Gracias Señor Jesús por tanto amor.

El hijo sabio alegra al padre… Proverbios 15:20

Historia dedicada a todos aquellos que aún recuerdan mis historias y me han dado su apoyo ahora que volví. Dios los bendiga mucho.

Naruto no me pertenece, los personajes e historia son una creación de Masashi Kishimoto.

Capítulo 11. Segundo paso: exitoso.

La gran trivia trivial estaba a la puerta, unos días más y por fin podrían participar, la entusiasmada Sakura Haruno no podía ocultar su gran amor por el concurso, estaba tan feliz que no había hecho ningún hoyo en alguna de las desafortunadas calles de Konoha en esa semana.

—¡Estoy tan emocionada! — gritó en la sala de reuniones de la torre del Hokage —, ¡es este viernes, al fin! —Sakumo asintió muy alegre al verla tan contenta. Sakura estaba ahí por el chequeo médico de rutina de Colmillo Blanco, tenía buenas noticias: si todo estaba bien se le aplazarían más y con el tiempo ya no habría necesidad. —¿Y usted sensei? ¿No está emocionado por el gran concurso de este año?

Kakashi solo asintió desde su escritorio mirando algún trámite y esperando que al estar lo suficientemente lejos Sakura no notara su falta de interés en el tema, y es que a la verdad que no tenía muchas ganas de asistir a esos concursos, simplemente le parecían tediosos, duraban horas y horas hablando de datos que, aunque eran interesantes y agradables y muy atrayentes, la mayoría de las personas los consideraban irrelevantes y no tenían a bien interesarles, y aunque él no era de ese tipo de personas (de hecho le gustaban bastante ese tipo de cosas), lo cierto era que esos eventos eran muy lentos y extendidos, por tanto fastidiosos, así que prefería estar en alguna parte del bosque durmiendo en algún árbol.

Aunque sabía que para Sakura aquello era muy importante, y era evidente porque había estado tan emocionada toda la semana que durante todos aquellos "encuentros casuales" que su padre había organizado nunca dejó de mencionar la famosa trivia y siempre insistía en que él asistiera, y que por nada del mundo se le ocurriera salir con todas esas excusas tontas que siempre decía, además claro de qué lo amenazó rotundamente con que no llegara tarde, porque la trivia trivial era un evento sumamente serio, en el cual se iniciaba puntualmente y si llegaban 5 minutos tarde simplemente ya no podrían entrar en la tómbola para ser seleccionados como participantes, y ella no quería que quedara fuera.

—Tengo tantas expectativas en este año, no vaya a faltar, por favor.

—Intentaré ir, pero no prometo nada.

—¿Es en serio? — dijo bastante molesta—, no me diga eso, usted quedó muy formal de asistir, no me va a quedar mal otra vez, todo el tiempo hace lo que le viene en gana y termina dejándome plantada en muchas cosas, no quiero que esta vez pase como cuando íbamos a salir a la aldea de la niebla para ver las luciérnagas y simplemente salió con una de sus excusas tontas que nadie le creyó, y al final me tuve que perder ese gran evento porque a usted no se le ocurrió llegar temprano, y el tour especial para ver las luciérnagas simplemente se fue sin todos nosotros, nos hizo perder la reservación de un mes, y ni siquiera se disculpó.

—Hum… trataré de no arruinártelo esta vez.

—Siempre dice eso — murmuró ella sin creer nada.

—Y siempre trato.

—Pues no parece.

—Claro que sí. Digo "trataré" no "lo haré".

Sakura estuvo a punto de perder su buen humor ante la desfachatez de su maestro, pero Sakumo logró controlarla esta vez.

—No te preocupes Sakura chan —dijo Sakumo —, yo me encargaré de que esté puntual, te lo prometo, así tenga que levantarlo a las 5:00 de la mañana para lograrlo y tenga que llevarlo al lugar dos horas antes.

—Ay papá, no seas exagerado — dijo Kakashi.

—No exagero, preveo. De acuerdo a lo que he escuchado, y leído de ti, tu fama te precede, así que ya sabes lo que dicen "cría fama y échate a dormir". Por supuesto que no quiero que Sakura se enoje conmigo solo porque tú no cumples con tus promesas, yo no te enseñé eso, te enseñé a ser una persona responsable

El hokage suspiró, su papá ya iba a empezar con el sermón de siempre, la responsabilidad, la civilidad, eres un ejemplo, eres el hokage, un ninja prodigio no puede dejar por fuera ese tipo de cosas, etcétera, etcétera.

—Hum, está bien papá, voy a ir.

Ella solo sonrió —, por favor, no me quede mal esta vez porque entonces estaré muy desilusionada —, y puso aquella mirada de corderito que simplemente Kakashi no podía resistir.

—Bien… trataré en lo posible por estar a tiempo, pero no prometo que participaré, pero si estaré ahí para apoyarte, Sakura chan.

—Muchas gracias, pero, sería una pena que se negara a jugar, imagínese que participara, ¡Seria genial! No solo porque sería un gran competidor, sino también porque como Hokage dará un realce al evento aun mayor del que ya tiene y …

Cierto que Sakura ya había logrado comprometer a Kakashi con asistir, pero realmente quería competir con o contra él, así que siguió argumentando que él simplemente no podía perderse ese evento, mucho menos ahora que era la autoridad máxima de la aldea, que sería una vergüenza, cosas formales, etcétera, etcétera. Además, claro, que jamás dejo esa mirada de cachorro tierno, Sakura era consciente de que Kakashi tendía a ceder más fácilmente, o con mayor frecuencia, cuando usaba su mirada de ternura como arma secreta, y para su gran satisfacción, esta vez no fue una excepción.

—Hum… trataré en lo posible de participar—. Ella sonrió satisfecha de su logro y Kakashi solo suspiro decepcionado de sí mismo.

Sakumo sólo podía sonreír al verse reflejado en su hijo, en realidad tenían ciertos comportamientos similares cuando se trataba de estar con la mujer que amaba, y recordó cómo su esposa lograba convencerlo de muchos tipos de cosas de una manera muy similar, aunque él cedía mucho antes, pues con el matrimonio su amada esposa era más cariñosa y con mayor tipo de beneficios en sus atenciones cuando lograba su objetivo.

Por algo era que él cedía rápidamente, por supuesto.

Además, estaba bastante contento porque de esta manera auguraba que Kakashi simplemente no podía faltar al famoso evento por mucho que lo odiara, de alguna manera estaba obligado a asistir, mínimamente como un espectador, y la mejor parte es que él no tuvo que hacer nada, Sakura lo había logrado por sí misma; además, claro, que al darse cuenta de la debilidad de su hijo tuvo una gran adición al repertorio que podía usarse en algún punto de ser necesario.

Con respecto al plan de la trivia él y su equipo harían que ambos fuesen una de las parejas competidoras, Sakumo quería lograr no solo que trabajaran en equipo, lo cual no sería difícil porque estaban acostumbrados desde siempre, el asunto aquí era que la trivia trivial permitía ir más allá del trabajo shinobi, lo que ayudaría a estrechar y evolucionar los lazos entre ellos dos más allá de lo laboral.

—Oye hijo, ¿por qué no compensas a Sakura chan por tus errores pasados?

—¿Qué? — dijo Kakashi genuinamente confundido.

—Es una pena eso de que le echaste a perder el tour de las luciérnagas.

—Ah— dijo Sakura —, no se preocupe por eso, Sakumo san, eso fue hace un año.

—Pero habrá otro este año, ¿no?

Sakura lo pensó un poco —pues… creo que si, en uno o dos meses, no estoy segura.

—Bien — Sakumo lo pensó un poco —, es una pena entonces, porque tal vez no podré ir con ustedes.

Kakashi suspiró con tristeza y Sakura se preocupó —no diga eso, Sakumo san — dijo rápidamente, un tanto angustiada —, ya le dije que usted se ve muy bien, y si todo va como hasta hoy, no creo que…

—Lo sé pequeña — le dijo él con una sonrisa —, y te agradezco tus atenciones, pero lo cierto es que no hay nada seguro — la vio tan triste que solo sonrió —Pero, ahora que lo pienso, quizá no tengas que ir hasta la aldea de la niebla para que logres ver los cocuyos, es verano y temporada de lluvias, es muy probable que haya en alguna parte del bosque, quizá podamos ir y encontrar algunas, aunque sean pocas.

—¿En serio? — dijo ella muy esperanzada. Kakashi suspiró, los ojos de Sakura y la mirada alegre de su padre le hicieron imaginarse todo lo que se venía.

—Sí, —siguió Sakumo —, aunque seguramente no serán tan espectaculares como las de la aldea de la niebla.

—¿Y usted sabe dónde es? — preguntó Sakura muy contenta.

—Sí, bueno, sabia donde era en mis tiempos, el bosque ha cambiado estos años así que es mejor ir con un experto para dar con el lugar, porque antes ya se me dificultaba.

—Y con tu sentido de la orientación — dijo Kakashi sin aclarar de quien hablaba, porque ciertamente tanto su padre como Sakura eran bastante malos para eso.

—¡Oh! — dijo Sakura —, Shino Aburame nos puede llevar, seguramente él sabe dónde es.

—Perfecto, ¿qué dices hijo?

—Hum… pues…— el hokage ni siquiera alzó la vista (si veía a uno de esos dos sería más problemático negarse), sinceramente no le desagradaba la idea de ir a ver las luciérnagas en medio del bosque con Sakura, era una idea excelente (que a la verdad que cuando no logró ir al famoso tour simplemente se le había pasado por alto leer de que se trataba y no le tomó importancia alguna) y se arrepentía de haber perdido la oportunidad y no quería desaprovecharla de nuevo, aunque con estas nuevas circunstancias no le daba mucha confianza, muy seguramente pasaría alguna situación vergonzosa e incómoda.

—Sakura, tu turno, convéncelo, a ti no podrá decirte que no.

Kakashi deseó golpearse el rostro con la mano, su padre había dado con uno de sus puntos débiles y lo usaba descaradamente en su contra, sabía que solo era cuestión de tiempo, pero no pensó que sería tan rápido. Ajena a su poder sobre el hokage, Haruno asintió bastante contenta pensando que Sakumo tenía razón, después de todo Kakashi aún le debía ir a ver los insectos, el compromiso era mayor con ella.

—Por favor sensei, ¿sí? — ahí estaba otra vez su cara de perrito atropellado y hambriento.

—Hum… veré que puedo hacer.

—El miércoles tendrás la tarde libre — dijo rápido como el viento su padre, siempre dispuesto a ayudarlo.

—Si, el miércoles sería perfecto — dijo Sakura —además, Sakumo san iría con nosotros.

—Hum… bien.

—¿Podrían acompañarnos Ino y Naruto? — ellos asintieron, Sakura solo sonrió sumamente feliz —será algo muy lindo.

La doctora Sakura se dio a la tarea de terminar el reporte médico, pero ante el silencio que surgió no pudo evitar recordar la nueva noticia que apenas hacia unas horas en la mañana habló con su mejor amiga: el noviazgo de sus dos amigos rubios.

—Oh, y pasando a otros temas, ¡no van a creer lo que paso el fin de semana! ¡Naruto me confesó que es novio de Ino!, ¿no es increíble?

—¿En serio? — preguntó Kakashi un tanto admirado, francamente no era algo que esperaba escuchar esa tarde (ni ninguna otra, cabe decir).

—Si, justo en la mañana Ino lo confirmó — contestó Sakura muy emocionada —, es tan extraño como sorprendente, ¿verdad?

—¿Por qué? — preguntó Sakumo desde el gran sofá de la sala, obviamente que el equipo "tornado rubio" ya había comunicado este nuevo ajuste a los planes.

—Bueno, Sakumo san, usted no los conoce desde hace tanto tiempo como nosotros, supongo que por eso no le sorprende.

—Tal vez — dijo Sakumo, luego con sinceridad agregó —, aunque no le veo lo extraño, me parecen una gran pareja, a decir verdad, y no creo que sea tan increíble imaginarlos juntos, a mi parecer tendrían muy buena dinámica y un gran futuro.

—Pues… si son una gran pareja, por supuesto — dijo Sakura —, no es que no lo crea, lo que pasa es que me sorprendió mucho, nunca esperaría verlos en una cita, es muy…raro.

Sakumo rio —El amor siempre da sorpresas cuando menos te lo esperas — le dijo en una sonrisa linda y tierna que Sakura solo correspondió —, apuesto que no es la primera ni la última vez que nos sorprenderá.

Kakashi solo suspiró, no deseaba mirar hacia ninguno de esos dos con tal conversación, así que fingió no escuchar nada y deseó que al menos Gai no se hubiera reportado enfermo (estaba enfermo desde el sábado, muy seguramente lo contagio), su fiel rival le hacía falta para tener alguien con quien fingir estar muy ocupado.

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Apenas era martes por la tarde y su padre ya lo había comprometido en dos situaciones relacionadas con Sakura, el día anterior quedó de ir a la famosa trivia del viernes, y el miércoles irían a ver las luciérnagas, definitivamente su padre estaba resuelto en su cacería, y por un momento dudó si debió darle su "autorización" en aquel asunto.

El ladrido de los perros logró acaparar su atención, paseaban por la aldea, su padre se había empecinado en que comprara unas correas para facilitar las cosas y evitar situaciones como la de la semana pasada, para Kakashi aquello no tenía caso, pero las compró para demostrarle a su padre que en realidad no harían diferencia alguna.

—Jefe, — dijo el buen Uhei —, el mío es el rojo, ¿verdad?

—Si.

Sakumo recomendó sacarlos a pasear para compensar al ninken por todo ese tiempo que él no pudo tener por su prematura muerte y que Kakashi no podía atenderlos; el hokage no se negó porque era verdad que desde su ascenso no les había dado tanta atención como antes, fue así como terminó con las ocho correas con sus ocho perros y su padre con unas bolsas llenas de "premios" para todos.

—¿Y el mío, y el mío? — preguntó Guruko rompiendo el ritmo de la caminata al detenerse y poner sus patas sobre la rodilla de Kakashi.

—El que pediste — dijo Hatake un poco confundido.

No podía recordar cual era, ¡eran ocho perros y cada uno con sus propios gustos! y la compra fue tan rápida en la tienda de mascotas que ni se percató de lo que pidieron, su padre solo tomó las cosas y él se limitó a solo pagar.

—Si, Guruko — dijo Sakumo, hurgó entre las bolsas y sacó un pequeño gato achuchable de color naranja, lo aplastó y chilló. Guruko movió la cola con tanta alegría que solo los hizo sonreír.

—Vuelve a la formación — gruñó Shiba, él también estaba feliz y ansioso, pero sabía que debían apresurarse para cumplir la misión, llegar a casa y finalmente jugar; todo conforme el plan que dijo Sakumo san en la casa Hatake mientras Kakashi se bañaba cantando más alegre de lo normal.

Ajeno a los planes de su padre y el ninken, Kakashi se detuvo en la vitrina de una librería para mirar los nuevos libros, estaba por decidir comprar el de color negro y letras purpuras cuando los perros salieron descontrolados tras un supuesto (e imaginario) gato atigrado. No pudieron hacerlo en un momento menos inoportuno (para Kakashi) o mejor (para el ninken y Sakumo), pues Kakashi estaba tan feliz con su futura nueva adquisición literaria que bajó la guardia lo suficiente para que los perros lo arrastraran mucho más fácilmente por la calle doblar la esquina a la derecha y terminar por chocar sorpresivamente (aunque no para todos) con la ingenua Sakura que venía de comprar sus víveres de la semana.

Pero este "accidente" no fue por "salirse de control" como cualquiera lo hubiese pensado, no, en realidad los perros solo seguían las órdenes del mayor de los Hatake, habían localizado el aroma de Sakura desde varias cuadras pasadas y fueron listos para aprovechar el momento oportuno antes de que "su jefe" la oliera y la detectara impidiéndoles tomarlo por sorpresa, así que apenas él estuvo distraído y bajó la guardia fingieron descontrolarse y salir como locos arrastrándolo como un pequeño niño que no puede frenarlos.

Todo pasó como Sakumo lo había pedido (o casi) porque claro que no esperaba que se golpearan, en realidad él se había imaginado algo más sutil y romántico, como que se acercaran encontrándose "casualmente" por las calles en esa hermosa tarde, se saludarían y quizá Sakura se ofrecería a llevar algunos perros caminarían juntos y tal vez Kakashi finalmente tomaría valor para pedirle una cita, saldrían juntos y se casarían, o algo parecido, pero al parecer los perros realmente estaban muy entusiastas con la idea de que su "jefe", "amo", "colega", "amigo", finalmente tuviera pareja formal para tener unos cachorros con quienes jugar (como Sakumo les había dicho), y Sakura les parecía una gran "hembra" para él, así que no fue muy difícil conseguir su cooperación para lograrlo, pero para los canes todo eso había sido tan esperado (tenían mucho deseando un cachorro humano para jugar), que se convirtió en algo emotivo y maravilloso, así que no pudieron mediar las cosas causando todo ese caos.

Sakura venía de la tienda del supermercado tarareando una canción tan feliz y sin novedad que lo último que se esperaba era que todos sus vivieres terminaran volando metros por el cielo cayendo finalmente al suelo quebrándose o aplastándose, y los perecederos incomibles llenos de polvo, pelos de perros y destrozados; además, claro, del tremendo golpe que se llevó al chocar contra Kakashi.

—¡Sensei! ¡Ay, sensei, me está jalando el cabello! — Dieron de lleno uno contra otro, Sakura lo había golpeado en el pecho con la cabeza y él le tiro del cabello al querer mantener las correas —¡Sensei!, ¡mi cabello! — repitió en un quejido doloroso.

Finalmente, Kakashi reaccionó y tuvo que soltar a los perros para evitar lastimarla por más tiempo —Perdona Sakura chan.

Seis de los perros corrieron tras el famoso felino imaginario mientras que Guruko y Bisuke seguían entre los pies de ambos, se habían interesado profunda y genuinamente en unas salchichas que olieron (y tenían bastante hambre para ignorarlas), las deliciosas salchichas estaban en la única bolsa que había quedado en posesión de Sakura; así que naturalmente los canes comenzaron a gruñir por querer comérselas, peleando por ellas dando vueltas alrededor de los dos humanos luchando por ser el primero y único poseedor de los embutidos (obviamente eran de la mejor calidad porque Sakura tenía muy buen gusto para esas cosas).

De un segundo a otro Sakura se encontró envuelta en pelos de perro, salchichas a medio comer, vivieres por todos lados, correas y su maestro junto a ella, y es que Guruko gruñó apoderándose de las salchichas y Bisuke le regresó el gruñido tirando de la bolsa.

—¡Kakashi sensei! ¡Qué demonios está…! — y bien, no terminó la frase porque ambos terminaron por caer (ella sobre él, por supuesto) debido al enredo de las correas porque al final los dos perros terminaron luchando dando vuelta alrededor de los dos, enredándolos con las correas y haciendo que tropezaran uno contra el otro dando por el suelo —¡Sensei!

Hatake seguía en shock, todo fue tan rápido que paso de estar con sus sinceros y bien intencionados deseos de solo comprar un libro a tener a Sakura atada junto con él y en el piso, en algo que francamente no se le había ocurrido a pesar de su prolífica imaginación. Y no debía ser tan duro con él, porque aunque no era la primera vez que este tipo de cosas sucedían con el ninken, por supuesto que Kakashi no andaba chocando con todas las personas, ni derramando víveres por todos lados, ni enredado con correas o cayendo con Sakura mientras dos de sus perros más tranquilos luchaban por devorarse la mayor parte de un empaque de salchichas, aunque ciertamente sus perros lo hacían tener que andar pagando los platos rotos de todas sus travesuras cuando se salían de control, por algo era que no había mucha gente que tuviera ocho perros y saliera a jugar con ellos al mismo tiempo.

Sakumo ya se había divertido a costillas de su hijo al verlo siendo arrastrado como cuando era apenas un niño entrenando a sus perros ninjas, pero se avergonzó profundamente cuando Sakura fue arrollada por los perros en un evento sumamente gracioso (y doloroso), sin embargo, al verlos terminar de aquella forma tan poco planeada, pero muy favorecedora, retardó lo más posible su encuentro con ellos tomándose su tiempo para llegar hasta ellos y fingir estar muy preocupado.

—Sakura chan, Kakashi, ¿cómo rayos terminaron así? — preguntó supuestamente muy intranquilo y sorprendido.

—¡No lo sé! — dijo Sakura tratando de ponerse por segunda vez de pie, pero solo lograba tambalearse un poco y caer sobre el cuerpo de Kakashi, su pecho propiamente, por supuesto estaba adolorida, sorprendida y sonrojada.

—¿Vas a ayudarnos o solo te quedaras mirando? —, preguntó Kakashi con su tono molesto y tranquilo, claramente él no creía nada esa cara de angustia que ponía su padre.

—Oh, si, ya va— dijo él, extrajo un kunai y cortó las correas, los perros salieron corriendo tras sus compañeros—, ¿estas bien Sakura chan? — le preguntó ayudándola a ponerse de pie.

—¡No! — dijo ella —¡Sensei, tiene que entrenar más a sus perros, están fuera de control! — estaba tan enojada que terminó con su récord y pateó el piso logrando formar un par de grietas que solo preocupó (y sorprendió) a Sakumo —, ¡un día de estos van a provocar un accidente grave!— dijo ella sacudiéndose la ropa sucia, luego gruñó, le habían roto la falda de uno de los lados (andaba con su uniforme ninja de siempre) y le dolía la cabeza a causa del tirón de cabellos —¡Solo vea todo esto! — dijo ella muy enojada —¡Esta vez se pasaron de la raya! — Y miró a todos lados, la calle estaba llena de víveres. Los aldeanos y shinobis que pasaban por ahí solo veían confundidos como el hokage seguía tendido en el piso y encima era regañado por la que fue su alumna por algo que ni era su culpa (al menos no directamente), ya no había respeto entre ese par —¡Mi falda favorita! ¡Mi comida!

—Perdona Sakura chan — dijo él poniéndose de pie —, te repondré todo.

—Pues más le vale— dijo aun enojada recogiendo las sobras y echándolas en algún bote de la basura —además tengo que limpiar, ¡es lo peor que me ha pasado hoy! ¡Mas les vale a sus perros no tener heridas estos días que no crean que los atenderé, llévelos con un veterinario de verdad!

Los dos Hatake solo asentían ante sus reclamos y amenazas, era lo más sabio que cualquiera podía hacer cuando Haruno se encontraba en ese estado, y la ayudaron con la limpieza, después llamaron a los perros porque seguían ladrando en un poste lejano a un supuesto gato.

Sakumo se acercó a Kakashi y con paciencia, diversión le dijo musitando —Hijo, ¿por qué no rompiste las correas con chakra?

—Ah… — Kakashi se sorprendió, en aquel momento de caer juntos simplemente se olvidó de lo que podía hacer, pensó que por lo rápido de los sucesos, o quizá solo tenía que ver con el hecho de que la persona con la que estaba apresada era precisamente ella y no alguien más —, no pensé en eso — confesó avergonzado sacudiéndose la cabeza llena de tierra.

Sakumo sólo se divirtió sintiendo una especie de deja vu, recordó la infancia de su hijo, cuando Kakashi adoptó esos ocho cachorros ninja y se ponía a entrenarlos, solían suceder ese tipo de situaciones y su hijo siempre salía bien librado, solo que con menos dinero y unos cuantos raspones; era divertido ver que algunas cosas no cambiaban por muchos años que pasarán.

Por su parte Sakura seguía muy enojada, y, aunque ya no se quejaba del tirón de cabello (que no había sido tan fuerte en realidad) el corazón seguía inquieto pero normalizándose de a poco después de tremendo susto (y vergüenza) vividos, así que solo le quedaba berrear enojada por sus compras y por su falda favorita.

Y si bien ella les tenía gran aprecio a los perros de su maestro, pues eran amorosos, leales y fieles, de alguna manera, invariablemente, de alguna manera siempre generaban problemas cuando se encontraban en ese tipo de situaciones, lo cual era muy común para cualquier perro, pero ellos no solo no eran "cualquier perro", eran ocho canes ninjas entrenados para cualquier tipo de misión, fuertes, sabios, rápidos y letales, ¡Se suponía debían tener mayor control sobre si mismos! ¡como era posible que ya tuvieran esas "situaciones vergonzosas" donde ella y su maestro estaban involucrados en tan pocos días! ¡Apenas se recuperaba de la vergüenza del parque y de pasar por quien sabe que tantos minutos en los brazos de Kakashi escondiendo una pelota conflictiva y deseada para terminar ahora con él por el suelo completamente apresada en una red de correas! Definitivamente no los atendería por un par de días, ¡los muy desconsiderados ni quisiera se disculpaban! ¡Todo se parecía a su dueño, definitivamente!

—Kakashi sensei— dijo de pronto, sin gritar esta vez, pero con su tono sumamente enojado, Kakashi pareció hacerse un poco más pequeño, pero recuperó su fortaleza al ver la cara de burla que su padre le dio al notarlo asustado por la molestia de Sakura —se supone que el ninken debe tener mayor regulación, pueden pelear con ninjas de rango S sin inmutarse y resulta que no pueden controlarse por un gato, ¡Como es posible que hagan tanto caos!

—Hum, perdona Sakura chan— dijo el hokage, Sakura estaba tan enojada que su chacra podría darle calosfrío, Sakumo solo sonrió un tanto nervioso, ella tenía su carácter, y francamente cualquier mujer en ese estado daba miedo, siendo kunoichi o civil —supongo que siguen siendo perros, ninjas, pero perros, al fin y al cabo.

—Pues espero y al menos los discipline más, mi pobre falda, mire nada más, era mi favorita— soltó molesta pero más tranquila, y deseó con todas sus fuerzas poder patear algo más que el cesto de basura que apenas y tocó y mando volar muchos kilómetros en el cielo y rogaba a Dios que no golpeara a nadie y no se regara la suciedad por toda la aldea.

El ninken regresó y Sakumo los recibió dándoles un gran sermón en un tono enojado y decepcionado—¿Se puede saber qué pasa con ustedes? — miró a los perros dándoles la espalda a su hijo y a Sakura—, es una vergüenza lo que ha sucedido—, pero les guiñó el ojo felicitándolos internamente por el gran trabajo que habían hecho, el ninken hizo un esfuerzo por no brincar de alegría y mover sus colas, sabían que aún no era el tiempo así que fingieron estar totalmente tristes, arrepentidos, avergonzados, cabizbajos y hambrientos, como si temieran las consecuencias de sus terribles actos —, no puedo creerlo de todos ustedes, estoy muy decepcionado, deberían avergonzarse, ¿acaso quieren ser unos perros malos? Espero y se sientan mal, todo lo que hicieron fue solo causar un desastre y meter en problemas a mi hijo, sin mencionar a la pobre de Sakura chan.

Los canes gimieron por lo bajo y pusieron sus tiernos ojos de arrepentimiento que enternecieron el corazón de Sakura, tanto era el remordimiento canino que la kunoichi se sintió muy triste por ellos y se arrepintió de desear no tratarlos medicamente de ser necesario, nadie en su sano juicio no perdonaría a esos perritos bellos, tiernos y tristones que se disculpaban en su lenguaje perruno sincero y bello.

Kakashi los conocía mejor que Sakura, y aunque veía y oía lo mismo que ella, pensaba completamente distinto, sabía que el ninken realmente actuaban muy bien, fingían estar terriblemente suplicantes, algunos hasta aullaban y ponían sus ojos tristones y avergonzados, pero no lo convencieron (él mismo los había entrenado para ese tipo de cosas), pero creyó que era algo bueno así que jamás desmintió la sinceridad de sus canes. Y es que para Sakura fue tan real que quedó completamente conmovida pidiéndole a Sakumo que no fuera tan duro con ellos, pues solo fue un accidente.

—No Sakura, es necesario que aprendan disciplina; Kakashi, está bien que mimes a tus perros, pero es muy importante que les enseñen el valor de la responsabilidad y que deben aprender a responsabilizarse de sus actos —Kakashi no dijo nada, los perros aullaron completamente tristes (o aparentando) —, supongo que debemos confiscar sus premios hasta nuevo aviso —y aquí casi lloraban.

—Sakumo san, no es para tanto —dijo ella perdiendo todo rastro de enojo poniéndose al lado de los perros—, solo necesito recuperar mis víveres. Y tengo muchas faldas como esta— dijo sin un poco de molestia, acariciando a los canes y perdonándolos por completo, lo cual hizo que los perros estuvieran más firmes en el hecho de considerarla la próxima madre de los cachorros de Kakashi, era perfecta por muy malhumorada y los bañara de vez en cuando, también era gentil, amable, poderosa, fuerte (protegería excelentemente a los cachorros) además de que podía sanarlos —y si es por la caída, la verdad que Kakashi sensei recibió el mayor daño y me amortiguo el golpe — dijo un poco apenada al recordar toda la escena que protagonizaron.

—Aun así, Sakura chan, esto es inaceptable, no podemos permitir que esto se repita— dijo Colmillo Blanco completamente indignado —. Kakashi, lo más responsable que se puedes hacer es enmendar el daño hecho.

—Hum, sí, claro — se alzó de hombros el antes ninja copia —será mejor que vayamos de una buena vez por tus víveres— Sakura trató de negarse, pero lo cierto es que seguía corta de dinero después de haber pagado la mitad de su adeudo y aún no era día de pago, y, sinceramente, no tenía mucha comida en casa y no tenía ganas de andar pidiendo prestado a sus padres, ni cobrarle a Naruto (de seguro no le daría nada) así que simplemente aceptó.

—Está bien, sensei.

—Hum… — Kakashi asintió, francamente que Sakura pasará por ese tipo de incidentes no le era agradable, aunque si los resultados, y recordó que su padre continuamente repetía esa famosa frase de Maquiavelo "el fin justifica los medios" y esta vez le dio la razón.

Se encaminaron al supermercado que Sakura visitaba continuamente, no estaba tan lejos, en realidad solo unas cinco cuadras hacia la derecha, siete a la izquierda y dos hacia el frente, estaba a mitad de la cuadra y del lado izquierdo de la acera.

—¿No hay un lugar más cerca de tu casa? —mencionó Kakashi, de solo imaginarse todo lo que tenía que caminar para llegar a su departamento con ese montón de víveres le parecía cansado e impráctico, sobre todo porque había algunas tiendas más cercanas como para hacer semejante esfuerzo.

Claro que Sakura era una mujer fuerte, una de las más fuertes que había conocido y ni mencionar si solo tomaba en cuenta la fuerza bruta, pero aunque cargar con unas cuantas bolsas para ella no era nada difícil otra cosa era el fastidio de caminar tantas cuadras del hospital al supermercado y del supermercado a su casa.

—Lo sé sensei — dijo ella —, pero la verdad es que me gusta mucho este sitio, es más tradición que otra cosa, además los precios son mejores y la calidad es buena, no creo que sea muy difícil caminar si eso vale la pena, además me ayuda a ejercitarme — mencionó mostrando sus pequeños y tonificados brazos a los que nadie en su sano juicio les otorgaría la tremenda fuerza que resguardaban.

Kakashi sólo sonrió —la verdad que yo nunca haría eso, no creo que valga la pena caminar tanto solo por ahorrarse unos cuantos centavos.

—Bueno, yo diría lo mismo si ganara lo que usted.

—No es eso, con el tiempo que inviertes en ir y venir…

—No todos somos tan perezosos como usted, Kakashi sensei — dijo bromeando, retomando su buen humor, el sexto solo suspiró —, pensándolo mejor ahora que está en la oficina todo el día debería aprovechar más este tipo de cosas, no debe descuidar su condición física.

—Hum… no lo hago. Tú tienes tus métodos, como venir al super al otro lado de la aldea, y yo tengo los míos.

—Me consta que sí — dijo Sakumo interviniendo en la conversación, había estado al pendiente de cada palabra —, deberías ver como se despierta en la madrugada para hacer su rutina.

—¿Kakashi sensei madrugando? — dijo Sakura bastante sorprendida —, esa no me la creo.

—Pues es la verdad, desde pequeño hace eso.

—¿Entonces como rayos hace para llegar tarde todo el tiempo?

—Oh — dijo Sakumo —, eso también es un misterio para mí—. Y Sakura no pudo sino echarse a reír, Sakumo también, aunque al Sexto no le causo gracia alguna.

Al llegar a la tienda Sakumo prefirió quedarse fuera alegando tener que cuidar a los traviesos perros y evitar cualquier otro desastre; poco más de media hora estuvieron realizando la despensa. Después se encaminaron al departamento de Sakura, el 27-B. La ninja médico no bromeaba en decir que era un lugar pequeño, pero era su lugar pequeño y ella se sentía sumamente contenta y orgullosa de poder mantenerse a sí misma.

Los perros se habían quedado en el pasillo afuera del departamento esperando a que salieran los dos hombres y aprovecharon para dormir descansando muy contentos porque Sakumo les prometió que no sólo los llevaría a pasear todas las tardes, sino también comprarles cierta comida preferida que Kakashi les daba cuando hacían un excelente trabajo.

Sakumo miró a esos dos acomodando los víveres mientras hablaban de algún recuerdo compartido que él desconocía,y fue ahí, en la monotonía de la rutina hogareña, que se sintió muy satisfecho con el resultado del día muy a pesar de lo accidentado de la estrategia, le parecía sumamente tierno ver a Kakashi involucrado en ese tipo de cuestiones tan simples y comunes con la mujer que amaba, imaginarlo junto a ella compartiendo su día a día en (un no tan lejano) futuro en un hogar le parecía sumamente alentador y dichoso. Por un momento pudo verse a sí mismo años atrás haciendo ese tipo de labores domésticas junto a la madre de Kakashi, su amada esposa, y deseó, realmente anheló, que su hijo pudiera experimentar lo que él vivió.

Sakumo estuvo seguro de que al parecer Sakura se enojaba fácilmente, pero lograba sosegarse y reírse de igual forma, ya lo había leído en su perfil, pero ahora lo constataba de primera línea, yes que la kunoichi alegremente ofreció un pequeño refrigerio de las mismas frutas que arrojó a causa de aquel opilión que la asustó en casa de los Hatake, recordar la anécdota los hizo reír a los tres.

En ese momento llamaron a la puerta, era una visita sorpresa de los padres de Sakura, ella se alegró en gran manera de haber tenido la casa más o menos presentable y de poder tener un poco de comida que ofrecerles a sus padres, su mamá siempre había sido una mujer que le gustaba el orden y era algo es estricta con eso, y su padre era más relajado, simpático y agradable, pero lo que ambos tenían en común era que les gustaba estar al tanto de la vida de su hija, así que continuamente la visitaban como parte de sus inspecciones disfrazadas de sus visitas sorpresas.

—Buenas tardes mi preciosa niña, ¿cómo estás?

—Hola papá — dijo un tanto sonrojada por el saludo de su padre.

Su madre se acercó y le dio un beso en la mejilla como saludo —Hija, ¿por qué están aquí los perros de tu maestro? ¿Pasa algo? — cuestionó angustiada, de vez en cuando le tocaba ver a alguno de los canes llegar con alguna información o diligencia para su hija.

—No, no te preocupes, es que encontré a Kakashi sensei y me ayudó con la despensa, —el hokage saludó apareciendo de la cocina, —el ninken vienen con él.

—Buenas tardes Kakashi san, perdone, Hokage sama —, corrigió rápidamente Mebuki—qué sorpresa encontrarlo aquí.

—Solo Kakashi, por favor, no es necesario los formalismos.

El padre de Sakura sonrió, Kakashi no solía ser una persona que le agradara mucho que le trataran diferente desde que había ascendido de puesto y eso le agradaba; Sakumo venía detrás de su hijo y los saludó con su radiante y cordial sonrisa de siempre.

—Mamá, papá, les presento al señor Sakumo, él es…

—El legendario colmillo blanco, escuché de su regreso— dijo Kizashi yendo a saludarlo cordialmente —, me alegra poder saludarlo una vez más.

—Sakumo san — dijo Mebuki sumamente emocionada—, se ve justo como lo recuerdo.

—¿Ustedes, ya se conocían? — preguntó Sakura sorprendida, y no era la única, Kakashi también no se lo esperaba.

—Si — contestó Kizashi —, desde hace muchos años, aunque yo era un joven chunnin revoltoso y talentoso, tal vez Sakumo san no nos recuerda, las cosas se ven distintas después de todos estos años — Mebuki gruñó, pero él sonrió —no lo digo por mi esposa, claro, pero si por mí.

—Claro que los recuerdo, la pareja del parque que siempre peleaban — dijo Sakumo sonriendo, ellos asintieron muy alegres y un tanto avergonzados —, tu padre era un joven muy talentoso y bromista, y tu madre una excelente kunoichi que solía reír, pero molestarse con tu papá por sus bromas.

—Eso no ha cambiado— murmuró Sakura.

Sakumo continuó —Tus padres eran unos jóvenes prometedores y solía verlos como practicaban juntos por las tardes, siempre lo negaron, pero me alegra ver que mis sospechas eran ciertas y mis pronósticos se cumplieron.

Los padres de Sakura se sonrojaron y Sakura se sorprendió —¿Ah? ¿De qué habla?

—De que aceptaron y formalizaron su relación, además tu eres la prueba viviente de ello, estas aquí después de todo.

—¿Qué? — dijo Sakura aún más confundida. Mebuki se sonrojó al recordar los días de su juventud y Kizashi solo rio muy contento.

—Veo que en verdad que lo lograste Kizashi kun— dijo Sakumo —, sí que tuviste una hija hermosa, tal cual solías presagiar— el hombre se infló orgulloso y Sakura se preguntó que tanto habría detrás de esa frase para que su madre se ruborizara tan escandalosamente —; ¿ya sabían que ellos conocieron a Kakashi desde que era un bebé?

—¿Ah sí? — dijeron admirados Kakashi y Sakura, los padres Haruno jamás mencionaron nada de eso.

—Claro hija — dijo Mebuki —, ¿por qué crees que siempre me sentí tranquila cuando supe que él era tu maestro?

—¿En serio? No tenía idea de eso madre, jamás has dicho nada al respecto— dijo Sakura, su mamá nunca le había dicho que estaba contenta ni con Kakashi, ni con Tsunade, en realidad no solía ser muy conversadora.

—Ay Sakura — dijo su padre —, tu madre dice más sin palabras que con ellas.

—Bueno — dijo Sakura pensativa —, ahora que lo pienso nunca te quejaste de mis maestros, pero no pensé que era porque conocías a Kakashi sensei desde que nació.

—Mebuki san siempre ha sido una mujer de pocas palabras — dijo Sakumo —, es una buena cualidad.

Mebuki sonrió —Gracias. Aunque nunca fuimos cercanos de su hijo, perdón, del Sexto— corrigió nuevamente, Kakashi solo sonrió incomodo con esos formalismos —Sakumo san, ahora que lo mencionó, hacía mucho tiempo que no recordaba a Hokage sama como un bebé. Querido, ¿recuerdas cuando lo conocimos?, ¿quién iba decir que algún día sería nuestro Hokage?

—Si, las vueltas que da la vida— dijo Kizashi con nostalgia—, sinceramente cuando veía a ese bebé tan gordo nunca me lo imaginé como Hokage.

—Papá… — Sakura se avergonzó tanto que se sonrojó.

Mebuki sonrió —, a decir verdad, nunca había visto un niño tan robusto, sin ofender, aunque eso no le quitaba lo precioso.

—Mamá…

Bien, Kakashi solo se sonrojo una vez más, pero para su consuelo esta vez no era el único, Sakura también lo acompañaba, al parecer los padres invariablemente los hacían pasar vergüenzas frente a quien sea.

—Es cierto — dijo Sakumo —un niño regordete y guapo, es bueno ver qué parte de eso ha cambiado.

—Si, algunas cosas solo mejoran con el tiempo — añadió Mebuki y esta vez su esposo solo la miró incomodo y ella sonrió con un tenue rubor.

—Mamá…— dijo Sakura, roja como un tomate, su madre casi no hablaba y venía a decir esas cosas frente a su maestro, Sakumo san y hasta su padre.

Para descanso de Sakura, los Hatake se retiraron, obviamente que cuando se fueron no pudo sino hablar con su madre y padre por todas las cosas vergonzosas que le hicieron pasar pidiéndoles que se comportaran, y obviamente, sus padres simplemente no le tomaron importancia, era parte de su trato y forma de ser.

Kakashi, al ir hacia la librería para comprar aquel libro que deseaba, no pudo sino preguntarle abiertamente a su padre si el encuentro con los Haruno había sido parte de sus planes.

—Deja de ser tan paranoico hijo, no puedo controlar todo; además no creo que tengas de que preocuparte.

—¿Preocuparme, de qué?

—De los Haruno, —Kakashi no entendía nada, así que su padre lo dijo claramente —se ve que los padres de Sakura te tienen mucho respeto y aprecio —, luego le palmeó la espalda con bastante entusiasmo —, saben que siempre has cuidado de su hija, lo cual es muy bueno, es muy importante tener una buena relación con tus suegros.

Kakashi solo lo miró incrédulo —papá, Sakura no es mi esposa.

—Aun no.

Kakashi solo rodó los ojos y Sakumo rio sin restricciones, los perros también movieron las colas completamente de acuerdo con lo que el padre de su "jefe" dijo.

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Shino Aburame realmente fue la mejor opción, ¿Quién más podría dar con esa maraña de pistas que dejaban los insectos en aquel frondoso, tenebroso y oscuro sector del bosque sino él?

Y es que Sakura no tardó en convencer al joven, no fue muy difícil contratarlo como guía, no era muy común que alguien se acercara a él interesado en una especie de insecto (mucho menos una mujer), así que, aunque su semblante serio e impasible era el de siempre, por dentro moría de alegría y aceptó llevarlos.

Sin embargo le advirtió que la temporada apenas iniciaba, por lo que encontrarían pocas y en un reducido espacio del arroyo por la cañada del zorro, también le comentó que, aun en temporada fuerte, la cantidad y variedad de luciérnagas no era comparable a las que ofrecía el tour de la aldea de la niebla, a la que él claramente jamás había dejado de asistir, así como a la migración de mariposas, ayudar a las hormigas en encontrar lugares altos al llover, avistar cigarras, etc., Sakura le respondió que no importaba, que ellos querían ir a verlas aunque fuera pocas, y que estaba muy emocionada de poder ir a visitar esos insectos bioluminiscentes que no veía en Konoha desde hacía un par de años.

Fue así como el miércoles a las 5:00 pm se encontraron a la orilla del bosque, Kakashi, Sakumo y Gai la esperaban, y aunque era un récord tomando en cuenta el historial del Hokage, en realidad el primero en llegar fue Shino motivado por el simple gozo de compartir algo tan emocionante con otras personas que no fueran sus parientes, curiosamente la que llegó tarde esta vez fue Sakura, media hora después.

—Una disculpa, que pena

—¿Qué pasó Sakura chan? ¿Todo bien? Ya estábamos preocupados por ti — dijo Gai, afortunadamente ya se sentía muy bien para poder ayudar a su líder de misión en tan hermosa empresa que era la felicidad de su mejor amigo y rival.

—Oh, es que no podía venir porque estaba esperando a Ino y Naruto, pero vinieron a cancelarme a última hora por no sé qué cosa que ya tenían planeada, quise convencerlos, pero me dijeron que no, y la verdad que como ya venía retrasada y con las prisas me perdí un poco — dijo avergonzada retomando el aliento, traía el cabello recogido en una cola de caballo y vestía ropa y calzado apropiado para salir a caminar, los varones por su parte simplemente andaban con sus uniformes cotidianos, a excepción de Sakumo que andaba con esa ropa elegante que compro en la tienda.

—Hum Sakura chan, hacer esperar a tus compañeros es muy mala costumbre—, le dijo Kakashi.

—¿Lo dice usted? ¿De verdad?

—Hey, tengo derecho, hoy llegué puntual.

—Si, una vez en todos estos años que lo conozco.

—En realidad llegó tarde 10 minutos — dijo Aburame —, pero es una buena marca.

Shino empezó a andar y ellos fueron tras él, pasaron cerca de una hora hasta llegar al famoso paraje que esperaban; la tarde ya estaba muy avanzada y la oscuridad natural del bosque limitaba la cantidad de luz que llegaba a ese lugar.

Era un arroyo hermoso y pintoresco rodeado de rocas mohosas y verde musgo que alfombraba el suelo, Shino hizo señal de alto, luego pidió silencio —es aquí.

—Les dije que era un lugar hermoso, está tal cual lo recuerdo — dijo Sakumo —, este lugar me trae bellos recuerdos— la mirada de nostalgia y amor que dio solo logró acentuar lo que todos sabían y el terminó por confesar con sus palabras —, vine aquí algunas veces con tu madre.

—No puedo creer que diera con este sitio, papá — dijo Kakashi, el trayecto no había sido lo más fácil de encontrar.

—Ah— dijo Sakumo riendo y sonrojado —, el amor hace milagros hijo.

—Mamá guiaba, ¿cierto?

—Claro, por supuesto — dijo Colmillo Blanco causando la sonrisa en todos los presentes.

Al ver el sitio Sakura tuvo que evitar gritar de alegría, así que solo movió las manos bastante contenta —es tan lindo, aunque no veo ninguna luciérnaga aun— dijo en un susurro.

Shino sonrió y tocó la tierra emanando una pequeña cantidad de chacra que pareció despertar a todos los insectos del lugar, obviamente que Sakura estaba tan emocionada que no veía a otro insecto distintos de los famosos coleópteros. Unas pequeñas luces de colores empezaron a levantarse del suelo, del agua, de las ramas y las rocas, y fue entonces que Sakura no pudo evitar lanzar el grito que había encerrado. Ese sonido fue suficiente para asustarlas y empezaron a revolotear por todos lados, logrando un paisaje más hermoso que antes.

Shino solo suspiró —no quería asustarlas— murmuró.

Pero tal como una niña pequeña que ignora a todos por su dicha, Sakura comenzó a correr y dar exclamaciones de júbilo y asombro, luego se acercó a Shino y le dio las gracias tan feliz que él le sonrió un tanto sonrojado.

—Realmente este lugar es hermoso, estos son los insectos más maravillosos que he visto — dijo ella aumentando más el rubor en Aburame.

Obviamente Sakura danzando alrededor de los cocuyos era una visión muy hermosa, y el que ella hablara de esa forma no hacia otra cosa más que alegrar al joven guía, Sakumo lo notó (al igual que todos los demás, excepto Sakura, claro) y se acercó a Shino.

—Shino san, ¿cuántos días vive una luciérnaga?

Aburame pareció despertar de la hermosa visión que era Sakura con los insectos alrededor y empezó a explicar el ciclo de vida de los lampíridos, Gai comprendió todo rápidamente y tan eficaz y eficiente como era corrió a apoyar a su líder de equipo y se unió a la clase sobre insectos, durante todo el tiempo que estuvieron ahí no dejaron un instante de estar preguntándole más y más cosas sobre los particulares insectos, que si como producían luz, que si uno era hembra o macho, que si porque vivían cerca de las fuentes de agua, en fin, bastantes cosas que solo llevaban a Aburame a hablar más y más feliz con un público tan interesado, lo cual no pasaba casi nunca.

Kakashi estuvo tranquilo y silencioso todo ese tiempo, y durante varios minutos solo se concentró en ver un pequeño insecto posado en una rama, sacó la cámara que llevaba, enfocó y esperó justo el momento preciso, estaba por capturar su efímera belleza cuando Sakura llegaba espantando al pobre escarabajo que había estado observando por durante al menos 5 minutos a la espera de la toma perfecta.

—Sensei, ¡trajo una cámara! ¡Qué bien! ¿Ha tomado alguna foto?

—Eso intento — dijo él en un suspiro cansino y resignado.

Sakura sonrió sin saber el porqué de su mirada triste —¿es suya?

—No, es rentada.

—Dijo que tenía una, ¿y la de usted?

—En casa.

—¿Por qué no la trajo?

—Quería una instantánea para hoy, para variar un poco — dijo él, obviamente que no llevaría la cámara de siempre, no quería levantar sospecha alguna, por muy mínima que fuera, sobre Sukea, no quería inmiscuirlo en todo eso.

Sakura se quedó junto a él y comenzó a verlo enfocando un grupo de insectos, esperó durante varios minutos pero Kakashi jamás accionaba la cámara, parecía haberse convertido en piedra, ella estaba por rendirse cuando finalmente lo hizo y Sakura gritó de emoción

—¡Ya era hora! ¡Quiero verla! — Kakashi sonrió y se la mostró —¡Es hermosa! — valió la pena la espera.

Él asintió —en ocasiones la fotografía te obliga a esperar, se necesita paciencia.

—Ah, pues, supongo que para usted eso no es tan difícil— él sonrió y asintió —, pero para mí… creo que no se me daría tan bien.

Sakura fue al arroyo y miró como flotaban las luciérnagas, se reflejaban en el agua y duplicaban la belleza del momento, Kakashi solo suspiró ante la hermosa imagen de ella entre la oscuridad, las luces y el agua; justo eso era por lo que llevaba la cámara, por ella en ese mundo hermoso de insectos, luces y sombras.

—Sakura, ¿me permites que te tome una foto? — pidió por primera vez, había tomado muchas fotos de ella, aunque en ninguna la kunoichi se había enterado de ser fotografiada, ni mucho menos dado su consentimiento y permiso.

Sakura se sonrojó —ah, sí, claro, pero ¿cómo debo ponerme?

Kakashi rio, Sakura perdió toda naturalidad sin saber qué hacer con las manos, el cabello, etc., parecía una especie de robot —, solo relájate, imagínate que no estoy aquí y actúa natural.

—Ah… no sé — dijo sonriendo ruborizada —, no es muy natural fingir que usted no está aquí apuntándome con una cámara.

—No te preocupes —él sonrió y la enfocó — y solo diviértete.

—Es que… no quiero arruinar la foto ni salir fea.

—Hum, tranquila, te prometo que eso no pasara, por mucho que te esfuerces en eso.

Sakura se sonrojó aún más ante el cumplido y se relajó un poco queriendo concentrarse en otra cosa que no fueran las palabras de su maestro, ¿acaso le había dicho que era hermosa?

Y ya estaba, por un momento se olvidó de la lente y Kakashi aprovechó para tomarle varias tomas sin que ella siquiera se diera cuenta.

—Sensei — dijo ella aun tímida —, me avisa cuando vaya a tomarla.

—Hum… ya terminé — dijo él y ella no pudo sino sorprenderse y acercarse a él.

Kakashi le mostró las fotos y ella solo se admiró —¿pero cuando?

—También en la fotografía debes actuar rápido y aprovechar los momentos.

Sakura sonrió y realmente se admiró, había unas muy hermosas, con ella mirando el arroyo, y las luces flotando a su alrededor, había otra donde casi parecía tocarlas con las manos, y una donde dos pequeños cocuyos flotaban frente a su rostro, esta era la que más le gustaba muy a pesar de que el enfoque estaba en los insectos y ella solo se veía al fondo, pero lucia tan hermosa a pesar del desenfoque que le encantó.

—Hey, estas son de cuando llegamos— dijo señalando una donde brincaba, otra donde parecía dar vueltas, Kakashi asintió —, para esas no me pidió permiso.

Kakashi asintió y se sonrojó — perdona, pero, ¿te gustan?

—Claro que sí, todas son muy lindas — y el Hokage suspiró contento, alegre de que Sakura ni siquiera se diera cuenta de que ella era la única protagonista de todas las fotos.

—¿Sensei, le gustaría que yo le tomara una?

Esto no le gradó mucho —ah… no, no me gusta mucho que me tomen fotos, a decir verdad.

—Ay sensei, no sea tonto — le arrebató la cámara, luego, imitando su voz y tono dijo — "solo relájese, imagine que no estoy aquí y actúe natural"

El Sexto sonrió y trató de actuar "normal", sin mucho éxito, por supuesto, el tomar fotos era una cosa, pero el que te tomaran era muy diferente. Sakura preparó la cámara y listo, luego miró la foto y solo hizo un puchero gracioso, la foto estaba toda movida, él todo oscuro y los insectos solo parecían manchas a su alrededor, incluso había una aparente luciérnaga verde en el mentón de su maestro que parecía solo un punto extraño y colorido en su máscara.

—¡Oh, usted lo hace ver tan fácil! — dijo ella gritando una vez más, las luciérnagas empezaron a volar más rápido a su alrededor pero Sakura esta vez ni las notó, solo podía sentirse mal por su falta de talento en la fotografía.

—Hum, no esta tan mal— dijo él.

—Mentiroso —, y le entregó la cámara y regresó a su escrutinio en los insectos, había verdes y amarillos, todos muy hermosos —, Kakashi sensei, muchas gracias.

—¿Hum?

—Por traernos — dijo ella, una pequeña luciérnaga se posó justo en su cabello, aun lado de la oreja derecha —, me encantó este lugar.

—Hum, es lo mínimo, perdona haberte arruinado el tour, de saber que te gustan tanto hubiera llegado a tiempo.

—No se preocupe, el pasado, pasado es. Ino y Naruto se han perdido de algo grandioso, este lugar es maravilloso.

—Hum…— él asintió y esta vez solo se dedicó a observar los insectos y el sitio, a disfrutar de ese momento con ella, y realmente agradeció a su padre por permitirle vivir algo como eso al lado de Sakura.

Ella se quedó quieta esta vez, serena y callada, solo a su lado, Kakashi la miró y le sonrió y ella le correspondió, él se sentó en el césped, a pesar de estar húmedo no era lo suficiente para mojarle la ropa, Sakura lo imitó y estuvieron solo ahí, uno junto al otro observando ese bello y colorido espectáculo que eran las luciérnagas bailando sobre el pequeño arroyo, sin siquiera hablar.

Gai los observó a la distancia, Sakumo había llevado a Aburame al otro lado del arroyo pidiéndole observar el sitio donde las larvas de los cocuyos se posaban en las ramas, por un momento Gai también deseó tomar una fotografía de ellos dos, se veían tan genuinamente felices entre la sosegada luz de las luciérnagas y la tenue luz del crepúsculo que parecía una estampilla digna de tomarse.

Fue entonces cuando recordó la petición de Shizune y tomó dos fotografías, guardó velozmente la cámara y regresó donde Sakumo y Aburame, decidiendo no interferir en aquel bello e íntimo instante, los dejaría ahí hasta que ellos dos quisieran despertar de ese hermoso momento; porque como decía la más hermosa canción de todas del sabio Salomón "…quiero que me prometan que no molestarán a mi amada ni la despertarán de su sueño de amor, hasta que ella sola se despierte".

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Saludos desde Sinaloa, México.

21-09-24

Hola. Acá con otro cap más del suegro, jejeje, espero y les gustara, me tardé un poquito más de lo habitual porque he andado baste muy ocupada con mi trabajo, recuerden que estaba de vacaciones y por eso podía reportarme más seguido, pero en fin, espero y haya valido la pena la espera.

Dios los bendiga. Hasta pronto.

Cristo vive.