Atención Este capítulo contiene escenas eróticas con contenido sexual. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

—Si me vas a arrastrar a esa aburrida cena tuya mujer, por lo menos deberías darme una recompensa...—

Fue lo que dijo el saiyan mientras ingresaba a la oficina donde la peliazul repasaba su pequeño discurso escrito en una hojas de papel, antes del evento, mientras la traviesa mano del saiyan ingresaba en forma repentina por debajo del sexy vestido que la peliazul llevaba puesto.

Bulma solo se rió mientras sentía como la fuerte mano de su esposo iba poco a poco ganando más terreno, palpando impúdicamente por debajo de su vestido y delineaba la escasa ropa interior que ella poseía...

—¿Vegeta que haces? Debemos ir a la cena ahora ¡Ahhh! — La respuesta inicial de la peliazul al sentir como su esposo comenzaba a acariciar zonas sensibles de su cuerpo la hicieron hiperventilar.

— Quiero mi premio ahora...— Exigente dijo mientras la peliazul comenzaba a jadear haciendo suaves sonidos, suaves gemidos y para vergüenza suya su cuerpo involuntariamente abrió más las piernas dándole total acceso al saiyan, quien además había bajado la parte superior del vestido de la peliazul y comenzaba a besar la suave piel blanca y sedosa de los pechos turgentes de la peliazul.

Cuando Bulma pudo reaccionar, la tenía sentada a horcajadas sobre él, mientras su virilidad rozaba los labios hinchados de su femineidad, y él se daba un manjar con sus pechos que se hallaban completamente al desnudo mientras él los succionaba sin piedad, ¿En qué momento la había llevado a ese estado?

Se tragó un fuerte gemido que casi salió de ella mientras él succionaba con rudeza —V-Vegeta...¡Ahhh!—

No pudo decir nada más porque el saiyan capturó sus labios bebiéndose todos los sonidos sensuales, los gemidos, que de ella salían. Mientras él, diestro como era deslizó la pequeña tanga que le estorbaba a un lado para abrirse paso en la intimidad deseosa, de la peliazul, quien solo escuchó el lascivo chocar acuoso de sus sexos, y se sintió de un momento a otro tan llena, por esa parte dura, firme e hinchada del saiyan.

De pronto alguien se acercó, casi abriendo la puerta de la oficina a oscuras pero el saiyan fue más rápido. Aunque Vegeta no trabajara en la corporación cápsula en forma oficial, todos sabían que era el jefe, el otro dueño de la compañía, que casi siente era callado pero que jamás pasaba desapercibido si estaba cerca.

— ¡No entren aquí o les arrancaré la cabeza, Insecots!— Fue la fría pero firme orden que dio, y los empleados que estaban por ingresar se congelaron ante la agresiva y amenazante orden pero sobre todo al reconocer la voz del dueño que los hizo temblar.

Bulma quiso esconderse, pero el saiyan no le permitió moverse, por el contrario siguió bombeándose rudamente mientras escuchaban los pasos alejarse.

La mirada azul estaba completa y absolutamente rendida a los deseos del saiyan mientras jadeaba y gemía en la boca de su esposo, pues él no dejó de besarla, de seducirla.

Fue así que el orgasmo los encontró llevándolos a ambos a un clímax que los dejó mareados y exhaustos, pero completamente satisfechos y felices...

— ¡Maldita sea Vegeta ahora todos se darán cuenta que hemos tenido sexo!— Decía Bulma intentando que el regaño sonara convincente pero era difícil tras toda la dopamina recibida tras ese increíble orgasmo.

— ¿Y que harán? La corporación cápsula es tu reino mujer, eso es lo que hacen los reyes mostrarle a su gente quien tiene el control...—

Fue lo que dijo antes de darle otro candente beso que la dejo completamente sin argumentos.

A veces Bulma era sorprendida por las formas de reaccionar de su esposo, pero esta era una grata impresión, y aunque al día siguiente se reprocharía su audacia, por hoy le concedería a Vegeta la razón, y llegarían a esa fiesta, con los labios hinchados, el maquillaje retocado que apenas escondería lo sonrojado de su piel por la temperatura casi afiebrada que tenían, así como lo ropa arrugada, pero nada de eso le importaba.

Todo lo que importaba era que él estaría allí para ella, pasando la noche a su lado, un rey sin reino que se encargaba de reafirmar a una reina sin corona, pero que gobernaba ese lugar que había declarado suyo, en forma gentil pero con mano firme.

Se terminó de acomodar la ropa, de arreglar el maquillaje y salió de ese sitio de la mano del saiyan, en señal de completa desvergüenza y mostrando que por algo ella era la jefa, mientras su esposo avanzaba a su lado, y le sonreía en forma cómplice mientras se dirigían algo tarde ya para esa dichosa cena...

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Corto pero sustancioso

Espero les haya gustado, fue inspirado al ver un increíble fanart de whirly doodle donde Bulma esta sibre Vegeta n una oficina, él con traje y corbata y Bulma con unlreciosk vestido azul corto...

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