Las Villanas de Saint Michael's

Capítulo 25 – Soledad

Saint Michael's – Salón del Tercer Año

Una tarde de abril, los cerezos que vuelan y caen contra la ventana indican el inicio de la primavera y con ella, el inicio de un nuevo semestre en Saint Michael's.

Ahora mis compañeras de salón y yo todas somos estudiantes de tercer año. Dentro de un año todas las que se gradúen y decidan quedarse, cambiarán sus uniformes blancos de la secundaria por el icónico uniforme color tinto de la preparatoria. Estudiaremos al lado de las mejores parejas de Saint Michael's… Aunque claro que para eso, todavía hay sobrevivir a este año. Un año que sin duda, ha iniciado de la peor manera posible.

Han pasado unas semanas desde el final del festival de despedida donde Sakura y yo, terminamos nuestra relación amorosa de la manera más dramática y dolorosa posible. Desde entonces tal y como lo prometió, no nos hemos vuelto a hablar y las pocas veces que nos encontramos, ni siquiera me dirige la mirada.

Es como si hubiera muerto para ella, como si tan sólo fuera el fantasma de un mal sueño que tuvo alguna vez. Y aunque esto es algo que me lastima demasiado, me digo a mi misma que es lo mejor para las dos.

"Ella esta mucho mejor sin mí".

Los primeros días después del festival, pase los días encerrada sin salir de mi cuarto, llorando desde muy temprano hasta el anochecer, lamentándome por la manera en que me comporté y todo el daño que causé a quienes más quería.

Al principio tenía mucho miedo de que terminaran las vacaciones, de regresar a clases y encontrarme con la fría y dura mirada de Sakura al verme. Afortunadamente cuando entramos el primer día de clases, me di cuenta que para este último año, Sakura y yo habíamos sido asignadas a clases diferentes, por lo que ya no compartiríamos más el mismo salón juntas.

De hecho, había sido asignada al último salón del pasillo del tercer año por lo que realmente sería muy improbable que nos encontráramos.

No tengo idea si habrá sido ella quien lo haya solicitado para alejarse de mí, pero supongo que no importa ya. Ella ahora me odia y no hay nada que pueda hacer para revertirlo.

Lo peor de toda esta situación, es que ella no es la única persona que me importaba a quien le hice daño.

También a mis mejores amigas de toda la vida, con quienes crecí y me apoyaron incondicionalmente aún cuando yo me había traicionado, las había lastimado, hiriéndolas y diciéndoles unas cosas horribles cuando sentí que me traicionaron y desde entonces, no les había vuelto a dirigir la palabra.

Aún cuando fueron a buscarme durante las vacaciones o el primer día de clases que intentaron hablar conmigo, me había mantenido firme en mi decisión de no volver a dirigirles la palabra, ya que no me siento digna ni de su amistad ni de su perdón.

"Me merezco esto".

Y si bien es cierto que ya nadie en el salón me odia ni me ve como una amenaza, tampoco puedo decir que alguna de ellas sea mi amiga o tuviera ganas de hablarme o juntarse conmigo. Después de todo a pesar de que cambié, no es nada fácil de olvidar tantos años de abusos y ofensas que les hice, por lo que las entiendo al no querer acercarse conmigo y de hecho, así lo prefiero. Nunca más quiero volver a perseguir mis sueños ni hacer lo que deseo. Ya me di cuenta que al hacerlo, sólo traerá dolor a quienes me rodean y más me importan.

"Estoy mucho mejor sola".

Realmente ahora lo único que deseo es poder graduarme tranquilamente y vivir los años que me quedan en paz como una estudiante de Saint Michael's.

Y quizás el próximo año, cuando ingresé a la preparatoria, iniciar una nueva vida dejando para siempre atrás todo lo vivido en la secundaria.

– ¿Por qué no puede pasar este año más rápido?

Desearía estar este año ya en la preparatoria. Después de todo, ya el próximo año cuando ingresemos se graduarán también Yuuna, Kaede, Mai y Reo, por lo que ya no podré verlas al lado de su respectiva pareja, así como a Shizuku y a Eris quienes se graduaron este año, por lo que ya no podré verlas más que en las contadas ocasiones que visiten al resto de las mejores parejas en la preparatoria.

Desearía haberlas ido a visitar más cuando Onee-chan estudiaba con ellas en su salón.

Y es que hablando de alumnas de tercer año que se graduaron este año… también mi hermana mayor, Rushia Onee-chan, había concluido sus estudios de preparatoria e ingresado a la universidad.

Ahora ella es toda una adulta, pero a diferencia de Shizuku y Eris quienes ingresaron a la universidad de Saint Michael's, Rushia decidió ingresar a una universidad a un par de horas en tren de aquí, fuera de la ciudad, por lo que desde que empezaron las vacaciones, se había mudado de casa, dejándome completamente sola tanto en la escuela como en casa, sin nadie con quien platicar o reír.

– Me pregunto si algún día volveré a ser feliz.

Suspiro mirando hacia la ventana desde mi asiento, pensando en todas las personas a quienes amaba y con quienes eché a perder todo.

Estoy tan perdida en mis pensamientos que no me doy cuenta cuando el timbre de la escuela suena, indicando el final de clases y todas las chicas del salón, empiezan a tomar sus cosas para salir.

Al levantarse de su lugar, Ikue voltea a verme con una mirada muy triste, sintiendo ganas de ir conmigo y platicar aunque sabe que cuando lo haga, me levantaré y la ignoraré.

Sabiendo como acabaría su intento, Eiko la toma de la mano y le pide que vaya con ella. Ikue acepta su mano y salen las dos juntas del salón, con una mirada algo triste dejándome ahí a solas con mis pensamientos.

– Por lo menos no terminé la relación entre ellas dos. Al menos hice algo bueno – me digo a misma tratando de hallar alguna clase de consuelo en mi decisión de terminar mi amistad con ellas.

"Esto es lo mejor para mí, después de todo, las villanas merecemos estar solas".

"No merezco ser feliz".

Ya que todas las chicas han salido, me levanto de mi lugar tomando mi mochila y preparándome para ir a casa yo sola como todos los días lo hecho desde que empezó este semestre hace dos semanas.

Sin embargo cuando salgo, me encuentro en la entrada del salón a la última persona que esperaba o deseaba encontrar en el pasillo.

– ¿Saki-san?

– Buenas tardes, Kurara-senpai.

Aunque no lo deseo, la veo con cierto rencor o fastidio a los ojos y le pregunto.

– ¿Qué es lo que deseas? Estás buscando a Sakura ¿No es así? Pues te informo que ella ya no estudia aquí. Si deseas verla y aún no se ha ido, ve a buscarla al final del pasillo.

Le digo apuntado al final del pasillo como diciéndole que se largue de aquí.

– Lo sé, sé que ella ahora estudia ahí, pero no he venido a buscarla a ella.

– ¿En serio?

Pregunto sorprendida. Después de todo, aunque Sakura y yo ya no nos hablamos, se que desde que inició el año escolar, más que hacer nuevas amigas, durante los recesos aprovecha para bajar al pasillo del segundo año y platicar con Saki, con quien había entablado una amistad muy profunda desde antes que termináramos.

"Ahora sólo es cuestión de tiempo para que el corazón de Sakura sane con la ayuda de Saki y eventualmente se enamore de ella, como tiene que pasar".

"No debo interponerme entre ellas".

Viendo que Saki no se larga, le digo.

– Entonces debes estar buscando a tu hermana ¿No es así? Seguro debe estar en la sala del consejo estudiantil. Así que vete a buscarla por allá.

Desde que la antigua presidenta del consejo estudiantil de secundaria, Shirakawa Sayuki-san se graduó a finales del año pasado, la hermana mayor de Saki, Maki Tozawa, había asumido el cargo como presidenta por lo que ahora, pasaba casi todas sus tardes ocupada ahí con todo lo que tiene que hacer.

Y aunque realmente no había roto mi amistad con ella, después de lo que intenté hacerle a su hermanita, no me atrevía ni a mirarla a los ojos, mucho menos ahora que es la presidenta y tiene el poder para expulsarme si se entera de lo que intenté hacer.

Espero a que Saki ahora si largue con lo que le dije, pero en lugar de ello, me responde.

– Lo sé, sé que mi hermana esta ahorita ocupada con el consejo, pero de nuevo, no vine aquí a buscarla a ella.

– ¿Ah no? ¿Y entonces?

– Bueno, pues…

Es demasiado tímida para decirlo, pero aunque no lo pone en palabras, entiendo a quien ha venido a buscar.

Algo harta por esto y deseando deshacerme de ella lo más pronto posible para irme a casa, le pregunto fríamente.

– ¿Qué es lo que quieres?

– ¿Podemos hablar un rato a solas?

No deseando meterme en problemas con ella, finalmente le respondo.

– Que sea rápido.


Salón del Tercer Año

Entramos de vuelta a mi salón donde nos sentamos en uno de los asientos del frente y nos ponemos a platicar.

– Bien, te escucho ¿Qué es lo que quieres?

– Bueno… es que yo… uh…

Esta temblando, me imagino que teme decir algo malo o haga que empeore la relación que tengo con ella. Y aunque intento ser empática con ella, la verdad es que ahora no tengo paciencia para lidiar con ella, así que le digo.

– Anda, apresúrate a decir lo que tengas que decir, que no tengo todo el día.

– Sí, lo lamento, senpai. Bien, lo intentaré.

Apretando sus puños, Saki se arma de valor para decirme lo que quiere y mirándome a los ojos dice.

– Me gustaría saber ¿Cuál es la razón de que rompieras con Sakura-chan? Kurara-senpai

– ¿Eh? – sorprendida por lo descarado de su pregunta.

– Aunque sé que no es de mi incumbencia ni debería de estar preguntando algo como esto, jamás pude entender cómo es que ustedes terminaron tan de repente. Se veían tan lindas ustedes juntas, a decir verdad, al verlas soñaba con algún día yo misma también poder tener una relación tan increíble como las de ustedes al lado de alguien especial, alguien que me conociera y me hiciera sentir eso que veía que ustedes sentían por la otra. Quería sentir eso por…

Se queda a media palabra de esa oración y diciéndose que no con una sonrisa, continua su discurso.

– No te pido que me expliques a detalle todas las razones por las que hayan terminado, ya que sé que no es mi lugar, sin embargo, lo que sí te pido es si por favor ¿Crees que podrías hablar con ella? Si tan sólo supieras lo mal que la ha pasado, no dudarías un segundo en ir con ella y...

– Tienes razón – le digo fríamente interrumpiéndola – no es tu lugar ni de tu incumbencia lo que haya pasado entre Sakura y yo, ni lo es venir a hablarme en su lugar. Lo que ella este sintiendo o lo mal que la este pasando no me importa en lo absoluto. Ahora, si no tienes nada más que decir, me voy a…

Cuando estoy a punto de levantarme, a diferencia de lo que cualquier otra chica habría hecho, Saki me toma de la mano para evitar que me vaya y volteé a verla.

Nos miramos a los ojos, lista para golpearle la mano por agarrarme, sin embargo al verla, noto en ella una gran mirada de compasión y empatía, como si pudiera entender lo que estoy sintiendo y no juzgarme por ello, apoyándome.

Ya que bajo la mano, con una sonrisa triste Saki me dice.

– Entiendo que también estás sufriendo ¿No es así? Puedo verlo bajo las ojeras de tus ojos. Son las mismas ojeras que Sakura se esfuerza tanto en ocultar, para que no note lo mucho que llora cuando llega a casa. Tú también lloras cuando estás en casa ¿No es así?

– Saki…

En un momento de vulnerabilidad, débil al sentir que por fin alguien me obliga a que me abra con ella, un par de lágrimas caen de mis ojos y le confieso.

– No tiene caso que intente hablar con ella. Cuando terminamos, ella… me dijo que nunca más volvería a dirigirme la palabra. Que si lo intentaba, ella fingiría que estoy muerta… que sólo soy una villana sin corazón.

– Kurara-senpai.

Aun con Saki tomándome la mano, aunque de verdad intento no llorar con toda la fuerza de mi corazón, me es imposible evitar que un par de lágrimas caigan por mi rostro.

Al verme así, Saki toma un pañuelo de su bolsa y lo usa para limpiar mis lágrimas.

– Lamento mucho que Sakura-senpai te haya dicho esas palabras tan duras. Debió haber sido muy doloroso para ti escucharlas ¿No es así?

No le respondo. El sólo recordarlas, hace que sienta como un cuchillo entrando en mi corazón.

– Lamento mucho todo lo que ha pasado entre ustedes, pero… no creo que Sakura-chan realmente haya querido decir lo que dijo, cuando te dijo eso. Ella sólo estaba lastimada, dolida al igual que tú lo estás ahora. Si tan sólo intentaras hablarle, estoy segurísima de que ella te escucharía y entonces ustedes podrían…

Harta de todo esto, suelto de un golpe la mano de Saki y me levanto furiosa de mi lugar diciéndole.

– ¡No tengo nada que arreglar con Sakura! ¿No lo entiendes? Ella esta mucho mejor sin mí, no puedo hacer nada para ayudarla y si estamos ahora así las dos, es todo por…

"¡Por tu culpa!" Es todo lo que deseo gritarle. Gritarle y hacerle saber lo mucho que la odio y lo mucho que desearía que desaparezca de mi vida para siempre o mejor aún, que nunca hubiera nacido ni llegado a nuestras vidas.

Sin embargo, sé que al hacerlo podría dar inicio a la reacción en cadena que finalice en mi expulsión de la escuela, por lo que me aguanto las ganas de gritarle y nada más le digo.

– ¡Sólo aléjate de mí!

Es lo último que le grito antes de salir corriendo, alejándome a toda velocidad lo más posible de ella.

– Kurara-senpai…


Pasillo del Segundo Año

Bajo las escaleras a toda velocidad hasta llegar al pasillo del segundo año.

Una vez ahí, continuo corriendo a toda velocidad, dirigiéndome hacia la siguiente escalera que lleva al primer piso y de ahí salir corriendo hasta llegar a mi casa o incluso irme más lejos hasta que se me cansen los pies.

"Maldición, estoy tan harta de todas, estoy tan harta de estar sola… Odio a Rushia por abandonarme, odio a Eiko e Ikue por traicionarme, odio a Saki y a Sakura por convertirme en todo esto y sobre todo, me odio a mi misma por no poder ser otra cosa que la villana".

Sin importar lo mucho que lo intente o que me esfuerce, parece que jamás podré ser otra cosa que no sea "La villana de Saint Michael's".

Corro a toda velocidad por el pasillo, dirigiéndome a toda velocidad contra la ventana al final del mismo, pero cuando estoy justo a mitad del pasillo, una de las puertas de los salones se abre y sale alguien de ella. Una profesora.

– ¡Cuidado! ¡Aaaaaaaaahhhh!

Al ir a la velocidad que voy, no puedo frenarme a tiempo y me termino estrellando contra aquella profesora. La cual afortunadamente termino estrellando contra la pared, evitando así que las dos caigamos al suelo, aunque eso no evita el fuerte golpe que le di.

"No es posible… ¡Acabo de golpear a una profesora! Ahora sí llegue a mi fin. Este es el final de mi historia en Saint Michael's".

Estoy tan asustada y conmocionada por el choque que no me atrevo siquiera a mirar a la profesora con la que he chocado, hasta que ella me habla y pregunta con una dulce voz. Una voz que conozco.

– ¿Kurara-san? ¿Eres tú?

Entonces levanto la vista y frente a mí, veo a mi profesora de clases del año pasado, Houjou Sarasa, quien me ve con una mirada realmente preocupada.

– Kurara-san ¿Estás bien?

Al final no puedo responderle y me rompo a llorar ahí mismo entre sus brazos. Oculto mi rostro sollozante entre sus pechos al tiempo que sin decir nada, ella me abraza y acaricia mi cabeza, permitiéndome soltar todo lo que llevo dentro.

– Descuida, déjalo salir. Estás a salvo, todo va a salir bien.

Continúo llorando de manera bastante fuerte en su abrazo al punto en que me podría caer de rodillas de no ser por ella quien me abraza y me mantiene con ella.

Por primera vez desde que terminamos, me siento amada por alguien.


La siguiente semana habrá descanso de la historia principal para publicar el tercer OS original de "Las Villanas".