Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon.
Aclaratoria: Lo que está dentro de un guion es diálogo y lo que está dentro de comillas es un pensamiento o similar.
Vuelta a casa
Altrouge
—Bueno, demos paso a la nueva reunión de la facción —expresé con una sonrisa, no es que tomar el puesto de administradora me hiciese particularmente feliz, pero saber que tenía un poco más de control, aunque fuese solo durante un mes, era, cuanto mínimo, tranquilizador.
Rin alzó la mano con el ceño ligeramente fruncido.
—¿Sí?
—Son dos: El primero, ¿no debería de ser Shirou o la Administradora Secundaria quienes dirijan esta reunión? Y, ¿esta bien que yo esté aquí? —preguntó confundida.
A lo que yo contesté—. Está siendo dirigida por la Administradora Secundaria —expresé, mientras colocaba mi mano sobre mi pecho.
—Pero no era… —dijo Rin mientras giraba su mirada hacia la mocosa.
—Rin, ¿no recuerdas que día fue ayer? —expresé—. Fue el último día del mes, así que, a partir de hoy, yo soy la Administradora Secundaria —expliqué—, en cuanto a tu segunda pregunta, si esta fuese una reunión del núcleo de la facción, obviamente, ni tú, ni Sieg, ni Ayaka, deberían de estar presentes; sin embargo, ese no es el caso, es una reunión a secas de la facción, así que puedes participar.
Rin se cruzó de brazos con el ceño fruncido—. ¡Tampoco soy parte de la Facción Einzbern!
—Pero lo serás eventualmente, cariño —contesté con una sonrisa burlona—, solo tenemos que lidiar con un daemon de por medio.
Rin pareció querer decir algo más, pero Illya se le adelantó—. Dicho esto, ¿ella debería de estar aquí? —dijo, mientras señalaba a la nueva chica, Tachie, a quien acababa de conocer.
—Bueno, ella es uno de los puntos a tratar en esta reunión, así que debe de estar presente —expliqué—, dicho esto, cedo la palabra a la cabeza de la facción.
Dicho esto, todas las cabezas giraron hacia Shirou, quien también estaba a mi lado, cosa que no le gustó a la mocosa, pues ambos lados del chico fueron ocupados por personas diferentes a sí misma.
—Como ya deben saber, la operación fue un éxito, Ernest fue asesinado antes de que pudiese llegar a Estados Unidos, y, además, Hyouma Sagara, nuestro segundo objetivo, fue asesinado en medio de la operación —explicó él—. Sin embargo, este éxito ha traído también otras consecuencias, para empezar, el Taller Marbury, fue atacado por soldados, presumiblemente, de Estados Unidos.
Esto conmocionó a Rin y a Sieg, quienes eran los únicos que todavía no conocían esta información, bueno, la nueva tampoco, pero por obvias razones este conocimiento no le afectaba—. ¿Están bien? —preguntó el homúnculo.
Shirou asintió—. Afortunadamente, no hubo bajas, aunque si heridos —le respondió—. Sin embargo, esto nos ha dejado claro una cosa: los Estados Unidos ya no nos consideran personas gratas, o dicho de otra forma, probablemente nos consideren enemigos. —El silencio se hizo presente, abrazando a todos los presentes con una crueldad aprensiva. Esto era lógico, era la primera vez que estos chicos se hacían enemigos de un país.
—Esto es bueno —comenté casualmente, rompiendo el silencio, y provocando las miradas de los presentes—. Tienen que acostumbrarse a este tipo de cosas, pues, considerando lo que queremos hacer, no os sorprenda qué, al final de nuestro viaje, seamos considerados como enemigos del mundo entero. Ténganlo en cuenta, esto no es nada comparado con lo que viene.
La presión seguía presente, pero era diferente, pues le había restado cierta importancia, en comparación con el futuro.
—Ella tiene razón —me apoyó, para mi alegría, Shirou—, pero, independientemente de si nos convertimos en enemigos de varias naciones, o del mundo entero, alcanzaremos el objetivo que nos hemos propuesto, porque, de no lograrlo, el que seamos enemigos del mundo será la menor de nuestras preocupaciones, ya que tendremos que preocuparnos de si seguirá habiendo mundo para empezar… Así que no se preocupen demasiado, esto no es más que un paso adelante, incluso si Estados Unidos es nuestro enemigo, no puede desatar todo su poder en nuestra contra, pues implicaría una guerra entre naciones, y, por los sucesos ocurridos en los últimos treinta años, los estadounidenses ya no pueden permitirse una actuación de la misma magnitud que la realizada durante la Segunda Guerra Mundial. Actualmente no ostentan la hegemonía del mundo que mantuvieron durante décadas, y al igual que, hoy por hoy, Rusia vive de la imagen de la Unión Soviética, Estados Unidos ha comenzado a vivir de la fachada de la más grande potencia mundial que alguna vez fueron, pero de darse el caso, ya no pueden mantenerla, o al menos, no en toda su expresión.
—Aún así, siguen siendo una de las naciones más poderosas del mundo —susurró Ayaka.
—Lo son —confirmó Shirou—, pero de nuevo, no pueden desatar todo su poder sobre nosotros, y mientras ese sea el caso, podremos lidiar con ellos.
—Podríamos tener que lidiar con escuadrones, asesinos, militares, etc —expresé—, pero no esperes que todo el ejército estadounidense toque a nuestras puertas de repente.
Esto tranquilizó ligeramente a Ayaka, a fin de cuentas, ya había lidiado con asesinos, y estaba generalmente siendo protegida por una, todo esto sin contar todo el asunto con Sagara, pero aun así, mantuvo su ceño fruncido y su mirada baja.
—Otra consecuencia de nuestro éxito, es que nuestra relación con los Yggdmillennia ha resultado afectada —declaró Shirou.
—¿Eh? —exclamó Sieg—, ¿Por qué?
—Sagara era parte de los Yggdmillennia —contestó la mocosa.
—¿No lo sabías? —preguntó Ayaka.
A lo que Sieg negó con su cabeza—. No tenía el apellido.
—Es cierto —dijo Rin—, ¿Por qué Caules sí, pero Sagara no?
—Hmm…. No estoy seguro, pero tal vez es la diferencia entre unirse a los Yggdmillennia como un linaje, a hacerlo como un individuo —argumentó Shirou—, Hyouma se unió al clan como un individuo, mientras que toda la familia Forvedge lo hizo en conjunto.
—¿Cómo quedó nuestra relación con los Yggdmillennia? —preguntó Sieg.
—Bueno… delicada, después de que me vi en la obligación de amenazarlos para evitar que las consecuencias de nuestras acciones cayesen sobre Caules —explicó—. También debo pedirles disculpas, fue un movimiento apresurado, así que no lo consulté con ustedes.
Negué con mi cabeza—. Todo lo contrario —contesté—, aunque es bueno que tomes siempre en cuenta nuestros consejos, al final, tú eres el líder de esta facción, si no pudieses tomar decisiones sin nosotras, tendríamos un grave problema.
A lo que Manaka asintió—. Por extraño que parezca, estoy de acuerdo con ella. Y si bien, generalmente, estoy a favor de hacer la menor cantidad de enemigos posibles antes de la guerra, considerando la historia que hay entre Darnic y la familia Einzbern, dudo mucho que Illyasviel quisiese colaborar con ellos en la mayoría de las circunstancias.
A lo que Illya asintió con el ceño fruncido—. Estoy de acuerdo en ayudarte a cumplir tu amenaza, Shirou. Si dan cualquier paso en falso, los cazaremos y los eliminaremos a todos, linaje a linaje.
—¡E-Espera! ¿¡Amenazaste con cazarlos a todos y cada uno de ellos!? —preguntó Rin—. ¡Eso no es una amenaza, es una declaración de guerra!
Shirou negó con su cabeza—. No, fue una amenaza, porque eso solo pasará si le hacen algo a Caules —contestó—, Darnic lo amenazó, así que yo contesté a su amenaza con la mía propia.
Rin suspiró—. Espero que tengas cuidado con esas amenazas de ahora en adelante —expresó—, si bien son cosas normales entre familias, pueden convertirse en una espada de doble filo si eres obligado a cumplirlas. Además, una guerra entre familias no es algo tan simple como tu enfrentamiento contra los Einzbern, del cual apenas saliste con vida, por ejemplo: no tendrás el elemento sorpresa, a menos que ataques primero y que la familia enemiga sea lo suficientemente estúpida como para no vigilarte constantemente, además, no eres el único al que familia enemiga va a poner en la mira, si entiendes a lo que me refiero. Además, los Yggdmillennia son… problemáticos.
—¿A que te refieres? —preguntó Ayaka.
—La mayoría de las familias de magos tienen la siguiente estructura: padre, madre y heredero, es decir, tres personas; sin embargo, ese no es el caso de los Yggdmillennia, quienes son un conglomerado de familias e individuos, unidos bajo una sola cabeza, es por eso que incluso las familias nobles, quienes solo se consideran a sí mismos por debajo de los Lores, tienen cuidado a la hora de tratar con ellos.
—Por la ventaja en sus números —susurró Ayaka.
A lo que Rin asintió—. Sí, incluso un mago talentoso puede ser abrumado con los números suficientes, además, tengo entendido que no todos los Yggdmillennia son magos de tercera y segunda categoría, hay unas pocas excepciones que podrían considerarse de primera categoría.
Ante esto, Sieg asintió—, Sí, Caules me ha contado sobre ellos, se pueden contar con una sola mano, pero son los miembros más importantes del clan.
—Esto hace que solo familias con una gran cantidad de recursos y con familias filiales puedan cumplir las amenazas contra los Yggdmillennia —explicó Rin—. Afortunadamente, el líder del clan siempre se ha mantenido a raya de todo conflicto.
—Aunque nuestro caso es particular, ya que tenemos una estructura similar a la de los Yggdmillennia —expresó Shirou.
—Es cierto que tienes más miembros que una familia de magos tradicional, pero todavía no compites en números con ellos, pues tú no solo eres el heredero de tu familia, sino también su cabeza, esto también ocurre con Illyasviel, y… —Rin se giró hacia Manaka y Ayaka.
—Solo somos nosotras dos —contestó Manaka, entendiendo su pregunta.
Luego Rin me miró a mí, a lo que sonreí y contesté su pregunta—. Bueno, técnicamente, mis padres siguen con vida, pero digamos que se encuentran indispuestos, y solo aceptaría molestarlos en situaciones verdaderamente apremiantes —contesté, y realmente no estaba mintiendo.
—Sobre Gray… nunca la he escuchado hablar sobre sus padres, pero dudo que sean magos, o al menos, magos convencionales —Ante estas palabras, vi a Shirou fruncir el ceño, al parecer, él tampoco conocía mucho sobre la familia de Gray—, a menos claro, que quieras considerar al profesor como su figura paterna.
—No niego que, probablemente, podría llegar a aceptar llegado el caso, pero es probable que, si se lo sugirieses ahora, estoy seguro que haría una mueca bastante fea —contestó Shirou con una sonrisa burlona, a lo que todos los que conocíamos bien a Lord El-Melloi II estuvimos de acuerdo.
—Dicho esto, aunque el núcleo de la facción es más numeroso que una familia convencional, todavía están lejos de los números de los Yggdmillennia y, a diferencia de los otros Lores, todavía no tienen familias filiales qué los respalden —explicó Rin, a lo que Illya pareció querer decir algo, pero la Tohsaka se le adelantó—, y estoy consciente de que tenéis homúnculos de vuestro lado, pero, ellos también, ¿no es así?
Illya hizo un mohín—. Comparar a los homúnculos acuñados por mi familia con los de los Musik es un insulto en sí mismo.
A lo que Sieg asintió—. Si hubiese sido acuñado por los Einzbern, no tendría un cuerpo tan deficiente —se quejó el homúnculo Musik.
—Exactamente, Sieg —intervine—, es cierto que hasta los magos más poderosos pueden ser abrumados con los números suficientes, pero allí está el truco, se necesita de esos números, así que solo tenemos que asegurarnos que nuestra calidad no pueda ser abrumada por estos.
Rin frunció el ceño—. Bueno, es positivo que tenga esa confianza, y ciertamente esas dos pueden respaldar esas palabras —dijo, para luego mirar a Illya y a la mocosa—, y bueno, aunque Shirou y a Gray no se les pueda considerar como magos de alto nivel, en su caso lo que importa es que sean tan letales como lo han venido demostrando.
—Además de que, ahora que Gray ha empezado a tomar clases de Hechicería, eso de que no sea una maga de alto nivel también puede cambiar —intervino la mocosa—, esa chica es un diamante en bruto, tiene un enorme potencial, solo que hasta ahora no había empezado a ser pulido.
A lo que Rin asintió—. Y aun así, Sieg todavía carga con varios problemas por el método utilizado durante su producción, y aunque Ayaka haya mejorado progresivamente, no creo que pueda medirse todavía contra un mago de primera categoría. Así que ambos pueden ser objetivos tentadores.
—Bueno, tampoco es que sepas cuanto ha mejorado Aya —expresó la mocosa con ligero disgusto, casi parecía molesta por el desprecio hacia su hermana—, a fin de cuentas, los magos deben mantener sus misterios ocultos. ¿No es así?
Rin sonrió mientras colocaba sus manos en sus caderas—. En ese caso, espero que supere mis expectativas —Y luego se dirigió hacia mí—. Y ahora que lo pienso… nunca te he visto utilizar otro tipo de Hechicería más allá de tus contratos…
—Y yo no te he visto utilizar otra cosa que no sea Hechicería de Joyas, y aun así, te consideras una maga de primera, ¿no es así? —contesté.
—¡Soy una Promedio! —me contestó.
Sonreí—. Quieres competir por quien arroja ataques elementales más poderosos, ¿es eso?
Rin frunció el ceño—. No, quiero decir que solo usas una única forma de Hechicería de un Sistema Taumatúrgico.
—Bueno, tú también solo usas una forma de Hechicería del Sistema Taumatúrgico, Flujo y Transferencia de Poder, y no me ves a mi quejándome por eso —contraargumenté.
—¡Es diferente! —contestó Rin enfurruñada—. La Hechicería de Joyas puede generar una multitud de efectos diferentes.
—De hecho, puede que hayas visto solo los contratos más básicos de Rouge, pero es una verdadera maestra a la hora de crearlos, pudiendo generar efectos de todo tipo —intervino Shirou—, varios de los cuales son más que extraordinarios.
A lo que Rin apretó los puños—. ¿En serio la estás apoyando en esto?
Shirou lucía confundido mientras que yo sonreía con satisfacción—. Es que no has dado ningún argumento válido que explique porque es negativo que Rouge solo utilice Geis.
—¡Por qué no son útiles a la hora de un combate! —estalló finalmente.
—Oh… ¿por qué no iniciaste por allí desde un principio? —preguntamos Shirou y yo al unísono.
Rin casi parecía querer estampar su cara contra una pared—. Creí que era sencillo de inferir qué ese era mi punto…. —suspiró—. Es como los Einzbern y la Alquimia, no son actos para la batalla, pero al menos Illyasviel puede acuñaran homúnculos poderosos para que la protejan.
—De hecho, en parte debido a esto, es que he aumentado mi arsenal —expresó Illya—, además de la Alquimia, estoy practicando Hechicería Elemental, sobre todo de Hielo, también Runas, y otros Antiguos Rituales.
—Bueno, eso es bastante responsable de tu parte —expresó Rin.
—Pero no tienes porque preocuparte —intervine—, nunca has luchado contra una verdadera maestra de contratos. Así que es normal que creas que los contratos son inútiles a la hora de combatir.
—¿Oh? —sonrió Rin—, ¿Cómo exactamente?
—¿Acaso quieres que te revele mis misterios? —sonreí en respuesta —, ya te revelé qué puedo lanzar ataques elementales, ¿quieres más? ¿Por qué no ves al pequeño de allá? —dije mientras señalaba a Fou, quien se encontraba durmiendo en un sofá.
—Es tu familiar, ¿no es así? —preguntó Rin—, es cierto que no se puede juzgar a un libro por su portada, pero, ¿Crees que es suficiente para protegerte?
Sonreí—. ¿Quieres probar que tan bueno es como perro guardián?
—Bueno, supongo que podemos…
—¡NO! —intervino Shirou—, no quieres probarlo, Rin.
Ella se mostró confundida, y luego frunció el ceño, probablemente creyendo que Shirou la estaba subestimando, e intentó contraargumentar—. ¡Pero…!
—¡Ni siquiera con todo mi arsenal previamente preparado podría hacer algo contra Fou! —le explicó Shirou, sin dejarle replicar—, ¡Fou es más peligroso y poderoso que el Bosque de Einnashe!
—¿De qué hablas, Shirou? —pregunté, divirtiéndome—, ambos son Bestias Monstruosas.
Shirou me miró con el ceño fruncido, sabiendo que me estaba burlando de ambos—. Sabes que Fou es especial, su poder no puede ser comparado con una bestia monstruosa ordinaria.
Lo cual era correcto, tal vez si Fou hubiese sido liberado en el presente, y hubiese pasado toda su vida dentro de la Torre de Avalon junto con el incubo, no hubiese alcanzado su estado actual, así que debía de agradecerle a Merlín por eso. Fou estaba en una liga propia, después de hacerle frente a un sirviente, le pregunté a la mocosa cuantos sirvientes se necesitarían para hacerle frente, a lo que ella me reveló que los sirvientes invocados por el Ritual de la Guerra del Santo Grial, eran más débiles y convenientes comparados con los convocados por Alaya, y declaró que, para hacerle frente a Fou con todas sus fuerzas, sería necesario que siete guardianes convocados por Alaya, a los cuales llamó como Grandes Sirvientes, fuesen invocados. Y mientras lo hacía miraba algo que yo también había notado: a Fou le habían comenzado a crecer cuernos en su cabeza.
Esto era algo que no tenía cuando lo conocí, ni aparecieron durante nuestros siglos juntos, así que, como aparecieron de repente, le pregunté si eran parte de su crecimiento, pero él lo negó, y afirmó no saber porque habían aparecido, pero estaban creciendo rápidamente. Sea lo que fuesen, no eran algo de lo que pudiese hacer la vista gorda, pues esos cuernos hicieron que la mocosa murmurase algo preocupada: "tal vez ni siquiera los siete juntos puedan controlarlo".
Rin frunció el ceño, el que Fou fuese una bestia mágica le decía mucho y, a la vez, nada, las bestias mágicas eran la clasificación más débil de las especies fantasmales, eran bestias cuyas vidas se podían contar en siglos, no milenios, y, por ende, aquellos nacidos durante la era de la Hechicería Moderna, todavía podrían tener esperanza de poder enfrentarlos, mientras que aquellos cuyas vidas se contaban en milenios, las Bestias Fantasmales, no podían ser afectados por dicha Hechicería. Dicho esto, esto no significaba que las Bestias Mágicas fuesen fáciles de vencer, tal vez aquellos con unos pocos siglos de antigüedad pudiesen ser enfrentados con relativa facilidad; sin embargo, aquellos más cercanos a convertirse en bestias fantasmales que en bestias mágicas, no eran poca cosa.
—¿A qué te refieres con qué no es una bestia mágica ordinaria? —preguntó Rin.
—¿Qué sabes sobre los hombres lobo? —pregunté de vuelta.
—No mucho —me contestó.
—Son más antiguos que los vampiros, pero últimamente, se encuentran en decadencia, se supone que son bestias mágicas, pero aquellos que nacen con pelaje dorado o plateado son considerados como bestias fantasmales —explicó Ayaka, para mi sorpresa.
—Bueno, pues es algo así, Fou solo tiene alrededor de milenio y medio de vida, pero su poder no está en esa misma escala, mucho menos cuando sus enemigos son… cierto tipo de especies en específico —expliqué.
—¿¡Mil quinientos años!? —exclamó Rin, sorprendida.
—Yep —contesté—, es más viejo que el Bosque de Einnashe.
—¿Cómo hiciste para pactar con una especie de mil quinientos años de antigüedad? No, más importante, ¿cómo es que sigue existiendo? —preguntó Rin—, la mayoría de las especies fantasmales que todavía permanecen se encuentran en lugares inhóspitos o especiales, como la Tumba de Albión.
—Digamos que él es especial, y compartimos un propósito común —contesté, esquivamente.
—Bueno, supongo que con eso estás mínimamente a salvo de la mayoría de enemigos… —expresó Rin, con el ceño ligeramente fruncido.
—Aun así, tu punto queda claro —contesté—, no podemos hacernos enemigos de medio mundo, o da igual que tan poderosos seamos, no saldremos bien parados. —A lo que ella asintió, satisfecha—. Bueno, ya quedó clara nuestra situación con Estados Unidos y con el clan Yggdmillennia, ¿alguna pregunta? —A lo que nadie dijo nada—. Bien, en ese caso, ahora tenemos que hablar sobre el elefante en la habitación —dije, mientras miraba a Tachie—, y es una forma de hablar, no quise decirte gorda.
A lo que Tachie sonrió con cierta incomodidad—. No lo había pensado así, hasta que lo mencionaste…
—Espera Rouge —intervino Shirou—, ¿no vamos a hablar de Van-Fem? A fin de cuentas, resultó que Ernest se transformó en uno de sus hijos…
—Van-Fem… ¿es uno de los Veintisiete grandes chupasangres, ¿no es así? —preguntó Rin.
Asentí—. Sí, y tienes razón, pero no creo que él se muestre particularmente en nuestra contra por el asesinato de Ernest —expresé—, no considerando lo que podría obtener de nuestra parte.
—¿Qué puede obtener de vosotros uno de los grandes chupasangres? —nos preguntó la de coletas rubias.
—Entretenimiento —mentí resueltamente—, a fin de cuentas, es un inmortal que se muere de aburrimiento y al que le interesa particularmente la sociedad humana, un mago que usa herramientas humanas para matar a magos, apóstoles muertos, y demás especies fantasmales, es algo que sin duda le llamará la atención.
Shirou suspiró—. No sé qué puede ser peor, llamar la atención de un apóstol muerto de forma positiva, o de forma negativa. —A lo que yo hice un mohín disgustado mientras lo miraba fijamente—. Olviden lo que acabo de decir.
—Entonces, volvemos a la chica, ¿o no? —pregunté, a lo que Shirou asintió—. Entonces, ¿podemos suponer que no sabías que tu amiga de la infancia, bueno, una de ellas, se había transformado en una Demi-sirviente a las ordenes de la Moon Cell? ¿o sí?
—¿Como sabías que ella…? —preguntó el chico.
—Lo de Tachie, me lo dijo la mocosa, y lo del Escudo de la Luna, es bastante bien conocida en los bajos fondos —expliqué, cosa que no era del todo mentira, lo que no dije fue que ya conocía el estado de Tachie antes de siquiera conocerla.
—Hay algo que me estás ocultando, ¿verdad? —me preguntó.
—¿Eh?
—Acabas de evitar que use el contrato, lo que significa que me quieres ocultar algo, ¿no es así? —me preguntó, mientras fruncía las cejas.
«Mierda…».
—Bueno, mocosa, tu turno —contesté, arrojándole el marrón a ella.
—¿¡Eh!? —exclamó Manaka, claramente disgustada.
—Bueno, yo no puedo explicárselo aunque quiera hacerlo —contesté—, además, tampoco puedo mentirle sin que lo descubra por nuestro contrato. En el peor de los casos, él puede forzarme, tanto como yo lo puedo forzar a él.
La mocosa suspiró disgustada—. Yo… ya conocía que Tachie estaba viva, y le conté a Rouge, pues, a pesar de todo, ella es… —Por un momento, bajó su mirada, y pareció que le costaba decir las palabras.
—Un peligro —completé—, y no me dejarás mentir en qué, por mucho que me moleste, ella tiene razón.
—¿Cómo sabías que Tachie estaba con vida, hermana mayor? —preguntó Ayaka.
—Conozco muchos tipos de hechicería, Aya, más de las que te he dejado saber —se excusó, o debería decir, mintió—, entre ellos, rituales de adivinación y predicción del futuro. Los suelo utilizar para intentar discernir qué nos depara el mañana como precaución, algo necesario considerando la vida que llevamos, e incluso si no son exactos y la predicción puede ser cambiada si se toman medidas, siguen siendo una buena guía a seguir, ya sea para lograr cosas, o para evitarlas.
—En pocas palabras, querían mantenerme alejado de Tachie, o algo así, ¿no es así? —preguntó el pelirrojo.
—Bueno, Tachie… no es que tenga algo contra ti, pero lo que se dice del Escudo de la Luna, en algunas ocasiones es… —intentó explicarse la mocosa. Por cierto, eso de que no tenía nada contra ella, pues… a otro perro con ese hueso, la primera vez que se vieron, la chica la abrazó con una sonrisa, mientras que, por otro lado, la mocosa esbozó la sonrisa más incomoda que jamás la había visto hacer, debo admitir que su cara fue todo un poema.
Tachie también bajó la cabeza, y su expresión denotó una obvia amargura—. Sí, puedo comprenderlo.
—Aun así —intervino Shirou—, eso no es algo que ustedes puedan decidir, es algo que solo yo puedo decidir, porque no tiene nada que ver con la facción, y no pienso alejar a Tachie.
—N-No te estoy pidiendo que la alejes —intentó explicarse la rubia—, pero no puedes negar que es un peligro mantenerla tan cerca de nosotros, tienes como ejemplo todo lo que pasó durante la operación.
—No lo voy a negar —aceptó, para nuestra sorpresa, el chico; sin embargo, cuando un esbozó de sonrisa se vislumbró en el rostro de la rubia, sus siguientes palabras vinieron a destruirla como un balde de agua fría—, sin embargo, si solo la voy a alejar por ser un posible peligro para mí, entonces, siendo justos, debo hacer lo mismo contigo, Mana —Oh, esto se había vuelto interesante—, y también contigo, Rouge.
—¿¡Eh!? —exclamé sorprendida—, ¿¡Por qué yo!?
Shirou se cruzó de brazos—. ¿Debo recordarles a las dos que, en el momento en el que se conocieron, se atacaron la una a la otra y casi me matan en el proceso? —Fruncí el ceño, ese era un golpe bajo—, Es cierto que Tachie es un peligro para mí, pero ustedes también lo son, pero, debido a que confío en ambas, a pesar de todo, las mantengo a mi lado, y no haré algo diferente con Tachie, puede que sea un peligro, pero confío en ella, así que la mantendré a mi lado.
—Pero… —intentó argumentar Manaka, para luego lanzarme una mirada.
Shirou siguió su mirada hacia mí, y yo suspiré—. Por mucho que esté de tu lado, mocosa, no puedo ir contra ese argumento, la única que puede es la hermanita —contesté, arrojándole la bola a Illyasviel, quien, con suerte, estaría de nuestra parte, al no querer a otra chica peligrosa junto a su querido hermano.
—Chicos… tal vez esto no sea una discusión sobre el harén, pero casi luce como una, ¿les importa si nos retiramos mientras termina? —preguntó Rin, con una mueca bastante fea e incómoda. De hecho, no era la única, Ayaka y Sieg también lucían bastante incomodos.
—No hay discusión —expresó Shirou—, es solo una petición de parte de ella, que estoy rechazando —contestó tajantemente.
—Nunca te había visto tan testarudo con algo que no fuese una espada, ¿algún motivo en especial? —pregunté, comenzaba a ver porque la mocosa lucía tan preocupada por la influencia de esta nueva chica.
A lo que él simplemente contestó—. ¿En serio? —pude sentir la burla en su tono de voz—, ¿Acaso no fui testarudo contigo cuando me negué a dejarte ir durante nuestra primera cita, esperándote durante horas sin saber si ibas a aparecer siquiera? ¿O eso no te parecido lo suficientemente testarudo?
Me callé, simplemente no podía decir nada, ¿Cuándo había aprendido este chico a tirar golpes bajos? Obviamente, estaba molesta, nunca dejaba que nadie me hablase así, y solo unas pocas personas lo habían hecho durante mi milenaria vida, ni siquiera dejaba que bastardos más viejos que yo lo hiciesen, y Ortenrosse era el ejemplo perfecto, pero lo que más me molestaba, era que tenía razón, y que si seguía exigiendo, nuestra relación no terminaría bien.
El silencio colmó la habitación, la incomodidad se notaba en el rostro de Rin, Ayaka, Sieg y Tachie, la molestia y resignación en el mío y en el de la mocosa, mientras que la testarudez en el de Shirou, y fue entonces cuando ella intervino, pero para nuestra mala suerte, no fue tal y como esperábamos.
La hermanita suspiró—. Cuando casi matan a Shirou, yo era la primera que quería que ambas se fuesen al diablo, pero él me convenció de no extraer sus almas y colocarlas en un excusado y en un cepillo de inodoro —Okey, más allá de si pudiese hacerlo, o de si eso me detendría, debía de admitir que la chica tenía imaginación—, así que sería hipócrita de mi parte apoyarlas ahora, mucho menos cuando ustedes siguen representando un peligro mucho mayor a mis ojos —Vale, allí se fue nuestra última esperanza—, sin embargo, al menos sé que clase de peligro representan ustedes, mientras que de ti —dijo mientras se diría a Tachie—, no sé nada, así que exijo una explicación, porque no pareces ser la misma chica que nos interrumpió durante la operación.
—Bueno, sí… eso es una larga historia —comentó la chica, con una sonrisa incomoda.
—Si te molesta contarla, puedo hacerlo yo por ti —De repente, una voz se escuchó en toda la habitación, y el televisor que se encontraba apagado, se encendió repentinamente, allí se mostraba la sala de un noticiero, con una chica de cabello y ojos morados, un abrigo y una falda ambos de color negro, y una camisa blanca con un lazo rojo—. ¡Bienvenidos a B-Chanel!
—¿¡S-Sakura!? —preguntó Rin, confundida—. ¿Eres tú?
—¿Conoces a Sakura? —preguntó sorprendida la pelinegra de ojos azules.
—Tachie-chan, ¿recuerdas que te hablé sobre cómo había sido modelada con base en una persona real? —le preguntó la de cabellos morados.
—Oh, entonces… —Tachie giró su mirada hacia Rin—. Entonces, ¿Sakura es tu hermana?
—Bueno, sí, pero no ella —contestó Rin, señalando a la chica en el televisor.
—P-Permítanme explicarte —intervino la chica en la televisión, mucho más calmada, e incluso de forma tímida—. Mi nombre es Sakura B Tohsaka, pueden llamarme simplemente Sakura o B, y soy una IA creada por la Moon Cell —comenzó a explicarse, llamando la atención de todos los presentes—. Puede que no lo sepan, pero la Moon Cell crea IAs para administrar ciertos procesos, y estás IAs están moldeadas con base en personas a las que la Moon Cell observa u observó en algún momento, y, como pueden ver, yo fui moldeada con base en Sakura Tohsaka, la hermana de Rin-san.
—¿Y por qué el color de ojos y cabello? —preguntó Rin,
—Eso es… una preferencia personal —expresó la chica, y algo me decía que era más que solo eso—. D-De todas formas, soy la IA encargada de la salud de Tachie, la he cuidado desde que firmó su contrato con la Moon Cell, así que soy la más adecuada para contar su historia. ¿Te parece bien, Tachie-chan? —preguntó, mostrándose más animada cuando hablaba con Tachie.
—Hmm, creo está bien… —declaró la chica, y entonces, su compañera comenzó a contar su historia, la cual no fue para nada corta, y debía de admitir que la chica era digna de ser amiga de Shirou, tenía una suerte del asco, y al mismo tiempo, una suerte maravillosa, era simplemente irónico.
Todo comenzó con la Guerra del Santo Grial y lo que sus resultados significaron para la chica, en un punto, Shirou se mostró incomodo, pero no entendí por qué, pues Sakura no dijo, en ningún momento, nada que pudiese incomodarlo; sin embargo, más tarde me aseguraría de preguntarle. Otra que intentó mantener su serenidad, pero fracasó un par de veces, fue la mocosa, pero, de nuevo, no podía ver el porqué, «Esta chica… ¿está ocultando cosas mientras cuenta la historia?». Luego, ella explicó como firmó su contrato con la Moon Cell, y su vida posterior para convertirse en el escudo que la Moon Cell requería.
—¿En serio hizo un contrato con una niña para convertirla en un arma? —preguntó Ayaka, asombrada al mismo tiempo que se mostraba disgustada—. Mi imagen de la Moon Cell era el de una computadora muy peligrosa, pero ahora… creo que es incluso peor.
—Tampoco levantes mucho pecho —contestó Sakura, mostrándose ligeramente indignada—, vuestra preciosa Alaya hizo un contrato con una bebe que nació prematuramente y estaba a punto de morir, de modo que le permitió vivir, pero a cambio, la convirtió en una guardiana de la Contrafuerza con el único objetivo de que funcionase como una bomba humana destinada a un ataque kamikaze… —explicó, «¿Qué mierda, Alaya», pensé, luego de escucharla—. … ¿Les dije que además la invoca siempre con la mentalidad de un recién nacido?
—¿En serio? —pregunté, a lo que ella asintió—. Tal vez la humanidad si deba de ser destruida después de todo… —expresé, y para mi sorpresa, nadie contraargumentó.
La historia que nos contó Sakura B fue, cuanto mínimo, reveladora, a la vez que interesante, pero estaba claro, al menos para mí, que nos había ocultado cosas, a la vez que había suavizado otras, esto lo pude notar en los rostros de Shirou, Tachie, Manaka, e incluso Ayaka y Rin, cuando hablaron de su pasado compartido. También hubo partes que no nos detalló, como, por ejemplo: el proceso mediante el cual Tachie se convirtió en un Demi-sirviente, así como sus misiones mientras obedecía a la Moon Cell, aunque nos contó un par de ellas, siendo una la que involucraba a Van, y otra involucraba a la Cucaracha, por cierto, el saber que había estrellado su dirigible contra una montaña, hizo que la chica me cayese mejor.
—Vale, entonces, ¿a quien vimos ayer, fue a tu otra yo? —preguntó Illyasviel.
—Espera, ¿le crees? —preguntó, consternada, Rin.
—Más allá de si lo hago o no, estoy segura de que ayer blandió el poder de un Sirviente, pero esa persona no es la misma chica que tenemos delante en este momento —contestó Illya—, además, en el Mundo de la Hechicería, hay cosas igual o más locas.
—Bueno, eso último no lo puedo negar… —expresó Rin—. Y lo más ilógico de su historia implica a la misma super computadora extraterrestre capaz de actuar como un Santo Grial, así que creo que incluso si tuviésemos las explicaciones exactas y detalladas, probablemente no podríamos comprenderlas.
A lo que Sakura sonrió—. Es mejor que comprendan las partes más complejas solo superficialmente, por su propio bien.
—Sin embargo, hay algo que todavía no entiendo —intervino Illya.
—¿Sí? —preguntó, interesada.
—¿Por qué viniste hasta aquí?
—Bueno, realmente, fue un deseo egoísta… —expresó la chica, con cierto nerviosismo—. Quería volver a verlos, a Shirou, Aya y Mana, pero no podía, la Moon Cell me impide interferir en el mundo más allá de las misiones, por eso, cuando se me dio la oportunidad de tener… digamos, vacaciones, decidí venir.
—¿Es así? —preguntó, Shirou interesado.
—¿Hmm? ¿Sí, por? —le preguntó la chica.
—Sakura-san nos explicó que habías venido por una misión, para cazar a Ernest, y también mencionaste una venganza personal hacia este —explicó el chico.
—¿Eh? ¿En serio? —exclamó la chica, quien parecía realmente sorprendida, y quien luego se dirigió hacia Sakura—. ¿Qué me has estado ocultando?
—Bueno… ¿Te hee? —respondió haciendo una mueca ridícula.
—¡Nada de, Te hee, ¿qué no me has dicho?! —preguntó nuevamente, con el ceño fruncido.
Vimos a la chica suspirar—. Está bien… ¿recuerdas cuando te dije que nos había conseguido unas pequeñas vacaciones? —A lo que la chica asintió—, bueno, eso solo fue la mitad de la verdad. Las vacaciones son la recompensa por terminar una misión, la misión de asesinar a Ernest Gravehill.
—¿Ernest Gravehill? —le vimos preguntar—. ¿Por qué obtendría vacaciones por asesinarlo?
—Hablaste de una venganza contra él, ¿no lo recuerdas? Casi parece que no lo conocieses… —preguntó nuevamente Shirou, tan consternado como Aya y Sieg.
Sin embargo, ella negó con su cabeza—. No lo hago, ¿debería?
El chico ladeó su cabeza—. Bueno… creo. Por la forma que hablabas de él, sin duda lo conocías de antemano, incluso inferí que se trataba de una venganza personal, más que de una misión.
Ante sus palabras, Tachie giró su mirada hacia la chica—. ¿Sakura?
—Bueno, tú no lo conocías —contestó la chica—, pero ella sí.
—¿La otra tú? —preguntó Ayaka, a lo que Tachie asintió.
—¿No comparten recuerdos? —preguntó Sieg.
A lo que ella negó con su cabeza—. No, no lo hacemos —contestó—, tenemos un registro, en el que Sakura escribe lo que hacemos cuando estamos en control del cuerpo, de esa manera sabemos lo que hace la otra, además, dejamos notas o comentarios si queremos transmitir algo en específico. Como no he podido leer el registro de lo que hizo la última vez, no sé qué hizo —nos explicó—, tal vez leí algún informe sobre alguna misión que involucrase a Ernest, pero hemos cumplido tantas misiones que, probablemente, no le di mucha importancia.
—Bueno, yo tampoco le di mucha importancia cuando registré su participación durante aquella misión —expresó Sakura, y a mis ojos, sonaba a excusa, y que había algo que no quería contar—. Verás, la otra tú quería hacer esto sin involucrarte, pero en el caso de que no cambiasen en el tiempo previsto, mi deber era infórmate; sin embargo, como cambiaron, no tuve que hacerlo. En resumidas cuentas, Ernest era un agente doble, o triple, dependiendo de cómo se le juzgue, y estaba involucrado con tres organizaciones que habían intentado tomar el control de la Moon Cell en el pasado, Estados Unidos, la Asociación, y Van-Fem, así que tuvimos que intervenir. —Inteligente, dijo quién era Ernest, pero sin revelar cual era su relación con la chica.
—¿Tan importante era esa información como para que Estados Unidos, uno de los veintisiete, y la Asociación, se involucrasen? —preguntó Rin.
A lo que Sakura asintió—. Aunque no lo crean, quien tiene la mayor ventaja a la hora de intentar piratear a la Moon Cell, es la Asociación —nos explicó—, pues, antes de que la Moon Cell fuese descubierta como tal, los magos del pasado pudieron interactuar con ella mediante diferentes rituales, y la Moon Cell no los rechazaba, o al menos, no lo hacía generalmente. La Asociación posee dichos registros, y los han intentado utilizar anteriormente para facilitar su conexión con nosotros, desgraciadamente, ahora que Moon Cell se ha negado a recibir invitados, se necesita más que solo eso para poder infiltrarse; sin embargo, eso no cambia el hecho de que, gracias a esa información, la Asociación ha tenido mucho más éxito que cualquier otra organización.
—Entonces, Ernest se hizo con esa información, y planeaba entregársela a Estados Unidos o a Van-Fem, ¿es eso? —pregunté.
—O a ambos —expresó la mocosa.
A lo que Sakura asintió—. Eso hubiese provocado que el número de intentos peligrosos de pirateo contra la Moon Cell aumentasen, por lo que, fuimos enviadas a intervenir —explicó—. Las vacaciones eran el pago, ya que, como medica a cargo de Tachie, consideré que encontrarse con tantos elementos de su pasado podría provocar reacciones adversas en sus futuras misiones. Por lo que, solicité un tiempo de receso en el que pudieses atar los cabos sueltos de tu pasado, lo cual sería beneficioso, por no decir imprescindible, para tu futuro desempeño. De esta manera, fue que conseguí que la Moon Cell accediese a darnos estas pequeñas vacaciones.
—Bueno… siendo sincera, eso tiene sentido —expresó Tachie—, aunque eso no significa que no esté enojada porque me lo hayas ocultado.
—B-Bueno, te lo iba a decir… solo que, más tarde que temprano —se excusó—, recuerda que, antes de cualquier otra cosa, soy la encargada de cuidar tu salud.
—Entonces, en resumen, ¿quieren pasar este par de semanas con nosotros? —pregunté.
Ella asintió ruborizada—. Si no les molesta…
«¿En serio es la misma persona a la que me enfrenté?», me pregunté a mí misma, pues él cambio en la chica era de la tierra al cielo.
Una vez más, las miradas se dirigieron hacia Shirou, quien suspiró y dijo—. Bueno, llevémoslo a votación, todos los presentes viajaremos juntos, así que es justo que todos votemos. Por lo que, todos los que estén de acuerdo levanten la mano.
Ante sus palabras, él mismo, Ayaka y la mocosa, levantaron la mano. Obviamente esta última no quería que la chica viajase con nosotros, pero tenía que mantener su fachada.
—Bien, ahora los que no estén de acuerdo con que viaje con nosotros, levanten la mano.
Esta vez, Rin e Illya levantaron sus manos.
De esta forma, la votación quedó de la siguiente manera: tres a favor, dos en contra, y dos votos nulos. Ante este resultado, la mocosa frunció el ceño en mi dirección, pero me encogí de hombros, incluso si hubiese votado en contra, solo conseguiría un empate, además de quedar como la mala a los ojos de Shirou, mientras que ella quedaría como la chica que lo apoyaba, obviamente, no lo iba a permitir. Si ella se hubiese quitado la careta, o si Sieg hubiese votado en contra, otro gallo cantaría, pero como no fue el caso, yo no iba a salir perjudicada.
—Bueno, en ese caso, preparemos todas nuestras cosas para cuando tengamos que abordar el tren, el resto del día, lo podemos utilizar para conocer Fukuoka —sugerí.
Ninguno estuvo en desacuerdo, así que de esta forma terminó oficialmente nuestra reunión y la operación.
Gray
Suspiré mientras levantaba mis brazos, estirándome, habían pasado un par de días desde el ataque al Taller Marbury. Actualmente, todo lo ocurrido aquel día, era la comidilla de la Torre. Fillia había tenido que informar sobre los movimientos de Estados Unidos, de modo que la Asociación y, por ende, Reino Unido, los tuviesen en cuenta, en caso de que los americanos tomasen medidas más drásticas. Además, ella aprovechó la oportunidad para hacer correr una serie de rumores sobre la familia que regía al Departamento de Evocación Espiritual. Así, numerosos rumores sobre dicha familia eran susurrados por lo bajo en toda la Torre del Reloj, cosas del estilo: que la familia Eulyphis había confabulado con Estados Unidos para destruir al nuevo Lord, o que usaron a uno de sus espíritus más poderosos para intentar destruir el taller, pero fracasaron miserablemente, incluso cuando el Asesino de Magos no estaba presente.
Obviamente, Fillia difundió estos rumores de forma de que no se pudiesen rastrear hasta ella misma, aunque era bastante obvio que provenían de ella, o de alguien cercano a ella, además de que la cantidad de rumores aumentaba de boca en boca. Ella nunca afirmó ninguno de estos rumores, aunque tampoco los desmintió, y estos tenían una base más o menos sólida, porque legislación pudo constatar los restos de las carcasas de las marionetas, y los restos espirituales que había en ellas. Esto puso a la familia Eulyphis en el ojo público, y considerando la historia que había detrás entre las dos familias, era lógico concluir que se trataba de ellos.
Estos rumores, en un principio, no deberían de preocupar a los Eulyphis, pues nadie tenía pruebas condenatorias; sin embargo, las cosas cambiaron cuando Estados Unidos entró en la ecuación. La Asociación y los Estados Unidos no tenían una buena relación, lo cual era una bonita forma de decir que eran enemigos en silencio, su relación se había amargado aun más debido a lo ocurrido con Ernest, así que, el que una de las familias de Lores de la torre, pudiese estar confabulando con Estados Unidos para atacar a otro Lord, lo que, en esencia, debilitaría a la torre, era una posibilidad que no podía ser pasada por alto. Obviamente, nadie estaba diciendo que los Eulyphis fuesen traidores, o al menos, no lo hacían a viva voz; sin embargo, Fillia estaba segura que, como mínimo, las tres grandes familias no serían tan sutiles, e investigarían qué había de verdad en estos rumores, que de ser ciertos, podrían ser el fin de los Eulyphis como una familia noble, o al menos, de los Sophia-Ri.
En cuanto a si esto era verdad o mentira, no lo sabíamos. Era muy curioso que ambos ataques sucediesen al mismo tiempo, pero estos no parecían muy coordinados. Aun así, según Fillia, lo importante era causarle tantos problemas a los Eulyphis como nos fuese posible, al menos, hasta que pudiésemos hacer un movimiento. Obviamente, esto también trajo otros rumores más preocupantes, como una posible guerra entre Lores, cosa que no agradaba a nadie, y mucho menos si era una lucha que beneficiaría a un enemigo externo.
Este era el ambiente actual dentro de la torre, uno extremadamente molesto para mí, pues varios de mis compañeros no tuvieron reparos en preguntarme una y otra vez que había de cierto en los rumores, y como Fillia no me había dicho que mintiese, yo les repetía lo que había visto y oído de aquella noche, cosa que parecía encender con más fuerzas las llamas de la olla a presión en la que se había convertido la torre. Esto también había afectado a las personas cercanas a mí, principalmente, al Sir y a Reines.
—¿Cansada? —me preguntó Reines.
—Un poco —contesté—, los últimos días han sido agotadores.
—Todavía se mantiene lo que me dijiste hace algunos días —me preguntó el Sir, actualmente, los tres nos encontrábamos en su oficina.
—¿A qué se refiere? —le pregunté.
—A los planes de Lord Einzbern de seguir a su hermano y viajar a Japón —especificó.
A lo que yo asentí—. Viajarán en unos días, según tengo entendido.
Vi al Sir fruncir el ceño, bueno, fruncirlo más de lo común, y luego me preguntó—. ¿No has pensado en viajar con ellas?
Esto me tomó por sorpresa. Sí, por supuesto que había pensado en viajar con ellas, pues acababa de iniciar mi relación romántica con mi compañero de clases, y debido a una misión dada por la Reina, nos habíamos tenido que separar precipitadamente, a un continente de distancia, así que no estaba particularmente feliz de ser la única que se quedaba en la Torre del Reloj mientras él viajaba con otras mujeres.
—Pero soy su estudiante, Sir, no puedo descuidar mis estudios, y también debo protegerlo en caso de que se meta en algún problema. —Esto último pareció molestar a mi profesor, algo que no entendía, pues él mismo me había pedido ayuda en el pasado.
—En ese caso, ¿qué te parece si viajamos juntos a Japón? —me preguntó, para mi sorpresa.
—¿Disculpe? —pregunté, sin entender el porqué de su propuesta.
—No considero prudente que te quedes sola en el Taller Marbury después de lo ocurrido, pero tampoco puedo pedirte que vuelvas a los dormitorios, porque estarás aun más desprotegida, o a la casa de los El-Melloi, porque eso podría traer problemas mayores —me explicó—, creo que lo mejor es que te alejes de la torre hasta que las cosas se enfríen, más aun considerando el estado actual en el que se encuentra Add.
Fruncí el ceño—. Aun así, no creo que esté bien el que cambie todos sus planes solo por esto… tampoco estoy sola en el taller, hay homúnculos guardianes, y probablemente el número aumente pronto…
El hombre suspiró—. No estarías cambiando mis planes, o al menos, no del todo. ¿Recuerdas las pistas que nos dejó Heartless? —A lo que yo asentí—. Una de ellas menciona a Fuyuki, era la pista número uno, "el gran ritual se dará otra vez, el árbol de invierno señala el lugar." No sabía a que se refería con árbol de invierno, al menos, hasta que hablé con Shirou, y me dijo que árbol de invierno es el significado de la palabra Fuyuki, que es el nombre de la ciudad donde se llevó a cabo la última verdadera guerra del santo grial —me explicó—, no sé si debería tomarme literalmente las pistas de Heartless, lo que indicaría que Fuyuki se convertirá, nuevamente, en el escenario de la guerra del Santo Grial, pero es mi deber asegurarme de eso, por muy pequeña que sea la posibilidad —luego de esto, él se levantó y encendió un cigarro, mientras abría una ventana—, así que decidí que viajaría a Fuyuki tarde o temprano, solo le he puesto fecha a ese viaje.
Bueno, ese era un buen razonamiento, así que, si no lo estaba importunando…
—Bueno, si a usted le parece bien… —contesté.
—Un viaje a Japón, eh… —expresó Reines—. No es mala idea, implica boletos, estadía, comida, etc. Lo cual volverá a aumentar tu deuda, querido hermano. —Lo cual golpeó al Sir como un relámpago a través de su columna vertebral—. Claro, siempre puedes utilizar tus propios ahorros, de cualquier forma, mientras menos capital tengas, más tentador será para ti aumentar tu deuda.
—T-Tú… —gruñó el Lord—. ¿Ahora planeas cobrarme por cualquier cosa que haga?
—¡Por supuesto! —contestó con un rostro sonriente—, Estoy tan feliz que incluso podría viajar con ustedes…
Era verdad, gracias al movimiento de Fillia, una parte sustancial de la deuda fue saldada, así que Reines estaba haciendo todo lo que estaba en sus manos para volverla a aumentar.
—De hecho, Lady Einzbern tiene un avión privado y, tanto ella como Shirou, tienen casas en Japón, así que, si se lo pedimos —intervine—, no creo que tengan problemas en ayudarnos.
El maestro continuó con el ceño fruncido—. Bueno, entre deberle a unos o a otros… —Lo vi ladear su cabeza y, finalmente, se dirigió hacia mí—. Toca la puerta, por favor. —A lo que yo asentí, para molestia de Reines.
Sin embargo, pronto me arrepentiría de mis palabras, pues observé a Reines sonreír y decir—. Bueno, las clases ya acabaron, ¿te importa si tomo a Gray para mí durante el resto del día, hermano mayor? —Petición que me tomó por sorpresa.
—Tú lo has dicho, las clases acabaron y yo tengo exámenes que corregir, así que, lo que quiera hacer a partir de ahora, es decisión suya —le contestó, centrándose en los papeles que tenía frente a su escritorio.
—Bien, entonces, ¿vienes conmigo, Gray? —me preguntó, a lo que yo ladeé mi cabeza.
—¿A dónde, Lady? —pregunté.
—A ningún lugar importante, solo quiero salir de compras y divertirme un rato —me contestó ella. A lo que yo fruncí el ceño, no es que quisiese rechazarle; sin embargo, estaba preocupada por lo ocurrido hacía un par de días. No podía utilizar a Rhongomyniad como me había acostumbrado a utilizarla, y, además, ahora me estaba enfrentando a enemigos con los que solo utilizar el primer nivel de Add, parecía no ser suficiente, esto, sumado a que, si tenía mala suerte, podría incluso no poder utilizar a Add en su totalidad, me hizo ver la importancia que tendrían el resto de mis habilidades para poder luchar y defender a quienes quería proteger. Parece que Lady Reines pudo ver mi conflicto interno, pues lanzó un cebo que, en este momento, no podía rechazar, y que, más tarde, me arrepentiría de no haberlo hecho—. Además, también podemos ir a comer algo, no te preocupes, yo invito.
Si bien anteriormente esto no hubiese sido suficiente como para tentarme, ahora las cosas habían cambiado, pues, desde que obtuve mi núcleo de energía mágica, mi apetito había aumentado enormemente. Esto tenía sus razones, pues mientras que la mayoría de los magos tenían el equivalente a una planta eléctrica casera, yo tenía el equivalente a una planta de energía nuclear, y, obviamente, la cantidad de "combustible", salvando las diferencias entre lo que ambas plantas de energía utilizaban para funcionar, no era ni remotamente cercana la una de la otra.
—Bueno… supongo que podría tomarme un descanso… —susurré.
A lo que Lady Reines sonrió—. En ese caso, ¡vamos, vamos!
En un principio, Reines cumplió con su palabra, solo fuimos a ver algunas tiendas y luego me invitó a comer, pero luego de eso, cuando empezamos nuestra segunda vuelta por las tiendas, ella me llevó a una tienda que, en un inicio, parecía una tienda de ropas normal; no obstante, a medida que nos adentrábamos, pude ver algunos trajes un poco… raros.
—Lady Reines… ¿está tienda estaba la ultima vez que vinimos al Camac? —le pregunté.
Ella negó con su cabeza—. No, y creo que Luvia participó personalmente en su apertura.
—¿En serio? La ropa es… un poco diferente —expresé.
—Es una tienda de ropa multicultural —me contestó—, creo que decidió abrirla después de charlar con Shirou, con su hermana, y con otras personas. Así que además de la moda inglesa, tiene ropa tradicional alemana y japonesa, así como ropas de importantes marcas de moda influyentes en ambos países —me explicó—, si me lo preguntas, creo que es una forma de ganarse a la "Facción Einzbern".
—Pero creía que los Edelfelt eran una facción en sí misma —expresé.
—Y lo son, pero una facción de apoyo, y de la Facción Democrática —me respondió—, el que aun así estén intentando ganarse a una nueva facción poderosa dentro de la Facción Neutral, deja muy en claro lo codiciosos que son.
—P-Pero, ¿Por qué vinimos a esta tienda en específico? —le pregunté, pues a medida que nos adentrábamos pude notar algunos trajes… extraños, y comencé a ponerme nerviosa.
—Bueno, vamos a ir a Japón, ¿verdad? —Asentí, con mi nerviosismo en aumento—. Entonces, ¿Qué te perece sorprender a tu novio? —me preguntó.
—¿E-Eh? —exclamé, desconcertada.
A lo que Lady Reines sonrió pícaramente—. Imagínate presentarte de sorpresa en Japón, vistiendo un hermoso yukata, ¿qué cara crees que pondría? ¿Su rostro haría juego con su cabello? ¿Balbucearía? Sea como fuese, estoy segura que será algo digno de tomarle una fotografía —exclamó ella, sonriente.
—P-Pero yo… —intenté negarme, pero ella me detuvo.
—No desperdiciarás la oportunidad, ¿o sí? —me preguntó—. Por lo que sé, tienes bastante competencia, deberías aprovechar cualquier herramienta a tu disposición para mantener sus ojos en ti, ¿no lo crees? —Fruncí el ceño, era cierto que sentía que las demás me llevaban ventaja, lo veía por como interactuaban con él, y yo… no pude evitar sonrojarme cuando el recuerdo de aquella vez vino a mi mente. Reines se aprovechó de mis divagaciones, y tiró de mí hacia los probadores—. Ese rostro es todo lo que necesito para saber que tengo razón, solo metete allí y yo te iré pasando las ropas que, creo, podrán ponerte en competencia.
—¡P-Pero! ¿¡E-Espera!? —exclamé en confusión, pero ni siquiera tuve tiempo de detenerla antes que me empujase dentro de los probadores y se alejase, buscando las ropas que le habían llamado la atención.
—¡Prueba esta! —Luego de unos minutos, Reines volvió con un vestido japones—, se llama yukata, tengo entendido que primero se coloca como una bata, y después se cruza la parte derecha con la izquierda, y, finalmente, se sujeta con esta cinta, según lo que me dijo la empleada. —Me explicó.
Suspiré, pero tomé la ropa, y seguí sus instrucciones con dificultad, siendo que Reines me tuvo que corregir y ayudar de vez en cuando, pues nunca me había vestido con este tipo de ropa—. C-Creo que ya está listo.
—En ese caso, sal, déjame verte.
Abrí la puerta del probador y salí vistiendo lo que Reines me había dado, un yukata verde grisáceo con rayas blancas y una cinta (obi) rojo con patrón de flores, además, tenía una especie de cinta o diadema blanca junto con el conjunto.
—¡OH! —exclamó la noble, con los ojos brillantes, mientras tomaba una foto con una cámara que no sabía de donde diablos la había sacado.
—No estoy segura de si me lo coloqué bien —dije, al mismo tiempo que me giraba para que pudiese ver a que me refería—, atarme la cinta en la espalda fue complicado…
—Bueno, no soy una experta en ropa japonesa, pero te ves como una muñeca de porcelana —me halagó.
—Gracias… —contesté, ligeramente avergonzada—. Esto es todo, ¿verdad? —pregunté, y me arrepentiría de haber hecho esa pregunta y no simplemente quitarme la ropa, cambiarme, y salir del probador.
—¿Eh? ¡No! —exclamó la joven dama—, según la empleada, esa es una de las versiones más clásicas de yukatas que tienen, si quieres llamar su atención, necesitas algo un poco más atrevido, así que le pedí que me trajese otros modelos, ya debería de estar de vuelta.
Y en efecto, la mujer llegó con varias conjuntos con ella, Reines tomó uno y me lo pasó—. Vamos, pruébate este.
Suspiré, mientras tomaba el segundo y volvía a encerrarme en el probador, al menos, la dificultad con la que me puse los nuevos modelos, fue mucho menor que con el primero. Al final me probé cuatro o cinco modelos más, ninguno pareció convencer a Lady Reines, y al final tuve que convencerla para elegir el que más me gustaba, el cual, seguramente, no era tan atrevido como lo que ella buscaba.
—Bien, sigamos con los siguientes atuendos —expresó ella, para mi sorpresa, después de que habíamos terminado de escoger el yukata.
—¿Eh? ¿Esto no es todo?
Reines me miró como si no entendiese mi pregunta—. ¿Cómo podría serlo? —me preguntó—. Tienes un guardarropa demasiado limitado, Gray. Tu atuendo de sepulturera y sus variantes tienen su encanto, pero… necesitarás más variedad si quieres mantener la atención de un chico en ti. Además de que los necesitas para adaptarte a las circunstancias.
—¿Para adaptarme a las circunstancias? —pregunté.
Ella asintió—. ¿Acaso piensas salir a una cita con tu atuendo de sepulturera?
—B-Bueno… —intenté argumentar, pero si bien no era lo único que poseía, mi guardarropa iba bastante en esa dirección, con grandes abrigos y ese tipo de cosas.
—¿Acaso olvidaste lo bien que funcionó ese vestido la última vez? —me preguntó, y no pude evitar acordarme de nuestra primera cita, y tenía razón en que los cumplidos que Shirou me había hecho en aquel entonces, fueron bastante agradables—. ¿Ves? Además, también necesitarás otros vestidos, a fin de cuentas, ahora eres prácticamente parte de la familia de un Lord, lo que te hace una noble, lo que implica que, te guste o no, tendrás que participar en más de una reunión social, y es imposible que utilices el mismo conjunto para todas ellas, ¿entiendes?
Fruncí el ceño, pero no podía negar que tenía razón—. Entonces, ¿qué tienes en mente? —me rendí, y decidí facilitarle las cosas.
Ella sonrió, lo cual, obviamente, me preocupó. Así, conjunto tras conjunto, me fueron ofrecidos por Lady Reines, desde ropa casual hasta trajes de gala, y, de vez en cuando, también tenía que enfrentarme a los flash de su cámara. Sin embargo, luego la ropa cambió a una totalmente diferente.
—L-Lady, ¿por qué tengo que probarme uno de estos? —le pregunté, mientras me observaba a mí misma en un espejo, me encontraba vistiendo un traje de baño blanco de dos piezas con lazos negros.
—¿Hmm? ¿Ya tienes trajes de baño? —me preguntó.
—No —contesté.
—¿Y que planeabas vestir si algún día van a la playa? —me preguntó.
—B-Bueno… —Realmente no tenía argumentos para estas cosas.
—Sí no te gusta ese, hay más modelos —me contestó, y conociéndola, estaba ignorando la verdadera razón del porqué me encontraba incómoda—. Sé que te gusta siempre llevar algo gris o negro, así que los lazos me parecieron suficiente, pero si quieres uno totalmente negro, me parece atrevido, y por ende, perfecto.
Y esas palabras me condenaron, pues, después de estas, me vi obligada a probar todo tipo de modelos de trajes de baños, y, por supuesto, Reines no se conformó con que escogiese uno, forzándome a escoger varios modelos.
—¿Y-Ya terminamos? —pregunté, nunca creí que una salida de compras fuese más agotadora que un enfrentamiento contra un poderoso espectro.
La respuesta de Reines fue una sonrisa, y supe que no, no había acabado todavía. De hecho, lo peor estaba por venir—. Sí, terminamos de comprar la ropa con la que competirás —me dijo, y por un momento, tuve esperanza de que hubiésemos terminado, pero sus siguientes palabras cavaron mi tumba—. Ahora vamos a comprar la ropa con la que vas a ganar.
—¿Eh? —exclamé—. ¿¡L-La ropa con la que voy a ganar!?
A lo que Reines asintió—. Sí, ¡tus armas secretas!
—¿¡A-Armas secretas!? —pregunté, preocupada.
Reines volvió a asentir, y giró su mirada hacia la trabajadora de la tienda, quien se había tenido que convertir en su asistente personal después de que ella ordenase que le trajesen un conjunto tras otro, y que, después de verme pasar vergüenza probándome uno tras otro, tenía la sensación de que se había transformado de, empleada de la tienda, a, secuas malvada de Reines. Y, cuando incluso ella tuvo dudas sobre la petición de Reines, fue que realmente sentí el verdadero terror.
—¿Está segura, señorita? —le preguntó.
—¿No habías dicho que se habían vuelto populares para las chicas en Japón, y que también llamaron la atención de las chicas de aquí? —le preguntó Reines.
A lo que la mujer asintió, incomoda—. Bueno, sí, es muy popular en Japón y la extravagancia los ha hecho llamativos en nuestro lado, pero… por cómo se ha mostrado vistiendo los anteriores atuendos, no creo que ella pueda vestirlos.
Reines frunció el ceño, pero asintió, dándole la razón, y a mí, esperanzas, las cuales murieron con las siguientes palabras—. Bien, en ese caso, tráelos de menos a más, y trae un par de cada uno, que uno sea de mi talla.
—¿U-Usted también, Lady? —pregunté, y Reines asintió.
—Yo también estaba planeado comprar algo extravagante para molestar a mi querido hermano, más aún cuando últimamente se encuentra tan feliz por la disminución de su deuda —sonrió ella, cruelmente—, me aseguraré de que sufra por esa pequeña jugada suya. Además, si los vestimos juntas, no tendrás excusas sobre tener vergüenza.
—¿¡Vergüenza!? —¿Por qué estaba segura que sentiría vergüenza? Me pregunté a mí misma.
—Lady, aquí le traigo el menos… revelador, que encontré —regresó la dependienta de la tienda con… ¿¡un par de trajes de sirvienta!?
Sí, un par de trajes de sirvientas, eso fue lo primero que Reines quiso que nos probásemos, y aunque en un principio pensaba que no era la gran cosa, me arrepentí de esa declaración cuando los siguientes atuendos llegaron. Si bien el primero no fue la gran cosa, los siguientes modelos tenían algunos accesorios extras, como orejas y colas de gato, y la extravagancia no hizo más que aumentar, ¿¡E-Eso era un traje de coneja? ¿¡L-Lencería negra!? ¿¡U-U-Un traje de cuero negro!?
—¿¡Q-Q-Qué es eso!? —pregunté con el rostro completamente rojo, no podía creer lo que veían mis ojos, ¿realmente existían chicas que compraban estas cosas? Imposible, simplemente imposible—. ¡E-Es imposible que alguien vista algo así! —grité, sin querer mirar el último traje erótico y felpudo que la dependienta nos había traído.
—Bueno, obviamente no es un traje para mostrar a todo el mundo —expresó Reines, interesada en el traje.
A lo que la mujer asintió—. Aunque no lo crea, si hay chicas que los compran, para darles sorpresas a sus parejas —me respondió la empleada—. Creo que incluso la Señora reservó un modelo.
—¿Oh? ¿Luvia? —exclamó Reines—. Que atrevida…
La mujer asintió, pero pronto entendió lo que había dicho, y nos pidió que guardásemos el secreto—. El último que vendimos fue una versión especial de color negro, ocurrió hace algunos días, cuando un grupo de mujeres vinieron a comprar ropa, fue una de las ventas más caóticas que he atendido, ya que todas parecían estar compitiendo entre sí —nos contó la dependienta—, algo extraño. ¿Me preguntó que chico podría hacer que esas mujeres hermosas compitiesen por él? Y también parecían conocer a la Señora...
Esas palabras llamaron tanto mi atención como la de Reines, quien inmediatamente preguntó—. ¿Oh, en serio? ¿Y quién compró esa versión especial?
—Una de las mujeres que venían en ese grupo, una chica de ojos rojos y cabello blanquecino —nos contestó—. Sinceramente, no sabía que era más extravagante, si el traje o la chica en sí misma.
Vi a Reines sonreír—. ¿Escuchaste, Gray? —me preguntó—. Tus rivales ya estuvieron aquí y parece que van a ir con todo, ¿segura que quieres contenerte ahora?
Un montó de preguntas, palabras y pensamientos, cruzaron mi mente a gran velocidad, ¿Qué debía hacer? No, no, no, era imposible que vistiese este tipo de cosas, pero, e-ellas, n-no, ¡no quería! ¿Pero tampoco quería que ella! ¡Ahhh! Reuní todo le valor que había en mi interior y extendí mi mano hacia la dependienta, quien nos pasó los trajes y Reines asintió con una sonrisa.
—¡Hay que ser determinada cuando tienes un objetivo!
Ambas nos probamos todo tipo de atuendos de lo que la dependiente llamó como, ero-cosplay, fuese lo que eso fuese, sinceramente, no quería recordar todas las cosas que me había probado, y no podía evitar desviar mi mirada cuando veía las bolsas con los atuendos que había decidido llevarme. Luego de terminar de probarnos la ropa, Reines y yo caminamos hacia las cajas de la tienda, y cuando saqué la tarjeta que guardaba conmigo, ella me sonrió.
—Oh, cargarle las compras a mi querido hermano, no había pensado en eso, buena idea —dijo ella, mientras me daba un pulgar hacia arriba.
—¿Eh? No es así, esta no es la tarjeta del Sir —y dicho esto, saqué la tarjeta que mi maestro me había confiado, la cual se la había dado Reines con el objetivo de que él aumentase la deuda con los El-Melloi.
—Oh, ¿entonces esa es…? —me preguntó.
—Shirou me la dio cuando entré a la facción y comencé a vivir en el Taller Marbury —le expliqué—, me dijo que la utilizase para cualquier cosa que necesite.
Reines asintió—. Comprendo, puedes tomarlo como uno de los privilegios de pertenecer al núcleo de la facción de un Lord. ¿Le has dado uso?
Negué con la cabeza—. No, tengo todo lo que necesito, y… me sentí un poco nerviosa al ver tantos ceros.
A lo que la Princesa de los El-Melloi no pudo evitar reírse—. Bueno, creo que es un buen momento para darle uso, considerando tu situación, realmente lo necesitas, ¿no lo crees? —me preguntó, mientras intentaba ocultar su sonrisa—. Por cierto, ¿podrías dejar de llamarme Lady?
—¿Hmm? —exclamé, mientras terminábamos de pagar la ropa, y unos cuantos hombres a quienes Reines había traído consigo se las llevaron.
—Tranquila, les dije que las lleven a nuestro departamento, puedes recogerlas en mi oficina más tarde —me explicó, al ver como miraba a los hombres llevándose nuestras compras—. En cuanto a llamarme Lady, bueno, es tal y como lo he dicho, ahora eres una noble, no hay tanta diferencia entre nuestras posiciones, ¿entiendes?
—Aun así, usted sigue siendo la Princesa de los El-Melloi y la empleadora de mi maestro… —argumenté.
Ella suspiró, mientras ambas no alejábamos de la tienda y seguíamos paseando por el Camac—. Eres el tipo de persona con la que es mejor ser directa, ¿verdad?
Bajé la mirada—. Perdón, no soy buena para estas cosas.
—No tienes porque serlo —me contestó con soltura—, solo debes evitar que los demás se den cuenta, ¿entiendes?
—Creo…
Ella asintió—. Entonces no lo vuelvas a decir frente a nadie —me contestó, antes de decirme—, eres de las pocas relaciones diferentes que he podido tener dentro de la torre, ¿sabes?
—¿A qué se refiere? —pregunté, sin entender.
—Verás, dentro de la Torre del Reloj, las amistades se forman dependiendo de lo que puedas sacar de dichas relaciones. Así que es usar y ser usado —me explicó—, pero contigo, es un poco diferente, pues, más allá de aquella vez que te pedí que fueses mi guardaespaldas, no podía sacar mucho de una relación contigo, pero aun así, era divertido.
No es como si no me hubiese dado cuenta de ello, con el paso del tiempo, y al ver las reglas y la forma en la que se comportaban los magos, en general, su sociedad, no podía decir que fuesen buenas personas, ni siquiera aquellos a los que apreciaba, como Reines, podrían entrar en esa clasificación. Por supuesto, aunque no podía decir que los magos fuesen buenas personas, a la vez, también había niveles de que tan poco respetables podían llegar a ser, aquellos con los que me relacionaba amistosamente, estaban dentro del rango más respetable, mientras que aquellos a los que me enfrentaba, estaban en el rango de los menos respetables, todo esto dentro del rango de no ser buenas personas.
—Técnicamente, ahora es cuando debería de "apreciar y cuidar" —Reines hizo comillas con los dedos cuando dijo las palabras—, nuestra relación. Pues ahora tienes verdadero valor desde nuestro punto de vista. Antes eras la aprendiz de mi hermano solo de nombre, ahora lo has tomado en serio, antes no tenías ningún estatus, ahora eres una noble. ¿Entiendes?
Lo entendía, no me gustaba, pero lo entendía, esta era la forma en la que los magos manejaban sus relaciones, era tan sencillo como eso; en general, el Sir decía que los magos eran las únicas personas que nacían siendo políticos de nacimiento, pues su sociedad los obligaba a manejar su vida tal y como lo haría uno, incluso al de menor estatus.
—Así que en este momento, debería de extenderte la mano y sonreír mientras digo: llevémonos bien mientras podamos utilizarnos la una a la otra; sin embargo, me gustaría que no fuese el caso… —expresó ella.
—¿Hmm? —Ladeé mi cabeza.
—¿Tan extraordinario te parece? —me preguntó con una sonrisa, a lo que yo asentí con sinceridad—. Bueno, lo es, pero quiero que se mantenga como surgió, es refrescante, en comparación con el resto, ¿no te parece?
Bien, no necesitaba ser muy lista para entender sus intenciones, quería que nuestra relación no se guiase por los estándares de los magos y eso era agradable…. si, tener una amiga, una de verdad, era algo que valía la pena atesorar—. En ese caso, sigamos siendo amigas, La-… Reines —expresé, mientras extendía mi mano.
La joven dama asintió, y estrechó la mía con una sonrisa. Luego, terminamos nuestra salida comprando un par de helados en lo que Reines había llamado "helado de conmemoración".
Tachie
El regreso a mi verdadera vida no fue tal y como esperaba, es decir, desde el mismo momento en el que supe que Shirou era un mago, supe que las cosas no serían como antes; sin embargo, no esperaba que las cosas hubiesen cambiado tanto.
El que fuese un mago, realmente no cambiaba mucho las cosas, el que su hermana fuese un Lord de la Torre del Reloj y que por esto hubiese tenido que formar una facción a su alrededor, lo cual implicó que tuviese su propio harén, si lo hacía. Lo peor era que él me había dicho que no había querido tener un harén, sino que fue obligado a tenerlo por culpa de Mana, cosa que pude comprobar al hablar con las demás chicas. Esto era molesto, muy molesto, quería golpearlo, pero no era su culpa, y la culpable… bueno, Mana nunca me había parecido del todo normal, incluso ahora, y no me refería a que fuese una maga, ¿cómo una chica con un amor que rozaba la obsesión había aceptado, e incluso impulsado, la idea de un harén? No lo sabía.
Me gustase o no, no podía hacer nada contra eso, por mucho que me molestase… y me doliese, y tampoco quería pasarme todo el viaje de mal humor, más porque ni siquiera sabía si esta sería la única vez que tendría vacaciones en mi vida. Aun así, ni podía sentirme a gusto, no por el tema del harén únicamente, sino también porque no era parte del grupo, Shirou y Aya parecían aceptarme, y eso me alegraba, pero con el resto… dos eran indiferentes, a una parecía interesarle más mi otra yo que mi yo actual, y quería saber cuándo volvería a cambiar, luego, estaban las otras dos, a una no le agradaba y me lo decía directamente, y la otra, parecía mentirme a la cara con una sonrisa, fingiendo una amistad que, tal vez, nunca tuvimos.
Obviamente, no podía culparlos, más ahora cuando me había enterado de lo que mi otra yo había hecho, no paré de disculparme por al menos diez minutos hasta que finalmente incluso la hermana de Shirou me pidió que me detuviese.
Suspiré, «¿Por qué hiciste esas cosas?», me pregunté, estaba molesta con mi otra yo, pero, al igual que con la situación de Shirou, no podía hacer nada para cambiar las cosas.
—¿Te encuentras bien? —me preguntó Aya, quien se encontraba sentada al lado mío, junto con Sieg, un homúnculo de la familia Einzbern, quien se encontraba frente a nosotros, el último asiento estaba vacío, aunque Shirou lo ocupaba la mitad del tiempo.
Nuestro grupo se había dividido en dos, el primero fue conformado por Aya, Sieg y mi persona, mientras que el segundo, por Mana, la chica a la que llamaban Rouge, que según el informe de B, su verdadera identidad era Altrouge Brunestud, y la chica a la que llamaban Rin, una maga de la Torre del Reloj, quien se me hacia vagamente conocida. Shirou, por su parte, había pasado la mitad del trayecto con nosotros, y ahora se encontraba con el otro grupo.
—Sí, es solo que no acostumbro a tomarme un momento para apreciar el paisaje —contesté, mientas veía el panorama nevado.
—En Fuyuki el invierno siempre ha sido particularmente largo —comentó Aya—, estamos en el último mes de invierno, y aquí parece que recién estuviese comenzando.
Asentí—. Es uno de esos años normales, hay años donde el invierno se extiende, o no existe prácticamente.
—¿Por qué? —preguntó, para mi sorpresa, Sieg.
—Antes había un período donde las estaciones se repetían cada cierto tiempo de forma más o menos exacta, pero después de lo ocurrido hace treinta años, este periodo ya no es nada exacto —le contesté—, ha habido años donde la duración de las estaciones ha variado, lo cual implica que estas pueden entrar antes o después de lo que deberían. Este año, el invierno ha entrado tal y como debería, pero, por lo que estamos viendo, tal vez se extienda más de lo que debería.
—¿Eso es malo? —me preguntó.
—Por supuesto —contestó Aya—, puedes tomarme como ejemplo, las plantas de cultivo necesitan condiciones específicas para crecer, si esas condiciones cambian abruptamente, el crecimiento se arruinará.
—Eso también se puede aplicar a las cosechas de las granjas —complementé, a lo que Aya asintió.
—¿Puedo hacer otra pregunta? —preguntó Sieg
Aya y yo nos miramos y resistimos el impulso de contestarle que ya la había hecho, y en cambio, ella le respondió—. ¿Cuál?
—¿Esa es Fuyuki? —nos preguntó el homúnculo, mientras señalaba por la ventana.
Aya y yo dirigimos nuestras miradas hacia donde él estaba señalando, y, efectivamente, allí pudimos vislumbrar a Fuyuki, una gran ciudad costera dividida en dos distritos. En el primer distrito, pasado el puente, se encontraban las casas más antiguas de la ciudad, en general, la mayor parte de la gente vivía en esta área, mientras que el otro distrito había sido remodelado sobre las ruinas del área residencial que había sido destruida durante la cuarta guerra del santo grial, se llamaba Shinto, y, en el pasado, Shirou y yo habíamos residido en este, actualmente, este era un distrito más comercial e industrial, ya no poseyendo el área residencial que anteriormente poseía.
—Han pasado diez años… —me dije a mí misma, ya había venido a Japón antes, pero era la primera vez que regresaba a Fuyuki.
—Preparemos para salir del tren —nos dijo Aya.
A lo que Sieg y yo asentimos, ambos tomamos nuestras maletas, y nos levantamos cuando el tren se detuvo. En cuanto a mi equipaje, realmente no tenía demasiado, así que se podía decir que viajaba ligero. Aya y Mana se habían ofrecido a prestarme ropa, algo que me había visto forzado a aceptar en caso de necesitarlo, pues no estaba del todo segura de si lo que traía era suficiente para todo el viaje.
Salimos del vagón, el resto del grupo nos estaba esperando más adelante, todos abandonamos el tren, y pude observar por primera vez la estación de trenes de Fuyuki, la cual se encontraba en Shinto, por lo cual, era bastante moderna. Entre el bullicio y la multitud, nos mantuvimos juntos como grupo mientras abandonábamos la estación.
—Qué extraño… —susurré.
—¿El qué? —me preguntó Shirou.
—Las líneas ley sin duda han quedado debilitadas, ¿no es así? —pregunté. A lo que Shirou asintió—. En las zonas donde esto sucede, el Grain comienza a surgir, pero aquí… todo parece muy normal.
—Ahora que lo dices… ella no me ha informado sobre nada parecido en nuestras conversaciones —me dijo.
—¿Ella? —pregunté.
—¡SHIROUUU! —Veloz, absurdamente veloz, al menos, para un humano común. Como un tigre abalanzándose sobre su presa, una mujer, se abalanzó sobre mi amigo pelirrojo.
Ella tenía el cabello castaño, ojos del mismo color, tenía una gran sonrisa en su rostro y vestía ropa casual. Probablemente era mayo que cualquiera se nosotros, aunque me era imposible asegurar cual era su edad.
—¡F-Fuyi-nee…! ¡D-Detente! —rogó el chico mientras intentaba escapar de lo que era un abrazo de oso.
—¡Ha pasado mucho tiempo, déjame abrazarte un rato más! —pidió la mujer.
—¡N-No ha sido tanto! —contestó el chico, resistiéndose.
—¡Han sido casi dos años! —respondió la mujer.
—¡Solo ha sido año y medio como mucho! —aclaró el pelirrojo.
—¡Hmn! Bien… pero déjame verte bien —dijo la mujer, mientras se separaba del pelirrojo—. Realmente has crecido un montón, ya eres más alto que yo. Tus ojos… ¿Siempre fueron de ese color? —A lo que el chico respondió afirmativa y nerviosamente, y buenos mal que no le revolvió el cabello, o también le hubiese preguntado si se lo estaba pintando—. Y Shirou, donde está Kiri, ¿no vino contigo? Y… sé que dijiste que traerías amigos, pero… ¿quienes son ellas?
La primera en moverse fue Mana—. ¡Encantada de conocerla, Fujimura-san, yo soy Sajyou Manaka, soy la…! ¡Hmm!
Sin embargo, no pudo terminar, pues la de ojos rojos le tapó la boca y dijo—. ¡Yo soy…! ¡Hmm! —Pero Mana también la tapó a ella.
No sé que me motivó a moverme, no sé qué fuerza se apoderó de mi cuerpo, pero no pude controlarme, y antes de darme cuenta, me había adelantado y dije—. Encantada de conocerla, Fujimura-san, mi nombre es Miyamoto Tachie, soy la amiga de la infancia y la novia de BakaShirou.
Y por primera vez, pude ver el rostro de varios adolescentes entrando en pánico… e ira.
Buenas gente, ¿cómo se encuentran? En mi caso... prefiero no hablar de ello, considerando donde vivo. En fin, escrbir es de las pocas cosas que me distraen de la situación de mi país, así que aquí tienen el siguiente capítulo, espero que lo disfrunten.
Bueno, ahora, procedo a contestar las preguntas:
SG:
1) Bueno, la explicación es una mezcla de circuntancias, las habilidades de Soujuurou utilizadas para un ataque suicida, o al menos eso debió haber sido, sumado a la inexperiencia del combate cuerpo a cuerpo de Lugh, de hecho, realmente, no lo derrotó, se regeneró casi de inmediato, pero quedó paralizado por el miedo después de eso. Ahora, si esta explicación te parece creible, eso ya es otra cosa.
2) Ni idea, podría darte varias ideas y todas podrían ser igual de poco probables.
3) Creo que ya te respondí esta, Emiya sí está en el Trono de los Heroes, o mejor dicho, los CG lo están, y dos, en Fgo te dicen que sus experiencias se quedan registradas como recuerdos integrados.
Bueno, sin más que decir, nos vemos en el proximo capítulo.
