más poderosas de las leyendas artúricas —complementé con ironía.

—Bueno, sí… pero volviendo al tema, las habilidades, el arma y la experiencia, le permiten a Gray mantener la serenidad ante ese tipo de situaciones, pero una reunión política es una situación completamente diferente, y mucho más contra un Lord tan intimidante como Barthomeloi —argumentó—. Además, no voy a decir que los Lores son igual de peligrosos que un sirviente, aunque la veracidad de esa afirmación depende del Lord y del sirviente del que estemos hablando, pero, sin duda alguna, los Lores son oponentes enormemente peligrosos, e incluso pueden ser letales dependiendo de las condiciones.

Argumentos que di por validos, y ni siquiera estábamos contando al director—. Comprendo. —Comencé a peinar mi cabello mientras me sentaba en frente de mi peinadora—. Pero puedes estar tranquilo, creo que fue mejor de lo que anticipé, pero si alguien puede decirme cual es su actitud reciente para con nosotros, eres tú, ¿Cómo la notaste cuando hablaste con ella?

—Al principio, no la noté particularmente satisfecha con el hecho de que no pudiésemos llevar a Ernest de vuelta a Reino Unido —me explicó—. Sin embargo, su actitud mejoró cuando se enteró que los estadounidenses estuvieron implicados, así como un miembro de los Yggdmillennia, pero creo que lo que terminó de convencerla de que lo mejor fue eliminar a Ernest antes que intentar capturarlo, fue su conversión en Apóstol Muerto, así como su relación con Van-Fem.

—¿Estaba enterada la Reina sobre la relación de Ernest con Van-Fem?

—Por lo que dejó ver, no parecía ser el caso.

Fruncí el ceño—. ¿Cuál crees que es la relación entre los Yggdmillennia y Van-Fem y Estados Unidos?

—Me gustaría creer que solo lo contrataron por sus servicios estableciendo seguridad para edificios y personas, pero no creo que Sagara fuese el tipo que se arriesgase tanto, sabiendo que Ernest estaba siendo perseguido por la Asociación —me explicó—. No me sorprendería que la razón por la que Sagara se involucró profundamente, más allá del pago que le hayan ofrecido, sea para intentar sacarle información a Ernest y a Estados Unidos.

—¿Sagara era capaz de eso?

—Las personas con pocas capacidades tienen su propia forma de hacer las cosas, y son bastante ingeniosos cuando tienen el control sobre la seguridad.

Suspiré—. Ten cuidado, puede que trabajes bajo órdenes de la Reina, pero es probable que la ira de los Yggdmillennia y de Estados Unidos se dirija hacia ti, y en correlación, hacia nosotros.

—Lo sé. —Escuché como él también suspiraba—. De ser posible, me gustaría tener más aliados que enemigos antes de que comience.

Sonreí débilmente—. Nuestro mundo no es tan simple…

—Eso también es cierto… —Luego, hubo una pausa, pero antes de que pudiese preguntarle algo más, él volvió a hablar—. Bueno, la misión ya ha sido completada, será mejor que dejemos el tema atrás.

—¿Oh? ¿Y de qué quieres hablar? —pregunté.

—¿Cómo ha estado tu día? Mas allá de tu reunión con la Reina —me preguntó.

Sonreí—. Bueno, puedo resumirlo en papeleo, mucho papeleo.

—¿Está yendo bien el desarrollo del departamento?

—Por ahora, va más o menos según lo previsto —comencé a explicar—. Debido a que se trata de un nuevo departamento, incluso si se trata de un Sistema Taumatúrgico bastante extendido, mantener un número mínimo de alumnos no es tan fácil, o al menos, no con la calidad que nos gustaría, así que hemos tenido que disminuir un poco la dificultad de las pruebas de inscripción.

—Hmm… eso puede ser problemático, en cuestión de prestigio a futuro —expresó, cosa con la que yo estuve de acuerdo.

Asentí, incluso si él no me estuviese viendo—. Lo sé, pero puedes estar tranquilo, incluso si tuvimos que rebajar la dificultad de la inscripción para tener un número mínimo de estudiantes, el plan de estudios y las pruebas subsiguientes mantienen su dificultad original, no planeo graduar a mediocres.

—Sobre el otro asunto…

—Bueno, todavía no sé cuales alumnos se escribieron en el departamento con dobles intenciones; sin embargo, mientras no los dejé acercarse demasiado, ellos mismos tendrán que arriesgarse a mostrarse, o, por otro lado, se tendrán que conformar con lo que vean desde lejos —expliqué—. ¿Qué hay de ti? Además de la operación, ¿ocurrió algo interesante?

—Me reuní con una vieja amiga… o bueno, espero todavía poder llamarla así, es una historia un poco larga… —expresó, por su tono de voz, no sabía si realmente quería hablar sobre ese tema, así que decidí no presionarle.

—Bueno, solo espero que no te dé tantos dolores de cabeza como Sajyou —contesté, a lo que él se rio ligeramente.

—Lo dudo mucho, la verdad —me contestó—. ¿Qué estás haciendo ahora? Yo me desperté hace poco.

—Suenas cansado, a pesar de eso.

—Bueno, me acosté tarde, así que dormí poco, ¿y tú?

Sonreí—. ¿Quieres verlo?

—¿Hmm? —exclamó.

Clic.

Sonó el sonido de mi cámara y luego el flash se disparó, posteriormente, la foto fue enviada.

—¡O-Oye! ¿¡Que estás haciendo!? —Era divertido escuchar a una persona tan centrada salirse de sus cabales de vez en cuando.

Ahogué una risa y le devolví la pregunta—. ¿Qué acaso no puedes verlo?

—V-Veo… creo que veo todo menos el qué estás haciendo… y… —me respondió, intentando tranquilizar su voz.

—Me estoy cambiando, ¿en qué otra situación me encontraría desnuda? —le pregunté.

Le había enviado una foto tomada frente a mi peinadora, me encontraba posando con una mano debajo de mi barbilla, y ya que me había quitado la ropa, estaba completamente desnuda. Por supuesto, no tenía pensado dejarle ver todo, solo lo que quería para provocar una buena reacción, así que solo le permití ver mi rostro, hombros y el comienzo de mi busto.

—¿Cómo se supone que lo voy a saber? —me preguntó, un poco exasperado.

Sonreí—. Será mejor que te vayas acostumbrando, después de todo, ahora vivirás con varias mujeres, y a diferencia de antes, ya no serán simples amigas, hermana, o socia, serán parejas, o como mínimo, amantes. Y no dudo que más de una tenga este grado de… exhibición.

—Supongo que tienes razón…

—Y si tienes suerte, también te acostumbrarás a ver lo que hay más abajo.

Cof, Cof… nunca pensé que fueses el tipo de persona que coquetea de esa forma.

—Hmm… —Fruncí el ceño—. Yo tampoco, aunque no lo hice solo por eso…

—¿Por molestarme? —me preguntó.

Sonreí—. En parte, pero no solo eso.

—¿Entonces?

—Quería saber si todavía tendrías algún tipo de reacción —comenté.

—¿Reacción? —Había incredulidad en su voz.

—Bueno, estuviste con Liz, ¿no es así? —le pregunté—. Aunque me moleste admitirlo, debe de ser muy atractiva a los ojos de cualquier hombre, ¿no? —pregunté—. Además, es prácticamente seguro que Sella intervino, debido a la incapacidad de Liz, así que no sería una sorpresa que acabases haciéndolo con ella también. ¿Me equivocó?

—No… —me contestó, al principio, un poco inseguro—. Sin embargo, aunque Liz es atractiva, creer que solo por haber estado con ella ya no iba a tener ningún tipo de reacción al ver a una mujer atractiva desnuda, es un poco demasiado. Además, es justo como dijiste, sobre su incapacidad, o mejor dicho, falta de delicadeza.

—¿Oh? ¿No fue placentero? —pregunté, interesado.

—No lo fue, al menos, no al principio, y si Sella no hubiese estado allí, tal vez no lo hubiese sido en lo absoluto —me contestó, con un poco de incomodidad—. No solo por la fata de delicadeza de Liz, sino también por su falta de sensibilidad.

—¿Y Sella?

—Pues me alegro de que haya estado —me respondió—. Puede ser sorprendentemente… lujuriosa, a pesar de ser la que siempre parece estar calmada. En ese sentido, se parece un poco a ti.

Fruncí el ceño—. ¿Eso es un cumplido? —le pregunté.

—No sé —me respondió—. Es solo mi apreciación.

Fruncí el ceño—. Creo que estás malinterpretando un par de cosas… —contesté—. No es como que le envíe este tipo de fotos a cualquiera, se la estoy enviando al chico con el que, públicamente, estoy comprometida. Y además, internamente, estamos saliendo, ¿entiendes?

—Por supuesto —me contestó, un poco inseguro—, no quise ofenderte.

—Mientras lo tengas claro —contesté.

—¿Qué mas has hecho? —me preguntó, tratando de cambiar el tema de conversación.

Sonreí—. Ve a dormir.

—¿Eh? —exclamó.

—Te oyes muy cansado, tonto —le contesté—. Sé que te estás esforzando, pero no quiero que mermes tu salud, podemos hablar cuando hayas descanso, ¿te parece?

Por un momento, hubo un silencio, pero solo duró unos instantes—. Gracias, Fillia.

—De nada, yo también aprovecharé para descansar —contesté.

—Buenas noches, que descanses —me dijo.

—Tu también —respondí—. Descansa.

Rhzzz… Rhzzz…

Un zumbido, directo a mis oídos, abrí mis ojos, y el techo del taller me dio la bienvenida. Rápidamente, me levanté, me quité el pijama y me coloqué mi uniforme, luego de esto, tome mi arma, mis implementos, y caminé hacia la puerta de mi habitación.

Coloqué mi oído sobre la puerta, intentando escuchar algún tipo de sonido, pero nada, el sitio se encontraba en completo silencio. Saqué un rollo de alambre de mi bolsa y, utilizando la misma técnica que mi Señora, cree dos Ibis, quienes alzaron el vuelo luego de estar completos. Lentamente, abrí la puerta, y dejé que los golems, saliesen de la habitación, estos sobrevolaron el pasillo, y no escuché ningún ataque, utilizando el atributo de mi familia, el flujo y la transferencia de poder, mandé mi propia conciencia momentáneamente a los golems, mientras mi cuerpo permanecía dentro de la habitación, de esta forma, pude analizar el pasillo sin exponerme.

Efectivamente, estaba vacío, así que devolví mi conciencia a mi cuerpo y salí de mi habitación, al haber activado mi Código Místico, el sonido de mis pasos fue disipado, así que no hice ningún ruido, y, al mismo tiempo, este se camufló con el medio ambiente. Con la Thompson Contender en mis manos, comencé a recorrer el taller, haciendo que los Ibis avanzasen por delante de mí.

«Ese zumbido fue el sonido de una de las barreras, eso significa que algo o alguien irrumpió dentro de nuestro territorio», analicé la situación mientras avanzaba por los pasillos, «¿La Reina? ¿Alguno de los Lores? O tal vez… ¿Una organización externa?», me pregunté, la Reina podría querer ponerme a prueba, o eliminarme, si es que le disgustó mi respuesta de esta tarde, y por supuesto, también estaban los Lores, de entre ellos, estaba seguro que los Eulyphis no perderían ninguna oportunidad que les permitiese asesinarme, por otro lado, los Yggdmillennia y el gobierno de los Estados Unidos, ambos tenían razones para antagonizarme, debido a la última misión de Shirou.

¡Clank; Crash!

Un sonido metálico, a penas tuve tiempo de reaccionar, no, de hecho, fui muy lenta, salté hacia atrás, y solo gracias al ataque automático de mis golems que tuve tiempo suficiente como para esquivar el embate.

Las garras de mi enemigo impactaron contra el piso y lo resquebrajaron, los disparos de mis golems lo habían ralentizado, y la segunda hondada lo hizo retroceder. Gracias a esto, pude observarlo, no era humano, era una construcción morada y dorada de aspecto humanoide, pero lejos de ser uno.

«¿Un títere? Van-Fem es un maestro de títeres, y Ernest era uno de los suyos, ¿puede que se trate de él?», me pregunté, «Pero Altrouge estaba planeando una reunión para hacer una alianza, ¿será que debido a lo de Ernest, ha desechado la oportunidad y nos ha declarado la guerra?». Negué con mi cabeza, no, estaba pensando de más, en este momento, tenía que encargarme primero de esta cosa.

Luego de haber sido forzado a retroceder, la criatura avanzó nuevamente, solo que, a pesar de tener forma humanoide, la cosa se movió a cuatro patas, y con cada movimiento de sus extremidades, un horrible sonido chirriante era producido; nuevamente, mis golems dispararon. El autómata, como si de una araña se tratase, saltó hacia las paredes para esquivar los ataques, y luego se abalanzó sobre estos; debido al tamaño del pasillo, logró cazar a uno, y pude ver como lo desgarró con una facilidad aterradora.

—¡Degen! —grité, y mi segundo golem se transformó en una espada. Luego de esto, se lanzó directamente hacia el torso del autómata, clavándolo contra el suelo, por un momento, creí que todo había terminado, pero, sin perder ni un instante, la criatura intentó moverse, sin importarle si tenía que partirse a la mitad para poder alcanzarme.

Al ver esto, no dudé, roté el cargador de mi pistola, para que la bala qué quería fuese disparada, y me alejé la distancia suficiente como para asegurarme de que la bala se activase, al mismo tiempo en que agradecía mentalmente a Shirou por haberme entregado la pistola y enseñado a disparar. El sonido del proyectil, saliendo disparado de la recámara, inundó el pasillo mientras se dirigía hacia el autómata.

La Thompson Contender era un arma poderosa equipada con balas especialmente poderosas, pudiendo mostrar un poder destructivo más que considerable, capaz de perforar fácilmente chalecos antibalas y matar animales grandes de un solo disparo, sus balas eran capaces de un gran daño físico y eran más poderosas que las balas de una mágnum, o al menos, eso me había dicho, por lo que, no debería de tener que considerar el que la bala no pudiese penetrar a la muñeca.

La bala impactó, atravesando la carcasa del autómata, y posteriormente, la criatura que se estaba moviendo descontroladamente, intentando alcanzarme por todos los medios, se incendió en llamas de adentro hacia afuera. La cosa comenzó a moverse sin ningún tipo de control, como si estuviese intentando arrancarse la coraza para poder dejar salir el fuego que le estaba consumiendo. Rápidamente, las llamas se extendieron, saliendo por cada abertura que tenía la criatura, hasta que, finalmente, con la carcasa completamente chamuscada y, en parte, también derretida, la criatura dejó de moverse.

Suspiré, aliviada, el proyectil ígneo había resultado en un éxito. Era la primera vez que lo probaba, así que estaba bastante insegura sobre que tan efectivo sería. Este, obviamente, no era un proyectil ordinario, había sido creado mediante alquimia; los Einzbern siempre habíamos tenido el problema de que éramos inadecuados para la batalla, por eso se había contratado al padre de mi señora durante el cuarto Heaven's Fell; no obstante, ahora que había decidido que no solo cumpliría con el papel de mi Señora, sino que también lo sobreviviría, que no podía permitirme estar indefensa. Además, Shirou no podía estar permanentemente protegiéndome durante toda la guerra, y probablemente, mi sirviente tampoco.

Más allá de las formas ofensivas de la alquimia que ya poseía, necesitaba algo más, y lo iba a conseguir, aunque tuviese qué recurrir a ese demonio de cabellos dorados. Por supuesto, no era tonta, no quería deberle ningún favor a esa mujer, así que decidí acudir a Shirou primero, después de haberle explicado mi situación, él acudió a Manaka, quien, obviamente, no podía quedar mal frente a su amorcito, o tal vez debería de decir, ¿nuestro amorcito? Negué con mi cabeza, no sonaba bien, pero en fin, el caso es que ella declaró que lo mejor sería utilizar un área de la Alquimia más ofensiva, antes que intentar volver más ofensiva el área que ya utilizábamos.

La Alquimia, como sistema taumatúrgico, era enormemente amplio, al punto de estar dividido en dos ramas principales, las cuales después se subdividían en varias áreas. Los Einzbern pertenecíamos a la rama occidental de la misma, la transformación de la materia, especializados en la acuñación de homúnculos, lo cual significaba que había otras áreas de la alquimia dentro de nuestra misma rama que, simplemente, no practicábamos, la idea de Sajyou era incursionar en esas áreas. Un ejemplo de esto, radica en que la alquimia trata, entre muchas cosas, de obtener el control de los cuerpos, la vida y las almas, por lo que, un alquimista también puede actuar como un nigromante. Esto me trajo, una sonrisa a mi rostro, pues en el pasado, mientras mi Señora se internaba en su investigación sobre la Tercera Magia, se dio cuenta de que uno de sus planes no era posible, y se quejó, diciendo que ella era una alquimista, no un evocador espiritual, lo cual hizo que Sella la regañase, recordándole este aspecto de la alquimia, y que la nigromancia caía dentro de la evocación espiritual, al menos, de acuerdo con la Torre del Reloj.

En fin, varias áreas de la alquimia fueron propuestas, como la manipulación del éter o hechizos de desplazamiento, pero aun así, yo prefería mejorar lo que ya tenía, es decir, desarrollar una forma más ofensiva de la Transmutación, algo que la madre de mi señora ya había conseguido en algún nivel (Me ensimismaba en esta propuesta, porque no sabía cuanto tiempo me tardaría en internarme en una nueva área de la alquimia, considerando que ya tenia una diana en la espalda, llamada título de Lord); sin embargo, la demonio de cabellos dorados creía que era un camino complicado de tomar y con limitaciones a la hora de un combate directo, por lo que, sugirió al Galvanismo como la mejor opción, pues era un área mucho más ofensiva. Sorprendentemente, al final, fue la Princesa Vampírica quien tuvo la idea ganadora, al enseñarme un tipo de tierra especial, la cual había utilizado antiguamente un apóstol de su facción, quien, seguramente, había sido un mago antes de haber sido convertido, y la cual me preguntó si me sería útil. Posteriormente, ella me contó lo que a ella le habían explicado anteriormente, lo cual, si bien era lo básico, al escucharle, Sajyou identificó fácilmente el área de la alquimia a la que la Apóstol se estaba refiriendo, el flogisto, una sustancia, más parecida a una esencia, de un peso casi nulo, que no podía ser percibida por los ojos humanos, y que daba paso a la combustión y a la oxidación.

El flogisto era una teoría alquímica creada a principios del comienzo de la Hechicería Moderna, por alquimistas modernos, o mejor dicho, por aprendices de alquimistas, por ende, no se le podía considerar como un misterio antiguo, además, luego de que dicha teoría fue contradicha, hubo un debate entre alquimistas, pues los alquimistas veteranos declaraban que, en sí, la teoría no estaba equivocada, pero si lo estaba su planteamiento, ya que no se había tomado en cuenta los regímenes del elemento fuego, así que, si bien la teoría era aceptada, todo lo respectivo al peso de las sustancias descrito en el planteamiento inicial que llevó a su creación, fue omitido, y ningún alquimista de renombre defendió tales ideas. Eventualmente, la contradicción de la teoría llevó a la teoría de la combustión, la cual fue comprobada y aceptada, provocando que el flogisto, como teoría, perdiese misterio, y de no ser por la omisión de los errores en su planteamiento, explicados por los alquimistas más veteranos, y su explicación de como debería de funcionar, omitiendo el peso de las sustancias, que la teoría hubiese perdido todo fundamento como Hechicería y se habría vuelto un arte perdido.

En principio, la teoría alquímica del flogisto era un área de la alquimia casi tan desconocida para mi como el Galvanismo; no obstante, lo que me mostró el apóstol no fue la Teoría del Flogisto popularmente conocida, sino los orígenes de esta, la Terra Pinguis, alquímica y comúnmente conocida como, Azufre. Aunque llamarla como Terra Pinguis solidificaba mejor su existencia y propiedades mágicas, razón por la que, no utilizaba ese nombre. La base de la teoría era más cercana a las áreas de la alquimia qué practicaba, que lo que acabó siendo su forma revisada, u otras teorías alquímicas como el Galvanismo, por lo que, llamó mucho más mi atención que el resto.

Sin embargo, escoger un área en declive de la Hechicería tenía sus retos, obviamente, refiriéndome a su poco poder, y a cómo podía ser utilizada de forma efectiva y ofensiva. Para eso, decidí ignorar la teoría ya rebatida, y centrarme en sus orígenes, desde el cual podría construir un nuevo sistema alquímico. Mi primer objetivo fue la creación de dos tipos de tierra, las llamadas, Terra Lapídea y Terra Fluida, e ignorar la Terra Pinguis, la cual, posteriormente, sería conocida como flogisto. No fue algo sencillo, todo lo contrario, la Terra Pinguis tenía una base sólida, el Azufre, mientras que las otras dos tierras no, por lo que tenía que transmutar dos sustancias desde cero, las cuales cumpliesen con las características que, se suponía, estos dos tipos de tierra deberían de poseer.

Mientras todos trabajaban en sus respectivos negocios, yo hacía lo propio, trabajé día y noche en este proyecto, y, para bien o para mal, tuve la ayuda de mi Señora, de ese demonio, y del apóstol, quien no solo me contó la base de la teoría, sino que me proveyó de los materiales necesarios para la experimentación, los cuales no fueron pocos. Esto trajo un conflicto interno dentro de mí, por un lado, era obvio que, después de lo que hice, la Princesa Vampírica no me tenía en alta estima, por no decir que si la demonio no me hubiese protegido, seguramente ya estaría muerta, y el castigo que me había dado durante la última reunión tampoco hacía que yo la tuviese en la más alta estima, pero no podía negar lo importante que había sido su ayuda durante la creación de mi propia forma de Hechicería, ni tampoco el que, gran parte de lo que sucedió, fue debido a mi egoísmo, y a mi ambición. Suspiré, de ser posible, quería arreglar las cosas con ella.

A pesar de la ayuda, tomé esto como un proyecto personal, así que no permití que nadie hiciese el trabajo, más que yo, y así, después de días de múltiples fracasos, y de un gasto ingente de materiales, logré transmutar dos tipos de sustancias que cumplían con las características que la Terra Lapídea y Terra Fluida debía de poseer, a su vez que entendí el porqué los creadores de dicha teoría, simples aprendices, no se atrevieron a incursionar en esta área, y simplemente se centraron en la Terra Pinguis, la cual tenía una base palpable, sí, dije base, porque para que mi plan funcionase, la Terra Pinguis no podía tratarse simplemente de Azufre, debía de ser más que eso, pero, al mismo tiempo, debía de tenerlo como base, ya que fue la base de la teoría.

Esta fue la razón por la que no inicié con la Terra Pinguis, pues era la que menos misterio poseía, necesitaba revivir el misterio que anteriormente había poseído esta área de la alquimia, y para ello, era mucho más apropiado crear dos compuestos previamente enunciados, pero jamás demostrados, y hacerlo mediante la propia alquimia, lo cual reviviría el misterio de la teoría desde lo más profundo de sus entrañas, sus orígenes. Luego, tenía que tomar aquello que había sido colocado como la base, y transformarlo para que cumpliese con todas las características que debía de poseer, con el incremento del misterio provocado por la creación de la Lapídea y Terra Fluida, era más que seguro que la Terra Pinguis debía de existir, de forma diferente al azufre, encontrarla fue, tal y como había planeado, posible. El último paso requirió de más materiales, de una gran cantidad de las tres sustancias que había descubierto y redescubierto, para poder transmutarlas en diferentes cosas, minerales, plantas, etc. Con esto, había revivido la teoría del flogisto desde su origen, pues la nueva Terra Pinguis daría pasó a la existencia de un nuevo flogisto, el cual se acoplaría a la teoría del flogisto revisada, e incluiría los regímenes del elemento fuego.

Así, después de semanas agotadoras, vi mi proyecto realizado, había revivido un área en decadencia de la alquimia. Afortunadamente, no tenía que establecer este sistema desde cero, es decir, no necesitaba de grabarlo en el mundo y luego estabilizarlo, lo cual era problemático, pues la mejor forma de estabilización era la difusión, algo irónico, porque la difusión también provocaba el debilitamiento del misterio, pero como el sistema ya estaba establecido y estabilizado desde hacía siglos, que no tenía porque revelar mis misterios.

Ahora que el sistema estaba renovado, tenía que ver como utilizarlo, tenía que diseñar métodos y estrategias para maximizar su potencial ofensivo. Fue entonces cuando recordé la Thompson que Shirou me había dado para que la utilizase, pues él no la necesitaba, tampoco la necesitaba mi señora, y como, públicamente, yo era Lady Einzbern, tenía sentido que yo la portase, pero sobretodo, recordé sus balas especiales, y me pregunté, ¿qué ocurriría si copiase el método, pero colocando las sustancias que había creado dentro de estas? La respuesta a esa pregunta, fueron los proyectiles qué ahora me encontraba utilizando.

Había creado tres tipos de proyectiles diferentes, el que había usado en este autómata, estaba cargado con la Terra Pinguis, la cual podía actuar como un potenciador de los hechizos elementales de fuego, al conferir o imbuir de cualidades aceitosas, sulfurosas y combustibles, a cualquier cosa que la posea. De esta forma, mediante la transmutación y conversión en flogisto, era capaz de volver a casi cualquier materia en una del tipo combustible, y está, en sí misma, podía ser utilizada como uno, además, al facilitar el punto de inflamabilidad, permitía utilizar hechizos de fuego en ambientes donde generalmente sería difícil utilizarlos.

Dicho esto, lo que acababa de utilizar era una bala incendiaría, una bala con Terra Pinguis, la cual actuaba como la carga explosiva que encendía el proyectil. Una bala modificada para evitar que se elevase su temperatura rápidamente, produjendo que esta pudiese recorrer un máximo de diez metros hasta que la temperatura del proyectil fuese lo suficientemente alta como para activar la Terra Pinguis, lo cual también ocurrirá si el proyectil interactúa con una cantidad considerable de energía mágica, en ambos casos se daría paso a la combustión.

Luego de que aseguré de que la cosa estuviese… ¿muerta? Creo que inutilizable sería un término más apropiado, me acerqué a esta, y, con un sencillo Hechizo de conversación elemental, apagué las llamas. Después de asegurarme de que el autómata estuviese frío, me propuse a confirmar mis sospechas, así que tomé la carcasa chamuscada y la forcé, abriendo al autómata.

—Como lo imaginaba —suspiré.

El autómata estaba vacío, es decir, no era más que una carcasa. Los autómatas habían sido un área en declive de la hechicería qué incluso había perdido sus fundamentos para ser llamada como tal, luego, Aozaki Touko había revivido dicha área por su propia cuenta; sin embargo, llegar al nivel de Aozaki era de todo menos sencillo, por lo que, la mayoría de los usuarios de autómatas buscaban recuperar autómatas antiguos y repararlos para volverlos a utilizar. Esta cosa tenía la carcasa de un autómata, pero no era uno, porque no podría funcionar si no tuviese nada adentro.

—Posesión Espiritual… —susurré.

De repente, otro clic metálico, giré rápidamente mi mirada y observé como otro autómata se abalanzaba sobre mí a una velocidad aterradora. No tuve tiempo, no pude esquivar, lo único que podía hacer era intentar cubrirme, y rogar porque mi código místico fuese lo suficientemente resistente como para que no me descuartizase con un solo ataque.

Swish

El sonido de una alabarda cruzó el aire y pasó sobre mí, directo hacia el autómata, con tal velocidad, que este no pudo esquivarlo, siendo atravesado por esta.

—Lady, no bajé la guardia —giré mi mirada y pude ver a una de mis hermanas acercándose me, ella era uno de los homúnculos guardianes que habían sido traídos desde Alemania para proteger el taller.

—Sellen… —dije su nombre—. ¿Cuál es la situación?

—Nos están atacando —me contestó—. Y no solo los autómatas, creemos que hay más, pero se ocultan en las sombras.

—¿Han identificado al verdadero enemigo? —pregunté.

Ella negó con su cabeza—. No, están utilizando a los autómatas como cobertura.

—Los autómatas no son realmente autómatas, son solo carcasas poseídas por espíritus —le informé.

—¿Quién podría proporcionar tantas carcasas y dirigir tantos espíritus a la vez? —me preguntó.

—¿Tantos?

Sellen se giró hacia la ventana, y yo me acerqué a esta, a lo lejos, pude ver destellos y oí levemente el sonido de los choques de las armas—. En cuanto escuchamos la alarma de la barrera, procedimos a intersectar al enemigo, desgraciadamente, no previmos sus números, ni su naturaleza.

—Explícate.

—Sus números no son despreciables, conté al menos treinta de ellos antes de regresar. Otro aspecto molesto, es lo que usted ha dicho, no son autómatas, son espíritus.

Con eso entendí—. El taller. —A lo que Sellen asintió.

El taller Marbury anteriormente había sido utilizado para convertir almas en hadas artificiales, y además había sido construido sobre unas catacumbas, este tipo de lugares actuaba como una especie de Canica de Realidad para los Espíritus, por lo que, podían permanecer, y volver a actuar poseyendo cualquier cosa.

—Al darnos cuenta de esto, decidimos entre todos enviarme hacia el Taller, para advertirla a usted, y a nuestras hermanas mayores —luego de decir esto, Sellen frunció el ceño—. Lo que no previmos, fue que ellos utilizarían esta pequeña abertura y lograrían enviar a dos de sus autómatas, y no solo a sus formas espirituales.

Al escuchar esto, me mordí los labios—. ¿¡Gray!? —pregunté—. ¿¡Donde está Gray!? —Si alguien podía encargarse de esta amenaza, era Gray.

—No he podido ir a buscarla, después de advertir a nuestras hermanas, vine directamente a buscarla a usted —me respondió.

—¿A Leysritt y Sella? —A lo que ella asintió—. ¿Qué están haciendo ahora?

—Estábamos en desventaja en el frente, así que decidieron ir como refuerzos —me respondió—. Fueron ellas quienes me ordenaron buscarle y protegerle, también me ordenaron llevarla al núcleo del taller.

Fruncí el ceño, aunque eran mis sirvientas personales mientras actuaba como Illya, y por ende, protegerme debería de ser prioridad, no podía negar que su elección podría ser la mejor, eliminar al enemigo rápidamente mientras yo me resguardo en la parte más profunda y protegida del taller. Además, si había treinta autómatas, sumados a posibles enemigos ocultos en las sombras, eso significa que somos superado más de seis a uno, así que es vital que Liz incline la balanza a nuestro favor.

Medité la situación, y tomé una decisión—. Cambio de planes, yo iré al núcleo del taller y estaré atenta en caso de que necesitemos activar el resto de las defensas, tú, por otro lado, debes buscar a Gray, si alguien puede resolver este problema, es ella.

—Pero… —intentó rebatirme.

—¡Es una orden! —exclamé—. Mantenme al tanto de todo, tienes tu celular, ¿no es así? —Sellen asintió—. Si eso no funciona, utiliza el Flujo y la Transferencia de poder.

—Comprendo, en ese caso, por favor, cuídese, Lady —me contestó, antes de salir del pasillo y buscar a la chica.

Dicho esto, yo también salí corriendo hacia el núcleo del taller. Después de analizar la situación, me di cuenta de lo que estaba ocurriendo, era un ataque, un claro ataque contra nuestra facción, ¿de quién? Considerando los datos que tenía, podía apostar el Das Rheingold porque esto había sido planeado por Rufleus Nuada-Re Eulyphis, el Lord del Departamento de Evocación Espiritual, ya que, desde mi punto de vista, solo él podía ordenar a una gran cantidad de espíritus el que nos atacasen, al mismo tiempo en que podía gastar fondos en comprar todas esas carcasas de autómatas para hacerlas pasar por un ataque de autómatas, si es que no las tenía desde un principio. Además, si realmente se trataba de Rufleus, entonces, una de nuestras defensas, las catacumbas llenas de espíritus, bien podrían convertirse en nuestra perdición, por eso era vital que Gray entrase en acción, ella y Add eran nuestras cartas de triunfo absoluto.

Mientras me retiraba, creé dos golems más, no sabía en qué momento algún otro espíritu poseyendo algún objeto, o peor, algún infiltrado, pudiese atacarme de la nada.


Sella

—¿Esto es realmente necesario? —le pregunté, con el ceño fruncido.

—Sí —me respondió fría y tajantemente, pero, a su vez, con una pequeña y molesta sonrisa—. Eres lenta, Sella, necesitas hacer más ejercicio.

Que alguien con esas… con ese peso extra, me dijese que era lenta y que tenía que hacer ejercicio, era una burla qué no iba a permitir—. Sabes cuales son las especificaciones de mi cuerpo, no importa si entreno, los cambios serán menores. ¡Así que deja de decir tonterías!

—Refuérzate.

—¡Eso intenté, hasta que me sujetaste, para luego cargarme como un costal de papas! —protesté, enojada.

—Incluso si te refuerzas, sigues siendo débil —me contestó.

—¡Entonces porque lo sugieres en un principio, idiota sin cerebro! —le contesté.

Por un momento, no me contestó, y, cuando creía que su capacidad para responderme había llegado a su límite, volvió a hacerlo, pero no para seguir molestándome—. Llegamos.

—¿Eh? ¡Hey! —grité, mientras Leysritt saltaba hacia un lado y me arrojaba al suelo. Coloqué mis manos frente a mí, para evitar estrellarme contra el suelo, y me levanté rápidamente—. ¿¡Por qué demonios!? —Pero entonces me di cuenta, en el lugar donde nos habíamos encontrado, ahora lo ocupaban cinco cuchillas, proyectiles de los autómatas.

—A trabajar —expresó Leysritt, sin prestarle atención a mis palabras—. ¿Estás lista? —me preguntó, mientras colocaba su mano sobre la maleta que traía en la mano con la que no me había estado cargando.

Observé como la energía mágica de Leysritt activaba la maleta, y como esta se transformaba, cambiando su forma, cubriéndola, transformándose en una armadura para protegerla, al mismo tiempo en que dejaba en libertad a su alabarda.

La armadura era Die Rüstung des Riesen, una armadura hecha de una aleación entre oricalco y mitril, según lo que Shirou nos había explicado, y la cual poseía un hechizo alquímico de trasmutación que le permitía cambiar entre la forma de armadura y de maleta. Su característica principal, era su monstruosa resistencia, y, sin embargo, debido a los materiales que la conformaban, también era relativamente liviana.

Este nombre, puesto por Leysritt, el cual significaba, armadura del gigante, le dio la idea a Sajyou de dotarla de la capacidad para absorber energía mágica, y así aumentar sus capacidades físicas, ya que se decía que algunos gigantes podían convertir los ataques en energía mágica; lo que provocó que Sajyou hiciese exactamente lo opuesto: convertir la energía mágica en mayores capacidades físicas, y debido a que Leysritt ya era muy fuerte, Sajyou se enfocó en aumentar aún más la resistencia de la armadura y, sobre todo, su velocidad, el cual era uno de los puntos o débiles de Leysritt.

Desgraciadamente, para utilizar esta armadura al máximo de sus capacidades, ella debía de llenarla constantemente con energía mágica, y ella no era particularmente competente en esta área; Shirou comentó que tenían la posibilidad de darle un reactor de energía mágica; pero los generadores en miniatura, como el que se le podía dar a la armadura, poseían un flujo de energía continuo, y dependía de Leysritt el controlarlo, y como ella no tenía amplias habilidades en esta área, se descartó la opción, al ser demasiado peligrosa en caso de una sobrecarga, así que, al final, este aspecto dependía de mí.

En cuanto a su alabarda, Riesenarm, había sido reforzada y renombrada como Großer Riesenarm. Había sido reforzada utilizando mitril, y mejorada por Sajyou y mi señora, quienes le habían colocado un hechizo que ajustaba la gravedad del arma dependiendo de la energía mágica que la imbuyese, haciéndola más pesada o más ligera, así como las runas Algiz, runa qué la envolvía con un poder protector, debilitando los ataques que pudiese recibir, y, por ende, mejorando sus capacidades como arma defensiva, y también con Yr, la cual le ayudaba a usar el arma de forma de forma más eficiente, permitiendo sacarle todo su potencial; todo esto aumentaba en gran medida su poder como un arma de "ataque defensivo".

Yo, por otro lado, no tenía ninguna armadura, más allá de mi código místico, tampoco tenía un arma nueva, como Fillia, pero tenía esto, mis guantes. Eran un código místico con apariencia de simples guantes de malla, sin embargo, habían sido creados utilizando un talismán importado desde Grecia, los Hilos de Ariadne, hilos creados en la Isla de Creta y con la particularidad de "guiar hacia el lugar de destino", entrelazados con cables de mitril y cabello de unicornio, estos eran los guantes de una maestra de títeres.

No era acta para la batalla, lo sabía, pero con estos guantes podía apoyar a otros combatientes. A diferencia del resto de marionetistas, estos hilos no quitaban automáticamente el control de las extremidades de a quienes se unan, a menos que yo los forzase, en cambio, su capacidad principal está basada en el atributo de los Einzbern, el flujo y la transferencia de poder. A través de los hilos podía verter energía mágica para transferir la misma y también vincular hechizos, lo cual me permitía hacer cosas como aplicar refuerzo, hechizos curativos, entre otras cosas, sin tener que entrar en contacto directo con mis objetivos. Y si bien podía tomar el control de a quienes controlaba como una marionetista tradicional, debido a que mi marioneta (me gustaba poder llamarle así), era Leysritt, prefería simplemente mejorarla y dejarle a ella el combate, y solo ayudarla cuando lo veía necesario.

Me ajusté mis guantes e hice que los hilos se alargasen, los hilos de cinco de mis dedos se dirigieron hacia Leysritt, conectándose a sus extremidades y torso, luego estiré los dedos de mi otra mano y los hilos se alargaron conectándose a cada uno de los cinco de mis hermanos menores, quienes habían resistido el asalto enemigo. Y luego de eso, comencé a lanzar.

Mis hermanos habían resistido el asalto, pero no sin heridas, pude ver como el uniforme blanco se había teñido de rojo, era fuerte y resistente, pero estas cosas eran "autómatas" qué habían sido diseñados para luchar y los cuales poseían siglos de misterio acumulado, tal vez los códigos místicos podrían aguantar unos cuantos ataques, pero era imposible que los bloqueasen todos.

Utilizando el atributo, flujo y transferencia de poder, transmití mis pensamientos hacia mis hermanos, «Retírense, de ahora en adelante, Leysritt será la vanguardia, y ustedes apoyarán desde la retaguardia», al ser superior a todos ellos en la cadena de mando, ninguno desafió mi orden, todos y cada uno de ellos comenzaron a retirarse lentamente y en formación. Al ver esto, Leysritt se abalanzó hacia adelante.

Mientras enviaba hechizos curativos hacia mis hermanos, también comencé a enviar energía mágica hacia la armadura de Leysritt, produciendo que sus habilidades físicas aumentasen. Leysritt corrió rápidamente a una velocidad sobrehumana, había sido diseñada para poder igualar a los espíritus heroicos en fuerza, pero en agilidad y resistencia se quedaba atrás, ahora, mientras la armadura funcionase, eso era cosa del pasado.

Großer Riesenarm golpeó a los autómatas como un martillo golpeaba a un clavo, como un huracán arrasando todo a su paso, como si los autómatas no fuesen más que muñecas de trapo, era simplemente devastador. Les dije a mis hermanos que apoyasen desde la retaguardia, pero, ¿qué tipo de apoyo le podían dar a un huracán viviente que se encontraba arrasando todo lo que se le ponía por delante? Además, aunque me molesta a admitirlo, ella ya no era simplemente musculo, había luchado contra Shirou varias veces, y se había visto forzada a utilizar la cabeza, no literalmente, para mantenerlo a raya durante sus peleas.

En un instante, veinte se volvieron diez, diez se volvieron cinco, y de cinco disminuyeron a cero, convertidos en pedazos, triturados, convertidos en polvo. Su alabarda había sido creada con tungsteno y reforzada con mitril, sumados a los hechizos que poseía y a la fuerza monstruosa qué ella estaba ejerciendo, era correcto que este fuese el resultado.

Al ver que todo había acabado en unos segundos, suspiré; no obstante, esto solo me duró unos instantes. Fue un destello, el sonido de un disparo, uno extremadamente sonoro, y luego, una explosión, una poderosa explosión, una que me cegó, antes de hacerme caer cuando el suelo tembló y fue arrasado.

Había mucho humo, mezclado con tierra, que me impidió ver lo que había ocurrido, pero obviamente, era un ataque enemigo, un ataque dirigido a Leysritt. Me levanté, e intenté disipar el polvo, no grité, porque si lo hacía podía darles un objetivo a nuestros enemigos, además, los hilos permanecían, así que estaba segura de que no había sido borrada por el ataque, giré mi mirada hacia el resto del grupo y pude verlos tirados en el suelo, habían sido arrojados a este por inercia, pero, afortunadamente, como el ataque estaba dirigido a Leysritt, lo que los había golpeado no fue más que un rebote lejano. La densa capa de humo y tierra comenzó a moverse desde adentro, y pude divisarla, al hacerlo, no pude evitar dejar que al aire atrapado en mis pulmones escapase.

A pesar de la fuerza del proyectil, a pesar de la explosión, la armadura había recibido el impacto y no parecía tener daños severos.

—F-Fue un misil… —Giré mi mirada hacia el grupo, y uno de mis hermanos se levantó con dificultad.

—N-No estamos siendo atacados, solo por magos —dijo otro, mientras comenzaban a levantarse, uno detrás de otro.

—R-Rápido, creen las trincheras —ordenó el líder del escuadrón, y pude ver como todos comenzaron a dirigir sus manos al suelo, y utilizaron la transmutación para cambiar el terreno, el suelo se levantó, creando muros de gran grosor, con pequeños agujeros en estos. Aunque conmigo el caso fue diferente, el suelo no se levantó, sino que se hundió, ocultándome, y permitiéndome mantener mis hilos conectados.

—¡Utilicen cualquier arma que todavía funcione, si no tienen ninguna, comiencen a disparar energía mágica! —Uno de ellos gritó, y pude ver desde abajo como comenzaron a disparar desde los huecos de la pared, y se movían de lado a lado, sin quedarse mucho tiempo en una misma posición.

Sentí como los hilos se estiraban y giré mi mirada hacia Leysritt, quien después del disparo, fue atacada por otros proyectiles enemigos, aunque ninguno tan poderoso como el primero. Por unos instantes, ella se había quedado sin moverse, y durante ese tiempo, temí que el primer ataque hubiese sido más dañino de lo que parecía, pero afortunadamente, vi como movió la cabeza de un lado al otro, y comenzó a defenderse de los ataques entrantes.

«Necesito más energía», escuché su voz, y pude notar que se notaba un poco conmocionada, pero al menos no noté dolor en su tono de voz.

No dudé, y comencé a transmitir energía mágica, al mismo tiempo en que lanzaba hechizos para mejorar su velocidad y resistencia aún más, y me reforzaba por cualquier cosa, mientras Leysritt comenzaba a correr hacia el enemigo, siendo cubierta por los disparos del escuadrón; pude ver cómo, una vez más, un sonoro disparo y un proyectil del mismo tipo que el que había disparado inicialmente fue lanzado nuevamente, pero esta vez no me agarraron desprevenida, en el mismo instante en que escuché la explosión inicial, jalé los hilos y la obligé a esquivar el ataque forzosamente por unos poco centímetros, permitiéndole seguir con su persecución y Leysritt misma maniobró para cortar en dos dicho proyectil.

Los disparos volaron de un lado al otro, chocando contra los muros que habíamos levantado, no había descuidado a mis hermanos, todavía los estaba curando mientras ayudaba a Leysritt. Todo acabaría cuando ella llegase frente al enemigo, pero, en el peor de los casos, si necesitábamos huir, podíamos forzar nuestra retirada, pues las catacumbas se extendían debajo de nosotros, solo necesitábamos abrir una abertura en la superficie del suelo lo suficientemente profunda como para acceder a estas, cosa que, con la transmutación, no debería de resultarnos demasiado complicado.

«Fillia, ten cuidado, hay algo más detrás de esto».


Gray

¡Slash!

—¡Ihihihihi! —Lo escuché reírse, anteriormente, lo consideraría irritante, pero, después de no escucharlo en tanto tiempo, lo sentía reconfortante—. ¡Esta noche es un verdadero buffet!

Los espíritus nos estaban atacando desde casi todas las direcciones, poseyendo rocas, calaveras, huesos y demás objetos.

—Debemos alcanzarlo, ¡rápido! —expresé, mientras continuaba cortando a través de todos los espíritus.

Avanzamos dentro de las catacumbas, persiguiendo a los espíritus que había sentido desde el taller.

—¿¡Quién demonios estaba tan loco como para dejar algo como esto suelto aquí!? —me preguntó Add, pero, sinceramente, no tenía respuesta.

Hacía unos minutos atrás…

Me encontraba acostada dentro de mi cuarto, pero por mucho que quisiese dormir, no podía, había algo, una… intranquilidad, algo que no me dejaba descansar. Súbitamente, escuché un zumbido en mis oídos, y entonces, supe las cosas no estaban bien. Ese zumbido era el sonido de la barrera, una alerta, indicándonos que algo había traspasado los limites de nuestro territorio.

Me levanté rápidamente, me arreglé tan rápido como pude y tomé a Add.

—¿¡E-Eh!? ¿¡Hey!? ¿¡A donde vamos!? —me preguntó Add, despertándose al sentir el movimiento—. ¿¡Qué demonios está sucediendo!?

—Eso es lo que quiero averiguar —contesté—. Algo entró dentro de la barrera, creo que nos están atacando.

—¿Qué mago sería tan estúpido como para atacarnos? —me preguntó, para luego callarse durante unos instantes, antes de volver a hablar—. Heh… sabes qué, olvídalo, hay muchos idiotas allá afuera, tu novio el primero. —Sonreí, mientras comenzaba a zarandearlo con cierto sentimiento de nostalgia—. ¡E-Espera! ¡D-Detente, entendí, entendí!

Salimos de la habitación con cuidado, observando el pasillo vacío.

—Dios… no pensaba que fueses el tipo de novia protectora… —siguió quejándose mi amigo.

—Add…

—¿Sí?

—Cállate un momento, algo está mal. —El pasillo estaba completamente vacío, lo cual no era extraño, pero estaba segura de que algo estaba mal—. Vamos a echar un vistazo —dije, luego saqué a Carnwennan, y me sumergí en las sombras.

Caminé por los pasillos, a media qué avanzaba, la sensación en mi pecho de que algo estaba mal no hacía más que aumentar. Luego de girar al siguiente pasillo, pude ver como uno de los guardias homúnculos corría hacia mi dirección, por un momento, pensé que me había visto, pero me pasó por al lado, al darme cuenta, desactivé a Carnwennan y grité su nombre, o, bueno, lo intente, sinceramente, todos ellos eran tan parecidos que no podía distinguirlos los unos de los otros, salvo por las tres damas de Illyasviel, con quienes había tratado durante más tiempo.

—¡H-Hey! —Al final, no pude identificarla, y solo eso salió de mis labios, avergonzándome un poco.

Para mi sorpresa, la mujer se detuvo instantáneamente, y dio media vuelta, al notarme, corrió rápidamente en mi dirección, y tuve el impulso de tomar a Add, por cualquier cosa.

—¿Por qué corres así? —preguntó Add—. Parece como si hubieses visto un fantasma, ihihihi…

—Uno, bueno, varios… —le contestó, luego de detenerse.

—¿¡Qué!? ¿¡En serio!? ¿¡Oíste, Gray!? ¡Buffet nocturno!

Ignoré las habladurías de mi compañero, y me dirigí hacia ella—. ¿A qué te refieres?

—Estamos siendo atacados —me contestó—. Por espíritus malignos, están poseyendo carcasas de autómatas para atacarnos —me explicó—. Me reuní con Lady Fillia y me pidió que la encontrase, dijo que usted podría ayudarnos.

Fruncí el ceño—. Bien, entiendo. Tú ve adonde está Fillia, seguramente ella es el objetivo

—¿Y usted? —me preguntó.

—Si se trata de espíritus, entonces tengo que ir a las catacumbas, los seres espirituales se vuelven más poderosos devorando a otros seres espirituales, así que las catacumbas seguramente serán su objetivo —le expliqué.

—Comprendo —me contestó con un asentimiento—. Lo dejo en sus manos, Lady.

Asentí, y ambas nos separamos. Corrí rápidamente por el taller, ignorando los gritos de mi compañero de que tuviese más cuidado, la entrada más cercana a las catacumbas se encontraba en la biblioteca, así que allí me dirigí. Después de varios pasillos, me encontré enfrente de la puerta de esta, la abrí, y entré, para luego dirigirme hacia uno de los candelabros de pared, al cual jalé hacia abajo, produciendo que uno de los muros temblase y se retrajese, abriendo un pasadizo hacia las catacumbas.

Me adentré en este y bajé una escalera en forma de caracol, después de pisar muchos escalones, llegué finalmente hasta esta. Originalmente, las catacumbas eran una de nuestras defensas, pero ahora estaba siendo utilizada como un arma en nuestra contra, probablemente, por un mago poderoso relacionado con los espíritus.

Las velas se encendieron a mi paso, e, inicialmente, no noté nada, nada en lo absoluto, y eso era, cuanto mínimo, preocupante, pues estas catacumbas habían sido llenadas con espíritus, por lo que, si no se encontraban rondando el área, podría significar que… habían sido devorados. Caminé por los túneles, pero estaban completamente vacíos.

—¡Recuerda que este cementerio es un laberinto! —me recordó Add—. ¡Si seguimos así, para cuando encontremos a los espíritus enemigos, ya habrán devorado a todos los demás espíritus! — dijo como un gruñón. Sinceramente, no sabía si Add estaba molesto porque nuestros enemigos se fortalecerían, o porque el buffet se le escaparía.

No obstante, él tenía razón, si seguíamos así, no seríamos capaces de evitar que los espíritus enemigos devorasen al resto de espíritus de las catacumbas.

«Tengo que sentirlo, como lo hice antes», cerré mis ojos y me concentré. Poseía una elevada sensibilidad espiritual, cosa que anteriormente me había permitido hacer cosas como, ver los sueños de Faker, o percibir al manager del Rail Zeppelin. Ahora la estaba utilizando para buscar a los espíritus de las catacumbas, funcionó, pude sentirlos, una sensación poco grata, pero necesaria. Al abrir los ojos, comencé a correr, era una sensación extraña, como saber que estaba corriendo hacia la boca del lobo.

Corrí por los túneles, tan rápido como pude. A medida que los atravesaba, empecé a anotarlos, y, súbitamente, lo observé, una, no, no era una, eran varias, varias calaveras. Solo fue un instante, pues la criatura comenzó a escaparse en cuanto me notó. Le di caza, en el mismo momento en que el espíritu se movió, lo perseguí; sin embargo, y desgraciadamente, pronto fui atacada por los mismos espíritus que habíamos traído para defendernos. Dichos espíritus no eran necesariamente malignos, pero estaban lejos de ser benignos, aún así, los habíamos traído porque, conmigo, Lord Einzbern, y Sajyou aquí, no podrían volverse en nuestra contra. Así que los confinamos a las catacumbas, impidiéndoles salir, y utilizándoles como guardianes, lo que nunca se nos ocurrió es que un mago podría utilizar otros espíritus para que sometiesen a los nuestros y los utilizasen como alimentos.

El espíritu, o espíritus, sinceramente no lo sabía, escapó de mí, probablemente, con la intención de ganar el tiempo suficiente que le permitiese devorar más cuerpos espirituales. Los espíritus que quedaron atrás tomaron posesión de los huesos, rocas, e incluso las antorchas, y cargaron en mi contra.

Tomé a Add y lo saqué de su jaula—. ¡Ihihihi! ¡Bien, comencemos con este buffet!

En este sitio tan angosto me era imposible luchar libremente con cualquiera de las formad de Add, salvo, tal vez, por el arco, además, no podía olvidar que todo esto no era más que una distracción, y que debía encargarme del intruso, así que, en vez de convertir a Add en alguna de sus formas ofensivas, decidí transformarlo en una forma defensiva, la de escudo.

—¡Add, escudo!

—¿¡Eh!?

—¡Ahora!

—¡Bien, bien, a sus ordenes, princesa! —contestó de forma bastante gruñona.

La forma de Gran Escudo de Add era un escudo torre casi tan grande como yo, encendí mi núcleo mágico para poder hacer uso de aquella habilidad, explosión de energía mágica, y levanté el escudo mientras corría a toda velocidad, llevándome a todos los espíritus por delante, y por ende, chocando contra los huesos, piedras, etc.

Finalmente, dejé de sentir golpes en el escudo y me detuve, al hacerlo bajé el escudo y vislumbré que ya no había espíritus atacándome. Tal y como pensaba, habían sido dejados como mera distracción, y el espíritu mayor estaba cerca, podía sentirlo, erizándome la piel. Me adentré más y, para mi sorpresa, lo que me esperaba al fondo del túnel, era una salida hacia el exterior.

—¡Oh, genial! ¡El idiota se fue a un área abierta! —exclamó mi compañero.

Eso era bueno, luchar en un túnel estrecho era en extremo complicado; sin embargo, por esta misma razón, que no entendía el porqué había abandonado los túneles. Al menos, hasta que salí al exterior.

—Okey… me arrepiento de lo que dije, esto es una mierda —expresó mi compañero, luego de ver lo que nos esperaba.

Lo que nos esperó en el área abierta fue un fantasma de tamaño masivo, de más de cuatro metros de alto, era un esqueleto humano gigantesco con cuencas vacías y, en varias partes de este, tenía incrustadas varias calaveras. Portaba un velo negro, tenía cuatro brazos qué terminaban en garras esqueléticas, y las cuales estaban cubiertas por llamas azules y violetas.

—¿Todavía tienes hambre? —pregunté.

—Tal vez esto sea más de lo que puedo masticar —contestó medio burlonamente mi compañero.

No estaba bromeando del todo, esta cosa era fuerte, muy fuerte, al punto de tener un cuerpo espiritual. No sabía si ponerlo al nivel de un Espíritu Heroico, pero sin duda era mucho más poderoso que el fantasma del Sr Ernest, la cantidad de energía mágica qué estaba emanando era más que prueba suficiente. Esto también me hizo pensar en que esto debió de estar cuidadosamente planeado, pues no veía a varios espectros, solo a uno, así que, o todos habían sido uno desde un principio, o todos se habían vuelto uno comiéndose los unos a los otros; fuese como fuese, ahora solo había uno, y además, quien envió a este espíritu, también nos había estado vigilando, pues si bien era conocido que el taller estaba construido sobre una serie de catacumbas, los espíritus que vivían en estas habían sido limpiados, o mejor dicho, extraídos, durante lo ocurrido con la Cacería Salvaje, acontecimiento registrado por legislación, así que, la única forma de saber que las catacumbas volvían a estar llenas, es habernos espiado mientras transportábamos nuevos espíritus hacia estas.

El fantasma dejó de escapar, parecía que había devorado tanto como había querido, y ya parecía estar listo para enfrentarme. Rápidamente, transformé a Add en su forma de guadaña, y volví a encender mi núcleo de dragón para enfrentarlo.

Este, por su parte, se aproximó hacia mí, no era muy rápido moviéndose, pero si atacando; esquivé las garras esqueléticas que destruyeron el suelo con su impacto, destruyendo el terreno, y me lancé contra este, pero una segunda garra esquelética fue su respuesta, me impulsé con una explosión de energía mágica, evitando el segundo ataque, y estando lo suficientemente cerca como para blandir mi lanza, ataqué, pero…

¡Slash; CRASH!

La tercera fue la respuesta, y luego la última, con cuatro brazos, cuatro garras esqueléticas, el fantasma podía atacar consecutivamente, una y otra vez; gracias a mi explosión de energía mágica, podía esquivar con relativa facilidad sus ataques, a pesar de su velocidad, pero, incluso cuando logré encontrar un punto ciego, después de esquivar cuatro ataques consecutivos, y cuando estuve a punto de atacar, las calaveras se separaron desde su cuerpo para atacarme y evitar que lo dañase. Corté una detrás de otra, pero cuando ya había terminado con estas, nuevamente me enfrenté a las garras de espectro.

No pude moverme a tiempo en medio del aire mientras las garras venían hacia mí, así que me vi obligada a transformar a Add nuevamente en su forma de escudo, el ataque me arrojó hacia atrás, pero logré evitar daños mayores. Esto era complicado, realmente complicado, no tuve tiempo para responder, solo pude recomponerme, los ataques vinieron inmediatamente después. Hice fuerza y aguanté los embates del fantasma, todas mis armas absorbían energía mágica en algún nivel; sin embargo, este espectro había devorado tanta energía mágica, sumado a su fuerza base, que no era capaz de percibir ninguna disminución de su parte, a pesar de todo lo que había absorbido.

Rápidamente, mientras aguantaba su embate, tomé un pequeño recipiente de sal de mi abrigo, lo destapé y se lo arrojé por encima del escudo, luego, en aquel idioma que había aprendido de Merlín, conjuré un hechizo, la sal era un elemento que había sido utilizado tanto en rituales de purificación, como en rituales de entierro, desde la antigüedad, y esta brilló y explotó en numerosas luces blanquecinas qué dañaron y cegaron al fantasma después de que terminé de conjurar.

¡GRRROOOOWWWW!

El fantasma rugió desconcertado, pero ese alarido se convirtió en un grito de dolor cuando fue golpeado por Add en su forma de martillo, originalmente, este podía absorber energía mágica y liberar dicha energía a través de los escapes, lo cual permitía poderosos ataques de explosión de energía mágica, similar a la habilidad, explosión de energía mágica, de hecho, en cuanto a poder, podría ser cercano a dicha habilidad en el rango D. Irónicamente, ahora lo estaba cargando con dicha habilidad, y aunque podía aumentar aun más su poder de ataque mediante esta, me contuve, a fin de cuentas, imbuir con demasiada energía mágica a un arma que no estaba hecha para ello, podía provocar que se destruyese, lo cual le había pasado a Caliburn.

El golpe a máxima potencia hizo retroceder al espectro, y si sus gritos eran indicativo de algo, le había hecho daño, pero… no lo suficiente como para causarle una herida mortal o hacerlo desaparecer, y el martillo… era el arma con mayor poder ofensivo en la que Add podía transformarse.

«Tal vez solo necesite unos cuantos golpes más», y, sin darle la más mínima oportunidad de responder, corrí para atacarle nuevamente.

¡GWAAAASHHRR!

Otro rugido, inicialmente sonaba como una bestia, pero luego se convirtió en un sonido similar al de unas uñas arañando una pizarra. Era estridente y, al mismo tiempo, perturbador, me hizo temblar y, cuando me di cuenta, me encontraba paralizada.

¿Era una especie de hechicería qué utilizaba el sonido? ¿O tal vez un ataque mental o espiritual? No lo sabía, pero fuese lo que fuese, me había paralizado, y, por mucho que intentaba liberarme, no podía, mi cuerpo no me obedecía. Giré mi mirada hacia arriba y las vi descendiendo hacia mí, cuatro manos esqueléticas cubiertas por llamas azuladas y violetas.

—¡GRAAYY! —escuché a Add gritar, pero por mucho que quisiese, no podía moverme, y las garras esqueléticas descendieron…

¡CLASH, SLASH, GRWUMMM!

No podía moverme, pero eso no significaba qué no podía defenderme, las explosiones de energía mágica se podían utilizar para más que solo atacar o aumentar la movilidad, también se podían usar para defender, y eso fue justo lo que hice, una poderosa explosión de energía mágica en todas las direcciones contratacó las garras del espectro. El terreno alrededor nuestro fue completamente destruido por el choque entre nuestros ataques. La explosión a mi alrededor me cegó momentáneamente, pero cuando volví en sí, pude comprobar que el efecto del alarido del espectro había sido disipado, podía moverme de nuevo, todo a mi alrededor había sido arrasado, y el espectro había sido repelido.

Me encontraba transpirando, el sudor corría desde mi frente hasta mis manos temblorosas, la cantidad de energía mágica que había sido forzada a liberar para evitar ser cortada en pedazos, no había sido poca.

—¿¡Qué estas haciendo, Gray!? —Escuché como Add me gritaba—. ¿¡Porqué no has liberado el segundo límite, idiota!? ¡Sí sigues así, seremos nosotros quienes acabemos como su buffet!

Sé que tenía razón, mi ataque más poderoso no logró hacerlo desaparecer, y tampoco parecía haberlo afectado enormemente; sin embargo, no quería hacerlo, porque sabía el estado delicado en el que se encontraba, y el simple pensamiento de que dejase de funcionar debido a esto, me hundía el pecho y me apretujaba el corazón. Sabía lo que tenía que hacer, pero todavía no tenía la confianza; había practicado un poco con la lanza, pero había una diferencia muy grande a usarla en batalla con solo un par de días de experiencia, y yo, yo… cuando la toqué por primera vez…

—¡GRAY! —Volví a escuchar los gritos de Add, pero no podía prestarle mucha atención, porque el espectro se había recuperado.

Sujeté con fuerza a Add, no podía liberar el segundo límite, y no confiaba en lo absoluto en mis habilidades para usar la lanza, y mientras luchaba por decidir que hacer, el espectro se volvió a atacarme.


Fillia

Caminaba por los pasillos rumbo al núcleo del taller, teníamos numerosas defensas, la barrera temporal, los homúnculos guardianes, los espíritus de las catacumbas, y aún así, el taller todavía era relativamente débil, al menos en comparación con las defensas que los talleres de otros Lores deberían de poseer, pero, desgraciadamente, no habíamos tenido más tiempo para prepararnos, a fin de cuentas, solo pasado poco más de par de meses desde que lo habíamos adquirido, y menos tiempo desde que nosotras habíamos llegado para habitarlo. En un futuro, estábamos planeando aumentar aún más las defensas, incluyendo cosas como golems disfrazados, muros qué se alzasen desde el suelo automáticamente, objetos que atrapasen las conciencias de nuestros enemigos, y un aumento del número de homúnculos guardianes; no obstante, la dirigencia del departamento me había mermado el tiempo que disponía para todos estos procesos. Dicho esto, este era el momento más adecuado para atacarnos, antes de que reforzásemos aún más nuestras defensas.

A medida que avanzaba, pude ver ciertas cosas inusuales, como luciérnagas y libélulas, y sí, eran inusuales, porque ni Sella ni Shirou permitirían que el taller se llenase de insectos. Tomé uno de los viales en los que tenía la Terra Lapídea y la escondí en mi manga, la destapé y dejé que esta se expandiese por el aire, al ser era lo suficientemente liviana como para flotar.

Caminé hasta llegar a las puertas del núcleo del taller, entre las defensas internas de este, no solo se encontraban los guardias, también estaban los círculos mágicos grabados en las puertas, era la última defensa que habíamos terminado de establecer. Básicamente, aquellos que no tuvieran sus firmas mágicas grabadas en los círculos mágicos colocados en cada puerta, se convertirían en oro si intentaban abrirlas. Abrí las puertas y, antes de entrar, oculté mis manos y creé una simple llama, luego, en único y veloz movimiento, me giré y dirigí el fuego en dirección opuesta a las puertas, era una llama pequeña, pero en cuanto la llama entro en contacto con la Terra Lapídea, comenzaron los gritos.

El pasillo frente a mí estalló en una vorágine de fuego, no había lugar donde esconderse, y las llamas se esparcieron a tal velocidad que no hubo tiempo para correr. Y los gritos colmaron el lugar. Vi varias llamas moviéndose anormalmente, de un lado al otro, rodando por el suelo, mientras los gritos resonaban por los pasillos.

Esperé a que las llamas se clamasen, y apagué el fuego una vez que ya no vi movimientos, pero no tenía tiempo para verificar si todos habían sido calcinados, y ese fue mi error. Me adentré al núcleo del taller, y, cuando estuve a punto de llegar a este, escuché unos pasos, pero ya sabía quien era; Sellen, quien me transmitió sus pensamientos, informándome sobre su encuentro con Gray, y luego…

¡Bang, bang!

Sentí como había sido tacleada, empujada hacia un lado, mientras me encontraba en el suelo, pude ver como Sellen se había arrojado hacia mi, quitándome de en medio y recibiendo los proyectiles por mí. Alcé rápidamente mi mirada y pude ver a un soldado, no parecía haber sido afectado por las llamas, así que debió de haber estado en la retaguardia, alejado del resto del grupo.

Parecía conmocionado, como si no entendiese la situación, ¿me había confundido con Sellen, quien al escuchar los disparos, me empujó hacia un lado, o no la había visto en un primer lugar? No lo sabía, pero la confusión le duró poco, pues giró rápidamente sus brazos y me apuntó con su arma, pero ya era demasiado tarde, los hechizos de acción única son un tipo de hechizo complicado a la hora de enfrentar, por su facilidad y rapidez en su uso, y aquellos que otorgan un gran poder, son la prueba de un gran mago, y yo poseía uno. El ojo místico que había pertenecido originalmente al lamyros, un ojo de color noble con el atributo de la compulsión, en el momento en el que se activó, al hacer correr mi energía mágica, había ganado el combate, pues solo eso y que mi enemigo estuviese en mi rango de visión, eran los únicos requisitos que necesitaba para tomar el control de su cuerpo.

Dicho esto, el soldado acabó paralizado mientras me apuntaba, podía obligarlo a terminar con su vida con su propia arma, pero no iba a ser tan benevolente con aquellos que se atrevieron a invadir mi hogar, e intentaron asesinarme, así que lo primero que le obligué a hacer, fue soltar su arma, la cual cayó al suelo. No podía despegar mi vista del soldado o perdería el control sobre este, así que lo único que pude hacer fue llamar a Sellen, para asegurarme de que estuviese bien.

—¿¡Sellen!? ¿¡Estás bien!? —grité, y por un momento no me contestó, preocupándome, pero, afortunadamente, después de unos quejidos, pude escuchar su voz.

—E-Estoy bien, Lady —me contestó entre quejidos.

—¿Puedes levantarte? —pregunté, mientras continuaba manteniendo al hombre paralizado.

—S-Sí, deme un momento —escuché como se levantaba lentamente.

—Por favor, amárralo —le dije mientras pasaba a mi lado.

—A la orden… —me contestó.

Sellen se acercó y pude ver como el hombre se retorcía, había tomado el control de su cuerpo en contra de su voluntad, pero no se la había arrebatado, así que todavía podía intentar resistirse; no obstante, contra un ojo de color noble, liberarse con solo fuerza de voluntad, era prácticamente imposible. Sellen se colocó detrás y comenzó a sujetar al hombre, pero entonces, algo pasó, el soldado comenzó a hiperventilarse, rápidamente perdió la visión, y comenzó a toser y a escupir.

—¿¡Qué está pasando!? —me preparé para cualquier cosa.

Al escuchar mi pregunta, Sellen dejó de atar al hombre y se giró rápidamente para observar que estaba ocurriendo—. ¡Maldición! —escuché a mi hermana gritar. Para este momento, ya no había signo de vida en el rostro del hombre y, claramente, había dejado de respirar.

—¿Qué ocurrió? —pregunté, confundida.

—Se les llama píldoras del suicidio, Lady —me explicó Sellen—. Fueron desarrolladas y utilizadas en la Segunda Guerra Mundial, son cápsulas pequeñas, no se rompen al tragarlas, sino al romperla con los molares, luego de esto, liberan un potente veneno que acaba rápidamente con la vida del soldado. Fueron desarrolladas para evitar que aquellos que fuesen capturados, fuesen torturados y revelasen información importante.

Apreté los puños—. ¡Mierda! —exclamé, pero luego negué con la cabeza—. ¿Cómo te encuentras?

—Bueno, adolorida, pero el código místico evitó que las balas atravesasen —me respondió—. Con suerte, no dejaran marca.

—Bien, en ese caso, asegura el cuerpo, tal vez todavía podamos extraer algo de información de este —le pedí y ella asintió, en el momento en el que le quité la vista de encima, el cadáver cayó contra el suelo.

Sellen asintió y procedió a cumplir mi orden, mientras tanto, yo me adentré en el núcleo del taller. Dentro de este, se encontraban muchas cosas, la forja de Shirou, tanques de acuñado, etc. Entre todas estas cosas, había una computadora, rápidamente la encendí, y repetí los pasos que Shirou me había enseñado, así pude conectarme a la red de cámaras que había sido establecida dentro del taller, esta había sido instalada gracias a Shirou y Kiritsugu, a fin de cuentas, no todas nuestras defensas debían de ser de índole mágica. Las cámaras estaban repartidas dentro del taller, en las cercanías de este, y en las catacumbas debajo de este. Miré rápidamente cada una de las cámaras, en una de estas pude observar a Gray dentro de las catacumbas, persiguiendo algo, unas calaveras, luego, en las externas, pude ver como todos regresaban, no todos estaban en las cámaras, así que temí que alguno hubiese sido asesinado.

Rápidamente tomé mi teléfono y llamé a Sella, el repiqueo del celular me pareció una eternidad, hasta que finalmente me contestó.

—¿Qué ocurre? —me preguntó.

—¿Bajas? —pregunté.

—Afortunadamente, ninguna, pero hay dos heridos —me contestó—. Los traté, pero estamos de camino al taller para un diagnóstico más amplio.

Por un momento, me quedé pensativa, normalmente, no me preocuparía por Gray, pero Sajyou me había informado sobre el estado de su código místico, y me advirtió de cómo esto mermaría su potencial ofensivo. Aun con esto, por lo general, todavía no me preocuparía, pues, con su código místico, incluso en un estado limitado, sumado a su núcleo de dragón, y a su Hechicería, podía considerarse una enemiga formidable, capaz de lidiar con, prácticamente, cualquier cosa que la Hechicería Moderna pudiese lanzarle, el problema era que, si esto había sido planeado por el Decano de Evocación Espiritual, era poco probable que lo que enviase entrase dentro del rango de Hechicería Moderna.

—Sella, tú y Leysritt sepárense del grupo —Después de pensarlo, era mejor prevenir que curar—. Gray está persiguiendo a los espíritus que fueron enviados a atacarnos, y tengo la teoría de que fueron enviados por el Decano de Evocación Espiritual, así que probablemente necesite ayuda.

Ni siquiera tuve que esperar a que Sella me contestase, Leysritt lo hizo primero—. Roger.

—¡Hey, Leysritt, deja de cargarme como si fuese un costal de papas! —escuché a Sella gritar, antes de que la llamada se cortase.

Suspiré, si lográbamos encargarnos de los espíritus, habríamos repelido el ataque con éxito. Lo siguiente que deberíamos hacer es completar nuestras defensas, y después… apreté mis puños, Rufleus, al enviar una horda se espíritus, había sido tan evidente como astuto, ¿Cómo podría asegurar que los espíritus que nos atacaron fueron enviados por Rufleus? Si fuesen espíritus humanos, todavía podría intentar interrogarlos, pero dudaba qué ese fuese el caso, de serlo, no estaría tan preocupada por Gray, y eso sin cortar el que tendríamos que encerrarlos y obligarlos a hablar… Suspiré, en teoría, cualquier mago de Evocación Espiritual podría provocar este ataque, bastaba con que tuviese habilidades y recursos suficientes.

«No hay ninguna prueba sólida que pueda usar… maldito anciano», me mordí las uñas de la rabia que me carcomía por dentro, «Pero no creas que esto se quedará así, da el más mínimo paso en falso, y si no hago que ruede tu cabeza, puedes dar por hecho que haré que el único hijo que te queda muera en tu lugar».

—Lady… —me preguntó Sellen, había recogido el arma del soldado, y se aseguró de que estuviese muerto, al mismo tiempo que apuntaba hacia la puerta del núcleo del taller, lista para disparar ante cualquier movimiento.

—Dame un momento —respondí, mientras seguía mirando las cámaras, hasta que finalmente terminé con cada una de ellas—. Bien, parece que no hay más infiltrados, al menos, según lo que están captando las cámaras.

—Aun así, lo mejor será que revisemos todo el taller —me contestó—, se los informaré.

—Antes de que lo hagan, asegúrense de estar recuperados —le respondí—. Trabajar estando heridos solo empeorará las cosas. —Aunque un poco reticente, ella asintió—. Bien, en ese caso, déjame ver tus heridas, no soy muy buena en hechizos curativos, pero como mínimo puedo disminuir el dolor.

—N-No es necesario, Lady —me contestó, con un poco de vergüenza.

—Sellen… —contesté mientras la miraba fijamente.

Ella bajó la mirada asintió—. Entendido.


Gray

La tierra estaba encendida en llamas azules y púrpuras, junto con laceraciones cortantes, producto de mis múltiples esquives. Las llamas llovían del cielo, evocadas desde las calaveras flotantes, evocando la sensación de estar liberando lenguas de fuego. Cuatro brazos convertidos en guadañas, calaveras qué se hallaban persiguiéndome mientas escupían fuego, y si no tenía cuidado, podría acabar paralizada por sus horribles gritos.

No me daba ni un minuto de descanso, cuando no eran las cuatro guadañas espectrales, eran las calaveras, y si les prestaba demasiada atención a las calaveras, le daba oportunidad al espectro de emitir su grito paralizante.

Con cada ataque qué intercambiamos, absorbía parte de su energía, debilitándolo, eso compensaba un poco la energía que estaba gastando para mantenerme en combate. El espectro era rápido, muy rápido, pero lo que realmente me había estado forzando a utilizar las ráfagas de energía mágica, eran sus cuatro brazos junto a las calaveras. Esta combinación de múltiples ataques consecutivos me mantenía constantemente a la defensiva, y sumado a su velocidad, dependía de las explosiones de energía mágica para adentrarme y para escapar.

Al ver que el espectro habría su gran y esquelética calavera para gritar, cambié a Add a su forma de arco, y disparé varias flechas de energía mágica, impidiéndole hacerlo, mientras lo hacía, una vez más, las llamas cayeron desde el cielo, así que coloqué a Add delante de mí en su forma de escudo para absorberlas. En ese momento, la tierra tembló, y temiéndome lo peor, salté hacia arriba, llevándome a Add conmigo, como me temía, se trataba de un ataque, desde las entrañas de la tierra, cuatro cuchillas se extendieron hacia arriba, con la intensión de cortarme y empalarme. Las calaveras no perdieron el tiempo, y, una vez más, me atacaron con sus llamas, una vez más, me cubrí con Add en su forma de escudo, pero esta vez, contrataqué, con mis propias llamas, pues el escudo podía absorber energía mágica, y después liberarla en forma de llamas.

Mis llamas golpearon a las calaveras, y, a pesar de que no parecieron ser específicamente eficaces contra estas, si les hicieron daño, y además, me empujaron de vuelta a la tierra. En el momento en el que toqué tierra, transformé nuevamente a Add en su forma de guadaña, y me dispuse a atacar al espectro, antes de que las calaveras volviesen a molestar. Sin embargo…

¡GWAAAASHHRR! —Una vez más, el fantasma había rugido, y no había podido evitarlo. Intenté moverme desesperadamente, pero era inútil, por mucho que me esforzase, la parálisis no cedía, y mientras luchaba por moverme, el fantasma comenzó a acercárseme—. Gigigigigi….

¿Se estaba riendo? Era complicado decirlo, pero parecía ser el caso. El espectro no se hizo de esperar, afiló sus guadañas, y las levantó hacia mí. Había intentando purificar cualquier energía mágica que hubiese invadido mi cuerpo, como lo había hecho con Faker en el pasado, pero no parecía ser un ataque de esa naturaleza, ya que no funcionó. Sentía como si estuviese tirando de una piedra, intentando jalarla hacia atrás, solo que esa piedra era mi cuerpo, y estaba a punto de ser cortado en pedazos. Apreté mis puños y mis dientes mientras intentaba jalar mi cuerpo hacia atrás, pero era inútil, y, finalmente, las guadañas cayeron…

Centímetros, solo eso me separaba de ser convertida en pedazos por las guadañas. No entendía el porqué, pero el espectro se había detenido a centímetros de mí. Mientras intentaba entender el por qué, fue que me di cuenta, ambos nos encontrábamos en la misma situación: paralizados. Luego, hice fuerza para poder girar mi mirada hacia un lado y pude verlas, eran las sirvientas de Illyasviel, y una de ellas tenía uno de sus ojos brillando en varios tonos dorados.

«¿Un ojo místico de la compulsión?», me pregunté a mi misma.

Repentinamente, sentí como la parálisis comenzaba a disminuir y, con esfuerzo, logré retroceder. Observé como la criatura intentaba liberarse a la fuerza de los efectos del ojo, pero Sella no estaba cediendo en lo más mínimo, y no solo eso, Leysritt, quien se encontraba dentro de su armadura, se colocó en una posesión defensiva para luchar contra las calaveras que habían bajado desde el cielo para atacarlas. ¿Qué planeaban hacer? Quise decirles que, con un arma como esa, les costaría mucho destruir al espectro, pero entonces, Sella comenzó a cantar…

—Mataré. Dejaré vivir. Haré daño y sanaré. Ninguno escapará de mí. Ninguno escapará de mi vista… —la voz de Sella colmó el lugar y, al hacerlo, pude notar el miedo en el espectro. Este empezó a retorcerse violentamente, a medida que un símbolo dorado se manifestaba sobre este, y energía mágica blanquecina comenzó a cubrirlo, haciéndole daño.

«¿Sacramento del Bautismo?», me pregunté, al escuchar sus palabras, «Piensa purificarlo».

El Sacramento del Bautismo puede considerarse como un ritual sencillo que abarca diez oraciones desde el punto de vista de los magos, y resulta ser inmediatamente efectivo después de haber sido pronunciado. Es un ritual con un poder casi absoluto contra los cuerpos espirituales, así que es un arma extraordinariamente poderosa contra los fantasmas y Daemons, yo misma podía utilizar una variación del mismo con Add, al arrojarlo hacia el cielo en su forma de boomerang, lo cual producía un pilar de sombra en el suelo que yo podía detonar. Intenté utilizarlo un par de veces contra el espíritu, las llamas iluminaron lo suficiente la zona como para al menos intentarlo, pero debido a las calaveras y a la iluminación poco fiable, que su uso resultó ser enormemente complicado.

Probablemente el Sacramento sería suficientemente poderoso como para destruirlo, pero eso solo si el espectro no se liberaba antes, podía ver como se estaba resistiendo, y como las calaveras atacaban desesperadamente para evitar que Sella lo completase. La misma Sella parecía estar luchando para mantener al espectro paralizado y al mismo tiempo activar el Ritual de Purificación.

«Si lo acelera, o lo recorta, seguramente el efecto final no sea el mismo, probablemente será más débil, pero golpearía de forma segura, y para suplir menor fuerza…».

—Add… ¡Martillo!

—¡A sus órdenes!

Con el martillo en mis manos, me impulsé rápidamente hacia el espectro, liberando toda la energía que había estado absorbiendo durante la batalla. Al ver mis movimientos, Sella pareció entender mis intenciones y acortó el cantico deliberadamente, así, mientras la energía mágica blanquecina envolvía al espectro en su totalidad, me abalancé sobre este, proporcionándole un último golpe.


¿?

—La operación, probablemente, haya fracasado en su totalidad.

—¿Probablemente? —me preguntó desde el otro lado de la línea—. Explícate.

—Antes de que iniciásemos la operación, nos topamos con una variable inesperada, parecían ser entre treinta y cuarenta autómatas —comencé a explicarle—. Decidimos esperar y observar, vimos como los homúnculos lucharon contra estos siendo superados en número en gran medida, y he de admitir que me sorprendieron.

—¿En qué sentido?

—Manejaban armas modernas, y no parecen poseer el orgullo habitual de los magos, ya que recurrieron a simples disparos de energía mágica cuando lo necesitaron.

—Considerando que son los sirvientes del hijo de Emiya Kiritsugu, no es del todo una sorpresa —me contestó.

—Aunque no se trata únicamente de eso —respondí—. Utilizaron la alquimia para modificar el terreno a su favor, crearon trincheras y sitios de cobertura, y además, también usaron tácticas y formaciones que podrían verse en un escuadrón militar.

—¿Dices que tienen entrenamiento militar?

Negué con mi cabeza—. Más que haberlo recibido, probablemente hayan sido programados con este.

—Esto es… preocupante, sobre todo a futuro —expresó, algo con lo que yo estaba de acuerdo—. ¿Cómo se desempeñaron?

—Derrotaron a alrededor de un tercio de los autómatas, y si bien no pude comprobarlo, probablemente no hayan sido autómatas, sino simples carcasas poseídas —expliqué—. Los homúnculos los derrotaron varias veces, pero estos se volvieron a levantar, así que tuvieron que destruirlos por completo.

—¿Qué más?

—Bueno, todo cambió cuando dos nuevos homúnculos vinieron como refuerzos, esas dos destruyeron al resto de autómatas en cuestión de segundos —narré como los nuevos homúnculos llegaron para apoyar, y atacaron a los autómatas, reduciéndolos a polvo—. Como el escuadrón de infiltración todavía no había encontrado y asesinado a Lord Einzbern, el grupo de asalto se vio obligado a revelarse para retrasar la retirada de los homúnculos, comenzando una refriega entre ambos grupos. En general, ambos grupos lograron herirse entre sí, pero sin llegar a causar ninguna baja; no obstante, había una diferencia entre ambos, el grupo de homúnculos tenía una vanguardia cuerpo a cuerpo, y cuando esta alcanzó al grupo de asalto… el resultado no fue distinto de lo ocurrido con los autómatas.

—¿Estás diciendo que permitieron que se les acercase?

Negué con mi cabeza—. Permitirlo no es la palabra adecuada, es mejor decir que no pudieron evitarlo —corregí—. La armadura del homúnculo recibió el impacto de dos misiles antitanque, uno de sorpresa, y uno casi a quemarropa cuando estaba a punto de alcanzar al escuadrón, pero estos no provocaron daños graves, o al menos, no que se pudiesen ver a simple vista, solo lograron aturdirla durante unos instantes, además, logró cortar uno de estos en pleno vuelo, así que su arma no es menos que su armadura.

—¿¡Estás diciendo que esa armadura es equivalente a un blindaje reactivo!?

—Eso parece —contesté—. Además, no solo recibió esos ataques, pues, en un intento por retrasarla, recibió fuego concentrado en su contra, pero los resultados no fueron mejores.

—… —Por un momento, el hombre calló, y yo simplemente esperé, hasta que, finalmente, volvió a hablar—. ¿Algo más?

—Su velocidad y fuerza son sobrehumanas, avanzó hacia adelante, y por eso recibió gran parte de los proyectiles; sin embargo, atravesó la distancia que los separaba en cuestión de un par de minutos, alrededor de tres kilómetros, mientras soportaba los ataques del escuadrón de asalto —expliqué—. Para decirlo claramente, fue el equivalente a un vehículo con blindaje reactivo, pero con la velocidad promedio de un carro de formula uno, sumado a una fuerza sobrehumana.

—¿Viste… viste más como ella? —me preguntó, y pude notar algo de aprensión en su voz.

—No… pero tal vez se deba a que no necesitaban desplegar a más de una unidad de ese tipo —sugerí.

—¿Y el escuadrón de infiltración?

—Luego de que usé a mis familiares para localizar a Lord Einzbern, el grupo de infiltración procedió a hacer lo propio; sin embargo, de un momento a otro, todos mis familiares fueron destruidos. Después de unos segundos, recibí la ultima comunicación de parte de ellos, habían sido detectados y caído en una trampa, fueron quemados vivos en un instante, el único que logro salir con vida fue el soldado que cuidaba la retaguardia —me detuve por unos instantes, buscando las palabras correctas para explicarme—. Se negó a abortar la misión, dijo que intentaría tomar a Lord Einzbern desprevenida, y que, en caso de ser capturado, rompería la píldora, han pasado quince minutos desde entonces.

—… —Una vez más, no recibí contestación, y tuve que esperar durante algunos segundos—. … La operación ha sido declarada oficialmente como fallida, retirarte de inmediato, Soldado A.

—Comprendo.

—Si lo vemos necesario, nos comunicaremos contigo más tarde.

—Señor, antes de que cuelgue, ¿puedo hacerle una ultima pregunta? —expresé.

—Que sea rápido.

—Francesca… ¿Han recibido noticias sobre ella?

—No, después de que la operación en Japón se declaró como fallida, no hemos podido localizarla a ella, y los otros efectivos que enviamos, fueron encontrados en un estado inhumano.

—¿Inhumano?

—En tu mundo los llaman, Ghouls, creo.

—Comprendo.

—En tu situación, yo no preocuparía por ella, es como la mala hierba, desgraciadamente, nunca muere —declaró el oficial, obviamente, su relación con mi empleadora no era la mejor—. Por ahora puedes considerarte libre, probablemente se contacte contigo eventualmente, y como un favor especial por tus servicios, te comunicaremos cualquier cosa que averigüemos sobre ella.

—Gracias, en ese caso, me retiro —dicho esto, colgué, y tal y como me había ordenado el oficial, me retiré de la escena.