Después de una cita muy extraña en sus palabras, Shiro ahora iba en dirección de los puntos fijos de las líneas ley donde el flujo de mana corría como el agua, con ropa recién comprada fueron a cada punto acordado y contemplando la hechicería que se usaría en las líneas ley, según Olga podría ser una carta de triunfo si las cosas se salían de control en la ciudad, ambos sabían que la mala suerte era una amante vengativa.

El día había pasado muy rápido, Akeno se mostró callada y con una mirada sombría en todo momento, no dijo nada desde que él le pregunto sobre su pasado, de cierta manera el silencio era muy agradable, para ser sinceros, aun con sus años como ejecutor y cuidador de niños huérfanos, nunca llego realmente a interactuar con mujeres fuera de la iglesia.

Incluso dentro de las abadías, las mujeres eran más calladas y motivadas cuando él las salvaba de algún ritual tántrico o si eran un sacrificio, demostrando agradecimiento de formas extrañas que siempre ignoro, pero el momento se estaba tornando algo confuso por no saber cómo abordar la actitud de Akeno, había decidido cambiar y ser mejor que esos magus, pero como podía arreglar un problema si no sabía cómo arreglarlo.

Mientras el sol se ocultaba y llegaban a la última caverna donde yacía la línea ley, Akeno que caminaba detrás suyo llego a caminar a su lado, Shiro con una ceja levantada desvió su mirada al escuchar los pasos de Akeno acercándose, encontrándose con la mirada en conflicto de Akeno que se mordía levemente el labio como si quisiera decir algo, pero decidido a romper el conflicto de sus pensamientos cambio de tema a uno mas curioso.

-dime Akeno, porqué tú y Gremory nos estaban espiando cuando dormí con Asia- las palabras de Shiro congelaron a Akeno que tenía la mirada asustada por la repentina pregunta, incluso ella no sabía que Rias estaba en esa habitación –no sé de qué hablas- Akeno desvió la mirada y no dijo nada mientras tenía su cara sonrojada, suspirando Shiro se detuvo y se giró para encarar a Akeno que se paró en frente suyo –soy un ejecutor, entrenado para matar, crees que tú y Gremory pasaron desapercibidas, para serte sincero no saben ni esconderse en la oscuridad a pesar de ser demonios, además de ruidosas, puedo saber que estabas haciendo-

Tragando saliva, Akeno desvió la mirada avergonzada de admitir lo que estaba haciendo, su lado pervertido no fue una acción voluntaria, sino un pequeño deseo que nació cuando se convirtió en demonio al igual que su mitad caído que le gritaba por placer, pero eso también llevo a otra pregunta –dime Akeno, cuanto escuchaste de mi conversación con Asia- Akeno no quería ver a Shiro y mantuvo la vista desviada hasta que una mano sujeto la barbilla de Akeno, haciendo que esta se girara para encontrarse con los ojos de Shiro, ella trato de cerrar sus ojos, pero fue tarde cuando sus ojos se encontraron con los de Shiro.

-parece que escuchaste todo, no sé si los demonios son curiosos o simplemente metiches, te pediré que no digas nada y te mantengas callada, puedes considerarlo como una orden de tu rey- soltando la barbilla de Akeno, Shiro volvió en su camino a la última línea ley. Akeno que se mantenía algo alejada volvió a correr para estar a su lado.

Esta vez, Akeno hablo –puedes contarme lo que te paso- Shiro solo se giró levemente para verla y luego volvió su mirada al camino en frente –no, tu no debiste escuchar esa conversación, solo se lo conté a Asia porque confió en ella- Akeno entrecerró los ojos y asintió, pero un orgullo dentro de ella impedía que se rindiera –puedes confiar en mí, yo soy tu Reyna y obedeceré todo lo que me pidas- girándose Shiro sujeto la mano de Akeno hasta que llegaron a estar a unos centímetros del uno del otro.

-si te pidiera que me des tu cuerpo lo arias- con ojos analíticos analizo la expresión de Akeno que paso de la sorpresa a la confusión –dudas, tu supuesta devoción es tan falsa como la nobleza de los demonios, simplemente se creen la gran cosa, pero al final no valen nada- agarrando la mano de Akeno, activo el teletransportador que los llevo a otra caverna abundante en mana, tan perdida en sus pensamientos estaba Akeno que no noto el final de su camino.

-bueno, este es el último, después no te molestare más- las palabras de Shiro solo eran un anuncio de que ya no necesitaría su ayuda después de ese día, pero para Akeno que escucho sus palabras, se sintió incomoda y nerviosa, ya que para ella escuchar que no la molestaría más, significaba que la botaría o dejaría a un lado como a Koneko, la cual solo actuaba como una humana normal, incluso ella había olvidado las reuniones que siempre celebraba con Rias cuando aún tenían el club de lo oculto.

Akeno realmente extrañaba los momentos donde podía sentirse útil y normal, sin problemas con la magia, solo ella y Rias preocupándose de los callejeros, donde su mayor conflicto era sobre sus clientes o humanos a quienes ayudaba a formar un contrato.

Bajando la cabeza, Akeno se arrodillo en el frio suelo, un reflejo de su pasado como sacerdotisa, habían estado pasando por tanto que se le había olvidado ir a visitar el templo en el cual vivía, sin embargo, vivir en el templo solo era un castigo para sí misma que se odiaba con todo su corazón, odiaba ser un mestizo, odiaba a su padre que la abandono a ella y a su madre cuando más las necesitaba, odiaba sentirse impotente.

Levantando la mirada miro fijamente a Shiro el cual tenía una calma extraña, ella había escuchado casi toda la conversación que tubo Shiro antes de que Asia saltara sobre Shiro como una bestia salvaje, confusa solo quería saber cómo fue que supero su trauma o si llego a vengar a los que lo torturaron de niño.

Por el tono de Shiro, él se sentía devastado de convertirse en alguien similar a sus torturadores cuando lo escucho llorar, siendo de cierta manera similar a su problema, solo que ella perdió a su madre y padre esa noche nevada, solo un pequeño trauma comparado por lo que tuvo que pasar, si ella quería respuestas, tendría que dar algo a cambio o eso esperaba.

-no me gusta hablar de mi pasado, pero supongo que puedo contarte algo- Shiro que seguía concentrado derramando su sangre y carne giro levemente la cabeza –conozco toda tu historia, en realidad conozco la de todos, yo solo quería hacerte hablar para ver si eras de confianza, pero fallaste mi prueba-

-entonces, cuando me hablaste en el centro comercial fue un engaño- los puños de Akeno se apretaron con ira, todo el tiempo fue un juguete para su diversión –no del todo, solo se quién es tu padre y que paso con tu vida antes de ser una esclava, para serte sincero esperaba más una venganza como la del rubio que perdió a sus amigos, supongo que dejaron a un lado el razonamiento humano y se concentraron en jugar al noble demonio-

Durante quince minutos hubo silencio y Shiro había terminado su trabajo, las líneas ley ahora estaban conectadas a un punto clave de la ciudad, solo faltaba que Olga se encargara de todo, aun cuando le pidió no verse más por lo traicionado que se sentía, sabía que no podía hacerlo solo, además que ella y el estaban en el mismo barco, si se apoyarían, seria a la distancia.

-termine, volvamos a casa- esas palabras hicieron que un escalofrió recorriera su espalda, por alguna razón llamar casa a esa mansión se sintió extraño, ahora solo quería volver a la vieja iglesia que estaba reconstruyendo de poco a poco, no quería aceptar el sucio dinero de los demonios y menos robarlo, así que para pasar el tiempo durante la semana donde Asia iba a la academia, estaba ganando dinero en una constructora como albañil, una manera honesta de ganar dinero para restaurar el lugar que llamo hogar hace un tiempo atrás.

Cuando estaba volviendo a la entrada por el cual había entrado, se encontró con la sorpresa de que este estaba desactivado, como si no funcionara, rápidamente giro la cabeza para ver a Akeno detrás suyo –que sucede- Shiro miro confundido a Akeno, la cual era la única que sabía cómo salir, ella se le quedo mirando un rato y con una mano en la barbilla se sentó en el suelo.

-nada, parece que las líneas ley afectaron un poco el círculo mágico, no te preocupes solo tardara unos minutos en restaurarse- Shiro analizando la puerta suspiro y miro las bolsas de compra que estaban en el suelo, agarrándola se percató de algo importante –Akeno, sabes de magus viviendo en la ciudad- agarrando la bolsa se giró y entrecerró los ojos, no era bueno con la magia, mucho menos talentoso, pero podía notar como algo interrumpía el flujo del mana, era como si trataran de desviarla a otro lado en vez de conectarla como él estaba haciendo.

-no que yo sepa- asintiendo con la cabeza Shiro tendría ahora que buscara un posible magus en la ciudad quien estaba usando las líneas ley –Shiro- la voz de Akeno calmo los pensamientos de Shiro y dejaron que ahora sus ojos fueran a ella –que sucede, ya se restauró el circulo mágico-

-no es nada de eso- tragando algo de saliva tomo valor –que hiciste para no sentir asco por lo que te hicieron- nunca creyó que alguien le preguntara por tal cosa, fue en parte culpable de ello ya que era muy reservado, pero para una chica en la cual no confiaba y mucho menos apreciaba, esa pregunta lo hizo enojar, ella no tenía derecho a preguntarle sobre su vida, pero también fue su culpa ya que el pregunto algo personal.

Dejando la bolsa de compras a un lado y sentándose en el suelo miro a Akeno –dime Akeno, porque aceptaste ser un demonio, si tú me respondes yo lo are- mientras Akeno contemplaba su pregunta, el silencio gobernó, solo escuchando las pequeñas respiraciones de ambos, el aire estaba escaseando y era cuestión de tiempo antes de que se quedaran sin nada.

-quería borrar mi origen como ángel caído- Akeno alejada de él, hablo quitándose la ropa de su parte superior, confundido por su acción, Shiro pensó que la falta de oxígeno le estaba dañando el cerebro, pero también pensó de qué tipo de demonio era, los demonios vivían en el infierno o en el vacío más profundo, los demonios que conocía no necesitaban de algo tan humano como el oxígeno, pero supuso que al ser reencarnados no tenían todos los beneficios.

Perdido en sus pensamientos, ignoro a Akeno hasta que ella hablo –pensé que al convertirme en demonio me desharía de esta maldita marca, pero no sabía que solo me trasformaría en una abominación- desviando su mirada otra vez a Akeno, se encontró con la peculiaridad de que ella tenía un ala de demonio y el otro lado era la de un caído –me preguntaba cómo eran tus alas siendo demonio y caído, pero cuál es el problema- Akeno dándose la vuelta cubrió su amplio pecho, pero la mirada asesina que le daba, hizo que esbozara una sonrisa.

-el maldito problema es que tengo la marca de ese maldito hombre que llame padre, ese maldito caído arruino la vida de mi madre, si no fuera por su intromisión, estoy segura de que ella- Akeno se cayó con lágrimas cayendo por su rostro.

Con una sonrisa divertida, marca del apellido Kotomine la miro desafiante con una mano sobre su mandíbula –si quisieras borrar todo rastro de tu padre en ti, deberías haberte matado o incluso quemado, piensas que unas simples alas son la señal de algo, sí que eres tonta-

-si lo hiciera, entonces yo también mataría el lado de mi madre la parte…- quedándose callada Akeno asimilo sus palabras hasta que alguien termino su oración -humana- la voz de Shiro resonó en su mente una y otra vez.

Akeno se quedó en silencio y en completo shock –aun por más que tu desees olvidarte de tu padre, no podrás, ya que hacerlo sería olvidar a tu madre que supongo que adoras, si quieres puedo matarte ahora mismo- con una divertida mirada se levantó de su lugar y camino donde estaba Akeno sosteniéndola de la barbilla, ella aun en shock se quedó mirando con ojos vacíos.

Shiro convirtió sus dedos en grandes garras que acariciaron la suave piel de Akeno, la cual no se resistió a su toque, ella era una hibrida de caído y humano, ella ya era un fenómeno de sirco que tenía corriendo por su cuerpo el regalo de sus padres, pero al convertirse en demonio, destruyo ese cuerpo hibrido, sabia de sobra que, al reencarnar, el cuerpo se trasformaba en un cuerpo demoniaco dejando atrás en el olvido lo que antes fue, había dejado atrás la parte humana de su madre llegando a tener solo el rasgo de su padre.

Como podía ser tan estúpida, estaba tan cegada de ira que dejo atrás su lado humano, el lado humano que representaba su madre, quedándose con el recuerdo de su madre que poco a poco quedaba en el olvido, sin una foto de su madre, el recuerdo comenzaba a ser borroso.

-eres patética- después de hacer un pequeño corte en su mejilla, Shiro se arrodillo en frente suyo –al fin lo entiendes- Akeno bajo la mirada agarrando la mano convertida en garras la llevo en dirección de su corazón, con una leve sonrisa y con aun lagrimas cayendo por sus mejillas espero a que el terminará su trabajo –para ser un demonio que vivirá muchos años, eres muy lenta, supongo que es un rasgo demoniaco- con sus garras volviendo a ser dedos sostuvo su cuello –eres la imagen de tu madre- las palabras de Shiro congelaron a Akeno y ella levanto la mirada con esperanza –veo que llame tu atención, si, tengo una foto de tu madre y padre- Akeno hizo una mueca al enterarse que su padre estaba en esa foto.

-ya que respondiste mi pregunta debo responder- dejando el cuello de Akeno en paz y ayudando a cubrir el pecho de Akeno, Shiro suspiro antes de sujetarse las manos y jugar con sus dedos –la razón por la que sobreviví ese día fue por ayuda de mi amiga, ella se sacrificó para que yo viviera, mi cuerpo fue mutilado y ultrajado tantas veces que me da asco recordarlo, aun cuando mi cuerpo solo era una abominación al ojo humano, mi amiga me siguió viendo como un niño normal, su amigo a pesar de que yo había dejado de ser humano, me vez modificar mi cuerpo como si no sintiera asco y la verdad es que odio mi cuerpo, este fue el resultado de lo que me hicieron, aun así yo logre sobrevivir gracias a ella, dejarme morir o dejar atrás la poca humanidad que me queda, sería como escupir en sus recuerdos y la fe que tenía mi amada en mi-

-yo estoy vivo porque quiero cumplir la promesa que le hice- mirando a Akeno, ella tenía una mirada confusa como si buscara una respuesta –sabes que tu madre escapo de su clan para salvarte- Akeno que estaba confundida se congelo, ella había buscado información con ayuda de Rias para saber que más había pasado con su madre y padre, pero nunca llego a saber nada más de lo que sabía.

-que quieres decir- dando una sonrisa divertida típico de su hermano y sobrina, Shiro evito que sus rasgos familiares tomaran control de su rostro moviendo la cabeza de un lado a otro, se forzó a desaparecer la sonrisa en su rostro –disculpa por eso, parece que no sabes lo que sucedió, pero te lo diré, pero antes-

Moviendo una mano adelante, hizo un gesto con su mano como si agarrara algo, con ojos entrecerrados sujeto algo imaginario y trato de hacer algo, cosa que confundió a Akeno que lo mirada molesta, ella quería saber que había pasado esa noche con su madre y ahora….

Akeno abrió los ojos cuando unas cadenas se formaron sobre su cuello e hizo que se inclinara hasta Shiro –parece que si eres mi Reyna- divertido por ese nombre soltó la cadena, había querido probar ese vínculo que los unía al contrato matrimonial, para hacerlo más llamativo espero a que su Reyna tratase de matarlo como ahora que estaba desesperada en busca de respuestas.

-para comenzar, tu madre era parte de un clan de exorcistas japoneses, ella ayudo a tu padre y sabes el resto, pero cuando tu naciste, su clan trato de matarte al ser una hibrido, así que se escapó y escondió en un bosque, ustedes vivieron ahí felices por mucho tiempo hasta que los miembros de su clan fueron a matarla, tu madre para salvarte hizo un trato para que tu huyeras, ella era una poderosa exorcista, matarla haría que ellos sufrieran muchas bajas, así que ella se dejó matar para que tu vivieras- las palabras de Shiro golpearon a Akeno que comenzaba a llorar mientras se abrazaba a si misma –tu padre de hecho mando ángeles caídos para ayudarla y evitar que muriera- las lágrimas de Akeno dejaron de caer y un golpe de realidad la golpeo.

Shiro en silencio miro como ella se rompía, dejando escapar su dolor con gritos y llantos de agonía, comenzando a golpear la tierra debajo de ella con fuerza, sus puños delicados comenzaron a sangrar por culpa de las piedras que yacían debajo, con un signo de interrogación sobre su cabeza, Shiro se preguntó si en verdad un demonio como ella se podía hacer daño con algo tan simple.

Suspirando se levantó y evito que ella golpeara la tierra –sabes, tu madre estaba tan bien escondida que su clan no podría haberla encontrado solos- Akeno que se agitaba en su agarre se detuvo, el dolor que sentía pronto fue reemplazado por confusión, levantando la mirada manchada de tierra y mocos, apenas logro verse el rastro de la chica confiada que era.

-cómo crees que un clan de exorcistas llegó a tu madre si ellos no sabían nada de rastrear, además que tu padre la protegía con varias barreras mágicas- Akeno se quedó con la mirada suplicante de más información, pero Shiro jugo con ella al sonreírle divertido –dime que paso-

¡dímelo!

¡dímelo!

¡DÍMELO!

-para que, sé que iras por la cabeza de los que mataron a tu madre, pero morirás en el intento, eres tan débil y patética que me das lastima- con una divertida sonrisa sujeto la mas no con más fuerza haciendo que gritara de dolor –que aras demonio- Akeno adolorida comenzó a agitarse y llenarse de odio haciendo que el dolor de sus manos desapareciera –te matare si no me dices- Akeno se agito con más fuerza haciendo que sus muñecas se rompieran con la intención de dañarlo, incluso trato de usar su magia, pero el agarre impidió que invocara un círculo mágico.

Aun con la mirada perdida en la rabia salto sobre el tratando de morderlo, el dolor comenzó a hacerse más notable a la vez que perdía fuerza, después de unos minutos Akeno dejo de forcejear –parece que tu lado humano aún está vivo- divertido lamio la sangre de Akeno que resbalaba de su mejilla que comenzó a gruñir cuando sus heridas se curaron.

-sabes una cosa- con una voz más suave y tranquila soltó la mano de Akeno –la razón por la que vivo, es porque mi cuerpo y maldición fueron un regalo de mi amada Alessa, mi poder tiene un precio, uno que no me importa mucho pagar- lamiéndose los labios, sus dientes se trasformaron en colmillos –me gustaría comerte Akeno, pero supongo que tus lagrimas agriaron tu carne- parándose noto como el circulo de tele trasportación estaba ya activo, caminando a la salida agarro las bolsas de compras y se giró para ver a Akeno –Kokabiel-

El nombre salió de su voz en un susurro, pero con el silencio de la cueva, la voz sonó como un grito, Akeno levanto la mirada confusa y enojada –es uno de los líderes de la facción caída que busca iniciar la guerra, el movió los hilos para que los caídos iniciaran una guerra civil, supongo que no vio venir que tu madre decidiera morir tranquilamente sin luchar-

-no soy fuerte, solo soy un chico traumado que solo sufrió y fui salvado, de cierta manera somos iguales, la única diferencia fue que tu olvidaste la razón por la sobreviviste, yo soy un idiota que se aferra a los recuerdos, para evitar que algo tan atroz les suceda a otros, tengo que ser un monstro- tomando aire suspiro cansado.

-a veces el mundo no necesita héroes, sino monstruos que estés dispuestos a defenderla-

Levantando la mano en dirección de Akeno sonrió –si deseas ser fuerte, puedo ayudarte, pero esto conllevara un precio, todo poder con lleva un precio, dime, estas dispuesta a pagarlo-

Akeno se quedó en silencio y mirando su ropa manchada de sangre y tierra tomo una decisión, tomando el poco aire que podía sentir a su alrededor extendió sus dos alas, para levantarse del suelo al flotar, caminando hasta Shiro sonrió levemente –cuida de mi- entrelazando sus manos en un acuerdo cayo desmayada, el estrés mental sí que daño su cuerpo.

.

En la mansión de los Gremory, Rias estaba mirando la puerta de entrada con mucha molestia, sentada en el sillón principal de su sala, su vista no dejo la puerta, esperando muy molesta a su amiga y esposo, ambos habían salido en una cita romántica, una cita que solo ella debería tener.

De formas muy curiosas no solo fue su amiga y antigua Reyna la que tuvo su cita, sino que también la subordinada de su amiga, era como un insulto para ella ver que las esposas no llegaran a tener una simple cita con su esposo, siendo este acto robado por sus Reynas, no podía entender cómo era posible que las dos chicas las apuñalaran por la espalda, Rias sabía que su amiga Sona era del tipo silencioso y peligroso, estaba segura que Tsubaki sufriría un castigo por atreverse a robar lo es suyo.

Pero aun con la ira fresca recorriendo su cuerpo, la hora pasaba y cada vez se hacía más tarde, si no fuera porque no tenía el numero personal de su esposo, ahora mismo estaría llamando sin descanso, aunque para su disgusto, Issei se había quedado cerca de la sala mirándola con ojos lujuriosos, había vuelto a usar el uniforme de la academia Kuoh, solo para recordar sus glorias pasadas, pero ahora se arrepentía de usarlo una vez más, aunque supuso que a los hombres les gusta ese tipo de cosas, se aguantó la mirada que le deba Issei y se concentró en su esposo.

Mientras pensaba en las formas que castigaría a su Reyna, la puerta de la mansión se abrió y ella apunto su mirada a la entrada, lista para soltar una reprimenda a su amiga, para su decepción la recién llegada fue su amiga Sona que traía dos nuevas invitadas, extrañamente eran dos chicas jóvenes que, por su mirada de asco, supuso que eran de la iglesia.

Un escalofrió recorrió su cuerpo y una imagen mental de su esposo con esas dos nuevas chicas recorrió su mente, aun no podía superar que su esposo prefiriera a una monja inútil de pechos planos que, a ella, tragando su rabia se encontró ahora con la mirada de suficiencia de la chica recién llegada de cabello azul.

-Sona, porque las trajiste- Sona que tenía una mirada cansada suspiro, mirando de reojo apenas Reya y momo estaban con ella, ya que los demás miembros de su grupo se quedaron con Kiba el cual estaba listo para lanzarse a la batalla –hay problemas Rias, ven tenemos que hablar- eran pocas veces en la que Sona usaba la palabra problema, el hacerlo solo suponía que era un caso muy serio.

Asintiendo con la cabeza miro a Koneko e Issei el cual dirigió su lujuria a las nuevas invitadas, cuando se reunieron en la sala, una de las chicas, que lucía alegre señalo con el dedo a Issei que se mostró confundido –tu eres Issei Hyodo verdad- con una animada sonrisa, se quitó la capucha que usaba revelando sus dos coletas –disculpa, te conozco- la chica se agarró el corazón como si sus palabras le dolieran –eso duele Issei, acaso no me recuerdas, nosotros jugábamos de niños, te fui a buscar a tu casa, pero tus padres negaron alguna existencia tuya-

Issei a la mención de sus padres bajo la cabeza, aun cuando estaba viviendo un sueño casi echo realidad, la verdad de que no era nada más que un degenerado golpeo su ser, tragando saliva trato de hablar, pero no lo consigue –Issei senpai es un degenerado buscado por la ciudad, nadie lo quiere y ahora está desvistiéndonos con la mirada-la que hablo por primera vez fuera de un desayuno fue Koneko que tenía a un gato negro dormido en sus rodillas.

La chica de coletas se quedó callada mirando fijamente a Issei –así que el portador del boosted gear es un degenerado depravado enemigo de las mujeres, parece que los informes que recibimos no tuvieron errores- agarrándose de las manos en una oración, la chica de coletas lo miro con ojos llorosos –oh gran señor, perdona a esta oveja descarriada que se dejó seducir por los demonios, ayúdalo a ascender y purifica la lujuria dentro de su alma- con lágrimas fingidas y una gran sonrisa, Issei se sostuvo la cabeza con mucho dolor –basta de juegos, donde está el sacerdote que mencionaste- la chica de cabello azul hablo con fuerza llamando su atención cuando la espada en su espalda fue desenvainada cayendo al suelo.

El poder sagrado hizo que los demonios se estremecieran, pero se mantuvieron callado ante la mención del sacerdote, Rias volteo la cabeza a Sona buscando algún tipo de respuesta.

Antes de que la discusión escalara, la puerta de la entrada se abrió revelando a Asia con una gran caja en sus manos, la sonrisa que mostraba era tan deslumbrante que podía calmar los corazones agitados de los demonios, pero una persona no estaba satisfecha.

-sabes, no es de buen gusto atacar a una persona desarmada- la chica de coletas sonrió animadamente mientras se quitaba la capa mostrando la ropa tipo látex que la cubría, Issei siendo el degenerado que era, la miro con asombro, su sonrisa solo hizo que molestara a Koneko –deja de ser un pervertido- las palabras volvieron a la realidad a Issei que se giró para ver a Koneko, la impasible niña seguía comiendo galletas caseras.

-no tengo tiempo para tus juegos, que quieres- Asia entrecerró los ojos y la sonrisa feliz desapareció revelando a una más fría –para una bruja como tú, tienes mucho valor para hablarnos de esa manera- con su brillante sonrisa Irina miro feliz a Asia que ahora parecía molesta –veo que una bruja hereje como tu solo podía ir por los demonios que tanto adora-

Esta vez la voz de Xenovia resonó, parándose firme miro a las dos herederas que no se movieron a defender a Asia, para ese momento Xenovia sentía que algo no andaba bien, por otro lado, Rias y Sona se quedaron en silencio esperando que Asia tuviese un escarmiento por estar junto a Shiro.

Unos cuantos huesos rotos talvez podrían conmoverlas para que interfirieran, sin embargo, una voz resonó con fuerza –quienes se creen ustedes, Asia no es una bruja- Issei siendo alguien muy extraño a los ojos de los exorcistas lo miro confundida por cómo se puso en medio de Asia y ellas –ustedes solo son personas ignorantes que no ven la bondad en Asia, no saben que ella es alguien bondadosa y amable-

-palabras fuertes para un demonio débil- Xenovia revelo la espada que tenía cubierta y se le mostro a Issei, el cual termino temblando ante la presencia de la espada, con una mirada nerviosa y una sonrisa estúpida se giró para ver a Asia –tranquila, yo me encargare- dando una sonrisa y un pulgar arriba trato de mostrar seguridad a Asia, pero los ojos de Issei se desenfocaron antes de perder la conciencia.

-no necesito que me proteja alguien tan lamentable- con un golpe en la nuca, Issei cayo desmayado y sin pensarlo mucho lo pateo a un lado para encontrarse con las miradas sorprendidas de las chicas –ustedes dejen de estar molestándome, solo son basura engreída que no sabe que es la fuerza, a menos que usen esas espadas para metérselas en el culo, mejor que no me molesten- con su fuerte declaración agarro la caja en sus manos con cuidado antes de que la chica con coletas agarrara el listón en su hombro y atacara a Asia.

Como miles de veces en la que Shiro le cubrió los ojos y comenzó a atacarla, Asia logro escuchar y sentir el ataque repentino por la espada –vamos bruja muéstrame tu rostro en agonía- con una sonrisa amorosa Irina trato de cortar la espalda de Asia, pero esta cayó al suelo abriendo sus piernas, Irina se nosotros sorprendida por esta acción, antes de que usara sus piernas para lanzar una fuerte patada a la mandíbula de Irina.

Tanto demonios como Xenovia se quedaron sorprendidas por como repentinamente la fuerza de Asia aumento, dejando la caja a un lado y con una sutil sonrisa, Asia se golpeó las manos como si estuviera lista para pelear –maldita bruja, porque atacaste- Xenovia ahora tenía apuntando su espada a Asia que lucía divertida –entonces debía dejarme matar-

-claro, eres una maldita hereje y una bruja que merece ser quemada por sus pecados- Irina que yacía en el suelo dejo a un lado la espada que usaba, pero Asia no le presto atención, hasta que Xenovia se lanzó al ataque con su espada, pensando que esquivaría o escapara, pero una vez más sus pensamientos fueron destruidos cunado dos cuchillos evitaron el avance de la espada, ambas se miraron sonrientes, la fuerza que Asia tenia era similar a la de Xenovia que estaba con los ojos abiertos por la sorpresa, a simple vista, Asia lucia como una chica débil que necesitaba ser protegida, pero ahora.

-eso es todo- empujando en su agarre, Xenovia tardo unos segundos en ponerse firme, el peso de la espada y la fuerza de empuje de Asia, hizo que la espada de Xenovia fuera Asia atrás dejándola al descubierto, dando un giro rápido lanzo una poderosa patada al estómago de Xenovia que la arrojo contra la pared destruyéndola.

Irina que se recuperaba del golpe se levantó tambaleante, la cabeza le daba vueltas y la sonrisa que tenía, había desaparecido mostrando ahora solo una llena de dolor y confusión, de su boca, un hilo de sangre comenzó a escapar.

-que paso con tu sonrisa estúpida, acaso se te la comió un demonio- divertido por su mal chiste, Asia cargo contra Irina que era más veloz que Xenovia, a gran velocidad Irina trato de cortar sus brazos o piernas, siendo ataque fallidos cuando las espadas que estaban en las manos de Asia bloquearon y desviaron el ataque, con el constante ataque sin descanso, Irina llego a un punto donde se detuvo para reponer fuerzas.

Momento que Asia aprovecho al perforar la mano de Irina, haciendo que soltara la Katana, Irina molesta porque le quitaron su espada, se quitó la llave negra de la mano lista para usarla contra Asia, pero la hoja de la espada desapareció quedando solo el mango –luces tan patética, como me gustaría tener una cuerda ahora- Asia comentó divertida, por como la desesperación inundo a Irina, ellas sabían que Asia era una humana, pero no sabían el alcance de su fuerza, como si la espada reconociera los deseos de su portador, esta Katana se convirtió en una cuerda que lucía más como un lazo de vaquero.

Los ojos de Asia se abrieron confundidas al ver como la espada se trasformaba en un lazo, como si buscara alguna respuesta dirigió su mirada a Irina la cual estaba molesta –maldita bruja devuélveme mi Excalibur- aun confundida por lo que pasaba, decidió aprovechar esa cuerda.

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Shiro que tenía a Akeno cargando de su espalda se dirigió a la entrada principal de la mansión, aun con todo lo sucedido en el día, no pensó que llegara a cansarse, el cansancio mental de matar no se igualaban a la de calmar a una mujer, sin duda fue una experiencia única que no quería repetir, pero sabiendo como era su suerte, talvez tendría que hacerlo otra vez, esta vez esperaba que fuera con Asia, ella lo comprendía y apoyaba para su sorpresa, tener algo como lo que tuvo Akeno, una cita, sería algo que le gustaría experimentar con Asia.

Mientras pasaba la reja se encontró con los miembros de Sona que al verlo retrocedieron, pero sus ojos de sorpresa fueron directamente a Akeno, la cual estaba durmiendo en su espalda, su cabello estaba despeinado y su ropa estaba sucia, era muy fácil deducir que había pasado, más cuando eran un grupo de jóvenes demoniacos hormonales.

Ignorándolos a ellos y al chico rubio atado en el suelo, fue a la mansión que lucía extraño a su vista, talvez fue la noche fría o solo talvez, fue el gran agujero que revelaba el interior de la mansión, al entrar sus ojos se abrieron de sorpresa al ver como Asia tenia atados a dos chicas como si fueran animales, estas estaban tan ajustadas que no había necesidad de ver dos veces, ya que, a simple vista, la ropa negra que usaban era la única que traían puesta.

-Asia que estas asiendo- la voz de Shiro no solo llamo la atención de Asia que jugaba con las dos chicas atadas, sino que llamo la atención de sus dos esposas, ambas miradas fueron a él y luego a Akeno, curiosamente Tsubaki llego al mismo momento que él.

Lamento la mala ortografía, espero que se entienda.