Author: Miss EmYei G
Rating: M
Genre: Romance / Drama
Characters: Hermione Granger, Draco Malfoy
Disclaimer: Los personajes y el universo de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling. Esta historia es solo un tributo sin fines de lucro.

Nota de la autora:

Hola a todos. Este es mi primer fanfic. Crecí leyendo los libros de Harry Potter y más aún, sumergiéndome en fanfics de esta pareja que siempre me hizo pensar en los "¿qué pasaría si…?".

Después de tantos años, decidí escribir mi propia versión. Una historia más adulta, llena de emociones, heridas del pasado, reencuentros, pasiones, y esa chispa de esperanza que viene con las segundas oportunidades.

Gracias por leer y acompañarme en esta aventura. Espero que disfruten esta historia tanto como yo al escribirla.

Con cariño,
Miss EmYei G

Pd. Pueden leer el fic en este link si buscan algo más "explícito" pueden encontrar la historia con el mismo nombre en wattpad.

Prólogo: El último año

El Castillo estaba en silencio. No ese silencio cálido de las madrugadas invernales en Hogwarts, cuando el viento silbaba entre las torres... Era un silencio distinto. Uno que dolía. Las paredes aún olían a humo. Los cuadros, normalmente bulliciosos, estaban apagados, como si ellos también guardaran luto.

Hermione Granger caminaba sola por el Ala Oeste. Donde antes se dictaban las clases de Encantamientos, ahora sólo quedaban escombros. Todo había cambiado.

Meses atrás, ese mismo suelo vibraba con hechizos y gritos. La guerra había terminado, sí. Pero lo difícil venía después: reconstruir, recordar... reaprender a vivir.

Draco Malfoy ya no dormía en la Torre de Slytherin. Se le veía poco, siempre con la mirada baja. Pocos querían hablarle. Nadie parecía dispuesto a aceptar que él también había sido solo un niño arrastrado por una guerra demasiado grande.

No volvieron a hablar. No después de aquella noche en la Mansión Malfoy. No después de verla en el suelo, ensangrentada, con una mirada tan llena de dignidad que Draco no pudo sostenerle los ojos.

Hasta aquel día...

Cuando dejaron Hogwarts, cada uno tomó su propio camino, opuesto, como líneas que parten del mismo punto y jamás vuelven a tocarse.

Hermione se fue a Australia. No por aventura. Fue por amor, por necesidad. Había borrado la memoria de sus padres, y ahora debía devolverla. No podría sanar hasta que ellos lo hicieran.

Draco hizo lo impensado: renunció a la magia. No por odio, sino por cansancio. Sidney le ofreció anonimato, océano y olvido. Quería desaparecer.

Pero por más que lo intentaran, los dos sabían que algo había quedado sin cerrar. Una mirada. Una decisión. Un instante.

A los 34 años, el destino decidió que era hora de volver a abrir esa puerta.

Con una foto.
Con un match.
Con unos ojos plateados que Hermione juró no volver a ver.