Resaca.
No de vino.
De emociones.
De piel.
De lo que no se puede decir en voz alta pero se siente entre las costillas.

El desayuno fue tardío.
Lento.
Aromas cálidos, risas suaves, silencios que hablaban por dentro.

Hermione llegó descalza, con el cabello enredado y una serenidad en el rostro que nadie le había visto en años.

—¿Dormiste bien? —preguntó Daphne, con esa inocencia demasiado medida.

Hermione simplemente sorbió de su taza.
No dijo nada.
No hizo falta.


Flashback: Ginny

La noche anterior.
Cartas mágicas levitando entre carcajadas.
Ginny y Theo, debatiendo sobre derechos de los elfos domésticos en competencias de memes.

Y Hermione... desaparecida.

—Es él, ¿no? —le susurró Ginny a Harry.
—¿Quién?
Draco Malfoy. El mismísimo "Skorpius".
—¿En serio?

Ginny sonrió.

—Claro que sí. Huele a Slytherin y Hermione no puede dejar de tocarse el pelo desde que llegó.


Flashback: Daphne

Cocina.
Pan mágico inflándose con las carcajadas.
Albus dormía en una esquina.

—Draco te ama desde que te vio buscando a un sapo llamado Trevor —dijo Daphne, removiendo la masa.

Hermione se congeló.

Ginny no dudó:

—Siempre lo supe. Solo te molestaba porque no sabía qué hacer con lo que sentía.

Daphne bajó la mirada.

—Todo lo que hicimos… las familias... lo siento.

Hermione la abrazó.
Con las manos enharinadas.
Con el pasado enterrado.

—Está bien. Ya no vivimos allí.


Flashback: Theo

Desde la galería.

Hermione corriendo con Albus.
Descalza. Libre.

Draco, quieto. Mirándola.

—Sí lo es —dijo Theo sin necesidad de mirar—. Esta vez no seas cobarde.

Draco asintió.


Flashback: El cielo

Partido improvisado.
Harry. Ginny. Theo. Draco.
Escobas antiguas.
Carcajadas nuevas.

Amigos.
Lo que nunca fueron en Londres.
Lo que aún podían ser.


Ahora.

Hermione, caminando por la casa.
Polo largo.
Short de jean.
Buscando el baño.

Vapor tras la puerta.
Vaho en el espejo.

Abrió.

Draco.

Camisa abierta.
Cabello húmedo.
Mirada imposible de malinterpretar.

No dijo nada.
Solo cerró la puerta.

Hermione respiró hondo.

—¿Este es el baño de tus sueños? —murmuró.

—Sí. Y tú estás exactamente donde te imaginé.

Y entonces…
El silencio desapareció.

El beso fue todo lo que habían callado.
Urgente.
Feroz.
Sincero.

Él le quitó el polo.
Ella dejó caer el short.
Las manos sabían a fuego.
Las miradas, a perdón.

Ella lo tocó como si el deseo fuera forma de lenguaje.
Él la sostuvo como si el tacto pudiera redimir.

Las paredes no hablaron.
Pero guardaron el secreto.


Arriba, las risas seguían.

Daphne acusaba a Theo de trampa mágica.
Harry lloraba de risa.
Ginny hacía levitar una carta con un boggart y un cartel:
"Cuando te das cuenta que tu ex todavía te gusta y además huele bien."


Abajo, solo dos respiraciones acompasadas.
Dos cuerpos que ya no huían.
Dos historias encontrándose sin máscaras.

Al salir, Hermione se arregló el pelo.
Draco, los botones.

—¿Vamos a fingir que no pasó? —preguntó él.

Hermione lo miró.
Con calma.
Con fuego.

Hoy no tengo ganas de fingir nada.


。゚ ︎。 A veces, el silencio no es negación, es tregua. Y a veces, dejar de fingir... es el inicio de todo. Si este capítulo te dejó sin palabras, dejá tu o contame qué parte te dolió bonito.