Los personajes de esta historia pertenecen tanto a S. Mayer y L. , solo la historia es creación mía y queda estrictamente prohibida toda copia parcial o completa de ella sin mi autorización o consentimiento.
"No es quien te roba el corazón, sino quien te hace sentir que lo tienes de vuelta".
'Veinte poemas de amor y una canción desesperada', de Pablo Neruda.
Advertencia,cualquier error o falta de ortografía en el capítulo es mío, no esta beteado, además este capítulo contiene escenas de lemon, queda bajo tu responsabilidad leer.
CAPÍTULO 6
Acoplamiento.
Llegar a la mansión, el lugar por el que pasó su transformación, no fue precisamente agradable para Bella. Sin duda, era el último lugar en el que preferiría estar, pero Niklaus debía hablar con su hermano y ella debía cumplir su promesa con Elijah.
Por eso se encontraba parada en mitad del salón donde todo comenzó. Sinceramente no recordaba mucho, solo el dolor por el que estaba pasando.
Ahora que estaba más tranquila, observó que la destrucción del lugar era enorme.
La mayoría de los muebles estaban con rasguños de garras y volteados excepto el sofá en el cual había despertado, supuso que lo había vuelto a su posición original cuando regresaron con ella.
Por toda la alfombra había cristales y manchas de líquidos esparcidos, una parte del papel tapiz de la pared estaba rasgada y la ventana que daba hacia la calle principal estaba rota. Probablemente salió atravesando la ventana.
Dió un pequeño vistazo hacia el baño, la puerta estaba en el suelo con marcas de garras y en el piso de baldosas podía vislumbrar retazos de su antigua vestimenta, además de vidrio esparcido. Recordó observarse reflejada en el espejo con los ojos amarillos y un escalofrío recorrió su espalda.
Niklaus estaba justo a su lado y sin decir nada tomó su mano entrelazando sus dedos. Aquella acción la reconfortó y tranquilizó.
Atravesaron el salón hasta la cocina, dónde la acomodó en el mesón y luego le entregó un vaso de agua. Estaba a punto de agradecerle cuando llegó Elijah.
"Veo que ya estás más relajada Isabella. Espero que puedas hablar sobre lo que prometiste."
Bella lo observó por un momento, notando que si bien se veía relajado, parecía estar en guardia a una distancia prudente de Niklaus. La actual actitud del vampiro se contradecía a cómo la había tratado con anterioridad. Aún se veía autoritario, pero con un dejo de precaución tanto en su manera de hablar como en su postura.
Antes de responder sus ojos fueron a Nik, no había llegado a contarle su pequeña promesa de liberar a sus hermanos y no estaba muy segura de cómo actuaría el híbrido. Suspirando volvió a enfocar su mirada en Elijah.
"Se que prometí informar sobre sus paraderos…" No pudo continuar ya que Niklaus la interrumpió.
"Aún no serán liberados hermano. Debo terminar con unos asuntos importantes antes de que los dejé despertar." Las palabras fueron expresadas con total tranquilidad por parte de Nik. Para él, este asunto estaba zanjado y no tenía intenciones de cambiar de parecer.
"¿Qué es más importante que nuestra familia? Por años Niklaus, me hiciste creer que estaban muertos, ahora, que sé que los tienes dormidos no dejaré que sigan en ese estado."
Elijah no tenía intenciones de seguir esperando, extrañaba a su familia y realizaría todo a su alcance para volver a tenerlos juntos.
Isabella podía sentir la tensión entre los hermanos y se culpaba un poco por prometer algo que no tenía el control de concretar.
Sí, en su momento pensó que era una buena idea. La verdad es que el despertar de la familia dependía solo de Niklaus. Solo Nik sabía dónde estaban, a ella le confesó que estaban vivos, bueno tan vivos como un vampiro podría estar.
"Elijah, se que te prometí traer a tus hermanos y es algo que voy a cumplir, pero te pido algo de tiempo. Hay algunos asuntos que atender antes de liberarlos".
El original observó a la morena, era mucho más fácil entablar una conversación con ella que con su hermano y aunque no la conocía, expresaba sus sentimientos y emociones mucho más fácil, lo cual la hacía un libro abierto. En este momento ella no mentía.
"¿Cuál es la situación específica por la que no es posible despertar a mis hermanos, Isabella?
La forma en que habló, hizo que se pusiese en alerta. Si bien no fue un grito y mucho menos una amenaza, la tranquilidad de Elijah expresaba una clara advertencia. Bella no tenía intención de incumplir la promesa o molestar al vampiro. Pero sabía que Nik no explicaría sus acciones a su hermano y eso era algo con lo que debía tratar de lidiar para no volver a viejos hábitos.
"Se que Nik no te contará, pero puedo decir que el hecho de que aún no esté dispuesto a traerlos es por mi situación."
El vampiro la observó fijamente tratando de entenderla. A su parecer aquella mujer no parecía ser una amenaza de ninguna clase. ¿Que pudo haber realizado para tener algún tipo de enemigo? Independientemente de eso, no era un problema familiar, ella no era parte de su familia.
"No veo como tú situación personal pueda ser más importante que nuestra familia." Elijah trataba de mantener la calma, atacar a la morena para sacar información no era una opción a menos que quisiera enfrentar a Niklaus.
No pasó desapercibido la postura protectora que tenía su hermano con la morena.
La tensión en el aire era palpable, Bella observó cómo ambos hermanos se miraban tratando de adivinar la reacción del otro. A pesar de llevar tan poco tiempo conociendo a Nik y aún menos tiempo siendo loba, pudo notar la molestia del híbrido por las palabras de su hermano.
"Bueno, hermano, te presento a Isabella Swan mi pareja. Por lo tanto, ella es parte de esta familia y su situación es importante."
"¿Tu pareja?" Escuchar esa palabra en particular salir de boca de su volátil hermano lo dejó perplejo. Elijah conocía muy bien lo que opinaba Niklaus sobre el amor. Por años solo decía que era una gran debilidad, así que escucharlo llamar a la loba su pareja fue algo impresionante.
"Por lo mismo te pido el respeto correspondiente, pronto será mi mujer y una Mikaelson."
Para que la llamara parte de su familia solo indicaba que era algo muy serio. Niklaus jamás llamaría familia sin sentir ningún apego emocional por más pequeño que fuese.
"¿Cuál es la situación de la señorita Swan, que es mucho más importante que el despertar de nuestros hermanos?" Para Elijah nada podría ser más importante que sus hermanos, si la loba tenía algún enemigo perfectamente Niklaus podría protegerla.
"Si te contará mis planes hermano ¿Estarías ayudando?" A pesar de parecer relajado, Bella podía observar la tensión en los hombros de Nik, además, si bien la respuesta salió de forma tranquila, aún se veía la crítica y la poca confianza que tenía a su hermano.
Bella sintió la mano de Nik posarse en su espalda, fue algo reconfortante que la tranquilizó y al parecer él también necesitaba sentirla.
Los hermanos no dijeron nada más, solo se observaban buscando una reacción en el otro. Bella, sentía que independiente de lo que dijeran ninguno daría su brazo a torcer.
"Nik, no quiero que tengan problemas por mi, quizás sea bueno despertarlos, se lo prometí a Elijah y nosotros no estaremos aquí por algún tiempo." Lo que menos quería Bella era crear conflictos en la familia. No quería ser la causa de más distanciamientos. También entendía a Elijah, ella es una recién llegada que no conocía, era algo obvio que para el vampiro, fuese más importante el despertar de sus hermanos que su pronta transformación en híbrida.
"Amor, mis hermanos serían una distracción. No puedo estar pendiente de sus desastres. Mi prioridad en este momento eres tú."
"Elijah puede estar al pendiente de ellos, piénsalo Nik, no es justo que por mi situación no pueda cumplir la promesa. Además, Elijah te ayudó, puede volver ayudarnos y si se suman tus hermanos quizás podamos dar con la solución antes."
Ambos hermanos la miraban, Elijah sorprendido de que se colocará de su parte y tratará de interferir en una resolución de Niklaus y el híbrido sopesando sus palabras.
Bella suspiró, bajando del mesón enfrentó a Nik, mordiendo su labio ya que estaba algo nerviosa, llevó lentamente su mano al pecho del híbrido y la colocó sobre su corazón. Antes de volver hablar encontró sus ojos con los de él y lo observó unos momentos.
"Sé que es difícil, pocas veces han estado en buenos términos y se han ayudado mutuamente sin ningún tipo de doble intención… pero si yo tuviese el apoyo de mi familia… lo preferiría mucho más, en comparación con alguien que no me genera ninguna confianza por más lealtad que pueda jurar. ¿Crees que puedas cumplir con la promesa que le realice a Elijah? Si haces esto Nik, vas a demostrarles a tus hermanos que si puedes confiar en ellos. Yo quiero depositar mi confianza en Elijah."
Niklaus no respondió de inmediato, se enfocó en la tranquilidad que la proximidad de Bella lo hacía sentir. Quizás era algo innato entre parejas que con un solo toque los calmara de sus estados más iracundos. Sinceramente había estado listo para clavar la daga en Elijah, fue por ella que aún no actuaba.
Si lo pensaba de forma racional, las palabras de su pequeño cisne eran verdad. Nunca en todos sus siglos se habían apoyado al cien por ciento. Todos tenían dobles intenciones o hacían algo para saborear al otro. La confianza, para él fue una debilidad y era difícil romper viejos hábitos. ¿Podría dar ese paso sincero por ella?
A Niklaus solo le importaba la felicidad de ella. Era su prioridad. Algo dentro de él, exigía que cuidase en todos los sentidos a su mujer. Entonces, si ella quería tener una familia unida, tendría que esforzarse por dar un pequeño paso de confianza con cada uno de sus hermanos.
Independiente de eso, si con el tiempo veía que nada cambiaba en sus formas de relacionarse o si cualquiera de sus hermanos lo traicionan, tomaría las acciones correspondientes aunque eso lo convirtiera en el malo.
"Bueno, pero espero no equivocarme.
Elijah, debo hacer un pequeño viaje experimental, mientras no esté espero que puedas controlarlos. No quiero que interfieran con mis planes."
El vampiro se sorprendió por el cambio de actitud del híbrido. Nunca en todos sus siglos su hermano había cambiado de parecer tan fácilmente. Siempre fue una pequeña guerra de voluntades y sin embargo, la mujer lobo logró algo inimaginable.
Ella, con unas palabras calmadas y exponiendo su opinión pudo apaciguar a Niklaus. ¿Era posible que realmente fuesen pareja? Elijah había escuchado muchas historias y mitos sobre parejas acopladas, las supuestas almas gemelas, la mayoría las creía una exageración. Pero ahora, siendo un testigo del cambio tan drástico en su hermano, se preguntaba si finalmente había llegado la salvación para su familia.
"¿Puedo saber cuál es la situación de Isabella, Niklaus?" Por alguna razón Elijah estaba seguro que el viaje no fue para acabar con algún enemigo de la morena.
"Bella es mi compañera tanto lobo como vampiro. Necesito que sea híbrida. Por eso, estaremos viajando buscando manadas de lobos para transformar."
Esa revelación fue increíble, jamás en todos sus siglos pensó que finalmente su hermano encontrará una pareja. Que la encontrará por partida doble era casi mágico. Solo esperaba que eso lo tranquilizara y que ella sacara a relucir un poco más de su humanidad perdida muchos siglos atrás. Si con tan solo unas pocas horas ya se reflejaban cambios en su hermano, la esperanza de quizás una buena vida familiar era extasiante.
Elijah, además había comprendido el trasfondo significativo del viaje y conociendo a su hermano no sería nada lindo. "Entiendo, necesitas ver si es posible crear híbridos sin ningún tipo de fallos."
"No la pondré en peligro innecesario, hermano. Espero que entiendas lo importante que es ella." En su mente Niklaus ya tenía varios planes trazados. Sabía dónde buscar a grupos de lobos con los que experimentar. Solo esperaba que todo resultará bien para cambiar a su hermoso cisne sin ningún problema.
"Elijah, mientras estemos fuera. ¿Podrías ver qué Damon y su grupo no dificulten mi situación?" Que Niklaus preguntara y no diera una orden ya era un cambio más que bienvenido.
"El que puede ser un problema es Stefan. Tengo entendido que Isabella mordió a Damon y sin cura no tiene esperanza de vida." Para Elijah, que no tenía mucha estima a los hermanos salvatore, no sentía particularmente su pérdida. Aún así, en caso de que Damon pereciera quizás podrían haber algunos inconvenientes.
"Stefan viajará con nosotros. Realice un pequeño trato a cambio de la cura. Así que, mantén las cosas tranquilas aquí. No necesito distracciones." Gracias a su pequeña mujer, distanciar a los hermanos Salvatore fue fácil. Ya había planeado separarlos, fue la manera más práctica de evitar problemas. Ya tenía experiencia en cómo funcionaban juntos, no estaba dispuesto a qué se entrometieron en su búsqueda.
"Bien, entonces como todo está arreglado, Nik, vamos a despertar a tus hermanos."
Con todo discutido, Bella entrelazo su mano con la de su pareja y comenzó a caminar a la salida. No quería más discusiones o cambios de opinión. Estaba ansiosa por viajar, quizás se debía a la costumbre ya arraigada en ella de no estar mucho tiempo en un lugar por miedo de que Victoria la encontrará. Además, cumplir la promesa con Elijah era una buena manera de comenzar a limar asperezas entre los hermanos.
Al salir de la mansión Niklaus en un movimiento rápido la tomó al estilo nupcial sorprendiendo a Bella.
"Lo siento amor, es más rápido de esta forma." Con eso salió rápidamente. Isabella se aferró a él con fuerza, su velocidad era increíble y en poco tiempo llegaron a un almacén a las afueras de Mystic Fall.
Niklaus dejó suavemente sobre sus pies a Bella. Está se aferró a él mientras recuperaba el equilibrio. Si bien el viaje no duró mucho tiempo, la velocidad la mareó un poco. Sin decir nada, Nik entrelazó sus manos y la instó a caminar.
Recorrieron pasillos de contenedores, el lugar se veía algo lúgubre sin nadie a la vista y oscurecido por las paredes altas. Un escalofrío recorrió su espalda con la pequeña brisa que dejó Elijah al llegar a su lado.
Ninguno habló mientras pasaban por diferentes pasillos siguiendo a Nik. Finalmente salieron a un galpón de estacionamiento donde había varios camiones con carros de arrastre. Uno de ellos sobresalía debido al polvo que cubría el camión. Parecía que desde hace algún tiempo nadie lo había limpiado y mucho menos puesto en marcha.
Al llegar junto al remolque observó que varias cadenas estaban enganchadas en los extremos. Cómo si custodiarán el interior que contenía un tesoro.
Nik no se dió el tiempo de buscar la llave que abría las cadenas, simplemente las partió por la mitad dejando caer al suelo en un estrépito el pesado metal. Luego procedió a abrir las puertas, en un movimiento rápido rodeó con su brazo a la morena saltando dentro del estrecho contenedor.
A pesar de la luz tenue que traspasaba, Bella pudo observar tres ataúdes cerrados. Encontró un poco gracioso después de tanto tiempo, tener la idea de que los vampiros no duermen, ahora se encontraba frente a vampiros tradicionales de los cuentos de terror.
Sin esperar, Elijah fue directo al primer féretro y abrió la tapa. El polvo se soltó debido al tiempo que llevaban sin limpieza, haciendo que Bella tociera. El sonido producido hizo que la mujer que estaba dentro abriera los ojos. La morena soltó un pequeño chillido y retrocedió un poco asustada.
"No te asustes amor, están paralizados. La daga clavada en el corazón los induce a un trance." Explicó divertido Nicklaus
"Sin ofender, pero es un poco espeluznante" Replicó Bella.
Volviendo cerca de los machos, ella pudo apreciar bien el interior del ataúd. La hermana de Nik era hermosa, a pesar de tener la piel algo cetrina, llevaba puesto un vestido charlestón blanco pero se veían claramente manchas rojas en algunos lugares y en su pecho sobresalía un mango. La morena no pudo disimular su mueca un poco repelida por lo cruel que se veía.
"Entonces… supongo que… ¿Quitar la daga le devuelve la vida?" Preguntó Bella cohibida.
Sin responder, Elijah retiró la afilada daga de plata del corazón de su hermana. Luego fue al segundo ataúd sin demora y volvió a quitar la daga. Al llegar a la última caja Nik se interpuso entre ellos.
"Deja a Finn en su caja hermano. Tendrás entretenimiento suficiente ocupándote de Kol y Rebeca. Además, nunca he confiado en él, mientras estuvo despierto solo busco matarnos permanentemente y comprenderás que ahora no tengo tiempo ni ganas de ese tipo de conspiración."
"No puedes…" interrumpiendo el comienzo de una pelea Isabella explico."
"Elijah, entiendo que quieras a tu familia reunida, pero quizás ¿Podrías aceptar dos de tres? Por lo que me contó Nik, Rebeca es llevada a sus ideas y lo más probable es que trate de instigar algún tipo de venganza por todo el tiempo perdido…
Kol, creo que nunca pudo manejar su sed por mucho tiempo, así que estarás bastante ocupado con ellos sin la ayuda de Nik.
Aunque espero que ellos perdonen a Nik y no traten de traicionar la confianza que colocamos en ustedes."
"Nuestro acuerdo fue liberarlos." Elijah clavó sus ojos en la morena, apelando al trato, precio que habían contraído. Esperaba que cumpliera.
"En realidad hermano, ¿Sinceramente quieres despertar a Finn? Lleva 900 años en este estado y ciertamente despertar luego de tanto tiempo podría trastocar su mente."
Los hermanos se observaban, ninguno quería dar su brazo a torcer. Pero para Bella, no pasó desapercibido que Elijah no replicó a la pregunta de Nik. ¿Quizás no estaba tan apegado a su hermano? ¿Podría ser posible que solo quisiera despertarlo por obligación?
"¿Podrías esperar un tiempo antes de darle cuerda, Elijah? No estoy diciendo que no lo despiertes, solo que esperes hasta que al menos tenga una solución a mi problema, así Nik estará más tranquilo y también podríamos ayudar a manejarlo cuando esté nuevamente en pie."
La pregunta de Isabella sorprendió un poco al vampiro, no fue un rotundo no, ella estaba negociando y aplicando una solución.
Esto fue bastante diferente a lo que Niklaus hubiese hecho. Su hermano simplemente lo dejaría estacado hasta que encontrará alguna utilidad para Finn.
De cierta manera esto fue mejor que nada y Elijah tampoco quería tentar la suerte que estaba teniendo con su hermano. Estaba claro que si no fuese por la linda morena nada de esto sería posible.
"De acuerdo. Esperaré hasta que vuelvan y todos ayudaremos a Finn para adaptarse. Confiaré en ti Isabella."
"Bueno, entonces está todo arreglado. Sin embargo, una pequeña advertencia Elijah. Cómo puedes ver, quiero que todos estén bien y puedan superar sus problemas familiares, pero quiero que tengas en cuenta que si por algún motivo cualquiera de ustedes planea algo contra Nik… no les gustará verme enojada."
Al vampiro no le pasó desapercibido el cambio que tuvo la morena, su postura, su voz reflejaron la advertencia, pero lo que más llamo su atención fueron sus ojos, ya no expresaban amabilidad y el lindo tono castaño había cambiado para volverse amarillos, lo que hacía que su rostro fuese muy atractivo a pesar del matiz intimidante que mostraba. Elijah no fue capaz de decir nada, había quedado algo anonadado y comprendió porque su hermano estaba tan prendado de ella.
"Bueno, ya que todo está arreglado espero que disfrutes tu tiempo de calidad con nuestros hermanos. Espero no tener problemas y volveré tan pronto como la situación de Isabella esté resuelta." Sin esperar respuesta Niklaus tomó en un rápido movimiento a Bella en sus brazos y corrió en dirección al hotel.
Aún quedaba algo de tiempo antes de partir y en los planes de Niklaus estaba poder hacer el amor con ella. Verla defender y darle ese ultimátum a su hermano, había prendido una chispa de excitación en él. La postura que había adoptado, el cambio en sus hermosos ojos y su aroma lo habían puesto a mil y tenía la imperiosa necesidad de hundirse completamente en ella.
Aún estaba tratando de adaptarse y comprender la situación de pareja. Y a pesar de tener bastante experiencia y años a su haber, desde que la encontró se ha sentido más como un adolescente pensando en las diferentes maneras de tener a Isabella y llevarla al orgasmo.
Nicklaus finalmente llegó al hotel, sin decir nada dejó a Bella despacio sobre sus pies, se giró para dejar con llave la puerta y lentamente se volvió para observar a su morena que despedía un aroma delicioso a excitación.
Bella quedó algo descolocada por la rápida salida de Nik, pero ahora lo observaba un poco desesperado, con su rostro transformado, la postura depredadora y el aroma que despedía la estaba excitando tanto, que solo pudo apretar las piernas y frotar un poco. No entendía qué pasaba, pero solo quería que Niklaus la poseyera, que la lamiera, que la mordiera y que finalmente la penetrara y le hiciera el amor.
Recorrió el cuerpo del híbrido y por algunos segundos dejo fijada su mirada en la protuberancia de su sexo, estaba duro y listo para ella, un gemido de placer salió de sus labios, luego escucho el gruñido de Nik haciendo que su mirada volviera a su rostro y sus ojos se encontraran.
Por algunos segundos fue como si no existiera nada más que ellos, Bella tuvo la comprensión de finalmente estar en el lugar y momento indicado. Que finalmente había llegado a su hogar.
Por su mente corrieron imágenes inexplicables, vio una mansión, a un niño corriendo por los pasillos, a Elijah llamándole la atención, sentada en un sofá estaba Rebeca sosteniendo a una bebé quien reía encantada y desde el reflejo de un espejo se observó embarazada y a Nik detrás de ella acariciando su pancita.
Bella salió de sus pensamientos cuando sintió la mano de Nik en su cuello y levantó su rostro suavemente para que sus ojos se encontrarán.
"También lo ví y quiero todo lo que me ofreces Isabella." Sin nada más que decir, sus labios se encontraron, fue un beso suave, tierno, explorador. El ambiente cambio, lo que en un principio había estado lleno de una pasión animal, ahora estaba más tranquilo, cómo si debido a la escena que pasaron por sus mentes, tuviesen la certeza que en algún punto de sus vidas aquellas imágenes serían una realidad para ellos.
Niklaus poco a poco fue cambiando la cadencia del beso, beso su comisura del labio, mordisqueo un lado de su mandíbula, lamió su cuello, succionaba su labio inferior y volvió a besar con una ternura y pasión que solo él sabía y lograba excitarla. Sus cuerpos se alinearon, Bella, podía sentir su dureza en su estómago y la estaba volviendo loca de deseo.
Ella nunca antes había sentido aquel sentimiento, esa necesidad abrumadora de estar con un hombre, la desesperación que recorría su cuerpo y se tensaba en su vientre.
Con solo unas pocas caricias y unos besos apasionados Nik logró que se humedeciera y su cuerpo quisiera sentirlo dentro de ella.
Antes, estar así con alguien era difícil, se sentía poco mujer, nada sexy y le costaba excitarse, quizás debido a todo el juego mental que Edward había hecho con ella. Siempre que tenía intenciones de avanzar con el vampiro, el frío decía o hacía algo para que se sintiera tan inadecuada y casi una puta por pedir un poco de amor.
En aquellos años de juventud, las pocas veces que se insinuó o trato de llevar los besos a algo más allá, Edward paraba sus avances diciendo que no era posible, Bella siempre bajaba la cabeza no por vergüenza, lo hacía para ver si en algún momento lograba exitarlo y siempre se llevaba una decepción al ver que nunca estaba duro por ella, que no lo lograba excitar, que ella no era nada llamativa como mujer para él y por su mente pasaba la idea que solo la quería por su sangre. Era como si fuera tan inadecuada, que nada de lo que hiciera fuera suficiente para aquel vampiro hermoso. Lo que por supuesto golpeaba su ya poco autoestima.
Pero ahora, sin hacer nada más que besar a Nik, el híbrido mostraba una excitación palpable logrando ponerla tan caliente que ya no pensaba en nada, solo quería sentir y dejarse llevar por sus pasiones.
Niklaus estaba al borde de la locura. No sabía que había accionado aquello, si ver algo de deseo en el rostro de su hermano, si fue verla en aquella furia contenida, el hecho de su aroma tan apetecible que despertaba sus bajos instintos y lo llamaban a hacerla suya o aquellas imágenes que pasaron por sus mentes mostrando algo hermoso que desde hace épocas había suprimido.
Isabella era una mujer perfecta para él, estaba tan convencido, que nada le importaba más que la vida que tendrían fuera de lo mejor. Daría todo por ella, la amaría, cuidaría, protegería con locura. Ver un pequeño indicio de lo prometedor que sería su futuro fue maravilloso y quería que aquellas imágenes ya fuesen una realidad.
El aroma que tenía en este momento Bella era afrodisiaco, era una llamada al lobo, quizás no lo tenía tan interiorizado, pero el instinto animal en su cabeza le decía que ella estaba en su fase de apareamiento. No entendia mucho como sabia aquello, pero si las imagenes mentales de hace un rato eran su futuro, lo mas probable es que si tenian sexo Isabella pudiese quedar embarazaba.
Nunca en todos sus años en la tierra se había preocupado por algo así, ser vampiro había extinguido la opción de formar familia ya que era imposible procrear para ellos. Sin embargo, sabía que con su pequeño cisne todo sería diferente, ella era su pareja acoplada, él ahora era un híbrido y comprendía muy bien que a veces la magia del destino influye en la vida de los sobrenaturales para mantener cierto equilibrio.
Debía ser por algo importante que justo ahora, luego de un milenio al fin encontrara a su pareja.
"Amor, si seguimos así no podré parar. No quiero hacer nada que tú no estés lista de afrontar y creo que estás en tu periodo fértil."
Bella, se separó un poco de él para aclarar algo su cabeza. Lo observó dándose cuenta que en algún punto de los besos y caricias ella había rasgado su camisa y tenía desabrochado los vaqueros. Niklaus era exquisito de observar, su cuerpo esbelto pero fibroso, con músculos adecuados en los lugares correctos la estaban volviendo loca, no podía pensar en nada que no fuese recorrer con su lengua su pecho bajando lentamente por aquella tableta de chocolate y seguir hasta su caminito de la felicidad aun oculto pero que se moría por descubrir.
Entendía de cierta manera lo que le estaba diciendo Nik, si seguían explorando y besándose terminaron haciendo el amor, algo en lo que personalmente no tenía objeciones. Sabía que algo era diferente entre ellos, no era tan tonta como para pasar por alto esa vibra animal que los rodeaba y en el fondo de su mente sentía a su loba insistiendo en continuar. Puede que las imágenes fueran un vistazo de su futuro y unos pocos años atrás se hubiese asustado, pero en este momento no encontraba nada, ningún tipo de miedo a seguir adelante y formar una familia con Nik.
"No quiero que pares" Hablo finalmente, queria todo con Niklaus y si el sexo la llebaba a tener un pequeño ser que asi fuese, lo de ellos ya estaba destinado, eran almas gemelas y nunca habia estado tan decidida por algo como lo estaba ahora. Para ella Nik sería su para siempre y tenía todas las intenciones de disfrutar cada momento que les deparará la vida. No se preocupa por el futuro ya que entendía que él estaría a su lado y pasara lo que pasara, superarían los malos momentos y disfrutarían de los buenos.
Escuchó un gruñido y de un momento a otro se vio acostada en la cama con su híbrido sobre ella. Lo que había comenzado lento ahora se volvía algo apresurado, sentía las manos de Nik por todo su cuerpo, los besos se volvieron más intensos y sin saber cómo, de pronto se encontraba completamente desnuda.
"Tu olor me está enloqueciendo, cariño. Estas tan malditamente excitada y húmeda para mi que voy a darme un buen festín contigo."
Poco a poco Niklaus comenzó a dejar besos por su cuello, luego bajo a sus pechos y mientras que con una mano jugueteaba con su boca succionaba, ella no pudo evitar los gemidos que salían de su boca. Era muy placentero, pero necesitaba algo más, así que agarrando de sus cabellos a Nik, lo instó a bajar más, hacia su dolorido y húmedo botón de placer.
"Amor, ¿Quieres que me coma tu lindo coño?" preguntó Niklaus mientras dejaba besos húmedos en su estómago.
"Ooooh Dios si, por favor no te detengas" Gritó ella, mientras sentía como poco a poco llegaba a donde lo necesitaba.
Niklaus no se hizo de rogar, quería esto tanto como ella y separando sus labios, dio el primer lametón en aquel lugar que era solo para él. El sabor de su pequeño cisne era una delicia, su sangre era exquisita pero saborear sus jugos era pura ambrosía, un sabor a miel silvestre, una dulzura natural y cálida que se extendía por su boca.
Se llenó la boca y lamió sin contemplaciones. Sus dedos, mientras tanto, obran su magia, apenas los controlaba, actuaban por instinto, acariciando las partes más sensibles del cuerpo de Isabella provocando un torbellino de placer.
La respracion de Bella se volvia mas rapida y agitada, poco a poco su cuerpo se estremecia al sentir como Nik degustaba sus jugos, nunca habia experimentado nada parecido, la boca del hibrido en su sexo la estaba volviendo loca, sentir como sus dedos se hundian en ella, nunca antes había experimentado un placer tan intenso, tan liberador. Se dejó llevar por la corriente, abandonando al ritmo de sus besos y caricias.
Sus manos se aferraron a las sábanas, apretándolas con fuerza. Cada toque, cada lamida, era una explosión de sensaciones, se sentía vulnerable, expuesta, pero al mismo tiempo, increíblemente poderosa. Niklaus sabía exactamente cómo complacerla. Jugaba con su clítoris con la lengua, succionando, mordiendo suavemente. Haciéndola gritar de placer, perdiendo el control.
De repente, una ola de calor la inundó por completo, haciéndola temblar de pies a cabeza. Un gemido agónico escapó de sus labios cuando el orgasmo la golpeó con toda su fuerza.
Niklaus continuó, saboreando cada momento, cada contracción, hasta que Isabella se relajó por completo, exhausta y satisfecha.
Nik se separó lentamente y la miró a los ojos. "Estás increíble" dijo con una sonrisa.
Isabella le devolvió la sonrisa, sintiendo una profunda conexión con él. "Tú también" respondió, con la voz ronca.
"Esto fue solo el aperitivo, amor" explicó, mientras besaba su estómago. El aroma a fresas y lirios de su piel se mezclaba con el sabor dulce y salado de su boca, provocando un torbellino de placer en su interior.
Él recorrió con la punta de sus dedos la suave piel al lado de su caja torácica, observando cómo su pecho subía y bajaba mientras su respiración se acelera lentamente y un rubor comenzaba a descender desde su rostro. Para Niklaus era lo más hermoso que había visto en su vida, ella era perfecta y se dio cuenta que a pesar de ser una pareja acoplada se estaba enamorando profundamente de aquella mujer sencilla, leal, apasionada y algo inocente.
Nik comenzó a explorar su cuerpo con sus manos, acariciando sus senos, sus caderas, sus muslos. Isabella se estremeció ante su tacto, permitiendo que la guiara a un nuevo territorio. Ella lo tocó también, sintiendo la dureza de sus músculos, la calidez de su piel.
Cuando Nik estuvo finalmente sobre ella y sus miradas se encontraron en ese instante, sintieron que estaban unidos por un lazo invisible, un lazo único que los ataría para siempre de deseo, pasión y compromiso.
Sus labios, suaves como pétalos de rosa, se deslizaron sobre los de él, provocando una oleada de placer que lo recorrió desde la punta de sus pies hasta la coronilla. Su cuerpo, caliente y flexible, se movía al ritmo de sus besos, mientras que sus manos exploraban cada rincón de su piel. En ese instante, sintieron que estaban en un mundo aparte, rodeados de pasión y deseo.
Nik la besó una última vez, profundamente, antes de entrar en ella. Isabella jadeó, sintiendo un dolor agudo mezclado con un placer inmenso. Se aferró a él con fuerza, enterrando sus uñas en su espalda. Sus cuerpos se movieron al unísono, encontrando un ritmo perfecto.
El acto fue un baile primitivo, una fusión de dos naturalezas salvajes. Hubo gemidos, susurros, jadeos. Fue un encuentro apasionado, intenso, que los consumió por completo. Sus cuerpos se unieron, sus respiraciones mezclándose en un ritmo cálido. Sus manos se movían con pasión, explorando la piel del otro. Los susurros, los gemidos y los besos se entrelazan en una sinfonía de deseo. Sus respiraciones se hacían más rápidas y agitadas, mientras que sus cuerpos se estremecían con cada movimiento, entregándose por completo al placer que los inundaba.
El clímax los golpeó con fuerza, una ola de placer que los arrasó por completo. Ambos gritaron, liberando la tensión acumulada durante años. Sus cuerpos se tensaron, Bella pudo sentir como Nik dentro de la profundidad de ella se vaciaba, llenándola de su simiente; se estremecieron, y luego se relajaron. Se abrazaron con fuerza,aun con las respiraciones agitadas, estaban exhaustos pero felices.
Cuando el placer se desvaneció, Isabella se sentía agotada pero increíblemente satisfecha. Abrió los ojos y vio a Nik mirándola con una sonrisa de orgullo.
"¿Te gustó?" preguntó él.
"Me encantó" respondió Bella, sin poder evitar sonreír.
En la quietud que siguió, se acurrucaron el uno contra el otro, buscando calor y consuelo. Niklaus besó el pelo de Isabella, sintiendo sus aromas combinados, ella estaba impregnada de él. Fue perfecto y su lobo estaba mucho más sosegado al poder finalmente acoplarse con su pareja. Aun así, había tratado de no ser tan brusco con ella, su instinto animal estaba ahí, pero tenía el conocimiento de que Bella era más frágil y de momento debía ser cuidadoso. Además, era su primer encuentro sexual, más adelante podrían ser más bruscos o experimentar algunas cosas.
"Gracias" murmuró Bella, su voz un poco adormecida.
"¿Por qué?" preguntó Nik.
"Por mostrarme que no estoy sola" respondió ella. "Por aceptar todo lo que soy."
Nik la abrazó con más fuerza. "Nunca estarás sola. Ahora nos tenemos el uno al otro." prometió con voz ronca él.
Se miraron a los ojos y sonrieron. Sabían que su viaje apenas comenzaba, que enfrentarían desafíos y peligros. Pero también sabían que, juntos, podían superar cualquier obstáculo. Habían encontrado algo especial, una conexión profunda, un amor salvaje y apasionado, ahora se sentía como una promesa de un futuro compartido, lleno de posibilidades infinitas.
