Inspiración musical: "Quiero la magia de su amor sentir" de la película "Swan Princess 2"

Aeternum, Para Toda la Vida

La puerta del departamento se abrió con fuerza debido al azotón que recibió por parte del imp que cruzó el umbral sin prestar atención a su alrededor.

En la mesa de la cocina se encontraba Loona que se sobresaltó al ver entrar a su padre en el departamento con furia y llevando dos maletas entre sus manos.

-¡Oye! Al menos me hubieras avisado que vendrías hoy.

-No tuve tiempo de pensar antes de actuar como para agarrar el celular y mandarte mensajes-gritó Blitzo enojado.

-Pero pudiste avisarme en el trayecto acá; no preparé nada para esto-comentó Loona exaltada.

-Ay lo siento, Loony. Olvidé ser más considerado contigo y tu novio por venir con maletas a lo que fue mi departamento antes de casarme-vociferó Blitzo con sarcasmo aventando las maletas contra el piso y cruzando los brazos con enojo.

-¿Se puede saber qué causó que estés así?-preguntó Loona con curiosidad.

-Sólo te daré un consejo-señaló Blitzo con el dedo a su hija- ¡NO TE CASES NUNCA!

Loona se tapó los oídos para amortiguar el sonido de los gritos de su padre, después lo miró con notoria curiosidad.

-Déjame adivinar, te peleaste con tu marido pájaro.

-Si es que lo puedo seguir llamando marido-aseguró Blitzo mirando hacia la pared indicando que no deseaba hablar del tema.

-No evadas-exigió Loona al notar esas actitudes-. Jamás te habías peleado de esa forma con él. Dime qué sucedió.

Blitzo la miró a los ojos y aunque su semblante mostraba enojado, Loona pudo percibir que había dolor en su mirada.

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-Mantén los ojos abiertos, siempre mirando al objetivo.

Mussi abrió los ojos al recibir la instrucción de Blitzo, apuntando la ballesta hacia una diana para tiro al arco.

-Apoya la respiración en el diafragma, con el abdomen adentro para ayudarte con el equilibrio.

La voz de Blitzo sonaba lenta, armoniosa y paciente mientras el pequeño Mussi hacia lo posible por seguir las indicaciones de su padre.

-Papá…

-¿Sí?

-Cuando aprenda a usa la ballesta ¿me enseñarás a usar otras armas?

-Claro, ya te enseñé el uso de tres estilos de arma distinta. ¿Quieres una en específico?

Blitzo estaba orgulloso de que Mussi sintiera gusto por el uso de armas; como era de carácter dulce no creyó posible que pudiera compartir esa clase de aficiones con su hijo.

-Bueno-comentó el cachorro meditando-, quisiera aprender a lanzar cuchillos.

-¡Muy bien! Te enseñaré a lanzarlos a la diana y que siempre des en el blanco.

Blitzo brincó de felicidad al pensar en todo lo que estaba enseñándole a su hijo. Si bien su plan no era que Mussi combatiera, para Blitzo era importante enseñarle sus conocimientos para cuando fueran necesarios.

-Gracias, papá.

-No tienes que agradecer. Para eso estoy yo; para enseñarle todo lo que sé a mi bebito precioso, tarroncito de azúcar.

Blitzo abrazó y acarició a Mussi de forma amorosa y paternal a lo que el cachorro comenzó a reír.

-Basta, papá-comentó Mussi entre risas.

-Mi hijito lindo y precioso-respondió Blitzo con el mismo tono amoroso.

Acarició la cabeza de su cachorro que siguió riendo ante las muestras de amor de su padre. Tan absortos estaban en sus risas que no notaron cuando la puerta se abrió.

-Blitz, ¿dónde dejaste las fibras?

La voz de Stolas tomó por sorpresa a Blitzo y Mussi que, accidentalmente, jaló el gatillo de la ballesta disparando la flecha que rebotó por toda la biblioteca de un lado a otro.

-¡Aaaaahhhh! Perdón, papá-dijo Mussi con angustia.

-Yo la atrapo-respondió Blitzo con firmeza.

Se aproximó a la flecha que rebotaba, pero más pronto que tarde la flecha se detuvo en el aire en pleno vuelo y se volvió cenizas.

-¿Pero qué fue eso?-preguntó Blitzo sorprendido.

Oyó unos grititos de Mussi y al voltear descubrió que la ballesta estaba roja y ardiendo, el cachorro tiró el arma al suelo por la sensación de calor en sus dedos.

Tanto el imp como el hellhound miraron a la puerta al notar la cara roja y el semblante enojado de Stolas que esponjó sus plumas adquiriendo su forma demoniaca negra con ojos rojos.

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-¿Sigues entrenando a Mussi?-preguntó Loona sorprendida.

-Es mi deber enseñarle cómo defenderse, Loony-afirmó Blitzo.

-Conmigo siempre te negaste a que luchara y fuera contigo a la Tierra-reclamó Loona.

-Eso fue un error mío al tratarte como bebé; con Mussi no pienso cometer las mismas equivocaciones.

Loona sonrió con ternura.

-¿Pero qué te dijo Stolas?

Blitzo bajó la mirada nuevamente con tristeza.

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-¿¡Cómo pudiste hacer esto a mis espaldas!?

-¡Papá Stolas! No te enojes.

La voz de Mussi tembló al acercarse a Stolas y verlo como demonio.

-¡Ve a tu habitación!-gritó Stolas a su hijo señalando la puerta y volviendo a recuperar su forma normal.

-Papá Stolas, por favor…

Blitzo puso su mano en el brazo del cachorro y le hizo una señal con la cabeza.

-Obedece y ve a tu cuarto.

Mussi agachó la cabeza y se marchó corriendo en cuatro patas dejando solos a sus papás.

-¡Entrenas a Mussi!-exclamó Stolas con ira.

-He dicho muchas veces que deseo enseñarle mis conocimientos de armas y su uso-sentenció Blitzo molesto.

-¿Por qué me mientes ocultándome cosas?

-No quise engañarte, pero como siempre te quejas tuve que pedirle a Mussi que lo hiciéramos a escondidas.

-¿Esto haces cuando salgo de casa?-gritó Stolas-¿Le enseñas a disparar, quemar y matar?

-No tengo otra opción-dijo Blitzo-. Aunque estaba pensando en llevarlo a la casa de Millie para que ella me ayude con su educación.

La última frase Blitzo la dijo en un tono neutral, de forma natural, sin intención de ofender a nadie.

-¡Estás llevándome la contraria en algo a lo que me opongo!-gritó Stolas con una mezcla de dolor y enojo.

Blitzo comprendió lo que pasaba por la mente del búho.

-Entiende, Stolas, Mussi debe aprender a defenderse. El infierno es peligroso.

-Viste cómo se disparó el arma. Puede salir herido. Es un cachorro.

-Tiene ocho años.

-Sigue siendo un niño-gritó horrorizado Stolas.

-Tiene capacidad de tomar decisiones. Él quiere aprender conmigo.

-Tú mismo has provocado incendios en tu departamento y oficina. Ya no te basta y ahora quieres quemar mi casa y a mi hijo.

Blitzo sintió un golpe en el corazón.

-¿Qué intentas decirme con esto, Stolas?-preguntó Blitzo inquieto.

-Sabes que no me gustan las armas. Te lo dije antes de adoptar a Mussi.

-Por muy pacíficos que seamos ahora en cualquier momento alguien nos puede atacar-dijo Blitzo con desesperación en la voz-. Incluso a ti te pueden quitar tus poderes y lastimarte por eso te enseñé a pelear.

-Esos tiempos ya están en el pasado. Nadie se mete con nosotros hace años-dijo Stolas muy convencido de lo que decía.

-No sabemos cuánto durará esto-dijo Blitzo-. Debemos estar preparados para cuando llegue ese día.

-Sólo es una excusa para practicar con ballestas, escopetas, rifles y todas esas cosas-dijo Stolas molesto-. Aquí en mi casa no permitiré que le muestres esas cosas.

-Entonces lo llevaré con MyM y su hijo para que aprenda con ellos en el anillo de la ira-sentenció Blitzo.

-¿Me estás desafiando?

La mirada de Stolas se volvió amenazadora y llena de ira.

-Si es por la seguridad de Mussi, sí, te desafío-lo retó Blitzo señalándolo con el dedo.

Ambos se miraron a los ojos, ardiendo en furia.

-Entonces tendré que estar con Mussi todo el tiempo hasta que dejes esas ideas locas.

-¿Qué?-gritó Blitzo con asombro.

-No me dejas otra opción. Lo acompañaré en sus estudios escolares, estará a mi lado las 24 horas incluso dentro de casa para asegurarme que no te le acerques con alguna intención de ese tipo.

-¿Sabes la burla que le harán en la escuela si ven que su papá príncipe lo estará acompañando en la escuela a cada segundo?-preguntó Blitzo elevando aún más la voz.

-Eso debiste pensarlo antes de actuar a mis espaldas.

-¿Desde cuándo odias tanto las armas?

-¿En serio crees que me gustan? Te pedí que dejaras IMP para protegerte y ahora quieres que nuestro hijo viva lo mismo.

-No lo entreno para trabajar en mi empresa, sólo le enseño a defenderse.

-En unos años o meses lo meterás a IMP o él querrá por voluntad estar allí.

-Y si eso decide ¿qué? Sería su deseo, tú mismo dices que uno debe elegir su camino.

-¿Crees que quiero tener un hijo que sea asesino?

La pregunta fue directa y sincera, hiriendo el corazón de Blitzo.

Hubo silencio, pero ambos se miraron fijamente a los ojos. Stolas no tardó en entender que había hablado de más.

-No quiero arriesgar a mi cachorro.

-Te avergüenzas de mi trabajo y mi empresa-dijo Blitzo dolido.

-No digas cosas que jamás he dicho-agregó Stolas.

-Te da vergüenza tener un hijo que se dedique a lo mismo que yo.

-Es peligroso y lo sabes.

-Logré sobrevivir por años con mis habilidades para matar, Mussi también puede.

-Él no tiene porqué vivir lo mismo que tú. Su vida es mil veces mejor y privilegiada.

Fue entonces que ambos sintieron como si algo se rompiera en sus corazones. El silencio se volvió pesado mientras las miradas de ambos estaban fijas en el otro.

Las manos de Stolas comenzaron a temblar porque supo que había dicho algo realmente hiriente.

-Aahh…Blitz…

-¿Cómo pudiste decir eso?

La voz de Blitzo se escuchaba al borde del llanto.

-Yo…no quise…no fue…-Stolas tartamudeó.

-¡No quiero saber nada de ti!-gritó Blitzo con la voz quebrada por el dolor mientras retrocedía unos pasos.

-¡No, Blitzo!-gritó Stolas con angustia dando unos pasos a él- ¡Por favor no!

-¡NO ME TOQUES!

Blitz no le dio tiempo a Stolas de reaccionar, salió corriendo a toda velocidad de la biblioteca.

-¡BLITZ!

Stolas corrió tras él, pero vio cómo Blitzo corría por el pasillo encaminándose a la habitación de ambos. Meditó en que lo mejor era dejarlo solo.

-¿Qué fue lo que hice?-habló para sí mismo, con la voz y las manos temblando por el terror-. Dije algo espantoso.

Se llevó las manos a la cabeza y luego al pecho, su ritmo cardiaco aumentó en gran manera y le palpitaba la cabeza.

-¡No!-se dijo para sí y respiró hondo-. No lo dejaré solo.

Y corrió escaleras arriba para buscar su habitación, pero justo cuando ya se encontraba en el pasillo, una puerta se abrió.

-Papá ¿qué pasó?

-Nada, Mussi-respondió Stolas deteniéndose abruptamente para atender a su hijo-. Vuelve a tu habitación, vengo al rato contigo.

-¿Por qué está llorando papá Blitzo?-preguntó el cachorro con preocupación.

-No te preocupes; lo resolveré, amor.

Se marchó, entró a la recámara y vio a Blitzo llorando en la cama, abrazado unos peluches de caballo.

-Blitz…

-¡Déjame sólo!-gritó el imp con dolor.

-Blitz, lo siento, no fue mi intención.

-Puedo esperar ofensas de todos, pero jamás de ti.

Blitzo hundió su rostro en el caballo más grande.

-Escucha, no hice bien, pero…

-¡Yo he dejado todo por ti!-giró Blitzo hacia el búho.

Stolas abrió los ojos con sorpresa, sintiendo un golpe en el pecho.

-Blitz..

-Dejé de trabajar, dejé mi departamento, cuando ya había conseguido el respeto de mi raza me ofendieron e insultaron por estar contigo, sabes mi historia de vida, lo que he pasado para llegar aquí y aún así eres incapaz de dejarme educar a mi hijo y hasta te avergüenzas de mi vida y trabajo.

-No, Blitzo, no quise decir nada de eso-dijo Stolas-. Fue mi error la forma en que lo dije, pero sabes qué fue lo que intentaba decir.

-Cuando alguien se enoja dice lo que siente desde su corazón y eso es lo piensas de mí.

-Blitz…querido…-intentó acercarse.

-Déjame solo, por favor.

Stolas frenó en seco, había colocado un muro entre él y Blitzo que tomaría su tiempo atravesar. El pecho de Stolas se sintió oprimido, pero entendió que debía respetar a su marido, así que salió del cuarto dejando solo a su imp que sollozaba.

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-¿¡En serio te dijo eso!? ¿Quién se cree ese pajarraco?-cuestionó con gran asombro e indignación Loona.

-Prefiero ya no hablar de eso-dijo Blitzo dejando la maleta en el vestíbulo.

Con pasos lentos, se dirigió al sofá y se tumbó en él dispuesto a descansar.

-¿Puedes prepararme algo de comer?

-Si, pa.

Loona se levantó de su asiento dejando a Blitzo acostado, con un semblante triste y acongojado.

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-¿Cómo pudiste decirle una cosa así?

-No quise decir eso. Jamás querría lastimar a Blitzo.

-Pero lo hiciste; hablaste mal de su trabajo y de su vida.

Octavia se quitó su corona y capa de la realeza mientras las colgaba en un tendedero.

-Via, tú sabes que nunca querría lastimarlos a ustedes a propósito.

-Pero se puede lastimar a alguien aún sin intención y eres consciente de eso.

Las palabras de Octavia calaron el alma de Stolas que sintió como si lo golpearan.

-Lo sé.

Stolas habló con resignación, estaba molesto consigo mismo. Octavia suspiró.

-Escucha, intenta hablar con Blitzo para que regrese al palacio.

-No creo que quiera volver.

-¿Por qué estás tan seguro?

Stolas se mordió el labio al recordar la última conversación que tuvo con su esposo antes de que se fuera del castillo.

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Blitz observaba sus peluches de caballo, sentado en la cama, ya no lloraba, pero se sentía roto por dentro. Stolas hablando de privilegios sobre su vida.

Lo único que anhelaba era educar a su hijo en lo que siempre fue bueno. No deseaba que Mussi siguiera sus pasos y se convirtiera en asesino. Sin embargo, ese día, por primera vez en muchísimo tiempo, meditó sobre sus sentimientos y anhelos, lo que había perdido y ganado en toda su vida.

"Él no tiene porqué vivir lo mismo que tú. Su vida es mil veces mejor y privilegiada."

Las palabras de Stolas resonaban en su cabeza como taladros. Su marido, el único ser que se ganó su corazón y amor, se atrevía a describir su vida y trabajo como inferior a la vida de su cachorro.

Analizando las cosas, era verdad. Mussi era mucho más privilegiado que él cuando era niño, pero aquello era doloroso para Blitzo.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta se abrió dando paso a Stolas que miró al imp detenidamente. Sus ojos reflejaban tristeza y vergüenza.

-Blitzo…

-¿Qué quieres?

Stolas reconoció el tono apesadumbrado de Blitzo, se acercó con cautela y se sentó a su lado.

-Perdón, Blitzo, en verdad no quise decir eso.

-Los dos sabemos que sí dijiste lo que piensas de mí.

-No, amor…-hizo una pausa-, yo…estoy preocupado por mi hijo.

-Nuestro hijo privilegiado.

-Blitz, por favor…

-Mi intención jamás fue convertir a Mussi en asesino.

-Pero lo hará si continúas entrenándolo.

-Necesita defenderse-afirmó Blitzo.

-Querido, no comencemos de nuevo con esto-suplicó Stolas.

-Es importante para mí-giró Blitzo hacia el búho.

-También lo es para mí.

-Quiero el bienestar de mi hijo-dijo Blitzo.

-¿Crees que yo no?

-¿Qué harás cuando no estés cerca de Mussi y necesite defenderse si lo atacan?

-Nadie lo atacará-Stolas elevó el volumen de su voz-. Él está a salvo con nosotros.

-Es hijo de un príncipe y un imp de la realeza así que es lógico que sea blanco de ataque.

-Ya no existen los que nos odiaban.

-Aún hay demonios que nos odian por nuestra relación y se pueden desquitar contra Mussi-afirmó Blitzo.

-Entonces nosotros lo defenderemos.

-Como si fuéramos a estar toda la vida pegados a él-gritó Blitzo.

-Pues yo sí lo haré como te dije.

-¡Eres tan inconsciente!-habló Blitzo furioso.

-¡Tú no consideras mis miedos!-gritó Stolas.

-Deberías tener miedo de que lo ataquen y no sepa usar armas para protegerse.

-Y tú deberías temer que se convierta en asesino.

-¿Ves que sí te molesta a lo que me dedico?

-Claro que me molesta que Mussi termine trabajando en ese negocio peligroso o que sienta afinidad por las armas.

Otro silencio cayó en la habitación, las miradas fijas en el otro.

-Te avergüenzas de mí.

-Moxxie también comenzó aprendiendo a usar armas, Millie igual, tú también y se convirtieron en asesinos-dijo Stolas en voz alta-. No arrastres a mi hijo a esas cosas.

-¡También es mi hijo!

-Desde que acepté adoptarlo dije que no quería nada de armas en la casa. Respeta mi voluntad.

-Y tú no respetas lo único que queda de mi individualidad.

Una estaca se clavó en el corazón de Stolas.

-Blitz, te juro por lo que más quieras que no me avergüenzo de ti-rogó Stolas.

-No necesitas negar que no te gusta el trabajo que te ayudó a salir adelante cuando te dejaron sin nada.

Otro golpe en el corazón de Stolas.

-Amor, entiende.

-Ya no puedo seguir con esto, Stolas.

Sin agregar más, Blitzo se bajó de la cama y caminó al ropero, lo abrió y comenzó a sacar sus cosas.

-¿Qué estás haciendo?-preguntó Stolas con la voz temblorosa.

Blitzo se detuvo, analizando sus palabras, luego miró a Stolas.

-Necesito espacio lejos de ti.

Stolas sintió vértigo y comenzó a ver doble.

-Blitz…¿qué quieres decir con eso?

-Estoy demasiado dolido como para estar contigo en este momento.

-Entonces ve a dormir al salón o algo, pero no necesitas hacer maletas.

-He dejado mucho por ti y ahora también tengo que dejar de entrenar a mi hijo-dijo Blitzo de nuevo con voz llorosa.

-¿Te afecta tanto no poder entrenar a Mussi?

-No es sólo eso-comentó Blitzo-. Te molesta mi negocio y habilidades.

-Tienes muchas habilidades: dibujas, escribes, incluso lees y pintas.

-Todo eso lo aprendí por ti, lo de las armas es totalmente mío y te lo enseñé a ti también.

-Esos tiempos ya acabaron.

-Eres demasiado cruel conmigo-sentenció Blitzo con profundo dolor.

-Pues si piensas eso no te detendré para que te vayas.

Sus miradas estaban fijas en el otro, Stolas dejó caer los brazos a los costados, parpadeó varias veces, sus piernas temblaron.

Los ojos de Blitzo brillaron, evidenciando sus deseos de llorar, su corazón estaba roto en mil pedazos por dentro.

-Blitz…yo no…-dio un paso adelante.

-Ya no digas nada.

-¡No, por favor! ¡No quise…!-suplicó Stolas.

-¡Déjame en paz!

-Blitz…escúchame…-estiró el brazo hacia él.

-¡Aléjate!

El grito de Blitzo desbordaba dolor, llorando sin parar. Se sentó en el suelo cubriendo su rostro mientras gemía.

Stolas se sentó en la cama debido al temblor de sus piernas, mirando el vacío. No tenía valor para mirar a Blitzo a los ojos, sólo lo escuchaba llorar descontroladamente.

Había dicho algo que ya no tenía solución y aunque no lo dijera en voz alta, su corazón también estaba roto al ver a Blitz sufriendo por su causa.

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-¿Cómo te atreviste a decirle eso?

La angustia y desesperación en la pregunta de Octavia calaron a Stolas al triple de cómo se sentía.

-Fui un idiota-dijo Stolas cubriéndose la cara con las manos.

-Dudo que Blitzo quiera regresar después de lo que pasó.

-¿Crees que no soy consciente de eso?-preguntó Stolas fastidiado.

-¿Lo sabe Mussi?

-Lo vio marcharse y le suplicó que no se fuera, pero Blitzo sólo lo calmó antes de irse.

Octavia cerró sus manos en puños y lanzó un gritito con furia.

-¡Ve a buscarlo ahora!-ordenó Via.

-No quiere verme.

-¿Entonces vas a dejar las cosas como están?

-Por supuesto que no-sentenció Stolas-, pero debo esperar a que no esté tan furioso para que me escuche.

-O quizá no quieres recuperar a Blitzo.

-¡No me hables así!

Octavia calló al ver a su padre molesto, se mordió los labios y Stolas supo que de nuevo estaba causando problemas.

-Lo siento, hija.

-Ojalá se arreglen las cosas-dijo Via un poco más calmada.

-Espero lo mismo.

Pero Stolas estaba triste y no tenía la esperanza de recuperar a Blitzo puesto que conocía el peso de las palabras y acciones mejor que nadie.

En su corazón sabía que por su culpa había perdido a su esposo.

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-¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí?

-¿Estás enojada de que viva con ustedes?-Blitzo cruzó los brazos.

-Te seré directa, mi novio y yo no tenemos privacidad desde que volviste-dijo Loona fríamente mientras entraban al edificio donde estaba la oficina de Blitzo.

El imp suspiró con pesar al darse cuenta los problemas que ocasionaba.

-Perdóname, Loony.

-No me molesta tenerte, pero ya llevas un mes con nosotros y hemos platicado sobre esta situación porque es incómodo.

-Si es así, me quedaré en la oficina hasta que pueda rentar un departamento para mí solo.

Blitzo tocó los botones para llamar al elevador.

-¿Dormirás en el escritorio?-preguntó Loona con sorpresa.

-He dormido en lugares peores-respondió Blitzo con un tono orgulloso, pero fingido.

Loona notó esas actitudes y lo miró con pena.

-¿Por qué no regresas al palacio?

El rostro de Blitzo se ensombreció ante la idea. El elevador se abrió y entraron en silencio, Loona no quitaba la mirada de su padre.

-No tengo valor para regresar.

-Has evitado ver a Stolas durante todo el mes, ni siquiera has intentado ver a Mussi en persona.

-Mientras no arreglemos la situación no puedo ver a Mussi tampoco, pero sigo al pendiente de él por mensaje y videollamadas.

-¿Y eso es sano para un cachorro que necesita a sus dos papás?

Blitzo agachó la cabeza, como si tuviera un peso cargando en ella. Sus ojos amarillos reflejaron tristeza.

-Loony…no creo poder ver de nuevo a Stolas.

-Pero sigue siendo tu esposo.

-Si lo veo quizá lo perdone fácilmente.

-Te estás dejando llevar por tu orgullo; ustedes se aman.

-¿Cómo sabes que Stolas aún me ama?

-Todos los días me manda mensaje preguntando por ti.

Blitzo abrió los ojos con asombro y miró a Loona con un brillito especial en sus pupilas

-¿Te escribes con él?

-Todos los días escribe y se queja de que no contestas sus mensajes a menos que tenga que ver con Mussi-sacó su celular y lo mostró sonriendo.

Blitzo se mordió los labios, cerró sus manos en puños, conteniéndose.

-¿Quieres ver los mensajes?

La mano de Blitzo tembló, la puerta del elevador se abrió y salieron al pasillo. Los ojos de Blitzo estaban fijos en el celular de Loona.

-Pásamelo.

Loona obedeció y Blitzo abrió el chat de Stolas para leer algunos de los mensajes.

"¿Cómo está Blitz? ¿Ya comió?"

"Está atendiendo la oficina. No ha comido".

"Mussi quiere verlo. Dile que venga al castillo".

"No responde mis mensajes".

"¿Cómo amaneció Blitz?

"¿Crees que pueda hablar con él?"

"No quiere verte".

"Estoy preocupado por él".

"Lo extraño".

Blitzo leyó la larga lista de mensajes y cada uno le atravesó el corazón como si fueran una flecha, se cubrió con su mano los ojos y comenzó a llorar.

-Papá…-Loona se agachó para estar a la altura de Blitzo.

-Extraño mucho a Stolas.

-Habla con él y perdónalo.

-No puedo.

-¿Por qué no?

-Desde que me separé de él he vuelto a trabajar en IMP y luchar junto con MyM y Sallie May.

-¿Y estás feliz con volver a tu vida de antes?

Blitzo miró a Loona, pero no supo qué responder, porque extrañaba el calor del hogar que había formado con Stolas.

Decidió evitar hablar más del tema y abrió la puerta de su oficina.

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Caminaba por los pasillos del castillo observando la estancia vacía. Desde que Blitzo se había marchado el palacio se sentía muerto por dentro; Stolas era consciente de eso, llevaba un mes separado de su esposo y aún no sabía si volvería o no.

Entró a la biblioteca, mirando el lugar donde peleó con Blitzo, y de forma inevitable sintió una opresión en el pecho que le cortó un poco la respiración.

Durante el mes que llevaba lejos de su marido logró meditar algunas cosas. Stolas no odiaba las armas, pero les tenía miedo y respeto; la sola idea de que Mussi o Blitzo murieran al usarlas lo mortificaba por dentro.

Los imps sobrevivían como podían, el infierno no era justo con ellos por ser de clase baja; Blitz era de los pocos que consiguió tener oficina y reconocimiento con muchísimo esfuerzo y dedicación.

Y a pesar de que los demonios más fuertes y amenazadores intentaron acabar con la vida de Blitzo, él se las ingenió para salir adelante junto con sus amigos e incluso ayudarlo a él a sobrevivir cuando perdió todo lo que tenía.

Stolas en cambio, era privilegiado de nacimiento, pero nunca fue feliz hasta que aprendió con Blitzo a tener libertad y capacidad para decidir sobre su vida.

Y él, con su libre albedrío, eligió a Blitzo a su vez que Blitzo lo eligió a él.

Amaba a Blitzo, por eso le pidió que dejara IMP; no era porque le molestara que fuera un asesino del anillo de la ira, sino porque no quería perderlo.

-Y ahora te perdí por mis estupideces.

Observó cada libro de la biblioteca, algunos eran de temas de su interés, pero en los años recientes, desde su noviazgo, tenía una colección de libros sobre equitación, cuidados a caballos infernales, etc.

Stolas también leía y hojeaba esos libros, igual que Blitzo revisaba los libros de astros, estrellas y planetas de Stolas.

"¡Mira, Stols, es un libro sobre el universo!"

"Woooowwwww, está super bonito, grande y con muchas ilustraciones".

"Adivina quién te lo va a comprar".

Un sollozo involuntario salió de la garganta de Stolas, se llevó la mano al pico para no gritar, permitiéndose sólo llorar en voz baja.

Salió de la biblioteca, al recorrer los pasillos recordó a Blitzo tirando accidentalmente el agua con la que lavaba los pisos, a ambos llevando en brazos la ropa limpia para llevarla a sus habitaciones, a Mussi tropezando con ellos y tirando esa ropa limpia al suelo para al final reírse los tres.

-Todo aquí tiene tu presencia-comentó Stolas para sí mismo.

Llegó al invernadero y entró para observar sus plantas que habían crecido abundantemente en los últimos años. El castillo había recuperado su belleza tras los sucesos de años lejanos en los que Stolas perdió su hogar, pero la verdadera belleza del palacio consistía en tener una familia que realmente lo amaba.

Su esposo Blitzo y sus hijos Loona, Octavia y Mussi.

El castillo ya tenía vida, ya no había servidumbre, cada uno se encargaba de sus asuntos personales y se ayudaban mutuamente cuando lo requerían.

Una sonrisa se dibujó en el rostro del búho al analizar su vida; la ausencia de Blitzo le ayudaba a reflexionar mejor el antes y el después para ver con claridad los cambios en su rutina.

No tardó en escuchar un ruido que atrajo su atención, caminó hacia donde provenía y reconoció a Mussi sentado de espaldas a él revisando objetos.

Intentó acercarse, pero pronto distinguió un objeto que Mussi llevaba entre sus manos resultando ser la misma ballesta de la vez pasada.

Stolas frunció el ceño y se dispuso a detener a Mussi, no obstante frenó en seco al ver el cuidado con que su hijo colocaba las flechas en el aparato para disparar hacia la diana colocada en frente.

Al ver dicha escena, el corazón de Stolas latió con más fuerza, pero no por miedo, sino por ternura porque su mente comenzó a traerle recuerdos olvidados.

"Sostén fuerte el rifle, ten los ojos abiertos siempre fijos en el objetivo".

"No creo poder hacer esto. Jamás he usado armas y menos para dañar a alguien".

"Stolas, necesitas aprender defensa personal ahora que perdiste tus poderes. Lo mejor que puedes hacer es entrenar".

Una lágrima resbaló por la mejilla del búho, ese recuerdo antiguo estaba borrado de su memoria; recuerdo de cuando Blitzo le enseñó a usar armas.

-Al final siempre estás demostrando amor a tu manera.

Con pasos cuidadosos, se acercó a Mussi quien, al ver la sombra alta detrás de él, giró con sobresalto y abrazó la ballesta con miedo.

-Papá…yo…

-¿Quieres que te enseñe a disparar?

Mussi lo miró atónito, parpadeando varias veces.

-¿Qué?

-Si alguien llega por sorpresa no debes abrazar la ballesta. Puedes provocar un accidente.

Mussi se observó y notó que tenía la ballesta entre sus brazos.

-Ah, es cierto.

-Por favor, acomódala bien porque me tensa que se pueda disparar sobre ti-pidió Stolas con un tono de voz medio, pero indicando preocupación.

Mussi obedeció y acomodó la ballesta en el lugar que Blitzo le enseñó, el cachorro miró a Stolas.

-¿Me vas a regañar?

Un sentimiento de ternura mezclado con tristeza se apoderó del alma de Stolas: estaba provocando miedo en su hijo.

Hizo una negación con la cabeza.

-No, mi amor. Tienes que aprender sobre las armas.

Mussi hizo otra expresión de asombro y confusión, luego Stolas se hincó para estar a su altura.

-Mussi…¿Por qué quieres usar armas?

-Papá Blitzo dice que debo aprender a usarlas y llevar siempre una o varias conmigo.

-¿Y te gustan?

-Pues sí, son interesantes y divertidas.

-Cuando crezcas ¿quieres trabajar en la empresa de papá Blitzo?

Mussi hizo una negativa con la cabeza.

-¿Por qué no?-preguntó Stolas confundido.

-Papá Blitzo dice que las armas son sólo para defensa, no para matar a otros porque eso no te gusta.

Aquello dejó pasmado a Stolas que parpadeó varias veces.

-Espera, ¿qué?

-Dice que tengo la libertad de elegir lo que más me guste, pero siempre debo pensar en algo que no me lastime a mí o a mi familia y como a ti te da miedo me sugirió que no elija ser asesino.

Un sentimiento de amor se apoderó de Stolas llevándolo a sonreír con dulzura.

-¿Y tú qué opinas de eso?

-Pues siento curiosidad por el trabajo de mi papá Blitzo por todas las aventuras que me ha contado y porque los tíos MyM y mi primo trabajan en eso.

Fue entonces que Stolas comprendió que estaba intentando controlar lo incontrolable. El peor error que podía cometer como padre y esposo era querer controlar la vida de su familia.

Había decidido no hacer las mismas cosas que su familia hizo con él, nunca obligaría a Octavia a casarse, ni tampoco a Mussi a hacer algo que no quisiera, ni mucho menos a Blitzo, sin embargo, sus propios miedos lo cegaron al grado de herir a sus seres queridos.

Esbozó una media sonrisa para su cachorro.

-¿Ya has disparado con la ballesta?

-Aún no.

-Hazlo-señaló la diana.

Mussi giró en dirección a la diana y apuntó a ella con la ballesta, pero sus manos comenzaron a temblar por el miedo mientras se aceleraba el ritmo de su respiración.

Pronto sintió una mano posarse en su hombro.

-Respira hondo, mantén la calma y controla el miedo.

La voz paciente de Stolas ayudó a Mussi a sentirse mejor, así que obedeció y logró disparar la flecha que dio en el blanco.

-¡Siiiiiii!-gritó Mussi.

-Bien hecho, Mus.

El aludido dio la vuelta hacia su padre, asombrado de escucharlo apoyarlo.

-¿Te molestaría que siga aprendiendo con papá Blitzo?

-No, amor-negó Stolas-. Blitzo es aún mejor que yo para enseñar estas cosas y es lo que le gusta.

-Llevo un mes sin ver a papá Blitzo más que por videollamada, ¿crees que pueda venir a enseñarme o yo voy a su casa?

-¿Quieres que Blitzo regrese al palacio?

-Si, lo extraño.

-Yo también lo extraño muchísimo, pero no sé si él quiera perdonarme por las cosas horribles que dije-bajó la mirada con tristeza.

-Yo creo que sí, porque te extraña también.

Stolas abrió los ojos con sorpresa.

-¿En serio? ¿Cómo lo sabes?

-Cuando platicamos siempre me pregunta por ti, incluso pregunta si no te ha atacado alguien, me pidió que vigile que no bebas nada de alcohol.

Stolas sonrió con ternura al pensar en Blitzo preocupado por él, luego miró a su hijo fijamente.

-Voy a traerlo de regreso.

-¿Hoy?-preguntó ilusionado Mussi.

Stolas asintió.

-Le avisaré a Octavia que se quede contigo, pero por favor, no practiques con la ballesta o cualquier arma si no estamos cualquiera de nosotros para ayudarte si algo pasa.

El tono de voz de Stolas era firme, pero fraternal.

-Si, papá Stolas.

El búho estaba complacido así que abrazó a su hijo amorosamente.

-Gracias, Mussi.

El cachorro hundió su rostro en el pecho de Stolas, sintiendo la calidez de las plumas de su papá, mientras el búho meditaba sobre si podría recuperar a su más grande tesoro.

.

.

-Bueno, ya me retiro por hoy-dijo Sallie May levantándose del asiento del escritorio asignado a ella.

-Te aprovechas que estoy para irte más temprano-comentó Blitzo con tono divertido.

-Bueno, si el jefe principal está presente, la subjefa se retira-respondió Sallie con orgullo.

Blitzo soltó una risita.

-Ve a descansar con tu familia, subjefa.

-Claaaaaarooooo, jefecito.

Sallie May salió de la oficina principal y Blitzo alcanzó a ver a Millie y Moxxie desde afuera con su hijo.

-¡Que descansen, chicos!-gritó animadamente Blitzo.

-Sí, señor-dijo Moxxie con alegría.

-Hasta mañana, Blitzo-dijo Millie con su hijo agarrado de su mano.

-Adiós, chicos.

Loona se asomó a la puerta, tanto ella como su padre se observaron.

-Me quedaré aquí, Loony.

-¿Seguro no vienes conmigo? Hablaré con mi novio sobre esta situación.

-No quiero molestarlos, además es temporal que dormiré en la oficina-dijo Blitzo con una sonrisa relajada.

El semblante de Loona se volvió triste y compasivo, pero sólo asintió.

-De acuerdo, te veo mañana.

-Que descanses.

Una vez Blitzo se quedó completamente solo, se dedicó a observar por la ventana las calles del anillo del orgullo.

El infierno era un lugar injusto por naturaleza, especialmente para los imps y hellhounds. Sólo los demonios de clase alta eran considerados valiosos, por eso Stolas era más privilegiado que él.

Para Blitzo sentirse amado por un Goethia fue lo más maravilloso para su vida. Creía sinceramente que moriría solo, pero encontró el amor en quien menos lo imaginó.

Ahora que estaban separados se daba cuenta de que, a pesar de las discusiones, seguía amando a Stolas con cada parte de su alma.

"¿Podrías enseñarme a preparar ese platillo?"

"Claro que sí, pero ¿Por qué ese en especial?"

"Porque sé que te gusta y quisiera prepararlo algún día para ti".

Blitzo sonrió ante ese recuerdo de su noviazgo con Stolas, una lágrima resbaló por su mejilla al sentirse nostálgico.

"¿Ya puedo abrirlos?"

"Aún no, amor"

"¿Ya?"

"¡Ahora!"

"¡AAAAAAAAHHH! ¡Cuantos caballos! ¿Cómo conseguiste tanta decoración?"

"Tengo mis métodos, cariño".

Blitzo miró el anillo en su dedo, con un caballo incrustado en él. Seguía casado con Stolas y ese anillo le recordaba que continuaba atado al búho.

Las últimas palabras de Stolas aún resonaban en su cabeza como si lo golpearan con un martillo, pero sabía que Stolas tenía razón; Mussi era privilegiado a diferencia de otros hellhounds.

Extrañaba también a Mussi, pero no sabía cómo arreglar la situación; quería entrenar a su hijo, pero Stolas nunca lo permitiría.

Fue así que se le ocurrió la idea de firmar un acuerdo en donde prometería no entrenar a Mussi, pero seguir viéndolo cada cierto tiempo.

Sacudió la cabeza con sus ideas.

-¿Por qué estoy pensando como si fuera a separarme de Stolas?

Divorcio.

La palabra resonó en su cabeza causándole vértigo. Cuando decidió que quería casarse con Stolas estaba convencido de que ya nada lo podría separar de él.

Unidos por siempre.

Para toda la vida.

"Estaremos juntos toda la vida, Blitzy".

"Hasta que la muerte nos separe".

"No digas eso".

"Sabemos los dos quien se irá primero, pero hasta entonces toda mi vida te acompañaré pase lo que pase".

"Pase lo que pase siempre serás mi amado".

Abundantes lágrimas brotaron de los ojos de Blitzo, se abrazó a sí mismo sumergiéndose en el recuerdo de aquella conversación con Stolas el día que se casaron.

"Amándonos siempre".

"Para toda la vida".

-¿Cómo podemos estar juntos toda la vida si no llegamos a un acuerdo en esto?

Blitzo se sentía acorralado, por un lado estar con Stolas implicaba dejar atrás sus habilidades como asesino, pero estar lejos de Stolas era perder al único ser que realmente lo amaba.

Ninguna de sus parejas anteriores lo amó tan profunda y verdaderamente como Stolas.

Estaba entre la espada en la pared, sintiéndose perdido al buscar una solución.

Repentinamente, escuchó un sonido y vio una luz por la rendija de la puerta de la oficina, aquello lo sorprendió, tomó un cuchillo sobre el escritorio y se acercó a la puerta con sigilo.

Aguzó el oído, oyó pasos hacia su oficina y supo que pronto abrirían la puerta, dio varios pasos hacia ella hasta que poco a poco se abrió.

Lanzó el cuchillo que voló en el aire hacia la puerta abriéndose.

-¿Blitz?

Al reconocer la voz, Blitzo se asustó y sorprendió, pero ya no podía hacer nada y el cuchillo pasó al lado de la cabeza de Stolas justo cuando éste giró algunos grados el cuello y la cabeza.

El cuchillo se clavó en la pared dejando en shock a la pareja que miraba hacia el lugar donde quedó clavado el cuchillo.

-¿Por qué me lanzas un cuchillo? Pudiste lastimarme -comentó Stolas girando a él con molestia.

-¡STOLAS!

El grito de Blitzo sorprendió al búho, el imp se acercó a él y lo jaló del brazo en un intento por acercarlo a él.

-¡Stolas! ¿Estás bien? ¿No te herí? ¡Stolas!

El príncipe sintió ternura, lo que menos deseaba era pelear con su marido. Agachó medio cuerpo para poner su rostro a la altura del de su esposo que, con desesperación, lo examinó de arriba abajo mirando cada detalle de su rostro, cuello, hombros y pecho.

-¿Te corté? ¿Te duele?

-Estoy bien, Blitz.

El imp lanzó un suspiro de alivio, luego miró a los ojos a Stolas, quedando perdido en su mirada por varios segundos. Como si se tratara de algo magnético, Stolas también se perdió en la mirada de su esposo.

Hacía un mes que ninguno veía los ojos del otro.

Tras volver al tiempo presente, Blitzo salió de su ensoñación y se alejó unos pasos de Stolas.

-¿Por qué viniste?

La pregunta sacó al búho de sus pensamientos, pero supo enseguida que Blitzo no sabía cómo reaccionar.

-Necesitaba hablar contigo urgente.

-¿Le pasó algo a Mussi o a Octavia?-preguntó Blitzo con preocupación genuina.

-No, es sobre nosotros.

Blitzo tragó saliva y su semblante se volvió serio. Sus manos empezaron a sudar, estaba aterrorizado.

-¿Sobre qué, Stolas?

Y sin que lo esperara, Stolas se arrodilló completamente tomando las manos de Blitzo entre las suyas y apretándolas con fervor.

-¿Qué…haces?-preguntó Blitzo atónito.

-Perdóname.

Aquella simple, pero poderosa palabra atravesó no sólo los oídos, sino también el corazón de Blitzo aumentando su ritmo cardiaco.

-Stolas…

-Sé que no tengo justificación por las cosas que dije, te ofendí y herí cuando lo único que querías era ayudar a nuestro hijo, pero te suplico que me perdones.

Blitzo no sabía qué responder; en todo el tiempo que llevaba siendo pareja de Stolas era la primera vez que lo veía pedir perdón con tanto fervor.

-Stolas…yo…en verdad quiero que Mussi aprenda a defenderse contra el mundo; esa es mi única intención.

-Lo sé, y quiero que lo entrenes personalmente y le enseñes tus habilidades.

El rostro de Blitzo cambió a uno entre gozo y asombro.

-¿Lo dices en serio?

-Claro, Mussi necesita alguien bueno con las armas que lo eduque en ese tema y tú eres experto en eso-afirmó Stolas complacido.

-Eso es cierto, aún soy bueno para eso-dijo Blitzo con un poco de timidez.

-Nadie mejor que tú para educarlo en el uso de armas.

Blitzo se encogió de hombros.

-Gracias por aceptar, Stolas.

Otro silencio cayó en la oficina; el primer tema estaba resuelto, pero quedaba otro al aire y ambos lo sabían.

-Blitz…-hizo una breve pausa para tomar aire-…vuelve conmigo.

El imp tuvo un vértigo al oír esa petición.

-¿Qué dices?

-Vine a recuperar a mi esposo.

-¿Estás bromeando?

-Jamás bromearía con algo así-negó Stolas suavemente con la cabeza, sonriendo con amor.

-Te avergüenzas de lo que soy.

-Me dejé llevar por el miedo a perderte y provoqué justo mi temor, pero quiero recuperarte.

-Soy un asesino; incluso realicé trabajos en IMP durante este mes.

-Entonces regresa a IMP si eso te hace feliz, pero vuelve a mi lado.

La voz suplicante de Stolas sonó un poco más alta en volumen pero sin gritar. Blitzo quedó perplejo con lo que dijo el búho.

-¿Qué fue lo que dijiste?

-Tengo mucho terror de que mueras en combate, pero también tengo miedo de perderte por mi egoísmo.

-¿Por qué me dices todo esto?

-Porque te amo más que a mi propia vida y no puedo estar sin ti-afirmó Stolas con sinceridad-. Eres el único ser que conquistó mi vida y corazón y por eso quiero suplicar tu perdón y pedirte que regreses conmigo.

Blitzo comenzó a llorar, su respiración se volvió entre cortada por el llanto, sollozó.

Los sentimientos de ambos se sincronizaron nuevamente y Stolas también derramó lágrimas.

-Es la primera vez que me dices eso-dijo Blitzo con regocijo en medio de los sollozos.

-¿Qué cosa?

-Yo soy el que ama más en esta relación y ahora dices que me amas más que a ti.

Stolas apretó con más fuerza las manos de Blitzo para aferrarse a él.

-Nos amamos igual, Blitz.

-No, yo soy el que te ama más-dijo Blitzo negando con la cabeza suavemente.

-Doy mi vida por ti, así como tú lo haces por mí.

Aquellas palabras de Stolas trajeron otros recuerdos a Blitzo, de los tiempos antes de que formalizaran su relación.

Esos actos de amor seguían vigentes, porque ambos volverían a hacer lo mismo el uno por el otro.

-Stolas…-su voz se entrecortó por el llanto.

-Ha sido un mes muy difícil sin ti-ahora fue Stolas quien sollozó-. Extraño tu voz, tus chistes, tu cuerpo, tu comida, tus juegos, tus caballos.

-¿Y mis armas?

Stolas soltó una risita sin dejar de llorar.

-Hasta a ellas las extraño.

-Estoy igual que tú-dijo Blitzo-. No importa si estoy en la oficina o en la Tierra, extraño volver a tu lado.

"Extraño tus libros de magia, de estrellas, tus hechizos, tus cantos, tus plumas. Anhelo verte al despertar cada día".

Los hombros de ambos temblaban mientras lloraban.

-Verdaderamente te amo más que a mi vida, Blitz.

-Yo también te amo más que a mí mismo.

Ambos se acercaron uno al otro y se besaron en los labios, Blitzo tomó el rostro de Stolas entre sus manos, Stolas por otro lado rodeó con sus brazos la espalda de Blitzo.

El beso fue apasionado, un beso que desbordaba amor y pasión, los rostros de ambos bañados en lágrimas mientras aumentaban el calor del momento.

Stolas empezó a besar el cuello de Blitzo que lanzó unos gemidos de placer, abrazó al búho aferrándose con fuerza a él.

-Mi amor-dijo Blitzo entre gemidos y suspiros.

-Mi hermoso esposo-respondió Stolas con el mismo tono.

Blitzo apretó con su cola la cintura del príncipe que se levantó del suelo alzando también a su imp con él. Blitzo abrazó con las piernas a Stolas y sintió como el búho lo colocaba en el escritorio suavemente.

-¿Sexo en la oficina?-preguntó Blitzo con coquetería.

-Hace mucho que no lo hacemos aquí.

-Sin interrupciones de hijos.

Ambos soltaron risitas y volvieron a besarse con una mezcla de pasión romántica y sexual. Blitz gimió sintiendo los besos y mordidas de Stolas en el cuello.

.

.

-Parece que hubiéramos estado siglos separados.

-Para mí sí fueron siglos.

Blitzo sonrió ante la respuesta de Stolas que se encontraba abrazado a él recargando la mejilla en uno de sus cuernos.

Los dos estaban completamente desnudos tras haber hecho el amor con diversas posiciones y estilos.

Muy suavemente, Blitzo le dio un beso en el pecho a Stolas.

-Mi vida se siente vacía sin ti, Stols.

-Igual la mía.

Ambos estaban acostados sobre una manta vieja ligeramente sucia y llena de plumas, saliva y semen.

-Si un día intento irme de la casa de nuevo, detenme sin importar lo que hagas-pidió Blitz.

-Perdóname que no te detuve esta vez.

-También yo te debo una disculpa.

Stolas frunció el ceño.

-¿Por qué?

-Estaba educando a Mussi sin tomarte en cuenta.

-Lo hiciste por su bien.

-Mañana hablaré con Sallie May para que continúe haciéndose cargo de IMP.

-¿En serio no vas a regresar a las misiones a la Tierra?-preguntó Stolas con ilusión mirando a su marido directamente.

Blitzo hizo una negación con la cabeza.

-Pensé que regresar a mi estilo de vida anterior era lo mejor, pero en realidad no podía dejar de pensar en ti todo el tiempo.

"Aunque doy lo mejor de mí, temo no regresar cuando salgo a misiones. Sólo pensar en ti y Mussi me ayuda a no rendirme."

El príncipe estaba lleno de felicidad y ternura al oír aquello, le sonrió y colocó su mano en la mejilla blanca de Blitzo.

-Eres el amor de mi vida.

Ahora fue Blitzo quien sonrió.

-Gracias por buscarme.

-A ti por regresar a mi lado.

Volvieron a darse un beso, esta vez uno dulce, luego se abrazaron con fuerza.

-Olvidé por completo porqué me enamoré de ti tan profundamente.

El imp miró al búho a los ojos.

-¿Qué olvidaste?

-Me enamoró lo valiente que eres, el negocio que lograste abrir en medio de la injusticia del infierno, como luchas contra el sistema y también contra los enemigos.

"Cuando supe todo eso y conocí tu pasado me di cuenta que eres lo mejor que me pasó".

La confesión de Stolas hizo que el corazón de Blitzo brincara por dentro y una lágrima brotó de sus ojos, el búho la limpió con dulzura.

-Voy a cuidarte y consentirte al doble por lo que te hice pasar.

-¿Me preparas el desayuno mañana?-preguntó Blitz con un tono risueño.

-El desayuno y la comida.

-Extraño comer tu comida-dijo Blitzo con ánimo.

-Y yo la tuya.

-Entonces mañana yo preparo algo para ti.

-Pero te quiero consentir por haber estado ausente un mes.

-Entonces tú preparas el mío y yo el tuyo.

-¡Hecho!

Stolas le mostró su meñique en señal de promesa y Blitzo lo estrechó con su propio dedo meñique. Los dos se rieron y volvieron a besarse mientras se acariciaban el cuerpo mutuamente; Blitz besó el cuello de Stolas repetidas veces.

-No sabes cuanto extrañaba estar contigo.

-Nunca más volvamos a pelear así-dijo Stolas acariciando la parte blanca del rostro de Blitz.

-Prometimos estar juntos toda la vida.

-Y así será. Seguiremos luchando contra lo que sea para estar unidos.

Blitzo se regocijó y le dio un beso muy suave en la frente al príncipe.

-Voy a estar en casa tres días enteros sin salir.

-¿Sólo tres días?-preguntó Stolas decepcionado.

-Bueno, una semana y luego vamos a visitar alguna estrella.

-Mejor vamos a montar a caballo.

-Estas muy complaciente-comentó Blitzo sonriendo.

-Te dije que voy a consentirte al doble.

-Mejor al triple-Blitzo habló con un tono pícaro.

-Uuuuhhh ya sé lo que piensas-dijo Stolas con el mismo tono coqueto.

Los dos rieron y retomaron sus besos en los labios sólo separándose para tomar aire. Necesitaban compensar el tiempo separados de alguna forma así que su único anhelo era estar juntos.

En aquella oficina pequeña, haciendo el amor, besándose, abrazándose y riendo sin parar, ahora con más certeza sabían que su amor era capaz de superar cualquier adversidad durante el resto de sus vidas.

FIN

Hace mucho que tenía la idea de escribir un conflicto de esta magnitud donde ambos se cuestionan su relación, pero terminan descubriendo que se aman como siempre. Amo escribir problemas de pareja que se resuelve con amor. Espero les haya gustado.