— Oye, despierta.

Abro mis ojos, me despierta alguien empujándome en mi hombro derecho, es Gatomon, estoy sentando en la misma silla en que me senté anoche para hablar con la Teniente Jay y terminé colapsando mi torso para arriba sobre la mesa, ¡Dios! ¡Mi cuello duele mucho! Creo que me dio tortícolis.

— Buenos días. — Le respondo, me levanto de la mesa con cuidado mientras intento flexionar mi cuello, pero me cuesta moverlo hacia mi izquierda, ni si quiera sé como pude lograr dormirme así. — Mierda, duele bastante, ¿Qué horas son?

Reviso mi reloj de pulsera: eran las 03 horas; falta una hora para la apertura de trompetas, dentro de poco se incorporará todo el mundo, Gatomon sigue ahí, a mi derecha, al fijarme en su rostro, luce con algo de culpa en la forma de sus ojos.

— ¿Cómo dormiste? ¿Si lograste descansar? — Le pregunto amistosamente, disimulando la molestia en mi cuello mientras me froto el área afectada con mi mano izquierda.

— Sí… Quise levantarte para que pudiéramos hablar, ¿Te parece?

— ¡Claro que sí! Cuéntamelo todo. — Me sorprende que esté siendo tan receptiva, pues anoche sentí que me iba a matar. Gatomon procede a sentarse en la otra silla y, mientras se incorpora, yo aprovecho a desayunarme la barra de chocolate que le ofrecí anoche, ella, simultáneamente, opta por la manzana y así, comenzamos el día, desayunando juntos.

— Lo siento — Exclama la pequeña digimon, comiendo disimuladamente la manzana roja. —, no quise amenazarte en ningún sentido, y peor aún, te hice pasar una muy mala noche. — Ya habiendo degustado dos bocados del chocolate, me dirijo amablemente a Gatomon.

— No te preocupes, al contrario, no era yo quien estaba atado de las muñecas, me alegra que hayas podido tener un muy buen descanso. — Le respondo mientras le sonrió.

— Sí, descanse mucho, pero tu no, y eso me hace sentir mal.

— En serio, no te preocupes — Insistí en mi respuesta, mientras ya llevo cuatro bocados del chocolate. —, hay cosas peores, tú en cambio lo necesitabas.

— Gracias. — Me responde, mostrándome una tierna sonrisa. Se ve linda cuando sonríe.

Continuamos nuestro limitado desayuno, una vez terminamos me levanto de la silla, sintiéndome un poco mejor de la mala postura, miro nuevamente mi reloj y apunta media hora para las 04 horas, me dirijo entonces al pequeño cuarto de baño, asombrado de finalmente gozar con un poco de privacidad, liberándome así de las prendas que me sometían y estrenando la ducha, que para mi sorpresa, la cabaña tiene calentador, pues podía utilizar agua caliente, aún así, me gana más la costumbre y opto por bañarme a la vieja usanza, puede ser la misma agua fría de siempre, pero el sólo hecho de no tener que verle la cara a otros mientras me aseo, lo hace simplemente el mejor baño en mucho tiempo. Termino mi baño vistiéndome ahí mismo para no incomodar a Gatomon y finalizo con el baño de dientes, para así, salir preparado para un día más, pero, sobre todo, para lo que depara el tiempo a partir de ahora. Para mi sorpresa, Gatomon, me espera al frente de la puerta del baño, frotándose su brazo derecho con su garra izquierda y con el rostro mirando a la deriva, evitando cruzar miradas, como si tuviera pena de algo en particular, me acerco a ella, agachándome para estar a su nivel y dirigírmele.

— ¿Cómo te sientes? — Le pregunto con ánimo, tratando de ser lo más abierto para ella.

— Tengo unas dudas, no sé si quieras hablar de ello — Al acto, me muestra un trozo de tela. —. Lamento lo de tu ropa anoche, de verdad que no quiero tener problemas, lo siento mucho.

Pongo mi mano sobre su hombro izquierdo, tratando de animarla, al momento, ella reacciona fijando su vista en mi rostro, luce sorprendida, quizás ella en verdad no esté acostumbrada al buen trato. Miro nuevamente mi reloj y apunta quince minutos antes de las 04 horas, así que le indico que nos sentemos en la cama para que podamos charlar un rato, la cual Gatomon ya había tendido y arreglado después de su descanso.

— Cuéntame, ¿Cómo te sientes? — Le pregunto. Sentada a mi izquierda, veo que aún sostiene el trozo de tela de mi mono militar, por lo que, cuidadosamente, sostengo su garra y le aparto el vestigio de la prenda, dejándolo a un lado. — No hiciste nada malo, de veras, sólo necesitabas descansar; tengo muchos trajes como esos, así que no pasa nada.

— Tengo mucho miedo — Manifestó, con un tono débil y frágil. —, estoy muy confundida, primero fue Jay y ahora eres tú, y no sé, sencillamente no sé en qué pensar, en cómo adaptarme, qué hacer…. — Decido interrumpirla posando mi mano esta vez en su hombro derecho y frotando la palma de mi mano sobre su pelaje. Es extraño, al tacto su pelaje es muy suave, firme, demasiado agradable de sentir y, esforzando mis sentidos, también puedo notar un poco la firmesa de sus pequeños músculos, y la estructura de lo que sería su clavícula… Es increíble que esto sea trabajo de un conjunto de números y ceros, pues resulta extremadamente real.

— Lo entiendo — Le digo en voz baja, tratando de ser asertivo con su sentir. —, también lo es para mí, no lo dudes, pero por el momento te quiero garantizar que estaré para entenderte, siempre y cuando tu puedas entenderme a mí. La teniente Jay fue muy clara, así que no dudes que haré lo posible para que nos llevemos bien.

Gatomon gira su rostro y me mira nuevamente a los ojos, es bella, más aun cuando sonríe.

— En unos momentos harán el llamamiento para el entrenamiento, ¿Tienes alguna duda?

— Sí — Responde Gatomon. —, bueno, en realidad, tengo muchas dudas, así que, supongo que lo mejor que podría preguntarte es ¿Qué deberíamos hacer?

— Por el momento, tratemos de ajustarnos a lo que llegué a pasar, al fin y al cabo, tampoco es que nos vayan a matar — Le respondí bromeando, pero no se lo tomó bien. Giró su rostro y dispuso su mirada al suelo. —. Escucha, también es mi primera vez con una compañera como tú, esto es tan nuevo para ti como lo es para mí, hay mucho de lo que debemos hablar primero pero como tenemos poco tiempo, por ahora te digo que no permitiré que la pases mal, que cuentas conmigo y que después podemos conocernos mejor.

Gatomon, en respuesta, sujeta mi mano en su hombro con su garra izquierda, conociendo mi piel de la misma manera en la que yo lo hago con la suya. Devuelve sus ojos a mi rostro y esboza una pequeña sonrisa.

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— Nuestro pie para iniciar, ¿Lista, Gatomon? — Le pregunto, mientras me levanto de la cama.

— Lista. — Manifiesta con algo de seguridad en su tono de voz, pero también con algo de incertidumbre. No la culpo, nos conocemos apenas anoche, pero me aseguraré de que entienda que no tiene nada qué temer.

Salimos de la cabaña y me percato que ya están afuera mis compañeros, la cabaña de Brook se encuentra justo en frente de la mía, él se percata de mi presencia y no duda en llamar mi atención.

— ¡Ken! — Grita, mientras detrás suyo lo sigue su pequeño lagarto amarillo. Gatomon se percata igualmente de su presencia, y se escondé detrás de mí.

— Tranquila, él es un buen amigo.

— No me preocupa él. — Responde Gatomon.

— ¡Viejo, genial! — Exclama Brook al acercase a mí, su Agumon se mantiene detrás de él, mirando curiosamente a mi digimon.

— ¿Qué tal tu compañero? — Le pregunto a Brook, dándole unas palmadas en su hombro.

— Agumon es genial, ¡No más míralo! Sencillamente es todo un bad ass. — Su digimon se acerca y extiende sus zarpas hacía mi en señal de cordialidad.

— Brook dice que eres su mejor amigo, ¡Hola! — Exclama el pequeño ser. Replico su saludo estrechando sus zarpas, notando así que su piel es dura y gruesa, la cual detona al simple tacto la considerable musculatura que posee. Posteriormente, se fija en Gatomon y repite el mismo gesto, ella continúa detrás de mí, evitando interactuar con él.

— Pobrecita, ella ha pasado por muchas cosas — Manifiesta el Agumon. —, yo sólo quiero ser tu amigo, Gatomon.

— Solo aléjate de mí. — Responde Gatomon, apartando la zarpa de Agumon son sus garras, el rostro de Agumon se torna algo triste y se aparta de nosotros para volver detrás de Brook. Él y yo nos miramos con algo de consternación, pues compartíamos el hecho de que contamos a duras penas con unas cuantas horas para conocer a nuestros nuevos compañeros, sin embargo, entendíamos que era algo que podíamos trabajar después y procedimos a ir todos juntos a la Zona de Aeróbicos.

Al llegar – y como siempre – notamos que los primeros en llegar eran Kal y Ben, esta vez junto a sus digimon, que lucen igual de firmes que ellos, en especial el Guilmon de Kal; sé que Guilmon es in digimon de tipo virus, no sólo porque sé que es de ese atributo, sino porque Guilmon se caracteriza de tener un símbolo de peligro en su pecho, en verdad, ambos son tal para cual. Le pido a Brook que se hicieran al lado de Kal a fin de que me permita estar a su lado izquierdo, pues indudablemente el Agumon de Brook emana más confianza para mí que tener al lado el Guilmon de Kal cerca a Gatomon. Una vez listos en la fila, el sargento primero se dirige a nosotros.

— Una parte muy importante de estos pelotones es la sinergia que existe no sólo entre sus integrantes, sino la que tiene cada uno de los mismos con sus digimon, es por ello, que una de la primeas facetas para lograr incentivar dicho vínculo, es crear situaciones en las que se fuerce esa necesidad al uno del otro y viceversa. — El sargento hizo unas señas con su mano derecha, y al paso de unos segundos, llegaron los integrantes del pelotón A02.

El pelotón A02 llega al acto y se forma en fila detrás del sargento junto a sus digimon. El peloton se compone de: Ace, el líder del equipo, junto a su Gaomon; Lizz, la estratega, junto a su Piyomon, Ox, la mole, junto a su Gotsumon y por último Katt, la más reciente del pelotón, junto a su Bearmon.

— Combatan a puño limpio, se vale todo, menos morir, empieza Kal y Ace; sus digimon utilizaran sus habilidades de ser necesario.

— ¿Cómo? Pero si apenas conocemos las habilidades de nuestras mascotas, si quieren matarnos sólo denos el tiro de gracia y acaben con esta mierda ya. — Exclama Kal, claramente molesto, a lo cual su Guilmon reacciona de la misma manera.

— Ya sabía que te cagas siempre que tienes que afrontar la realidad de las cosas. — Dijo Ace, con su evidente actitud provocativa a Kal, ellos nunca se han llevado bien, aunque dicen las malas lenguas que en cierta época fueron amigos. Sea cierto o no, Kal se toma muy en serio todo lo que sale de la boca de Ace. Al centro de toda la Zona de Aeróbicos, donde en el suelo se delimita un circulo de tierra enorme, se postraron los rivales a fin de culminar su conflicto, siempre me había preguntado porqué estaba ese círculo de tierra en toda la Zona de Aeróbicos.

La batalla fue brutal, Kal hizo lo mejor que pudo contra Ace, pero este siempre tiene una oportunidad de derrumbar a Kal, por otro lado, pudimos apreciar que Guilmon tiene mucha en consideración a Kal pues trato de ayudarlo en más de una ocasión, pero Gaomon tuvo la delantera en su experiencia y logró noquearlo pasada una hora el combate, la batalla finalizo después de hora y media, Kal le demostró a Ace que no se deja bramar fácilmente, pero Ace, nuevamente, salió victorioso. Ellos siempre han rivalizado desde el entrenamiento hace un año, y aún así, el ciclo se sigue repitiendo.

Ya con el sol sobre nuestras caras, Kal y Guilmon fueron trasladados a la enfermería y Ace, aunque herido junto a Gaomon, permanecieron junto a su equipo. Siguió Benjamin contra Lizz, fue un combate breve en el que salío perdiendo Ben, pues junto a su Piyomon, logró noquear tanto a Ben como a su Gabumon utilizando ataque rápidos y agresivos con la habilidad de volar de Piyomon, el combate terminó poco después de las 07 horas. Continuó Brook contra Ox el cual fue más prolongado de lo que parecía durar; Brook demostró ser resiliente y persistente ante un oponente muy difícil, sin embargo, su falta de estrategia lo hizo perder ante la fuerza bruta y la resistencia de ambos enemigos; tanto él como Agumon salieron noqueados, lo que nos dejó a mi y a Gatomon contra Katt y Bearmon, técnicamente, un encuentro entre novatos, aun cuando Katt me lleva seis meses más de experiencia, y conoce perfectamente a su digimon.

Durante todas las batallas, Gatomon no me dirigió la palabra, ni yo a ella, supongo que ambos entendimos que, más que hablar sobre lo que podemos hacer y lo que no, podríamos ser más observadores, amén de ayudarnos en nuestro turno. Nos posicionamos en el círculo de tierra frente a Katt y su digimon, la distancia entre nosotros era más o menos de seis metros. Nos dieron un minuto para prepararnos, aunque parecía más que dicho minuto fue en consideración para mí y Gatomon, pues Katt y Bearmon están firmes y tranquilos, esperando a que estemos listos.

— Has lo mejor que puedas, Gatomon, si necesitas ayuda, me avisas.

— Cuentas también conmigo. — Replico Gatomon, imbuyéndome confianza, a pesar de que su rostro dice todo lo contrario.

— Haz lo mejor que puedas, Ken, y no te contengas, que nosotros no lo haremos.

— ¡Sabes que ha este punto no tienes ni qué decírmelo, Katt!

El combate a empezado, Katt se abalanza sobre mi, flaqueandome con golpes multiples, mientras que Gatomon esquiva los ataques de Bearmon con facilidad y en el curso de su evasión, asesta uno que otra patada sobre el torso de Bearmon, qué lista, identificó su ventaja más clara sobre su oponente; sus avanzados reflejos sobre los lentos pero potentes golpes de su contrincante. Con confinaza, tomo a Katt del cuello y la empujo con mis piernas con fuerza, mientras me compongo rápidamente del suelo y preparo mi pose para el contraataque, a pesar de ello, logra esquivar todos mis golpes con facilidad y, en un momento de descuido, me asesta una patada en el estomago que me manda dos metros hacía atrás. Me cuesta respirar, y el dolor en mi abdomen se siente como si tuviera un agujero negro en mi estomago queriendo absorberme desde a dentro, Katt se acerca hacía mi cuando Gatomon la sorprende imitando la patada que me hizo, fue tan fuerte que la arroja por fuera del círculo de tierra.

— ¡Oye! ¿Te encuentras bien? — Pregunta Gatomon acercándose para asistirme, sin embargo, Bearmon, fúrico, la sorprende por detrás y le pega en el rostro con un zarpaso, el golpe es tan fuerte que la manda directamente al suelo. No lo dude ni un segundo, me incorporo he inmediatamente me lanzo hacia Bearmon con todas mis fuerzas, cayendo ambos al suelo en el proceso. Intento golpear sus costillas, pero a pesar de su tamaño, su musculatura era demasiado maciza, siento que mis golpes a duras penas los siente cuando, en efecto, Bearmon me levanta con sus brazos y me lanza al suelo, dejándome cerca de Gatomon, quien se encuentra asimilando el golpe tan fuerte que le dio.

Al recomponerme, noto que Gatomon se siente muy mal, su respiración está muy agitada, así mismo, su rostro esta considerablemente ensangrentado. Simultáneamente, Katt se levanta del golpe que le brindó Gatomon, frunciendo el ceño.

— Qué agallas las de ustedes dos, tu mascota queriéndome matar y tu abalanzándote sobre mi digimon, hay que enseñarles a ustedes dos una lección de humildad.

Sin pensarlo, pongo a Gatomon detrás míó.

— ¿Qué estas haciendo? — Alcanza a preguntarme en su agitada respiración. — Yo puedo continuar la pelea.

— No lo dudo — Respondo. —, pero no quiero que te hieran más.

Al ver que ambos se dirigían a nosotros al mismo tiempo, tomo un puñado de tierra con mi manod derecha y, en el momento, la lanzo al hocico de Bearmon; el tiro fue un éxito, pues quedó temporalmente segado, a la brevedad, Katt se impulza hacía mi con una patada voladora, la cual logro esquivar agachándome junto a Gatomon en oportunidad, así, rápidamente sorprendo a Katt por su espalda y la agarro de su cuello, apretándola con mis antebrazos con todas mis fuerzas.

— ¡Dilo! ¡Sólo dilo y te suelto de una vez!

Katt no hacia más que mirarme con una fría rivalidad; intenta patearme y arañarme donde puede, pero yo tengo la ventaja, hasta que Bearmon sale de la nada y me enviste desde mi lateral, me tumba embistiendo todo su cuerpo hacia mí. El dolor era indescriptible, el peso de la criatura, aunado a la dureza de su piel, hizo que mi mente procesara el momento como si me partieran en dos. Termino en el suelo y lo que alcanzo apreciar al momento fue que el sólo impacto me hizo volar cuatro metros por fuera del círculo de tierra, mientras escucho de lejos a Gatomon preguntar si estoy bien.

Me pesan lo ojos, me duele respirar, creo que me voy a dormir.