Capítulo 13: Jaque al rey

Perséfone estaba a punto de dar un gran bocado a aquella granada que tenía entre sus manos. Aunque solo fueron segundos, la cabeza del dios de los muertos comenzó a trabajar a toda velocidad. Las dudas sobre lo que estaba haciendo iban aumentando exponencialmente. Aquello lo había planeado si, pero, ¿en cuánto tiempo?¿En un mes?. La última vez que había intentado tomar el Olimpo había elaborado su plan durante dieciocho años, y aún así había fracasado.

¿Seguro que esta vez no había dejado ningún cabo suelto?Y lo peor de todo ¿Estaba bien hacerle eso a la única persona que realmente confiaba en él ? ¿Se merecía Perséfone ser engañada de esa manera? Conocía perfectamente la respuesta. Y supo claramente lo que tenía que hacer.

-¡ Espera!- Gritó mientras le daba un manotazo a la granada, que cayó al suelo.

Los ojos azules de la joven se clavaron en el dios.-¿Pero qué te pasa? Estás muy raro.-

Hades sabía que haciendo eso había renunciado al Olimpo para siempre, y aún así se sentía extrañamente aliviado. Sabía que Perséfone no hubiese participado voluntariamente en su plan, y seguramente jamás le hubiese perdonado. No podía hacerle algo así.No quería mentiras con ella. Lo quería todo. Y quería que ella también quisiese todo con él.

Pero el señor del Inframundo no pudo explicarse. Lo único que vio antes de desmayarse fue a Perséfone con los ojos muy abiertos mirando algo detrás de él.

La diosa de la hechicería y de las almas errantes se encontraba detrás del dios con un extraño cristal, mediante el cual absorvió la llama de Hades, que se desplomó en el suelo.

La mortal sabía que no era una buena idea quedarse allí, pero no podía dejar a Hades.

-Es incapaz de hacer las cosas bien cuando tú estás en medio.¡Sólo tenía que dejar que te comieses esa granada!¡No era tan difícil! Maldito estúpido…Pero sé moldearme a las situaciones difíciles…- Dijo Hécate mirando fijamente a Perséfone.

Antes de que la mortal pudiese hablar o moverse, la diosa le dió un fuerte golpe en la cabeza, dejándola inconsciente.

Mientras tanto Megara se encontraba en una celda en el tártaro. Estaba de pie dando vueltas furiosa. No sabía que le hacía hervir la sangre más, si que su hermana hubiese confiado en el dios de los muertos, y fuese a provocar la caída de Zeus, o que Hades se hubiese atrevido a dañar a su hermana. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la diosa de la hechicería y las almas errantes. La diosa azul marino abrió la celda, y como si no pesasen nada, arrojó dentro a Perséfone y a hades, ambos inconscientes.

La prometida de Hércules corrió hacia su hermana.-¡Per!¡Perséfone!¡despierta por favor!-

Megara observó a su hermana. Sabía que la granada del Inframundo haría que durmiese durante unos días. La observó bien,no parecía tener un aspecto diferente. Puso su mano en el pecho, notando como le latía el corazón, aquello la tranquilizó. El corazón de su hermana latía, y ella respiraba. Lo que no le cuadraba era ver al dios de los muertos tirado en la celda sin la llama de su cabeza. Aunque aquello tenía en realidad una fácil explicación. Hécate le había traicionado. En realidad se lo merecía, aunque seguía furiosa por lo que le había hecho a Perséfone.

Meg se sentó en el suelo y apoyó la cabeza de su hermana en su regazo.-No te preocupes Per.- Habló sin saber si su hermana la escucharía o no.- Pase lo que pase saldremos de esta.-

Al rato, para sorpresa de Megara, la joven rubia abrió sus ojos azul cielo. Perséfone vio el rostro de su hermana.-¿Meg?¿Qué ha pasado?- Y acto seguido se llevó la mano a la cabeza. Le dolía intensamente, y no entendía el porqué.

-¿Recuerdas algo?-Preguntó Meg.

-Solo…estar paseando con Hades. Y él… me ofreció una granada…- Pero fue interrumpida.

-¡Mierda!- Exclamó Meg.

La joven rubia se levantó como pudo.- Lo siento, se que te debí haber dicho que seguía viéndole.-

Meg negó con la cabeza.-No lo decía por eso, sabía perfectamente que seguías viéndolo. Ahora ya es tarde. Has comido la granada.-

Perséfone no entendía nada, y el dolor de cabeza que sentía no le ayudaba a comprender mejor las cosas.- No te entiendo. ¿Qué ocurre con las granadas?- Y antes de que la mujer de ojos violetas le replicase recordó ver a Hécate atrapando la llama de Hades en un cristal. Miró a su alrededor, y en una esquina vio a Hades inconsciente. Se acercó corriendo hacia él.-¡ Hades!.- Tocó con su mano su rostro.-¡Está congelado!.- La joven rubia volvió la cabeza hacia su hermana.-¡Ha sido Hécate!-

La prometida de Hércules se dio cuenta de que Perséfone no era consciente de lo que había ocurrido, y le enfurecía ver como se preocupaba por aquel dios que solo la había utilizado.

-¡Per déjalo ya! No has sido consciente, pero te ha traicionado. Las granadas del Inframundo atan a los seres a este reino. No podrás permanecer mucho tiempo fuera de este reino sin sufrir las consecuencias. Te ha engañado para que la tomes y utilizarte como moneda de cambio para que Herc renuncie a sus poderes.-

Perséfone miró hacia su hermana muy seria.- Meg… no lo entiendo. Si fuese como dices¿ que hace él en esta celda con nosotras? ¿Para que querría que Herc renunciase a sus poderes?- Aunque la respuesta de la última pregunta por desgracia la conocía. Siguió arrodillada al lado del dios como si no pudiese levantarse. Como si pudiese detener ese momento.

Megara no pudo evitar romperse por dentro al ver el dolor en los ojos de su hermana.- Creó que en el fondo lo sabías… Vine aquí a hablar con Hades, a pedirle que se alejase de ti. Y escuché lo que no debía… lo escuché hablando con Hécate. Ella podía hacer una poción para liberar a los titanes y conquistar el Olimpo. La última vez no pudo por culpa de Hércules, pero sin sus poderes…-

Pero Meg fue interrumpida- Moneda de cambio… quería utilizarme como moneda de cambio…-

La joven de ojos violetas miró a su hermana. Seguía sin apartarse del dios,pero su mirada estaba rota.- Seguramente Hécate le traicionó.Por eso él está aquí.-

Perséfone bajó la mirada hacia el dios.-No me dijo nada de las granadas del Inframundo. No sabía nada. Yo… pensaba que era una simple granada. Pensaba… que todo era real… Que lo nuestro era real…se veía tan real…

-No tenías porqué saber lo de la granada. Y en cuanto a lo otro… bueno, es muy buen actor, pero encontraremos una solución, Per, no te voy a dejar así.-

La conversación de hermanas fue interrumpida por un susurro. -Seph… lo… lo siento.-

Perséfone observó a Hades. Apenas podía abrir los ojos.- No lo sientas… solo dime… ¿ porque no me dejaste comer la granada?¿ Por qué me la ofreciste y luego me la quitaste?por todos los condenados del tártaro¿que diablos pasa contigo?-

Meg no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa. Ya no entendía nada. ¿ Hades había evitado que se comiese la granada?-

Pero el dios no contestó. Solo abrió sus ojos amarillos y miró a la joven rubia con cara de arrepentimiento mientras apretó fuertemente su mano. Perséfone no se movió. Se sentía paralizada. El dolor de cabeza se intensificó. Ni siquiera las lágrimas conseguían salir.

Mientras tanto en Tebas:

Hércules y Phil estaban buscando a Meg por todas partes. No era normal en ella desaparecer sin dejar rastro. Algo había tenido que pasar. Mientras buscaban por el bosque de Tebas dos figuras se acercaban corriendo y llamando al semidiós. Dos figuras muy familiares. Pena y Pánico. La diosa de la hechicería y de las almas errantes había cometido el mismo error dos veces. Había subestimado a Pena y Pánico.

-¿Qué hacéis vosotros aquí?-Preguntó Phil de mal humor. Pegaso en respuesta les relinchó y miró con cara de pocos amigos.

-Hécate ha vuelto a robar la esencia vital de Hades y lo ha encerrado en el tártaro.- Contestó Pena.

-Tienes que ayudarnos.- Añadió Pánico.

-Esta vez no tenéis un rebaño de ovejas que secuestrar para obligarme a rescatarlo. No es asunto mio, además ahora mismo tengo problemas mayores.- Contestó el hijo de Zeus, sin poder evitar una sensación de deja vu.

-Creo que tenemos una razón mejor que un rebaño de ovejas.- Replicó Pena con una sonrisa malvada.-¡Seph y Meg también están encerradas!-

Phil y Hércules se miraron con preocupación. Ya sabían donde estaba Megara.

En el Inframundo:

Seph estaba petrificada. No podía soltarse del agarre del dios de los muertos, que cada vez estaba más frio y débil. Aún así el dios gastaba todas sus fuerzas en agarrar la mano de la mortal, como si se aferrase a un clavo ardiendo. Sabía que una vez la soltase quizás no volviese a tocarla.

Hécate se encontraba en la sala del trono. No era así exactamente como tenía que salir su plan. Hades debía haber traicionado a la mocosa rubia,para ella poder traicionarlo y avisar a Zeus de sus planes. Tampoco había contado con la prometida de Hércules, que había metido sus narices en lo que no debía. Mientras la diosa pensaba en como iba a solucionar aquello, Hércules,Pegaso y Pena y Pánico estaban en el Inframundo.

Los diablillos debían entretener a Hécate mientras Hércules rescataba a las chicas.

-Un momento, ¿cómo se supone que voy a abrir la celda?- Preguntó el semidiós.

Pena le tiró un juego de llaves.- Son las de repuesto, no las pierdas.-

En la sala del trono se encontraba el cristal con la esencia vital de Hades. Los diablillos se convirtieron en dos insectos, y se acercaron sin ser vistos a donde la diosa tenía el cristal. Sin que se diese cuenta lo cogieron y fueron tras Hércules a la celda donde se encontraba su jefe.

Al llegar a la celda vio a Hades con un aspecto lamentable tirado en el suelo, Perséfone a su lado con la mirada perdida y a su prometida con cara de odio. Ni siquiera se dieron cuenta de que Herc, Pena y Pánico estaban allí.

-Herc llamó a Perséfone.-¡Per!- y cuando la joven levantó la vista vio al héroe tirándole un cristal de color azul. Lo cogió entre sus manos, era el mismo cristal que había utilizado Hécate para robar la esencia de Hades.

Perséfone miró hacia su hermana, quien negaba con la cabeza.- No lo hagas, no lo merece.-

La joven rubia bajó la mirada hacia el dios, al mismo tiempo que Hércules abría la puerta de la celda. Estaba dolida, estaba decepcionada, pero no podía dejarlo así.Ella no era como él. Ella no era una manipuladora, ni siquiera era una buena actriz. Cogió el cristal y lo rompió contra el suelo, liberando así la esencia vital del dios. La llama de Hades volvió a a brillar, y como si hubiese resucitado, se incorporó mientras sus llamas brillaban.

-Es la segunda vez que te tengo que salvar.- Dijo Herc al dios con sorna, mientras se dirigía hacia la puerta de la celda. Al salir volvió la vista hacia Seph.

-Seph, yo…tengo tantas cosas que explicarte.-

Perséfone se levantó, y salió de la celda al lado de su hermana.-Ve a salvar tu reino.-

El dios de pelo de fuego iba a hablar pero Pena y Pánico le interrumpieron.-¡Hécate está en la sala del trono!-

Hades se debatía entre ir a hablar con Perséfone o recuperar su reino de las garras de Hécate.

El héroe, ajeno a lo que había estado apunto de pasar, habló.- Yo me la llevaré a Tebas. Ves a hacer lo que tengas que hacer.-

El señor de los muertos lanzó una última mirada a Perséfone y se marchó. Tenían muchas cosas que hablar, pero no era el momento. Cuando todo estuviese solucionado iría a buscarla y a hablar con ella.

-Antes de desaparecer volvió la vista hacia la mortal.-Cuando solucione todo iré a buscarte-

Cuando el dios desapareció Perséfone comenzó a caminar con su hermana y con Herc, que iba por delante. Los pies de Perséfone caminaban en piloto autómatico. Hércules continuaba caminando por delante ajeno a lo que había estado a punto de suceder, y a lo que hablaban las chicas por detrás.

-Caí como una idiota.-Susurró Perséfone.

-No ha sido tu culpa. Tu no tenias la culpa de ser la llave.- respondió Megara.

-La llave…-dijo Perséfone en un susurro casi inaudible más que para ella misma.- Yo para él solo era la llave…-

Aunque castigar a Hécate había sido muy divertido, Hades se encontraba abatido. Ni siquiera hacer prácticas de tiro con sus subalternos podía alegrarle. Había sido un idiota, había estado a punto de hacer algo horrible y Seph se había enterado. Seph había visto quién era el en realidad. ¿Y todo para qué? ¿Para ser el dueño del Olimpo?¿El dueño del cosmos? De que le servía todo eso si ella no estaba a su lado. Aquellos últimos meses había seguido siendo el señor de los muertos, había seguido viviendo en el Inframundo, y aún así habían sido muy felices. Que idiota había sido. Observó su tablero de ajedrez, donde todas las figuras de los dioses se encontraban. Fue cogiendo uno a uno con sus manos y las fue derritiendo. Cuando no quedaba ninguna, con un giro de su muñeca hizo una figurita de Pérsefone, y la colocó en el tablero en la posición de la reina. Y entonces al ver la figura de la mortal ahí lo entendió Ahí era donde debía estar. En el Inframundo. Con su reina.

Hola de nuevo! Esta vez he tardado menos en actualizar, estaba inspirada, y ya sé como va a seguir la cosa. Va a diferir un poco del fic original, donde Perséfone enseguida le perdona y todo vuelve a la normalidad. No podemos olvidar que en realidad es así, ya se lo dijeron las parcas, Perséfone era la llave para que Hades consiguiese el Olimpo.

igual que en el fic original,lo de Hécate robando la llama de hades con un cristal esta basado en uno de los capítulos de la serie animada.

No va a ir todo tan rápido como en el fic original. Perséfone tiene que volver a confiar en Hades, que tendrá que demostrarle que no la estaba utilizando, que para él nunca fue la llave. Y eso va a tener que demostrarlo un dios que no sabe hablar de sus sentimientos y que no esta acostumbrado a esas cosas.

Por otro lado dar las gracias a Yuri swan. Debes saber que tu fic me inspira, y me encanta que lo hayas retomado. Me gusta que esta pagina recupere un poco de vidilla. Para los que no hayáis leído su fic, os lo recomiendo. Hades en estado puro.

Y gracias también a los que leéis desde las sombras, aunque no comentéis.

prometo un próximo capítulo lleno de arrepintimiento, dioses enamorados, mortales intentando superar a un dios, fiestas en Tebas, vino, resacas, dioses aprovechados y un dios protector que tiene mucho que demostrar a todos.

Nos leemos!