APRÈS UN CERTAIN TEMPS.
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— "..." —
¿Cuál es el objetivo de una escuela?
— ¡Maestra! / ¡La señorita ya regresó! —
Para unos dirán que es para transmitir conocimientos.
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¡POKÉDEX V1.0625!
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— ¡¿Qué?! / ¡Escucharon eso! / Lo oí muy bien. —
Quizás en desarrollar las habilidades cognitivas, intelectuales y físicas de las personas.
— ¡Todos a sus salones, niños! ¡Dejen pasar a la señorita…! —
O promover la tolerancia y diversidad.
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— ¡AQUÍ YO!, ¿ALLÁ QUIÉN? —
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— ¡Maestra Viola! / ¡Instructora Viola! / ¡Profesora Viola! —
Hay una frase de un gran sabio y pensador.
— "Porque no se callan de una puta vez." —
% Solo los educados son libres. %
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TODOS LOS DERECHOS DE LOS PERSONAJES Y POKÉMON SON A SU RESPECTIVO DE CREADOR…
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— ¿Se encuentra bien, señorita Viola? —
El objetivo de la escuela…
— Como siempre… —
Es una basura.
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— Viola. Es la líder… Oye influencer de segunda, déjalo en paz. —
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/27/
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— Eso te vengo diciendo hace unos cinco minutos, acosadora de notas. —
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_ Actualidad. Ruta 4. Kalos. _
_ En la mañana. _
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Alexa está abrazando al entrenador de su brazo izquierdo y Astrid le jala de su chaqueta en el lado opuesto. El chico pide un respiro y faltaba un rato para llegar a la ciudad.
— "¿Por qué se comportan así?" — Solo quería ir al gimnasio lo más rápido posible y después descansar por el resto del día. Ellas por el momento se miran con furia y desafío.
— Lo haré, sí tú lo haces primero. — No obtiene respuesta de voz, pero sí de cuerpo. La rubia aprieta más su mano. Por lo que, ella decide ignorarla y seguir con la explicación después de ser interrumpida. — … Viola es la Líder de Gimnasio de la Ciudad Santalune. — El entrenador escucha atentamente. — Esa líder… es mi hermana. —
— Oh, eso es increíble. — Ash esta asombrado de escuchar por fin el nombre de la hermana de la castaña.
Astrid está en el lado derecho del entrenador. — No te sorprendas tanto… no es nada del otro mundo. — No iba a tolerar a ser ignorada.
— ¿Algo contra mi familia? — Le molestó en la forma que se dirigió a su hermana.
— Contigo nada más. Pero, puedo agregarla si tú quieres. — No se sentía intimidada por la chica mayor. — Solo suelto hechos, querida. Ni que sea nada del otro mundo. —
— Para tu información, niña. Es muy fuerte en el ranking de los lideres de gimnasio. —
— ¿Un ranking? — Ash pregunta algo confundido. Las chicas dejan los brazos del chico instantemente.
— Ja. ¿No te lo ha dicho? — Le sonríe a Astrid. Quien se ofende por su acción.
— Señora, apenas nos hicimos amigos… ayer. —
— Si, si… Excusas. — Le sale una vena en la frente a la rubia. — Así es, se hace una encuesta de quienes son los lideres más fuertes en Kalos. Es conocido como el Ranking Beta. — Dice Alexa levantando un dedo.
— ¡Guau! Los más fuertes… ¡Muy bien! — Esta muy extasiado. No dura mucho porque pregunta lo siguiente. — Espera… ¿Ranking… Beta? —
Alexa iba a proseguir hasta que es interrumpida. — Es porque hay diferentes categorías. Alpha, Beta, Gamma, entre otras que no vale mencionar. — Hace una mueca la periodista. — El Alpha es porque está la Campeona y el Alto Mando. —
— Beta están los lideres de gimnasio. — Seguidamente de Astrid.
— Gamma son los entrenadores. Como tú. — Finaliza Astrid. — Yo estoy en el Zeta. — Lo dice un aire de grandeza. — No eres la única que sabe, notitas. —
— ¿Y porque tienen ese nombre? —
— ¿Nunca escuchaste la Revolución de Kalos? — Pregunta Astrid hasta que recuerda que. — Es cierto, no fuiste a la secundaria. Ja, ja, ja. — Se ríe unos cuantos segundos, esto le molesta a la periodista. Ash no sabe que decir exactamente así que se ríe por incomodidad. — Como sea, no es importante ahorita el significado, no sirve explicarlo de hecho. No es como que haya otra guerra. — Se calman todos después eso. Era mejor para Ash.
— ¿Y cómo puedo votar? — Retomando el tema anterior. — ¿Con la Pokédex? — Sacando su dispositivo de su bolsillo.
— ¿No es obvio? — Dice Astrid levantando una ceja. — Con tener un celular es más que suficiente. —
— Yo no tengo… —
— Con un C-Gear. Estaría bien. — Dice la castaña después de un rato sin poder mencionar nada.
— Tampoco. —
— ¿Un Videomisor? —
— Ah, creo que lo tenía una amiga. — En referencia a una coordinadora de cabellos azules.
— … — La rubia hace una mueca de desagrado. — ¿Un Pokétch? —
— Oh, esa me la regalaron hace tiempo. — Recordando en el tiempo de Sinnoh. — También mi AMIGA recibió una. — Nuevamente en referencia a la chica de gorro blanco.
— … Estás muy nostálgico, eh. — Le sale una vena en la frente. — … —
— ¿Y la tienes? — Consulta la periodista.
— Ni sé dónde la dejé, ja, ja ja. — Se rasca la mejilla con vergüenza. Ella no podía creerlo por lo que confesaba Ash. — Es más tampoco la usé. —
— ¿Una… Pokenav? —
— El plus, notitas. —
— ¡Se lo habían regalado a una A-M-I-G-A en Hoenn! Pero, nunca tuve una. — En referencia a una coordinadora de cabellos castaños.
— Lo haces adrede, ¿Verdad? —
— ¿Qué cosa? — Ash pregunta inocentemente a la chica uniformada.
— Por favor, dime al menos que tuviste un Pokegear en tu muñeca. — Ya habían pasado por generaciones de dispositivos y ninguna daba.
— ¡Oh si! Lo use una vez para llamar al Profesor Oak. — En referencia a…
— ¡Que bien! —
— Pero, me lo prestó una A-M-I-G-A porque era sumamente importante. Me recuerda a mi otra ami… —
— ¡Ya! ¡Me tienes harta! — Interrumpe Astrid. — Muy popular, ¿Eh? No sabía que usted era un Don Juan. ¿Por qué no me da su autógrafo? — No soportaba escuchar más la palabra amiga. Solo él debía decir que no tenía y punto. ¿Por qué da información inútil de quienes poseían? — Es más, ¿Por qué no me embara-? —
— Relájate, influencer. — Alexa le tapa la boca. — Las votaciones son mensuales, y caen casi al final de mes… — Desvía ese momento contestando la pregunta que había dicho hace rato.
— Oh, ya veo... — Ignora el hecho de como su nueva amiga grita y tratando de salir del agarre de Alexa.
— Por favor, vota por mi hermana. — Soltando de una vez a la niña. Recibiendo unos cuantos insultos y cruzaba sus brazos.
— Este… — Retrocede un poco por la cercanía inesperada.
— Deja de decir tonterías. Si querías hacerle publicidad a tu hermana, pues déjame decirte que eso fue lamentable. — Acto seguido Astrid se carcajea.
— ¿Como te atreves? — Ash se aleja un poco de ellas.
— Pues ya me atreví. ¿Cómo la ves? — Si iba a iniciar una guerra. Seria aquí el origen de aquella.
Ash por otro lado, se había maravillado, aquí se clasificaba por poder y estrategia, esto le recuerda a la batalla de la frontera. — ¿Y quién es el primero de ese ranking? — Pregunta con mucha curiosidad.
Alexa y Astrid dejan de pelear al momento. Ellas tratan de recordar. La primera porque las actualizaciones son constantes y la última porque lo había escuchado por ahí. Pasan algunos segundos antes de responder al mismo tiempo. — Cornelio... — Ambas se miran.
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— (…) — Pikachu se encuentra en una distancia decente a los protagonistas.
El Ratón amarillo camina cerca de Helioptile. Desde hace un ratito le había comentado algo.
No se lo esperaba para nada, y ojalá lo haya escuchado mal.
— (¿Helio?) —
— (¿Eh?) —
Helioptile se acerca a Pikachu, quien no estaba muy atento a todo. Así espantándose un poco.
— (No… nada, no me pasa nada.) — Se ríe tontamente. Su cuerpecito temblaba.
— (Hel.) — Acepta que está bien y sigue en su camino.
— (Rayos…) —
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— Bien veamos esto. — Mientras que Alexa y Astrid discuten en la ruta, Ash está detrás de ellas viendo su Pokédex inusual.
Créateurs: S&D
Actualización de la Pokédex*
Conexión estable…
Equipo actualizado…
Bienvenido Maestro Pokémon.
— Yo… ¿Maestro? — Sí alguna de las chicas viese la cara del entrenador… se espantarían por esa sonrisa.
¿Menú o Buscar?
— Increíble. — La presentación de su Pokédex se dividía entre dos. Siendo cortados por una diagonal. Rojo y azul, de derecha e izquierda respectivamente.
Toca el lado de Menú.
Cargando… cargando… cargando…
Se encontró los archivos en la nube ¿Desea actualizar la lista?
— ¿Qué lista? — Selecciona la palabra "si" debajo de la pregunta.
Descargando… Actualizado… Cargando…
Pokémon Avistados en la Región de Kalos:*
Kalos Centro. (Capital.): 44 de 153 Pokémon.
Kalos ¿?.: XX de XXX Pokémon.
Kalos ¿?.: XX de XXX Pokémon.
Pokémon Atrapados: 1
— "¿Desde cuándo?" — Hay tres columnas. La primera mostrando luciérnagas, la segunda ilustrando una cueva y la ultima un molino. Debajo de ellos, un icono de Pokébola. Lo toca.
Número: 007 Froakie.
Se describe la entrada del Pokémon, donde se puede encontrar, que tipo es, habilidad, tipo de sexo, la enumeración, la altura y el peso promedio, hasta el puto grito que emite. Las estadísticas: Los Puntos de Salud, Ataque, Defensa, Ataque Especial, Defensa Especial y Velocidad. Experiencia y puntos de nivel. Finalmente, los movimientos que tiene, y podría tener con su descripción detallada (Potencia y Precisión).
Todos están agrupados por varias pestañas. Información Pokémon, Habilidades Pokémon, Movimiento de Combate.
— "Sorprendente." —
— Sorprendente. ¿Cierto Maestro? —
— … —
— ¿Maestro? —
— ¿Qué rayos? —
— ¡Holis Maestro! —
Ash mira alrededor de la ruta, de izquierda a derecha, voltea su Pokédex, le da giros de 180 grados.
— Kya~… Maestro… — ... — Mentira, Maestro. No puedo sentir nada. —
— ¿Hola? — La pantalla del dispositivo regresa al inicio. Donde estaba dividido la búsqueda y el menú.
— Por fin me contesta. ¿Cómo está, Maestro? — De la nada aparece una Pokébola en el centro y rotaba despacio. Cuando habla se expande toda la circunferencia.
— Bien… — Desde que recibió la Pokédex, siempre pasa algo. No funcionaba, debía actualizar, daba más datos innecesarios durante la batalla. Y ahora habla, sin duda alguna. La mejor Pokédex.
— Excelente. — Gira más rápido la Pokébola. — Lamento no haberme presentado. Siempre me ignoraba o guardaba cuando intentaba hablar. — Cuando empezaba a dar detalles sobre los Pokémon, Ash lo escondía inmediatamente. — Es muy malo conmigo, Maestro. —
— ¿Lo siento? —
— No tiene que disculparse, Maestro. Entiendo. Hablo mucho, por eso no me querían. Ni debía llegar a versión Alfa.* — La parte roja de la Pokébola se tenía de azul marino.
— ¿Estás bien? — Sentía que había tocado algo delicado.
— Maestro… ¡Si! — La Pokébola regresa a su estado normal. — ¡Gracias por preguntar! —
— … Claro… — Mira al frente, Astrid y Alexa no se miraban para nada. Ya habían dejado de pelear. Aunque no se molestaban en revisar como anda Ash. — ¿Es así todas las Pokédex de la región? —
— ¡! — La parte roja se vuelve morada. — ¿Usted me compara con cualquiera? — La Pokébola gira furiosamente.
— No, no. Lo siento. — Se retracta no sabía que más podía hacer el aparato.
— No hay problema. — Aunque no quitaba su color. — Soy un prototipo. Mis creadores S. y D. pensaron que era una buena idea crear una Inteligencia Artificial que pudiera ayudar en la búsqueda de la verdad. — Mientras hablaba, su color regresaba al rojo.
— ¿Prototipo? —
— Si. Un prototipo, creada con el propósito de probar, evaluar y desarrollar mis características antes de producir la versión final o implementarla completamente. Mis creadores Sina y Dexio se suponían que debían iniciarme hace tiempo. Es muy extraño. — Deja de girar por unos segundos.
— ¿Entonces, eres única? —
— Por la información que tengo. Si. Respecto de "Única". No me puedo considerar como masculino o femenino. Soy una cosa. — Esto le confunde un poco a Ash.
— Pero, si gritaste como niña hace un momento. —
— ¿No todos los humanos hacen eso? ¿Kya? — Esto le confunde a la voz. — En mi base de datos de hace unos días en funcionamiento. Dos señoras gritaron así. ¿No es el grito predeterminado de los seres humanos, Maestro? — En cierta parte de Kalos, unas investigadoras se tocan la parte de pecho.
— Este… prefiero no responder a eso. — Satoshi piensa que esto es una situación ridícula.
— Por supuesto. Mmm, cuando escuché su voz, lo reconocí como un hombre. — Cada palabra que emite, la detección de sonido hace su acción al expandirse de la circunferencia. — Según los datos que tengo guardado, los hombres son más propensos en fantasear con una IA femenina. —
— ¿Fantasear? — Se pregunta que quería decir exactamente.
— Si, interactuar en forma social y emocional. Es más fácil hablar con las femeninas. Hay un libro corto que contiene 1,000 hojas para comprender a la mujer. Por ello, las IA femenino son amigables, comprensivas o brindar apoyo emocional. Como cualquier mujer en la faz de la Tierra. Así que, en conclusión. Soy una femenina. Y seré su fantasía. — Literalmente no concuerda para nada el concepto. — M-a-e-s-t-r-o… — Lo dice de una manera sensual.
— Claro… — Desde que llegó y siempre tendrá eso en mente. ¿Las mujeres así serán en Kalos? Hasta la Inteligencia Artificial. — ¿Tienes nombre? —
— Según en mi base de datos. Sina eligió Poky, y Dexio eligió… Popo. — Aparecen dos opciones en la pantalla. — Por favor, elija uno por mí. —
X) Poky.
Y) Popo.
— "Ja, ja, ja." — Se le hacía gracioso la segunda opción.
X) Poky.
Y) Popo. /+/
— ¿Ara? Maestro. Parece que quería seleccionar otra opción. No se preocupe, aquí estoy como su apoyo. — Ash había presionado el segundo nombre.
X) Poky.
Y) Popo. /+/
— ¿Sabía que cometer errores es una parte inherente de la experiencia humana? —
X) Poky.
Y) Popo. /+/
— Maestro… encontré algunos archivos. Son registros de Pokémon: Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Unova. Aunque no tengo permitido borrar. Puedo bloquearlos. ¿Entiende el mensaje? —
X) Poky. /+/
Y) Popo.
— ¡Maestro! ¡Piensa mucho en mí! ¡Gracias! — Se alegra bastante por su nuevo nombramiento. — Mis limitaciones son pocas, pero espero poder ayudarle en su travesía. —
— ¿Cuáles son tus limitaciones? —
— El acceso a la red, principalmente. Solo tengo información guardada por mis creadores. A pesar de estar actualizada, necesito complementos. Pero, no se preocupe, no es como si vaya a existir un super Teléfono Inteligente con un aspecto de un Pokémon. No me reemplazaría tan fácilmente, Maestro. ¡Cualquier cosa me pregunta y le responderé eficientemente! Mi especialidad son los Pokémon. Cultura general u otras cosas, consúltelo con otro ser humano. —
¡Satoshi Ketchum ha conseguido una Pokédex!… ¿hablante?
— ¡Genial! — La parte trasera de la Pokédex se está grabando el nombre de Poky. Se encontenta demasiado. Llamando la atención de las chicas.
— ¿Y este qué? —
— ¿Todo bien, Ash? —
— ¡Si! — La saluda a lo lejos. Ellas levantan sus cejas en señal de confusión.
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El siguiente paso.
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La ciudad donde perduran las tradiciones.
_ Ciudad Santalune. Kalos. _
Es la ciudad hípster y naturalista de la región.
Está rodeada de una muralla de piedras y extensos árboles.
Santalune destaca por su estilo elegante y despreocupado. Su diseño hace gala de un exquisito estilo europeo tradicional, con casas de ladrillos y callejones con varias plantas y rodeada de una extensa muralla de ladrillos.
Las calles son pequeñas e iluminadas por varias farolas y todas decoradas con flores de varios colores. Las casas del pueblo son pequeñas y de ladrillos marrón con llamativos techos verdes.*
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— Por cierto. Los lideres no son solo lideres de gimnasio. — Hay un poco de viento en el lugar.
— Ah ¿No? — Se cuestiona así mismo.
— La niña tiene razón, Ash. — Las hojas de un árbol caen una por una tocan el suelo. — ¿Te acuerdas cuando te dije en el aeropuerto sobre la revolución? — Ve que asiente. Astrid se siente ofendida por el nombramiento. — Cada líder está obligado a proteger su ciudad y pueblos cercanos por cualquier catástrofe que ocurra. —
— ¿No es lo que siempre hacen? — Recuerda Ash los momentos que paso en cada ciudad por cada región visitada.
— Es diferente. — Continua Alexa. — Sirven y protegen… a coste de su vida. —
— Vaya… — Se asombra bastante. — Que buena broma, Alexa. — Pero, nota que la rubia no hace ningún gesto. — ¿No es llevarlo al extremo? —
— Ojalá fuese broma. — Se lleva la mano derecha al brazo izquierdo. — … —
— Lo siento… —
— No te preocupes, no ha habido un evento catastrófico en ninguna parte de la región. — Menciona la periodista.
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— ¡Ya por fin llegamos! — Los tres se detienen en la entrada de la ciudad. Ven personas caminar, niños correr, los Pokémon jugando y los adultos trabajando. — Ya me estaba cansando de caminar en línea recta. — Astrid de truena la espalda.
— … Y eso que no has ido a las montañas. —
— ¿Qué quieres decir, notitas? —
— Ash, ¿Por qué no mejor vamos al Centro Pokémon? — Ignora por completo a la rubia. Se lleva consigo al entrenador. — De seguro tienes hambre, en mi ciudad todo es rico. — Sin posibilidad de opinar, Ash avanza. Pero…
— Oye, ¿Qué te pasa? —
Astrid separa bruscamente a los dos. Ya estaba harta y no iba a soportar más.
— Ya tuviste tu momento en la ruta ¿no? — Cruza sus brazos y mostrando una cara bien molesta. — Ya llegamos a la ciudad, objetivo cumplido. Ahora puedes irte. —
— Nunca es suficiente. ¿Y que si me quiero quedar más tiempo? —
— Oigan… — Ash quiere dar una opinión, pero es ignorado épicamente.
— ¿Tu hermana no te necesita? —
— Conozco una boutique por aquí, ¿No quieres ver? —
— De seguro te extraña. —
— Los precios son económicos y bonitos conjuntos. —
— Tan lejos. —
— Tan cerca. —
Como si fuese un combate Pokémon. Ambas dieron sus ataques más poderosos y eficaces.
— ¡Bien! / ¡De acuerdo! —
Las dos se dirigen en diferentes sentidos. Alexa seguida por su Pokémon va en búsqueda de su hermana y Astrid comprar nueva ropa. Sin embargo…
— ¿Me acompañas, Ash? / ¿Satoshi? —
— "¿Qué?" —
¿Qué corazón se debe romper primero?
Una vieja amiga.
Una nueva amiga.
¿Cuál es la mejor opción?
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Ring-ring-ring.
— ¿Sí? — Es el celular de Alexa. — Oh, ya veo. — La expresión cambia de felicidad a preocupación. — Me disculpo por ella. — De lo poco sé que escucha, se oye gritos. La mirada se vuelve sombría. — Si me encuentro en la ciudad… Lo entiendo, veré que puedo hacer. Una vez más, discul- — Se corta la llamada. Helioptile cabecea en negación y suspira un poco. Ella sabe de la situación.
Los dos protagonistas miran detenidamente a la periodista.
Esto sonaba más serio que las discusiones que tuvieron atrás de un momento. Demasiado serio.
— Alexa… — El primero en hablar es el entrenador.
— Disculpa Ash, debo arreglar unos asuntos primero. Problemas familiares. No te preocupes. Luego, te busco. — Como si no hubiera pasado ese suceso, la actitud de ella vuelve a ser la misma. — Y tu niña, mejor que aproveches el tiempo. —
— … —
— De acuerdo, nos vemos después. — Empieza a caminar en dirección a lo desconocido.
— Eso fue raro. — Opina la rubia.
— (Demasiado diría yo.) — Después de un tiempo. Pikachu se recupera.
— ¿Tú crees? — Él se acerca hacia Astrid. Esto se lo pregunta a su compañero. Pero, como Astrid no entiende a Pikachu, ella responde a su pregunta.
— Y no me importa. —
Esto a Ash le molesta. No podía ignorar el ambiente.
— (Que dura.) — Se rasca su oreja.
— Ni se te ocurra ir. — Le mira con molestia, ya que observa la intención de Ash.
— ¿Por qué no? — Las ganas de ayudar son más grandes.
— ¿Y qué vas a hacer? ¿Decir hola, estás bien? Déjame curarte con mi moralidad… Por favor, además, no estamos aquí por eso. Apenas llegamos, no hemos comido, me siento asqueada por caminar con este sol infernal y muy cansada. Si quieres pensar en los demás… — Ella mira una señal cercana. — Hazlo, sin dejar de lado a los que te acompañan. — Comienza a caminar en dirección.
— Muy cansada, pero bien que quieres ir a ese lugar. — Ve como se dirige a la boutique.
— (Buena esa, Satoshi.) —
— Idiota. — Sin detenerse en su comentario y señalando el cartel.
"Centro Pokémon a X metros."
— "Rayos" —
— (Un buen contraataque…)
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_ Tarde. _
El Centro Pokémon es alucinante. Pueden recuperar los Pokémon debilitados.
— Oye, ya me disculpé. —
Ofrecen una buena atención.
— … —
Los servicios son económicos.
— (¿Cuándo va a llegar la comida? —
Hay una enfermera joven.
— ¡Gracias por la espera! —
Perfección.
La enfermera Joy entrega los alimentos que pidieron los chicos. Como ya no hay tanto trabajo, se ofreció ella misma a servir... casi obligadamente. Pasa por Pikachu primero, luego por Astrid y finalmente por Ash.
— Se ve delicioso, muchas gracias, enfermera. — Comenta Ash y en respuesta recibe una pequeña inclinación de ella. Retirándose casi al instante.
Por otro lado, Astrid, le da igual y come con elegancia… y molestia.
— Vamos… hablemos. —
— No quiero, y déjame en paz. — La ira se eleva a grandes escalas.
— Estas siendo infantil. — Ya se estaba cansando de su comportamiento. Desde que llegaron al centro, y casi casi, viendo como Astrid le reclamaba a la enfermera que se apresurara en terminar sus labores hasta sentarse en una mesa de lo más alejado posible.
— Lo siento, romeo. No soy una adulta de cabellos cafés con problemas familiares. Si quieres irte, eres libre. —
— "Pero ¿No dijo que no me fuera?" — Esto de entenderle a la mujer, es difícil.
— Aunque no esperes que este aquí. — Come con suma tranquilidad.
— (¡Esta muuuuuy rico!) — Pikachu en su mundo.
— ¿A qué te refieres, Astrid? —
— Déjame y lo averiguarás. — Ya no muestra su rostro de enojo. Se limita a comer, cambiando su semblante.
— "En serio… No entiendo nada." — Come seguidamente. — Guau… esta delicioso. — Empieza a comer más rápido.
— … — Astrid hace una mueca… de felicidad. — "Incluso si te fueras…"—
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El Centro Pokémon es para descansar y reponerse.
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— ¿Cómo estás? — Pregunta Ash.
— ¿Hmm? — Esto no se lo esperaba. — Cansada, nada más. — Deja de comer por un momento.
— … — Esa no es la respuesta que quiere. Y esto lo entiendo ella.
— Mejor. ¿Ya? — Prosigue a comer.
— Muy bien. — Sonríe ante su respuesta. — ¿Equipo Calor o Frio? — Él había devorado su comida.
— Absolutamente calor. —
— ¿Vivir el resto de tu vida sin televisión o sin celular? —
— ... — Hasta se ofende por esa pregunta, pero decide contestar. — Sin televisión. —
— ¿Leer la mente o volar? —
— Volar. — No duda en su respuesta.
— ¿Por qué? —
— ¿Para qué molestarse en escuchar los pensamientos? Si ya de por si no me importa sus miseras existencias. — Mueve sus manos en señal de que no le importa nada.
— ¿Volver al pasado o detener el tiempo? — Cambia rápidamente de pregunta.
— … — Esta se volvió complicada. — Ninguna. — Aunque responde igual de rápido.
— Tienes que. Yo escogería volver al pasado. — Dice Ash prefiriendo la primera opción.
— No me digas… para revivir tus recuerdos. — Ve que él asiente. — A mí también me gustaría… pero con solo mover mis parpados, cambiaria el rumbo de la historia. Y eso traería consecuencias. — Esto le recuerda a una clase, donde un muchacho pregunto de la nada.
— ¿Y detener el tiempo? —
— ¿Y cómo sabrás que detuviste el tiempo? — Le contradice con otra pregunta. — Te daría decenas de razones del porque sería malísima idea. Y no… aun no tienes la capacidad de entender. —
— ¿Me estás diciendo que soy un idiota? — Se ofende un poco.
— … — No responde ella.
— ¿Porque no me dices nada? —
— Esperaba la segunda preferencia. — Sonríe después de un tiempo.
— … ¿Cómo?... oooh. — Se da cuenta a que se refería. Empieza a reírse.
Astrid es contagiada por su risa.
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_ Hora después. _
— Te veo en el centro. —
— (No me tardare mucho.) —
— Solo me bañare. —
— (Así que no te desesperes.) —
— ¡No me ayudas, Pikachu! — Ash le grita a su Pokémon.
Nuestros dos protagonistas, se encuentran en:
_ Fuente de Roselia. _
Una bella fuente de piedra con un Roselia, rodeada de varios banquillos para observar la vista, niños jugando cerca y padres comiendo un helado, el cielo no tan nublado y el sol dando el atardecer.
La poca gente que está ahí, escucho el grito de Ash.
— (Tampoco ayuda que des círculos.) — Podría jurar que ve sus huellas en el piso.
— Oh. — Se detiene. — Perdón, si me veo desesperado. — Lo dice con alto sarcasmo.
— (No hace falta. Ya estoy acostumbrado. Tu sigue sí quieres.) —
— … —
— (…) —
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— ¡Ven aquí! —
— (Tócame y te mando a dormir.) —
Ash intenta atrapar a Pikachu. Y este no se ha dejado por 5 minutos. Los dos corren alrededor de la fuente.
— ¡No te atreverías! —
— (¡Pruébame!) — Pikachu le grita y esquiva el agarre de Ash.
Los niños miran con atención a los chicos. Parecía divertido, sin saber cuál era las intenciones detrás.
Poco a poco, en vez de una persecución se convirtió en un juego de atrapadas. Podrían estar horas y horas jugando, olvidándose de los problemas del mundo por unos minutos. Pikachu y Ash, se sentían como niños…
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¡Click!
— ¿Eh? / (¿Eh?) —
Hasta que llego un destello blanco… marcaria el siguiente problema.
Una chica señorita de cabellos rubios y ojos verdes…
— … — Ash observa a la recién llegada.
Lleva una playera blanca sin mangas…
— (…) — Pikachu no dice nada, le sorprendió como un flash de una cámara le apunto.
Su calzado es de unas botas negras…
— … — La rubia sin mostrar mucha expresión.
Ella tomando fotos…
— Mierda. — De su boca sale un altisonante.
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/28/
/ Esta es la escuela que se enseña a entrenadores Pokémon. Un lugar reconocido por la liga Pokémon: ¡El colegio de entrenadores!
Contamos con más de 600 estudiantes seleccionados de toda la región. Si estas inscrito o cursando aquí es porque quieres ser de los mejores entrenadores en el futuro.
Ofrecemos un ambiente seguro y educativo donde pueden crecer y aprender. Con un plan de estudios enriquecido y maestros dedicados. Nuestro compromiso con la seguridad y el bienestar de nuestros colaboradores es nuestra máxima prioridad.
Gracias por unirte a nuestra comunidad donde el crecimiento académico va de la mano con el crecimiento emocional. /
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_ Mañana. Colegio de entrenadores, Ciudad Santalune. Kalos. _
— "Va de la mano con el crecimiento emocional… Estupideces." — La chica del principio hace bolita el folleto que leyó hace un momento. Sobre la descripción de la escuela. — "¿Quien escribe estas mierdas?" — Tira la bola en un cesto de basura.
El Colegio cuenta de jóvenes de primer a tercer año (de secundaria). A pesar del nombre, no únicamente enseñan como entrenar, sino también cosas cotidianas, matemáticas, historia, geografía, español, francés, entre otras cosas como si fuese una escuela ordinaria.
Hay comedores, una gran biblioteca, un auditorio, salón recreativo, un agradable patio y por supuesto…
— "Malditos pasillos interminables."— Ella camina en dirección a la biblioteca. — "Y los ojos de estos escuincles no dejan de mirarme." — Ve como algunos se detienen a mirarla detenidamente. — "Solo ignóralos." —
Las paredes decoradas por los jóvenes, por supuesto con la supervisión de los maestros. Hasta el techo estaba pintado.
— "Bien, ¿Cuánto tiempo me queda?" — Mira su reloj y ve que tiene todavía tiempo libre. — "¿Será que habrá llegado mi pedido?" — La chica tiene un gafete. Cuyo nombre viene "Viola"
En la mañana fue un escándalo total, todos querían ver a la maestra. Es la más respetada de la ciudad. Por varias razones: Líder de gimnasio, protectora, profesora, fotógrafa, modelo y marquesa.
Piel radiante, ojos llamativos, cabello bien cuidado, postura y la forma de caminar es envidiable.
Sin embargo…
— ¿Sabías que la Maestra Viola regreso rápido a la ciudad por lo del atentado? — Dice un niño de primer año.
— ¿Por eso vino deprisa? — Le contesta su compañero.
Los ojos inexpresivos, sin brillo alguno. Y por supuesto, es una mujer de pocas palabras. Hasta se podría contar con los dedos de las manos de cuantas veces pronuncio una palabra.
Esta le regresa la mirada a los niños, quienes bajan su mirada y circulan en diferente rumbo, claro, disculpándose en el camino.
— "Solo son niños, Viola… Unos niños que se irán a la mierda en poco tiempo." —
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Ella llegó a la biblioteca de la escuela.
— "… hagamos esto rápido." —
La biblioteca es decentemente grande, las ventanas dando permiso de que el sol ilumine la habitación, estanterías larguísimas para explorar, un gran centro de mesa y sofás para descansar y leer.
La cantidad de estudiantes rondaban cerca de 50.
Viola no está incomoda.
— Buenos días, señorita. Enhorabuena en su regreso. —
Una chica de alrededor de 15 años. Le saluda a la líder de gimnasio, su cabello es color castaño y los ojos de color chocolate, un peinado similar a la de Astrid. Y el uniforme característico del colegio, color gris con los bordes azules.
— Si… ¿Ya te llegó lo mío? — Como ella estaba parada de la entrada, cerca de aquí, está la recepción. Ella sabía quién le hablo, pero no giro su cabeza.
— Todavía no. — Suspira levemente. Como si ya hubiera pasado por esto por decenas de veces.
— "Joder." Dime, ¿Si haces bien tu trabajo? — El tono que lo dice, fue de completo ataque.
Viola está molesta.
— … Claro que sí. Yo misma ando monitorean- — Es interrumpida por la chica rubia.
— No importa. Gracias. Vuelvo más tarde. —
Se retira del lugar. Sin verla siquiera. Pronto comenzaría las clases nuevamente. La poca tranquilidad que tiene estos días.
Su día a día, es muy monótono. En la mañana ir a dar clases, en la tarde ir al gimnasio y en la noche patrullar por la ciudad.
Aunque hay una actividad que le gusta. Y tal vez sea la única cosa. Es…
— "Guau." —
Mira por la ventana pasar varios Pokémon voladores. Especialmente Flabébés de diferentes colores. Ella saca una pequeña cámara verde de su bolillo. Y toma una fotografía al paisaje.
— "Rojo, naranja, blanco…" —
La actividad de su gusto es la fotografía.
Ring-ring-ring.
— "Mierda." — Las clases ya se reanudan. Y poco a poco, se escuchan pisadas de niños caminando y gritos fuertes. — "Que acabe el maldito día de una maldita vez." — Ella camina hacia su aula. Ella les enseña a niños de terceros de secundaria.
Guarda su cámara, cierra sus ojos y siente como todo su espacio es rodeado, escuchando disculpas y un bueno día, ella sin hacer tanto caso solo sigue caminando.
20 estudiantes, 50 estudiantes, 90 estudiantes. El pasillo circulaba niños de todos los años. Unos recibían empujones y otros jugaban entre sí. Niñas admirando a la rubia. Su estilo, su mirada y su cabello.
Pero, siempre hay un mundo donde no se puede tocar.
— Con cuidado, chicos. — Una niña de tercero, jala dos chicos quienes estaban jugando agresivamente estaban por rozar con la maestra.
— ¡Lo sentimos! — Dándose cuenta de casi error que iban a cometer. — Es tu culpa. —
— No ¡La tuya! —
— Cállense. ¿Cuándo van a madurar? — Dice la misma chica quien evitó la causa. — La maestra no escuchara sus lamentables excusas. —
— Ni que fueran frutas. — Dice su compañera cercana.
— No ayudas en nada, amiga. —
.
/ — Es lindo ¿Verdad? — /
/ — Tal vez. — /
/ — Para mí lo es. — /
/ — … — /
.
Viola abre sus ojos y los encara directamente.
— … Compórtense. — Como si el mundo se hubiera detenido, cuando entras al ojo del huracán, no escuchas nada, solo paz y calma… aquí es un caso diferente. La mirada de Viola es molestia pura.
La multitud de estudiantes, como si una programación se tratase, seguían su rumbo tranquilamente con orden. Los niños regañados bajaron su cabeza por vergüenza y la niña pidiendo disculpas y sintiendo lastima por sus compañeros.
Ella se abre paso, y todos le dejaban el camino libre.
— "¿Por qué?... ¿Por qué recordé eso?" —
.
— ¿Qué significa tradición? —
— ¿Una costumbre? —
— ¿Es pregunta o afirmación? — Viola cruza sus brazos.
— Creencias que se transmite generación por generación. —
Viola se encuentra en un salón grande, ella está impartiendo sus clases como siempre, aproximadamente hay como 40 niños en el salón. Y esta misma habitación cuenta con un gran pizarrón con alta tecnología que ya no hay necesidad de utilizar un plumón, hay un aire acondicionado con el ambiente perfecto, estanterías y repisas con libros para la ocasión.
— Ejemplos. — Ella camina entre una de las filas.
— El festival de Ciudad Tempera. — Responde la misma persona.
— Las carreras de Ryhorn. — Contesta otra persona.
— Bien. ¿Qué más? — Va de regreso a su escritorio.
En el escritorio tiene una manzana roja, un portapapeles, guías y materiales para la escuela.
Una taza con palabras marcadas: La mejor maestra del mundo.
— El Festival de las Estrellas. —
— … —
— ¿Qué eso? — Pregunta un niño, era la primera vez que escucha eso. Los demás susurraban entre sí. Algunos preguntándose si realmente lo dijo en serio y otros riéndose a pesar de que tampoco sabían que era. — ¿Maestra? —
— … —
.
/ La gente se reunirse al centro de la ciudad para escribir un deseo y colocarlo en lo más alto posible de una de las ramas de bambú. Además de admirar la belleza del cielo nocturno y la conexión con los Pokémon. /
/ — Me parece algo infantil. — /
/ — Dijo la adulta. — /
/ — ¿Tienes algo en mente? — /
/ — ¡Si! Lograr mi objetivo principal. — /
/ — ¿Y cuál es? — /
.
— ¿Maestra Viola? —
Ella se quedó nuevamente en sus pensamientos. Esta es la segunda vez que sucede en el día.
Regresa al mundo real, y observa a sus alumnos. Ve las caras de preocupación.
Le da asco absoluto.
— La clase… termino… — Dice en un momento repentino.
— ¿Qué? Pero, si todavía falta. — Dice uno de los jefes de grupo. Viendo la hora y faltaban un par de horas. Murmullos se escuchaban en el salón.
— Dije que termino. ¡Adiós! — Si ellos no se salían, ella no tenía problemas en irse. Ella camina hacia la puerta del salón, abre y sale bruscamente.
Los murmullos pasaron a gritos y con la acción de que hizo Viola, claramente se escuchó por las diferentes aulas. Llamando la atención de todos los niños incluso de los profesores en turno.
Las voces se escuchaban más alto cada vez que da un paso.
.
/ — Eres mi mejor amiga… — /
/ — Confié en ti. — /
/ — Soy una idiota. — /
.
— ¡Cállense! — Grita a todo pulmón. Fue suficiente para silenciar a su alrededor. Viola mira su entorno y rechaza todo aquello que la observe.
Ella procede a irse de la escuela, sin que nadie la detenga ni opine.
Hasta que…
— Señorita Violeta. A mi oficina, ¡Ahora! —
— "Puta madre." —
.
Viola si pudiera contar las veces que ha entrado en este lugar o si le dieran una moneda cada vez que se ha sentado en esas sillas. Le faltarían manos y seria millonaria.
— … —
— … —
— ¿No dirás nada? —
Un señor no más de 60 años, ya notando las posibles canas o de por si su cabello es de color gris, vestido con un traje del mismo color, unos zapatos negros con clase y estilo, pero lo más llamativo de él, es el color de sus ojos. Rojos.
— ¿Para escuchar otro sermón, director Henri? —
— Si ya sabes a donde va esto. Entonces ¿Me dirás la causa? — La oficina del director es grande, incluso tiene su baño propio y con regadera. Trofeos adornados en una estantería y la bandera de Kalos en una esquina junto con una gran ventana para admirar el paisaje. Esto se encuentra en el tercer piso.
— No. ¿Ya puedo irme? — Levantándose de su silla. Pero, es detenida de los hombros. Quedándose en su sitio nuevamente.
— ¿Qué sucedió ayer en la reunión? — Refiriéndose a la junta de lideres de gimnasio.
— Nada importante. — Dándole igual todo.
— ¿Cómo que no es importante? Estamos hablando de algo serio, imagínate esto a grandes escalas. — Le daba miedo imaginar una guerra civil. — Sera tu deber proteger la ciudad. — El da vueltas entre la silla de Viola y su escritorio.
— Si, sí. Adiós. — Levantándose de su silla otra vez. — ¿Puedes dejarme ya? — Igualmente es detenida por el director.
— No es un ningún juego, ¡Violeta! — Se enojando por la actitud de la rubia.
— "Viola, idiota." ¿Y qué? —
— Dios… ¡Tienes 20 años! ¡¿Puedes comportarte como una adulta?! — Lo bueno que la oficina es insonora para los pasillos… lo malo es la pobre secretaria que escucha los gritos. — Hasta mi nieta es más madura que tú. Y eso que tiene ¡8 años! ¡No te da vergüenza? —
— ¿Por qué debería preocuparme por eso? — Levantándose ahora. — No tengo tiempo para tus tonterías. — Dándole la espalda a su superior. Va en dirección a la puerta.
— Sal de esa puerta y estás despedida. —
— … —
— … — La habitación se encuentra en silencio. Hasta que vuelve a hablar. — ¿No te da pena? Eres la líder de gimnasio… debes actuar como tal… tus amigas de Ciudad Shalour y Romantis, deben actuar en equipo en esta situación. —
— … — Ella había tomado la perilla de la puerta. Soltándola un poco después.
— Las vistes… y te da igual… — Se sienta el hombre en su silla de madera. Ve un marco con una fotografía en ella. — Mi nieta… Marta. — Es la misma niña de primaria que encontró a Viola tomando fotos en la mañana. — Haría lo que fuera por ella. — Tomando el marco y lo cerca para él. — Pero ¿Qué tú vas a saber? — Y voltea a mirar a Viola con un enojo.
— ¿Ves que me importe? — De reojo y con una voz clara dice.
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Ella corre y salta a la ventana. Rompiéndola en pedazos. El director se queda boquiabierto por su acción.
— ¡Porque a mí no! —
— ¡VIOLETA! — Él se acerca a la ventana viendo como ella cae.
Como no tenía ningún apoyo, incluso si los árboles le amortiguaran el impacto, no saldría ilesa de esto.
— "3, 2, 1…" — Ella cierra sus ojos esperando el dolor.
La cual nunca llego, y sintiendo como es rodeada por un aura rosada.
— "¿Eh?" —
Ella es dejada en el pasto. Mira en todos lados, aunque no fue mucho tiempo. El director desde la ventana le grita a todo pulmón. Diciéndole que regrese inmediatamente o tendrá serias consecuencias.
— ¡Vete a la mierda, Henri! —
Huyendo del lugar e irse a perderse en el gran bosque.
— ¡Dios! — Dice el director, sacando de su bolsillo del traje su celular y marcando a un número conocido. — ¡Alexia!... Tu hermana… esta vez rompió mi ventana. — No era la primera vez que hace una locura Viola…
.
_ Tarde. Cerca de la Ruta 22, Kalos. _
Viola se encuentra los distintos tipos de Pokémon, Bunnelby, Azurill, Litleo, Psyduck, entre otros. Aunque esto no le llama la atención precisamente. Ella busca a los Pokémon tipo Bicho. Incluso espera que aparezca un Metapod. Ella tiene una gran cámara profesional de color negro.
Ring-Ring-Ring.
Usted tiene: 15 llamadas perdidas de Hermana.
Usted tiene 7 llamadas perdidas de Mierni.
Usted tiene 4 llamadas perdidas de Leticia.
— "No ha pasado ni 5 minutos." — Han pasado varias horas. Ella apaga el celular y lo guarda en su pantalón. — "No encontraré nada aquí." — Dándose por vencida en búsqueda de una fotografía. — "Mmm, ¿Qué Pokémon fue? ..." — Va de camino de regreso a la Ciudad.
Escondiéndose de jóvenes retadores y molestos. Ella no quería perder tiempo en combatir, además que dejo a sus Pokémon en el Centro Pokémon. Fue una buena idea dejarlos ahí, porque si no, hubiera ido al gimnasio y escuchar las quejas de una adolescente llamada Leticia.
— "No creo que hubiera sido Vivillon… Ella está en el Centro… ¿Un Ralts?... No, ellos no aprenden psíquico. A menos que sea un Kirlia… Probablemente. Incluso un Flabébé." — Teoriza sobre todos los Pokémon salvajes tipo psíquico cercanos en la Ciudad.
— ¡Señorita Viola! —
Ella escucha su nombre cerca de la entrada. Es su estudiante Leticia, cabello rubio con coletas y un peinado similar a la de ella, uniforme de estudiante, y sus llamativos ojos de color amarillo. Corría y miraba todo en su entorno. Suspira un poco y vuelve a marcar a su líder.
Ella no responde y ve como su estudiante se desespera. Escucha su nombre como 3 veces hasta que escucha las pisadas corriendo en dirección a la ruta 22.
— "Diviértete buscando una mierda." — Sale de su escondite.
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Ella con una agilidad se esconde de quienes la buscaban. Toma atajos entre callejones y a veces entre las tiendas.
— Buenas tardes, Señorita Viola. ¿Está buscando algo? —
— No. — Dice cortantemente.
Sale de una tienda de dulces, administrada por una anciana. Es inevitable que la miren algunos, aun así, es un milagro para ella, no son buscadores y son curiosos molestos. Algunos le piden un autógrafo, una foto o invitándola a cenar.
Ella por supuesto rechaza a cada uno, con pequeños insultos, cortante o simplemente los ignora.
— "¡¿No hay una maldita persona que no me conoce?!" —
Ya estaba harta de todo. La escuela, de la gente, de la ciudad. Hasta la molestan en su tiempo recreativo.
— "Que se jodan todos. Jodete Alexa, Jodete Henri, Jodete Vali, Jodete Kori." — La rubia se encamina al centro de la ciudad para ya acabar con su día.
Si fuese a su casa, estaría un montón de gente esperándola por su regreso. Los rumores y chismes podrían también afectando su reputación.
Solamente quiere ver el atardecer. Llega a la entrada del centro. De lejos ve que esta la estatua de un Pokémon.
— "Especialmente tú." — Mira la Fuente de Roselia. — "… Louise. "—
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/29/
— ¡Ven aquí! —
Escucha desde ahí unos gritos. Ella mentiría si no se espantó. Creyó que la habían encontrado. Ella gira su cabeza para ver quien le hablo.
Sin embargo, no fue así, escucha otro grito cerca de ahí.
— ¡No te atreverías! —
Un muchacho de cabellos alborotados, chaqueta azul con raya blancas, pantalón azul marino, con una gorra roja en particular. Jugando con su aparentemente Pokémon. El cual es un Pikachu. Ellos daban vueltas alrededor de la fuente. Baja de las escaleras sin perderse un segundo de lo que hacían.
— "… vaya." — Veía la felicidad de los dos. Le llamó bastante la atención. — "Normalmente no hago esto… pero no lo voy a dejar pasar." — Ella se prepara para tomar una fotografía. Esta casi lo suficientemente cerca para que no se escuche su cámara y tampoco la note. Hasta que el Pikachu salta hacia al entrenador y ahí sin pensarlo mucho.
¡Click!
— ¿Eh? / (¿Pika?) —
— … — Ash observa a la recién llegada. — "No te puedo creer." —
Se le olvido desactivar el flash.
— (…) — Pikachu apenas puede reaccionar.
Esto es gracioso si lo lees 5.63 veces. El ambiente que antes era de pura diversión, ahora se convirtió en algo incomodo y tenso. Ni uno de los tres se encuentra nervioso o temerosos.
— … — Viola sin mostrar mucha expresión. — "Bien, tendré que borrar esta foto." — En verdad le agrado esta foto. No podía explicar por qué. Pero, a muy adentro suyo, no quería eliminarlo.
No quería tener la molestia de explicar o que el muchacho se dé el lujo de presumir que la líder de gimnasio le haya tomado una fotografía.
¿Desea borrar? ¿Aceptar?
— Mierda. — Ella estaba a punto de borrarlo hasta que…
.
— Guau. Que grosera. — Dice Ash sonriendo. Pikachu se encuentra en su cabeza.
— (No creo que sea peor que nuestra compañera.) — Mencionando a Astrid.
— ¿Qué?... — Viola deja momentáneamente su cámara. — "¿Dijiste?" — Ve a Ash con una cara de pocos amigos.
El atardecer poco a poco se iba y dando un regalo del cielo nocturno. Las luces de los faroles se encienden e iluminaban. Las pocas personas que estaban ahí, ya ni se encontraban. Hasta perdieron la oportunidad de encontrarse a la líder.
— Oye, ¿Te encuentras bien? — El entrenador veía el malestar de la persona que le tomo una foto.
— ¿Importa? — Le responde fríamente. — "¿Por qué no me dice nada?" — Refiriéndose a la foto.
— Pues si… veo que no has comido. — Él la señala.
— ("Es enserio, ¿Ash?") —
— ¿Por qué dices eso? — Hasta le parecía absurdo la conversación. — "¿Será otro idiota que me invite a cenar?" — Con que le diga algo así, no perderá más tiempo y definitivamente borrar la foto.
— Bueno… puedo saber quién tiene hambre. —
/ — Mi superpoder puede detectar el hambre de los demás. — /
Se sorprende Viola por el comentario de Ash y también obtiene un destello recuerdo. Por ahora lo deja pasar de alto.
— Ve al Centro Pokémon. ¡La enfermera Joy te puede preparar algo rico! — Le da el pulgar de aprobación. — ¿No es así, Pikachu?... — Su amigo afirma. — Por cierto… mi nombre es… — Se presenta a sí mismo.
— "¿Qué demonios?" — No entendía nada. Esperaba que él le pidiera un autógrafo o algo así.
— Y este es mi amigo… — Presenta a su Pokémon.
Viola estaba en su mundo de pensamientos. No escucho los nombres de los dos. Analizaba como responder tal situación. — "¿Sera un engaño?" — Llega a una conclusión de que tal vez quiera ganar su confianza. — "Mal ahí, niño." — Ella pronto a hablar sobre eso.
— ¿Y tú como te llamas? — Pregunta genuinamente el entrenador.
— … — Retomando su teoría con más validez. Este niño quiere ganar su confianza. Fingiendo que no la conoce. Pero ¿Qué pasaría si le dijese otro nombre? Ahí puede revelar finalmente sus intenciones a ver como él reacciona. — … Vio… leta… Violeta. — Ella espera que él diga que ese no es su verdadero nombre.
— Oh, genial. — Ash en verdad que no sabía quién era ella. — Ja, ja, ja. —
— ¿Por qué te ríes? — Para Viola, este chico es el más extraño que haya conocido. Y lo más extraño de ella, es que todavía no había ido.
— Haces muecas raras. — Seguidamente se empieza a carcajear.
— … — Ni ella misma sabe hacia muecas. Pero, durante toda la conversación hacia mueca de desagrado, infelicidad, inseguridad, entre otras cosas. De lo que ella sintiera en el momento.
— Rayos, todavía no llega… ¿Pikachu? —
— (¿Por qué a mí?) — Ash le ordena en ir a buscarla. Ya le preocupó bastante que no llegue. Tal vez se haya perdida.
— ¿Quién no llega? — Pregunta Viola. Ve como Pikachu va subiendo las escaleras por donde ella bajó hace ratito.
— Una amiga con quien viajo. — Le responde inmediatamente. — Se llama Astrid. —
— … "Es un turista… eh." — Llega a otra conclusión. Puede que sea esa razón de que no la conoce. Descartó la idea de que sea un entrenador. — "Ya debería de irme. No tengo tiempo para más estupideces."— Ella mira como él observa arriba de las escaleras. Aprovecha para irse de ahí.
— Es una buena amiga. — Se detiene en su paso.
— … "¿Eh?" —
_ Noche. Fuente de Roselia, Kalos. _
— Apenas nos conocimos. Pero, sé que seremos buenos amigos. — Prosigue Ash.
— "Pobre iluso." — Le resta importancia a lo que él dice. Presta atención a las estrellas.
/ — ¡Mejores Amigas por siempre! — /
Ya no quería estar más tiempo ahí, desperdicio tiempo valioso. Hasta pudo haber estado en el bosque durmiendo en un árbol. Ella se encamina al otro extremo del centro. Y a lo lejos se escucha el grito de Pikachu y pasos de alguien corriendo con él.
— ¡¿No te había dicho que no te desesperaras?! — Es Astrid.
Ella tiene una blusa de manga larga en un color violeta con estampados, unos pantalones ajustados de color azul oscuro, un par de botines de color marrón, su mega-piedra en su oreja. Y lo más increíble… su hermosa melena larga sin atar.
— … — Ve como ella baja de las escaleras con cuidado. Si le preguntaran a Ash, como se vería una estrella. Definitivamente diría que una rubia.
— ¡¿Qué?! — Ella llega hacia a él. — Ni me demoré mucho. — Ella se la paso todo este tiempo arreglándose y combinar su ropa para este momento.
— … —
— ¿Le diste un ataque eléctrico? — Astrid le encara a Pikachu.
— (Ojalá.) — Le da una señal de que no fue así.
— … "Acaso, ¿Me veo mal?"... — Se pregunta a sí misma. Debió haberse atado su cabello. — "Por supuesto que no… me veo divina." — Es imposible que se mire fea, tal vez no se puso el suficiente perfume. — "Ni necesito perfume." — Corrijo ella no necesita perfume.
— Oh, perdón… estaba pensando en… cosas. — No quería admitir sobre la vestimenta de Astrid.
— Uy, discúlpeme. ¿Dónde está la fila para apartar lugar también? — A ambos no les gustó la respuesta que se dieron.
— ¡¿Por qué te demoraste?! — Aquí vuelve una discusión.
— Soporta. — Le replica. — ¿Importa? — Ella iba a ganar esta discusión.
— ¡Por supuesto! — Él también. Quería ganar…
— ¿Así? ¿Por qué? —
.
— Te pudo a ver pasado algo. Me tenías preocupado ya. — Dice Ash con una ansiedad.
— … — Tenia algunas frases que decir. "Pero, no paso nada." "Que te valga." "¿Déjalo sí?" Pero, ni una sola palabra dijo.
El clima de esta noche es fría y agradable.
— Ponte ese abrigo. — Él nota como Astrid tiene un abrigo en sus brazos.
— … — "Típico hombre." "Es mi cuerpo." "Yo decido." Son los pensamientos de Astrid, que posteriormente van a ser destruidos. — Yo… —
— No te vayas a enfermar. — Se preocupa por ella. Esta discusión termino.
— Claro… — La rubia se acomoda y se pone su abrigo color gris.
Ella no sabía que sentía. Era raro, estaba esperando que le dijera sobre la tardanza, que podía escoger otra cosa o algo así. Sin embargo, nada. Ash se preocupaba por ella en su salud.
— Mucho mejor. — Dice el entrenador de Pikachu.
Pikachu está dando vueltas por la fuente. Él camina sobre el borde y trata de no caer al suelo ni al agua.
— Gracias… — Solo le quedaba decir eso.
— ¿Eh? ¿Por qué? —
— Nada… — Ella esperaba un comentario sobre su ropa o su peinado. Pero, que se haya preocupado por si enferma. Se encuentra satisfecha. Ella se sonríe.
— ¿De acuerdo? — Se contagia de su sonrisa…
Los dos se sonrían. El sonido de la fuente, el del viento, de los insectos, sus respiraciones, entre otras cosas. Hasta los pasos de Pikachu. Eran una melodía para los dos. Paz y tranquilidad.
Así duro por unos segundos, hasta que Ash recuerda algo importante. — Oh, es cierto. — Él se gira y busca a la otra rubia con la cámara. — ¿Violeta…? — Observa todo el lugar, viendo que no hay nadie en el lugar, hasta ve a Astrid quien lo mira confundida.
— ¿Quién? — Levanta una ceja y preguntando no tan amigable.
Aquí se cortó el momento de paz y tranquilidad.
— Violeta. Es una chica que apenas conocí. —
— Oooh ya veo. Haciendo amigos rápidamente. — La mirada que da es de aburrimiento. — Órale, te felicito. Conquistando Kalos, eh. — Aplaude lentamente.
— De hecho, ella vino y me tomó una foto. — La busca por todas partes. Obviamente sin moverse de ahí.
— Bien famoso, conquistador. — Sus palabras no eran de apoyo en absoluto.
— Demonios, le hubiera pedido una foto. — Esto se puede malinterpretar a varias escalas.
— "¿Qué?" — Alarmas sonaban dentro de la cabeza de Astrid.
Dándose por vencido. — Bueno, no importa. ¿Qué hacemos? — Pregunta con tal inocencia.
— Conozco un juego. — Dice Astrid sonrientemente.
— ¿Un juego? ¿Cuál? —
— Las atrapadas suaves. Tienes 10 segundos para correr y no te dé tu santa golpiza. —
— "¿Qué pasa con el nombre?" — Para nada concuerda el nombre del juego con la dinámica.
— Ya pasaron 5. —
.
No muy lejos de ahí, Viola esta escondida en un árbol. Aprovechó el momento de irse y no arriesgarse de que al menos la chica la reconociese. Mira la foto que tomó hace rato.
El niño y su Pikachu.
— ¡Aaaaah! — Escucha la voz de Ash.
— Créeme, te va a doler mucho si no te dejas. — Es Astrid que va en persecución del chico.
Viola no lo mira, pero si escucha las risas de él.
¿Aceptar?
— … —
.
.
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_ Al día siguiente. _
_ Mañana, Gimnasio de Ciudad Santalune, Kalos. _
— ¿¡QUÉEEEE!? —
Cerrado.
— (Cerrado por mant-) —
— Ni te ponga a leer, Pikachu. — Como en la Capital, está pasando otra vez.
— ¿Puedes dejar de hacer el ridículo, por favor? — Es Astrid con su uniforme de Kalos. Sin el escudo. — A ver… La líder de gimnasio no se encuentra disponible. — Dice en voz baja leyendo el cartel de disculpas. — ¿Para esto nos levantamos temprano? —
— No puede ser. Ya son dos gimnasios. Así nunca podre ser Maestro Pokémon. Nunca ganaré la liga. Es más, ni conseguiré mi primera medalla de Kalos. — Se tira al piso y golpea el pasto.
— "Que exagerado." — Rodea sus ojos y se sienta en un banco cercano. — Una vez que acabes de lloriquear ¿Podemos ir a desayunar? —
— Lo que sea. — Ya no importaba más en su vida.
— Ja, ja, ja. — Ella se ríe, y no por la desgracia. — ¿Quieres otro maquillaje express? — El moretón que tiene su ojo derecho, le causaba gracias.
— Graciosita. — Si que el golpe de ayer fue fuerte. Ya ni Pikachu se molesta en detenerlos. Las discusiones son seguidas. Ni con amenazas detiene a la rubia. Hasta a él le dolió la golpiza que recibió Ash ayer.
— Se me antojo un Omelette. — Se levanta del banco.
— … A mi unos Hot Cakes. — Se levanta del piso.
— (¡Una sopa de Cátsup!) — Dice Pikachu bien animado.
— "¿Eso es comible tan siquiera?" — Se guarda el comentario Ash.
.
.
.
— Astrid… ¿Cuándo nos vamos? —
— (Creo que es más divertido ver pelear a dos Magikarp) —
Ash y Pikachu están sentados. Esperando que Astrid vea la ropa de mujer.
— Cuando termine de ver toda la ropa. — Grita a lo lejos.
— ¿Toda? —
— T-O-D-A. — Enfatizando su comentario. No ha visto todavía las faldas, accesorios… y los zapatos. Hay mucho trabajo que hacer. — No es mi culpa que no haya juegos. —
— Se llama batallas. — Corrige el término que uso. Aunque ella lo hizo adrede.
— Si eso. — Se ve como su mano la gira de un lado a otro. — Esto se ve precioso. — Lo pone en un cesto de ropa para usar.
— ¿Quién es peor, Dawn o Astrid? — Le susurra a su compañero.
— (Tu…) — Dice Pikachu sin más.
— ¿Eh? ¿Por qué? —
— (Ahí, hay una puerta.) — Señala la salida. — (¿Quieres quedarte todo el día aquí? ...) — Señala a Astrid tomando varias prendas. — (¿O ganamos un rato?) — Otra vez señala la puerta.
— ¿Estás seguro de vencer a todos? —
— (Hasta la pregunta ofende, Ash) — Ambos lanzan una sonrisa maliciosa. Ellos escapan de ahí sigilosamente.
Pero, no son los únicos. Hay más hombres siguiéndoles el paso. Todos se miran entre sí, sabiendo las causas y consecuencias. Un chico llama la atención y da el plan de salir de uno en uno. Asienten todos y Ash abre la puerta. — "Vamos, vamos, vamos." — Todos salen agachados uno por uno. Fácilmente eran como 32 hombres. — "Lo siento, Astrid. Pero…"
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— ¡Mis necesidades me llaman! ¡Pikachu, Cola de Hierro! —
— Mierda, debí apostar desde un principio por él. —
— Perdí contra ese niño con solo dos movimientos. —
— Es que tú también… pedias a gritos que te asaran a tu Pelipper. —
Todos aceptaron un torneo rápido cerca del Centro Pokémon. Con tranquilidad podían estar hasta la final.
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— "Ahí está…"— Una chica rubia camina hacia al campo de batalla. — "Te encontré." —
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El siguiente paso.
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* Las versiones de la Pokédex, no solamente estarán dentro de la historia, también en la estructura de la historia. Esto tendrá sentido a medida que avance de arco y temporada. Se usarán los dispositivos desde el Pokegear hasta el Holomisor (De la segunda hasta la sexta generación) Para darle coherencia a la historia, fue un error decir que la Pokédex es un teléfono en sí. Con la descripción del capítulo, serán sus funciones por el momento. Pero, no operará como un teléfono eso es seguro. Y lo siento, pero aún no existe el SmartRotom. Así que, quédense con la asistente Poky por ahora.
* Los Pokémon Avistados, se identificaron en las anteriores regiones. Por ello, se sincronizó todo. La Pokédex de Astrid y por venir, no tienen ni el 40% de lo que ofrece la Pokédex de Ash. Es único… más bien… única.
*Alfa y Alpha es diferente. La primera, en el contexto de la informática. Alfa es una etapa muy temprana del desarrollo del software en la que el programa aún se encuentra en una fase inicial. El propósito principal de una versión alfa es probar conceptos y funciones iniciales. Y el segundo, en el contexto de la historia, es un sistema de escritura que se utiliza para escribir el griego y que ha sido utilizado históricamente en muchas otras lenguas en Europa y Asia Menor. Unos ejemplos de ellos son; Alpha, Beta, Gamma, Delta, Épsilon, Zeta, Eta…
* Este contenido proviene de , y debe darse atribución a sus autores, tal como especifica la licencia.
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Se tardó bastante, más de un mes. Y se pide disculpas por ello.
Los motivos son meramente por tiempo y espacio. En términos simples, trabajo.
Sin embargo, no estuve flojeando y esperando. Deseo hacer una historia y eso voy a hacer.
Cuando llegue al capítulo "Los tres tristes." (Como el número 12 o 13) Verán un progreso de cómo será la historia a futuro. El contenido es/será sorprendente sin lugar a dudas.
