Percy estaba relajado en su habitación, el sol de la tarde entraba por la ventana iluminando todo de un tono rojizo y anaranjado. Era la iluminación perfecta para la lectura y más la que el chico estaba haciendo.
Para cualquiera que hubiera conocido a Percy hace tan solo unos meses el hecho de que el leyera era una noción que sugería que el chico estaba sufriendo. Sin embargo en ese momento en su cara no había nada más que concentración y una pequeña sonrisa.
Este extraño suceso era algo que había cambiado por completo la vida del chico. Había descubierto, por así decirlo, un truco, una forma de leer y estudiar sin necesidad de que su dislexia le impidiera aprender al mismo ritmo que los demás.
Percy pauso su lectura al recordar el incidente. Aún era invierno en aquel entonces y el había estado distraído en clase, como siempre. Se había sentado al final del todo junto a una ventana y estaba mirando como los primeros copos de nieve del día caían mientras se imaginaba como sería el final de clases.
En ese momento tocaba la introducción al latín. Percy no sabía muy bien porque había elegido esa clase. Su madre se lo había recomendado, pero no le había obligado. Podría haber cambiado de optativa, pero su cabezonería no le hubiera permitido no acabar el año sin intentarlo aunque fuera. Además dentro de todas las materias optativas, era la más sencilla, aunque le llevase años copiar una sola cosa debido a su dislexia.
Fue en ese momento de distracción que el profesor que impartía esa clase, el señor Argent, le llamó la atención.
-Eh, perdone señor Argent, no he escuchado la pregunta- el profesor suspiró exasperado mientras varios alumnos se reían a expensas de Percy.
-Muy bien, lo volveré a repetir ¿Que otra lengua se les enseñaba a los emperadores romanos aparte del latín?- toda la clase se giro, esperando para reírse.
-¿Griego antiguo señor?- el profesor asintió.
-Exacto, griego antiguo- se giro para hablar al resto de la clase- ¿Alguien sabe por qué?
-Por que eran unos estirados- toda la clase se rió del comentario.
-Me temo, señorita Bobofit, que eso es incorrecto- Todos el mundo hizo silencio al escuchar el tono muerto del profesor- ¿Alguien más?
-¿Por qué el griego era la lengua en la que se aprendía la mayor parte del conocimiento científico y teoríco y los maestros de dicho conocimiento hablaban en ese idioma?- el profesor dio una palmada contento.
-Exacto, señor Swift, el griego era la lengua de los cultos, y hoy en día ha decaído hasta el punto de ser olvidada, mientras que el el latín es considerado superior y parte del lenguaje científico- el profesor dejó que esa información se asentase en la cabeza de todos sus alumnos-. Ahora bien esto no se debe a qué el griego dejase de tener importancia tras la caída de Roma. Todo lo contrario, Macedonia y Alejandría fueron un gran imperio que superó en extensión al romano y aún así la historia decidió relegarles a una página menos gloriosa. En parte es porque las civilizaciones que vinieron después adoraban mucho más sus raíces romanas que las griegas y en parte, al menos en mi opinión, es por la estupidez y esnubismo que salió de los romanos quienes jamás quisieron admitir que todo el conocimiento que les ayudó a prosperar venía de los griegos.
Toda la clase comenzó a murmurar, comentando sobre lo que el profesor había dicho. A Percy no le parecía que todo aquello fuera del todo correcto. Los romanos habían sido mejores que los griegos en otras cosas, por ejemplo la construcción y la estrategia militar. Expresó su opinión antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo. La cara del profesor decía lo mucho que le había gustado su respuesta, mientras que sus compañeros le miraban mal por haberle dado más razones para hablar al profesor.
-Bien dicho señor Jackson. Tiene razón, Grecia y Roma tienen logros por separado. Se puede decir, sin embargo, que la una no habría llegado tan lejos sin la otra y que todo lo que hicieron fue retroalimentarse dando lugar a lo que hoy conocemos como occidente. Eso no quita que toda la enseñanza este orientada a roma, obviando a Grecia, por eso mismo os voy a dar un trabajo para este fin de semana- del cajón de su escritorio saco un mazo de folios que resonó al colocarlos sobre este-. Aqui tengo una serie de textos antiguos, quiero que estén traducidos para el lunes. El trabajo no es obligatorio, para el que quiera hacerlo será un extra que le subira nota, pero les advierto que sabré si han utilizado Google para hacer la traducción, así que les recomiendo que cojan un diccionario en su lugar, por primera vez en su vida. Para usted es obligatorio hacerlo señor Jackson, a menos que haya decidido que quiere suspender mi materia.
Percy acepto a regañadientes que iba a tener que hacer el dichoso trabajo y pasar todo el fin de semana dando vueltas en su habitación mientras los demás jugaban en la nieve.
Cuando quiso darse cuenta ya era el final del día y estaba en la biblioteca buscando el dichoso diccionario de griego antiguo a inglés. No lo entendía, por primera vez había logrado responder a un profesor de manera que este no se exasperase con el y todo lo que había recibido era más trabajo. Trabajo que podía salvarle la asignatura, pero trabajo a fin de cuentas.
Al llegar a su cuarto noto que su compañero estaba allí jugando con su consola.
-Hey Ben ¿Que tal el día?- el chico no dio señales de haberle escuchado, al menos por unos segundos.
-Hola Percy, nada mal, el señor Sharp nos ha dejado terminar todo el trabajo para el fin de semana en su clase- Pauso su juego un segundo para mirarle a la cara- ¿Tú que tal?
-Trabajo de traducción, del griego antiguo al inglés- Ben hizo una cara que describía como Percy se sentía- Así es como me siento.
- El señor Argent necesita aprender a aflojar de vez en cuando ¿Quieres que en los descansos veamos algo?
-¿Algo parecido a la serie de dibujos sobre superhéroes que me enseñaste la otra vez?- el chico asintió.
-Si otro anime no estaría mal ¿Que me dices?
Percy no se lo pensó mucho y acepto. Sabía que Ben estaba depositando mucha confianza en el al hablar tan abiertamente sobre su gusto por el anime. Aún si habia alguno que otro que se había hecho popular aún era una afición rara que compartir y que generaba rechazo en otras personas cuando se contaba. Además le había gustado la serie cuando Ben se la había enseñado, aunque el mismo había quejado, afirmando que el doblaje era un sacrilegio que no debía ser tolerado.
Suspiró mientras se sentaba a traducir, esperando que su dislexia le impidiera tan siquiera entender lo que decía la lengua antigua y que tras un par de horas de exasperación le pidiera ayuda a Ben. Sin embargo, ese no fue el caso, leyó la primera palabra y entendió lo que había ahí puesto. No es que supiera el significado de manera instantánea, pero podía leerlo. Eso por si solo era algo que Percy siempre había pensado que era imposible.
Siguió leyendo, lleno de curiosidad, casi poseido por la novedad, pensando que era un sueño, y en un punto determinado se dio cuenta de que había palabras de las que entendía su significado. No sabía cómo era posible, pero lo era y era increíble.
Poco a poco empezó a traducir el texto, había palabras las cuales traducía automáticamente y otras que miraba en el diccionario, lo cual era la única parte que le daba dolor de cabeza. Al cabo de un tiempo, y casi sin darse cuenta debido a lo concentrado que estaba, había acabado de traducir el texto.
Levanto la cabeza y vio la luz del atardecer golpear los arboles frente a su ventana que estaban llenos de nieve. Se estiró, rígido por mantener las postura durante más de dos horas seguidas. Lo había hecho, había traducido un texto en griego antiguo en menos en una tarde. Pero aquello no era lo más importante, lo importante era lo que había descubierto leyendo ese texto. Podía leer griego antiguo, como si fuera un idioma más, y mientras tuviera un diccionario podia aprender cualquier palabra que no viniera a el naturalmente.
Por un momento se sintió como uno de los personajes de anime de los que Ben no paraba de hablarle. Hasta hace un momento era un don nadie, un chico con dificultades para aprender y que apenas tenía amigos, pero ahora tenía una habilidad que nadie más tenía y tenía que aprovecharla.
Una parte de el se preguntó si debía indagar en esta nueva faceta sobre si mismo que había descubierto, pero se convenció de que era mejor no hacerlo. Ya tenía una ventaja, una forma de coger el ritmo a sus compañeros y de poder leer sin que su cerebro se autodestruyera. Por ahora eso era todo lo que necesitaba saber. Quién sabía si esto no era simplemente como los casos de esas personas que tenían un oído que les permitía distinguir las notas de cualquier canción. Seguramente era raro, pero tampoco algo que no pudiera explicarse por la ciencia, si, eso debía ser.
Convencido en su propio racionamiento a medias, Percy se paró a pensar como iba a aprovechar está habilidad para mejorar en la escuela. Tenía que aprovecharlo bien, no solo estaba en juego su futuro, lo cual era bastante importante, sino que teniendo mejores estudios y una mejor relación con la escuela le daría un respiro a su madre. Percy quería hacerla feliz, quería verla orgullosa de él y lo iba a conseguir.
Se le ocurrió el siguiente plan, solo tenía que traducir todos los libros de la escuela y luego llevar su propia copia traducida a clase. Un plan sin fisuras o al menos eso pensaba el.
El primer problema real con el que se encontró fue traducir sus libros. Sonaba fácil a en principio, los escaneas y los pasas por un traductor en Google. El problema venía a la hora de escanearlo, no tenía forma de escanear todo el libro sin levantar sospechas y ahora que lo pensaba, tampoco podía llevar exactamente dos libros al mismo tiempo. Así que decidió que haría un solo tema por asignatura, lo escanearia, lo traduciría y luego lo llevaría a clase.
-Percy- Ben le llamó desde su lado de la habitación, interrumpiendo su tren de pensamiento- ¿Has terminado por hoy?
-Si ¿Qué es lo que vamos a ver?- el chico sonrió.
-Creo que te va a gustar, estoy seguro de que esto es más de tu estilo- Le enseñó una imagen promocional del anime que iban a ver- Se llama Kimetsu no Yaiba.
-Genial, vamos- ambos corrieron al lado de Ben, listos para un maratón.
En cualquier otra circunstancia Percy habría aparcado la serie para seguir pensando en el plan, pero en ese momento no sentía ninguna prisa. Sabía que era lo que tenía que hacer, solo era cuestión de implantarlo.
Los resultados se notaron en poco tiempo. Percy no se perdía en clase, o al menos no tanto como antes, seguía teniendo hiperactividad, pero lograba controlarla ya que por primera vez entendía que era lo que el profesor estaba leyendo y podía seguir la clase, aunque fuera a ratos.
Otra cosa que mejoro fueron sus notas en general. No es que de la noche a la mañana se hubiera convertido en un genio, pero ahora sí que aprobaba los exámenes.
Con sus notas mejorando y una racha de mejor atención en clase, sus profesores también empezaron a tratarlo mejor. Por si eso fuera poco había descubierto que tenía una materia que le gustaba aparte de preintroducion al latín, biología, concretamente la biología marina le fascinaba.
Sin darse cuenta empezó a pasar más tiempo y más tiempo leyendo y aprendiendo, dando rienda suelta a su curiosidad por primera vez en su vida. Cuando no hacía eso estaba con otros niños, por primera vez pudiendo relacionarse de manera normal con ellos. Además de todo eso Ben había conseguido aficionarle a ver anime, aunque todos estaban doblados, para disgusto del otro chico.
Con su nueva afición al anime poco tardo en aficionarse a la lectura y antes de darse cuenta había conseguido una copia en griego de Harry Potter. Esa fue otra curiosidad, con algo de esfuerzo podía leer griego, no tan bien como el griego antiguo, pero aún así podía hacerlo.
Lo que le devolvió al presente. Ahora ya no era invierno, era casi verano. Las vacaciones se las daban al día siguiente y Percy había aprovechado para avanzar en su lectura antes de tener que devolver el libro a la biblioteca y tener que conseguir un trabajo para comprarse las copias que el quería.
Era en ocasiones como aquellas que Percy agradecía que Yancy fuera una escuela de niños ricos problemáticos. Porque siendo así estos venían de todas partes del mundo y existían varias copias de muchos libros en otros idiomas.
Se fijo en la hora, momento de devolver el libro. Bajo hasta la biblioteca y nada más terminar de devolver el libro se encontró con su peor pesadilla en la escuela, Nancy Bobofit.
Percy no sabía porque, pero la niña le había cogido asco poco después de empezar a destacar. Antes hacía todo lo posible por molestarle, se burlaba de su pelo, de su dificultad para leer, de todo lo que podía llegar a herir mínimamente a Percy. Antes eso habría sido motivo para que Percy se molestase y la tuviera de enemiga para el resto del curso. Sin embargo, con la mejora de las habilidades de estudio de Percy, las bromas empezaron a no tener sentido, ya nadie pensaba que Percy era un perdedor y por lo tanto salían en su defensa o no se reían. Nancy había perdido su objetivo favorito y poco a poco su propia popularidad.
Eso también se debía a Percy, ahora que la gente le trataba normal, este se aseguro de corregir el abuso de algunas de las personas con las que se juntaba. Eso funcionó y Nancy poco a poco se empezó a ver más acorralada, sin métodos para destacar. Esto le había ganado el odio de la chica que veía a Percy como la razón de todos sus problemas. Por otro lado el chico ignoraba por completo los ataques que esta y seguia con su vida sin que le afectasen.
-Jackson ¿Leyendo otro libro?- Sus dientes torcidos se asomaron por su sonrisa- Un disléxico al que le gusta leer, que ironía. Un monstruo al que solo su mamá puede querer.
Percy se quedó quieto durante un segundo y miro a Nancy con una cara que prometía dolor. Respiro hondo, la furia no iba a llevarle a ningún sitio, no en esta ocasión al menos. Además no podía pegar a Nancy, el era un chico y eso nunca se vería bien, ni siquiera en defensa propia.
-Nancy ¿Cual es tu obsesión conmigo?- la chica le miró extrañada- ¿Por qué no puedes dejarme en paz?
-Por que eres un perdedor Jackson- Percy no se lo trago ni por un segundo.
-A lo mejor es porque te gustó- se escuchó un "uhhh" de fondo.
En ese momento Percy se dio cuenta de que había mucha gente reunida a su alrededor y que todos estaban apuntando a Nancy. No se había dado cuenta, si lo hubiera hecho no habría soltado algo por el estilo. Sin embargo viendo lo roja que se había puesto la cara de Nancy, Percy pensó que merecía la pena. Era un castigo justo después de haber insultado a su madre y no era como si alguien fuera a acordarse después del verano. Estuvo a punto de decir algo más, pero no tuvo ocasión porque Nancy salió corriendo avergonzada.
Al día siguiente Percy se despidió de la escuela, sabiendo por primera vez desde infantil, que iba a volver y que sus notas habían sido satisfactorias. Llegó al Upper east side y subió las escaleras hasta el tercer piso. Había llegado pronto, por lo que se preparó para la batalla que estaba apunto de tener por conservar su dinero. Había logrado ahorrar con su alijo de chuches de contrabando en el internado y no iba a permitir que el asqueroso de su padrastro se lo quitase.
Abrió la puerta y el olor a cerveza y cigarros le invadió las fosas nasales. Si Percy había tenido alguna vez una escusa para tener una vida sana era simplemente parecerse lo menos posible a Gabe Ugalio, su padrastro.
Estaba en la mesa de la cocina, de espaldas a la televisión que tenía a todo volumen el canal ESPN retransmitiendo un deporte al que Gabe, ni ninguno de sus amigos, que estaban igual de gordos que el, jugarían o habían jugado. Al rededor de la mesa estaban sus amigos, con varias latas de cervezas a cada lado y un tapete de poker el cual ya había perdido el color, debido a las muchas partidas y todas las veces que se había tenido que limpiar de frutos secos y gotas de cerveza rancia.
Levanto la cabeza, casi calva, salvo por los tres pelos que aún se resistían a irse y puso una sonrisa burlona.
-Pero si es el hijo pródigo ¿Tienes cambio?- Percy ni se inmutó ante el comentario.
-Si, unos pocos centavos ¿Que tal va la partida?- Gabe levanto las cejas asombrado por la pocas ganas de pelea.
A Percy le apetecía bien poco ser amable, pero sabía que si le cabreaba lo único que podía salir de eso era que le apagase las luces y luego se quedase con lo que encontrase en su maleta. Que era bastante dinero para un chico de su edad.
Gabe esperaba que el le ayudase a reunir fondos para sus partidas, así que si era cooperativo y no le daba razones para preguntar de más.
-Bien cerebrito, parece que mejorar tus notas también te ha dado algo de sentido común- recogió el suelto de la mano de Percy.
-Vamos Gabe, deja que el chico descanse un poco, acaba de llegar- Gabe gruño mientras ponía los ojos en blanco.
-Si va a vivir bajo mi techo tendrá que trabajar, no voy a mantener a un vago- se giro a mirar a Eddie, el portero.
-Se ha esforzado durante el curso para sacar buenas notas, Sally estaba tan contenta que nos ha dejado su salsa especial de siete capas- Gabe le descarto el comentario con un gesto brusco.
-No pienso recompensarle por hacer su trabajo, no es un vago, pues felicidades, ahora que trabaje- Todos en la mesa se rieron y asintieron, mientras Eddie se enfurruñaba en sus cartas.
Aprovechando que la morsa con el peor olor que un ser humano es capaz de emitir estaba distraída y se había olvidado de su presencia, Percy se adentro en su casa hasta llegar a su habitación. Al menos durante el verano era así, porque el resto del año era el estudio del elefantemarino. Lo que quería decir que era donde escondía su colección de revistas guarras, tampoco muy escondidas ya que el las había encontrado, y fumaba y bebía cerveza lejos de los ojos de su madre.
Hogar dulce hogar, al menos sabía que no iba a pasar mucho tiempo dentro de casa, aunque ahora le gustaba leer, prefería hacerlo en el exterior y seguía siendo un chico activo.
Justo cuando terminaba de colocar todo lo que tenia en su maleta, incluyendo el dinero que había ganado con su pequeño negocio, escuchó que alguien llamaba a la puerta. Dos segundos después su madre apareció por la misma.
Percy no se lo pensó ni un poco, salto a sus brazos y su madre le recibió con entusiasmo. Venía con el uniforme puesto, pero no el de dependienta, sino el de gerente. Resulta que estando más tranquila sobre su futuro había podido dormir mejor e incluso darle un par de sugerencias a su antiguo gerente quien la recomendó para el puesto. Aún olía a chuches de todos los tipos posibles, pero también ganaba más dinero, tenía un horario más razonable y lo que le estaba permitiendo sacarse el título universitario que tanto deseaba. Además tenía autoridad sobre las sobras de la semana, así era como el negocio de Percy le había dado tanto dinero, todas las chuches se las había enviado su madre.
-Has crecido mucho desde navidad Percy- el chico solo se rió- ¿Que pasa?
-Sabes que es mentira mamá, yo crezco en estirones, no poco a poco- su madre le acaricio el pelo.
-Si que lo has hecho, aunque no sea en altura- se sentó en la cama mientras sacaba una bolsa llena de chuches-. Ahora es momento de que nos pongamos al día. Cuéntame todo, quiero saber cómo le ha ido a mi pequeño.
Y Percy le hizo caso. Le contó todo lo bueno que le había pasado en el curso, todo salvo lo de que podía leer griego y griego antiguo. No sabía porque, pero tenía el presentimiento de que soltar esa información no le haría ningún bien, más bien tenía el presentimiento de que eso aterraria a su madre y no quería arruinar todo lo que tenían ahora que las cosas empezaban a mejorar.
Pronto paso una semana. Percy habia ido a la biblioteca de su barrio y había conseguido copias de los libros que quería en griego sin que el bibliotecario le hiciera preguntas. Pasaba el rato algunos días como paseador de perros, aumentando sus fondos a escondidas de Gabe, quien aún le pedía el dinero que llevaba encima cada vez que iba a salir de casa.
Su rutina era simple, pero desde luego era mejor que cualquier otra que hubiera podido pensar el verano anterior. No tenía que preocuparse pensando a qué escuela iría el año que viene y su ucha crecía entre la paga que le daba su madre y lo que ganaba paseando perros, por mucho que Gabe le quitase no era suficiente para mermar sus ganancias. Eso también era gracias a que pasaba más tiempo al día fuera de casa sin meterse en líos, simplemente leyendo en algún parque. Todo era perfecto, hasta que un día Gabe, harto de no poder quitarle más dinero a Percy, le ofreció un trabajillo.
-¿Que es lo que tengo que hacer?- Sus ojos, apenas visibles entre todo el sebo de su cara brillaron.
-Ayudar a un cliente a vaciar una habitación de su casa, está reamueblando y ha elegido mi almacén para comprar todo, así que he aceptado hacerle un favorcito- Percy suspiró sabiendo que no podía negarse-. No pongas esa cara cerebrito. La habitación es una biblioteca, quien sabe, puede que te regale alguno si eres bueno y te comportas.
Con todo eso quería decir que iba a trabajar como mula de gratis seguramente. Percy se encogio de hombros, no había esperado tener un verano sin que Gabe le intentase fastidiar y mientras no tocase sus fondos podía hacer un trabajo para librarse de el durante otra semana.
-¿Donde tengo que ir para ayudar?- Gabe soltó un risa a medias.
-Al cason Mayer- eso provoco que un escalofrío recorriera la espalda de Percy.
Bien, su verano iba a ponerse interesante.
