Las Villanas de Saint Michael's

Capítulo 23 – Sin vuelta atrás

Patio trasero de Saint Michael's – Día

Al día siguiente durante el receso, cito a mis amigas Eiko e Ikue para que me encuentren en el patio trasero después de la escuela.

Y una vez terminan las clases, tal como prometieron Eiko e Ikue se encuentran ya esperándome donde las había citado.

– ¿De qué crees que se tratará esto, Eiko?

– No lo sé. La manera en que nos citó… hacía meses que no la había visto hablar de esa manera.

Recordando el momento en que las cite tan pronto inicio el receso. Yendo directa hacia sus lugares mirándolas firme a ambas a los ojos.

Nos vemos después de clases en el patio trasero de la escuela. No falten.

Uh…

Aún les daba cierto escalofrío recordar la mirada que tenía en los ojos.

– ¿Estará todo bien entre Sakura y ella?

– Seguramente, el otro día salieron juntas en aquella cita al acuario ¿Lo recuerdas?

– ¿Eso no fue hace ya más de 1 mes?

– ¿De verdad? Hmm, supongo que… no estoy muy segura de cómo ha estado últimamente.

Habían pasado tanto tiempo enfocándose en su felicidad y relación de pareja juntas, que se habían olvidado por completo de mí.

– ¿Crees que este molesta porque ya no hemos pasado tanto tiempo con ella?

– ¿Uh?

– Quizás… hemos sido algo desconsideradas con ella – le dice Ikue con una mirada un tanto triste en su rostro.

Para reconfortarla, Eiko la toma de la mano y declara.

– Descuida, estoy segura que todo estará bien. Kurara ha cambiado desde ese entonces, ya no es la misma chica que necesitaba que todo el tiempo la acompañáramos y seguro ahora entiende que nosotras…

No puede terminar lo que dice cuando me ven llegar con ellas portando la misma aura que llevaba cuando me les acerqué esa mañana.

– Buenas tardes, Eiko-san, Ikue-san.

– B-Buenas tardes, Kurara-chan.

Desde ya Eiko sospecha que algo va mal, pero no me importa. No he venido aquí para entablar amistad con ellas.

Sin más rodeos en la lengua, les digo.

– Iré directo al grano. Miyakozawa Saki del primer año se ha vuelto un problema para nosotras y tenemos que hacer algo para deshacernos de ella.

– ¿Uh? ¿Miyakozawa Saki?

– ¿Quién es ella? – ninguna de las dos la conoce siquiera.

– Eso no importa, si todo sale como lo planeé, dentro de poco, ella ya no será más una estudiante de esta escuela.

– Kurara-san…

Ikue me ve preocupada, asustada de mí. Eiko por otra parte me ve con más seriedad y con cierta molestia, me pregunta.

– ¿En serio? ¿Y cómo planeas hacer eso?

Abro mi mochila y de ella saco un montón de fotos y notas sobre nuestras compañeras de clases en Saint Michael's, fotos incriminatorias y que podrían humillarlas si salieran a la luz, las cuales conseguí durante mi época como villana en Saint Michael's. Sólo que a diferencia de entonces, ahora las usaría para un bien mayor.

– Kurara-san, eso es…

– Así es – interrumpo a Ikue – mi plan es colocar estas fotos y evidencia dentro de la mochila de Saki junto con este cuaderno lleno de notas sobre ellas. En él vienen escritos todos los rumores y chismes que podrían desencadenar una reacción en cadena de furia y rencor en Saint Michael's.

No es necesario que diga mucho más para que entiendan lo que estoy planeando.

– Tú… planeas sacar todos estos chismes a la luz e incriminar a Saki para que piensen que ella fue la que divulgó todos esos rumores ¿no es así?

– Así es – respondo seria, sin ninguna muestra de duda en el rostro – el día del festival de clausura del año escolar, habrá guardias de seguridad en la entrada del auditorio revisando el contenido de las mochilas de todo aquel que entre. Cuando Saki entre y vean el contenido de su mochila, encontrarán suficiente evidencia en su contra como para interrogarla al respecto.

– K-Kurara…

A pesar de mi explicación, Ikue aún me ve horrorizada, mientras Eiko aunque se mantiene firme, no puede ocultar la ira y decepción que siente por mí en sus ojos.

– Parece que ya lo tienes todo bien planeado ¿no es así? Entonces ¿Para qué nos necesitas a nosotras?

Seria le respondo.

– Aunque esta evidencia sería suficiente para incriminarla, necesito una base más sólida, una chispa que inicie esta cacería de brujas y sobre todo, rumores más candentes y recientes. Ahí es donde entran ustedes dos. Ikue, con tus contactos y conocimientos de las redes sociales, puedes divulgar fácilmente cualquier rumor falso como en los viejos tiempos y hacer que las chicas se lo crean, y Eiko, tu puedes ir de sigilo por los pasillos y traerme toda la información que necesitamos para iniciar una revuelta en la escuela, que las haga buscar una culpable. Cuando toda la escuela este buscando a dicha culpable, será cuando encuentren la mochila de Saki y la incriminen a ella. Saki estará tan devastada con todo esto, que no tendrá ninguna otra opción más que abandonar la escuela para siempre.

"Y de esa manera, lograré salvar a Sakura".

– Entonces ¿Qué dicen, amigas? ¿Me acompañarán en esta misión?

– Kurara…

Al ser ambas mis incondicionales secuaces, seguro que no tendrán mucho problema en hacer lo que les pido. Después de todo en el pasado ellas nunca se atrevieron a contradecirme y siempre hacían todo lo que les pedía con una sonrisa en el rostro.

Sin embargo, ahora que necesito este último favor de ellas, Eiko me mira firme a los ojos y me contesta por primera vez en su vida.

– No, no estoy de acuerdo con ello.

– ¿Eh? – sorprendida por su respuesta – ¿A que te refieres con que no estás de acuerdo? Después de todo lo que le has hecho a otras chicas que ni lo merecían, ahora que te pido ayuda para deshacerme de una chica que me molesta ¿Me vas a dar la espalda?

– No te estoy dando la espalda, al contrario, te estoy mirando de frente y te digo que no te vamos a apoyar en esto.

– ¿En serio? ¿Y por qué no?

– Porque no esta bien.

– Pero todo lo que hicimos antes a todas esas pobres chicas, sí estaba bien para ti ¿No es así?

Ese comentario la lastima mucho más de lo que demuestra y ya no dice nada más. Al ver que ya no me responde.

– Bien, como quieras ¿Qué me dices tú, Ikue? ¿Me vas a apoyar esta última vez?

– Yo… lo siento mucho Kurara, no puedo ayudarte a hacer eso.

Ese rechazo es la gota que me faltaba para derramar el vaso y ahora sí molesta les grito.

– ¿Qué les pasa a ustedes dos? Después de todas las maldades que les hicieron a otras chicas que ni lo merecían, ahora que les pido ayuda para deshacerme de alguien que sí lo merece ¡¿Me están dando la espalda?! ¡¿Acaso ustedes no eran mis amigas incondicionales?!

– Así es, somos tus amigas y es por eso que no podemos permitirte seguir adelante con un plan que podría arruinarte para siempre.

Viendo que las cosas están escalando rápidamente entre Eiko y yo, Ikue se interpone entre nosotras tratando de calmarnos.

– Kurara por favor, trata de entender, nosotras… ya no queremos ser así. Todo lo que hacíamos antes estaba mal, ahora lo entendemos y si lo entendimos fue gracias a ti, tú nos enseñaste que podíamos ser diferentes, que podíamos…

– Pero no son diferentes, son lo que siempre han sido, unas segundonas que solo me seguían cuando les convenía y ahora que necesito de su ayuda, me están dando la espalda.

– ¿Y nos puedes culpar? ¿Sabes lo que pasaría si nos descubren haciendo algo así? Nos expulsarían y quizás no podríamos volver a estudiar en otra escuela ¿No te da miedo eso, Kurara? ¿Qué nos expulsen?

– ¡Claro que me da miedo! – les grito – me da mucho miedo, pero no tengo otra opción si quiero salvar a Sakura.

– ¿Salvar a Sakura?

– ¿Está todo bien con ella? – me preguntan ambas preocupadas, a lo que les contesto.

– Lo sabrían si todavía me hablaran de vez en cuando.

– Kurara...

Al ver que sí estoy molesta con ambas por haberme dejado de hablar, ambas se sienten muy mal con esto. Perfecto, es justo lo que necesitaba para convencerlas.

– Descuiden, no tienen que preocuparse por eso. Estoy dispuesta a olvidar cómo ustedes dos me han dejado de lado, si me ayudan con esta última misión que es necesaria para salvar a Sakura, sin explicaciones. Entonces ¿Que dicen? ¿Me ayudarán?

"Por favor" Les suplico con los ojos. Sin embargo, tras mirarse a los ojos, ambas tienen una respuesta muy clara para mí.

– Nosotras... no podemos, Kurara, lo lamento. Y tampoco creemos que tú deberías hacer esto.

– Si tan sólo nos contarás...

– ¡¿Es que no entienden que estoy haciendo todo esto por Sakura?! ¿Acaso no lo entienden? ¿De verdad me van a dar la espalda ahora que las necesito como lo han hecho estos últimos meses? ¡¿Después de todo lo que he hecho por ustedes malditas desagradecidas?!

Aunque sé que lo que estoy diciendo esta mal y trato de controlarme, la ira y frustración que siento es tan poderosa que no puedo detenerme y termino sacando todo con ellas.

– ¡Ustedes dos no serían nada sin mí! ¿O acaso ya se olvidaron tan pronto de todas las maldades que hicieron conmigo simplemente porque se los pedí? Ustedes no son unas chicas buenas, son unas villanas, unas traidoras que le dan la espalda a quienes siempre las ha apoyado y visto por ustedes. Yo no les he pedido nada en estos últimos meses, por más que las he extrañado porque quería que fueran felices, porque sabía que si las necesitaba ustedes volverían a estar para mí. Pero ahora veo que no es así, ustedes jamás se preocuparon por mí, jamás tuvieron intención de mantenerme en su vida. Sólo querían deshacerse de mí al igual que todas en este maldito lugar pero les diré una cosa. ¡Ustedes no son nada sin mí! Tienen un nombre gracias a mí, tienen una relación amorosa gracias a mí, sin mí ustedes no son más que unas malditas NPC's sin nombres ni…

Antes de que pueda continuar, Eiko se suelta de Ikue y va directa conmigo para soltarme una enorme cachetada en la cara.

Una cachetada tan fuerte que resuena por toda la escuela y hace que Ikue se lleve las manos a la boca.

Todas nos quedamos sin palabras, yo me quedo mirando hacia abajo sin creer lo que ha hecho. Ikue con las manos en la boca y Eiko, mi mejor amiga, ha quien he conocido prácticamente desde que nacimos y nunca he visto llorar, con lágrimas de furia en los ojos, llorando por mis palabras.

Quien sabe cuantos segundos pasan hasta que finalmente Ikue va con Eiko, baja su mano con cuidado, la cual todavía seguía alzada del shock de haberme abofeteado y ya que la lleva un poco para atrás de mí, Ikue trata de hablarme.

– Kurara… te lo ruego, por nuestra amistad, no sigas, por favor.

Por unos instantes no le respondo, hasta que finalmente levanto la vista y aún con la marca de la mano de Eiko en mi rostro, mirándola seria a los ojos le digo.

– ¿Por nuestra amistad, dices? Pero que enorme mentira. Ahora veo que hace mucho que perdí a mis amigas. Disfruten de su relación amorosa.

Sin más que decir, les doy la espalda y me dirijo hacia mi casa, ignorando por completo a Ikue quien se rompe a llorar en los brazos de Eiko, quien la abraza también llorando y sufriendo, todavía en shock por lo que ha hecho.

Ya no tenía nada más que volver a hablar con ellas.


Festival de despedida escolar

A la semana siguiente llega el festival escolar de despedida en el cual, las chicas de Saint Michael's despiden a sus admirables senpais quienes después de 3 años de estudios, finalmente se gradúan.

Entre las graduadas de este año, se encuentra la ahora ex presidenta del consejo estudiantil, Shirakawa Sayuki-san, quien el día de hoy termina sus estudios de secundaria para el próximo mes ingresar a la preparatoria aquí mismo en Saint Michael's, donde como ya sé, conocerá y se enamorara de su compañera de clases Shinozaki Rikka-san e incluso pasarán a ser parte del selecto grupo de las mejores parejas de Saint Michael's.

A lo lejos, puedo ver de hecho a Sayuki, ya con su uniforme y la flor en su pecho lista para graduarse, rodeada por todas sus compañeras y amigas tanto de su clase como del consejo estudiantil, entre las cuales destaca la vice presidenta del consejo, Maki-chan, quien abraza a Sayuki entre lágrimas, diciéndole lo mucho que la va a extrañar y que jamás habrá otra presidenta como ella.

Aunque en otras circunstancias eso me habría hecho sentir mucha emoción y excitación por hablar con ellas, ahora mismo no tengo tiempo para ello, ya que tengo que poner mi plan en marcha.

Al no haber recibido la ayuda que necesitaba de mis ahora ex amigas a quienes no nombraré por obvias razones, me vi obligada a conseguir la información que necesitaba yo misma y ya tenía listo en mi celular un par de cuentas falsas para empezar a esparcir los dichosos rumores por la escuela. Ya luego me desharé de esas cuentas para que nadie sepa nunca que fui yo la que desencadenó dichos eventos.

Por lo pronto mientras todas las chicas se encuentran distraídas felicitando y despidiendo entre lágrimas a sus senpais por su graduación, sin que nadie más se de cuenta me infiltro con la mochila que le daría a Saki hasta la sala de clubes de la escuela.

Antes de entrar al edificio, verifico hacia mis lados para asegurarme de que nadie me vea entrar aquí y una vez adentro empiezo a buscar la mochila de Saki.

Ya no hay vuelta atrás.