11. El peso de un recuerdo.
POV. Ekko
A veces, los recuerdos pesan más que las decisiones.
No importa cuánto corra, cuanto peleé o cuantas veces logre mantener a salvo a esta gente: el pasado siempre me alcanza.
Lo veo en los rostros del refugio, en cada niño que corre bajo las raíces del gran árbol, en las miradas fugaces que me lanzan, como si esperaran que tenga todas las respuestas.
Pero esta vez no las tengo. Ni siquiera sé por dónde empezar.
La voz de Lux aún flota en el aire como una nota suspendida, entre la esperanza y el miedo.
-Quieren la gema Hextech- dice.
Por un momento las miradas de los presentes se dirigen a ella. Esperando algo.
Y por supuesto esperan algo de mí.
Cierro los ojos un instante, respirando hondo.
Lo último que necesitamos es otra guerra. Lo último que quiero es volver a perderla.
Abro los ojos y clavo la mirada en la mesa, extiendo un viejo mapa que tengo ahí de Zaun. Las rutas, los pasajes subterráneos, las zonas que solía controlar Silco y que ahora muchos se disputan, todo está ahí, incluso las viejas entradas a las minas. Cada línea una historia, cada símbolo una herida.
-Entonces ¿Nos están espiando? – pregunto mirando a Lux.
Ella asiente, con los labios apretados.
-Y tal vez no solo sea en Zaun… algo me dice que también en Piltover. Se están moviendo rápido, de una forma un tanto silenciosa.
No puedo evitar pensar en el primer encuentro que tuve con Jinx, en los dos tipos que alcancé a ver cuando ella se marchó.
Scar frunce el ceño y Vi lanza una maldición por lo bajo.
Yo solo pienso en una cosa. Si llegan a ponerle las manos encima a esa gema….
Tomo una tiza y se la tiendo a Caitlyn, quien no tiene más opción que trazar un círculo alrededor de un punto: la cámara subterránea dónde Piltover ha guardado la gema.
Cuando ella levanta la vista le pregunto:
-¿Qué tan segura esta?
Ella no responde de inmediato y eso ya me dice mucho.
-¡¿Es enserio?! – Suelta Jinx exasperada –Creo que ahora nos queda un poco más claro el porque me quieren usar de cebo.
-¿Por qué? – cuestiona Lux
-Ya lo logro robarlas antes- responde Sevika restándole importancia – Y no solo las gemas, también los diarios de investigación de Jayce y Viktor.
La mirada que Lux le dirige a Jinx es de puro asombro, y en parte la entiendo porque yo en su momento, aunque no lo dije, también me impresione.
-Entonces… ¿Qué plan seguiremos? – cuestiona Vi, y es así como algo me dice que este día será más largo de lo que esperaba.
Ya es muy entrada la noche cuando logramos, en un tiempo casi record, dar con un plan que pueda ser digno de presentar al resto del consejo.
-C-creo que lo mejor será que volvamos a casa a descansar- sugiere una Vi somnolienta y el resto de nosotros estamos de acuerdo con ella.
Mientras observo como van saliendo poco a poco de mi taller puedo escuchar a Vi insistiéndole a Jinx que vaya con ella y Caitlyn, sin embargo no escucho su respuesta pues la puerta se cierra.
En verdad espero que todo esto funcione, en dos años con bastante esfuerzo ambas ciudades han podido levantarse, aún falta mucho por hacer, el refugio sigue siendo un lugar secreto y seguro pues las cosas allá a fuera a pesar de estar mejorando, no lo han hecho lo suficientemente rápido. Si otra guerra se avecina no creo que todos salgamos triunfantes, debo pensar en todas las posibilidades para mantener a toda la gente que esta con los Firelights segura, quiero también mantener a Jinx segura.
Me toco el puente de la nariz intentando tranquilizarme lo suficiente, aunque eso no ayuda mucho. Un ligero golpe en la puerta me hace salir de mi trance, no respondo, no quiero ver a nadie en este momento, sin embargo otra vez vuelven a llamar a la puerta y nuevamente no respondo, tal vez sea Stella y honestamente no quiero tener que lidiar con ella en estos momentos, cierro mis ojos y descanso mi mano sobre mi frente.
-Quiero que quede constancia que intenté ser educada- dice de pronto la voz de Jinx.
Al abrir los ojos nuevamente, me encuentro con ella, esta recargada sobre la mesa donde está el mapa, juega un poco con las hojas que ahí se encuentran y observa de forma perezosa el mapa.
-Estoy bastante segura que la mayor parte de la base pueden escuchar los engranes de tu cabeza funcionar – dice en un tono de ligera burla.
-Creí que te habías devuelto con Lux o que Vi te había convencido ir con ellas- confieso
- Vi intento convencerme y Lux… bueno Sevika dijo que tal vez lo mejor era quedarme- dice encogiéndose de hombros – Scar pensó que es lo más seguro en estos momentos, que no puedo andar por ahí y menos en la noche
Se acerca a mí y rodea mi cuello con sus brazos.
-Así que… gran líder de los Firelights, salvador y manipulador del tiempo- dice mientras enreda sus dedos en mi cabello -¿Me das asilo esta noche?
Mantenemos la mirada en el otro y yo coloco mis manos en su cintura, no puedo evitar desviar de vez en vez mi mirada a sus labios, puedo sentir el espacio cerrarse entre nosotros…
-¡Ekko! – la voz de Stella rompe el momento, no suelto a Jinx y ella esconde su rostro en mi cuello.
-Necesito t…- Stella deja la frase incompleta en cuanto se da cuenta de la escena frente a ella, sus mejillas se encienden al igual que sus orejas – Lo siento ¿Interrumpo algo?
Su tono de voz refleja hostilidad y puedo darme cuenta de que está analizando a Jinx y por instinto la atraigo más hacia mí.
-¿Qué necesitas Stella? – mi tono es duro.
-Pues quería ver si me ayudabas con la tabla – dice en un puchero y puedo sentir una risa contenida de Jinx – Pero no sabía que estaba esta…
-Esta tiene nombre, niñita- dice Jinx separándose un poco – Soy Powder… ¿tú quién eras?... ah, cierto, no me importa, ¿No te enseñaron a tocar antes de entrar? ¿Podrías dejarnos a Ekko y a mí a solas? Hay muchas…pero en verdad muchas cosas que queremos hacer y aunque nos gusta ser ruidosos, no nos gusta que nos vean…
La cara de Stella es todo un caso, aunque Jinx está de espaldas sé que sonríe.
-Retírate Stella, te lo dije ayer tengo muchas cosas que hacer, no te preocupes por tu tabla, les diré a alguno de los chicos que te ayude…
-Adiós- dice Jinx quien ya la encamino a la puerta y justo antes de cerrarle dice –Por cierto quiero el encendedor que le quitaste ayer a Ekko, es mío, no es de él, puedes dejarlo fuera de su apartamento…- le dice algo más que no alcanzo a escuchar pero que deja a Stella atónita, y le cierra la puerta en la cara.
-Entonces ¿sí o no? – pregunta al darse la media vuelta.
- Lo que acabas de hacer no es del todo mantener un bajo perfil ¿sabes? – comienzo a apagar las luces de mi estudio.
-Olvídalo, no necesito esconderme…- dice girándose hacia la puerta y la detengo justo cuando esta por abrirla.
-Espero no te moleste el compartir cama, el refugio sigue estando lleno…
-Depende con quien…
-Con el líder…- le digo y puedo notar una ligera sonrisa en su rostro.
-No sería la primera vez que lo hago… ¿No es así hombrecito?
-Claro que no… Powder.
Jinx niega y abre la puerta. Ambos salimos de mi estudio y caminamos juntos, en silencio, leves murmullos llenan el lugar. Los recuerdos siempre pesan y sé que tal vez para ella pesen más de lo que deberían.
-Me ha tomado dos años aceptarlo…- dice en cuanto entramos a mi apartamento, me quedo mirándola confundido – Soy ambas… en diferente medida, pero nunca deje de ser ella, de ser Powder… yo… a pesar de ello, aún es difícil ¿sabes?
- Te lo dije una vez… te lo repito hoy: no me interesa que versión de ti misma eres, te quiero por igual y cuando todo parezca abrumador aquí estaré…
-Siempre me salvas ¿no es así? – Su mirada luce cristalina y no sé si es por cansancio o por qué está a punto de llorar - ¿Qué hay de ti?
No tengo respuesta a esa pregunta.
Le tiendo la mano y ella la toma, la guio hasta mi habitación y ella se sienta en el borde del colchón, busco entre mis cosas y la encuentro, le tiendo la playera que había dejado tirada en el suelo la última vez, después de que le cortara el cabello, salgo un momento brindándole algo de intimidad.
Su fantasma me embrujo por muchos meses… y aquí esta ella de nuevo, como si no se hubiera marchado, como si estuviera dispuesta a quedarse.
La puerta se abre y la observo caminar al colchón y tumbarse en él, después de unos minutos poniéndome cómodo me recuesto a su lado, ella coloca su cabeza en mi pecho y es como si todas las piezas volvieran a caer en su lugar.
-Déjame ayudarte Ekko…no tienes que cargar con todo el peso solo.
-¿Esta vez no te irás, no me alejaras?- pregunto recordando las veces en el pasado que me alejo, la vez que se fue…
-No. Soy la mejor maldición que vas a tener…
Y le creo.
Por primera vez en dos años, los recuerdos no me pesan.
En mi oscuridad, una luz azul vuelve a aparecer.
