Los personajes de H.P. no me pertenecen, yo solo los tomo prestados.
Capítulo 8
1.-
Son las 5:00 pm cuando llego a casa y estoy más que agotada. Lo único que deseo es tomar una ducha fría debido al calor que hace y dormir una siesta de al menos una hora antes de levantarme y ponerme a hacer la tarea.
El almuerzo con Dean fue un desastre; además de ser un torpe que come con las manos y se mancha toda la boca, también habla con la boca llena. Su conversación no giraba en torno a otra cosa que no fueran las épicas batallas de una serie llamada Dragon Ball Z.
De verdad quise darle una oportunidad cambiando de tema, preguntándole qué otras cosas le interesaban, pero, ¿pueden creer que ni siquiera le gusta la música? ¿Qué tipo de persona no disfruta de la música? Una anormal, por supuesto. Al menos me alegraba saber que a mi amiga Ginny le había ido mejor que a mí en el almuerzo, ya que Blaise la invitó a comer con él y, por lo que puedo intuir, parece que mi amiga no era la única que estaba enamorada en secreto. Ahora solo es cuestión de tiempo para que esos dos se conviertan en novios.
Abro la puerta de la casa, creyendo que estoy sola, ya que afuera no se encuentra ni el coche de mi madre ni el de Harry, pero unos ruidos que provienen de la cocina me hacen saber que hay alguien más aquí. Lo primero que pienso, además de asustarme, es que alguien ha entrado a robar, así que tomo un jarrón de la esquina que está al lado de la puerta. Camino sigilosamente hasta llegar a la puerta de la cocina y, cuando intento abrirla con mucho cuidado de no hacer ruido, esta se abre de repente y mi reacción es instantánea; le golpeo la cabeza al intruso con el jarrón y grito del susto...
—¿Harry? —el intruso no es otro que el novio de mi madre. Su frente está cubierta por una gruesa línea de sangre—. ¡Oh, Dios mío! ¿Qué he hecho?! Lo siento, pensé que eras un ladrón. Como no vi tu coche afuera ni el de mi madre, pensé que no había nadie, y luego escuché ruidos. —explico apresuradamente, sintiendo una gran culpa. Harry no dice nada al principio, solo se lamenta mientras se sostiene la frente.
—Se me descompuso el coche... Auch —dice, volviéndose a quejar—, y llamé a una grúa para que lo llevara a un taller... Auch, Auch, Auch...
—¿Pero qué estoy haciendo? —me digo a mí misma, mientras sigo escuchando a Harry quejarse. Espabilo y tomo su mano—. Ven —lo hago seguirme hasta la sala para que se siente en el sofá, luego me dirijo a la cocina para buscar papel absorbente y regreso hasta donde está Harry, que todavía se sostiene la cabeza con la mano. Le quito la mano de su frente y comienzo a limpiar la sangre. No es tan grave como parece. Al menos no necesita puntos de sutura; solo es cuestión de desinfectarlo y colocarle una curita. Y, cuando me dispongo a ir al baño de arriba para buscar lo que necesito, Harry me detiene, tomando mi mano.
—¿Qué? —le pregunto, porque me mira como si yo fuera otra persona. Y empiezo a aterrarme de que el golpe le haya causado algún daño interno y no me reconozca.
Harry no responde. Con su mano limpia, es decir, la que no está cubierta de sangre, toma las puntas de mi cabello... No el flequillo, sino la parte que roza mis senos. Mis pezones se erectan y un cosquilleo recorre mi entrepierna.
—Hermione, yo... —Harry dice, y se queda en silencio.
—¿Qué? —insisto, deseando que él me diga algo que me dé esperanza... aunque sé que está mal.
—Nada... Solo... Te queda bien ese corte de pelo. —él deja de tocar mi cabello y desvía la mirada hacia su mano ensangrentada—. ¿Me das un poco de papel para limpiarme? —me pide un trozo de papel.
—Claro, aquí tienes. —le ofrezco el rollo de papel, molesta porque esas no son las palabras que quería escuchar de él. Luego, me doy la vuelta, dejándolo solo para que él se las arregle con su herida, y me voy a llorar a mi habitación.
