CAPÍTULO X

CORAZÓN

- ¿Os habéis asegurado de que no se vuelven a levantar?

- Sí, los novatos y yo hemos llevado los cuerpos al depósito. Por la noche dejaremos que los perros terminen él trabajo.

-Bien… Pero procura que no vuelvan a comer en al menos una semana, iremos de expedición el próximo lunes, daremos caza a lo que queda del grupo de Takashi.

Shido miraba fijamente a través de su ventana. Un bello atardecer con sabor a victoria inundaba el despecho del autoproclamado director Koichi Shido, el reencuentro con sus antiguos alumnos se había convertido en una inesperada sorpresa la mar que agradable. Cuatro o cinco chicas jóvenes que se matricularían en el Instituto de los Muertos, sólo pensar que podría compartir en menos de diez días habitación con Marikawa le producía a Koichi una potente erección. Una baba salió de su boca y recorrió su barbilla, pero antes de caer hacia al suelo se la limpió con su manga.

-Marikawa… Busujima… Miyamoyo… Takagi… Bellas mujeres, una pena que antes de que todo ocurriera fueran menores -Shido dejó de mirar a la ventana y dirigió su mirada a su acompañante, Atsuhi- Pero te juro que me moría por follarme a cualquiera de esas chiquillas, por suerte ya habrán cumplido la mayoría de edad.

-Bueno, por eso no tendrías que preocuparte Shido, ya no hay sistema judicial que ampare la protección de menores -Atsuhi estaba sentado en la silla frente al escritorio de Shido, ojeaba unos papeles.

Shido comenzó a reír como un descosido, su risa denotaba una locura agresiva.

-Cierto -se secó una lágrima inexistente de su ojo- De hecho, Arakami y Riu son menores, no sé dónde tengo la cabeza -se sentó en su silla- Esto sí que es la buena vida, un harem para mí sólo, como agradezco que el mundo se fuera a la mierda.

-¿Qué tienes pensado hacer con ellas?

-Bueno, lo último que recuerdo de Miyamoto es que me quería matar, procuraré que se arrepienta no haber tomado esa decisión cuando pudo -Shido se colocó sus gafas y después sacó una botella de whiskey junto a dos vasos de uno de los cajones del escritorio- La violaré y torturaré tantas veces que olvidará quien es -sirvió el whiskey y ofreció uno de sus vasos a Atashi- MIrakawa será solo para mí, eso seguro -dio un trago al vaso.

-¿Y Busujima? ¿Tienes pensado algo especial para ella? -Atashi cogió su vaso y dio un sorbo.

-No, la verdad es que no, ¿estás interesado en ella?

-La verdad es que sí, siempre me pareció muy interesante… -volvió a dar otro sorbo- Sino de te importa me gustaría casarme con ella.

-Claro, ya era hora que te comprometieras. Además, ella nos podría servir e inclusive, ser comandante como tú -Shido se quitó sus gafas y las puso en la base superior de la mesa- Es una gran espadachín, serías la pareja ideal.

-Gracias Shido, de verdad que se lo agredezco -Atsuhi miró el contenido de su vaso, se había acordado de algo- También mencionaron una niña…

Shido miró a Atsuhi, sus ojos delataban sus intenciones, lascivia y lujuria.

-Sí, no hacía falta que me lo recordaras, es algo que tengo muy presente, siempre he sentido curiosidad por ese tipo de cosas -se relamió su boca, ese gesto era el tic que Shido manifestaba cuando se ponía cachondo.

Atsuhi apartó su mirada, no quería imaginar que se le estaba pasando por la cabeza Shido. Se bebió de un trago lo que quedaba en el vaso y se dispuso a irse, no tenía más ganas de compartir espacio con su jefe.

-¿Te vas?

-S-sí…

-Ya que te vas dile a Riu que suba… Hablar de este tipo de cosas me han abierto el apetito sexual.

-D-de acuerdo…

Atsuhi abrió la puerta y salió. Mientras caminaba en dirección a los aposentos de Shido reflexionaba sobre lo ocurrido. Él sabía que servía a un monstruo, un ser deleznable que no mostraba ápice alguno de escrúpulos, pero ¿Qué podía a hacer? Su inteligencia y madurez superaban con creces a cualquiera dentro del Instituto de los Muertos, los tenía a todos en la palma de su mano, había impuesto una libertad sexual que en jóvenes hormonando servía como un fuerte reclamado para que actuaran como sus huestes. Los tabúes impuestos por la sociedad japonesa eran ya pasado, la gente se besaba por los pasillos e incluso estaba permitido realizar tocamientos sexuales delante de la gente. Casi todos se habían convertido en bestias, y si no era ese el caso podías acabar siendo violado, independientemente de tu género. Por otro lado, los altos rangos impuestos por el propio Shido, como Atsuhi, debían, en mayor medida comportarse ''correctamente''. Ellos eran la única mano responsable de controlar actos ilícitos (asesinatos, alguien que viola continuamente, follar en público u orgías de más de 7 personas, podrían definirse como actos ilícitos entre otras muchas cosas) y solo en su tiempo libre podían acudir al reclamo de sus amantes. El verdadero problema residía en que mantener relaciones sexuales tan frecuentemente podía llegar a ser aburrido, así que en ocasiones la administración del centro organizaba eventos en el patio del instituto: fusilamientos, peleas a muerte o mutilaciones. Los protagonistas eran o supervivientes que encontraban en el exterior o replegados que intentaban huir. El Instituto de los Muertos era un auténtico infierno lleno de demonios.

-Ah ah ah… ¡Aaaaahhh! -Takashi despertó.

El joven se tocó su cuerpo, no palpaba ninguna cicatriz. Lo último que recordaba era que había sido fusilado junto Arashi y Hirano, cada bala que recibió esperaba que fuese la última, aquella que le quitase la vida, pero no llegó. Pudo aguantar al menos treinta tiros directos antes de perder la consciencia. Lo extraño era, ¿si eso ocurrió porque no tenía ninguna herida.

-¿U-una pesadilla?

Takashi levantó su cintura superior y apoyó sus manos a sus lados. Como la habitación era profundamente oscura el único sentido que le era útil hasta que su visión se acostumbrarse era el tacto. Nada más presionar la palma derecha de su mano con el frío suelo se pinchó con una especie de pequeño cilindro con punta.

-¿Qué es esto?

Cogió el cilindro y se lo acercó al ojo.

-¡¿Una bala?!

Siguió palpando, el suelo estaba lleno de balas, algunas más rotas que otras, pero sin duda era extraño. Mientras tocaba todo lo que había a su alrededor detectó algo aún más sorpréndete, una masa fría de textura similar a la carne picada. Poco a poco sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudo ver que era lo que tenía delante: el cuerpo inerte de una persona con cráneo reventado. Del susto, Takashi dio un salto hacia atrás, lo que le llevó a toparse con la misma sensación que sintió al presionar los sesos del muerto de delante. Había otro cuerpo, en el mismo estado que el anterior. Takashi se levantó, ya podía ver y su olfato le ayudaba a comprender la situación, dos cadáveres.

-¿¡Pero qué?!

Se dispuso a analizarlos. Uno era obeso y el otro portaba una figura atlética, ambos estaban agujereados de una forma excesiva, habían sido fusilados. El ligero vistazo que echó le llevó a la conclusión más rápida: eran los cuerpos de Hirano y Arashi.

-N-no… no… -varias lágrimas empezaron a brotar en los ojos de Takashi.

Takashi se desplomó, no comprendía que estaba pasando.

-Les han reventado la cabeza…

¿Por qué a ellos dos sí y a Takashi no? ¿Cómo había sobrevivido a esa muerte segura? Estos dos pensamientos inundaban la cabeza de Takashi, la acumulación de dolor mental causado por el trauma de ver a sus dos mejores amigos en ese estado tan deleznable no le dejaba vislumbrar con claridad que tenía que hacer. Sabía que tenía que estar en algún lugar de su antigua academia, pero, ¿Cómo iba a escapar? Estaba perdido, tenía ganas de rendirse de dejar de luchar… Pero…

-Acaso no te acuerdas, Arashi te dijo que aguantarías y aguantaste, ¿no vas a cumplir la última petición que te pidió Arashi?

-¡Qué!

Takashi se asustó, alguien le estaba hablando, parecía ser que no era el único en aquella habitación.

-¿Quién eres? ¿Dónde estás? -Takashi se levantó y empezó a mirar a todas partes.

-Estoy aquí, dentro de ti, deja de buscarme.

Takashi se llevó las manos a su cabeza, no podía ver a nadie a su alrededor y la voz no provenía de ningún lugar físico, resonaba en su cabeza como cualquier pensamiento.

-A-acaso… ¿me estoy volviendo loco?

-Es normal que te asustes, es la primera vez que contactas conmigo Takashi. Lo mejor será que te sientes y no te alteres.

-¿Q-qué está pasando? ¿Quién eres? -Takashi hizo caso a su voz interna y se sentó.

-Seré breve y conciso, debemos salir de aquí cuanto antes -la voz era dulce, como si de un niño o una mujer se tratase- Mi nombre es Ryu Mochizuki, yo era el corazón de Arashi y ahora soy el tuyo.

-¿Mi corazón?

-Sí Takashi. Puede que ahora no lo entiendas, pero ahora posees una habilidad única, tu cuerpo es capaz de recomponerse, da igual donde te hieran, te acabaras regenerando, a no ser que me extraigan, o sea, que te quiten el corazón.

-¿Qué? ¿Cómo es esto posible?

-Gracias a Arashi, él te me concedió. ¿Recuerdas cuando casi fuiste asesinado por Carl? Arashi fue quien te salvó.

Takashi escuchaba pacientemente lo que el supuesto niño le narraba, si la locura le había dominado debía correr con los ojos cerrados hacia ella, no estaba en la mejor situación para rechazar cualquier tipo de ayuda, aunque se tratase de su propio subconsciente.

-No soy tu subconsciente, soy un individuo, o al menos, su conciencia.

-¿Cómo sabías lo que estaba pensando?

-¿No te lo he dicho ya? Yo soy tu corazón. Simplemente limítate a actuar, ahora te diré que debes hacer para salir de aquí, no tenemos mucho tiempo.

-D-de acuerdo -Takashi empezaba a creer que su corazón le estaba hablando.

-Yo era el corazón de Arashi y ahora soy el tuyo, eso se debe a que él introdujo su sangre en una de tus venas. Eso fue muy arriesgado, ni siquiera sabíamos que ocurriría si la sangre no era compatible, nos limitamos a actuar, estabas a punto de morir. En teoría nuestra sangre te ayudaría a regenerarte, aunque nunca habíamos probado a realizar este tipo de transfusión y no sabíamos las variantes y resultados… -el tono de Ryu se volvió melancólico- Y ese fue el error que ha llevó a Arashi a su muerte…

-¿Qué? ¿Por qué?

-La sangre no valía, era como si te hubiéramos inyectado veneno directamente en tu cuerpo. Esta se convirtió en un parásito que contagió toda tu red de venas y su flujo. Ibas a morir, pero Arashi y yo actuamos impulsivamente, el a través de sus instintos ya que nunca llegó realmente a darse cuenta que pasó exactamente y yo, a través de las emociones de Arashi, por lo que utilicé el canal que se creó en el momento que Arashi te inyectó su sangre para cambiar de cuerpo, era la única forma de poder controlar la sangre de Arashi.

-¿Llevas viviendo en mí desde entonces?

-Sí, pero no desperté hasta hace dos días, cuando salisteis a buscar alimentos.

-Entonces… Si lo he entendido, ¿tú eres mi corazón y mi sangre es…?

-Arashi.

Takashi quedó en silencio, todo parecía surrealista, era imposible creer que uno de sus órganos había cobrado vida, o al menos, que había sido contagiado por el alma de un ser humano.

-Sé que es difícil de creer, pero lo es aún más pensar en que los muertos se levantan de sus tumbas, debes de creerme Takashi, no estás loco.

-Te creo…

-¿Entonces qué es lo que te impide levantarte? Lo noto, veo que tu estado mental empeora por cada palabra que digo.

-Porque me acabo de acordar que tengo delante los cadáveres de Hirano y Arashi -el joven miraba desconsolado a los cuerpos, sin vida, de sus antiguos amigos- No lo entiendo… ¿por qué les reventarían el cráneo? ¿Por qué a mí me dejaron como estaba?

-Te equivocas Takashi, a ti también te destrozaron la cabeza.

-¿Q-qué? -Takashi seguía sorprendiéndose, si eso era cierto el poder que Arashi le entregó era más potente de lo que creía, aunque por otro lado le aterraba pensar que su cerebro y demás órganos craneales habían sido hechos papilla- ¿F-fuiste tú? ¿Tú me recompusiste?

-Sí, tuvimos suerte de que te aplastaran la cabeza y no el corazón.

Bueno, este capítulo sí que es completamente nuevo. Lo escribí ya hace un par de años y estaba cogiendo polvo en el ordenador, así que he decidido subirlo ya que es lo único que he hecho en este tiempo. Está escrito en un nuevo estilo, he dejado de lado esa forma extraña de guion/novela. No prometo continuar la historia, posiblemente sea el final, pero si la continuase esto sería el clímax, el inicio del fin de la historia. Quiero agradecer a todos los que siguieron esta historia cuando la empecé a escribir, a Vampiro sobre todo porque me dejara copiar descaradamente lo que tenía hecho para que yo lo continuara (realmente que lo siento). Pero bueno, gracias a que empecé esto descubrí mi pasión por escribir, por crear historias. Ahora mismo estoy escribiendo una novela completamente original Dos soles en un atardecer, si a alguien le interesara leerla dejo una pequeña sinópsis.

En una sociedad en la que todo el mundo tiene poderes, Alfin Amaneceres-Granjero es un plebeyo que consigue estudiar en la Academia Alma Plateada, la escuela más prestigiosa de los Pueblos Hermanos, gracias a su ''virtud'', Deducción Epifánica, que le sirve para analizar con precisión su entorno. El joven está enfermamente enamorado de una de sus compañeras de clase, Samin Variet, hija de de una de las casas más importantes de toda la nación. Un día cualquiera, después de clases, Samin invita a Alfin para que estudien juntos en su habitación, una pequeña acción que acabaría desembocando en una serie de sucesos que nadie esperaría.