~Una salida inesperada ~ Especial de San Valentín

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Si había algo que el saiyan no soportaba eran las cursilerías relacionadas a esa fecha en específico, detestaba todas las frivolidades banales que del día de San Valentín se derivaban.

No entendía cuál era el motivo por el cual los humanos insistían en tener un solo día para festejar y reconocer a su pareja, cuando un hombre con honor debería buscar la forma de demostrárselo con acciones todos los días.

Detestaba a aquellos seres que con palabras prometían lo que con hechos jamás cumplían, así que siempre evadía tener que celebrar ese día comercial y tonto, y así hubiera seguido de no ser porque un día de tantos que algunas de las conocidas de Bulma llegaron a casa y comenzaron a parlotear de lo que harían, se había percatado que esa fecha sin interés para él, era importante para ella, su Bulma.

El saiyan no habría hecho mención de eso, de no ser porque cuando pasó vió de reojo algo que lo dejó consternado, cuando nadie la miraba su Bulma lucía una mirada melancólica y de añoranza y eso generó una chispa de duda en él... Pues para vegeta, nada de eso era importante pero para ella, para su fuerte e indomable esposa, que lucía valiente ante los demás al parecer si lo era.

Vegeta escuchó parte de la plática que aquellas mujeres tenían con su esposa.

— Querida Bulma nosotras hemos contado demasiado de nuestros planes, pero no nos has dicho cuáles serán los tuyos...—

La peliazul se rio, — Aún no lo sé siempre todo es distinto, aunque ahora prefiero realizar actividades más privadas...—

Fue lo que con ligereza ella comentó, desestimando el intento insidioso por recalcar que ella no solía salir a cenas lujosas en ese día con su esposo como solía hacer con su ex novio en el pasado.

Vegeta odiaba siquiera pensar que lo comparasen con ese insecto, pero más le afectaba pensar que ese idiota hiciera algo de mejor forma de lo que él hacía.

Siempre cada año intentaba vencer su orgullo, era consciente de todo lo que ella merecía, y lo mucho que la científica le daba y que si fuera del todo honesto, sabía que tal vez él no la merecía, y cada año pensaba lo mismo: Haría su orgullo a un lado, para darle ese momento que el alma delicada de su esposa guerrera merecía.

Pero como cada año terminaba posponiéndolo, el próximo año por fin lograría vencer el orgullo, lograría darle todo eso que ella merecía.

Y este nuevo año habría hecho lo mismo de no ser porque aquella mirada de melancólica añoranza, de tristeza oculta, que vio en ella y que aún taladraba en su memoria.

Apretó la mandíbula mientras pensaba en lo que haría, él era el príncipe de los saiyajines y ninguna ridículo fecha terrestre lo vencería.

Bulma había terminado de hacer alguna adecuaciones a sus últimos prototipos de aeronaves, se sentía tranquila pues Trunks había ido a la casa de Goten y se había llevado a la pequeña Bra con él, así que estaba sola en casa, con la compañía solamente de su serio y escurridizo marido, que seguramente se hallaba entrenando a esas horas, o eso es lo que creía.

Avanzó por el jardín en forma descuidada, sin fijarse en nada más que en las notas que llevaba en sus manos, mientras intentaba resolver el último problema de ajustes que sus prototipos tenían, un instante estaba caminando en el pasto de jardín de su casa y al otro instante iba en vuelo entre los brazos de su serio marido.

— ¡Vegeta!— Fue todo lo que alcanzó a decir mientras se aferraba al cuello de su esposo, pero el saiyan no dijo nada, y ella que lo conocía tan bien, decidió simplemente disfrutar de ese paseo, pues iban a una velocidad reducida, pues él cuidaba que la rapidez del aire no dañara la piel de porcelana de su esposa.

Cuando llegaron al sitio, Bulma se sorprendió, pues era un pequeño pueblito costero, donde solo se escuchaban las cálidas olas del mar.

Bulma se sorprendió pues aunque nunca habían estado ahí, Vegeta la llevó hasta un pequeño restaurante en la punta de un gran risco, el lugar ese día no tenía casi clientela, y miró curiosa como avanzaron dentro del sitio hasta una zona reservada y privada, que daba hacia un balcón donde había una hermosa mesa decorada, que parecía estarlos esperando.

La peliazul se dejó guiar y maravillada observando el increíble paisaje, desde ese sitio veían toda la costa y apreciaban la puesta del sol.

Bulma miró a su esposo asombrada y más al recibir sin siquiera haberlo pedido un delicioso postres decorado con fresas, su fruta favorita.

— Este sitio tiene como especialidad platillos hechos con fresas — comentó el saiyan, evitando hacer mención de que la salida era por el día de san Valentín, pero no hacía falta, Bulma lo sabía, y ver todo el detalle y esmero que su esposo había tenido para que ella pudiera tener una cita como las que antaño tenía, le hinchó el corazón.

Así que vigilando que nadie viniera, le robó con rapidez un beso a su marido, quien se sonrojó bastante mientras decía sorprendido — ¿¡Qué haces mujer!?—

Pero Bulma en vez de contestarle simplemente se rió y se llevó con deleite una fresa a su boca, mientras el saiyan aún avergonzado miraba fascinado la forma tan sensual en que ella disfrutaba de ese postre.

Vegeta volteó a todos lados, comprobando que aún seguían solos en el sitio, salvo por algún comensal que se hallaba lejos, y los meseros que ahora andaban más cerca de la cocina que de ellos, y al ver que se tenían suficiente privacidad tomó la mano de su esposa por debajo de la mesa, mientras Bulma sonreía, y sentía que su corazón se hinchaba de felicidad.

Pues a su manera el saiyan le había dado la mejor de las citas que en la vida había tenido, y que pensaba ella recompensar por la noche, cuando estuvieran a solas en casa...

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No queria dejar pasar la fecha sin darles aunque sea un especial, espero les haya gustado.

Desert Rose