Las cosas con Taichi iban bien. Tan bien como podían, claro...

Después de su primera noche, Taichi estaba siendo más libre y Mimi frecuentemente era jalada a una esquina para ser besada o para algún intercambio de palabras cursis. Pero tenía que confesar que le gustaba. Eran precavidos estando en público ya que no querían atraer atención innecesaria ni comentarios negativos; pero cuando estaban con sus amigos, Taichi dejaba de ser discreto y siempre decía 'Todos ellos saben lo que hacemos cuando estamos a solas'.

Mimi sabía que debía estar de acuerdo con esto; pero no estaba segura por ciertas razones. Pensaba que esa sensación extraña entre ella y Yamato se iría cuando consumara todo con Taichi; pero solo había incrementado. Todavía recordaba la forma en la que Yamato la miró cuando Tomoya preguntó sobre su primera noche; estaba decepcionado, o perturbado...Mimi no supo cómo interpretar esa mirada, pero sí le hizo sentir culpable. No quería que Taichi la besara o abrazara cuando Yamato estaba cerca, porque cada vez que pasaba, podía ver esa mirada en sus ojos.

¿Será que esa mirada significaba que Yamato estaba celoso?

No lo creía. Si le gustaba a Yamato, lo habría sabido. Él conocía a Taichi más tiempo de lo que ella lo conocía; no había forma en la que sintiera algo por ella aun cuando sabía que era la novia de Taichi. Esa mirada significaba algo más, y Mimi tenía que averiguarlo.

Su plan original de evitar a Yamato no estaba funcionando bien ya que habían empezado a pasar más tiempo con los demás.

Frecuentemente era invitada al departamento de Taichi; lo cual hacía que evitarlo fuera completamente inútil.

Así que se rindió a la realidad, y decidió ser amiga de Yamato. Bueno, al menos lo intentaría; cuando su corazón empezara a cooperar con ella y dejara de actuar raro cuando estaban cerca.

La biblioteca era un lugar donde podría chocar con Yamato sin los demás, ya que el chico generalmente estudiaba en la misma mesa, la cual estaba casi escondida de las demás.

Mimi lo había visto ahí un día, estudiando en silencio con expresión seria. De vez en cuando jugaba con su bolígrafo o fruncía el ceño en concentración...

A ella le gustaba verlo así. Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero cuando Yamato no pareció notarlo, estuvo tentada a seguir espiándolo tras el estante.

¿Era posible amar a alguien teniendo novio? Si no estaba feliz con su relación con Taichi, lo entendería; pero ese no era el caso. Era por eso que lo que sentía por Yamato tenía que ser diferente...tal vez estaba equivocada...tal vez no era amor.

Mimi se movió ligeramente y Yamato alzó la cabeza. De modo que, la menor no tuvo de otra más que salir como si acabara de llegar.

"Sabía que te encontraría aquí." Dijo con una sonrisa sentándose al lado opuesto.

"¿Me buscabas?" Yamato preguntó, mirándola con curiosidad.

Mimi se sintió algo avergonzada, sin saber cómo explicar la situación.

"Ah...no es eso..." movió la mano en negación, pensando en lo tonto que era que de súbito sintiera ganas de mirar con detenimiento a Yamato. "Solo estaba por aquí y como antes te vi estudiar por este lado, pensé que tal vez volverías a estar por aquí y...tuve razón, ¿no? Bueno...la verdad es que...estaba aburrida." Mimi balbuceó sonriendo, esperando no sonar sospechosa.

"Oh, ya veo...pensé que algo había pasado y que no podían contactar conmigo o algo." Yamato dijo, también sonriendo.

Condenada sonrisa.

"Y...¿qué estás estudiando?" Mimi preguntó después de notar que no tenía nada más que decir.

"Solo leía...trato de usar información útil para un ensayo que necesito escribir...el cual toma mucho tiempo." Explicó suspirando. "Y bueno...yo también estoy aburrido." Agregó con otra sonrisa.

Se quedaron en silencio un momento, mirándose, antes de girar hacia otro lado, aunque la verdad no había a dónde más mirar. Mimi empezó a arrepentirse de haber ido ahí.

"Me gustaría que pudiéramos hablar..." musitó de súbito, sorprendiéndolos a ambos con sus palabras.

"¿Sobre qué?"

"Cualquier cosa...es que...cada vez que estamos solos hay un extraño silencio y siento que no tengo de qué hablar contigo. Así que, solo me quedo callada." Mimi no supo por qué sintió ganas de decir eso; pero su paciencia estaba agotándose. Miró a Yamato y el chico parpadeó; pero luego empezó a reír...Mimi no sabía lo que había querido decir, así que también rio.

"No quise reírme, pero...pensaba que solo yo era quien se sentía así...es...aliviante saber que no."

"¿En serio?" Mimi rio, bastante sorprendida. Tal vez podrían eliminar la tensa atmósfera entre ellos después de todo.

"Sí...incluso creí que pensabas que era un tonto o algo así." Yamato respondió aun riendo.

"Y yo pensé que tú me odiabas." Rio infantilmente. "No me odias, ¿o sí?" preguntó para asegurarse; había estado sintiéndose miserable cada vez que Yamato estaba cerca los últimos días.

"No, ¿por qué lo haría?"

"No lo sé..." respondió suavemente. "¿Podemos ser amigos desde ahora? De verdad me gustaría llevarme bien contigo..." Mimi habló con honestidad, esperando que él accediera.

"Claro que sí. Supongo que solo tuvimos un raro inicio."

"Sí...supongo...y es que tampoco ayuda que estés mucho aquí. Apuesto que pasas la mayor parte del tiempo metido aquí."

"No difiero a eso." Yamato dijo sonriendo. "Pero después de pasar tanto tiempo en el campus creo que es normal tener algunos escondites especiales...¿no lo crees?"

"Entonces, ¿tienes más?" Mimi preguntó, sintiéndose curiosa.

Yamato rio ante su entusiasmo. "Bueno, está el café donde trabaja Tomoya, pero eso ya lo sabes. Hay algunos salones que me gustan, y generalmente cada vez que estoy ahí voy a la misma mesa. Hay un camino estrecho entre los árboles del campus por donde me gusta caminar...uhmm...y está este otro lugar...pero es más como un secreto. ¿Te lo digo?" Yamato preguntó con tono bromista.

"¡Sí! Ya lo mencionaste, así que si no quieres que te persiga con el tema hasta el fin de los tiempos, tienes que decírmelo." Mimi respondió con el mismo tono.

"Bien...te diré. Pronto voy a graduarme así que tal vez deba dejar un legado." Dijo riendo. "De hecho no es nada grande...pero me gusta ir ahí de vez en cuando...¿conoces el antiguo edificio del reloj? Es uno de los principales edificios aquí." Preguntó y siguió cuando Mimi asintió. "Una de las puertas que lleva al techo está rota; su cerradura no funciona. Un día pasaba por ahí, y subí. Tenía una vista increíble..." dijo con un brillo en sus ojos. Mimi de pronto se sintió curiosa. "¿Quieres ir ahí?"

"¿Ahora?" Mimi preguntó, sorprendida.

"Sí, ¿por qué no?" Yamato respondió y empezó a juntar sus cosas.

Mimi estaba muy emocionada. Ni siquiera podía hablarle bien a Yamato, ¿y ahora la llevaría a su escondite? Su corazón palpitaba alocado, y trató de calmarse diciendo que no era nada importante; pero no tuvo éxito.

Tomaron dos tazas de café de la máquina expendedora del primer piso, luego Yamato la llevó por unas escaleras que llevaban al techo.

Mimi nunca pensó que el campus fuera así de hermoso. Desde la cima del edificio lucía todo tan bonito desde ahí...

Tras el campus, la ciudad también era visible, y el cielo se veía más deslumbrante. El sol que estaba poniéndose hacía todo más reluciente; era como ver una pieza de arte viviente.

"Creo que voy a robarte este lugar."

-.-

Los sentimientos de Yamato por Mimi estaban haciéndose más confusos día a día, y encontró que la solución era evitarla tanto como pudiera. Pero, Mimi no parecía pensar igual que él.

Cuando la vio en la biblioteca se encontró a sí mismo sintiéndose nervioso. Sin saber cómo actuar, cómo hablar, o qué hacer...pero cuando Mimi dijo que se sentía igual fue como si una carga fuera retirada de sus hombros.

Tal vez...tal vez sí podían ser amigos.

No supo por qué, pero en un impulso le contó sobre sus escapadas cuando tenía problemas; tal vez era porque Mimi fue honesta con él antes y ahora era Yamato quien quería abrirse para ella. De cualquier forma, ahora podía ver cuán malo podía ponerse todo.

Mimi estaba admirando la vista; respirando el aire fresco. Sus ojos vagaban de lado a lado, como si no quisiera perder ningún detalle de todo.

Yamato notó todo esto, porque solo estaba enfocándose en ella. Admirando cómo la luz del sol se reflejaba en la pálida piel de la chica, haciendo sus rasgos aún más bonitos.

Es tan hermosa...

"Creo que voy a robarte este lugar." Mimi habló de súbito, y giró para verlo. Yamato sintió que podía quedarse ahí para siempre, y la miró a sus bonitos ojos color miel.

"No puedes hacerlo si te lo cedo." Yamato musitó, y sonrió agridulcemente.

Mimi le sonrió. "Ya no lo quiero."

"¿Por qué?"

"Este lugar no suena tan especial cuando pienso que lo dejarías ir tan fácil..." respondió. De súbito, Yamato sintió que estaban hablando de algo más, pero no quería pensar en ello.

"¿Y si lo compartimos entonces?"

"¡De acuerdo!" respondió con una risa. Dio un sorbo a su café y giró para seguir admirando la vista. Yamato aún seguía mirándola, sin importarle si se delataba...

No sabía en qué momento se había enamorado así.


Adrit126: Y se va a complicar un poco más todavía 🙈 pequeño spoiler: hay un embrollo cocinándose que hará que tanto Mimi como Yamato no sepan cómo dar cara a las consecuencias de actos venideros o.o

Guest: Thnx n.n glad you like them :)