— "Te encontré." —
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_ Mañana. _
— ¡Bonjour, Kalos! —
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¡POKÉDEX V1.0625!
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— ¡¿Cómo amanecieron mes amours?!… Bienvenue al noticiero de la Kapitale. Con ustedes, Malva, la hermosa y brillante… que brillante… la espectacular, asombrosa y sexy de la ciu- … ¿Qué?... —
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— ¡Súbanle a esa cosa! — Una chica pide que aumenten el volumen a la televisión con el control remoto. Muchas chicas que están a su alrededor miran atentas a la pantalla.
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—… ¿Me pasé? Pero si es la verdad… entiendo... upsi, lo siento, producteur… ¿oui? —
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— Hmmm-hmmm-hmmm~ — Una linda señorita está probándose un nuevo conjunto de ropa. — "Este se ve bien." — Ve un vestido color violeta con escote de barco. Ha estado revisando los vestidos, playeras, pantalones y demás, pero ninguno le llamaba la atención. — "La notitas en algo acertó… esto es económico…" — Entre cientos de cosas, solo una le llamó la atención, y es el vestido nada más. — "Oh, ya empezó el programa número uno de la televisión humorística… " — Observa la pantalla más cercana de la boutique. — "¿O era el número dos?" —
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— Ces gens, vraiment. Una sacando el travail con el máximo esfuerzo y no la dejan s'exprimer como quieren… seh… ¡Pero bueno, que se le va hacer! … y estas son las nouvelles más destacadas del jour… —
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— ¡AQUÍ YO!, ¿ALLÁ QUIÉN? —
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— "…" —
— Señorita, ¿puedo asistirla en algo? — Una vendedora del local de ropa se acerca a la protagonista rubia.
— "¿Mmh?" — Ella voltea a mirar a la persona. — No. — Le dice mezquinamente. Luego, continúa paseando entre la tela y las decoraciones de la tienda. — "¿Cuál es la necesidad de hablar así?" — Luego observa en la televisión a la presentadora del programa.
— Cualquier cosa, estoy a sus órdenes. — Hace una pequeña reverencia la asistente.
— "Solo a la gente idiota le gusta ese programa." — Astrid, la nueva compañera de Ash, deja de prestarle atención y sigue con su búsqueda.
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TODOS LOS DERECHOS DE LOS PERSONAJES Y POKÉMON SON A SU RESPECTIVO DE CREADOR…
— Dialogo. — Cuando Poky, la Pokedex de Ash, dice algo. (Nueva característica.)
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— Los attaques de hace tres días, que se dieron en el laboratoire de la ciudad y la Tour Prismatique, únicamente dejaron daños a las infrastructures, sin saldo de civiles heridos. Aun se busca el responsable…
… Crecen las tensiones diplomáticas entre Sinnoh y Unova por los desacuerdos en politique étrangère…
… C'est parti el primer festival de la región, el Festival de la Nieve de Fractal, conocido como Festival de Flusselles entre sus habitantes. Así que, espero que hayas apartado a tu chico o chica. Como opinión personal, siempre usen protecti-… ¿Qué?... ¡Vamos!... Solo estoy dando las noticias... No me puedes decir eso… — Malva se pelea con el director del programa. Varias personas se rieron de la situación.
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— Mira, Satoshi. — Astrid que lleva consigo el vestido violeta se acerca dónde estaba Ash. Ella por este momento su cara está tranquila. — Entre toda esta mierda… — Ella busca de lado en lado. No había nadie. — Hay… — Se toca la parte del dorso de la nariz y suspira. — Mierda. —
— ¿Ocurre algo, señorita? — Es la misma vendedora de hace un momento. Había escuchado una queja.
— ¿Sabes qué? Si necesito algo. —
— ¿Si? — Pregunta humildemente la vendedora.
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Xx x'xxxx xx xxxx xx xxx xxxx.
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— Llama al Ministerio Público. —
— ¿Eh? —
— Porque lo que le voy a hacer. — Una vena palpita en su frente. — No será suficiente. —
Regla número 1/10: Nunca le hagas enojar a tu princesa.
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— ¿No es esto bajo para nosotros? — Dice un hombre de ahí.
— ¿Bajo? ¿Hablas en serio? Lo único que debería bajar son los precios de la boutique. — Replica otro muchacho.
— Eh,… claro. Tienes razón. —
Cuando los hombres escaparon de la tienda de ropa, muchos siguieron a Ash en su camino. A tal punto que hicieron combates, inclusos niños varones se interesaron en lo que hacían.
Un pequeño torneo para aliviar el estrés de esperar a las mujeres. Estar parado por tantas horas y solo ver como tu dinero desaparece en segundos. Llegar a casa y solo esperar que tu pareja solo te haga sopa instantánea sin preparación… Solo es una escapada y aliviar un poco el estrés.
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/ Ash pasó fácilmente la primera ronda al derrotar a un Pokémon de tipo agua. La duración de la batalla fue de casi dos minutos. Y eso que el novato se tardó en sacar su Pokédex para analizar a Pikachu.
— Es como hacer pelear a un Caterpie contra un Ursaring. —
— Es como apagar fuego con gasolina. —
— Es como escribir sin saber que hacer… —
— Es como… —
— ¡Si ya entendí! — Se molesta bastante el entrenador del Pokémon tipo Agua.
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La segunda ronda derrotando a un Pokémon de tipo Planta. Un poco más de pelea que la tercera ronda. No es error de escritura, es literalmente. Aquí con un Cola de Hierro y Ataque Rápido de Pikachu lo manda a la guardería al oponente. Solo si no tuviera la característica y una resistencia fuerte de un tipo planta.
— Bueno, al menos superó dos minutos. —
— ¡Cállate! —
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La tercera ronda terminó con un resultado inesperado. Pikachu había derrotado a un Pokémon de tipo eléctrico. Atactrueno contra Atactrueno, Rayo contra Bola Eléctrica, pero lo que inclinó la balanza fue la parálisis del rival. El mismo ataque que debía fortalecerlo lo había dejado inmóvil. Aunque eso fue algo curioso.
— Eso va contra toda lógica ¿Cómo es eso posible? — Un viajero primerizo se inclinó hacia adelante, frunciendo el ceño.
— No te creo… — La mayoría no entendía a qué se refería. — ¿Qué demonios? ¿¡Alguien sabe que ocurrió!? —
La multitud murmuraba, sin encontrar respuestas claras.
— ¿Pikachu… paralizó a otro Pokémon eléctrico? — Preguntó un chico, sin creérselo.
— No puede ser… — Otro negó con la cabeza. — Los ataques eléctricos no deberían causar parálisis en un Pokémon eléctrico. —
Los más experimentados en la multitud se miraban entre sí. Habían oído historias, pero nunca algo como esto.
— Eso no debió pasar. — Dijo un entrenador veterano, aun procesando lo que vio.
— Pero pasó... —
Miraron al campo de batalla. Pikachu celebraba con Ash, rodeado de niños que festejaban la victoria. Pero otros entrenadores no podían evitar mirar con una sensación de incomodidad.
No era un simple golpe de suerte.
— "Debe haber una razón…"— /
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_ Actualidad. _
— Pidgey, está fuera de combate. ¡Pikachu es el ganador! — Anuncia un chico que se postuló a ser el réferi de los combates. — ¡Ash y Pikachu pasan a la final! —
— ¡Aaaaaah maldicióoon! — Grita un chico que perdió este combate tirándose al suelo.
— ¡Aaaaaah mierdaaaaa! — Grita otro chico que perdió en la primera ronda contra Ash.
— ¡Aaaaaah siiii! — Grita Satoshi celebrando una victoria más con sus dedos formando una V.
— (¡Aaaaaah Pikaaaaa!) — Grita Pikachu al ganar con facilidad. No le dio tanta pelea como la segunda ronda y tampoco fue tan fácil como el primero.
— ¡Aaaaaah! — El griterío se expandió como un virus entre los niños del lugar, que comenzaron a celebrar, aplaudir o lamentarse.
El torneo improvisado había alcanzado un nivel de euforia absurda. Los que pasaban por ahí se detenían por curiosidad, algunos riendo, otros preguntándose qué clase de espectáculo estaban presenciando.
Y entonces… Por otro lado…
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— "Esto es surrealista"… — murmuró una voz femenina.
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La multitud de chicos volteó lentamente, como si sintieran una extraña presencia.
Ella caminaba con paso firme, sin darle importancia al caos que la rodeaba. Cabello rubio, uniforme de estudiante, expresión indiferente. Su blusa negra de manga corta contrastaba con el cuello blanco y el lazo rojo, su falda rosa se movía ligeramente con la brisa. Calcetines negros altos, zapatos impecables.
Un diseño simple y elegante, con un toque moderno.
Su piel clara, el cuerpo delgado y unos pechos… casi inexistentes.
Poco a poco, ella roba la atención de los demás, se quedan boquiabiertos, otros se sonrojaron sin entender por qué. Un par de chicos la reconocieron de inmediato.
Que no se enteren las prometidas y las casadas que hacer citas al servicio funerario de un día para otro es agotador.
— Oye, tu Pokémon es demasiado rápido y fuerte. — Dice el chico que perdió en este combate.
— Si un poco… — Pikachu se sube en el hombro del entrenador. Sin saber que alguien se está acercando por atrás.
— (¿Cómo que un poco?) — La cara de Pikachu se ve molesta.
— ¿No quieres cambiarlo por un Eevee? — Ni siquiera los dos están prestando atención a los demás.
— (¿En que lo va ayudar? ¿A perder?) — Dice Pikachu con desdén.
— "Diría algo, pero mejor me callo." — Piensa Ash sobre el comentario de Pikachu.
— Se ve que no quiere. — Se ríe avergonzado. Hasta que esta persona nota como la chica rubia que iba caminando. — ¿Cómo era que te llam?... … …—
— ¿Qué? —
— … —
— ¿…? —
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/30/
¡El siguiente paso!
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— … —
— … —
— ¿Te puedo ayudar en algo? — Pregunta Ash después de un silencio incómodo.
— … Tal vez. — Responde la chica.
— Bien, genial… — Todos están confundidos, nadie se esperaba esto y se supone que es la final del torneo.
— Si… genial. — Responde apáticamente. Aunque no tan deprimente como cierta chica.
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— ¿No es ella la asistente de la señorita Viola? —
— Una de las asistentes. —
— Ah… ya… —
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— ¿Conoces el significado de la prudencia? —
— ¿Este cómo? — Pregunta Ash a la repentina cuestión de la chica.
— Es sencillo… actuar con cautela y sabiduría. — Responde de manera cortante al entrenador. — Pensar en las consecuencias y los riesgos. — Dice con una sonrisa amable. — Pensar antes de actuar. —
— (¿Y está loca qué?) —
— "Ay no, otra…"— Ash y Pikachu pensaban que cada vez que conocían a alguien nuevo, esa persona era más rara que la anterior.
— Manejar bien las cosas… ser prudente. — Continúa la chica. — Y tu pequeño amigo… eres un idiota llorón que no tiene nada de prudencia. — Le apunta con su dedo al pecho de Ash.
— … — La cara de Satoshi es de asombro.
— (…) — La cara de Pikachu es de asombro.
— … — Las personas que están cercanas a la conversación son de asombro.
— Nunca había visto a un chico con semejante inmadurez y falta de moderación. Así que, si… me podrías ayudar en algo… es ir a tomar clases de ética colectiva. —
— "No… no, y no… otra vez no." —
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Recordando un poco…
En el primer día, Ash tomó un jugo verde por una persona misteriosa que se hace llamar N.Z. Se lo tomó, sin pena ni gloria haciéndose desmayar en el acto. El cual despierta horas después. Sin ninguna explicación ni ayuda, puede entender únicamente a su Pikachu.
Después regresan a su casa con una emotiva recibida, los ojos de la determinación de Satoshi y el orgullo de una madre.
Todo hubiera seguido normal hasta que durante la cena se produjo una discusión leve, entre madre e hijo. ¿Por qué mencionar todo este relato que ya se sabe?
…
El corazón de Ash latirá con fuerza en los momentos en que se requiera.
…
Al parecer, la personalidad de él cambiará drásticamente. Y no solo eso, la energía y su fuerza rompen el límite día tras día.
Ash sanó no solo uno, ni dos… sanó tres corazones.
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— Como sea… olvídalo. — Suspira la chica dándose por vencida y mira a Ash con seriedad. — Mi nombre es Leticia, soy la asistente de la señorita Viola, líder del gimnasio de la Ciudad de Santalune, fotógrafa, maestra y… —
— (Vaya entrada.) —
— "Cuando se muera, hazle su bibliografía… ¿no?"—
Leticia entrecerró los ojos y cruzó los brazos.
— Y… y… ¿y piensas quedarte callado? —
Ash parpadea. — Si… ¡este no! ¡No, espera! ¡¿Quién eres?! — Se empieza a enojar.
— Ya te lo dije. — Espetó la chica, señalándose a sí misma con indignación. — Soy Leticia. La asistente, ayudante y mano derecha de la líder de gimnasio de la… — Vuelve a repetir no exactamente sus palabras.
— Ciudad Santalune… ya lo escuchamos todos. — Todos dijeron el mismo lugar. Ash y Pikachu tiene la cara tan desinteresada que dice hasta le quitan ganas de seguir combatiendo.
— Los hombres sí que son todos iguales. — Murmura Leticia, con fastidio.
— ¿Podemos seguir o lo dejamos aquí? — Pregunta Satoshi. — No creo que esta conversación vaya a ninguna parte. — Mira a los demás.
El primer finalista se acerca con una media sonrisa. — Yo… me rindo… eres el ganador supongo, paralizar a un Pokémon tipo electico es otro nivel... así que como premio será… arreglar este ¿problema? — Señaló a Leticia antes de darse la vuelta y marcharse.
— ¿Qué rayos? ¿Premio? ¿Ella? — Ash señala a Leticia quien lo fulminó con la mirada.
A sí mismo, el muchacho que perdió recientemente con Ash, también se aleja, murmurando por lo bajo. — Yo que tú, no me metería con las chicas de Viola. —
— ¡No me ignoren! — Estalla la rubia, roja de la rabia al ver que la gente se dispersaba. — ¡Y más respeto con la Señorita Viola! —
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— Oh, pero mira la hora. Ya es muy tarde. Mañana tengo que ir a trabajar. —
— Tengo que ir a contar los granos de arroz, así que hasta luego. —
— Es cierto, mi novia pidió que fuera por el pan. —
— Ah caray, ¿desde cuándo tienes novia? — En respuesta es golpeado por su compañero.
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— Este… —
Los tres quedaron solos en el campo después que toda la multitud regresaran a sus actividades normales.
Ellos están solos en el campo de batalla.
— ¿…? —
Ash está viendo como la chica suspira con cansancio.
— Empezamos con el pie izquierdo... — Dice el entrenador.
— (Hasta creo que ningún pie…) —
— ¿Eh? ¿Tú crees? — Cuestiona la chica. — Por mucho que intente, no puedo tener una buena impresión de ti. — Terminando cortantemente.
— Auch… eso duele. Espera, si apenas me conoces ¿Cómo sacas la conclusión de qué soy alguien malo? —
— Es muy sencillo… y deberías recordarlo también. —
— … —
— … — Se queda esperando en que va decir nuestro amigo. Ve a su compañero y solo ladea la cabeza con confusión.
— Ya entiendo. ¿Querías jugar con nosotros? — Tampoco hay que esperar mucho de parte de él. Pikachu abre la boca pensando que es lógico.
— … — Frunce sus cejas. — … — Está pisando el suelo rápidamente. — … — Y está mordiéndose la uñas por el estrés acumulado…
…
— Tal vez… — Esto es nuevo. Dice Leticia aun sin dejar la actitud de lo enojada que esta. — ¡Pero ese no es el caso! ¡Perturbaste el santuario de la señorita Viola! ¡Manchaste de tus fluidos! ¡Hiciste el ridículo en la entrada del gimnasio! —
— ¿Disculpa? —
— (¿Fluidos?) —
— ¡No! ¡Ninguna excusa! Me hiciste quedar en vergüenza… Cuando te vi gritando en la entrada, iba a pedirte que te callaras, pero no… El muchacho hace su berrinche y, ¿qué crees? Me regañaron porque, según ellos, debo preservar la paz y la tranquilidad en todo momento. Luego, cuando te fuiste, me obligaron a limpiar el campo, regar las flores… Y no, no son tres o cuatro plantas. ¡Dios! Si no me hubiera sujetado bien en la escalera de 15 metros, estarías visitándome ahora mismo en el hospital de la Capital. —
— Vaya… ¿tan alto el gimnasio? — De todo eso, pregunta concretamente de la altura.
— (Hasta me da curiosidad.) —
— Por supuesto, aunque no se compara con el Gimnasio de la Ciudad Relieve. — Ya no tiene la furia de antes.
— ¡¿Es demasiado alto?! —
— (Definitivamente me da más curiosidad.) — Le brillan los ojos a Pikachu.
— El Maestro Lino es un masoquista, ¿Quién en su sano juicio explotaría el techo? Y la escalada… no puede ser… — Siente escalofríos de recordar eso. — A principio se siente bien, pero a medida que subes… solo deseas haber tomado el otro camino. —
— ¿Escalada? —
— (¡¿Qué estamos haciendo aquí?!) — Pikachu reclama con el afán de irse de la ciudad.
— Eres un recolector de medallas, un retador o algo así ¿no?, te dejare la sorpresa. — Da el pulgar y una sonrisa. — Solo debería decirte que no pierdas las esperanzas. —
— Entiendo, así está mejor. ¡Muchas gracias! — Comenta Ash al saber un poco más de la región de Kalos.
— ¡No hay de que! Es bueno ayudar… — Finaliza la chica rubia con una alegre sonrisa. — … ayudar… ayudar… ¡ayúdame a no cambiar de tema! — No duró tanta esa paz en Leticia.
— Bueno, perdón. ¿Qué más hago? — No es una buena elección de palabras.
— ¿Y te vale, no? Después de terminar con todas las cosas que me encargaron, vine a buscarte por toda la ciudad: la plaza, todas las boutiques, dulcerías, tiendas, ¡y hasta el Centro Pokémon! ¿Para que al final reciba un simple "uy, ¿me perdonas?"? ¡NO! Absolutamente no. Te obligaría a escribir, de tu puño y con tinta azul, unas palabras de disculpa pública por insultarme a mí, al gimnasio y, por supuesto, a la señorita Viola. Y, para acabarla, lo escribirías en FUGO. — Leticia sí que regresó a su estado furia. — Lo inspeccionaría a fondo, gramática, ortográfica y semánticamente. —
— … Estás estresada ¿verdad? — Ash siente la frustración y la intensidad de ella. — "¿Dijo FUGO?... lo habré oído en alguna parte." —
— (¿Es necesario mi presencia?) — Pikachu se toca la cabeza para quitarse un pequeño dolor.
— No tienes idea… ¿estabas jugando no? Te reto, retador. Así sentiré la satisfacción de vencerte antes de la líder, recuperare mi honor y por supuesto, veré a primera vista esa disculpa. — La sien de su frente está palpitando rápidamente.
— (¡Claramente es necesario!) — Pikachu se emociona al escuchar que van a batallar.
— Pero eso fue hace rato. — Ash ve como ella retrocede y se va colocándose en el cuadro. Pikachu se queja que no diga tonterías.
— Imagina que esta es la final de tu torneo de testosterona... —
— Si habían chicas también. — Replica al comentario agrio de Leticia, aunque no sepa que significa exactamente testosterona, medio entendía el torneo fue de puro hombre.
— Espera un segundo… — Voltea exageradamente a ambos lados, incluso revisa en sus bolsillos y hasta en sus zapatos. — Nope, nada. No veo en qué momento te pregunté… —
.
— Ya dijiste… — Corre al lado contrario y se coloca en el cuadro.
Batalla de Ash (¿?) vs Leticia (¿?).
— Eres una débil presa que ha caído en mi telaraña. ¡Prepárate, que te voy a devorar! — Saca su Pokébola una vez por todas. — Ledyba, derrota a ese desgraciado. —
— ¡Froakie! ¡Ayúdame a lavarle la boca a esa niña! —
— (¡Ya voy!... espera… ¿Qué?) —
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Análisis de;
Número: 007 Froakie
Tipo: Agua.
Peso / Altura: 7.0Kg / 0.3m
Sexo: Macho.
Nivel: 17 ¡Evolución retenida!
Puntos de Salud: 53
Ataque: 34
Defensa: 24
Ataque Especial: 37
Defensa Especial: 27
Velocidad: 50
Movimientos:
Burbujas. — Golpe. — Doble Equipo. — Pulso de Agua.
Habilidades:
Torrente.
Aumenta la potencia de los movimientos tipo Agua en un 50% cuando los PS están por debajo de un tercio.
Habilidad oculta:
Mutatipo.
Al usar cualquier movimiento, Froakie se convierte temporalmente en el tipo del movimiento que está utilizando.
Debilidades:
Pendiente en actualizar. Se necesita el permiso del administrador.
Resistencia:
Pendiente en actualizar. Se necesita el permiso del administrador.
Inmunidad:
Pendiente en actualizar. Se necesita el permiso del administrador.
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— (¡Froakie!) —
— (¡Ledyba!) —
— ¡Niña! —
— ¡Llorón! —
— (¡Aguanteeeeen!) —
.
.
.
La forma de caminar de Astrid es de dieces, figura perfecta, rostro implacable, labios carnosos, ropa de colegiala, entre otras cosas más.
Ella buscó por los alrededores de la boutique, pero no encontraba nada. Su orgullo no le permitía rendirse por esta pequeñez, lo mataría si o si, solo con que lo encuentre, él lamentara haber hecho perder su tiempo.
Hasta que vio una bola de gentuza siendo regañados, corriendo y perseguidos por mujeres. Ella por un momento analiza… Chicos, Pokébola, campo… — "Batallas de mierda." — Tiene un presentimiento que él estaría allí. Así que pasa por los chicos que van pasando a lado de ella.
— ¿Será ella? —
— La asistente de la señorita Viola estaba muy buena, pero esta chica de ahora… dioses. —
— ¿Astrid? ¿La Reina Dorada? ¡Aquí en Santalune! —
Todos siendo ignorados ven pasar a Astrid. Ninguno se atrevió a hablarle y sin seguirla. Por tres razones.
La primera, no son dignos de ella. Saben que si tratan, solo sentirán el rechazo a una escala 10 de 10 en dolor. Bien dicen, él que no se arriesga, no gana. Siempre hay excepciones y saben que esta vez sí se arriesgan hasta pierden la dignidad.
Los que tienen pareja están siendo torturados por intentar siquiera mirarla, o si la miraron por dos segundos sentirían la furia de las mujeres… y.
La tercera, todos vieron la expresión… el rostro de Astrid.
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.
.
— ¡Tacleada! — Ordenó Leticia, y Ledyba voló a toda velocidad hacia Froakie.
— ¡Burbujas! — Froakie en vez de esquivar, prepara un contraataque.
Ledyba zigzaguea por los lados por si acaso el llegase a pegar.
— Mi amigo ya tomó un baño, no hace falta otro. — Se burla la chica, con una sonrisa confiada. — Además, entrenador de segunda, no te dejes llevar porque soy una chica. — Después de estar volando por alrededor de Froakie se impacta con él.
— ¡Y cuando dije que no me pondría serio! —
Ledyba se impactó contra Froakie, pero este se cubrió con sus propias burbujas, amortiguando el golpe y deslizándose hacia atrás en el suelo.
— Frurbujas. Esto me gusta. — El rostro de ella expresaba emoción.
— ¿Cómo que te gusta, rara? — Dice Ash, confuso, mientras que Ledyba y Froakie están intercambiando golpes y esquivaban sin descanso.
— Siempre, siempre nos toca raros que utilizan a Fletchling con Picotazo, o un Bidoof usando Rodada. — Recuerda ella las veces que perdió después de un duro de entrenamiento. — ¿¡Quien en su sano juicio cree que ganar así es justo!? — Explica Leticia, mientras Ledyba esquivaba por reflejo.
Los tipo bicho no soportan los ataques tipo volador o roca.
— Y me dices a mí que soy un llorón. — Ash murmura, antes de dar su siguiente orden. — ¡Doble Equipo, Froakie! —
De inmediato, múltiples copias del Pokémon aparecieron en el campo.
— Nah, nah. ¡Mi estimado amigo, Supersónico! —
Ledyba lanzó ondas sonoras que fueron disipando las copias una por una, dejando a Froakie expuesto.
— Cuidado, cuidado. Que mi amigo te puede confundir Froakie. — Advierte, divertida.
— ¡Froakie, salta lo más alto que puedas y lanza un Pulso de Agua! —
Con la ayuda de algunas ranas se lanza hasta arriba casi llegando a la altura del techo del Centro Pokémon.
Leticia sonrió con confianza.
— Tienes tres movimientos, que lastima… eso diría, pero como eres hombre, mientes. — Con su mano, levantó cuatro dedos y luego hacer un gesto de llorar. — ¡Golpe Cometa! —
Se eleva sin problemas para llegar a la altura de Froakie.
— Olvida el pulso, usa ¡Golpe! — Reacciona Ash.
— ¡Tramposo, cíñete a tu plan, no es como pedir pizza, que te llega a tu casa, digas que no y quieras que te preparen una hamburguesa! ¡Sabiendo que no es un restaurante y nada más venden pizzas en una pizzería! —
Ambos Pokémon chocaron con fuerza en el aire, haciendo que hojas y polvo se esparcieran en el campo.
— (¿Sabes qué? Yo me largo.) — Ya tuvo suficiente el pequeño roedor amarillo y se va del campo.
— ¡Vamos! ¡Deja de decir incoherencias! — Grita Ash al escuchar el monologo de la chica. Ignorando una vez más al Pikachu.
— ¡Créeme que no tienes derecho a decir eso, sabiendo lo que hiciste en la mañana! —
Ambos Pokémon descienden al suelo, respirando pesadamente.
— Mira, ya está cansado tu Pokémon. — Comentó Ash, viendo cómo Ledyba intentaba mantenerse en pie. — Déjalo descansar. —
— Te dije que no me subestimaras. — Da pisadas seriamente rápidas. — Ahora, Ledyba, ¡Supersonico! —
Los ojos del Pokémon se dirigen a la rana azul.
— ¡Y me dices a mi tramposo! — Exclama Satoshi, al ver que su Froakie no pudo reaccionar a tiempo.
— Lo siento, pero una cosa es crear un plan y otra cosa es cambiarlo a tu favor. — Froakie es impactado por el ataque sónico. — ¡Y yo creí que ibas a perder! —
— (Froa…) — Froakie se tambalea.
— Froakie se encuentra confuso. ¡Froakie está confuso! ¡Está tan confuso que se hirió a si mismo! — Se golpea la cabeza contra el suelo.
— No, pues gracias, Poky. — La Pokédex de Ash mencionó el estado obvio de Froakie, Ash está pensado cual va ser su próximo movimiento. —
— ¡Vamos, atácame si puedes! — Desafía Leticia.
— ¡Reacciona Froakie! ¡Usa Golpe! — Los ojos de Froakie seguían desorientados y su cabeza le duele.
— Froakie se encuentra confuso. ¡Froakie está confuso! ¡Está tan confuso que se hirió a si mismo! —
Exhala con fuerza. — ¡Si, si! — Ash desea ponerle silenciador a la Pokédex. — Ya entendí. —
— Recuerda, en tinta azul, una cuartilla escrita a mano, y por supuesto, en público. — Ledyba se mantiene en el aire. — ¡Créeme, si no me puedes vencer, nunca podrás con la señorita Viola! — Aun estando lejos le señala con su manos una "V" de victoria suprema. — Golpe Cometa. —
Ledyba cargó contra Froakie.
— ¡Salta, Froakie! —
El Pokémon tipo agua logró impulsarse en el último segundo, evitando el ataque.
— Si, bueno. ¿Golpe Cometa? — Vuelve a repetirlo, pero con la intención de que le pegue en el aire.
— ¡Doble equipo! — Froakie invoca sus clones de sombra haciendo aparecer fácilmente 15 ranas.
— Froakie se encuentra confuso. ¡Froakie está confuso! ¡Está tan confuso que se hirió a si mismo! — Todos los Froakie se golpean al suelo desapareciendo algunos.
— ¿Qué rayos? — Leticia chasquea la lengua. — Sabes que vas a perder así, ¿verdad? —
Ash sonrió. — Me gustaría saber cómo podría terminar así… Ya que no apostaría por eso. —
— ¿Ah, sí? Observe… ¡Golpe Cometa! — Dice Leticia con el fin de acabar con el combate.
— (Ledyba…) — Respira pesadamente el Pokémon de la chica.
— Intentar golpear muchas veces y fallar en ellas, te podrías cansar. Ledyba, no es la excepción. Froakie, ¡Pulso de Agua! —
— ¡¿Qué?! —
El Froakie aparece de la nada desde atrás del tipo bicho y cargando una bola de agua, lo expulsa contra su oponente.
— ¡Ledyba, resiste! — Pero el impacto lo envió volando en diagonal. Leticia aprieta los dientes. — Es imposible, mi Ledyba siempre aguanta tres ataques seguidos. —
— Quizás sí… pero vi que no fingía cuando estaba en el suelo. Tarde o temprano mostraría su cara de cansancio. —
Leticia sonríe.
— Lastima por ti, mi amigo después de ese golpe va seguir peleando. Ledyba… sigue en pie. —
— … — El rostro de Ledyba es de diversión pura.
— … — El rostro de Froakie es de asombro.
— ¡Ledyba! Sigue golpeándolo con ¡Golpe Cometa y permítete también lanzar los Supersónicos! — El aura del Pokémon se emana de color verde.
— … ¡La habilidad de Froakie esta activada! — Decía la Pokédex al sentir como también el aura de Froakie se emana de color azul.
— "Leí que aumenta la potencia de tipo agua… pero a cambio está muy herido o cansado." — Froakie a duras penas está esquivando todos los ataques de Ledyba. — ¡No importa, ganaremos Froakie! —
— (¡FROA!) —
Froakie invoca nuevamente los clones de sombra y se esconde entre ellos.
— (¡LEDY!) —
Arrasa con todos los clones.
— ¿Quién eres tú? — Pregunta Ash. Froakie dispara Frurbujas aunque ninguna le atina de lleno.
— Ya te lo dije ¿no? — Responde Leticia. Ledyba dispara diestra y siniestra a todos los Froakies.
— … — Satoshi sonríe.
— … — Leticia sonríe.
Después de algunos combates: en la mansión del Profesor Sycamore fue difícil; en la Ruta 4, con los entrenadores novatos, fue demasiado fácil; el torneo de hace rato fue normal. Este, en su totalidad, es una experiencia que combina las tres cosas.
El Pokémon solo tiene tres movimientos, ningún ataque de tipos golpea directamente a la naturaleza los Pokémon, y la resistencia de los dos, es abrumadora.
— ¡Soy Satoshi Ketchum, soy de Pueblo Paleta! ¡Próximo ganador de la Liga Kalos! —
— Mucho gusto… — Esto ya no era un combate serio… — … — Para nada serio.
.
¡BOOOOOM!
El ruido se escucha por todo el Centro Pokémon.
La cortina de polvo, tierra o humo se esparcía por todo el campo. Los vidrios que antes eran las ventanas cercanas se agrietaron.
Las personas que estaban a lo lejos oyeron como una bomba explotaba o un fuego artificial hacía eco después de explosionar.
La enfermera Joy se tapa los oídos, los jóvenes por el susto se resbalaron, y los expertos en viajes, solo ignoraban este hecho como si fuese de todos los días.
Aunque la enfermera Joy no estaba contenta.
Los Pokémon tipo volador huían por el ruido, los terrestres corrían para ver que sucedía, y los acuáticos solo sintieron como el agua vibraba.
Así de potente se sentía…
— ¡Ya ríndete! —
— ¡Tú también! —
— ¡Eso no tiene ningún sentido! —
Llamaron la atención de una chica que podría ocasionar todo ese desastre solo por una persona. Una única persona que tenía la tarea de estar ahí con ella. Solo una tarea tenía…
— (¡Hey!) — Pikachu llega a lado de Ash.
— Pikachu estás aquí, ¿Dónde estabas amigo? — Ash voltea para ver unos segundos a su amigo y luego vuelve a la batalla.
— (Ah mira, ¿ya me haces caso?…) — Contesta Pikachu mirando como Froakie saltaba de un lado a otro. — (Bueno, ya no importa…) — Pikachu observa como las aves van volando hacia el bosque. — (Aunque tú por otro lado…) — Suspira un poco.
— ¿De qué estás hablando? —
— Oigan ustedes… ¿Están charlando? — Pregunta Leticia se le hizo raro verlos hablar muy fluido. — ¡Esta genial eso, pero estamos batallando! ¿No pueden hacerlo más tarde? Por cierto, luego déjame ver a ese Pikachu, desde hace rato me llama la atención. —
— (¡Hola! ¡Gracias por verme, pensé que no existía!... y tú solo espero que estés preparado…) —
.
— De verdad que no te entiendo… ¡Froakie! Vamos, ¡usa Pulso de Agua! — Dice Ash después sin prestarle demasiada atención a la advertencia que Pikachu le decía. La habilidad de Froakie desapareció después de un rato así como la de Ledyba.
— ¡Este es un duelo de resistencia! ¡Golpe Cometa! — Leticia grita entusiasmada. Esto de combates normales le encantaba.
Ambos Pokémon avanzaron a toda velocidad, dispuestos a chocar de frente. La tensión se sentía en el aire.
Fin de la batalla de Ash (Froakie) vs Leticia (Ledyba).
.
/31/
.
— ¿Qué mierda? —
¡BOOOOOOOOOOOOM!
— Ya fui… — Leticia trató de cubrirse de la cara.
Antes de que Ash pudiera reaccionar…
Su cuerpo fue lanzado hacia atrás.
El impacto lo hizo rodar varios metros, hasta que quedó boca arriba en el suelo.
Su gorra se deslizó fuera de su cabeza, y un leve quejido escapó de sus labios.
El estruendo sacudió el Centro Pokémon como si un relámpago hubiese caído en su interior.
Leticia apenas tuvo tiempo de cubrirse la cara con los brazos antes de que la onda expansiva la alcanzara...
La enfermera Joy apretó los dientes, ya cansada de que destruyeran su lugar de trabajo.
Fragmentos de vidrios cayeron al suelo. El temblor sacudió las ventanas que aún quedaban en pie. El aire se volvió espeso con el polvo y la tierra levantada por el choque de ataques.
Todo se detuvo.
El caos dejó paso a un inquietante silencio.
La cortina de polvo seguía cubriendo el campo de batalla.
Cuando el polvo comenzó a disiparse, las siluetas de los Pokémon se hicieron visibles.
Observa como Froakie y Ledyba están en el suelo respirando pesadamente. Se habían esforzado hasta el último segundo… pero ya no podían más.
- Froakie de Ash. Se encuentra derrotado. -
- Ledyba de Leticia. Se encuentra derrotado. -
.
— Bueno, era de esperarse. — Dice Ash suspirando.
— Exactamente, era de esperarse. —
— ¿Verdad?... Espera… esa voz… —
La voz… esa voz.
La misma que había estado molestándolo en los últimos días.
La voz de alguien que no se conforma con pasar desapercibida.
La voz de alguien que lo acompañara por toda la región.
La voz de alguien cuya presencia solo significaba una cosa para Ash…
— (Problemas, estás en problemas.) — Tenía ramas y tierra por todo el cuerpo.
Él trago saliva… se le había olvidado que debía regresar.
Gira lentamente. — No puede ser… ¡Astrid! — Grita el entrenador de Pikachu.
Pero no era su imaginación…
Era ella.
Astrid. La mismísima.
De pie con una sonrisa arrogante, los brazos cruzados, observándolo como quien ha visto a alguien cometer un error del que no piensa olvidarse pronto.
Un silencio incómodo flotó entre ambos.
— … —
— … —
— (…) —
— "…"—
— ¿Acaso no te alegra verme, Romeo? —
Astrid rompe la tensión, inclinando ligeramente la cabeza con falsa inocencia.
— … — Ash no respondió. No hacía falta. Definitivamente está enojada.
Fue entonces cuando notó lo que Astrid tenía en la mano.
Su gorra.
Ella la giraba lentamente entre los dedos, su sonrisa cada vez más amplia.
— Oh, por favor. No hagas esa cara. — Sus ojos recorrieron a Froakie, luego a Pikachu… — Admito que fue entretenido verte batallar… —
Ash suspiró, resignado. Sabía que esto noiba a serfácil. — … ¿Lo siento? —
Astrid sonrió, pero esta vez su tono se tornó más dulce… demasiado dulce.
— Oh, Romeo… querido… —
Se inclinó un poco hacia él, con los ojos entrecerrados.
— La cuestión no es si lo sientes… — Apretó un poco más la gorra. — Sino cuánto tiempo crees que puedes seguir ignorándome. —
— Estamos muertos… —
— (Hey, no me metas en tu misma ¿Pokébola?... tú estás muerto…) —
.
.
.
_ Tarde. En la entrada de la Ciudad. _
— … —
— (…) —
— … —
— (…) —
— Entonces… ¿viajan con ella? —
— (Si… lamentablemente.) —
Pikachu y Leticia están parados viendo como Ash cabizbajo y Astrid, siendo esta última, sentada en uno de los bancos que proporcionaba la ciudad, no es necesario prestar atención a lo que dicen, ya que se escucha claramente.
Astrid voltea a verlos.
Los dos se giran viendo a la nada. Es más quisieran no escuchar los gritos de Astrid. Por suerte para ellos escaparon rápidamente del lugar y con más suerte no había muchos transeúntes por los regaños de Astrid.
— ¿En serio que no son pareja? —
— (Parecieran, pero no.) — Pikachu negaba con la cabeza, Leticia entendió vagamente eso.
— No me quiero imaginar ellos casados… mucha toxicidad. — Escucha a lo lejos, de cómo las personas se dirigen al Centro Pokémon precisamente al campo de batalla. — "Discúlpame Oficial Jenny y Enfermera Joy, no quiero más regaños…"—
— (Quien sabe…) — Quien sabe.
.
_ A una distancia de ellos. _
— "…" — A lo lejos de ellos, una persona con una cámara con lente de teleobjetivo apuntaba a los protagonistas. De principio a fin. Desde que Ash empezó a combatir hasta este momento bello donde Ash es regañado… Esto le parece una… — "Mierda." —
...
/ — ¿Aun te sigue siendo infantil? — /
/ — "No sé qué le ves. Me parece que siempre que hace algo, termina siendo una estupidez." — /
/ — "Puede que si… pero verlo que se esfuerza. Me parece lindo." — /
...
— En serio… el amor solo idiotiza. — Es Viola, la hermana de Alexa. Sus ojos vacíos reflejaban soledad, su voz cargada de rencor, y el firme agarre de su cámara mostraba una fuerza contenida que parecía ser lo único que la sostenía.
Enciérrate más… y solo encontrarás más dolor.
Ring-Ring-Ring.
Una notificación de mensaje que proviene del celular de la chica. — "Demonios." —
.
_ Con Satoshi y Astrid. _
— ¡Idiota! —
— Si… —
— ¡Maldito! —
— Si… —
— ¡Perro! —
— Si… —
— … —
— … ¿Si? —
Los dos eran visibles para los demás, pero no parecía importarles. Hace unos minutos, Ash había dirigido la mirada al resto, pero ahora era prisionero de la atención exclusiva de Astrid.
Mientras tanto, Leticia y Pikachu se habían ido al Centro Pokémon.
Astrid jugueteaba con la gorra de Ash en sus manos, dándole vueltas lentamente, como si estuviera probando cuánto podía hacerlo esperar antes de devolvérsela.
— ¿Quién diablos es? — Pregunta la princesa rubia, su tono intentando ser calmado... pero fallando miserablemente.
Ash, rascándose la nuca, sintiendo la presión en su mirada… responde…
—Se llama Leti-. —
— ¡Ni se te ocurra decir su nombre! — Lo corta Astrid, con la voz más firme. Ash frunce el ceño, confundido y a punto de replicar, pero ella lo interrumpe de nuevo. — No me interrumpas. Eso no fue lo que pregunté. — Hace una pausa, señalándolo con la gorra en mano. Su tono ahora era más bajo, pero más peligroso. — ¿Quién carajos es ella? —
Ash suelta un suspiro antes de responder:
— Ni siquiera es mi amiga. Apenas la conozco. —
— Aja, ¿y yo aquí veo las estrellas o cómo va la cosa? — Astrid rodó los ojos, claramente sin creerle.
— Vamos Astrid. ¿Qué es lo que tienes? — Pregunta Ash por la actitud agresiva.
— Bueno, no sé, ya deberías saberlo. — Su voz goteaba sarcasmo. — Pero como eres tan… tan… — Sus labios se torcieron, buscando la palabra perfecta. Algo hiriente. Algo que lo hiciera temblar.
Pero al final, solo chasqueó la lengua.
— … Especial. Dejémoslo ahí. —
Entonces, su mirada se endureció de nuevo.
— Entonces… ¿Ni siquiera como amiga? —
Ash ve directamente a la rubia. Sus ojos tenían un brillo de paciencia forzada.
— ¿Cuántas veces tengo que repetirlo? A-pe-nas-la-co-noz-co. —
Astrid desvió la mirada por un segundo.
— Solo me quiero cerciorar. — Sin decir más, comenzó a caminar, obligando a Ash a seguirla. Incluso aunque ya habían aclarado todo, Astrid necesitaba confirmaciones constantes. —Ya sabes… las notitas de Alexa, la disque Violeta, y… — Hizo una pausa, tratando de recordar, aunque de por sí nunca prestó atención al nombre completo.
— Leticia. — Dijo Ash, ayudándola sin mostrar molestia.
— Ándale, esa. —Astrid alza una ceja y sarcástica replicó Astrid con desdén, sin siquiera molestarse en repetir el nombre correctamente.
Ash se detuvo un segundo, mirando hacia ella con cierta valentía.
— Un poco más de respeto a la chica, ¿no? —
Astrid giró lentamente sobre sus talones, arqueando una ceja mientras su sonrisa altiva se dibujaba en su rostro.
— Oh, perdóneme, Romeo. ¿Lo pisé? —Su tono era mordaz, como si estuviera disfrutando del momento. Luego señaló con la barbilla en dirección a la boutique donde lo había esperado antes. — No sé si seas el indicado para hablar sobre "respeto", considerando cómo me dejaste mal varias veces. — Dicho eso, finalmente le devuelve la gorra.
Ash la recibió sin protestar. Sabía que cualquier cosa que dijera solo haría que Astrid encontrara otra razón para atacarlo.
Soltó una risita nerviosa, mirando al cielo mientras se la colocaba de nuevo.
— Este… hoy el día se ve hermoso, ¿no cree, señorita Astrid? —
Astrid rodó los ojos y siguió caminando, ignorando su intento de desviar la conversación.
Habían más cosas de que hablar, más golpes que dar, más libertad para otorgar…
.
_ Centro Pokémon, Ciudad Santalune, Kalos. _
Ambos regresan al lugar donde durmieron, en camas separadas y habitaciones diferentes, a unos metros de distancia, según las palabras dichas por cierta rubia a la recepcionista, quien también era la enfermera del lugar.
— Bienvenido al cent-… Hola, buenas tardes, Ash y Hashimoto. —
— ¡Hola! — Ash le responde gentilmente a la enfermera Joy mientras pasan de largo. — ¿No crees que te pasaste ayer? —
— ¿Me ves cara de que me importe? —
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Después de la golpiza de Astrid le dio a Ash ayer por la noche, lo llevó al Centro Pokémon. Lo cargó y lo dejó caer al suelo como si fuera un saco de papas.
/ — Arréglalo. — /
La señorita Joy le hizo un montón de preguntas sobre estado del chico. No le molestó tanto la forma en que lo trajo, pero sí la actitud de Astrid hacia ella. Desde entonces, decidió dirigirse a la rubia solo por su apellido.
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— Vas a crear mala fama. —
— Como mencione. ¿Me importa? —
— ¿De casualidad, no fuiste tú el que hizo un desastre en los campos, Ash? — Pregunta la enfermera con los brazos cruzados.
— Este… yo… — Ash se tensó.
— Hasta que llegan… — Leticia apareció de la nada y los jaló a ambos del brazo antes de que Ash pudiera responder. — Lo siento, necesito llevármelos. —
La enfermera queda atónita. Su pregunta fue ignorada por completo.
— Ha habido movimientos, si me entienden…— Leticia les hace un gesto discreto con la cabeza, señalando la multitud que se dirigía a los campos de batalla.
— ¿Qué movimientos? — Pregunta Ash, confundido.
— Los suficientes para que tengamos que movernos. — Leticia se giró con una sonrisa. Pero no era una sonrisa normal.
Astrid alzó una ceja, sin mostrar interés aparente.
— Si nos pregunta la Enfermera Joy, ustedes no saben nada. — Continuó Leticia, sin dejar de caminar. Y sin dejar de arrastrarlos.
— ¿De acuerdo? —
Ash no entendía muy bien a qué se refería con tanto secretismo, pero si eso evitaba llamar más la atención…
— Si tú no hablas, yo no hablo. — Respondió Astrid con una leve sonrisa, siguiendo el ritmo de Leticia.
Ash los miró a ambas y suspiró, rindiéndose.
— Por qué tengo la sensación de que esto no va a terminar bien… — Murmuró para sí mismo mientras los tres desaparecían de la vista de la enfermera Joy...
.
— … —
— … —
— ¿? —
Leticia y Astrid están sentadas juntas en junto a una mesa mientras que Ash por recomendación de la colegiala está enfrente de ella.
— Guau… —
— ¿Qué? — Astrid con media confusión le pregunta a Leticia.
— La tendencia del mes, quizás del año… aquí mismo… La Reina Dorada. —
— Si, que sorpresa. — La expresión de la rubia colegiala es de desinterés. — ¿Y luego? —
— Astrid… por favor. Y Leticia, por favor, no. —
— ("Hoy si trabaje duro.") — Pikachu está comiendo después de una larga jornada de combates. Eso fue cortar sutilmente la tensión.
— … — Ella suspira. — … — Ella mira a Ash con una ceja levantada. — Bueno, disculpa. Solo que hubo unos "inconvenientes" y la verdad, no estoy de humor… — La palabra inconveniente vino con un tono bastante acido. — Como sea, me dijo Satoshi que te llamas ¿Leticia? —
— La gran asistente de la… —
— Dios mío… — Se golpea la cabeza a la mesa nuestro entrenador favorito.
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/32/
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— … —
— … —
— … —
— … ¿No vas a decir nada? —
— ¿Es necesario decir algo?... ¿hermana? —
.
_ Misma hora. Cerca de la Fuente de Roselia, Kalos. _
— Entonces, ¿Por qué estás aquí? — Pregunta Alexa. Están pegadas contra un árbol, sin verse a las caras.
— Para que dejes de joderme. — Responde Viola groseramente.
— Oh disculpa. ¿Estabas haciendo algo importante? — Se sorprende aunque no demasiado.
— … … … — Afirmar o negar podría causarle dolores de cabeza más tarde. Sin embargo, la deducción de Alexa le da otra respuesta.
— Sea lo que estés haciendo, termínalo ya. Te quiero demasiado, hermana. Pero pareciera que solo quieres perder el tiempo. — Lo dice con tono amable. Manejar a su hermana es fácil.
— Otro sermón más. — Roda sus ojos.
— Soy tu hermana, no mamá. — Dice la periodista con una sonrisa. — Entiendo tus sentimientos y pesares, pero no significa que debas agredir a los demás. El abuelo Henri está triste de cómo te comportaste. —
— "Voy a llorar si sigues." — Piensa sarcásticamente.
Ella observa cómo llega gente poco a poco a la fuente.
— Sí, sí. Me disculpare. — Dijo sin emoción.
— ¡Por eso eres mi hermana favorita! — Responde felizmente.
— " … Soy tu única hermana… " — Viola arqueó una ceja. — ¿No le dijiste a nadie que estamos aquí? —
— Seria una noticia eso, ¿no? La líder de gimnasio más hermosa y la fantástica Alexa juntas, de espaldas de un árbol a metros de la fuente. ¿Qué estarán haciendo? Una estrategia de: ¿cómo recuperar el trabajo de la hermana de Alexa? ¿De cómo pedir disculpas públicamente sin ponerse nerviosa? ¿De cómo ser más empática? — Ella también mira como la gente se está reuniendo alrededor de la fuente.
— "Solo era un sí o un no." Bien, y es mejor que se quede así. — Sabiendo ya que su hermana no le dijo a nadie sobre la ubicación de ellas.
— Leticia, una de tus ayudantes. Me estaba preguntando por donde iba e incluso me estaba siguiendo. — El Pokémon de Alexa está en el gimnasio de Viola. — Pero ja, ja, ja, ja, ja… —
— ¿De qué te ríes? — Busca a los lados sin exasperarse.
— Es que… Leticia… la regañaron feo ja, ja, ja, ja, ja… sé que no debería reírme… pero fue gracioso, la obligaron a limpiar tu gimnasio y otras cosas… por algo que ni yo misma sé… —
— ¿Hizo algo estúpido? — Para nada le contagiaba la risa de su hermana.
— Dudo… bueno por este mes… que yo sepa no. Pero según me dijeron, un muchacho inmaduro hizo un berrinche en la entrada. No me dieron muchos los detalles, pero cuando vea a Leticia le preguntaré. —
— "¿Muchacho?... ¿Cuál es la probabilidad de qué…?" —
.
— ¡Bien gente! —
— ¡Silencio! —
— ¡Va a hablar el patriarca! —
— Ja, ja, ja, ja, ja. Buena esa. —
— Shhh. —
.
_ Viola y Alexa. _
Viola observa la multitud que se reunía alrededor de la fuente.
— ¿Qué día estamos? — Alexa miró hacia la multitud y vio un hombre mayor haciendo vocero del evento.
— Faltan 10 días para la Fiesta de los Capullos. (Fête des Cocons) — Responde con indiferencia.
— Espera… ¿tú no organizas eso? — Sorprendida de que su hermana no está participando.
— ¿Cuál sería la diferencia? Lo hacían antes de que asumiera el puesto… — Dándole igual la fiesta…
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— En ausencia de la señorita Viola. La líder de gimnasio de la Ciudad de Santalune. —
— ¿¡Donde está!? —
— Como dije, en ausencia de… —
— Ya regresó ayer. —
— Genial. ¿Y dónde está? —
— Ya partió hoy. —
— … —
— … En ausencia de… —
— Mentira ja, ja, ja. Está ocupada por el tema de la Capital. —
— Lo sabía, nuestra líder cuidándonos hasta en las sombras. — Varias personas se alegran por ese comentario.
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_ Viola y Alexa. _
— No están tan alejados de la realidad. — Dice Alexa con una sonrisa.
— Cállate. — Decía con una expresión de desagrado y sintiendo incomodidad.
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— Oigan, pero un campo del Centro Pokémon fue destruido… —
— Es un campo… un par de niños tal vez… no nos importa perdedor… —
— Presiento que es algo grave… y no soy el único. —
— De hecho si, eres el único… ¿no te podrías irte hacer tu teoría conspirativa por otro lado, animal? —
— ¿Cómo me dijiste? —
— ¡Si nos está cuidando! ¡Pueden callarse! —
— Que carácter. — La multitud estaba opinando similitudes.
— … — Suspira el vocero y trata de no enojarse con la ciudadanía. Ahora todos se calman. — ¡Se me encomendó la tarea de informar sobre la Fiesta de los Capullos! —
— ¿Eso no lo debería de anunciar la líder? — Replica un habitante de 30 años.
— ¿Ya tan pronto? — Dice una señora de 45 años.
— ¿Esto es una broma? — Varias preguntas se hicieron al aire. —
Los niños que estaban acompañado a sus padres estaban en el parque jugando entre todos. Por si se preguntaban.
— ¡Silencio! —
La gente aún seguía hablando… más bien gritando por toda la fuente.
— ¡Yo ya estuve en estas fiestas! — Grita más fuerte el vocero.
— … —
— … —
— … —
— ¡¿Y luego?! —
— Por lo tanto, sé que estoy haciendo. — Dice con confianza. — ¡En consiguiente necesito su cooperación!
.
_ Viola y Alexa. _
— Mejor ya ayúdalos, Viola. Se ve que necesitan una mano… o una líder. — Comenta risueña Alexa.
— Una líder de gimnasio soy, no una gobernadora o presidente de la ciudad. —
— No mencione nada de política. — Aun las dos están escondidas y durante este tiempo no se han visto a las caras.
.
_ Por otro extremo de ese mismo lugar, Kalos. _
— ¿Qué eso de la Fiesta de los Capullos? — Pregunta Ash con demasiada curiosidad.
Él, Astrid, Leticia y, por supuesto, Pikachu observaban cómo la gente comenzaba a reunirse cerca de una fuente. Había un murmullo creciente, y varios caminaban en dirección a un vocero que parecía atraer la atención de todos.
Después de una larga charla y algunas aclaraciones, Astrid empezaba a sentir un poco más de simpatía por Leticia... solo un poco. O más bien, casi nada.
Habían decidido ir a la ciudad tras escuchar que se llevaría a cabo una reunión importante. Incluso la Enfermera Joy parecía interesada en el asunto y le había pedido a Ash que le contara después lo que ocurriera.
— Es un evento anual que dura quince días. — Explicó Leticia con confianza— Se inspira en la época en que los capullos de Butterfree y Vivillon se transforman. Los cuales representan el renacimiento, la belleza y la armonía con la naturaleza. —
— ¡Eso suena increíble! — Exclamó Ash con emoción— ¡Entonces es como un festival! —
.
— La Fiesta de los Capullos, pronto se celebrara en estas tierras. Tradicionalmente esto lo anuncia el líder de gimnasio y normalmente se avisa con tres días de anticipación. Aunque la líder Viola no esté aquí. Su mensaje fue recibido. ¡Nos ha pedido ayuda y nuestro deber es auxiliarla! — A partir de ahí, el discurso se extendió, destacando la importancia del festival y asegurando que sería uno de los más grandes de la región.
.
_ Viola y Alexa. _
— ¿Cuándo?... — Se pregunta Alexa.
— "Ordenes de la Reina." —
Desde los ataques que se dieron en la Ciudad Lumiose, se dio la orden de tranquilizar a los ciudadanos y no pensar que esto es terrorismo o cualquier cosa, mientras siguen investigando del caso.
.
_ Ash y compañía. _
— ¿La líder de gimnasio? ¿Qué tiene que ver ella aquí? — Ash se cuestiona nuevamente.
La multitud a su lado se emocionan por la palabras del vocero, si hubieran escuchado semejante insulto, ahí lo mataban… literal.
— Cada líder que es equivalente a la protectora de la ciudad, también es anfitriona de las tradiciones y dan apertura o finalizan los festivales… Son un poco de todo. — Responde Astrid tapándose un oído. — Entonces en respuesta más corta. El líder es el jefe. Hay más respeto en ellos que un gobernador, monarca o cualquier rango estúpido. —
— Guau, sí que son geniales. — Dice Ash igualmente emocionado. — ¿Y la campeona? —
— Siguiendo la lógica de Astrid, la campeona sería una excepción. — Responde inmediatamente a la pregunta del entrenador.
— En efecto, así es. — Elogia a su nueva colega. — Además es la que más se merece ese título… — Ella había estudiado la historia de Diantha y le fascinaba. — La Reina de Kalos. La genuina. —
— No la vayas a confundir con Aria, ¡Satoshi! — Aclara Leticia.
— Oh, está bien. Ni siquiera sé quién es. — Se ríe nerviosamente al ser señalado.
— Es una payasa a toda regla. Es mejor que no sepas… por el bien de mí. —
.
— Se le avisa con demasiada anticipación que, en los próximos 10 días, se inaugurará la Fiesta de los Capullos, durando por 15 días y siendo supervisado por la líder de gimnasio. Nuestra amigable ciudad vecina inauguró el Festival de Nieve. ¡Debemos ser mejores que ellos en la preparación de este año! — Los locales, la ciudadanía o las personas que están presentes, celebran por el pre-inicio de la Fiesta de Santalune.
.
_ Viola y Alexa. _
— Aaah… se me antojo un helado de chocolate de Fractal. — Menciona Alexa con un tono de abatida. — Ese festival va durar por seis días… si tan solo mi trabajo me pidiera que fuera exclusivamente allí. —
— "Es de estas razones del porque no participo. " — Ese último pensamiento alguien lo terminaría comentando. — "15 días…" —
.
_ Ash y compañía. _
— 15 días… son demasiados. — Se impresiona demasiado por la cantidad de días de festejo.
— Más del doble de la festividad de Fractal. — En este lado Leticia esta consternada. — ¿Cómo la organización estará en óptimas condiciones? —
— Es muy pronto que den el itinerario. Digo yo. Así que solo estén avisando… aunque es cierto. ¿Cómo lo manejaran? — Astrid busca la lógica de esta reunión.
— Por mi bien, podemos disfrutar estando aquí. — Dice Ash emocionado por estar en una fiesta. — Es gratis todo esto, ¿no? —
— Quizás algunos eventos si vengan a pagar. — Comenta Leticia.
— … — Astrid no menciona nada.
— Oh, bueno. Primero veamos de como sucede las cosas. — Ash finaliza contentamente.
.
_ Alexa. _
— Lo habrás notado ¿no? —
— … —
— Hay un fuerte patrocinador que va financiar esto… pero lo más seguro es que ya lo sabias. —
— … —
— ¿Fue ella misma o él? Dime que ocurrió en la reunión, hermana…—
…
— ¿Hermana? —
…
— ¿Estás ahí? —
Alexa después de un tiempo busca la presencia de su hermana, sin embargo no encuentra nada. Busca por los lados y entre la multitud. Aunque se esfuerce en diferenciar entre la gente por la cabellera distinguida y reconocible de la líder de gimnasio, no la puede hallar.
— Como siempre... — Dice Alexa al aire. — Viola… hasta luego… —
.
.
.
— Muy bien chicas, ¿Qué hacemos ahora? —
_ Atardecer. _
_ Con Ash y la multitud._
La gente comenzaba a regresar a su rutina tras el anuncio más inesperado (y esperado) de la ciudad. Aunque no lo había dado la líder de gimnasio, todos estaban ansiosos por la fiesta.
Ash y los demás estaban sentados en un banco. Bueno, todos menos él.
— Ir al gimnasio. — Dice Leticia con una sonrisa a medias. — Ya tuve mucho tiempo libre… —
— Al menos cena con nosotros, yo digo… — Sugiere Satoshi.
Astrid levantó la cabeza de golpe, fulminándolo con la mirada
— Espera un segundo… —
— Seria todo un honor… — Leticia acepta con naturalidad.
— "Maldito…"— Pensó Astrid, buscando mil maneras de hacer que la chica tenga que irse.
— Pero como dije… ya tuve mi tiempo… fue bueno jugar contigo Satoshi. — Dice ella sonriendo.
— ¿Jugar? — Ash parpadea.
— Además tengo que ir a reportarme y cuidar del gimnasio… nuevamente. —
— Oh, qué pena. Lastima. — Astrid dijo en el tono menos triste posible. Hasta Pikachu podía notar la sonrisa oculta en la comisura de sus labios.
Leticia la miró de reojo, pero en lugar de molestarse, sonrió con diversión.
— Creo que siento un poco de burla en su comentario, Astrid. —
— No sé de qué me hablas. — Responde con falsa inocencia.
— Bueno, da igual. — Leticia se encogió de hombros. — ¿Vas a retar luego el gimnasio, Satoshi? —
— ¡Por supuesto! — Responde con confianza, haciendo una señal de victoria.
— Entonces te estaré esperando para la revancha. — Dijo Leticia antes de alejarse. — Aunque es más probable que nos veamos seguido. —
…
Astrid y Ash se quedaron mirándola mientras se alejaba, hasta que ella les devolvió el saludo con la mano.
Ash frunció el ceño.
— "¿Cómo que revancha?" —
De pronto, su expresión cambió a sorpresa.
— ¡Espera un segundo! ¡Durante todo este tiempo nunca pregunté cómo es la líder de gimnasio! —
Astrid lo miró con burla.
— Guau, qué sorpresa. — Dijo con sarcasmo. — Ni creas que te voy a enseñar una foto de ella. —
— Oye, es cierto, estuvimos en la fuente y nadie te reconoció. — Ash recuerda un poco sobre que ella es una especie de influencer popular. — ¿Cómo es eso de Reina Dorada? —
Astrid chasqueó la lengua.
— No sé si eso es bueno o malo. — Por una parte está bien, así pasa desapercibida y otra de que no es la número uno en tendencias… en esta ciudad. Y eso era inaceptable. — Supongo que la atención por ahora es de esta niña… Viola. — Rodó los ojos con desdén. — Ahí todos sí que son lame botas de ella… —
— ¿Y sobre Reina Dorada…? — Insistió Ash.
Astrid se giró con una sonrisa arrogante.
— No es algo importante que debas saber… solo ignóralo y ya. —
— Aaaaah, rayos… — Ash suspiró.
— ¿Eh? ¿Ahora qué te pasa? — Pregunta Astrid al verlo quejarse.
— Es que parece que la Líder de aquí es una fantasma o algo… — Murmuró, fastidiado.
La misión principal es que debía retarla y ganar la medalla. Solo están perdiendo el tiempo.
— Estoy perdiendo la paciencia. —
Astrid finge un dramatismo exagerado. — ¡Que tragedia! ¡No puede ser! ¡Me vas a hacer llorar! — Llevándose una mano al pecho.
Ash la miró con los ojos entrecerrados. — No tienes que usar el sarcasmo conmigo, ¿sí? —
— Como sea… — Astrid se encogió de hombros con una sonrisa burlona.
…
…
…
Los dos caminaron en silencio hasta que sus pasos se hicieron más lentos. Al final, sin darse cuenta, se habían detenido frente a la entrada del campo de batalla del Centro Pokémon. No había nadie cerca. Solo el viento rascando las hojas en el suelo y un atardecer que teñía el cielo de tonos naranjas y morados.
Ash notó que Astrid se había quedado quieta, con la mirada baja y los labios apretados. Algo en su postura le pareció diferente. Sus manos estaban escondidas en los bolsillos de su abrigo, pero una de ellas se movía con un leve temblor.
— Satoshi… — Su voz sonó más baja de lo normal, sin su tono de superioridad habitual.
Ash alzó la vista. — ¿Si? —
Astrid no respondió de inmediato. En su lugar, sacó lentamente algo de su bolsillo y lo sostuvo en la palma de su mano.
Una Ultrabola.
Ash la miró sin entender del todo, pero el simple hecho de verla sujetarla de esa manera hizo que se mantuviera en silencio. Astrid no miraba la Pokébola como lo haría cualquier entrenador. Sus dedos se cerraban y aflojaban sobre la superficie metálica, como si algo dentro de ella le impidiera sostenerla con firmeza.
— ¿Debería de hacerlo? —
Ash frunce el ceño. — ¿Hacer qué? — Ash inclino ligeramente la cabeza.
Astrid tragó saliva y deslizó el pulgar hasta el botón central de la Ultrabola. Podía sentir el relieve bajo su piel, la presión mínima que haría falta para activarlo.
Solo tenía que presionar.
Solo eso.
Su respiración se volvió un poco más pesada. Sus pupilas se reflejaron en la superficie negra de la Pokébola. Ash la observó con atención, notando el ligero temblor en su mano. Astrid intentó mover el pulgar, pero sus músculos no respondieron. Apretó los dientes y respiró más hondo.
— Es solo un botón… — Murmuró casi en un susurro.
Ash sintió la tensión en su voz. — Astrid… —
Ella no apartó la vista de la Ultrabola.
— Solo tengo que… —
Pero no lo hizo.
El pulgar se quedó inmóvil.
Sus músculos se tensaron aún más, como si estuvieran bloqueados por algo invisible. Podía sentir el frío del metal en su piel, el peso de los años en los que había evitado este momento. Era fácil. Solo tenía que presionar el botón.
Pero cuanto más lo pensaba, más imposible se volvía.
Ash no dijo nada. No necesitaba hacerlo.
Astrid bajó el brazo con lentitud, dejando que la Pokébola colgara de sus dedos como si pesara demasiado. Sus ojos seguían fijos en ella. Sus labios se separaron un poco, pero no salió ninguna palabra.
El viento sopló más fuerte.
El atardecer parecía haberse oscurecido.
Astrid cerró los ojos y dejó escapar un suspiro.
— Mierda… —
Su tono ya no sonaba molesto ni frustrado. Sonaba cansado. Derrotado.
Ash la observó con una mezcla de comprensión y cautela. No dijo nada mientras ella guardaba la Ultrabola de nuevo en su bolsillo, con un movimiento lento y pesado. Astrid se quedó en silencio por un momento más, pero al final, solo dio media vuelta y comenzó a caminar sin mirar atrás.
Ash la siguió sin preguntar.
No hacía falta.
Sabía que Astrid no estaba lista.
No todavía.
.
_ Noche. _
Ash miró el cielo negro.
Su estómago gruñó, recordándole que no había comido bien en todo el día…
— Entonces… ¿qué hacemos ahora? ¿Quieres ir a cenar? —
Astrid, que había estado en silencio después de su conversación, suspiró.
— Lo que deberíamos haber hecho hace rato. Buscar provisiones. —
Ash parpadeó.
— Ah, claro… — Se cruzó de brazos. — ¿Y dónde se supone que conseguimos eso? —
— Es una ciudad, Romeo. No estamos en medio de la nada. — Astrid rodó los ojos.
Dicho eso, comenzó a caminar sin esperarlo. Ash se apresuró a seguirla mientras Pikachu saltaba sobre su hombro.
Las luces de los faroles iluminaban las calles con un resplandor cálido. Varios puestos pequeños aún seguían abiertos, vendiendo desde frutas hasta utensilios de viaje. El aroma de pan recién horneado y especias flotaba en el aire, otras charlando sobre el anuncio de la Fiesta de los Capullos.
— Pikachu, creo que ya nos acostumbramos a que nos deje atrás. — Murmura Ash, acelerando el paso para alcanzarla.
Pikachu iba a comentar algo, pero es interrumpido.
— O tal vez simplemente caminas muy lento. — Replicó Astrid sin mirarlo.
Ash bufó, pero no discutió. Pikachu solo se limita a ponerse cabecear.
El entrenador se distrajo casi de inmediato cuando vio una tienda con galletas en exhibición.
— ¡Oh, genial! — Se dirigió directamente al estante.
Astrid le agarró del cuello de la chaqueta y lo jaló de regreso sin detenerse.
— No. —
— ¿Qué? ¡Solo iba a ver! ¿Verdad Pikachu? — El roedor asiente ferozmente.
— Las provisiones no son galletas. —
— Pero técnicamente… —
— No. —
Pikachu dejó escapar un pequeño suspiro de reasignación desde su hombro.
.
Siguieron caminando hasta que llegaron a una tienda más grande, iluminada con un cálido resplandor amarillo que contrastaba con la noche fresca de Ciudad Santalune.
La vidriera exhibía de todo un poco: frutas frescas acomodadas en pequeñas canastas de mimbre, barras energéticas empaquetadas con colores llamativos, frascos de miel de Combee e incluso un estante con Pokébolas y repelentes, dejando en claro que aquel no era solo un mercado común, sino un sitio pensado para entrenadores en viaje.
Las puertas automáticas se abrieron con un leve zumbido cuando entraron. El aire dentro era más templado y tenía un ligero aroma a madera, mezclado con el inconfundible olor de pan recién horneado.
A pesar de la hora, todavía había algunos clientes paseando entre los pasillos.
Un chico con una chaqueta de explorador examinaba las tiendas de campaña plegables, mientras una entrenadora de cabello oscuro comparaba precios entre pociones y antídotos.
Más al fondo, un anciano revisaba las bayas con la misma expresión de concentración que alguien que está por tomar una decisión de vida o muerte. Su Linoone olfateaba las cestas con curiosidad, asegurándose de que su entrenador hiciera la elección correcta.
Ash dio un silbido.
— Guau, este lugar tiene de todo. —
Astrid, en cambio, no se detuvo a admirar nada.
— Vamos, que quiero salir de aquí antes de que termines comprando algo inútil. —
— ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cómo qué? —
— No sé, ¿tal vez una caja de galletas con forma de Pikachu? —
Ash abrió la boca para responder, pero al notar la gran caja de galletas Pikachu en un estante cercano, mejor decidió quedarse callado.
… Pikachu, por su parte, miró la caja con ojos brillantes.
Siguieron avanzando.
Los pasillos eran estrechos pero bien organizados, con carteles en madera pulida que indicaban cada sección.
Había estantes con productos básicos como latas de comida, pero también otros más específicos para entrenadores: frascos de polvo curativo, cuerdas para acampar, repelentes de varios niveles e incluso una sección con mapas de la región.
Cerca de la entrada había una pizarra con anuncios de diferentes entrenadores. Algunos buscaban intercambiar Pokémon, otros vendían equipo usado y, en la esquina inferior, había un cartel con un sello oficial del Gimnasio de Santalune.
Astrid se detuvo por un segundo al verlo, pero rápidamente siguió adelante como si nada.
— Oye, espera… — Ash se acercó a la pizarra, observando el cartel. — "Por motivos personales, la Líder de Gimnasio Viola podría no estar disponible en horarios habituales. Se recomienda a los retadores coordinar su desafío con anticipación." —
Ash frunce el ceño.
— ¿Eso qué significa? ¿Qué puedo desafiarla o no? —
Astrid chasquea la lengua. — Significa que si tienes mala suerte, vas a perder el tiempo como un idiota esperando a alguien que no está. —
.
.
.
_ Luego de un tiempo. _
Astrid miró a Ash con una expresión neutra pero su tono sonaba más seco de lo normal.
— Voy a buscar algunas cosas. —
— ¿Eh? ¿Qué cosas? —
Astrid cruza los brazos. — Cosas que no te incumben, Romeo. —
Ash tardó un segundo en entender hasta que vio la forma en que Astrid ajustó su bufanda, como si quisiera dar por terminada la conversación.
— …¿Oh? —
Astrid le dio una palmadita en la cabeza. — Buen chico. Ahora vete a deambular o algo. Y no me hagas buscarte otra vez ¿De acuerdo? —
Sin darle oportunidad de responder, se perdió entre los pasillos con su canasta de provisiones al hombro.
Ash suspira. — ¿Qué se supone que haga ahora? —
Pikachu mira a su entrenador con la misma pregunta en los ojos.
.
Ash caminó sin prisa entre los pasillos de la tienda. No tenía mucho más que hacer hasta que Astrid terminara, así que simplemente se dejó llevar, observando los productos sin demasiado interés.
Pikachu, a su lado, iba mirando de vez en cuando los estantes.
Cuando doblaron una esquina, llegaron a la sección de equipamiento Pokémon.
_ Sección de Equipamiento Pokémon. _
Las estanterías eran más amplias en este sector.
Había desde tiendas de campaña y sacos de dormir hasta repelentes de distintos niveles, sogas para escalar y brújulas digitales.
Algunas vitrinas de vidrio protegían piedras evolutivas y otros objetos valiosos, mientras que en el fondo, una pared exhibía mochilas de viaje con diseños resistentes al clima.
Ash recorrió con la mirada los productos. No estaba realmente buscando nada, pero algo en ese ambiente le recordaba lo mucho que le gustaba viajar.
— Mira esto, Pikachu. —Dijo mientras señalaba un conjunto de utensilios para cocinar al aire libre.
Pikachu inclina su cabeza. — (No estás hablando enserio.) — El Pokémon solo mira con expresión plana.
Ash se ríe. — Si, ya lo sé. Como si supiera cocinar… —
El ambiente era tranquilo, con apenas unos cuantos clientes deambulando por los pasillos.
Las luces brillantes del techo daban un aire cálido al lugar, y el leve sonido de una radio sonaba en la distancia, mezclado con las voces bajas de los compradores y el ocasional sonido de una caja registradora.
Pikachu, en su hombro, también observaba en silencio. Su atención no estaba en los productos, sino en los alrededores, girando las orejas con ligera inquietud. Sus instintos le decían que algo no encajaba del todo, pero no hizo ningún movimiento brusco, solo permaneció atento.
Siguió avanzando hasta detenerse frente a un estante con brújulas. Algunas eran modelos modernos con pantalla digital, otras más tradicionales con aguja magnética.
Alargó la mano para tomar una.
...
Sin embargo, hubo algo que llamó la atención de Ash. Una sensación en la nuca, como si alguien lo estuviera observando.
Giró la cabeza con curiosidad y, efectivamente, vio una figura no muy lejos de él.
Su bufanda oscura le cubría parte del cuello, también ayudaba cubrirse con una chaqueta de color verde, su cabello rubio corto caía de manera descuidada, y su mirada afilada y distante se posaba sobre él con una calma desconcertante.
Su expresión era neutral, impenetrable, como si estuviera midiendo cada movimiento del entrenador.
Solo lo observaba.
Pikachu giró su cabeza hacia ella, con las orejas tensas. No emitió ningún sonido, pero su mirada afilada indicaba que también la había notado antes de que Ash siquiera se diera cuenta.
Ash parpadeó, sorprendido por el encuentro, pero su reacción fue tranquila.
No se sobresaltó ni se puso nervioso.
— … Hola. —
.
/33/
.
La joven parpadeó lentamente antes de caminar hacia él con su característico andar tranquilo. Sus manos estaban en los bolsillos de su chaqueta, y su bufanda se ajustaba sutilmente con la brisa artificial del aire acondicionado del lugar.
— Nos volvemos a ver… — Dice Ash con una sonrisa, además la miro de arriba abajo. — Te llamabas Violeta, ¿no? —
La misma. La Líder de Gimnasio, Viola… o Violeta, como se había presentado la noche anterior, estaba parada enfrente de Ash.
La chica parpadea lentamente. — … Si. — Comenta ella, sin ningún matiz especial en su voz.
— Si… no esperaba verte aquí. — Ash se rasca la mejilla con una sonrisa amistosa. — Ayer te desapareciste, eh. —
Viola no respondió enseguida. Su mirada recorrió al entrenador de arriba abajo, como si lo analizara con más detenimiento.
Por un breve instante, sus dedos se crisparon dentro del bolsillo, pero su rostro se mantuvo inexpresivo.
Ignoró el comentario de la desaparición.
— ¿Buscas algo? — Pregunta de manera seca.
— Más o menos. Estamos comprando provisiones. — Respondía Ash con su tono relajado de siempre. — Astrid está por ahí buscando sus cosas. —
Viola inclina la cabeza ligeramente— "¿La rubia? ¿No se había separado ya?" ¿Astrid? —
— Si, la chica con la que viajo. Quería presentártela ayer… —
Un destello apenas perceptible cruza los ojos de Viola antes de que regresara a su expresión inmutable.
Pikachu, sin moverse del hombro de Ash, seguía observándola con el rabillo del ojo. No desconfiaba de ella, pero algo en su presencia le resultaba peculiar.
Ash, sin captar la tensión, se cruza de brazos.
— Oye, ahora que lo pienso… nunca me dijiste a que te dedicas… — La apariencia lo confunde un poco.
— Fotografía. —
— Aaaaah, es cierto, claro… tienes una cámara. — Ash asiente. — … Entonces, ¿estás aquí para comprar algo? —
Viola entrecerró ligeramente los ojos, como si la pregunta le pareciera irrelevante.
— No exactamente. —
Ash notó que sus respuestas eran cortas, como si estuviera evitando una conversación larga. Aun así, no parecía del todo molesta con su presencia, lo que lo llevó a seguir con un tono amigable.
Pikachu, en cambio, cruzó los brazos y murmura. — (Aja, claro, "no exactamente." Es muy obvio que solo vino a verte, te lo aseguro.) —
Ash hizo un leve gesto con la cabeza, indicándole que se callara.
— Bueno, ya que nos encontramos de nuevo, podrías decirme más sobre la ciudad. ¡Apenas llegamos y parece que hay muchas cosas interesantes aquí! —
Viola lo observó por un instante más prolongado de lo necesario, como si estuviera evaluando algo. Sus ojos se desviaron por un breve segundo hacia Pikachu, que continuaba mirándola fijamente, sin bajar la guardia.
— Depende de lo que te interese. — Respondió finalmente.
Ash se cruzó de brazos con un gesto pensativo. — Bueno, quiero desafiar el Gimnasio de aquí, pero según dicen, es complicado encontrar a la Líder… —
Viola mantuvo su expresión impasible, pero algo en su postura pareció endurecerse. Su mano derecha se deslizó sutilmente dentro de su chaqueta, como si asegurara algo. —… Tal vez. — Fue lo único que dijo.
Ash ladeó el cabeza, extrañado. — ¿Tal vez qué? —
— Nada importante. —
El entrenador sintió que había algo raro en la forma en que Violeta respondía, pero decidió no insistir. En su lugar, sonrió de lado.
— Eres algo extraña, Violeta. —
Viola no reaccionó de inmediato. Solo desvió la mirada ligeramente, como si el comentario no le importara.
— Tú también. — Dijo al fin, su tono impasible.
Ash soltó una risita.
En ese momento, se escuchó una voz llamándolo desde el fondo de la tienda.
.
— ¡Romeo! ¡Espero que no hayas escapado! ¡Aún sigo ocupada! —
.
Astrid.
Viola siguió la dirección de la voz y, por primera vez en toda la conversación, sus ojos mostraron una ligera sombra de interés. Sin embargo, no dijo nada.
Pikachu, por su parte, inclinó un poco la cabeza. Como si analizara la reacción de Viola.
— (¿Qué? ¿Ahora sí le interesa algo?) — Susurró Pikachu.
Ash suspiró. — ¿Qué es lo que Astrid fue a buscar?... — Pregunta al aire sin esperar una respuesta. — Oye cierto, ya que estas aquí… ¿no quieres venir a cenar con nosotros? —
Viola giró apenas el rostro, como si la pregunta la hubiese tomado por sorpresa. Sus ojos se desviaron hacia el pasillo vacío por donde Astrid había hablado.
— No acostumbro a cenar con desconocidos. — Respondió al cabo de unos segundos, sin mirarlo directamente.
Ash se cruzó de brazos, sonriendo con tranquilidad. — Bueno, ya no somos tan desconocidos, ¿no? Esta es la segunda vez que nos vemos. —
— Segunda y probablemente última. — Murmuró con tono neutro. Sus dedos jugaron con el borde de su bufanda, casi como un tic nervioso.
— Pero… te apareciste justo cuando estaba solo. — Replicó Ash con tono bromista. — ¿Eso no cuenta como buscar compañía? —
Viola lo miró de reojo. — Solo coincidencia. —
— (Coincidencia mis rayos. Te teníamos vigilada desde que entramos.) — Masculló Pikachu con sarcasmo desde el hombro de Ash.
Ash lo ignoró por completo, manteniendo su sonrisa. — Mira, tampoco es que vayamos a un restaurante caro. Seguro Astrid acaba comprando pan con queso o algo así. Nada formal. —
Viola entrecerró los ojos. Su mirada se clavó un instante en Ash, como si tratara de descifrar su insistencia. Luego suspiró por lo bajo.
— No suelo quedarme en lugares por mucho tiempo. —
— Entonces eso es un "no"… ¿o un "no por ahora"? — Bromeó Ash, alzando una ceja.
Viola no respondió enseguida. Bajó la mirada por un momento, como si meditara algo. Luego, sin levantar mucho la voz, dijo:
— Si me ves en el camino, no me invites a nada. — Hizo una pausa. — Pero… si me siento cerca, no me digas que no. —
Ash parpadeó, desconcertado. — ¿Eso fue un sí? —
— … Fue lo que fue. — Respondió ella, dándose media vuelta. — No tengo hambre. —
Pikachu se llevó una pata a la frente como si tuviera jaqueca, y luego miró a Ash con ojos entrecerrados, cruzando sus bracitos con exageración. — (¡¿Pero qué clase de respuesta fue esa?! ¿Qué somos, actores en una novela existencialista?) — Dijo Pikachu, en voz baja.
Ash simplemente sonrió, relajado, mientras veía cómo Viola se alejaba unos pasos… solo para detenerse repentinamente.
— … Me agrada tu Pikachu. — dijo sin girarse, su voz casi un susurro.
— (Bueno que te puedo decir, soy irresistible…) — Celebró Pikachu con una sonrisa mal disimulada.
Viola soltó una leve exhalación que podría haber sido una risa. Tal vez. Luego continuó caminando hacia otra sección de la tienda, dejándolo ahí con una leve confusión… y algo parecido a una promesa en el aire.
.
.
.
Finalmente llegaron al mostrador.
El mostrador era de madera oscura con algunos folletos sobre la Fiesta de los Capullos esparcidos por la superficie.
Una mujer de unos treinta años, con coleta alta y un delantal color verde, los recibió con una sonrisa.
— ¿De viaje, chicos? —
— Lamentablemente… sí. — La rubia responde con una sonrisa. — Solo estamos comprando provisiones. —
La mujer del mostrador sonrió con amabilidad mientras empezaba a acomodar los productos en bolsas.
— Oh, entonces seguro visitaran el Gimnasio de la señorita Viola. Han pasado muchos retadores estos días. —
Ash apoyó los codos en el mostrador, emocionado.
— "Aquí vamos de nuevo" — Astrid ya está cansada de escuchar todo el día sobre Viola.
— ¡Si! De hecho, tengo pensado desafiarla mañana. —
La mujer levanto una ceja mientras seguía con su trabajo.
— Bueno, eso si logras encontrarla. —
— Genial… entonces tengo que depender de la suerte… — Ash hace una mueca.
Astrid recoge su bolsa y se giró hacia él. — Vamos, Romeo. No vas a solucionar nada quedándote aquí con cara de idiota. — Astrid pagó por todo, no quería depender por un hombre… por el momento.
Ash suspiró y tomó sus compras, aunque Pikachu aún miraba con deseo la caja de galletas de Pikachu detrás del mostrador. La dependienta lo notó y sonrió.
— Aquí, para su amigo. — Sacó una pequeña bolsa con una galleta en forma de Pikachu y se la entregó.
Los ojos de Pikachu brillaron de felicidad.
— (Lo siento, Ash, no eres un Pikachu adorable.) —
Ash iba a rechazarlo por la respuesta, pero Pikachu ya la tenía en sus patitas y la estaba abrazando como si fuera un tesoro.
— "Bueno… al menos alguien salió ganando." — Pensó mientras salían de la tienda.
.
— Dos cosas, o más bien preguntas. ¿Cómo que lamentablemente? y ¿Qué compraste? — Le lanza Ash, cruzado de brazos, sin decidir si está indignado o simplemente curioso.
— ¿Sabes cocinar? Y… ¿conoces la discreción de una dama? — Contesta con otras dos preguntas, arqueando una ceja. — Lo cual… estoy segura que lo más elaborado que sabes hacer es hervir agua... —
Ash frunce el ceño. — ¡Oye, no es tan fácil como parece! ¿Tú sabes cuánto tiempo se tarda en… en…? —
— … En ver que empieza a burbujear, sí. Impresionante. — Astrid suspira con exageración. — Así que sí, lamentablemente viajo con alguien que no distingue una sartén de una Pokébola. —
— ¡Eso es injusto! Al menos puedo encender una fogata… — responde Ash, ofendido de forma cómica.
Pikachu alza su patita. — (Confirmo. La última vez casi incendia media tienda de campaña.) —
Ash solo suspira y mira a los lados.
— Bueno, pues… ¿quién necesita talento culinario cuando hay pan instantáneo y barras energéticas? —
— A ese ritmo te vas a desmayar antes de llegar al siguiente gimnasio, Romeo. — Dice Astrid mientras revisa una de las bolsas. — Menos mal que yo sí tengo sentido común. —
.
_ Centro Pokémon, comedor nocturno. _
La sala estaba medio vacía, iluminada por luces suaves y decoradas con plantas colgantes. Una pantalla al fondo mostraba un documental de evolución Pokémon con el volumen bajo.
Ash, Astrid y Pikachu estaban sentados en una de las esquinas, alejados del bullicio. Frente a ellos, una bandeja con comida caliente: arroz con verduras, un pequeño guiso, pan dulce y jugo de bayas. Todo preparado por el personal del Centro Pokémon.
El silencio entre ellos no era incómodo. De hecho, era cómodo. De esos que no se llenan con palabras, porque ya hay suficiente en el ambiente.
— Vamos a estar varios días aquí, ¿no? — preguntó Astrid de pronto, mientras empujaba con el tenedor un trozo de verdura.
Ash asintió mientras soplaba un poco de vapor de su cuchara. — Eso parece… Todavía no tengo claro cuándo podré retar el gimnasio. Y… bueno, hay cosas que quiero hacer aquí. —
— Me lo temía… — Replica ella sin alzar la mirada.
— ¿Y tú? — Preguntó entonces, mas serio. — ¿Te molesta quedarte unos días? —
Astrid duda unos segundos, bajando un poco la mirada hacia su plato. — No exactamente. — Murmura. — Solo me incomoda cuando no sé qué sigue. —
— Pero eso es parte del viaje, ¿no? — Dice Ash, con un tono más suave. — No tener todo planeado. —
Astrid lo mira de reojo. — ¿Y eso te funciona? ¿No saber que vas a hacer mañana? —
— Me funciona cuando tengo con quién compartirlo. — Respondió sin pensarlo demasiado.
Ella alzó una ceja, pero no dijo nada. Solo tomó un trozo de pan y lo partió lentamente con los dedos.
— ¿Y la Fiesta de los Capullos? — Retomó Ash al cabo de un rato. — ¿Crees que sea tan grande como dicen? —
— Kalos se toma muy en serio estas cosas. — Respondió ella. — A la gente le encantan las flores, los rituales y las excusas para vestirse bonito. —
— ¿Y a ti te gustan esas cosas? —
— … Tal vez. — Respondió con una sonrisa apenas visible. — Me gusta vestirme bien, no como tú. Que llevas esa ropa todo el tiempo. —
— Te darás cuenta que siempre llevaras también esa misma ropa. — Le responde con una sonrisa.
.
¿No puedes ver que simplemente está lloviendo?
No hay necesidad de salir...
.
— Ya quisieras. — Se contagia de la alegría de Ash.
.
Pero, cariño, difícilmente te das cuenta
Cuando intento mostrarte,
Esta canción está destinada a mantenerte alejada,
De hacer lo que deberías,
Tal vez podemos dormir hasta tarde,
Haré tus panqueques de banana,
Imagina que es fin de semana ahora.
.
_ Día 1. _
Mañana:
La rutina comienza.
Astrid se levanta temprano y baja sola al comedor. Se sirve un té y una rebanada de pan sin más. Pikachu se encarga de despertar a Ash empujándole la cabeza con la cola. Luego salen a caminar por las calles aún tranquilas.
— (Hoy sí que estás dormido.) — Susurra Pikachu.
— ¿Y tú por qué estás tan activo…? — Ash bosteza.
Tarde:
Visitan la plaza donde se colocan los primeros carteles del festival. Astrid frunce el ceño.
— ¿Eso es una mariposa… o una toalla doblada? —
Ash se ríe. — ¡A mí me gusta! Mira esos colores. —
Pikachu solo parpadea. — (Tienen gusto de Scatterbug.) —
Atardecer:
Pasean por el borde del bosque. Un pequeño Scatterbug se arrastra entre las hojas secas. Astrid se agacha, lo observa con seriedad y sin decir palabra le da una baya. El Pokémon se calma. Ash la mira.
— No sabía que te gustaban los tipos Bicho. —
— No me gustan. Solo que estaba feo verlo así. — Dice sin mirarlo.
Noche:
Comen pan con queso en un local discreto. Astrid lo ve sonreír… y desvía la mirada. "No se acostumbra uno tan fácil", piensa.
_ Día 2. _
Mañana:
Ash entrena con Froakie en una cancha abierta. Astrid observa desde la sombra de un árbol, aburrida pero sin interrumpir. Pikachu toma el sol con los ojos entrecerrados.
Tarde:
Un niño llora cerca del mercado. Ash se agacha, le pregunta su nombre y lo guía de regreso con su madre. Astrid observa desde lejos, sin intervenir.
— (Siempre metido en problemas ajenos.) — Piensa ella, sin saber si le molesta o le conmueve.
Atardecer:
Suben a un mirador. La vista de Santalune se tiñe de dorado.
— ¿Qué harías si fallaras en todo lo que crees? — Suelta Astrid de repente.
Ash la mira con sorpresa.
— Supongo que... intentarlo de nuevo. No soy muy bueno rindiéndome. —
Noche:
Ambos leen libros distintos en la sala común del Centro Pokémon. Astrid hojea una revista de viajes, Ash un tomo sobre Pokémon salvajes. No se hablan. Tampoco se mueven. Hasta que uno bosteza, y el otro se levanta segundos después.
_ Día 3. _
Mañana:
Leticia los arrastra a una caminata hacia una colina. Pikachu y Ash suben como si fuera una competencia. Astrid los sigue con desgano… pero llega primero.
Tarde:
Ash tropieza y se raspa la rodilla.
— ¿Estás bien? — Pregunta Leticia.
Astrid se ríe. — Bravo, atleta. — Pero luego le pasa una curita.
Atardecer:
Viola pasa por el camino contrario. Lleva su cámara colgada. Ash le sonríe con educación.
— Hola, Violeta. —
Viola apenas asiente antes de seguir.
Noche:
Astrid se sienta sola en la terraza del Centro Pokémon. Saca la Ultrabola de Absol y la deja sobre sus piernas. No la abre. Solo la mira.
.
Y podríamos imaginarlo todo el tiempo,
¿No puedes ver que simplemente está lloviendo?
No hay necesidad de salir...
.
_ Día 4. _
Mañana:
Día normal. Encuentran a Leticia en el mercado. Intercambian bromas que no llegan a ser amistosas, pero tampoco son enemistosas. Algo intermedio.
Tarde:
La ciudad se llena más. Astrid compra cosas de aseo personal y unas gafas nuevas "porque sí".
— ¿No dijiste que no te gustaban las compras inútiles? —
— Guarda silencio, por favor. —
Atardecer:
Viola, desde un callejón, le toma una fotografía a Ash mientras él compra fruta. No hace ruido. Nadie la ve.
Noche:
Astrid sueña con Absol. En el sueño, ella está parada frente a él, pero no puede mover los brazos. Pikachu la ve desde el pasillo cuando se despierta agitada.
— (¿…?) — No se atreve a acercarse.
_ Día 5. _
Mañana:
Leticia habla con Ash sobre sus planes. Astrid interrumpe:
— Su plan es seguir a Pikachu hasta que uno de los dos caiga rendido. —
Ash sonríe. No lo niega.
Tarde:
En la biblioteca del Centro Pokémon, Ash encuentra un libro sobre evolución. Astrid lo hojea sin interés… aunque luego pasa más páginas que él.
Atardecer:
Viola aparece al fondo de un grupo de niños enseñando fotografía. Ash la observa con curiosidad.
— Violeta… — Susurra. Pero no se acerca.
Noche:
Astrid sube a la azotea. Pikachu está ya ahí. Se sientan juntos. No hablan. Comparten la vista nocturna.
_ Día 6. _
Mañana:
Los habitantes de Ciudad Santalune colocan pequeñas banderas blancas y azul claro en las calles. La ciudad está adornada con cintas de seda y flores nativas de Kalos. Leticia le explica a Ash que es un día donde se honra la fundación de la región y la unidad entre pueblos. Ash y Astrid la escuchan mientras comen dulces.
Tarde:
Astrid y Leticia asisten a una exposición histórica. Aún hay tensión, pero observan juntas una pintura de la "Reina Fundadora" de Kalos.
— ¿No se parece un poco a ti? — Murmura Leticia. Astrid no responde.
Atardecer:
Viola observa la réplica de la Piedra de Fundación. Saca una foto sin flash. Se va antes de que alguien la vea.
Noche:
El espectáculo de luces en la plaza. Ash, Astrid y Leticia lo ven desde una azotea.
— ¿No es bonito? — Dice Leticia.
— Supongo… — Responde Astrid, aunque no aparta la vista.
Pikachu bosteza. Todos sonríen por primera vez juntos.
.
Pero tal vez, laka ukulele,
Mamá hizo un bebé,
La verdad no me importa la práctica,
Porque tú eres mi pequeña dama,
Dama, dama, ámame,
Porque amo quedarme recostado,
Podríamos cerrar las cortinas,
Imaginar que no hay un mundo afuera.
.
_ Día 7. _
Mañana:
Exploran el jardín interior del Centro Pokémon. Decoraciones en seda, arte con hojas, Pokémon tipo Bicho pululan entre flores. Viola los observa desde un rincón, cámara en mano. Y carteles de ya pronto va llegar la Fiesta de los Capullos.
Tarde:
Ayudan a una anciana con bolsas pesadas. Ash charla con ella; Astrid escucha en silencio.
— ¿Saben de la promesa entre reinas? — Dice la mujer.
— ¿Qué promesa? —
— Una que se renueva cada generación… — Y no dice más.
Atardecer:
Ash quiere entrenar. Astrid quiere dormir. Terminan comiendo pastel.
— ¿Siempre ganas? — Pregunta ella.
— Casi nunca. — Responde él.
Noche:
En la sala común, Pikachu duerme en medio de ambos en el sofá.
— ¿Lo cambiamos de sitio? — Esa es una sugerencia peligrosa.
— Ni lo sueñes. — Y tampoco es una opción.
No se mueve nadie.
_ Día 8. _
Mañana:
El cielo amanece gris, y una fina llovizna cubre Ciudad Santalune. La caminata matutina se cancela.
Ash y Astrid se quedan en el Centro Pokémon. Ash intenta arreglar su Pokédex, que lleva fallando desde la mañana.
— ¿Ya probaste apagar y prender? — Dice Astrid sin levantar la vista del periódico.
— ¿Eso funciona para todo? —
— Para ti, sí. —
Pikachu bosteza sonoramente desde el sofá.
Tarde:
La lluvia se detiene. Ash insiste en salir un rato. Encuentran un pequeño parque casi vacío.
Un grupo de niños lanza Poképuffs a los Pokémon salvajes desde una banca.
Ash se une a ellos. Astrid se sienta en una esquina, pero acaba lanzando uno también… de forma indirecta.
— No le dispares a la cara, Astrid. —
— Le apunté a la boca. Falló él. —
Atardecer:
Pasan frente a una tienda de antigüedades cerrada. En la vitrina hay un objeto peculiar: una máscara de madera con forma de mariposa.
Astrid se queda observándola. No dice nada.
— ¿Te recuerda algo? — Pregunta Ash.
— No. Solo que las mariposas también se pudren. —
Ash no responde. Pikachu le da un golpecito en el brazo.
Noche:
Leticia los encuentra en el comedor. Comen arroz con salsa de curry y beben jugo de baya ácida.
— Mañana será complicado para los solteros, ¿eh? — Dice Leticia, sonriendo. — Muchos soldados muriendo al mismo tiempo. —
— ¿Por qué? — pregunta Ash.
— Le has preparado algo, ¿señorita Astrid? — Pregunta Leticia.
— Lo único que se merece es alimento para Pokémon y estoy siendo generosa. — Responde si más la reina dorada.
Más tarde, en la sala común, Astrid hojea una revista de preparación de postres. Ash se duerme con la Pokédex a medio arreglar sobre su pecho.
Al final no estaba fallando, solo Poky estaba durmiendo… así como así.
Pikachu se acurruca entre los dos.
La Ultrabola de Absol no aparece ese día. Pero Astrid la había guardado, no escondido.
Absol ha salido algunos momentos, pero solamente cuando Astrid se lo da a la enfermera Joy para que la alimente y la cuide. Si tuviéramos que ver el rostro de Absol, hasta Joy se orinaría por el susto…
.
Y podríamos imaginarlo todo el tiempo,
¿No puedes ver que simplemente está lloviendo?
No hay necesidad de salir... *
…
…
…
El siguiente paso…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
…
/34/
_ Día 9. _
El de ayer fue un día normal
El día de mañana es el Festival de los Capullos.
El de hoy... es el Día del Amor y de la Amistad.
La festividad conmemora al valiente sacerdote, un hombre de profunda fe y convicción inquebrantable, que se atrevió a desafiar la opresión del tiránico Rey de Kalos. Para que quitaran la estúpida ley que prohibía el matrimonio entre jóvenes es gracias a él. Abriendo el camino al amor y la felicidad.
Pero por ahora, no es necesario detallar más.
_ Mañana. _
Ash se despierta como siempre, con ganas de dormir de más.
Aunque alguien ya le está quitando esa rutina.
Además tiene un motivo de no levantarse hoy. Ayer estuvo acompañando a Astrid hasta tarde a que leyera un libro, el cual no le permitió ver que contenía.
— ¿Qué hora es? — Pregunta Ash.
— (Las mismas que ayer.) — Responde Pikachu como si fuera lo más normal del mundo.
— Mira como me rio. — Le sale una vena en el frente.
— (Tu risa lo demuestra tanto.) —Aun estando acostado. — (Déjame dormir en paz.) —
— "Para alguien que no se lleva bien con Astrid, le estas agarrando sus costumbres." — Se levanta una vez por todas. —
Ash se cambió de ropa rápido y bajó al comedor con Pikachu aún medio dormido encima. Tocó varias veces la puerta de Astrid, pero no había respuesta. Así que se marchó hacia la sala. Estaba un poco más animada que de costumbre: flores en los jarrones, papeles rosados en las mesas, y un aroma dulce en el aire que claramente no era de comida Pokémon balanceada.
— (¿Por qué hay tanto rosa hoy?) — Preguntó Pikachu, olfateando una flor artificial.
— Ahora entiendo… — Dijo Ash, ladeando la cabeza.
— (¿Qué? ¿Es cumpleaños de Jigglypuff o algo así?) —
Antes de que Ash pudiera contestarle, la enfermera Joy apareció cruzando la calle con una caja en brazos. Lo vio, le sonrió y se acercó un momento.
— Feliz Día del Amor y la Amistad, Pikachu. — Dijo con dulzura, sacando una pequeña galleta en forma de corazón y colocándosela en las patitas. — Ups, lo siento Ash. Solamente le doy galletas a los Pokémon… pero más tarde hare una especialmente para ti. —
Estos largos días de espera, Ash y los demás, han convivido con la Enfermera Joy. Incluso se preocupaba por el estado de los dos. Y tal vez un poco de Astrid. Ya que luego llegaban de noche o se quedaba muy tarde en la sala común.
— Oh, no se preocupe, Joy. No me acordaba tampoco que hoy era ese día. Me alegra saber que usted piensa en los Pokémon. —
Bueno… decirle a una enfermera que hace bien su trabajo, es natural. Sin embargo, cuando es este día, puede que la profesión no está onda, y como mujer corresponda que también espere algo de reciprocidad.
— Agradezco tus palabras, Ash. — Joy le guiñó un ojo. — Pero no olvides que tú también eres parte de este Centro. Un poco de dulzura de tu parte no haría daño. —
— ¿Eh? ¿Se supone que yo debía traer algo? — Ash se rascó la cabeza, entre confundido y avergonzado. — ¡No sabía! ¡Nadie me dijo nada! —
Joy soltó una risita y asintió con una expresión entre maternal y divertida.
— Ve y aprovecha el día. Quizá encuentres a alguien a quien regalarle una sonrisa. O al menos, un chocolate. —
— Bueno, lo primero suena más fácil. — Ash sonrió, algo nervioso. — Gracias, Joy. —
Ella se alejó con una caja más grande en brazos, dejando tras de sí el aroma a flores y una nube de confusión rosada flotando alrededor de Ash.
Por cierto, la enfermera le pidió que la llamara por su nombre… mínimo.
— Bueno, como Astrid no me contesto en su cuarto. Vamos a buscarla por aquí. — Busca por todos lados, el comedor, la sala común, la recepción, hasta le preguntó a la enfermera si estaba ella en la cocina, y ella niega haberle visto o dado permiso para que usara la cocina.
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— (¡Gracias!) — Grita Pikachu al recibir otra galleta de otra persona.
— ¡Ya es la séptima de esta mañana! ¿Quieres parar? — Ha visto como Pikachu come galleta tras galleta.
— (Lo siento, es que soy irresistible ¿recuerdas? — Con una sonrisa mal disimulada.
— Cállate… — Suspira y ve el cielo. — Así es como ella se sintió al no encontrarme… eh. — Ash pregunto a la nada. Él está sentado en un banco junto con su Pokémon.
Buscaron por todo el Centro Pokémon. Y nada, ninguna señal de ella. Hasta pensaron que ella los abandonó, aunque la idea fue rápidamente descartada por Ash, él creía que solamente estará haciendo algunas cosas. Y eso que también nuevamente preguntó a la enfermera si se dio de baja del Centro Pokémon.
— Ni rastro de Astrid. ¿Dónde se habrá metido esta vez? — Nuevamente se pregunta a sí mismo.
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_ Un poco más tarde. _
Al doblar una esquina cerca del mercado, se topó de frente con Leticia. Estaba apoyada en una columna, con una pequeña caja en la mano.
— ¿Y bien? ¿Cuántas galletas lleva Pikachu hoy? — Preguntó mientras se acercaba.
— (Siete. Pero puedo seguir.) — Respondió Pikachu, orgulloso. Con el apoyo de su entrenador le muestra siete dedos.
— ¿Ves lo que tengo que aguantar? — Ash puso los ojos en blanco.
Leticia le tendió la cajita sin decir mucho más.
— Chocolate. Por protocolo social. No quiero quedar mal con el chico que medio cuida la ciudad cuando yo me atraso… solo bromeo con lo último, de acuerdo. —
Ash la recibió con cautela, aunque con una sonrisa.
— Gracias, supongo… ¿También andas repartiendo dulzura por el mundo? —
— No, solo a los que no lo parecen. — Respondió con un guiño. — ¿Y Astrid? —
— Espera, espera, espera… como a que te refieres ¿Con qué no parecen? —
— ¿Y Astrid? — Ignora su pregunta con una pregunta que hizo anteriormente.
— Desaparecida. Ni señales de ella desde anoche. —
Leticia alzó una ceja.
— ¿Te preocupa? —
— Un poco, sí. — Admitió, bajando la mirada. — Pero seguro solo salió a hacer… cosas raras de ella. —
Pikachu, como si leyera la tensión, mordió su octava galleta.
— (¿No deberíamos tener un sistema de rastreo para rubias malhumoradas?) —
— ¿Pikachu, puedes dejar de comer y ayudar un poco? —
— (¿Puedo comer mientras ayudo?) —
Leticia sea lo que sea soltó una pequeña carcajada. Por las expresiones de Pikachu sentía que le respondía con sarcasmo a su entrenador. Seria increíble que ella supiera que él entiende a la perfección a Pikachu.
— Ash, si te interesa, creo que la vi esta mañana cerca del parque del museo… pero no me quedé. Me pareció que estaba esperando a alguien. —
— ¿Esperando a alguien? ¿A quién? —
— ¿Qué soy yo, su terapeuta? Solo te paso el dato. —
Con eso, Leticia se dio la vuelta.
— Buena suerte… y no te comas mi chocolate frente a Pikachu, o te hará dormir fuera. — Se despide con una mano al aire. — "A volver a limpiar el gimnasio… increíble." —
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_ Por otro lado. Hace en la mañana. _
La calle era tranquila, aunque decorada con flores colgantes, lazos blancos y corazones rosados por todos lados. A ella no le gustaba esa decoración. Le parecía cursi… innecesaria.
Astrid caminaba con las manos en los bolsillos. No tenía rumbo fijo. Solo... no quería estar en el Centro Pokémon.
Se detuvo frente a una vitrina. Dentro había un pastel de tres pisos, adornado con figuras de Vivillon en glasé. En una esquina, había una pequeña caja de bombones con forma de capullo. Lo pensó durante unos segundos.
Ve la hora de apertura y observa que le falta más tiempo para ingresar.
Así que ella se va a esperar en una banca cerca del parque.
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Solo quiere que cosas venden, al parecer renovaron el lugar y nada más quiere explorar algunas cosas… no sabía si debía regalarle algo… o si vale la pena comprarle algo… o tal vez… solo tal vez….
Tal vez solo quería entender de qué se trataba todo esto… o tal vez solo quería que, por una vez, alguien pensara en ella sin que ella tuviera que pedírselo.
_ Tarde. _
Ash decidió despejarse un rato. Caminó en dirección a una tienda con vista a la plaza, una pequeña tienda que vendía cosas de fotografía y antigüedades.
Al mirar por la vitrina… la vio.
Violeta/Viola.
Dentro de la tienda, junto a un estante de lentes antiguos, revisaba un libro de imágenes. No parecía haberlo notado.
Ash dudó. Un paso, luego otro. Entró. Una campanilla sonó sobre la puerta.
Viola levantó la vista, con esa misma expresión neutra.
— ¿Otra vez tú? —
— ¿Tú también repartes dulzura social hoy? — Preguntó Ash con media sonrisa.
Viola cerró el libro con suavidad.
— No. Vine a ver una exposición. Nada dulce. —
— ¿Y te dieron chocolate por error también? —
Viola lo miró sin responder.
Por cierto, estos días Viola ha estado más accesible con Ash, incluso pronunciando más de dos palabras, es un record histórico. Aunque, el entrenador no tiene ni una idea de quien sea la líder de gimnasio, ya no se molestó en buscarla o investigar como es, se resignó con solo esperar.
Y siquiera, le mostraran una foto de ella, no podría compararla con Violeta, ya que tienen distintos peinados o estilos de ropa, así que solamente la confundiría con otra persona.
— ¿Qué haces aquí solo? —
— Buscando a alguien… y topándome con otras. El Día del Amor y la Amistad parece un juego de encuentros. —
Viola frunció levemente el ceño.
— ¿Tu amiga? —
Ash asintió.
— Sí. No aparece desde anoche. —
Hubo un silencio.
— Creo que es mejor para todos. — Dijo Viola, casi como un pensamiento suelto.
Ash la miró, curioso.
— ¿Y tú? ¿Ya encontraste lo que buscabas?
— Todavía no. Pero… no está lejos. —
Y con eso, tomó su cámara, le hizo una foto rápida sin pedir permiso, y se fue. No sin antes dejarle una galleta para Pikachu.
Ash se quedó de pie, parpadeando.
— ¿Acaba de hacerme eso… otra vez? —
— (Tiene estilo… rara, pero con estilo.) — Dijo Pikachu, con la galleta número nueve en la boca.
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_ Atardecer. _
Ash regresó al Centro Pokémon sin muchas ganas. No la encontró. La tarde caía con un tono ámbar, y el viento era suave. La sala común estaba vacía… o eso pensó al principio.
Pikachu se bajó de su hombro y corrió hacia una mesa. — (¡Mira quién volvió del más allá!) —
Astrid estaba sentada sola, con una bebida caliente entre las manos.
No miraba a nadie. Solo la taza. Como si el vapor escondiera pensamientos que no quería dejar escapar.
— ¡Oye! ¡Te busqué por todos lados! — exclamó Ash, más aliviado que molesto.
Ella no respondió enseguida. Luego levantó la mirada, sin sorpresa.
— ¿Te perdiste? —
— ¿Yo? ¡Tú desapareciste! —
— Fui a caminar. —
— ¿Todo el día? ¿Sin dejar nota? —
— No sabía que tenía que reportarme contigo. —
Ash se cruzó de brazos, se le notaba la frustración en la forma en que fruncía el ceño… pero su voz se mantuvo suave.
— Solo me preocupé. Eso es todo. —
Astrid bajó la vista de nuevo.
— No estoy acostumbrada a eso. — Murmuró.
— ¿A qué? ¿A que alguien se preocupe por ti? —
— … — No respondió, pero la forma en que apretó la taza lo confirmó todo.
— ¿Sabes que hoy es el Día, verdad? — preguntó Ash, dejando caer su mochila al lado.
— ¿Y? — Astrid no lo miró.
— ¿Y? ¡Y que no es cualquier día! Podrías haber dicho algo… —
— ¿Qué querías que dijera? ¿"Buenos días, voy a desaparecer unas cuantas horas para ignorarte con estilo"? —
— ¡Eso hubiera estado genial! Al menos sabría que estabas bien. —
Hubo un breve silencio.
Astrid finalmente levantó la mirada, cruzando sus ojos con los suyos.
— Estoy bien. ¿Te sirve ahora? — Da su brazo a torcer, con un poco de pena lo dice.
— Un poco tarde, pero sí. —
— …. Fui al centro. Caminé. Vi cosas. Pensé en comprar algo. No lo hice. Fin del gran misterio. —
Ash la observó con atención.
— ¿Y por qué pensaste en comprar algo? —
— Porque todo estaba decorado como si la ciudad se hubiera tragado una caja de bombones. Y no quería ser… la única que no entendía por qué. —
Ash se quedó en silencio unos segundos.
— ¿Lo dices porque esperabas que alguien te regalara algo? —
— … No. — respondió rápido.
— ¿O porque querías regalar algo y no supiste cómo? —
Ella no respondió. Solo bajó la mirada a su bebida.
La actitud de Ash cambia inesperadamente en estas ocasiones y no son las únicas. Para el no son respuestas inteligentes o lógicas, pero el siente esa necesidad de decirlas en los peores momentos… o…
Ash sacó del bolsillo el chocolate que Leticia le había dado antes. Lo puso frente a ella.
Mejores momentos…
— Toma. Este es mío. Pero creo que te toca más a ti. —
…
— ¿Estás regalando chocolate que te regalaron? Qué original. —
— ¿Te lo vas a comer o no? —
— … —
— Vamos, lo compartimos. Así ambos dejamos de hacernos los orgullosos. —
Ella aceptó. Rompió el chocolate en dos. Le devolvió la mitad con un gesto que, aunque no era una sonrisa, tampoco era desprecio.
— "Espere por nada… definitivamente tenía que haber entrado a esa tienda…"— Se come un pedazo de chocolate y mientras piensa también llega a otra conclusión. — "Si estamos juntos hasta el próximo año… yo…" — Sonríe levemente. — "Bueno, no es necesario… con el libro que estoy aprendiendo… — Cierra sus ojos. — "Podre prepararlo todos los días…" — Y abre los ojos de repente. — "Pero solo porque se comporta bien y solo como amiga… y nada más." —
Ósea, lo va mimar… en un futuro, no tan lejano. No dijo eso exactamente, pero eso va decir después.
Astrid soltó una pequeña risa.
Muy leve. Pero Ash la notó.
Y no dijo nada. Solo se acomodó en la silla junto a ella.
El cielo se iba tornando naranja. Y por primera vez en todo el día…
Nadie necesitaba decir nada más.
…
…
… por cierto esa noche, Pikachu no dejó dormir a Ash. Por el exceso de galletas y agregándole el chocolate especial de Leticia. Hasta le advirtió...
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El de ayer fue normal.
Hoy fue amor y amistad.
Mañana comienza SU arco.
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* Banana Pancakes. (2005). Jack Johnson [Canción]. En Between Dreams. Jack Johnson.
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¿Qué es el FUGO?
Es un juego de palabras. Como no existe por obvias razones un país. "Francia." Seria raro decir que hablan "francés"
Fugo = "Furansugo" en japonés = "Francés" en español. Por lo tanto, las dos primeras y las dos últimas letras se hace una palabra. Así de sencillo. Si no se entendió, es decir que FUGO es el idioma "Francés" abreviada.
Dato extra: el idioma que hablan (Ash, Astrid, Alexa, ect.), no es el español. Y antes que venga el chiste… de seguro es "Supeingo" en japonés-español… SUGO. Muy fácil Darky.
NO, no lo es. Tiene otra manera, sin embargo, no es tan importante y solo dejémoslo por ahora en lenguaje común.
Favor de no traducir ninguna palabra. Sin excepciones. Siga el curso de la historia… 80% y 20%.
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Pikachu de Ash (Tipo eléctrico): Atactrueno. — Cola de Hierro. — Ataque Rápido. — Electrobola.
Froakie de Ash (Tipo agua): Burbujas. — Golpe. — Doble Equipo. — Pulso de Agua.
Ledyba de Leticia (Tipo Bicho/Volador): Tacleada. — Golpe Cometa. — Supersónico. — ¿?
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El siguiente paso…
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