La máquina del tiempo se elevó por los aires con un sonido silbante. Trunks despidió con la mano a Mai, esperando lo mejor para ella, mientras Chichi y Bulma se aferraban a sus asientos. No se creían que, genuinamente, fueran a llegar a ver el pasado, todos juntos. Trunks había insistido. De ser por él, probablemente habría ido Mai también, pero ella fue tajante, dejando claro que no abandonaría a la resistencia a su suerte.

Cuando la máquina aterrizó, Trunks fue el primero en descender, para después ayudar a su madre y a Chichi a descender. La visión de la ciudad en perfecto estado y de la corporación Cápsula operativa, provocó en Bulma una enorme sensación de Nostalgia.

— No recuerdo cuantos años hace que no la veo en ese estado.

— Me pregunto si mi casa en las montañas seguirá en buen estado en este mundo… — Susurró Chichi. — Es desgraciado de Black la hizo pedazos.

En ese momento, dos figuras bajaron volando del balcón de la corporación. Se trataba de la versión más joven de Trunks… y de Gine. Se quedaron mirando a los recién llegados con extrañeza, sin terminar de entender de quién se trataba.

El Trunks mayor no podía evitar mirarse a sí mismo con una perspectiva muy extraña. Aquel chico tan joven y vivaracho no le recordaba a sí mismo. Era un tremendo contraste con él, que había vivido una vida muchísimo más dura.

— Trunks… ¿Puedes llamar a tu madre? — Le dijo, con una sonrisa amable. — Dile que su vieja máquina del tiempo está en el jardín, ella entenderá.

La pequeña Gine, en cambio, estaba mirando fijamente a la futura Chichi, ni siquiera se percató de que Trunks estaba obedeciendo la orden de su homónimo, tomando camino hacia el interior de la corporación capsula.

— ¿Ocurre algo, pequeña? — Preguntó, mirándola.

— ¿Eres mi abuela? — Preguntó, alzando una ceja.

— Tú… ¿Tu abuela? — Chichi por poco se echa a llorar, pero logró reprimirlo. — Yo no tengo nietos… ¿Por qué piensas eso?

— Te pareces mucho a mi madre…

— ¿Quién es tu madre?

— Chichi. Es una heroína. — Respondió, con orgullo.

— Eres… ¿Hermana de Gohan?

— Sí, Gohan es mi hermano mayor. — Sonrió. — Somos tres hermanos.

— Tres… tres hermanos. — Gine se sintió mal porque la mujer tenía los ojos húmedos.

— Chichi… — Le susurró Bulma. — Está bien… es para eso para lo que vino Trunks…

— Sí… lo sé… — Respondió, también en un susurro. — Pero… aun así duele.

— Eh… al menos te ve como una heroína… — Sonrió Bulma.

— Vosotras sois heroínas… — les dijo Trunks. — No lo son sólo los que combaten.

Gine estaba a punto de decirle que su madre sí que combatía, y a hablarles sobre cómo había vencido a Cell, cuando Bulma salió corriendo del edificio.

— Madre mía… estoy jovencísima…

— Demasiado, incluso…

Bulma se quedó parada al verse a sí misma, con la boca abierta de par en par. Incluso tardó un par de segundos en saludar a Trunks.

— Y tú eres… Mi futura yo. — Se le iluminaron los ojos. — Soy una gran admiradora de tu trabajo.

— Eso es un poco raro… viniendo de mí misma.

— Pero… es cierto. Construiste una máquina del tiempo… en el apocalipsis… Y yo aún no termino de entender cómo funciona. Con todo lo que tengo aquí ni siquiera estoy segura de ser capaz de hacer algo remotamente parecido.

— Bulma… no hay nada que impulse más a progresar que la desesperación… — Susurró ella. — Y por eso estamos aquí. ¿Podrías traer a Goku y a Vegeta? Necesitamos pedirles algo.

— Goku…

— Oh… tú eres Chichi. — Razonó Bulma cuando la vio.

— Ya habrá tiempo para hablar después… tengo un mal presentimiento. — Señaló Trunks. — ¿Puedes traer a Papá y a Goku, por favor?

— Sí. — Bulma cogió su teléfono e hizo una llamada.

Goku y Vegeta aparecieron unos segundos después. Ambos Saiyan no tuvieron mucho tiempo a reaccionar antes de que las versiones futuras de sus respectivas esposas se aproximaran.

— Pero Mírate, Vegeta… Lo que Trunks me contó sobre ti no te hace justicia… — Susurraba Bulma. — Mírate… si hasta sonríes.

— Bulma… — Vegeta apartó la mirada, sonrojado. — Por favor… no me pongas en evidencia delante… bueno, de ti misma.

Chichi no fue tan positiva. Sencillamente, no pudo soportarlo más y se echó a llorar ante Goku. El Saiyan, perplejo, la tomó en brazos y la acunó.

— No pasa nada, amor… todo está bien…

— ¿Me has llamado "Amor"? — Chichi tenía los ojos bien abiertos de sorpresa. — ¿Desde cuando eres tú tan cariñoso?

— No sé de qué hablas… soy así contigo todo el tiempo. — Goku la miró, confuso.

Pero Chichi estaba muchísimo más confusa que él. Lo cierto es que siempre había amado a Goku, pero el hombre que tenía ahora frente a ella parecía distinto… no distinto como Black… Decididamente era Goku, pero parecía mucho más cariñoso, centrado… incluso disciplinado.

Ni siquiera en sus sueños más salvajes se había imaginado ver en Goku esa mirada llena de amor y confianza para con ella. Siempre había sentido que existía un muro entre su marido y ella y ese muro… parecía estar completamente roto para él.

— No… no lo entiendo.

— ¿Qué es lo que no entiendes?

Chichi iba a exponer sus dudas, cuando el presentimiento de Trunks pareció empezar a tener sentido. La realidad encima de ellos pareció rasgarse, y Goku Black hizo acto de presencia. Goku y Vegeta no pudieron evitar mirarlo en el acto, con una expresión de sospecha al sentir su Ki.

— ¿Ese es… Kakarot?

— No, Papá… ese es Black. Es la amenaza que ha estado atacando a mi mundo… — Trunks se volvió a su madre. — Deprisa, guarda la máquina del tiempo y escóndete.

Pero Black parecía haber pensado en lo mismo que él, porque cargó una esfera de Ki y la lanzó directamente contra las futuras Bulma y Chichi. El ataque iba directo a golpearlas cuando Goku la rechazó y una figura pasó a su lado rápidamente y se encaminó hacia él como una exhalación. No, no se trataba de Vegeta.

Goku Black abrió los ojos sorprendidos al recibir un golpe en el estómago de la Chichi del presente. Sus ojos enfocaron a la humana con una expresión de total incredulidad.

— Esa… ¿Esa soy yo? — La futura Chichi estaba empezando a pensar que iba a desmayarse.

Y ver cómo el aura de Chichi se expandía y su cabello se volvía blanco no la ayudó en absoluto.

— No sé quién eres… ni sé por qué tienes el aspecto de mi marido… — Sentenció Chichi. — Pero me es indiferente. Si amenazas a las personas que amo… te destruiré sin el más mínimo ápice de duda.

— Impresionante poder para una humana. — Respondió Black. — Esperaba aprovechar esta oportunidad para medir mi fuerza con la de Goku… pero tú… tú serás el calentamiento perfecto.

— Temo que estás muy equivocado si piensas que voy a ser suave contigo sólo porque lleves el rostro de Goku… — El Ki de Chichi empezó a elevarse. — Al contrario… eso no hace más que ponerme de peor humor.

— ¿Desde… desde cuando sé combatir así? — Preguntó la Chichi futura. — ¿Eso es mi Ki?

— Pues… desde poco después de que Trunks viniera de visita. — Comentó Bulma. — Es un androide pero… cuando usa esa forma se puede sentir su ki.

— Pero… es… enorme. — Sentenció la futura Chichi. — No había sentido uno tan grande desde que me enseñaron a sentir Ki.

— Pues… en realidad es sólo una pequeña muestra de lo que puede hacer. — Sentenció Goku, con una sonrisa orgullosa. — Aunque no podrías sentir su ki divino si lo usase.

— ¿Ki divino? — La futura Chichi tenía un ojo tembloroso. — ¿Te refieres a un ki cómo el de los Kaioshin?

— En realidad ella y Vegeta están entrenando con lord Beerus, dios de la destrucción. — Dijo Goku.

— Dios de… ¿La destrucción?

En aquel momento, Chichi sólo estaba usando su forma de Bestia, pero no sentía que Black fuese un desafío demasiado grande para esa forma. Le preocupaba que pudiera tener algún as bajo la manga si usaba todo su poder de golpe.

— ¿Este es el poder que pueden alcanzar los humanos? — Bufaba Black. — Y yo que pensaba que no erais más que patéticos parásitos a los que exterminar.

— Deja de usar la boca de mi marido para decir semejantes memeces.

Chichi lanzó un gruñido y le dio un golpe final en el estómago con la rodilla, provocando que Black cayese al suelo. Estaba a punto de rematarlo cuando su cuerpo inerte se vio arrastrado por el agujero del que había salido y, como mismo se había abierto se cerró.

Chichi descendió hasta encontrarse con el resto. Abandonó su forma de bestia y recuperó su aspecto común… era cierto que su Ki ya no era visible, pero su contraparte futura aún no se creía la energía y el poder que había sentido… y que desprendía.

— ¿Estáis todos bien? ¿Gine, te has hecho algo?

— No, mamá… ese impostor ni se ha acercado a nosotros.

— Sabes que no dejaría que te pasara nada, pequeña.

— Ahora lo entiendo todo… — Dijo la Chichi mayor, mirando a su otra yo, acto seguido a Goku, para luego pasar a mirarlos a ambos por turnos. — Tú… ¡Tú has conseguido ponerle en cintura!

— Bueno… no sé si es la expresión que yo usaría. — Chichi sonrió. — Pero… si eres quien yo creo… sí, Goku y yo nos llevamos muy muy bien desde que Trunks vino del futuro.

— Lo veo… estoy un poco celosa. — Reconoció Chichi. — Aunque, me conformaría con poder dormir por las noches sin miedo a que un monstruo con la cara de Goku tratase de matarnos a todos.

— ¿Sigue vivo? — Preguntó la futura Bulma.

— Vivo y seguramente más fuerte. — Respondió la Bulma del presente. — Por lo que sabemos de los Saiyan se hacen más fuertes cuando están al borde de la muerte.

— Si esa grieta no se lo hubiera tragado… quizá habría acabado con él. — Bufó Chichi. — Debí usar todo mi poder antes.

— ¿Por qué no lo usaste? ¿Acaso te contuviste porque tenía la cara de Kakarot? — Preguntó Vegeta.

— Me preocupaba que se estuviera guardando algo… tenía un presentimiento terrible con él. — Susurró Chichi. — Me daba escalofríos.

— Si vamos a ir al futuro a enfrentaros a ese falso Kakarot. — Terció Vegeta. — Creo que deberíamos prepararnos para lo que pueda pasar.

— Coincido totalmente. — Señaló Chichi.

— Últimamente los dos estáis de acuerdo todo el tiempo.

— ¿Estás celoso? — Preguntó Chichi.

— No.

— ¿No te molesta que otro Saiyan atractivo pase tiempo con tu mujer? — Preguntó Chichi, con una sonrisa cómplice.

— Chichi, confío plenamente en ti. Además, los dos sabemos que Bulma nos mataría a ambos si intentases algo con Vegeta.

Chichi y Goku se echaron a reír a la vez y Vegeta se puso como un tomate. Las dos Bulmas miraron al trío con suspicacia… y la Futura Chichi estaba aún más confusa.

— Os juro que me gustaría entender una décima parte de lo que estoy viendo…

— No te preocupes… — Respondió la Chichi actual. — Puedes venir con nosotros… prepararemos algo de comer, pasaremos la tarde y te lo contaré todo.

— ¿Estará… Gohan?

Las dos Chichis se miraron y hubo un momento de entendimiento absoluto entre ellas. La más joven asintió.

— Le pediré que Venga. Además, me gustaría que Videl nos acompañara en nuestra misión…

— ¿Prefieres que venga Videl antes que Gohan? — Preguntó Vegeta.

— Nos sobra fuerza directa… Videl tiene otros talentos que pueden ser clave. — Sentenció Chichi.

— ¿Quién es Videl? — Quiso saber la futura Chichi.

— Oh, es la esposa de Gohan. Te encantará. Y seguro que adorarás a tu Pan, es mi nieta.

— Gohan… está casado y… tiene una hija… — Repitió, incrédula. — En mi tiempo murió sólo…

— Lo siento… — Susurró Goku. — Ojalá hubiera estado para poder evitarlo.

— No pasa nada… eso fue hace mucho tiempo pero… me gustaría ver a mi hijo… ver lo que habría sido de él si le hubiera ido mejor…

— Podrás verle… Sé mejor que nadie lo importante que es para ti… Yo estoy orgullosa de mi hijo… y sé que tú también lo estarás.

Las dos familias se separaron, dispuestas a pasar un día juntas. A fin de cuentas, la máquina del tiempo necesitaba combustible y debían prepararse para enfrentarse a Black.

Black, muchos años más tarde, se estaba recuperando de sus heridas. En su mente, la imagen de aquella mujer persistía. No se podía creer que una humana le hubiera golpeado tan fuerte… la esposa de Goku. Una sonrisa maliciosa y psicótica adornaba su rostro en ese momento mientras pensaba en ello.