El dolor de cabeza que tenía lo obligo a sostener su cabeza, pero su brazo derecho que intento mover para masajear su cabeza nunca llegó a hacerlo e intento usar el otro brazo, pero no consiguió su objetivo ya que ambos estaban inmóviles e irónicamente cómodos, acostumbrándose a la luz del nuevo día, trato de recordar que paso el día anterior, recordando poco a poco su día con los demonios y la advertencia de Olga, soltando un suspiro dejo que los recuerdos fluyeran poco a poco, pero aun así trato de cubrirse los ojos de la iluminación, cuando trato de levantar su mano izquierda sintió algo cómodo en sus manos, como si agarrara una almohada suave, podía decir con firmeza que no estaba soñando o somnoliento ya que podía sentir claramente lo suave que era.
Confundido y cegado por la luz comenzó a apretarlo suavemente y luego con fuerza, hasta que un grito se escuchó haciendo que se levantara, pero al tratar de levantarse se encontró con un enorme trasero encima de su cara, confundido volvió a recostarse viendo mejor su entorno, encontrándose con algo anormal y ridículamente cliché.
Encima suyo y mostrando su trasero estaba Rias aun durmiendo encima suyo, a su lado izquierdo estaba Sona la cual estaba sonrojada y avergonzada cubriéndose su cara con sus manos, ya que su mano izquierda estaba agarrando su trasero, la cosa suave que apretó como si fuera un peluche tenia ahora una marcha roja muy llamativa.
Ella no lo volteo a ver, pero sabía que estaba tratando de evitar mirarse, ya que el igualmente estaba desnudo, no había ninguna sabana o ropa que los cubriera, solo la desnudes en su máximo esplendor, más por parte de Rias que estaba durmiendo en una posición donde mostraba toda su gloria, Sona viendo ese detalle trato de alejar a Rias de Shiro, pero no lo consiguió debido a que algo obstruía su camino.
Aun confundido logro alejar su mano izquierda de la retaguardia de Sona que al sentir como se movía soltó grito avergonzado, rápidamente lo quito cuando grito para evitar más tensión, pero cuando trato de ver su mano derecha, no había nada, solo un espacio vacío de la cama donde su mano no sostenía nada, confundido trato de recordar que había pasado en ese momento que trato de levantarse, pero no consiguió nada, pero aun así recordaba que sus dos manos estaban sosteniendo algo suave y carnoso por lo que podía ver, aprovechando ese espacio vacío, voto a Rias a su lado derecho que estaba vacío sin importarle que girara en el proceso y mostrara más de su cuerpo.
Cuando se levantó vio la razón por la cual Rias no se podía mover cuando Sona la jalo, siendo en este caso su culpa, ya que su miembro estaba anteriormente entre sus pechos y aun estando duro evito que se separaran.
-iré a bañarme primero, no me molesten- sin decir nada más Shiro se levantó de la cama y fue al baño donde poco después entro Asia a la habitación, la ex monja al entrar en la habitación sintió un aroma a pescado y algo que no sabía diferenciar, eran tantos aromas acumulados en una habitación que la hizo marear y dar arcadas.
Cubriéndose la nariz corrió a la puerta de la terraza donde la abrió la puerta dejando que el aroma saliera, curiosamente Kuro salió debajo de la cama corriendo directamente a la alberca a tomar un poco de aire, Asia se mostró confundida de que el gato estuviera en la habitación, pero no le tomo importancia cuando noto a los dos demonios que mostraban abiertamente su cuerpo.
-ya es casi medio día, cuanto más piensan dormir- apretando los dientes molesta se giró para entrar al baño, pero Sona la detuvo –Shiro se está bañando- Asia se giró para ver a Sona entrecerrando los ojos al notar como su cuello y pecho tenían marcas de chupones, Girando la cabeza al segundo demonio de la habitación se encontró con Rias que de igual manera tenía las misma marcas, pero esta estaba cubierta por algo que hacia brillar su piel, era tan extraño y confuso para ella que solo entro al baño no importándole las palabras de Sona.
Soltando un suspiro cansada, Sona después de unos minutos de silencio trato de levantarse de la cama y buscar algo con que cubrirse, pero al poner el primer pie en el suelo cayo, se sorprendió que sus piernas temblaran cuando trato de levantarse. Sus piernas ahora luciendo como gelatinas no tuvo más opción que llamar a Tsubaki la cual entro en la habitación a gran velocidad como si esperara a que la llamaran, al entrar Tsubaki tenía la mirada baja y unas mejillas sonrojadas –Tsubaki me puedes ayudar, necesito algo con que cubrirme- obedeciendo a su rey, Tsubaki fue a su armario donde agarro una bata para cubrirse.
Una vez cubierta miro el baño que estaba siendo usado por Shiro, ella trato de decir algo, pero sus palabras no llegaron a salir escuchando como la regadera dejaba escapar el agua, cuando estaba a punto de abandonar la habitación e ir a la habitación de Tsubaki, la puerta del baño se abrió revelando a Shiro desnudo no importándole que lo vean, las dos chicas del clan Sitri lo vieron y sonrojaron, bajando la cabeza se encontraron con los pies descalzos de Shiro caminando en frente suyo.
Después de escuchar como abrían el armario Sona levanto la mirada, solo para encontrarse con Asia que tenía el cabello mojado, mirándola con más detalle vio que no solo su cabello estaba mojado, sino todo su cuerpo que ahora estaba desnudo, yendo al lado de Shiro agarro un cambio de ropa ignorando a los demonios mientras se vestían –parece que necesitas más ropa Shiro- Asia comento cuando Shiro no encontró una polera que ponerse, solo teniendo una chaqueta y un pantalón –sabes que no me importa mucho la ropa, pero supongo que debo buscar otro conjunto, no creo que mi ropa del día anterior este limpio-
-quieres que lave tu ropa Shiro- Asia ofreció con una sonrisa –no, no es necesario, yo puedo encargarme de eso, pero por el momento estaré así- Asia que tenía un vestido negro se giró en frente de Shiro mostrando su nuevo conjunto –que te parece, se lo quite a Mittelt antes de que se fuera, como me queda-
-te queda bien Asia, demasiado bien, pero vamos a comer, me siento muy cansado y hambriento- con una sonrisa reprimida, Asia miro a los dos demonios que se quedaron quietos –como no estarlo, anoche escuché muchos gritos e incluso pensé que las estabas matando ya que invocaban el nombre del Maou, no sé qué significa, pero parece importante para ellos- con un dedo señalo a Sona –ella fue la que más gritaba y pedía más-
-escuchaste- Sona hablo desde su lugar cerca de la puerta de su habitación con los ojos abiertos y labios temblorosos, Tsubaki que sabía a lo que se refería desvió la mirada.
-bueno, quería entrar y detener todo, pero esos dos pechos de vaca no me dejaron entrar y dijeron que era cosa de demonios, al final termine durmiendo con Koneko- como si le molestara la idea pateo el suelo –sabes que esto no me agrada Asia, el maldito contrato hace que en cada luna llena entremos en un frenesí extremo, no recuerdo nada después de que estuve analizando una línea ley-
-entiendo, no te culpo, pero… mejor vayamos a comer algo, me gustaría pasar un tiempo a solas contigo, no quiero recordar lo que escuche anoche- Asia agarrando la mano de Shiro comenzó a moverse fuera de la habitación dejando a los demonios a solas, Sona como si fuera un robot giro la cabeza a su Reyna –que cosa grite- apenas logro pronunciar esas palabras, antes de que sus ojos se salieran de su órbita, Tsubaki moviendo su cabeza en afirmación se giró para llevar a Sona al baño, pero Sona hacía difícil el trabajo al caminar lentamente –todos escucharon- Sona aun en negación espero y rezo a los Maou que no fuera verdad, pero Tsubaki que tenía la puerta abierta dejo entrar a Sona, tragando saliva Tsubaki abrió la boca –escuche como decían ambas, que los Maous me den fuerzas esta noche para soportar esta espada, por el poder de los demonios haz que me azote con mass…...-
-basta- Sona dando un grito entro al baño avergonzada de escuchar a su Reyna, a Sona no le importo caerse en el baño si eso significaba resguardar la poca dignidad que le quedaba, su grito, aunque más desesperado despertó a la pelirroja que al levantarse movió sus brazos adoloridos e hizo brillar su piel, confundida se giró para ver sus alrededores encontrándose con Tsubaki –buenos días Rias sama- Rias que la vio asintió con la cabeza, confundida de ver a Tsubaki –buenos días Tsubaki, que paso-
-luna llena Rias sama, caichou se está bañando, si usted desea acompañarla- Tsubaki ofreció a Rias que al ver su cuerpo sintió varios olores recorrer su nariz, era uno de esos días en los que no deseaba tener los sentidos mejorados, en vez de que el olor la asquearla como a Asia, este comenzó a excitarla, haciendo que involuntariamente se lamiera los labios sintiendo un sabor recorrer sus labios que aún estaba apegado a su boca, recomponiéndose en el acto se levantó avergonzada apenas cubriendo su cuerpo con sus manos aun cuando todos ya la habían visto, pero de igual manera cayó al suelo, siendo sujetada por Tsubaki –déjeme ayudarla- agarrando a Rias, Tsubaki la metió al baño mientras veía como Rias tenía los pies temblorosos.
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Shiro mareado camino por los pasillos de la mansión encontrándose molesto de que la casa fuera tan grande, soltando un suspiro se apoyó mejor en Asia que felizmente sonrió –Shiro puedo preguntar por qué tus piernas tiemblan- Shiro recordando lo que hizo suspiro, las imágenes de la noche anterior llegando a su mente –en verdad quieres saber- Asia que lo miraba asintió apretando su agarre con mas fuerza.
-bueno, tu sabes que los humanos tenemos huesos y carne que soportan un límite especifico, como en los entrenamientos, tu ya puedes correr fácilmente quince kilómetros sin cansarte, pero los demonios nacen con cuerpos más fuertes, podríamos decir que una rama es el hueso humano y un tronco es el hueso de un demonio, me refiero más a su dureza y resistencia, con mi hechicería puedo cambiar esa rama por un tronco, la dureza de un demonio es superior a la humana aun cuando es mejorada por la magia-
-Shiro, a que te refieres, no te entiendo- tragando saliva Shiro miro los cuartos abiertos de los demás demonios sintiendo un nudo en el estómago –me refiero que Sona y Rias me dieron fuertes sentones que me rompieron las piernas, tu sabes a lo que me refiero, la primera vez que sucedió mis huesos quedaron destruidos, no podía curarlos o reforzarlos ya que ese lugar al que fui enviado con los dos demonios, toda mi magia fue negada, pero parece que ahora gane algo de resistencia como si me adaptara poco a poco al daño que recibe mi cuerpo, eso incluye mi recuerdos- al terminar sus palabras dio un paso adelante cayendo al suelo, Asia se había quedado atrás en completo shock dejando que su apoyo se fuera y el cayera de rodillas.
Sabiendo que pasaba por la cabeza de Asia, suspiro comenzó reforzando su cuerpo para levantarse del suelo aun con las pocas reservas de mana que tenía, supuso que toda su magia desapareció en la noche de luna llena al dormir con los dos demonios, por alguna razón, la transferencia de mana no estaba funcionando para regenerar sus reservas, tal vez se debió a que el grial lo absorbía o talvez fue por el servant atado a Olga, aun cuando no podía sentir realmente al servant podía ver como sus reservas disminuían y aumentaban en la noche que estuvo con los dos demonios.
-Shiro, te gustan los demonios- Asia hablo con la mirada baja después de unos minutos de silencio, Shiro que la escucho sonrió divertido –tú ya conoces la respuesta, pero a diferencia de los demonios que yo conocía, estos imitan tan bien a los humanos que a veces me hace confundir, antes llamaba a Akeno y Koneko demonios, no me importaba aprenderme sus nombres, pero como todo humano idiota logre adaptarme a su presencia y tomarles cierto cariño-
-¿te gustan?-
-la palabra no sería un gustar, es como el amor que sientes hacia una mascota, como tu amor por Kuro- Asia levanto la mirada y dando un salto, dio una patada recargada de mana con toda su fuerza a la cara de Shiro derrumbándolo en el suelo –maldito idiota, acaso no entiendes, me siento celosa, como quieres que me sienta al ver como el chico que me robo el corazón, se esté acostando con dos putas de gran belleza, incluso yo puedo admitir que son más hermosas que yo, por eso me duele que incluso ahora te refieras a ellas por su nombre o incluso que no te moleste que estés durmiendo con ellas, recuerdas lo enojado que estabas con Olga por lo que hizo y ahora tu estas aquí disfrutando del placer que te ofrecen sus cuerpos-
Apretando los puños y más molesto salto encima de Shiro que no se molestó en pararse, comenzando a golpearle la cara a la vez que dejaba caer sus lágrimas, cada golpe que lanzaba Asia destrozaba la piel y dejaba que sus puños se llenaran de sangre –tonto, acaso no entiendes, incluso ahora con mis nudillos rotos, el dolor de mi corazón es mayor-
Con los nidillos sangrantes de Asia, ella continúo golpeando sin parar hasta que Shiro entendiera a puro golpes sus verdaderos sentimientos –Asia, tanto te duele ver me así-
¡IMBÉCIL!
Sosteniendo los puños de Asia, Shiro abrió sus brazos evitando que continuará golpeándolo ya que los puños de Asia dejaban ver sus huesos, pero no conto que Asia usara su cabeza, golpeando como si fuera una loca, el vestido que traía pronto comenzó a mancharse de rojo, pero el negro ocultaba ese detalle.
-basta Asia- Shiro hablo, pero, aun así, Asia continúo golpeando con su cabeza comenzando a formarse una marca morada en la frente, dando un suspiro y mordiéndose la lengua le dio un abrazo, dejando que sus brazos quedaran libres, Asia molesta uso sus manos rotas para arañar su pecho desnudo y a la vez que mordía su oreja hasta arrancársela, pero toda ira y dolor desaparecieron rápidamente cuando Shiro le susurro algo al oído y dejaba que los fuertes brazos de Shiro acariciaran su espalda.
Los ojos de Asia se abrieron y las lágrimas dejaron de caer, con sus manos bañadas en sangre logro notar el daño que se hacía a sí misma, dando una sonrisa triste Shiro lamio la sangre de sus dedos de Asia, logrando curar sus heridas e incluso el moretón de su frente, aun cuando Asia se mantenía en silencio por las palabras pronunciadas.
-Shiro, acaso tu-
-creo que el tiempo que pasamos juntos me hizo verte más como una hermanita pequeña que no necesita de mí, pero parece que tu no piensas como yo, tú sabes que yo no soy bueno con mis sentimientos, la verdad es que solo pienso en matar-
-lo sé-
-no estoy retrocediendo en mi propuesta, es solo que no me gustaría verte triste- Asia dando una sonrisa le devolvió el abrazo –no dudes que mis sentimientos son falsos, además que, si tu no quieres verme triste, solo tienes que estar a mi lado, tú me haces feliz tonto-
-entonces aceptas- Asia al escuchar le dio su respuesta con un beso, ignorando las miradas de los demonios que los miraban, ocultos de la vista de los dos exorcistas que se daban un beso, Shiro aun confuso y nervioso hablo –aceptarías a esta máquina de matar como tu novio- Asia al escucharlo sonrió divertida y asintió –claro que me gustaría tonto-
-seguirás insultándome- con un tono más tranquilo y divertido Shiro comento, pero Asia estaba diciendo la verdad –necesitaste que yo te golpeara muchas veces antes de que tu entendieras lo que siento por ti, pero al menos puedo decir que eres mi tonto-
Dando una sonrisa amorosa, ambos chocaron frentes y sonrieron emocionados, por razones que Shiro desconocía, la sonrisa que mostraba ahora era algo que había olvidado como hacer, era una felicidad que antes no había mostrado.
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La hora del almuerzo podía ser considerado uno de los momentos más importantes de una familia, ya que todos se reunían en armonía y felicidad para convivir con sus seres amados, pero para este grupo que se hacía pasar como una familia, fue algo más difícil de hacer.
Issei, el pervertido de la ciudad de Kuoh tenía la mirada en blanco y los puños apretados en mucha ira, su estado había mejorado considerablemente con ayuda de una lagrima de fénix que Rias tenía en caso de emergencia, pero, aun así, su condición era delicada después de recibir la lagrima de fénix, ya que solo curo parcialmente su cuerpo.
Por alguna razón que el desconocía, no recordaba nada desde el día que vio a Asia desnuda siendo abrazado por Akeno, no entendía como era que había estado dormido por un mes y medio, sin sentir hambre o sentir sus necesidades básicas.
Era tan confuso que aún no podía entender cómo fue que su amada Rias, diosa de la belleza, Reyna de sus sueños húmedos, estaba casada con el bastardo que la humillo y golpeo, aún más doloroso fue ver como la persona que más odiaba estaba en la cabeza de una mesa de gran tamaño con Rias sentada en su regazo, la cual trataba de alimentar a Shiro con una cuchara.
-Issei tómalo con calma, enojarte dañara tu corazón y no podrás mejorar rápido- Akeno que estaba a su lado hablo divertida, ver el rostro sonrojado de Sona hizo que su mal día se transformara en un buen día –pero, mira a ese bastardo, como se atreve a rechazar tal regalo del cielo- Akeno cubriendo su boca sonrió divertida –bueno, talvez se deba a que ya comió mucho de ella- Issei confundido no entendió a lo que se refería, causando más gracia a Akeno.
-vamos di ah- Rias estaba tratando de darle de comer a Shiro el cual estaba mirando el desayuno en frente suyo, por alguna razón Akeno había preparado un desayuno combinado con Salmon, huevo, horchata, chocolate, maca y ginseng, mirando a su lado estaba Asia comiendo su desayuno con ira, la forma de mascar su comida demostraba la frustración que sentía, mirando a Rias que lucía sonriente y satisfecha suspiro –Gremory, puedes ir a tu asiento, trato de comer- con una mano trato de botar a Rias de su regazo, pero esta lo abrazo del cuello con una sonrisa –vamos Shiro, no tienes por qué ser tan duro conmigo- con un tono juguetón Rias comenzó a mover su dedo sobre su abdomen bajando poco a poco a su parte inferior, todo a la vista de los demás que se congelaron por su audaz acción.
-Rias, será mejor que te calmes y comas tu desayuno- Sona desde el lado derecho hablo fuerte y claro llamando la atención de todos, sus mejillas sonrojadas hacían poco para ocultar su vergüenza, pero trato de ayudar a su (esposo) de su amiga que lucía muy pegajosa. Rias no dándole importancia siguió en su posición, moviendo sus caderas para tener una mejor comodidad en su nuevo asiento, pero Shiro ya estaba cansado de sus coqueteos, así que la sostuvo de la cintura para la sorpresa de Rias que pensó en que Shiro la empujaría a la mesa y él le daría a probar de su espada, siendo vista por todos en la mesa, esa idea cruzo su mente en un instante y se sonrojo teniendo un leve jadeo de emoción.
Pero su sueño fue reemplazado por un fuerte dolor de cabeza, ya que Shiro le había hecho un súplex alemán, la falda que usaba de la academia Kuoh dejo ver las bragas transparentes de Rias e irónicamente Issei comenzó a gritar de emoción, pero para Shiro que estaba cansado del mocoso hizo una señal con la cabeza para que Asia sacara su pistola y apuntara a Issei.
Issei se congelo y quedo callado abruptamente cuando Asia tenía su mirada molesta fija en él, malinterpretándolo desvió su mirada a su comida, pensando que a Asia no le gustaba que el mirara a Rias, una idea estúpida que llego a tener antes cuando la vio desnuda en el baño y para su pesar, su memoria le jugo un mal truco pensando que Asia estaba enamorada de él y que ella actuaba de forma posesiva, a él no le importaba que Asia fuera así con él, pero sabía que tendría que hablar con ella porque él quería ser el rey del harén.
(hago un tipo de NTR Issei drogado pensando que Asia lo amaba fue a su cuarto para poner en claro sus sentimientos, solo para ver a Asia besando a Shiro o algo más, decidan fast)
Con Rias tumbada en el suelo, Shiro volvió a la mesa con un suspiro cansado, agarrando su chocolate con leche, lo saboreo esperando sentir el sabor agradable que recordaba, pero para su sorpresa el sabor algo diferente, confundido miro a Akeno que estaba ruborizada, pero nada más, no gustándole lo dejo a un lado concentrándose con todo el resto de su desayuno.
-Shiro, no has pensado en ir a la academia Kuoh- Sona comento una curiosa idea que pasaba su mente, ella si bien no era más miembro del concejo estudiantil, quería saber porque Shiro no iba a la academia ya que el lucia muy joven –no me interesa- una respuesta fría hizo que todos en la mesa sintieran un escalofrió recorrer su espalda, pero no le dio mayor importancia.
-pero es parte de tu educación y…-
-Sona, no entiendo tu motivo para que yo vaya a la escuela, soy un siervo de dios y eso todo, mi vida le pertenece a la iglesia, soy un arma que luchara con el enemigo de la humanidad, tu eres un enemigo, si bien estamos en esta condición, no tengo porque molestarme en ir a la escuela, solo los que tienen una vida normal tienen permitido asistir a la escuela-
-ya veo, puedo saber porque te consideras un arma- Shiro dejando los cubiertos en su plato se giró para verla a los ojos –porque lo único que se hacer, es matar y matar- Sona se congelo al ver como esos ojos mostraban un vacío sin emociones, las palabras matar la hundieron en su asiento, dejando que su estómago se sintiera vacío.
-bueno Shiro, ya va siendo hora de que vaya a la academia, estas seguro que no necesitaras mi ayuda- Asia dando un salto en su asiento miro a Shiro a los ojos –no, diviértete en la escuela yo tengo asuntos que resolver, nos veremos en la noche-
-otra vez te iras sin decir nada- Rias que se había recompuesto se paró del suelo, su mirada amable fue cambiada a una de dolor –no tengo intención de convivir con ustedes, además que tengo asuntos más importantes que hacer-
-pensé que al menos hoy podríamos pasar el día juntos- Rias comento con la cabeza baja, Rias se sintió herida de que su noche de pasión no significaran nada para él, cuando anoche el mismo le gritaba que la amaba –si te sientes sola- Shiro que caminaba a la salida se paró en seco girando la cabeza para verla, Rias al escuchar su voz sonrió, levantando su rostro con una sonrisa feliz, esperanzada de que la llevara a su actividad del día, pero –vuelve a la academia Kuoh, no tengo porque escuchar tu lastima- con una sonrisa divertida miro a Akeno, quien extendió la mano, Rias al escuchar su respuesta se congelo, su mente había planeado un día maravilloso que para pasar juntos, pero no se esperó esa respuesta tan fría, más cuando se acercó a su amiga –aquí está todo marcado, hay algunos pocos que necesitaras ir conmigo o con Rias, pero los demás no supondrán un problema-
-bien hecho Akeno- algo dentro de Shiro hizo que su mano se moviera a la barbilla de Akeno para acariciarla como si fuera una mascota, la acción sorprendió a Issei que aún no se podía creer que Rias fuera rechazada –gracias maestro- la sala quedo en completo silencio, solo roto por el sonido de metal doblado, siendo Asia quien apretaba los tenedores con fuerza –bueno Shiro, será mejor que te comportes- Asia saliendo de la sala molesta se fue a la academia en solitario.
Shiro logrando que esa sensación desapareciera agarro la hoja y se fue del lugar dejándolo en un silencio incomodo, Akeno que se sentía extrañamente complacido giro la cabeza en dirección de Rias, pero este mostro una mirada vacía –bueno, debemos apresurarnos si queremos llegar rápido a la academia, Rias por favor te encargas de limpiar- nerviosamente agarro su bolso con todos los demás que iban a la academia Kuoh dejando a Rias a solas con Issei.
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Habiendo llegado medio día, Rias había preparado un almuerzo simple con ayuda de un tutorial en internet, debido a que casi todas estaban en la academia Kuoh, solo tuvo que preparar comida para tres personas, Kiba por una razón que aún no comprendía decidió mantenerse alejado de ella y de la casa, cuando pregunto la razón por la cual se alejaba de ella, menciono que se sentía traicionado por sus acciones.
Aunque ella trato de reparar su vínculo, no tuvo buenos resultados, ahora podía comprender que ser un demonio era algo más difícil que vivir en una mansión, ella a pesar de sus más grandes esfuerzos, no podía acostumbrarse a la vida de un humano, una vida siempre cambiante con resultados que no podía manipular o dirigir, uno de esos destinos fue Kiba que se alejaba poco a poco más de ella, haciendo que temiera por su vida, a diferencia de Akeno y Koneko, Kiba a un podía ser considerado como demonio callejero si el la abandonaba, cosa que no podría solucionar ya que no era su territorio.
Con una sonrisa fingida trato de no alertar a Issei, su peón que aún estaba obsesionado con los pechos a pesar de todo, era algo extraño y calmante ver a su peón pervertido tratar de ver sus pechos sin que lo notara, no siendo nada sutil en su acción –te gusto la comida Issei- Rias comento con una sonrisa, posicionada en el centro de la mesa, el único comento del día en el cual ella podría estar al frente.
-estuvo muy delicioso presidenta- con una gran sonrisa en su rostro, ella no podía evitar que lo abrazara, sintiéndose feliz al ser adorada –gracias Issei, tus palabras me ponen muy feliz- Issei al sentir sus pechos sonrió como todo un degenerado antes de que Rias se alejara –disculpe presidenta, pero la comida que está ahí, para quien es- Rias se congelo al ver el puesto vacío donde un plato de comida estaba servido –ese lugar, bueno, pensé que si Shiro volvía, le debía esperar con un plato de comida, no crees- con la mirada baja fue a su lugar a continuar comiendo su comida.
-presidenta, que pasa, porque esta tan triste, acaso es por culpa de ese idiota-
-no le digas así Issei-
-presidenta, acaso no lo ve, el solo la está usando, no sé qué paso el día de la boda, pero sé que ese imbécil solo se aprovecha de usted, mire como la uso en la mañana y ahora usted se preocupara por ese imbécil que no la respeta, si necesita ayuda puede decirme-
-Issei, no es tan fácil hacerlo que decirlo-
-tranquila presidenta, yo siempre estaré con usted- con una sonrisa triste y algo molesta Rias se giró para verlo –dices eso, pero no puedes ni defenderte, acaso crees que con simples palabras podrías cambiar el mundo, talvez en otra realidad tú me hubieras rescatado y yo me habría enamorado de ti por esa acción- Issei trago saliva sintiéndose incompetente al ver que todas sus palabras eran la verdad, no podía defenderse ni así mismo, sus palabras no valían nada.
-cuando me mude al mundo humano para estar con mi esposo- soltando una carcajada sonrió feliz –aun es difícil para mí llamarlo así, pero la verdad es que pensé que me trataría como un objeto, para saciar su sed de placer, pensé muchas cosas que me podría pasar, pero no pasó nada, el día que comenzamos a vivir juntos trate de sonreír y evitar problemas con el infierno, pero no sucedió nada, el me ignoro y no le importo que estuviera ahí mostrando mi cuerpo, debo admitir que eso me atrajo de cierta manera, él era la única persona que no me veía como algo sexual, sino como un ser inferior en sus palabras, es algo difícil de explicar, pero me gusto que me tratara como una persona débil que como un objeto-
-presidenta usted no es débil de hecho es muy fuerte- Issei trato de reconfortar a Rias, pero lo único que se gano fue una mirada fría por parte de Rias –Issei, no lo vez, soy débil y patética, no tuve oportunidad de vencer a Raiser o a Shiro, siempre considere a los humanos como seres débiles, pero esos seres débiles me mostraron que yo soy el débil- tragando saliva apretó los puños mirando a Issei con ira –acaso piensas que yo necesito ser rescatada siempre, no necesito que alguien me rescate, soy un demonio de clase alta-
Issei algo temeroso trato de retroceder, pero sus piernas débiles evitaron que sucediera, inoportunamente cayó al suelo donde comenzó arrastrarse –dices que soy fuerte, pero soy muy débil y nadie me lo dijo, tantos años me llenaron la cabeza de mentiras con un título estúpido, todo mi mundo cambio, desde la boda hasta el día hoy, todo cambio, de nada me sirve que me glorifiques-
-presidenta, debe calmarse-
-porque sigues dándome tu apoyo, cuando no sirve de nada, tu Longinus no puede hacer nada, si hubieras visto lo que yo vi ese día, tu entenderías-
-entender, que debo entender-
-que eres débil, Shiro me mostro la verdad ese día, donde yo caí desesperada y triste, el día que ocurrió esa batalla tú estabas moribundo después de unos golpes, estaba sola y quería salvar a Koneko, pero al final yo fui la salvada-
-ese día Koneko murió, no podía hacer nada más que mirar, pero Shiro la salvo y la curo, siempre estaré agradecida por ello, aun así, después de tanta lucha el gano, gano donde yo perdí- apretando sus puños camino hasta la entrada de la sala –siento aprecio, gratitud o talvez es amor, pero la verdad es que siento atraída por él, porque es el único que me deja ver la verdad, no me dice mentiras y siempre me trata como a una persona normal, como siempre quise que me trataran, supongo que ser su esposa hace que mi lado demoniaco haga que me comporte como una niña tonta-
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La noche había llegado y Shiro se encontraba volviendo a la mansión en la cual vivía, era tan extraño caminar varias cuadras hasta la entrada de su ahora casa, siempre estaba acostumbrado a las abadías e iglesias, pero simplemente esa mansión era más grande.
Después de encargarse de las líneas ley más cercanas salto la pared de la mansión, evitando ser visto obviamente, ya que muchos al verlo pensarían que es un delincuente, era gracioso verse así mismo como un simple delincuente cuando su historial criminal era más extenso, mientras se acercaba por la extensa pradera a su casa, sintió una extraña sensación que lo alerto de un visitante no deseado.
Entrecerrando los ojos pensó que podría ser los Maous que venían a ver a sus hermanas, pero podía sentir que la sensación que mostraban ellos no era igual, curioso de que más demonios estuvieran en la mansión se acercó tranquilamente hasta que llego a la entrada, donde una sonriente Akeno abrió la puerta –bienvenido maestro, quiere tomar un baño, quiere comer o talvez a mí- con la mirada en blanco camino al lado de Akeno ignorando su pregunta, solo para encontrarse con varias cabezas rubias –Shiro- Asia que estaba en los sillones sentados con los rubios saludo animadamente.
-estoy en casa Asia- esas palabras golpearon a Asia con mucha fuerza, talvez fue porque leyó los mangas de Rias o talvez la forma en que lo dijo, pero esa sensación de felicidad hizo que casi cayera desmayada –buenas noches querido- Rias por otro lado hablo cariñosamente al lado de Asia, pero Shiro solo asintió a su saludo –puedo preguntar que hacen estos demonios aquí- Shiro camino en frente de los demonios de la familia Phoenix quienes tenían miradas furiosas y llenas de odio.
-que le hiciste a mi hermano- un rubio que supuso que era su hijo hablo entre diente, escupiendo veneno con cada palabra.
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Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.
