Capítulo 36

* * * P.V.S * * *

Entro en el bar de Genji con el cigarro colgando de los labios, y en cuanto diviso a Ruka hablando con él cerca de la barra, en actitud de buen rollo. Es más, parece que ella lo está consolando.

Arrugo el entrecejo y me dirijo en esa dirección mientras cojo el cigarro, dándole vueltas al coco sobre lo que puede pasar ahora. Hasta hace nada Ruka pasaba de Genji por como había dejado a mi hermana.

Me detengo a unos pasos de llegar junto a ellos para que me vean, y Ruka no tarda en despedirse de Genji y venir hacia mí. Veo que está preocupada, ya que ni me sonríe, aunque he venido por sorpresa.

-¿Qué pasa? –Le pregunto cuando nos besamos fugazmente. Ella se lo piensa un segundo y me agarra de la mano, diciéndome que hablemos fuera mejor.

No empezamos nada bien, y enseguida me pongo alerta. ¿Qué coño ha hecho ahora Genji? No voy a tener piedad como haya vuelto a liársela a mi hermana, o algo semejante. Cuando llegamos a la calle, Ruka me suelta y habla tras un segundo.

-Escucha todo lo que tengo que decirte antes de hablar, ¿de acuerdo, Tamao?

-Está bien.

-Genji y Ken han descubierto que el nuevo trabajo de Airi es un club de Kuroki. Genji cree que hizo un trato con él y por eso lo han dejado en paz desde lo del disparo. El miércoles fue a verla, y aunque le dijo nada concluyente, cree que están obligándola a hacer algo más que poner copas.

Me quedo en silencio unos instantes mientras trato de asimilar todo aquello, y de repente la ira me invade, haciendo maldecir con saña.

-¡Me cago en la puta, esto es increíble! Que tenga que enterarme así de algo como esto... Airi va a oírme ¡Está loca, joder!

-¡Tamao, espera! ¡No la líes!

Paso de los gritos de Ruka y me deshago de su agarre para salir corriendo hacia casa de Airi, vislumbrando al girar la esquina que ella se mete en el bar. Seguro que va a por refuerzos, así que debo darme prisa.

Llego con el corazón latiendo fuertemente por la carrera y la adrenalina de la furia, y llamo con fuerza a la puerta sin parar hasta que Airi me abre rápido, con cara extrañada por las formas.

-Tamao, ¿qué pasa? –Pregunta con un deje de miedo en los ojos. Yo respondo con enfado, clavando mis ojos en los suyos.

-¿¡Cómo que qué pasa, Airi!? ¿A qué coño estás jugando? ¡Qué haces trabajando en un garito de ese hijo de puta mafioso!

Veo que su cara cambia rápidamente y el miedo se hace protagonista en ella, entonces me mete dentro de su casa.

-No grites, por favor. –Me suplica, tratando de estar calmada.

-Claro, no vaya a ser que me escuchen y vengan a por mí también, ¿no? ¿Es qué te has vuelto loca o qué, tía? ¿Quieres acabar muerta? –Le grito con incomprensión, flipando todavía. Ella me contesta con algo de enfado mientras sus ojos se tornan vidriosos.

-¡Lo he hecho para que no maten a Genji!

-¡Qué le jodan a Genji! ¿Acaso él está preocupándose por ti? ¡No voy a dejar que te maten a ti por que él es gilipollas! ¿Qué estás dejándote hacer por él? ¿Ahora eres puta? ¡Vamos, contéstame!

-¡No me grites! –Me devuelve el chillido mientras empieza a llorar, y yo me acerco y le agarro del brazo con brusquedad.

-Contéstame entonces. Esa agente sólo regenta clubs de alterne. No me puedo creer que hayas caído tan bajo por Genji, Airi. Espero que sepas que como no salgas de ahí acabaras muerta en una cuneta después de que te hayan violado entre todos esos cabrones, y entonces ya será tarde para que nadie pueda ayudarte.

Ella se suelta de mi agarre y con la mandíbula apretada por la rabia me contesta.

-Tranquilo que no voy a pedirte ayuda pase lo que pase, pero para que lo sepas sólo servía copas, y ahora ni eso porque han cerrado por una redada. Ahora lárgate de mi casa.

-Con mucho gusto. Espero verte antes de tu funeral.

Sin añadir nada más giro sobre mis talones y salgo de la casa con un portazo, encontrándome frente a la puerta a Ruka y a Genji. Sin perder tiempo ella se acerca a mí, pero no dejo que me toque ni me detenga, e intento continuar mi camino para largarme, con lo que la empujo a un lado, pero ella no se rinde.

Como vuelvo a apartarla y me pongo algo más violento, Genji se entromete para pararme, y eso me cabrea mucho más y lo empujo con violencia, haciendo que pronto él también tome mi camino de poca sutileza y las cosas se calienten.

-¡No, por favor! ¡Parad! –Grita Ruka al ver que nos pegamos, pero me sorprendo cuando Genji la escucha y me agarra de la chaqueta, estampándome contra la pared del bloque de Airi.

-Relájate, ¿o no has tenido suficiente ahí dentro con todo lo que le has dicho a Airi?

-No me toques los huevos –espeto tras apartarlo dé mí con un empujón nada amigable-. Tú tienes toda la culpa de lo que está haciendo, de lo que le pasa y de lo que le pasará. Dice que le han cerrado el garito a Kuroki, pero si ha hecho un trato con él le mandará otra cosa. No me creo que no haga nada para él ahora. Te juro, Genji, que si le pasa algo a mi hermana te perseguiré a donde haga falta para matarte con mis propias manos.

-¿Crees que me gusta esto? Estoy intentando resolverlo. Voy a vigilar a Airi para sacarla de lo que sea que se haya metido. Yo resuelvo mi mierda.

-Más te vale. –Respondo para zanjar la conversación, mirándolo desafíante hasta que me giro y salgo del lugar, bajando las escaleras rápidamente.

Mientras me alejo con prisa de la zona voy sintiendo como mi fuero interno va calmándose. Me he pasado con lo que le he dicho a Airi, lo sé, pero me parece increíble que haya sido tan inconsciente y ni siquiera haya dicho nada. Joder, esa gente es la puta Yakuza, no tienen reparos en ponerse a matar gente a la mínima.

Tengo que protegerla, vigilarla para que nada pueda acabar mal, porque sin duda lo hará. No confío en Genji, no confío en nadie. Tengo que ponerme a investigar cuanto antes.

* * * P.V.G * * *

Ruka vuelve a llamar a la puerta de Airi por tercera vez desde que se fue Tamao, pero Airi no responde, sólo se la escucha llorar de vez en cuando, en el momento en el que el silencio se hace protagonista.

Veo como la chica se rinde y suspira con cansancio, mirándome un segundo mientras niega con la cabeza. Un minuto después me acerco despacio hasta quedar frente a la puerta, y tras inspirar hablo con voz calmada.

-Airi, abre la puerta por favor. Sólo queremos saber que estás bien. Tamao se ha marchado. No piensa lo que ha dicho.

-Airi –interviene Ruka de nuevo-. Por favor, te juro que no voy a preguntarte nada, sólo quiero ver cómo estás.

Nos callamos otra vez, y al cabo de unos instantes se escucha su voz trémula, hablando con desgana en un murmullo casi inaudible.

-No quiero ver a Genji. Abriré cuando se marche, Ruka.

Los dos nos miramos, y percibo lástima en los ojos de Ruka por mí, y aunque me jode escuchar a Airi decir eso, me resigno y finjo que estoy bien.

-Está bien, me marcho. Adiós. –Me despido de Ruka, para después alejarme del piso mientras busco mi tabaco, tratando de no pensar cuánto me duele toda esta situación.

Voy a buscar a Kuroki yo mismo y darle lo que quiera para que la deje en paz, no puedo permitir que su vida siga cayendo en picado. Yo me lo merezco, ella no.

Sé que es bajarme los pantalones ante él, darle lo que pide, pero cuando arregle lo de Airi y la ponga a salvo va a enterarse por todo lo que ha hecho. Pagará una a una todas las putadas, y si es necesario ocuparé el lugar de mi padre para hacer desaparecer a su grupo de hijos de puta. Tenía que haber reaccionado hace mucho tiempo. No se puede escapar de lo que uno es, de lo que el destino le tiene preparado.