Nota del autor:
Quiero agradecer sinceramente a mis fieles lectores: El Poderoso J, Luis Carlos, NaraNiciMendez, y especialmente a mi nuevo lector Alphared45667, por sus comentarios positivos, su apoyo y por acompañarme en esta historia desde sus primeras páginas.
Sus palabras me motivan a seguir escribiendo y mejorando cada capítulo. Espero que este nuevo episodio también sea de su agrado, y me encantaría saber qué ideas o teorías tienen sobre lo que podría pasar más adelante. Aunque ya tengo un rumbo definido para esta historia, siempre me intriga saber cómo imaginan ustedes que se desarrollará. ¡Quizás coincidamos en más de una sorpresa!
Gracias por estar aquí, y para quienes comparten mi fe: ¡Felices Pascuas de Resurrección!
Capítulo 3: Conociendo a los Loud
Después de la escuela, Clyde acompañó a Linka hasta su casa, sintiendo un ligero cosquilleo en el estómago. Sabía que ella tenía muchos hermanos, pero la idea de conocerlos en persona le resultaba… intimidante.
Apenas cruzaron la puerta, la casa estalló en un caos absoluto.
—¡Linka está en casa! —gritó Leo, el menor de todos, mientras corría por la sala con un pañal en la cabeza como si fuera un casco de batalla.
—¡Oye, Linka! ¿Quién es el cuatro ojos? —preguntó Leif desde el sofá, sin apartar la vista de su videojuego. El reflejo de la pantalla iluminaba sus lentes mientras sus dedos se movían a toda velocidad sobre el control.
—Se llama Clyde —respondió Linka con fastidio, dejándose caer en el sofá mientras se quitaba la mochila—. Y está aquí para hacer un proyecto de la escuela, así que no molesten.
Los hermanos menores intercambiaron miradas y luego volvieron a sus asuntos, aparentemente sin interés en la visita. Pero antes de que Clyde pudiera relajarse, un par de sombras se proyectaron sobre él.
Luke, el mayor, se cruzó de brazos y arqueó una ceja al ver al recién llegado. Su postura relajada contrastaba con la intensidad de su mirada.
—¿Un "proyecto escolar"? —repitió con un tono sospechoso, inclinando levemente la cabeza.
Loki, apoyado contra el marco de la puerta con una taza de café en la mano, le dio un sorbo antes de intervenir:
—Sí, suena a una excusa conveniente. Linka nunca se ha preocupado tanto por la historia como para traer a un compañero a casa.
—¿Y justo ahora? —añadió Loni, quien se frotaba la barbilla con aire pensativo—. Qué curioso.
Linka puso los ojos en blanco.
—Por Dios, ¿qué pasa con ustedes? ¡Es solo un proyecto!
Clyde, sintiendo que el aire a su alrededor se volvía más pesado, se removió incómodo y ajustó sus gafas con un dedo.
—¡S-sí! Solo somos compañeros de clase. ¡Nada más!
Loni se inclinó un poco hacia él, mirándolo con ojos entrecerrados.
—Ajá… dime, Clyde, ¿qué intenciones tienes con nuestra hermanita?
Clyde tragó saliva.
—Ehh… ¿aprobar historia?
Luke dejó escapar una carcajada leve, mientras se cruzaba de brazos con más fuerza.
Linka sintió cómo el calor subía a su rostro y apretó los puños.
—¡Por el amor de Dios, dejen de hacer esto tan incómodo!
—No es nuestra culpa que nuestra hermanita ya no sea tan pequeña —comentó Loki con una sonrisa burlona.
—Exacto —añadió Loni—. Y hemos notado ciertos cambios.
—Por ejemplo, últimamente pasa más tiempo en el baño —dijo Luke con una mirada maliciosa.
—¡Y se sonroja cuando mencionamos a su cantante favorito! —agregó Loni, riéndose.
—¡CÁLLENSE! —gritó Linka, sintiendo que el calor en sus mejillas era insoportable.
Clyde, que había pasado de sentirse nervioso a completamente aterrorizado, levantó tímidamente la mano.
—Esto… ¿debería irme?
—¡No! —dijo Linka, sujetándolo del brazo y arrastrándolo hacia las escaleras—. Ignóralos, son unos idiotas. ¡Vamos a mi habitación antes de que digan más tonterías!
"¿Cómo pueden ser tan ridículos justo ahora? Como si no bastara con que ya me diera vergüenza traerlo...", pensó, apretando los dientes. "Solo falta que uno de ellos le enseñe mis fotos de bebé."
Mientras subían por las escaleras, un sonido rasposo y ágil los detuvo. De pronto, un pequeño animal alargado con pelaje blanco y patas inquietas cruzó veloz entre ellos, haciendo que Clyde se pegara a la pared con los ojos bien abiertos.
—¡¿Eso era… un hurón?! —preguntó, apuntando al pasillo como si acabara de ver un fantasma.
—¡LEIF! ¡Tu hurón volvió a escaparse! —gritó Linka.
—¡No es "un hurón"! ¡Es Mortadela! ¡Y tiene sentimientos! —se oyó la voz de Leif desde la sala.
Clyde parpadeó un par de veces, como si su cerebro aún intentara procesar lo que acababa de ver.
—¿Tiene… qué? — Se atrevió a decir.
—Sí… mejor no preguntes —murmuró Linka, arrastrándolo escaleras arriba—. Y prepárate, porque eso no es lo más raro que vas a ver hoy.
Los hermanos mayores los observaron desaparecer por el pasillo y se miraron entre sí.
—Parece que se asustó más con Mortadela que con nosotros —bromeó Loki.
—Nah, en cuanto le preguntamos por sus intenciones, casi se desmaya —se rió Loni—. Parece un buen chico… pero hay que vigilarlo hasta estar seguros.
—Claro, pero no se pasen. Si no los dejamos estudiar, papá nos va a echar la bronca a todos.
—Entonces… vigilancia discreta —concluyó Loki con una media sonrisa.
Mientras tanto, en su cuarto, Linka cerró la puerta de golpe y se dejó caer en la silla de su escritorio con un largo suspiro.
—Lo siento por eso. Son unos tontos.
Clyde, aún con la cara de quien sobrevivió a una invasión zombi, ajustó sus gafas con manos temblorosas.
—No te preocupes… ya me habían advertido que los hermanos mayores pueden ser algo intensos.
Linka resopló y se encogió de hombros.
—Sí, bueno. Intensos, pesados… dramáticos.
Clyde río, esta vez con menos nerviosismo.
—Si logré sobrevivir a la entrada de tu casa, creo que puedo sobrevivir al resto del proyecto.
—Ya veremos si puedes con todo esto —dijo Linka, cruzándose de brazos con una sonrisa ladeada.
Continuará…
