La vibración del celular interrumpió el sonido del café burbujeando.

Hermione estaba en la cocina, camiseta vieja, shorts demasiado cortos, el pelo recogido con una lapicera.
Revolvía sin prestar atención.
El aroma del café llenaba el aire.

La pantalla se encendió.

SM:
Eras la fotógrafa en la playa, ¿no? ¿Siempre tomás fotos o solo cuando hay público interesante?

Rodó los ojos.
Pero sonrió.

—Idiota... —murmuró, electrizada.

Tardó ocho minutos en responder.
Justo el tiempo suficiente.

Jean G.:
Público interesante... solo vi a un par de aficionados chapoteando.


En su cocina, Draco rió bajo.

Sin camiseta, el cabello húmedo.
Una sartén olvidada.
El celular en la mano.

SM:
Qué lástima. Yo vi a una fotógrafa con cara de sabérselas todas. Me intrigó.


Hermione respondió con rapidez.
Crookshanks, como siempre, la juzgaba desde la mesa.

Jean G.:
No es difícil verse inteligente cuando la competencia son surfistas con ego inflado y arena en las orejas.


Draco sonrió.
El fuego casi quemó los huevos, pero no le importó.
Estaba pensando en ella.
Camiseta floja. Celular en mano.
Mirada afilada.

SM:
Touché. Aunque yo uso tapones. Para el agua... y los comentarios pasivo-agresivos.

Pausa.

Y luego, directo al borde:

SM:
¿Vos siempre mirás tan fijo desde la arena? ¿O solo cuando el traje de neopreno te entretiene?


Hermione parpadeó.
Soltó una risa nasal.
Nerviosa.

Jean G.:
¿Así conquistás siempre? ¿Con ironía y tabla de surf?

SM:
¿Y funciona?

Jean G.:
No te lo voy a decir tan fácil. No soy tan impresionable.

SM:
Ah, claro. La fotógrafa imperturbable.
Pero me miraste.
Varias veces.

Hermione se mordió el labio.
Se dejó caer en el sofá, café olvidado.

Jean G.:
No confirmo ni niego.
Solo digo que la cámara tenía buen zoom.

La respuesta fue casi inmediata.

SM:
Entonces sabés lo que viste.
Y yo también.
Te vi sonreír.

Ella cruzó las piernas.
Subió la ceja.

Jean G.:
Puede ser.
Pero vos también te quedaste quieto.
Y eso que las olas estaban buenas.

SM:
Había algo más interesante.

Pausa.

Jean G.:
A veces la cámara se queda grabando sin que nadie lo note.
Tengo varias tomas.
De vos.
En pausa.
Mojado.
Tenso.
Con esa cara de no saber si surfear… o saltar a la arena y...

No terminó la frase.

Y Draco lo sintió.

No era una confesión.
Era un desafío.
Una invitación velada.

SM:
¿Y qué harías si saltara?


Hermione dejó el celular sobre su abdomen.
Tirada en el sofá.
Respiración alterada.
Imaginándolo.

La voz ronca en su oído.
Las manos firmes en su cintura.
La piel salada.
Los ojos ardiendo.

Se acomodó.
Se tapó con una manta ligera.
Y cerró los ojos.

No tocó el celular por un rato.
Porque lo que sentía... no necesitaba más palabras.


Draco se recostó en la silla.

La pantalla seguía encendida.
Pero ya no escribía.

Tenía la imagen en la mente.
Hermione, desde la arena.
Su ceño fruncido.
La cámara en alto.
Su risa apenas contenida.

Se quedó así.
Silencioso.
Con la respiración agitada.

Y sus pensamientos...
llenos de ella.

Todo había empezado como un juego.
Pero ya no lo era.

No cuando el deseo dolía incluso desde la distancia.
No cuando el silencio estaba tan cargado como los mensajes.


。゚ ︎。 Si alguna vez te quedaste colgado de una conversación que no querías que terminara... este capítulo es para vos. Dejá tu o un comentario si también creés que a veces el juego es más intenso que el resultado.