—¡Waaaaaaa! —gritaron Matsuda, Motohama, Issei y Kiba mientras todo se volvía negro.

Naruto estaba detrás de ellos, todavía cargando a Sasuke en su hombro.

—Esto se me hace muy familiar... —pensó Naruto, sobándose la barbilla, sin importarle que estuvieran cayendo.

—¡Naruto, rápido, agarra a tus compañeros! —gritó Damanda.

—¿Que por qué? —respondió Naruto, pero aun así obedeció.

—¡Rápido, no hay tiempo para explicar! —volvió a gritar Damanda. Del brazo de Naruto salieron serpientes que se envolvieron alrededor de sus amigos. En un segundo, las serpientes desaparecieron, dejando un tipo de piel en cada uno.

—¿Qué fue eso? —pensó Naruto, confundido.

—Ahora están a salvo —dijo Damanda dentro de la cabeza de Naruto.

—¿Qué está pasando? —dijo Naruto, quien seguía cayendo.

—¡Esas cosas nos dejaron su maldita piel! —gritó Matsuda.

—¡Ugh, blurghh! —Issei vomitó, y toda su bilis cayó en la cara de Motohama.

—¡Issei, cierra la boca! Creo que voy a... burrrgh... —dijo Motohama, y también vomitó.

—Chicos, si hacen eso, yo también voy a... blurghh... —agregó Matsuda, vomitando también.

Kiba vio esto y trató de volar para apartarse, pero fue inútil.

Naruto observaba todo con una mirada inexpresiva.

—No es como si estuviéramos cayendo hacia nuestra muerte —pensó con sarcasmo.

—En teoría, sí —dijo Damanda con calma—. No conozco toda tu historia, Naruto, pero esa grieta dimensional... esa en específico lleva a la Brecha Dimensional.

—¿Brecha Dimensional? No me suena —pensó Naruto.

—Tal vez te suene el nombre "Gran Rojo" —dijo Damanda, esta vez con seriedad.

—Tampoco me suena —respondió Naruto sinceramente.

Damanda se cayó (mentalmente) por la respuesta tan honesta.

—Bueno, no importa. Gracias a mi recubrimiento, tus amigos no morirán —dijo Damanda.

—Eh... ¿y por qué tendrían que morir? —preguntó Naruto.

—La grieta dimensional lo borra todo. Solo entidades poderosas como el Gran Rojo o Ophis, el Dragón del Infinito, pueden estar aquí sin necesidad de protección externa —explicó Damanda.

Mientras conversaban en la mente de Naruto, una piedra flotante apareció de la nada delante de ellos, y los seis chicos cayeron bruscamente sobre ella.

—¡Ay, eso me dolió! —se quejó Issei.

—¡Ay, mi brazo! ¿Dónde está mi brazo? —gritó Naruto, señalando su muñón.

Issei, Matsuda y Motohama se preocuparon de inmediato.

—¡Busquen su brazo! —dijeron los tres al unísono.

Kiba los miró con su típica expresión inexpresiva.

—Naruto, tú no tienes brazo derecho desde antes —dijo con calma.

—Oh... es cierto —respondió Naruto, rascándose la cabeza con timidez.

—No crees que deberías preocuparte por otra cosa —añadió Kiba, mirando a Sasuke, que yacía malherido tras haber amortiguado la caída de Naruto.

Naruto lo pensó un momento.

—¡Es cierto! ¿Dónde está Fu? —gritó, mirando desesperadamente a su alrededor.

Naruto comenzó a romper piedras a su paso con desesperación.

—Primero sería buena idea despertar a Sasuke —dijo Kiba, observándolo con seriedad.

—¿Quién demonios osa estar aquí? —retumbó una voz imponente y ensordecedora.

—E... e-es gigante... —dijo Issei, temblando.

—¡Es un dragón! —gritó Matsuda, mientras se orinaba encima.

—¿Será mujer? —preguntó Motohama con una mezcla de miedo y emoción.

—Eres un idiota... ¡Es el Gran Rojo! —dijo Kiba, con los ojos bien abiertos de miedo.

—¿Se llama Gran Rojo solo porque es grande y rojo? Qué poca creatividad —comentó Naruto con total naturalidad.

—¿Humanos? ¿Ophis mandó más? Esa niña no sabe cuándo rendirse —rugió el Gran Rojo con furia.

—¿Debería comérmelos? No... los humanos me dan gases —dijo el Gran Rojo con voz retumbante.

—¡Ey! ¿A quién llamas humano? —protestó Naruto con rabia.

—Naruto... somos humanos —le recordó Issei.

—Sí, pero igual ofende que lo diga así —replicó Naruto, cruzado de brazos.

—Lárguense. Estoy generoso hoy... los dejaré vivir —dijo el Gran Rojo con desdén.

—Eh... oye, ¿y qué tan lejos estamos de la Tierra? —preguntó Naruto.

—¿Tierra? ¿Hablas de la dimensión donde está Ophis? —respondió el dragón, arqueando una ceja enorme.

—No sé quién es esa, pero sí —contestó Naruto con naturalidad.

—Están muy lejos. Es más, si mueren aquí, jamás los encontrarán —se burló el Gran Rojo, soltando una risa que sacudió el aire.

—Perfecto. No es Latinoamérica, pero sirve para esconderme... —pensó Naruto.

—¡Sabía que estabas huyendo, admítelo! —gritó Issei, señalándolo con el dedo.

—Issei... ¿no quieres callarte un rato y mirar algunas tetas? —respondió Naruto sin filtro.

—En primera, no me quedaré aquí. Solo hay chicos, y cero pechos a la vista —dijo Matsuda, indignado.

—¡Sí! —gritaron Issei y Motohama al unísono, de acuerdo con su amigo.

—Malditos mocosos... —pensó Naruto.

—¡Sé lo que piensas! ¡"Malditos mocosos"! ¡Tenemos la misma edad! —gritó Issei.

—Como sea... Está bien, no nos quedaremos aquí —decidió Naruto, cruzándose de brazos—. Solo busquen a Fu y nos vamos.

—¡Busquen al zorro para irnos! —repitió Matsuda.

—¿Hablan de un zorro pequeño? —preguntó el Gran Rojo, girando su enorme cabeza hacia ellos.

—Sí, ¿por qué? —preguntó Naruto con rapidez.

El Gran Rojo sonrió con malicia.

—Me la comí —dijo con una sonrisa enorme.

—¡Fu, ya voy! —gritó Naruto, lanzándose directamente hacia la boca del dragón.

—¿¡Eh!? —gritaron todos, sorprendidos.

—Es mentira, ¿verdad? —dijo Sasuke, incorporándose lentamente.

—Es el amigo de Naruto... qué mirada tan seca —pensó Kiba al observarlo.

—Así es. Vi al zorro atravesar otra grieta... pero no saben a dónde terminó. No me importa, la verdad —dijo Sasuke con su tono habitual.

—Ahora que lo pienso... he estado aburrido últimamente. He intentado comer cosas nuevas, pero los humanos que manda Ophis son horribles —comentó el Gran Rojo con total casualidad, lo que hizo temblar a todos... menos a Sasuke.

—Si ustedes me consiguen alimentos de calidad, les diré a dónde fue el zorro —ofreció el dragón. Pero entonces se quedó en silencio al sentir... algo.

—¡Maldito dragón, no había nada aquí! —gritó Naruto, asomando la cabeza por el trasero del Gran Rojo.

—¡Agh, qué asco! —gritó Issei, apartándose.

—Escuché lo último. Si es así, yo mismo iré a buscar tu estúpida comida —gruñó Naruto, saliendo por completo.

—Excelente. Escuché que hay una dimensión llena de peligros... Sería muy fácil ir yo mismo, pero si me voy, Ophis vendrá. Y este lugar... es bastante espacioso —dijo el Gran Rojo con una mezcla de orgullo y vagancia.

El Gran Rojo dio un zarpazo al aire, lo que hizo que una grieta se abriera.

—Entren ahí. Enfrentarán a monstruos más débiles que yo, pero siguen siendo fuertes —dijo el Gran Rojo con su voz retumbante.

—Paso —dijo Sasuke, pero antes de que pudiera moverse, Naruto lo agarró del hombro y lo lanzó directo a la grieta.

—¡Te odio! —gritó Sasuke mientras desaparecía.

—¿Alguien más quiere un empujón? —preguntó Naruto con una sonrisa.

—¡Vamos a salvar a Fu! —gritaron Issei, Matsuda, Motohama y Kiba antes de saltar.

—Muy bien... si es necesario hacer esto, lo haré —dijo Naruto y atravesó la grieta, dejando al Gran Rojo solo.

—Necesitaré un psicólogo... Un maldito humano salió de mi trasero —pensó el Gran Rojo mientras volaba.

Volviendo con Naruto y sus amigos...

Sasuke aterrizó en un vasto océano. Usando su chakra, se mantuvo de pie sobre el agua.

—¡Waaaaa! —gritaron Matsuda, Motohama, Issei y Kiba mientras caían de frente contra el mar.

¡Puf! Issei escupió agua al salir a flote y miró a Sasuke.

—Oye, ¿cómo es que tú caíste bien? —se quejó Issei.

—Tsh, por favor. No me compares contigo —respondió Sasuke con desdén.

—¡Aaaaaaaaah! —gritó Naruto, cayendo justo encima de Sasuke y hundiéndolo en el agua.

—¡Demonios, perdedor! ¿No puedes caer bien por una vez en tu vida? —dijo Sasuke saliendo empapado.

—Oh, cállate. Tú no eres quien para hablar —respondió Naruto, sacudiéndose el agua.

Los dos comenzaron una discusión absurda, pero mientras peleaban, Kiba notó algo.

—Chicos... —dijo Kiba, nervioso.

—Ahora no —respondió Naruto.

—Chicos... —repitió Kiba, con más urgencia.

—¡No interrumpas! —gritó Sasuke.

—¡CHICOS! —gritó Kiba.

—¿¡QUÉ!? —respondieron Naruto y Sasuke al unísono.

De repente, una serpiente gigante emergió del océano.

—¡Aaaaah! ¿Qué es esa cosa? —gritó Matsuda, temblando.

Antes de que alguien reaccionara, Naruto dio un salto y se paró sobre el agua.

—¡Tranquilos! Soy el que posee al dragón Damanda, uno de los tres dragones más poderosos. Y como Damanda es un dragón serpiente, esta serpiente me obedecerá —dijo Naruto, confiado.

—Ey, Naruto... —dijo Damanda en su cabeza.

—¡Ahora no, Damanda! Usaré tu nombre para ganarme a esta cosa —respondió Naruto.

—No entiendes, Naruto... Mi título de "dragón serpiente" no es porque sea el rey de las serpientes...

—Sea como sea, igual tendrá terror por mi fuerza —interrumpió Naruto, con confianza ciega.

—No es eso, es que...

Pero antes de que Damanda pudiera terminar, la serpiente se tragó a Naruto de un bocado.

—...Eso pasará —dijo Damanda, golpeándose la cara con su garra gigante.

—¡Ahhh! ¡Se comió a Naruto! —gritó Kiba.

—¡Corran por sus vidas! —dijo Issei.

—¡¿A dónde?! ¡No hay ningún lugar a dónde correr! —respondió Matsuda, entrando en pánico.

—¡Ya déjense de estupideces! —gritó Sasuke, activando su Susano'o nuevamente. Con sus grandes manos de chakra, agarró a los cuatro chicos.

Las alas del Susano'o se desplegaron y comenzó a volar.

—¡Oye, regresa! ¡Naruto está en peligro! —gritó Kiba.

—¡Sí! ¡¿No son amigos?! —añadió Issei.

—¡Cállense! Esa serpiente no lo matará... y si lo hace, mejor. Un problema menos —dijo Sasuke despreocupadamente.

—¿Qué clase de mejor amigo eres? —preguntó Issei, indignado.

Sasuke no respondió y siguió volando.

El Susano'o estaba extrañamente callado. Desde cierto evento... no había dicho ni una palabra.

La primera vez que la estructura gigante de chakra intentó rebelarse, Sasuke le dio tal paliza que lo obligó a rogar por su vida. Desde entonces, Sasuke lo absorbió en su interior.

—De hecho, estoy ahora en tu espacio mental —dijo una voz repentina dentro de la cabeza de Sasuke.

—¿Eh? ¿Quién dijo eso? —respondió Sasuke, mientras los chicos lo miraban como si estuviera loco.

—Cálmate, niño. Solo me absorbiste. Estoy dentro de tu mente —dijo el Susano'o.

—Ugh... este lugar está podrido y oscuro. Además... ¿son esos tomates? ¿Y por qué hay una foto de un chico rubio aquí? —siguió diciendo el Susano'o.

—¡Cállate! —dijo Sasuke, apagando el Susano'o.

Todos empezaron a caer, directo hacia tierra firme.

Sasuke tosió en su mano, recuperando la compostura.

—Muy bien... no sé qué hago aquí, ni cómo llegué. ¿Alguien me lo explica? —dijo, mirando con seriedad a los cuatro chicos.

—Bueno... todo comenzó porque Naruto quería hacer un viaje —dijo Kiba.

—Bueno, no quería... Creo que en realidad quería escapar de alguien —dijo Issei.

—¿Escapar? ¿A qué le podría tener miedo? —dijo Sasuke con escepticismo—. No creo que sea eso. Naruto no le tiene miedo a nada.

—Creo que dijo que... que lo había jodido con su novia, y algo así como que ojalá no esté embarazada —dijo Motohama, ajustándose los lentes.

—E-Espera... —dijo Sasuke retrocediendo un poco—. No... No es posible... ¿De verdad Naruto hizo algo así? No... tal vez es otra cosa... —pensó Sasuke, tratando de convencerse.

—Al final intentamos ir a algún lugar en un carro —continuó Kiba.

—Bueno, Naruto nos secuestró y nos llevó en el maletero —dijo Matsuda sin vergüenza.

—Entonces Naruto te encontró en un bosque —siguió hablando Kiba, ignorando las interrupciones.

—Ya veo. Eso sí tiene sentido —dijo Sasuke, asintiendo.

—Y Fu es el zorro mascota de Naruto. Naruto lo quiere mucho, así que por eso estamos aquí —finalizó Kiba.

—Hmmph... Okay. Acabemos esto rápido. ¿Qué es lo que tenemos que buscar? —dijo Sasuke.

...

Los chicos se miraron entre sí.

—Eh... Bueno, es que la verdad Gran Rojo no dijo qué buscar —dijo Issei rascándose la cabeza.

—Entonces se supone que estamos varados en un lugar, sin saber qué buscamos... ¿y sin saber cómo regresar? —dijo Sasuke, frunciendo el ceño.

—Eh... bueno, sí —respondió Issei.

—Okay... Definitivamente son amigos de Naruto —dijo Sasuke.

—¡Oye! ¡Eso ofende! —dijo Matsuda.

—¿Por qué debería? —dijo Kiba, con una gota de sudor bajando por su sien.

Pero mientras conversaban, Naruto cayó justo al lado del grupo.

—¡Fuaaaa! Eso fue difícil. Tuve que salir otra vez por la puerta trasera —dijo Naruto, lo que hizo que Kiba e Issei se apartaran de él rápidamente.

—Oh, Sasuke. Ya veo que despertaste —dijo Naruto, mirándolo.

—Llevo despierto desde que caímos, ¿recuerdas? —respondió Sasuke.

—Es que el gas gástrico que expulsaba la serpiente me dejó mareado —dijo Naruto.

Sasuke lo miró en silencio.

—Muy bien, Naruto. ¿Cuál es el plan? —preguntó Sasuke.

—Oh, es muy fácil —dijo Naruto con una sonrisa.

—¿¡Cómo!? ¡Si no sabemos ni a dónde ir! —se quejó Motohama.

Fu fu fu... Cuando estaba dentro de la serpiente, encontré un mapa. Habla de un monstruo muy letal, pero con un sabor exquisito —dijo Naruto sacando un viejo mapa.

—El monstruo vive en una zona alejada, resguardado por un grupo que lo cuida como a un dios y protegido por diez barreras de la verdad —explicó Naruto señalando el mapa.

—Además, a su alrededor hay colinas heladas y un bosque del caos —añadió.

—Y tenemos que cruzar este océano antes de poder llegar —concluyó Naruto.

—Muy bien. No haremos nada de eso. Agárrense, los llevaré en mi Susanoo —dijo Sasuke.

—¡Espera, Sasuke! —gritó Naruto, deteniéndolo por el hombro.

—¿Ahora qué? —preguntó Sasuke.

—Dice que si se usa mucho poder, eso alertará a las guardianas de la bestia, y harán que desaparezca de esta dimensión —dijo Naruto.

—¡¿Qué?! ¡¿Qué clase de tontería es esa?! ¿¡Llevar a la bestia que cuidan a otra dimensión!? —gritó Sasuke rechinando los dientes.

—Así es. Pero no te preocupes, aún podremos llegar. Solo hay que mantener el escándalo al mínimo —dijo Naruto con confianza.

—¿Y cómo cruzaremos esto? —preguntó Issei señalando el océano.

—Je je... ¿No les dije que esto sería un viaje de amigos? —dijo Naruto con una gran sonrisa.

Girando un poco su pie, hizo que una rama de árbol apareciera y tomara la forma de un barco.

—¡Arrr, chicos! ¡Vamos a atravesar este océano! —dijo Naruto poniéndose un parche en el ojo como pirata.

—Lo único que tienes de pirata es una extremidad perdida —dijo Sasuke, saltando dentro del barco.

—¡Lo que sea! Dijeron "guardianas", ¿no? ¡Seguro son bonitas! —dijeron Issei, Matsuda y Motohama, subiendo con más ganas.

—¿Nadie me va a agradecer? —dijo Naruto.

Kiba puso una mano en el hombro de Naruto y lo miró con una sonrisa.

Naruto lo miró con lágrimas en los ojos.

—Nadie te agradecerá. Fue tu culpa que estuviéramos aquí —dijo Kiba y subió al barco.

—Malditasea... —pensó Naruto, decayéndose un poco, pero subiendo igual al barco.

Sasuke observaba el océano mientras el barco avanzaba lentamente.
Naruto le había dicho que tenía mano de obra trabajando debajo del barco.

—¡Trabajen, malditos! —gritó un clon de Naruto empuñando un látigo, mientras veinte clones más remaban con enormes remos de madera.

—¡Ya no puedo más! Al menos déjame usar chakra para movernos más rápido. Llevamos horas aquí —se quejó uno de los clones.

El clon con el látigo lo azotó en la espalda sin piedad, y otro clon apareció instantáneamente para reemplazarlo.

—¡No quiero escuchar quejas! ¡Yo mando aquí! Y recuerden: son reemplazables. ¡Sigan remando! —gritó el clon con autoridad.

—¡Sí, señor! —respondieron todos los clones entre lágrimas.

Mientras tanto, Naruto pensó que era un buen momento para molestar a Sasuke.

—¡Buu! —gritó mientras empujaba a Sasuke del barco.

Lo malo fue que Sasuke cayó al agua y el barco era tan rápido que lo dejó atrás.

—¡Definitivamente te arrancaré el otro brazo por esto! —gritó Sasuke mientras se alejaba flotando.

—Uy... creo que aquí es donde nos separamos —pensó Naruto dramáticamente.

Por suerte para Sasuke (y mala suerte para Naruto), Kiba creó una espada tan larga desde la cubierta que Sasuke logró aferrarse a ella y regresar al barco.

—O-oye, Sasuke... qué bueno que volviste —dijo Naruto temblando al verlo.

—¡Oye, no te acerques con tu Chidori activado! —gritó asustado.

Se oyó un grito agudo desde dentro del barco, pero ninguno de los chicos quiso mirar.

Un momento después, Sasuke volvió empapado, cargando un Naruto medio chamuscado en el hombro.

—Voy a hablar con este tonto a solas. Ustedes avisen cuando lleguemos al bosque —ordenó Sasuke.

Los demás no refutaron y se alejaron.

Sasuke arrojó a Naruto contra la pared de una cabina.

—Tengo muchas preguntas —dijo con seriedad.

—Sí, sí, ya sé —respondió Naruto.

—¿Qué quieres saber?

—Todo —respondió Sasuke sin rodeos.

—Maldición... es mucho —se quejó Naruto.

Sasuke clavó una espada junto al rostro de Naruto, haciéndolo mirarla con nerviosismo.

—Pero por mi mejor amigo... lo que sea —suspiró Naruto.

—Primero llegué a Kyoto, en Japón, para abrir mi soñada tienda de ramen. Lo malo es que no funcionó. Descubrí que había yokais y que... casi me violan, así que decidí mudarme. Por cosas del destino, terminé en Kuoh. Allí sí abrí mi tienda de ramen, ¡y fue muy exitosa! —dijo Naruto.

—Eso es mentira —interrumpió Damanda desde la mente de Naruto.

—¡Cállate! —pensó Naruto con molestia.

—Como decía, ahí conocí a mis clientes habituales. Primero fue Issei, luego llegaron los demás. Incluso tuve un gato... pero me abandonó. Después descubrí que era una yokai llamada Kuroka. Un día, un sujeto llamado Sirzechs intentó matarme. Obviamente le gané, y luego... pasaron cosas —Naruto desvió la mirada—. Digamos que cometí una tontería con una chica llamada Serafall.

Sasuke lo miró fijamente, sin decir nada, aunque dudaba que Naruto llegara a ese extremo.

—También obtuve una nueva amiga. Bueno... más bien una hija.

—¿Hija? Entonces sí hiciste algo —dijo Sasuke, retrocediendo un poco.

—¡No! Es un pequeño zorro llamado Fu —aclaró Naruto.

—Ah... ya veo. Eres virgen —se burló Sasuke.

—¡Oye, eso ofende! —se quejó Naruto, aunque no lo desmintió.

—Un tiempo conocí a un tal Zairaorg. Fuimos a unas ruinas y conseguí otro compañero —dijo Naruto, mostrando una banda roja en su cabeza.

—Hola, humano —dijo la banda mientras brillaba.

—Este es Damanda, mi segundo compañero.

—Ya veo... Creo haber leído sobre ti. El tercer dragón, aparte del rojo y el blanco —comentó Sasuke.

—Así es. Qué ironía que tú tengas más información que mi portador —bufó Damanda.

—¡Cállate! —pensó Naruto. —Como sea, luego hubo un problema con Rias, la hermana de Sirzechs. Eso me obligó a abandonar mi hogar por un tiempo indefinido.

—Siento que me estás contando todo en desorden —dijo Sasuke, masajeándose las sienes.

—¿Algo más?

—Sí, tengo una hermana adoptiva: Asia Argento.

—Esto se vuelve cada vez más insoportable —refunfuñó Sasuke.

—Pero bueno, lo importante ahora es encontrar a Fu —dijo Naruto, cambiando el tema.

—Lo que me preocupa... eres tú —murmuró Sasuke.

Pero antes de seguir hablando, escucharon un grito:

—¡Tierra! —gritó Issei desde la cubierta.

Sasuke y Naruto salieron corriendo y vieron gigantescos árboles que parecían edificios.

—Esto será divertido —pensó Naruto, con una sonrisa.

—Esto será odioso —pensó Sasuke, frunciendo el ceño.

—Oh, vamos, Sasuke, sabes que esto será emocionante —dijo Naruto abrazándolo con su único brazo.

—Lo único bueno que sucederá será salir de aquí rápido —dijo Sasuke, saltando a tierra firme.

—¡Chicos, bajen! —gritó Naruto mientras también saltaba.

Los demás descendieron usando sus alas de demonio, haciéndolas desaparecer al tocar el suelo.

—Muy bien, ¡comencemos! —gritó Naruto mientras empezaba a correr con entusiasmo.

—¡Oye, no vayas tan rápido! —se quejaron Issei, Matsuda y Motohama. Kiba no dijo nada, pero se notaba que también se estaba agotando.

—Mejor los hubieras dejado en el barco —espetó Sasuke.

—Bueno, lo siento. ¡Pensé que como eran demonios correrían más rápido! —respondió Naruto.

—¡No puedo! —dijo Motohama, jadeando.

—¡Corre o te mataré! —gritó Sasuke, activando su Sharingan con una mirada asesina.

—¡Aaaah! —chilló Motohama, acelerando como si su vida dependiera de ello.

—Mis piernas... me duelen. ¿Cuánto tiempo llevamos corriendo? —preguntó Matsuda, agotado.

—No lo sé —dijo Naruto, deteniéndose en seco.

Sasuke también se detuvo y miró alrededor con atención, luego usó su Sharingan para detectar posibles ilusiones.

—¿Eh? ¿Para eso tienes tus "ojitos especiales"? Al final ni puedes ver una ilusión —se burló Naruto con una sonrisa.

Sasuke le dio un golpe tan fuerte en la cabeza que lo noqueó al instante.

—Ya veo… era una ilusión en la cabeza de Naruto —reflexionó Kiba.

—¿Qué? No, solo quería golpearlo —respondió Sasuke, encogiéndose de hombros.

—No tenemos pistas. Iré a buscar una salida —dijo Issei, desplegando sus alas y volando hacia lo alto de los árboles. Pero mientras más subía, más grandes parecían.

—¡¿Demonios?! —gritó, acelerando con desesperación.

—¡Lo logré! —gritó feliz al atravesar finalmente la copa de los árboles.

Pero su alegría duró poco: un rayo lo impactó de lleno.

—¡Ay, mami! —chilló Issei, cayendo de cabeza frente a los demás.

—Sí… creo que tampoco es buena idea eso —dijo Kiba, cruzando los brazos.

—Tal vez algo afecta nuestra perspectiva —teorizó Kiba.

De repente, el ambiente se distorsionó por completo, transformando a Kiba, Issei, Matsuda y Motohama en murciélagos. Sasuke se convirtió en un cuervo y Naruto en un zorro.

Naruto se sacudió la cabeza, todavía adolorido por el golpe.

—¡Jajajajaja! Ese diseño te queda muy bien, va contigo —rió Naruto al ver a Sasuke convertido en cuervo.

—¿Murciélagos? ¿En serio? Qué original —se quejó Matsuda.

—No te quejes, debe haber una razón —dijo Kiba con calma.

Sasuke observó sus alas detenidamente.

—Esto no parece una ilusión. Se ve y se siente demasiado real.

—Ya sé lo que pasó. En algún punto nos transformaron, y eso alteró nuestra percepción del camino. Pensamos que avanzamos mucho, pero en realidad no fue así —explicó Sasuke.

—Aunque salgamos de aquí, primero debemos averiguar cómo volver a la normalidad —dijo Kiba, preocupado.

—Lo más probable es que alguien esté haciendo esto —añadió Sasuke.

—¡Chicos, miren! —exclamó Issei, señalando el mapa con sus alas de murciélago—. Según esto, en el centro del bosque hay algo… parece una choza.

—Ya veo… ¿un mago? —sugirió Kiba.

—No lo sé, pero quien sea, ¡me las va a pagar! —gruñó Sasuke.

—¡Andando! —ordenó Sasuke, y todos comenzaron a volar tras él.

Un ruido estremecedor retumbó por el bosque.

—¿Un animal? —preguntó Matsuda, temblando.

—No, es mi estómago. Tengo hambre —respondió Naruto con voz grave.

—¡Sigan avanzando! —ordenó Sasuke.

—¡Pero no he comido ramen en todo el día! —dijo Naruto con lágrimas en los ojos.

—Shhh, silencio —susurró Sasuke al aterrizar frente a la ventana de la choza.

—¿Llegamos? —susurró Naruto, asomándose.

—Qué silencio… —murmuró Sasuke.

Dentro, había un hombre gordo revolviendo un gran caldero.

—Vaya, sentí cómo nuevos animalitos llegaron a la zona… perfectos para mi nuevo caldo —dijo el hombre con una risa escalofriante.

—Debemos ser sigilosos. Creo que podemos ganarle sin pelear —susurró Sasuke.

Gruñido... El estómago de Naruto volvió a rugir, esta vez con más fuerza.

—¡Vaya! Un zorro y un cuervo. Qué manjar —dijo el hombre, girándose con los ojos brillando.

—Ya que… —suspiró Sasuke, entrando velozmente.

—¿Eh? ¿Qué pasó? —preguntó Issei mientras todos se asomaban.

Adentro, Sasuke picoteaba la cabeza del hombre, ahora atado y sangrando.

—¿Listo para deshacer el hechizo? —preguntó Sasuke, amenazante.

—¡Sí, sí, por favor! Y dile a tu amigo que eso no es ramen —dijo el hombre, señalando el caldero.

—No lo es, porque aún no está listo —respondió Naruto, relamiéndose.

—¡Naruto, baja! —gritó Sasuke.

—Uy, qué humor… —se quejó Naruto.

—Mi esfera de cristal hace que todo en el bosque se transforme en animal. Así es más fácil cazarlos y comérselos —explicó el hombre.

—¡Oh! Esta piedra… —dijo Naruto, rompiéndola de un manotazo de su cola.

—¡No! ¡Mi esfera! —gritó el hombre entre lágrimas.

—Qué tipo tan raro. Vámonos —dijo Issei.

—¡Esperen, desátenme! ¡Aquí no hay comida! —rogó el hombre.

—Cómete a ti mismo, te alcanza para cinco meses —respondió Naruto, y todos salieron de la choza.

Ya fuera del bosque, divisaron el borde que daba paso a las colinas heladas.

—Vaya… sí que es interesante —dijo Kiba, observando una división perfecta entre el frío y el calor.

—Mira, Sasuke. Nieve-calor, nieve-calor, nieve-calor —bromeó Naruto mientras saltaba de un lado al otro… hasta que una bola de fuego lo impactó de lleno.

—Calor —dijo Sasuke con una sonrisa.

Los chicos comenzaron a caminar, y el clima cambió bruscamente.

—Uy… hace mucho frío —dijo Matsuda, temblando como gelatina abandonada en la nevera.

—No te quejes… eso nos pasa por seguir a Naruto —gruñó Motohama, soplándose las manos para calentarlas.

—¿Dijeron algo, chicos? —preguntó Naruto, con una sonrisa tan tenebrosa que hasta el hielo se derritió un poco.

—¡Nadaaa, jefe! —dijeron al unísono, rectos como estacas de miedo.

Issei y Kiba suspiraron con resignación.

—A pesar de todo, esto ha sido relativamente fácil… —murmuró Issei—. El dragón nos dijo que habría criaturas monstruosas… pero lo más cercano fue ese gordo con complejo de chef caníbal.

Mientras tanto, Sasuke iba al frente, en completo silencio.

Para él era obvio. Demasiado obvio.

Aquí había monstruos. Muchos. Y lo peor: los estaban rodeando poco a poco, como si fueran ingredientes para una olla gigante.

—Naruto —dijo Sasuke con seriedad.

—Sí, lo sé —respondió Naruto, su expresión cambiando a una mezcla de emoción y locura contenida.

—Esta vez… me toca encargarme a mí —dijo Naruto, haciendo crujir su cuello.

—Oye, Issei. ¿Puedes volver a mostrarme tu brazo? —preguntó Naruto con una sonrisa peligrosa.

—¿Eh? ¿Mi brazo? ¿Quieres ver mi equipo sagrado? —preguntó Issei, algo confundido.

—Así es —asintió Naruto, acercándose.

—¿Qué pasa, humano? ¿Quieres que me enfrente a los monstruos que nos rodean? —gruñó el guantelete con voz grave y amenazante.

—¿¡QUE HAY ENEMIGOS!? —gritó Issei, entrando en pánico.

—Sí, algo así —dijo Naruto… y sin previo aviso, le agarró la pierna.

—¡¿QUÉ DEMONIOS!? —gritó Issei al ser girado como si fuera un par de nunchakus vivos.

Naruto lo balanceó con fuerza, partiendo por la mitad a un oso gigante y pulverizando a dos lobos esqueléticos como si fueran figuras de papel maché.

Pero no se detuvo.

—¡Rasenshuriken de pervertido! —gritó Naruto, lanzando a Issei a una velocidad absurda.

El pobre Issei voló como meteorito hasta estrellarse contra un gólem de hilo gigante, y explotó en una nube de polvo y gemidos.

Naruto sonrió satisfecho.

—Te dije que yo me encargaba.

—Sí, sí… recoge tu cadáver y sigamos —bufó Sasuke.

—¿Mi qué? ¡Oh, cierto! Issei, buen trabajo —dijo Naruto recogiendo al pobre demonio malherido como si fuera una bolsa de compras que se le olvidó en la tienda.

—Creo que… ya no tengo frío —dijo Motohama, con un leve tic nervioso, siguiendo a sus "compañeros".

—¿Será que los monstruos nos matan… o que ellos lo harán antes? —pensó Kiba mientras los alcanzaba.

El camino se volvió más tranquilo. Después del espectáculo con Issei-nunchaku, los monstruos que aún quedaban decidieron que vivir era mejor opción.

La nieve comenzó a desaparecer, los picos helados se diluyeron, y el sendero los llevó a un bosque más pequeño, como si la misma historia tuviera pereza de dibujar tanto escenario.

—Cada vez que pasamos una zona… parece que llegamos más rápido al final —pensó Naruto, observando a lo lejos unas enormes barreras transparentes.

—Al fin volveré… a lo mío —dijo Sasuke, con expresión seria, mirando al horizonte como un samurái melancólico.

—¡Al fin podré volver a casa… a ver mi porn0! —gritó Issei desde la camilla improvisada que Naruto llevaba.

—¡ARRUINAS EL MOMENTO! —gritaron Naruto y Sasuke al unísono, dándole un zape combinado.

"muy bien, otro capitulo corto después de 10 mil años además corregido por chat gpt, a estas alturas me alegra que chat gpt me ayude a corregirlo ya que no tengo tiempo asi que si hay algunas cosas que debes en cuando no les parezcan diganme.

enserio yo pense que nadie leia esto hasta que un dia me llega un mensaje de un chico que hace visualizados, creo que es VK_uzumaki en youtube y pues, me entraron las ganas de subir otra parte, tal vez suba otra parte mas larga pero me tome tiempo, ya que tiempo es lo que menos tengo ,v"

"a si no te gusto me vale verga, toy algo oxidado tengame paciencia XD"