«Unstoppable» de HollySnow

Beteado por PaAndreaBlack


Hermione iba de camino al Gran Comedor pensando en cómo iba a confrontar a Ronald hoy por sus tonterías cuando oyó que la llamaban por su nombre.

Se giró para ver a Pansy y Daphne acercándose a ella.

—Buenos días, Pansy, Daphne —saludó Hermione con una sonrisa.

—Buenos días —bostezó Pansy.

—Buenos días, Hermione. Tendrás que disculpar a Pansy. Es terrible por las mañanas. Deberíamos ir al comedor rápidamente para que pueda tomar su café —dijo Daphne a modo de saludo.

Hermione se rio entre dientes.

—Sé cómo se siente. Las mañanas tampoco son lo que más me gusta ahora que el verano ha terminado.

—¿Cómo dormiste anoche? —preguntó Daphne mientras continuaban caminando.

—Dormí algo antes de que me despertara a las cuatro de la mañana por una pesadilla. Decidí salir a correr en lugar de volver a dormir —respondió Hermione—. Me ayudó.

—Cuando tengas tiempo libre, deberías echarte una siesta —recomendó Pansy—. Los primeros días de vuelta siempre son una mierda.

Hermione asintió mientras las tres entraban juntas al Gran Comedor. Hermione las siguió hasta la mesa de Slytherin. Hermione y Daphne se sentaron con la espalda contra la pared, para que Hermione pudiera ver el resto del salón. Se había convertido en un hábito para ella sentarse así para que nadie pudiera acercarse sigilosamente a ella.

Pansy se sentó frente a ellas, apoyando la cara en uno de sus brazos cruzados sobre la mesa y se quedó dormida de nuevo. Hermione abrió la boca antes de que Daphne la silenciara con una mano en el hombro y un movimiento de cabeza.

—Mira. Está fascinantemente tranquila —susurró Daphne.

Hermione asintió mientras ambas observaban cómo Pansy cogía con un Accio una taza negra de café que decía:

«1. Shh

2. No hables

3. Ni siquiera me mires

4. Estoy tratando de no matar a estas personas felices por la mañana

5. ¡NO ME JUZGUEIS, PERSONAS MADRUGADORAS!

6. Joder... Necesito más café antes de que empiece este puto día (suspiro)»

Hermione rio en voz baja mientras observaba fascinada cómo Pansy se preparaba el café sin siquiera prestar atención. Ella lanzó un Accio al café, luego al azúcar, a la crema, y finalmente cogió una cuchara para revolverlo todo por sí sola. Levantó la cabeza hacia la taza, tomó un gran sorbo y suspiró, repitiendo el proceso varias veces antes de terminar su primera taza y volver a llenarla, repitiendo todo de nuevo.

—Eso es impresionante —murmuró Hermione a Daphne.

Ella asintió mientras se servía un poco de té.

—La primera vez que la vi hacerlo, honestamente pensé que me estaba tomando el pelo, hasta que casi le arranca la cabeza al pobre Goyle cuando todavía estaba en el proceso de hacer su primera taza.

—¿Qué le pasó a Goyle?

—Ahora se queda callado hasta que ella tiene al menos tres tazas en su sistema y sus ojos están realmente enfocados.

Hermione asintió y comenzó a llenar su plato. Cogió un poco de tocino, salchichas, tostadas, huevos revueltos y patatas fritas. Lanzó un Accio a una jarra de zumo de uva para llenar su taza antes de devolverla a su lugar en la mesa con un movimiento de su mano. Las tres chicas se sentaron en silencio, comiendo y bebiendo; era un silencio cómodo, lo cual agradecía Hermione. Justo cuando le daba un mordisco al tocino, Draco entró acompañado de Neville y Harry. Draco tomó asiento junto a Hermione y la sorprendió cuando sintió que le besaba la mejilla como saludo de buenos días. No vio su sorpresa mientras comenzaba a llenar una taza de café, pero sonrió al sentir que ella se inclinaba ligeramente hacia él en respuesta.

Neville besó la parte superior de la cabeza de Daphne a modo de saludo mientras se sentaba a su lado. Sonrió cuando ella le pasó la tetera y le besó la mejilla como saludo antes de volver a su desayuno.

Harry acababa de sentarse junto a Pansy y antes de que alguien pudiera advertirle que no le hablara mientras ella seguía bebiendo su café, Harry la saludó acariciando su pelo y dándole un beso en la frente. Hermione y Daphne observaron cómo los oscuros ojos azules de Pansy se enfocaban con nitidez mientras miraba a Harry, quien estaba empezando a servirse. Las cejas de Daphne se arqueaban en asombro cuando Pansy se acercó a Harry, apoyando la cabeza en su hombro mientras seguía bebiendo su café. Harry sonrió y le besó la sien antes de comenzar a comer.

—Es un milagro —murmuró Daphne a Hermione, quien asintió observándolos también.

Justo en ese momento, entraron Marcus, Adrian, Theo y Blaise. Marcus y Adrian se sentaron junto a Draco, mientras Theo y Blaise se sentaron al lado de Harry. Saludaron a todos antes de empezar a servirse. El desayuno transcurrió sin incidentes, ya que el salón se llenó de estudiantes y profesores cuando llegó el correo de la mañana. Todo tipo de pájaros, medianos y grandes, volaban por todos lados, dejando caer cartas, periódicos y paquetes. Neville recibió una carta de su abuela junto con un paquete de tamaño mediano, Harry recibió un paquete de Sirius y Remus, Daphne recibió unas cartas, y Draco recibió una carta junto con un paquete también. Hermione estaba tomando un sorbo de su taza cuando un gran cuervo negro se posó frente a ella con un pergamino atado a su pata. Hermione desenrolló el pergamino mientras le ofrecía al cuervo un poco de tocino. Él aceptó con un graznido antes de volar.

Hermione rompió el sello de cera mientras desenrollaba el pequeño pergamino.

«Querida Hermione,

He encontrado información que creo que te interesará escuchar. Cuando tengas un momento libre, por favor, búscame en mi oficina para que pueda comentarla contigo.

Atentamente,

Profesor Severus Snape»

Hermione frunció el ceño antes de asentir para sí misma, preguntándose de qué podría estar hablando el profesor. Podría estar relacionado con Ronald. Iría a ver al profesor Snape cuando tuviera un momento libre. Volvió a enrollar el pergamino antes de guardarlo en su mochila.

—¿Todo bien, Hermione? —preguntó Theo mientras le daba un mordisco a sus huevos.

—El profesor Snape quiere hablar conmigo sobre algo. No sé de qué, pero podría ser sobre Ronald —respondió ella.

Draco gruñó entre dientes.

—Todavía siento ganas de darle un puñetazo.

Hermione se quedó en shock.

—¿Alguna vez has pegado a alguien, Draco?

Draco la miró, dándose cuenta de que era la primera vez que ella usaba su nombre de pila. Le sonrió.

—No, preciosa, pero estoy seguro de que puedes darme algunos consejos. —Movió las cejas de manera juguetona.

Hermione rio. Sabía que se refería a cuando lo había golpeado durante tercer año, cuando él se comportaba como un completo idiota.

—No me importaría.

Draco también se rio entre dientes antes de empujar el hombro contra el suyo. Ella le devolvió el empujón mientras todos continuaban comiendo.

Antes de que se dieran cuenta, llegó la hora de que comenzaran las clases. Todos empezaron a recoger sus mochilas y otras cosas mientras se dirigían a sus clases matutinas. Mientras Hermione caminaba entre Draco y Blaise, hablando sobre la clase de Transformaciones, Hermione seguía pensando en cómo enfrentarse a Ronald.

Lo que ella no sabía es que no tendría que ser ella quien lo confrontara primero, porque el cabrón lo haría durante la comida.


Las clases de la mañana habían ido bastante bien, considerando que todos los de octavo año compartían clases. Transformaciones, Encantamientos y luego Pociones habían sido las clases de la mañana. Habían sido bastante interesantes, por decir algo, ya que los siete Slytherins se sentaron juntos con los tres Gryffindors en cada clase. Luna, Millicent, Hannah y Susan se unieron a ellos, junto con Seamus, Dean y Goyle. Era un grupo bastante mezclado en que todos se fijaron, especialmente Ron.

Estaba maldiciendo en voz baja mientras observaba a su novia y a su mejor amigo ponerse cómodos con las serpientes. Sentía que iba a explotar si no se enfrentaba a Hermione pronto. ¡Esto se estaba volviendo ridículo!

El profesor Snape acababa de dejarlos ir después de decirles cuál sería su tarea sobre la poción vigorizante antes de despedirlos con un gesto mientras reunía los frascos de la poción. Los frascos estaban en diferentes tonalidades de verde. Severus suspiró para sus adentros. Algunos de sus estudiantes todavía eran unos idiotas y necesitarían trabajar más duro para aprobar su clase.

Hermione planeaba ir a comer primero antes de ir a ver qué información tenía el profesor Snape para ella, ya que tenía un rato libre después de que terminara la comida. Estaba hablando con Theo sobre la clase de pociones cuando, de repente, un fuerte agarre se apretó alrededor de su bíceps izquierdo.

—¡Au! —gritó Hermione sorprendida al mirar hacia arriba y encontrarse con los furiosos ojos de Ron—. ¡Suéltame el brazo, Ronald, antes de que te lance un hechizo que te corte los huevos! —gruñó Hermione.

Los ojos de Ron se abrieron mientras aflojaba su agarre sobre su brazo antes de que ella pudiera sacar su brazo de su agarre por completo.

—¡Si te atreves a tocarme así una vez más, me aseguraré de que termines en la enfermería durante una semana! —gruñó Hermione en su cara.

Ron tragó con dificultad.

—Tenemos que hablar —le dijo mientras observaba al grupo de personas que estaban a unos pasos de distancia. Todos se contenían para no patearle el culo a Ron. Les costó mucho, pero de alguna manera, Marcus, Adrian, Draco, Theo y Blaise se contuvieron, apretando los dientes. Neville sostenía fuertemente su varita mientras Daphne también apretaba la suya. Pansy estaba siendo sujetada por Harry, quien fruncía el ceño al ver a Ron.

—Bueno, si quieres hablar, Ronald, ¡acércate y pregúntame como una persona civilizada! No me agarres. Además, necesito hacer algo antes de que hablemos. Te buscaré en veinte minutos afuera, frente al patio.

—Mione…

—Hablaremos en 20 minutos, Ronald —sentenció Hermione antes de darle la espalda y alejarse.

Los demás la siguieron hasta que les dijo a todos que fueran a comer, que los vería en un rato. Tenía que escribir una carta antes de encontrarse con Ronald y poner fin a su relación.

—Hermione, podemos ir contigo —dijo Harry.

—No te preocupes, Harry. Puedes esperar afuera hasta que hable con él. Voy a romper con él después de enviar mi carta.

—¿A quién le escribes? —preguntó él, confundido.

Hermione sonrió.

—Ya verás. Nos vemos en un rato —dijo Hermione antes de correr hacia la lechucería.

El resto la observó mientras se alejaba, antes de que Draco se acercara a Ron y le gruñera en voz baja:

—Si vuelves a ponerle las manos encima como lo acabas de hacer, Comadreja, te romperé la espalda sobre mi rodilla y te lanzaré al Lago Negro, dejándote ahí para que el Calamar Gigante te coma.

Ron palideció antes de inflar el pecho y gruñir de vuelta:

—Ella es mi novia, Malfoy. Puedo ponerle las manos encima si quiero.

Los ojos de Draco pasaron de gris a un acero helado.

—Te arrepentirás con cada respiración que des si le haces daño.

Ron lo miró, desconcertado.

—¿Desde cuándo cojones te importa la sangre sucia de Hermione Granger?

Señor Weasley —una voz oscura gruñó detrás de él.

Ron saltó mientras se giraba y miró fijamente el frío abismo negro de los ojos del profesor Snape.

—Esa es tu primera advertencia, señor Weasley. ¿Acaso has olvidado lo que dijo la Directora sobre los insultos repugnantes y el prejuicio por la sangre, hmm…? —El profesor Snape lo miró con frialdad.

Ron parpadeó aturdido.

—Pro-Profesor, yo…

—80 puntos menos para Gryffindor por usar un lenguaje tan horrible y prejuicioso contra una compañera de Casa —dijo el profesor Snape.

—Pero…

—Sal de mi vista, señor Weasley, antes de que decida darle un mes de detención conmigo.

Ron tragó con dificultad antes de lanzarle una mirada a Draco y alejarse rápidamente del grupo.

El profesor Snape se volvió hacia el resto del grupo.

—Vayan a comer.

—Profesor —dijo Theo.

—¿Sí, señor Nott?

—Hermione se enfrentará a él en el patio en 20 minutos, por si quiere venir a verlo.

Los ojos del profesor Snape perdieron el enfoque por un momento antes de cerrarlos y tomar una profunda respiración.

—Todos tendrán que ser testigos de lo que va a suceder. Conociendo a Hermione, es probable que haya encontrado lo que esperaba en esos libros que tiene en aquel bolso de cuentas, y sorprenderá a todos con lo que está a punto de hacer… —Miró hacia otro lado por un momento—. Pensé que tendría la oportunidad de decírselo en privado antes de que todos se enteraran… —murmuró en voz baja para sí mismo.

«Oh, bueno, ella nunca hacía nada a medias», pensó mientras guiaba a sus estudiantes a través del castillo para comer algo rápido antes de ser testigos de lo que pronto se llamaría «El día en que Ronald Weasley se arrepintió de haber cabreado a Hermione Granger».