Capítulo 2
¿Cómo se puede luchar contra la soledad?
Sonriendo todo el tiempo le diría Rock Lee. Eso, además de dar quinientas vueltas al rededor de la Aldea parados de manos. La kunoichi suspiró, ya no tenía energías ni motivación para cumplir retos absurdos.
Ella ya no sonreía, solo se limitaba a mostrar sus dientes blanqueados con mentiras. Estaba siempre en modo automático. Era una sensación extraña. Una sensación de lo absurdo que la hacía sentir incómoda y a disgusto en todas partes.
Era difícil para ella asimilar su situación actual. Había muchos momentos en los que se quedaba a solas con sus pensamientos pero tenía esa extraña sensación de que nadie sería capaz de comprender la magnitud de su sufrimiento. No era cierto por supuesto, su desconfianza hacia el resto de las personas era algo sumamente irracional.
Tal vez se había confiado demasiado en su invisibilidad pues había pasado demasiado tiempo y, a excepción de Lee, parecía ser que su extraña actitud había logrado resaltar de alguna manera.
Especialmente cuando se acercaba el día de cumpleaños de su sensei, apenas tres meses después de su fallecimiento en la Guerra empezó a ponerse nerviosa, inquieta, su ansiedad solo se incrementaba a medida que la fecha de acercaba.
Era como un drama existencialista. Lee estaba emocionado pensando en hacer algo especial para conmemorar la maravillosa vida de su querido mentor, en cambio Tenten se esforzaba por evitar cualquier cosa que le recordara el tema.
No solo había sido suficiente con perder a Neji, de quién había estado enamorada perdidamente sino que también se le había sido arrebatado su maestro, quien además de todo era prácticamente el único padre que había conocido.
Había pasado muy poco tiempo, era demasiado pronto, no era suficiente. Su tristeza intensa y dolor emocional no había menguado ni un poco. De hecho parecía haber aumentado, lo sentía tan vivo como el primer día. Tenía tanta envidia de Rock Lee, él parecía estar en paz, en cambio ella estaba atrapada en un torbellino de nostalgia y añoranza constante. Sentía haber perdido su identidad y también su propósito en la vida.
La joven castaña había pensado que nadie notaría su ausencia; era una de las ventajas de no ser demasiado resaltante en un equipo conformado por genios en su campo, fácilmente podría pasar desapercibida.
No entendía de dónde había venido ese arrebato de ira que la motivó a echar a gritos a Ino de su casa cuando la rubia había ido a visitarla para preguntarle cómo estaba. Sabía que había actuado mal, una de las pocas personas que consideraba que podía entenderla era la Yamanaka, ella también sabía lo que era la pérdida. Pero Tenten estaba tan irracionalmente enojada que había perdido el control. Solo quería que la dejaran sola.
No pudo evadir las consecuencias de su comportamiento, además de que sus últimas misiones habían resultado en un estrepitoso fracaso. Posiblemente Kakashi Hatake se sentía un poco responsable por ella, después de todo había sido muy cercado a Gai-sensei y debido a ello tal vez sentía que debía hacer algo por ella. El Hokage le había pedido que asistiera a unas citas programadas con un terapeuta pero cuando ella simplemente había ignorado, la sugerencia se volvió una orden.
Ella intentó fingir y desviar la atención de su aflicción lo mejor que pudo pero falló sin ningún remedio. ¿Cómo se puede fingir estar bien cuando la realidad era que toda tu alma está rota?
Lo que había existido entre ella y Neji había sido un secreto, tenía intenciones de que así permaneciera. No quería compartir esa parte de su vida con nadie pues tenía muchos recuerdos que quería atesorar, esos recuerdos le pertenecían solo a ella.
¿Y qué más daba? Ya no importaba. Neji se había ido y ella volvía a estar sola, sin esperanza y sin saber nunca que tenía el futuro para ellos, si este hubiese existido.
Su historial de fracasos era conocido por el nuevo Hokage, así que cuando su rebeldía empezaba a salirse de control le hizo el ultimátum que tendría que suspenderla si no cooperaba.
Había decidido darle una última oportunidad, le asignaría una misión a largo plazo dentro de la Aldea que la mantendría ocupada y bajo su vigilancia. Tenten supuso que ya no confiaba en ella para encargarle misiones diplomáticas y su humor era demasiado errático como para tratar con personas así que supuso que su misión sería sobre recolección de suministros o algún trabajo aburrido que nadie quería hacer.
En el fondo supuso que se merecía el castigo, después de todo habían pasado varios meses desde que había empezado a caer en ese espiral de resabio que nadie soportaba, quizás solo Lee.
Tenten tenía razón, la violencia no necesariamente debía ser literal para que surtiera efecto y Kakashi Hatake siempre le había parecido alguien con quien se debía ir con cautela pero ella había tenido la osadía de ser insolente al desafiar sus órdenes.
Empezaba a darse cuenta que estaba llegando a su límite, ya no se reconocía a sí misma. Tal vez se estaba volviendo un poco loca pues esa sensación de peligro, de violencia, se le hacía deseable. Si, estaba perdiendo la cabeza o tal vez era la única manera de sentir que seguía viva.
Cuando Kakashi le explicó su misión experimentó la maravillosa sensación de haberse metido, por segunda vez en su vida en una situación que no podía controlar, era increíble y muy extraño ese sentimiento.
Tal vez estaba exagerando un poco el peligro implícito de la misión, después de todo no debería sentirse aliviada porque su misión fuese tener que encargarse de las necesidades básicas de uno de los prisioneros más peligrosos del Libro Bingo y que se le había asignado a ella solo porque nadie más quería encargarse.
Aparentemente no había sido un problema los últimos meses, ya que Sakura y Naruto se habían encargado de acompañar a Sasuke Uchiha mientras cumplía su sentencia en una celda de alta seguridad exclusiva solo para resguardarlo. Sin embargo ahora que el Uzumaki era una especie de embajador de las Fuerzas Aliadas Shinobi y, además, el futuro Hokage después de Kakashi Hatake debía empezar a prepararse para ello. Supuso que la aldea no quería que el rubio desperdiciara más de su tiempo con el Uchiha. Y podía estar de acuerdo con ello, Naruto tenía un gran potencial a desarrollar, ya había invertido demasiados de dos esfuerzos con su excompañero renegado, era el momento de ocuparse de si mismo.
El equipo siete junto con la comitiva encargada de organizar los siguientes exámenes Chunin iniciarían una gira para promocionar el primer gran evento del mundo ninja después de la Cuarta Guerra. El conflicto armado había dejado demasiada devastación en el mundo pero era momento de empezar a reunir los pedazos de las naciones para recuperar la normalidad de antaño.
En mira al futuro, Kakashi había dividido a los Once de la Hoja para ese propósito, algunos se irían como escoltas de Naruto y otros se quedarían en la Aldea para protegerla. Tenten supuso que al ser el miembro de los Once con menos confianza actualmente se le asignaría algún trabajo importante debido a su estatus pero no se imaginaba que sería precisamente el de niñera.
Se sintió un poco ofendida pues seguramente se lo había asignado por ser simplemente la única mujer disponible de los Once que quedaba. Sakura y Hinata se irían con la comitiva de Naruto e Ino estaba preparándose para encargarse de la División de Inteligencia ya que en un futuro no muy lejano iba a heredar el cargo de su padre.
Tenten supuso que su falta de nepotismo era lo que la tenía precisamente ahí. Aunque admitía que sus pensamientos negativos le ganaban a la racionalidad. Era bien sabido que de todos los miembros de su generación nadie más que ella tenía el mejor historial de saber relacionarse con personas que solían tener personalidades bastante extremas. Así que en el fondo admitía que, después de los miembros del equipo siete e Ino, seguramente ella era la mejor opción que le quedaba al Hokage para encargarle esa tarea que, después de todo, no carecía de importancia.
Antes solía llevarse bien con todos, de hecho, extrañamente había tenido una buena relación con absolutamente todos. Tenía un don natural para comprender los rasgos de personalidad de alguien y así poder adaptarse a ella para llevar una relación saludable.
Había logrado ganarse a Neji mucho antes que el Hyuga cambiara su comportamiento después de su enfrentamiento con Naruto en aquellos lejanos exámenes Chunin, y eso que en su primer año como Genin el chico tenía un temperamento realmente difícil, pésimo en realidad, mientras más lo pensaba más se admiraba de su propia paciencia en aquellos días; si pudo sobrevivir a sus compañeros de equipo, que habían sido los poseedores de las personalidades más arrolladoras que ella podía recordar, supuso que no sería difícil relacionarse con otra persona, si es que su habilidad (entre comillas) no se había quedado atrofiada junto con todo lo demás.
Tenten suspiró, esperaba recuperars algo de su confianza y así extraer de si la misma capacidad de adaptación a las personalidades que había mostrado en el pasado con las Bestias Verdes de la Hoja y el estoico Genio Hyuga, ese había sido uno de sus mayores logros, siendo así, ¿Qué tan difícil podía ser forzar un acercamiento con Sasuke Uchiha?
Aún así le resultaba muy violento tener que dar el primer paso. Le pidió al Hokage acceso al archivo del Uchiha para entrar en contexto. Una rápida investigación podría darle una idea sobre como acercarse al prisionero la primera vez. Si es que tenía algo de suerte.
La chica reflexionaba en que tal vez sería una buena distracción para ella enfocar la poca energía y motivación que le quedaba en una tarea que la alejara de su aislamiento social. Después de todo no es que tuviera que hacerse su amiga o algo parecido.
El Hokage le expresó que, a pesar de ser un prisionero el joven necesitaría que alguien le recordara que seguía siendo una persona con derechos y ese sería su trabajo ahora que sus amigos estarían ausentes. Tenten pensó que en cierta forma tenía razón.
Era bien sabido que el encarcelamiento del Uchiha era una formalidad para tener contento al Raikage, principalmente. Además de ser una farsa, Sasuke Uchiha estaba muy por encima en la escala de poder como para que alguien pudiera pensar que unos barrotes podían contenerlo.
En el fondo, le intrigaba un poco saber porqué el Uchiha había accedido a esa situación. Según ella sabía, el tipo nunca se había preocupado por nadie más que si mismo así que el hecho de que se estuviera prestando para que la Aldea de la Hoja quedara bien con la Aldea de la Nube se le hacía bastante curioso. Además, no tenía nada que hacer. En el fondo estaba agradecida por la tarea y la distracción de tener algo en que pensar más allá de su propia miseria.
Solo le bastó una mirada rápida para darse cuenta que el informe era demasiado genérico como para que hubiese algo personal, así que aprovechó la oportunidad y le preguntó al Hokage si sabía cuál era la comida preferida del Uchiha, así al menos tendría una excusa para aparecerse por allá sin que pareciera demasiado obligatorio.
El hombre de cabello plateado se quedó pensativo tanto rato que pensó que había olvidado que ella estaba allí; al final simplemente mencionó que al chico no le gustaban las cosas dulces. Proporcionó una información tan útil como la del informe y sinceramente Tenten se sentía demasiado avergonzada como para tener la osadía de preguntarle a Ino después de haberse comportado de manera tan grosera con ella; así que decidió por su cuenta que prepararía onigiris, a todos le gustaban, supuso.
La primera vez que llegó a la celda se quedó simplemente parada como una idiota sin atreverse a entrar. No tenía miedo, pocas veces había sentido miedo real en su vida así que no lograba determinar que la mantenía estática frente a los barrotes metálicos. Su repentino ataque de timidez no tenía sentido. Tal vez era porque hacía mucho tiempo que no se relacionaba con alguien nuevo.
No se sentía cómoda con ella misma, no lograba encontrar alguna manera de iniciar una conversación y la verdad era que no tenía ganas de hablar. No le importaba nada, no tenía interés en nada, no tenía nada que compartir.
Kakashi le había pedido que le atendiera con amabilidad para que el chico pudiera sentir que aún era un humano. Sin embargo había admitido que el Uchiha sería un aliado muy importante en el futuro de la Aldea de la Hoja, así que su intención secreta era demostrarle a su ex estudiante que había otras personas además de sus conocidos que habían apreciado su ayuda, quería que se sintiera bienvenido y que se reconciliara con su antiguo hogar. Pretendía que el Uchiha demostrara sus primeros pasos de reconciliación con ella, esa era la intención secundaria de su misión.
Aquella primera visita había sido bastante escueta, Tenten no sabía bien hasta donde tenía autoridad así que se limitó a averiguar si la dejarían entrar y así fue; como el chico tenía todas sus extremidades limitadas se limitó a darle los onigiris en la boca. Honestamente había sido bastante vergonzoso. Luego preguntaría si tenía permiso para desatarlo pues su misión sería bastante complicada si el chico debía permanecer amarrado todo el tiempo, se suponía que debería empezar a sentirse cómodo con otras personas fuera de su antiguo equipo.
Además, no era como si esa camisa de fuerza pudiera contenerlo, después de analizar el mecanismo supo que ella misma sería capaz de liberarse, así que el Uchiha se ganó un poco de su respeto por soportar aquello en silencio. Su incomodidad menguo un poco debido a ello.
La frecuencia de visitas sugeridas debía ser una vez por semana. Pensó que las siguientes veces que fuera debía llevar algo más además de comida, después de todo esa necesidad ya estaba cubierta así que preparó un pergamino con varios implementos básicos que pudiera utilizar.
Estaba pensando en improvisar un poco pues a veces estaba tan agotada que sus ideas eran un lío. Su nivel de energía y motivación estaba por los suelos, la llegada inminente del verano solo hacía que su tristeza fuera en aumento.
No era solo el calor insoportable sino que también se aproximaba una fecha que en otro tiempo había sido importante para ella pero que ahora era solo otro puñal clavado en una herida que seguía viva y sangrante.
Solo quería salir corriendo y escapar.
No sabía si su cordura seria capaz de soportar la llegada del cumpleaños de quién había sido su primer amor.
Había estado tan encerrada en su ensimismamiento que no se había percatado de cuánto tiempo llevaba de pie observando sin observar; pero en algún punto la inquietud del joven prisionero la devolvió a la realidad.
El pobre estaba derritiéndose en vida.
Ella misma había optado por una vestimenta que le permitía soportar la elevada sensación térmica de esa época. Sintió pena por el Uchiha y decidió ocuparse en aliviar su sufrimiento.
Ya era suficiente con el suyo propio, tal vez ayudar a otro fuese una buena manera de sanarse a sí misma.
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