Atención Este capítulo contiene escenas eróticas con contenido sexual. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Mi vida es brillante, mi amor es puro, ví un ángel, de eso estoy seguro…
Eres hermosa, eres hermosa, es la verdad…— You're beautiful, James Blunt.
Acababa de regresar a casa, estaba ansioso... la halló sola caminando en el jardín de la corporación cápsula. Bulma iba hablando por teléfono, perdida en su propio mundo, Vegeta se percató que ella no lo había visto aún, pero él no podía quitarle la vista de encima a la mujer de los ojos azules, era ahora o nunca, le arrebató el odioso aparato y lo aventó lejos.
La tomó de la cintura y voló rápidamente, ella no lo vio venir.
— ¿Vegeta pero que...?— No la dejó seguir cuando ya había estampado sus labios sobre los de ella...
Un beso ansioso demandante, posesivo, ella abrió más sus labios dejando que esa lengua la explorase a gusto, habían sido meses separados y podía sentir la necesidad de su guerrero por ella.
Sus brazos sosteniéndola, recorriendo su cuerpo le decían lo mucho que él la había necesitado.
El beso terminó para que pudieran respirar, ella se hallaba con el sonrojo en la cara, los labios hinchados y el pelo revuelto.
— Yo también te extrañé — fue todo lo que dijo antes de que él le diera otro beso necesitado, mientras seguía subiendo, perdiéndose entre las nubes para que nadie pudiera verlos.
Ella se rió mientras sentía a su esposo besarla con más intensidad...
Él se quitó uno de los guantes con la boca y con esa mano desnuda comenzó a acariciar las piernas de Bulma, palpando debajo de su vestido, — ¿Vegeta que haces?— sonrojada decía mientras sentía esa mano avanzar por sus piernas acercándose a su intimidad.
Pero él no habló, solo subió más arriba en las nubes, así nadie los vería, mientras con su otra mano sujetaba bien la cintura femenina.
El saiyan estaba extasiado, tantos meses lejos de ella lo tenían ansioso, su mano temblorosa siguió avanzando por las suaves piernas de su mujer.
Bulma suspiró —Vegeta...—
Él la abrazó más fuerte mientras la besaba, su lengua demandante comenzó a follar la boca de la peliazul, ella suspiró gustosa, mientras sentía la mano callosa de su esposo subir cada vez más, delineando ahora su ropa interior.
Instintivamente ella se abrazó con sus piernas a la cadera de su esposo, mientras la mano traviesa de él comenzaba a invadir esa zona gloriosa que la hermosa mujer escondía entre sus blancas y torneadas piernas, coronada de sedosos rizos azules.
Bulma suspiró al sentir esos gruesos dedos llenarla, — Príncipe...— La mirada rendida de la peliazul le dejó saber al saiyan lo mucho que ella lo desea, la humedad que cubre ahora sus dedos le indica lo receptiva que su esposa está a sus atenciones.
Él sonríe, su sonrisa es malévola, y eso la hace estremecer, Bulma conoce esa mirada, esa sonrisa y sabe que está perdida...
El príncipe saiyajin había estado demasiados meses fuera de casa, había extrañado su hogar, su familia, aunque no lo diría abiertamente.
Escuchó en suave suspiro de la peliazul, un dulce gemido a su oído, mientras sus dedos seguían explorando su cálida intimidad, su cuerpo había ya reaccionado a la necesidad de su mujer y sabiendo que ella estaba sostenida a él, mientras lo abrazaba con sus perfectas piernas
—Te necesito ahora mujer— él susurró en voz ronca, mientras se bajaba la parte inferior de su pantalón de entrenamiento para así en un movimiento ágil deslizarse, sumergir su virilidad en ella.
El jadeo que ella lanzó fue atrapado con sus ardientes labios, bebiéndose así sus gemidos.
Bulma no sabía en qué momento había sido seducida, se sentía volar mientras la virilidad de su esposo la llenaba, y ella se perdía en esa mirada tan negra, tan penetrante, y sentía que cada una de la embestidas dentro de ella estaban por llevarla a la locura, pero no era la única.
Un sonoro gruñido ronco salió de Vegeta al sentir la caliente humedad de su esposa envolverlo, amaba el sabor de los besos de la peliazul, el suave aroma que emanaba de su cuerpo y la lasciva esencia femenina que brotaba de entre las piernas de su mujer.
Tan pronto entró en ella se sintió temblar, ahora sí estaba en casa. La escuchó gemir alto, mientras sentía las uñas de la peliazul clavarse en su espalda, soltó esa boquita deliciosa y bajó de un tirón la parte frontal de su vestido liberando esos turgentes y generoso senos, devorando en el acto uno de ellos, amamantándose de este.
— Vegeta...— Suspiró Bulma mientras sentía el orgasmo crecer en ella, como una ola que arrasaba con todas sus fuerzas, dejándola perdida, desmadejada en los brazos de su guerrero, y él seguía embistiéndola estallando también dentro de ella, haciéndole erizar la piel al escuchar el gemido ronco de satisfacción de su esposo y sintiendo la calidez de la semilla derramada en su interior.
— Bienvenido a casa— Fue todo lo que ella pudo decir mientras todavía se sentía llena de él, quien a pesar de haberse derramado seguía muy duro llenándola toda.
Él solo la miró con más deseo mientras le besaba el cuello, dejándole marcas rojas que a pesar de las exclamaciones furiosas de Bulma, él sabía que a ella le fascinaban.
— ¡No seas un salvaje! — Bulma lo amonestó pero su voz de censura perdía todo su efecto al sentirlo enterrado aún dentro de ella bastante firmemente evitando que la semilla del saiyan se derramase fuera.
— Solo señaló lo que es mío— fue la provocativa respuesta del saiyan quien comenzó de nueva cuenta a embestirla.
Bulma sentía que perdería la cabeza, aún no se recuperaba de los vestigios del último orgasmo y su esposo ya estaba llevándola a uno nuevo.
¡Ohhh como había extrañado a su saiyajin!
La llevaba a la locura, su sexo la había marcado y ahora suspiraba con añoranza si no lo tenía con ella, siempre fue una mujer fogosa pero la cama había pasado a ser algo no solo picante y perverso sino maravilloso y todo debido a él, a su amado saiyajin.
Su cuerpo hormigueó de nuevo mientras otro orgasmo la golpeaba, la calidez de la simiente de su esposo le decía que acababa de correrse dentro de ella nuevamente, y saberse tan llena de él la excitaba.
Se quedaron un momento más, disfrutando del momento juntos, Vegeta descendió lentamente con ella en brazos, no había nadie en el jardín, y aunque alguien los mirara de lejos, el vestido largo y suelto de la peliazul ocultaba que ella se encontraba sin ropa interior y que su esposo aún permanecía unido a ella en la forma más íntima posible: Enterrado profundamente en su suave y sensible intimidad, y solo hasta que estuvieron en el suelo, se separó de ella, dejando un vacío inmediato en la peliazul, que amaba sentirse tan llena de su rudo y serio esposo.
La semilla abundante comenzó a bajar por las torneadas piernas, — Llévame a la habitación. vegeta, rompiste mi ropa interior además estoy hecha un desastre —decía a modo de queja, el largo vestido que tenía puesto impedía que cualquiera que pasase cerca se pudiese percatar de eso, aún así no tuvo que esperar, él de inmediato obedeció.
Ella sonrió mientras la cargaba hasta su baño y de un tirón rompía su vestido, y desintegraba su sostén.
La miró con deseo haciendo que Bulma se ruborizase. La había visto desnuda tantas veces antes y aún así esa mirada hambrienta y lujuriosa de su esposo la ponía nerviosa, se mordió infantil el labio, mientras temblaba de anticipación a lo que venía.
Vegeta estaba emocionado, aunque su intención inicial no había sido esa al abordarla, él solo había querido darle un beso, sin embargo ella era demasiado adictiva, lo hacía olvidarse de todo.
Había pensado volver a entrenar en la cámara de gravedad, lo haría más tarde, por el momento ingresó con ella al baño, Bulma se rió, después de tan largos meses alejados sabía que ese baño no terminaría pronto.
— Mira cuántas marcas me dejaste, ¡eres un salvaje! — Decía Bulma mientras se miraba en el espejo de cuerpo entero que tenían en el recinto, él se acercó por detrás, una erección firme se encajó entre los glúteos de su esposa mientras ella inhalaba con sorpresa pues no había esperado que se recuperase tan rápido.
— Y pretendo dejarte más...— Dijo en una promesa maliciosa mientras la jalaba a la tina de baño y ella se reía.
Bulma de sintió dichosa, si esas serían las formas en que él la saludaría cada vez que regresara de sus viajes de entrenamiento... Entonces lo dejaría irse a entrenar cada vez que lo quisiera...
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Hola a tod@s Jajajajaa usualmente no hago smut, creo que es la primera vez realmente que lo hago porque por lo general mis one shot no parecen un libreto donde hay tres líneas de trama y el resto es sexo jajaja pero no se de donde salió esto aunque si puedo decir que es mi primer smut real jajaja
Espero les haya gustado :)
