Hola! Aquí Saori-nee iniciando con la segunda mitad de "Las Villanas de Saint Michael's". Espero la disfruten mucho y sin más que decir de momento ¡Comencemos!


Las Villanas de Saint Michael's

Capítulo 18 – Futuro incierto

Centro de la Ciudad – Día

Es una perfecta tarde de invierno en la cual, mis mejores amigas Eiko e Ikue, así como mi novia, Sakura y yo, nos encontramos al final de una increíble cita doble las cuatro juntas.

Han pasado ya unas cuantas semanas desde que Eiko e Ikue se volvieron novias y desde entonces, la vida de nosotras cuatro se ha vuelto mucho más alegre.

Hemos compartido muchos momentos alegres y divertidos todas nosotras, tanto las cuatro juntas, como en privado con nuestra pareja, aunque claro que al ser Eiko e Ikue una pareja nueva recién en su etapa de luna de miel por así decirlo, es algo lógico que últimamente hayan querido pasar aún más tiempo en privado con la otra.

Aún recuerdo la primera vez que se acercaron conmigo después de la escuela y me preguntaron.

– Kurara-chan.

– ¿Sí? ¿Qué pasa amigas?

– Disculpa, te queríamos preguntar si por hoy… estaría bien si nosotras… ¿Podemos irnos a casa nosotras juntas?

– Seguro. No tienen por qué preguntármelo. Ahora son una pareja después de todo, está bien si desean pasar su tiempo a solas.

– Kurara-chan.

– ¿Estás segura de eso?

– Por supuesto, así que no se sientan mal por eso, vayan y diviértanse.

– De acuerdo, gracias, Kurara-chan.

– No hay de que, amigas.

En su momento realmente estuve alegre por ellas, pero desde entonces, aquellas dos han pasado cada vez más tiempo las dos solas, al punto en que ya todos los días se van ellas juntas a casa e incluso, se van a almorzar ellas dos solas en privado durante los recesos.

Aunque debo admitir que me siento un poco mal por esto y las extraño, hasta ahora no he querido decirles nada, ya que en verdad las quiero mucho y quiero ver que el amor siga creciendo entre ellas.

Y además, tampoco tengo mucho tiempo para ponerme a extrañarlas con Sakura a mi lado.

– Kurara ¿nos vamos?

– Seguro, Sakura.

Así es, definitivamente no tenía mucho tiempo para sentirme mal teniendo a mi querida Sakura a mi lado.

Ella es tan increíble, a pesar de todo el tiempo que pasamos juntas, cada día lo siento como si fuera el primero en que estamos juntas y cada día sigo aprendiendo mucho más de ella y sus diferentes facetas.

Tanto así, que ha llegado un punto en el que realmente no recuerdo a detalle cómo era mi vida antes de ella. Y parece que mis compañeras de salón también lo han empezado a olvidar, ya que desde que las cuatro dejamos de molestarlas, las chicas han logrado ver el cambio en nosotras y si bien, todavía no nos pueden considerar sus amigas, al menos ya no nos tienen miedo e incluso nos sonríen y saludan cuando entramos al salón de clases.

Lo mismo aplica para con Maki, quien a pesar de que va en otro salón y no pasamos mucho tiempo con ella, también nos saluda cada que nos ve y se alegra al ver la relación entre nosotras y lo mucho que hemos cambiado desde entonces.

De verdad que Sakura llegó a cambiar todo el mundo para nosotras. Nos conocemos tanto y nos llevamos tan bien que incluso podrías decir que no es necesario que usemos palabras para saber lo que quiere la otra.

Esto lo comprobó Sakura el otro día, cuando vio una pequeña mueca de tristeza en mi rostro al ver partir a mis amigas después de clases y con una sonrisa se acercó a mi lado y me dijo.

– Tengo una idea ¿Qué te parece si invitamos a Eiko e Ikue a salir con nosotras este fin de semana? Será una cita doble entre las cuatro ¿Qué te parece?

– ¡Suena increíble! ¡Hagámoslo!

Por supuesto que cuando se los preguntamos, ellas accedieron de inmediato y así llegó el fin de semana en el cual, ahora mismo nos encontramos las cuatro juntas, platicando y riendo después de haber comprado unas crepas para nosotras y compartirlas con nuestra pareja.

Estaría en lo correcto al decir que este es un momento de felicidad pura para nosotras y lo más contenta que he estado desde que llegué al mundo de los pétalos. Tengo una novia que me ama, amigas que me quieren, mis compañeras ya no me odian e incluso tengo a la vice presidenta del consejo estudiantil de mi lado, por lo que al menos creo yo, ya no corro ningún riesgo de expulsión.

"Ya no tengo nada de que preocuparme" – me digo a mi misma en mis adentros.

Aunque claro que, aunque no me gusta admitirlo, todavía hay una pequeña preocupación en mi corazón de algo, o mejor dicho de alguien, que podría llegar a cambiar y derrumbar todo lo que he hecho.

Una pequeña chica de cabello blanco quien por alguna razón que ni yo misma entiendo, todavía no ha aparecido…

Aunque intento no pensar en ella y concentrarme en la felicidad que estoy viviendo ahora, todavía hay una pequeña parte de mi corazón que se pregunta ¿Cuánto tiempo más va a durar esta felicidad que siento? ¿Cuánto más falta para que todo esto se derrumbe?

Siento que toda esta preocupación que siento se arreglaría si tan sólo le contara a Sakura sobre aquel sueño que tuve hace ya varios meses y la visión que tuve de mi futuro en aquella vida pasada.

Después de todo Sakura es mi novia, la amo con todo mi corazón por lo que es lógico querer contarle tus secretos a quien tanto amas.

Sin embargo, no puedo evitar preguntarme ¿Qué pensará Sakura si le cuento la verdad? Lo más seguro es que me dirá que sólo fue un sueño y que no tengo porque tomarle tanta importancia, pero y si insisto con mis preocupaciones ¿Creerá que estoy loca? ¿Qué estoy paranoica y no tiene tiempo para mis problemas? ¿Ella me seguirá amando?

Todas estas preguntas hacen que de pronto pierda los ánimos de este día tan perfecto y me quede atrás mientras mis amigas y Sakura siguen adelante.

Al ver Sakura que me he quedado atrás, se regresa conmigo y tomándome de la mano me pregunta.

– Kurara ¿Estás bien?

– Sakura…

Cuando la veo a los ojos y me toma de la mano, siento que puedo decirle lo que sea, cualquier cosa y ella me va a creer.

"Tengo que decírselo, tengo que decírselo".

Sin embargo, al final suelto su mano y le digo con una sonrisa.

– Descuida, estoy bien, sólo me dio algo de frío.

– ¿En serio? Entonces me quedaré más cerca de ti para asegurarme de que no pases frío. E incluso quizás más tarde, podamos hacer más cosas para calentarte.

– Sakura… sí, me gustaría eso.

Nos acercamos compartiendo un cálido beso en los labios, el cual al momento de sentir sus labios hacen que todas mis preocupaciones se desvanezcan.

Al separarnos, nos miramos a los ojos y me pregunta.

– ¿Seguimos?

– Sí, seguro.

Sakura me vuelve a tomar de la mano y volvemos con nuestras amigas quienes nos están esperando.

"Tranquila, estás bien, Sakura te ama y mientras te siga amando, todo va a estar bien".

No tengo nada por qué preocuparme.


Más tarde ese día – Atardecer

Al empezar el atardecer la cita doble con nuestras amigas llega a su fin y nos despedimos de ellas en un cruce del centro donde estuvimos.

– Muchas gracias por un día tan divertido, amigas. Nos la pasamos muy bien con ustedes.

– Nosotras también. Ojalá podamos volver a salir pronto las cuatro juntas.

– ¡Por supuesto! Solo digan cuando y ahí estaremos.

– Seguro. Que descansen, nos vemos la próxima semana en la escuela.

– ¡De acuerdo!

Con eso, Eiko e Ikue se despiden e inician su camino de vuelta a casa las dos solas.

Al verlas alejarse, por alguna razón la sensación de tristeza que sentía antes vuelve a invadirme, y Sakura nuevamente notándolo, se acerca conmigo a abrazarme y me dice.

– Esta comenzando a hacer algo de frío.

– Sí, un poco ¿Te gustaría que ya volvamos a casa?

– Claro, pero me gustaría entrar un poco en calor antes de irnos.

– De acuerdo ¿Te parece si vamos a aquella panadería de la esquina?

– Seguro, podría comer algo de pan. Y de ahí quizás ¿Podríamos ir juntas a tu casa?

– Por supuesto que sí.

Nos besamos y tomadas de la mano, caminamos hacía aquella panadería en la esquina.


Panadería del Centro – Noche

Al entrar, nos rodea una atmósfera bastante acogedora, cálida y bien iluminada, donde las últimas piezas de pan del día están exhibidas en el mostrador, antes de pasar a cerrar la tienda dentro de ya unos minutos.

– Que ambiente tan agradable.

– Sí.

Aunque al principio no parece haber nadie que atienda la tienda, no tarda en salir al mostrador una pequeña chica de cabello castaño corto y lentes color verde a quien a pesar de que ahora lleva un delantal puesto y gorro para cabello en la cabeza, Sakura y yo reconocemos de inmediato.

– ¡Maki-chan!

– Oh, vaya. Pero si son Sakura y Kurara-san. ¿Qué hacen por aquí?

– Venimos terminando de tener una cita en el centro. Y tú ¿Qué tal? ¿Trabajas aquí?

– Así es, esta es la panadería de mi familia, aunque sólo suelo trabajar aquí los fines de semana ya que entre semana estoy muy ocupada con los estudios y las responsabilidades del consejo estudiantil. Quien suele trabajar más aquí es mi hermana.

– Ya veo.

"Es increíble, el que todavía tenga tiempo de hacer esto sus fines de semana, habla mucho de la chica increíblemente responsable y organizada que es".

– Ya que están aquí ¿Les gustaría comprar algo de pan?

– Seguro, todo se ve delicioso.

– Muchas gracias, déjenme les muestro las piezas que tenemos.

Esta a punto de mostrarnos, hasta que del otro lado en la cocina se escucha.

– ¡Onee-chan! ¿Puedes venir a ayudarme con la puerta, por favor?

– Ya voy. Llegan con suerte, justo acaba de salir la última tanda de pan recién hecho del día. Espérenme un momento, por favor.

– Claro, aquí te esperamos.

Dicho eso, Maki vuelve a la cocina mientras Sakura y yo seguimos observando lo acogedor de la panadería.

– Debe ser muy lindo tener una panadería en la cual trabajar ¿No te parece?

– Seguro, debe ser algo lindo.

Viendo esta panadería realmente siento un ambiente muy familiar y acogedor, la clase de lugar que te hace sentir en casa, como si ya hubiera estado aquí antes.

"En realidad, creo que sí ya he estado aquí antes, si no ¿Por qué este lugar me es tan familiar?"

No tengo tiempo de seguir pensando sobre ello, ya que en ese momento Maki abre la puerta de la cocina y sale junto con su hermana con una bandeja mostrándonos todo el pan recién hecho.

– Aquí esta, disculpen la tardanza, tuvimos un pequeño problema en la cocina.

– No hay problema, ¡Kyaa! Se ve delicioso.

Sakura ve encantada las piezas de pan recién horneado mientras que yo por otro lado, me quedo petrificada, con el corazón detenido y los ojos bien abiertos, mirando a la chica que acaba de entrar de la cocina junto con Maki.

Una chica tierna muy pequeña más o menos como de la altura de Maki. De cabello color blanco y largo como la plata y ojos amarillos tan profundos y brillantes como el ámbar, pero sobre todo, con la sonrisa más angelical, tierna y pura que jamás haya visto en mi vida. Una sonrisa que pienso yo, tendría el poder para curar, evangelizar y enamorar a cualquiera que la vea, aunque esa sonrisa, sólo significa el fin del mundo para mí.

Ella es a quien tanto he esperado, aquella a quien tanto tiempo he tenido mucho miedo de que apareciera. Mi mayor enemiga. La víctima de mis travesuras. La auténtica novia predestinada de Sakura.

Tras acomodar el pan bajo el mostrador, Maki nos presenta a la chica que salió con ella de la cocina diciendo.

– Chicas, quiero presentarles a mi hermanita, quien empezará a estudiar con nosotras a partir de la próxima semana, Miyakozawa Saki-chan.

– Es un placer conocerlas, chicas. Espero que podamos ser muy buenas amigas y llevarme bien con ustedes.

La verdadera protagonista de la historia por fin ha llegado.


Siguiente capítulo: Un par de desconocidas.