Ron

Hace medio año la guerra había acabado y todo el mundo mágico seguía de fiesta. Ron y Harry eran el aclamado "dúo dorado" y todo el mundo ahora los reconocía, algo nuevo para Ron. Su participación en la búsqueda y destrucción de los Horrocruxes es una historia que cada brujo o mago ahora conocen. Sin embargo, Ron se sentía más solo que nunca. Al fin había comprendido por qué Harry odiaba la fama. A donde fuera, se le acercaban, especialmente chicas, para ser "amigo" o algo más del nuevo héroe de guerra. Ron ya empezaba a desconfiar de casi todos, solo tenía tranquilidad con Harry, su familia y unos pocos amigos de Hogwarts.

Harry había comentado hace unas semanas que McGonagall planea hacer un gran evento para comenzar una nueva era, una era de paz. Ni Harry ni Ron estaban entusiasmados con la idea, pero sabían que de alguna u otra forma iban a tener que participar.

- Entonces, ¿Sabes que McGonagall ya puso fecha para el baile de la Paz? - Harry había llegado al apartamento que compartía con Ron desde que ambos habían iniciado su entrenamiento para ser aurores.

- ¿Baile de la Paz? No me digas que su idea de unir el mundo mágico es haciendo un baile - Ron sabía que sus habilidades para el baile eran nulas, aunque él y Harry realmente nunca habían estado en un baile, se perdieron el baile del torneo de los tres magos por estar tras una pista de Voldemort.

- Lamento decirte que sí amigo, pero será un baile como nunca antes, vendrán todos los alumnos de Beauxbatons y Durmstrang. McGonagall quiere unir a todos los jóvenes magos - Harry estaba tan poco entusiasmado como Ron por la idea de un baile, pero le había prometido a Ginny ir y quería convencer a su amigo de participar para no vivir solo el sufrimiento.

Luego de la conversación con Harry, Ron se quedó pensando en el baile. Quería conocer a otros magos de su edad, saber qué pensaban del fin de Voldemort, pero no quería que le dijeran lo que pensaban que Ron Weasley quería escuchar, quería que fueran sinceros. Además, estaba seguro que si presentaba las chicas molestas estarían sobre él. Harry iría con Ginny y su hermana podía espantar a cualquier fanática, pero Ron no tenía ninguna novia y llevar a una amiga como Luna solo generaría rumores.

Entonces a Ron se le ocurrió la idea de ir viéndose como otra persona, usando poción multijugos. Habrán cientos de personas en el baile y nadie realmente lo notaría aunque ciertamente le contaría su plan a McGonagall y Harry por si las dudas. Casi al final podría aparecer como Ron Weasley e inventar alguna excusa por haber llegado tarde. Sí, ese era el plan perfecto.

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Hermione.

Hermione estaba ansiosa. Estaría por primera vez en Hogwarts, la escuela a la que siempre quiso asistir pero sus padres insistieron en que sería mejor que vaya a Beauxbatons, ella no insistió por miedo a que si se negaba sus padres decidieran no mandarla a ninguna escuela mágica. Por años pasó sintiendo que no pertenecía a Beauxbatons, algo se lo decía. Su paso por Beauxbatons sólo mejoró cuando conoció a Fleur Delacur, una chica demasiado bonita y que Hermione había descubierto tenía un gran corazón. Ahora por fin conocería Hogwarts, aunque sea por un tonto baile, como ella lo llamaba, y no para estudiar en su maravillosa biblioteca.

- ¡Hermione, te verás preciosa en este vestido! - Fleur le mostraba un bello vestido azul a Hermione. Ambas habían ido de compras antes de partir para el baile.

- Confío totalmente en tus gusto Fleur, lo llevaré - Hermione no tenía ganas de pasar el día buscando vestidos y estaba segura que cualquier cosa que Fleur eligiera sería de buen gusto.

- !Hermione debes animarte más por el baile! Quizás conozcas a tu príncipe azul de Hogwarts o Durmstrang y debes estar bellísima para él - Fleur era una soñadora romántica y cómo no si ella misma era una princesa.

Hermione no era como Fleur. Ella no creía en príncipes azules y aunque había salido con dos chicos durante su estancia en Beauxbatons, con ninguno había durado más de medio año ya que ella terminaba prefiriendo ir a la biblioteca que a citas.

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El día del baile de la paz llegó y el salón de Hogwarts nunca había estado tan lleno. Ron estaba transformado en un chico rubio pero mantenía sus ojos azules además de su nariz. Cualquiera que lo conociera muy bien podría ver al Ron debajo del disfraz pero por suerte, entre tanta gente se camuflaba perfectamente. Llevaba un traje azul marino totalmente nuevo, aunque casi se rehúsa a usarlo cuando McGonagall se lo regaló, finalmente sólo lo aceptó porque vio que a Harry le regala uno exactamente igual pero verde.

Ron caminaba por el salón a paso lento, tratando de analizar a cada invitado, su lentitud sin embargo causó que una chica chocará con él por detrás.

- !Diablos! - Hermione se había manchado todo el vestido con las copas de vino que llevaba para ella y para Fleur, mientras que una copa se había roto al caer de su mano.

- !Lo siento, fue mi culpa! - Al voltear, las orejas de Ron se habían vuelto rojas de la vergüenza y miraba apenado a la muchacha.

A Hermione le pareció muy tierna la mirada de arrepentimiento que el desconocido le lanzó así que decidió no ser mala con él, después de todo parecía que iba distraído.

- No te preocupes, es sencillo de arreglar - Hermiones sacó su varita de su pequeño bolso, algo que impresionó a Ron, y luego con un Reparo arreglo la copa y con dos movimiento más sacó la marcha del vestido y limpio todo el vino derramado.

- ¡wow! ¿quién eres? - Ron estaba impresionado, aunque él mismo había derrotado a Voldemort, la bruja había realizado los hechizos con tanta simpleza que le había parecido magia pura.

Hermione se rió ante la pregunta de Ron y para seguirle el juego le contestó.

- Hermione Granger, un placer - le dijo tendiendole la mano y con una cálida sonrisa.

- Ro…bert Smith, el placer es mío - Ron la miró y solo pudo devolverle la sonrisa.

No sabían que ambos estaban sintiendo en ese saludo una conexión que pocas veces se da, incluso en el mundo mágico.