-Bienvenido a World of Wacraft– dijo con dificultad, tratando de enfocar bien el extraño nombre del juego – Hmm... qué educado – dijo con una risa - ¿Y ahora qué?
-Tal vez si pulsas en "crear personaje", Aominecchi...
-Bien... - nada más pulsar el cuadro, se echó hacia atrás con los ojos muy abiertos - ¡La virgen santa!
Kise se carcajeaba en su sitio mientras Aomine parecía hiperventilar.
-¿Pero cuántas opciones tiene esta cosa del infierno, Kise?
-Se supone que tienes que escoger una facción, Aominecchi... Y luego, dentro de la facción, tienes que escoger una raza y una clase.
-¡Me dijiste que era sencillo!
-Y es sencillo, Aominecchi... Aunque quizá no para un absoluto novato como tú – murmuró llevándose los dedos a los labios.
-No me jodas, no puede ser peor que el partido contra Nash.
-Por increíble que te parezca, Aominecchí... no todo se reduce al basket.
-Habla por ti, rubia...
-¡No seas cruel o te dejo tirado con esta nueva cosa tuya! - dijo el rubio con un mohín.
-Vale, vale. Dime de qué va todo esto, por favor... Si no me ayudas no voy a jugar a esta cosa en la vida.
-¿Puedes volver a repetirme por qué, de pronto, te ha dado por jugar a World of Wacraft?
-Oh, bueno... porquepor increíble que te parezca, Kise... no todo se reduce al basket- le dijo con una sonrisa ladina. Kise meneó la cabeza, rindiéndose y comenzó su explicación.
-No voy a detenerme mucho en el lore, porque es inmeso...
-¿Lore? ¿Qué es, alguna amiga tuya? - dijo Aomine confuso. Kise casi se ahoga.
-¡No, pedazo de bruto! El lore es una forma de llamarle a la historia de un videojuego. La narrativa en la que se sustentan los acontecimientos de tu personaje, ¿entiendes?
-¿Narrativa? ¿Sustentan? ¿Acontecimientos? Joder, Kise... ¿te encuentras bien? - le dijo mirándole como si le hubiesen salido tres cabezas.
-¡Estamos en la universidad, Aominecchi, hasta tú tendrías que haber mejorado tu vocabulario! ¡Y no me refiero a diferentes formas de decir "follar"! - Kise estaba rojo, pero Aomine se carcajeaba a gusto - Escucha atento, porque solo te lo diré una vez: en este juego tienes dos facciones. Por una lado, la Horda, donde tienes orcos, no muertos, tauren, trols, elfos de sangre y goblins. Por otro, la Alianza, donde tienes humanos, enanos, elfos de la noche, gnomos, draenei y huargen. Luego, puedes tener a pandaren y a dracthyr en ambas facciones - mientras Kise hablaba, iba contando con los dedos, siendo absolutamente consciente de que Aomine no le estaba escuchando una santa mierda.
-Bien, sí, los detalles para después. ¿Cuál mola más?
-Es mejor si los ves aquí, mira - tomó el ratón y comenzó a enseñarle - Estas son las razas de la Alianza...
-¡Yo no quiero un enano o...! - dijo horrorizado - ¿... qué demonios es esa cosa? - dijo señalando a la pantalla.
-Un gnomo.
-Un gnomo - repitió Aomine mirando a su amigo de reojo. Kise asintió - Como los del jardín de mi madre.
-Bueno, un poco diferentes, estos gnomos...
-Vamos a ver, Kise. Me estás diciendo que Horda y Alianza están en guerra - Kise asintió, sonriendo, feliz de que Aomine pareciera comenzar a entender - ¿¡Y LA ALIANZA VA A LA GUERRA CON ESTO?! -señaló la pantalla como si ésta le hubiese dedicado un insulto muy, muy feo - ¿¡CON GNOMOS?! Enséñame a la Horda.
-Bueno, como te he dicho tienes orcos, no muer...
-¿Qué es eso? - dijo con los ojos como platos.
-Un tauren.
-Un tauren - Kise rodó los ojos al sentir que estaba repitiendo OTRA VEZ la misma conversación que con el gnomo. Aunque esta vez... los ojos de Aomine brillaban distinto - ¿Eso es una vaca de dos metros? - dijo casi con un hilo de voz.
-Según esto miden entre 2,7 y 3 metros...
-La Horda lleva a la guerra vacas de 3 metros... ¿y la jodida Alianza lleva GNOMOS? Dame un tauro de esos, Kise.
-Tauren.
- Como sea. Bien ya tengo la facción y la... - dijo con inseguridad, esperando que Kise acabase la frase por él
-La raza. Ahora tienes que escoger la clase.
-Vale, ¿qué opciones tengo? Y nada de gnomos, por favor - Kise soltó una risita antes de continuar.
-¿Quieres ser tanque, healer o dps?
-Kise, sería un detalle que me hablases en un idioma en el que yo te pudiera entender.
El rubio se estaba arrepintiendo lo más grande de haber accedido a ayudar a su amigo a iniciarse en el mundo de los videojuegos. Además, Aomine no le había dicho ni una palabra de por qué, de pronto, ese interés; sólo había quedado con él esa noche con la excusa de pedir unas pizzas y lo tenía ahí, intentando que le diera una clase rápida sobre cómo jugar al WoW, pero sin hacer ni un puñetero esfuerzo. Suspiró y se pasó la mano por la cara.
-Hubiera preferido mil veces que te hubiera dado por el Candy Crush como a Murasakibaracchi - murmuró por lo bajo antes de continuar - El tanque es el que mantiene la atención del boss... ¡El boss es el jefe, Aominecchi, deja de interrumpir! - dijo alzando la voz cuando vio que su amigo iba, una vez más, a cortar su frase - Es el que se lleva la mayor parte del daño y tiene que aprender a esquivarlo o a mitigarlo, es decir, tiene que usar habilidades de escudos y cosas así. No es un rol que te recomiende siendo novato... Luego tienes el healer, es decir, el que cura, un sanador. No suele hacer daño, pero de él depende que todo el mundo siga con vida. Es una clase de apoyo y... - miró a su amigo. Probablemente el jugador más egoísta que había conocido en toda su vida. Suspiró - Te harás un dps, Aominecchi. Tú serás el encargado de hacer daño.
-¡Eso me gusta! Matar, matar y matar. ¡Que mis enemigos teman mi nombre allá por donde lo oigan! - dijo alzando el puño.
-Te vas a comer una de hostias... - murmuró Kise por lo bajo - Bien. ¿Qué te gustaría, daño a distancia o cuerpo a cuerpo? - dijo recuperando su sonrisa.
-Cuerpo a cuerpo, ¡que me miren a los ojos cuando acabe con sus miserables vidas!
-En ese caso tienes el guerrero, el paladín, el pícaro, el druida feral...
-¿Qué es eso?
-¿Druida feral? - Aomine asintió - Bueno es un druida, es una clase muy versátil, puedes tener talentos de tanque y de sanador también, pero el feral, básicamente te conviertes en un animal y atacas a tus enemigos a dentelladas y arañazos.
-¡¿Puedo convertirme en una pantera?!
-P-pues sí, claro...
-¡Quiero eso, Kise! Quiero un tauro que sea druida.
-Tauren, Aominecchi.
-Como sea, dame eso. ¡Es como si estuviera hecho para mí!
-De acuerdo - dijo Kise resignándose - ¿Y qué nombre te vas a poner?
-¡AcePanther!
-Qué original, Aominecchi...
-¿Verdad? - dijo orgulloso - Ahora dime, ¿cómo se juega a esto?
Pero Kise estaba recogiendo sus cosas apresurado.
-¡Lo siento muchísimo, Aominecchi! Pero no puedo quedarme más, no me había dado cuenta de la hora. Mañana he quedado para hacer un trabajo en grupo y no puedo faltar.
Aomine gruñó por lo bajo. A él también le habían jodido con una de esas mierdas. Resignado, se despidió de su amigo y se sentó de nuevo en su ordenador. Ahí estaba. Un tauren druida en un mundo inmenso en manos de la persona más inútil que podría haberse imaginado. Por supuestísimo, Aomine ignoró el tutorial y comenzó a dar vueltas por la zona. O bueno, a dar vueltas alrededor de uno de los edificios de la zona en la que estaba, más bien. Cuando, tras unos cuantos minutos, consiguió controlar a su personaje, decidió que había llegado la hora de las tortas. Se acercó a otro tauren que había ahí y se plantó frente a él, pulsando los botones de su barra de acción.
-Necesito un objetivo- dijo su personaje con voz grave.
-¡Tienes a tu objetivo ahí delante, idiota!
Pero ni su tauren ni el que tenía enfrente hacían absolutamente nada. Y estaba por mandarlo todo al carajo cuando una criatura enorme, muy fea y verde se colocó delante de él.
-¿Y tú qué coño quieres? - le dijo Aomine a la pantalla.
MeteorJam te saluda.- pudo leer en el chat del juego.
-Pues hola - dijo mirando al bicho verde que justo sobre su cabeza llevaba un cartel que ponía MeteorJam.
Esuchó un ruido suave, como una alerta de algo y se dio cuenta de que había un chat nuevo abierto, justo al lado de dónde le acababan de saludar.
-Hola - ponía en el chat. El tal MeteorJam estaba hablador esa noche - ¿Necesitas ayuda?
Aomine se dio cuenta de que ese tipo no era un jugador como él. O sea, sí lo era, pero su personaje tenía muchísima más vida que él y su armadura parecía infinitamente mejor que la suya. Por no hablar de que, en su personaje aparecía un 80 y no un 1, como en el de Aomine. Trató de responderle, pero ni siquiera sabía como.
-Pulsa enter, escribe lo que quieras y vuelve a pulsar enter :) - le había dicho de nuevo, como si entendiese que el otro era tan novato que no sabía ni comunicarse.
-Hola - Aomine casi saltó de su silla cuando consiguió responder - ¡Woah! ¡Esto es genial! ¿Me puedes leer?
-¡Sí, te leo! Jajajaja ¿Eres nuevo por aquí?
-¿Tanto se me nota? - preguntó Aomine maldiciendo a Kise.
-Bueno... llevabas cerca de diez minutos delante de un npc que no te vende ni te da absolutamente nada y justo antes de eso estabas dando vueltas alrededor de un edificio... o eres un bot o alguien te ha dado una patada en el culo, te ha soltado en Azeroth y te ha abandonado a tu suerte :P - A los pocos minutos, MeteorJam volvió a hablarle - Un npc es un personaje del juego, no un jugador, un bot es una máquina que simula a un humano y Azeroth es el mundo en el que se desarrolla Wow.
-¡Gracias! Me estaba volviendo loco buscando todo... - por alguna extraña razón, le dio una vergüenza terrible que ese desconocido supiera que era un auténtico inútil.
-Ey, no te preocupes. Todos hemos sido novatos alguna vez... Pero, este es un juego online... ¿no estás con ningún amigo ni nada?
-No... me temo que he entrado aquí yo solo y por voluntad propia...
-Jajajajaja es un buen juego, créeme, no te arrepentirás. Pero no es común que la gente haga eso. ¿Por qué te dio por ahí, se lo viste a algún streamer o algo?
-Bueno, yo... no exactamente...
Esa misma mañana...
La clase era un completo caos. Las voces y gritos de sus compañeros llenaban el aula de arriba abajo y Kagami suspiraba, cansado. Harto. Él no hablaba con nadie, nunca. Cualquiera diría que estaba acostumbrado a esto, pero lo cierto es que, alguien como Kagami, solo era antisocial en apariencia. Él tenía amigos y se lo pasaba genial con ellos, el problema radicaba en que, sus amigos, no eran de los que quedaban para irse de fiesta y desfasar con el alcohol.
No.
Ellos se iban de raid. A matar dragones.
Se le escapó una sonrisa triste al recordar a sus amigos, pero la voz del profesor le sacó de su ensoñación.
-¿Kagami-kun? ¿No tiene compañero? - el pelirrojo le miró, con los ojos llenos de súplica. Odiaba que los profesores dijeran su nombre en voz alta buscando algún alma caritativa que hiciera los trabajos con él. Le hacían sentirse humillado y aborrecía con toda su alma las frasecitas condescendientes que sus compañeros le dedicaban. El profesor pareció entenderlo y Kagami lo agradeció infinitamente - Por esta vez no hay problema, Kagami-kun... Pero no le vendría mal tratar de socializar un poco.
Era un hombre amable, Kagami le había tenido en otras materias y se entendían bien. Le agradaba aquel profesor. Por eso entendió ese último comentario. El hombre se preocupaba pro él, sabía que se sentía solo y que era un buen chico, pero Kagami creía que no tenía nada que ofrecer. Solo era un friki, al que ni siquiera amenazaban con pegar porque su metro noventa y su ancha espalda disuadían a cualquiera de tocarle las pelotas. Parecía que, al menos en esa asignatura, podría respirar tranquilo.
Aunque su suerte estaba por terminarse y lo haría de la mano de una de las personas que Kagami más detestaba del mundo. Y eso que ni le conocía.
Aomine Daiki entraba por la puerta más de veinte minutos después de haber comenzado la clase. Kagami rodó los ojos. Aomine era el chico más popular del campus, estrella del equipo de baloncesto, rompecorazones oficial de la universidad. Respetado e idolatrado por los hombres y amado y adorado por las mujeres. Pero, para él, no era más que otro arrogante que creía que todo se le debía, solo porque se le daba bien meter un balón en una canasta.
Pfff... pues vaya habilidad de mierda - pensó mientras se le escapaba un bufido.
- Aomine-kun - le llamó el profesor, cuando se acercó a él le entregó un papel, el chico iba a hablar, pero el docente le cortó - Sí, sé de dónde viene, tranquilo. Estas son las instrucciones del trabajo anual para esta asignatura, tendrá que encontrar a alguien para hacerlo y, por lo que he podido saber... - bajó la voz, pero para Kagami fue perfectamente audible - ...no le conviene volver a suspender nada si quiere seguir jugando.
Cuando sus compañeros se enteraron de que Aomine Daiki no tenía pareja, el aula casi arde del bullicio. Aomine sonreía, acostumbrado a causar ese efecto en las personas. Kagami gruñía, odiando todo lo que ese idiota representaba. Las chicas casi se pegaban por tener la oportunidad de pasar tiempo a solas con él, los chicos hacían lo mismo, suponía Kagami que con la intención de que algo de su popularidad se les pegase. Se le escapó una risita. No aguantaba él a ese imbécil ni por toda la popularidad del mundo. Pero algo le hizo borrar la sonrisa del rostro.
-Ha tenido suerte, Kagami-kun se ha quedado solo para el trabajo, puede sentarse con él y, Aomine-kun - le miró serio cuando el moreno se giró para encararle - aproveche esta oportunidad.
A pesar de lo que pudiera parecer, no fue Aomine el que se quejó, sino Kagami. Bueno, Kagami y el resto de la clase, que bufaba, gruñía e incluso insultaba al pobre pelirrojo.
-Profesor, perdone, pero... Estoy seguro de que muchos compañeros estarán encantados de hacer el trabajo con él, yo estoy bien solo, de verdad. No es necesario que...
-Las normas son para todos, Kagami-kun. El trabajo es en parejas. Aomine-kun y usted no tienen pareja, por lo que lo más lógico es que hagan el trabajo juntos.
Kagami iba a protestar de nuevo, pero sabía que era inútil. Tendría que aguantar a ese insufrible mientras hacían el jodido trabajo. Pero si Aomine "Sonrisa Tocacojones" Daiki creía que iba a conseguir que Kagami hiciera el trabajo solo y se llevase una nota que no se merecía lo tenía claro. Ya estaba harto de hacer siempre lo mismo, esta vez las cosas serían diferentes.
Aomine se dejó caer en la silla que había junto a Kagami y le ignoró completamente durante el resto de la clase. Y a Kagami se le llevaban los demonios. En cuanto sonó el timbre, Aomine se levantó y, por primera vez en toda su jodida vida, se atrevió a mirar a Kagami.
-A las 18 en tu habitación.
-¿Cómo?
-El jodido trabajo, Bakagami. A las 18 iré a tu habitación. No llegues tarde - le habló mientras se iba del aula, reuniéndose con su séquito de seguidores y admiradoras no tan secretas.
-¿¡Cómo mierda voy a llegar tarde a mi propia habitación, idiota!? ¡Y es Kagami, Ahomine!
Pero Aomine ya no podía escucharle. Y tampoco estaba muy interesado en ello.
Unas horas más tarde, Kagami se disculpaba con sus amigos de Discord cuando escuchó cómo alguien llamaba a la puerta.
-¿Aomine? - dijo al ver al otro chico en la puerta - ¿Qué coño haces aquí? - el moreno le miró como si fuera rematadamente idiota y Kagami estuvo tentando de mover la mano, por si se trataba de algún holograma o efecto óptico.
-Te dije que vendría, ¿no? Pues aquí estoy... - murmuró entrando a la habitación como si fuese suya.
Observó todo a su alrededor. Había libros de fantasía y rol (aunque él ignoraba lo que era el rol y solo sabía que eran de esos porque detrás del título ponía El libro de rol), había estanterías repletas de figuras de lo que Aomine supuso que eran juegos y series. Reconoció algunas cosas de El Señor de los Anillos (o quizá de Juego de Tronos, no podría asegurarlo), réplicas de alguna espada, mangas y una buena colección de videojuegos con alguna que otra consola portátil.
-Tú no tienes muchos amigos, ¿no? - dijo alzando una ceja y soltando una risa.
-Mejor solo que mal acompañado - le respondió casi mordiendo y Aomine frunció el ceño. Kagami se acercó a su escritorio y se volvió a colocar los cascos de luces que habían llamado la atención de Aomine y volvió a hablar, pero no lo hacía con él - Ey chicos, lo siento, pero tengo que irme. Sí, ¿quién lo diría, eh? Al final ha venido. Ya, bueno - soltó una risita - Sí... a la noche me conectaré. Venga, nos vemos, que vaya bien la tarde. Bye...
Se quitó los cascos y casi salta en el sitio cuando vio que Aomine ya estaba a su lado.
-Los amigos imaginarios no cuentan, Kagami - soltó en cuanto el otro hubo dejado de nuevo los cascos en el escritorio.
Sin embargo, algo había llamado poderosamente su atención. En una de las dos pantallas Aomine podía leer en grande: WORLD OF WARCRAFT. Kagami se dio cuenta y se apresuró a cerrar la pantalla.
-¿Avergonzado? - volvió a preguntar con sorna.
-¿De que mis amigos sepan que tengo a alguien que solo sabe meter una pelota en una canasta en mi habitación? Joder, sí y mucho. Jamás había caído tan bajo.
-Jamás había habido nadie tan importante en tu habitación, Kagami - dijo tirándose a su cama, con zapatillas y todo.
-Te equivocas otra vez - alzó los ojos y observó a Kagami mirarle con diversión - Una vez se me coló una rata.
Aomine no estaba acostumbrado a eso. Normalmente, la gente besaba el suelo que pisaba. Era algo natural para él. Pero ese chico, no. Ese chico parecía rechazar su presencia con cada jodida célula de su cuerpo, como si él fuese una especie de cáncer en su vida o alguna mierda así. No es que le agradase ni la situación ni el chico, pero decidió que le parecía curioso y que le daría a Kagami una oportunidad. Y le tenía que reconocer una cosa...
-Los tienes bien puestos, pelirrojo. No hay mucha gente que se atreva a hablarme así.
-Eso es porque el que no tiene amigos aquí eres tú, Aomine.
-Ah, ¿no? ¿Y qué tengo entonces? - preguntó levantándose y encarándole.
-Sirvientes, esbirros, lameculos. Tienes a gente que solo quiere aprovecharse un poco de tu fama, gente a la que no le importas una mierda y que solo quiere de ti el beneficio que puedes traerles - Aomine chistó con la lengua. En el fondo, sabía que el pelirrojo no estaba tan mal encaminado.
-¿Y por qué a ti no te interesa ninguna de esas cosas, huh?
-Porque yo sí tengo amigos - dijo muy seguro de sí mismo - Y porque lo único que quiero de ti es el jodido trabajo. Haz tu parte, yo haré la mía y te prometo que no tendremos que soportarnos más tiempo del necesario.
-¿Por qué iba a acceder a hacerlo, friki? - dijo aquello con intenciones dañinas, pero a Kagami se lo habían dicho tantas veces que ya no surtía ningún efecto - ¿Por qué no dejar que seas tú quien haga todo el trabajo mientras yo me dedico a jugar al basket, a irme de fiesta y a ligar con chicas? Las únicas tres malditas cosas que merecen la pena en la universidad, si me lo permites - Kagami sonrió. Tenía a Aomine justo donde quería.
-Tengo una media de 9,3 en todas las asignaturas, Aomine. Hasta un cabezahueca como tú sería capaz de deducir que suspender un trabajo insignificante apenas me granjearía una bajada de un par de décimas. En cambio... ¿qué pasaría con el deportista estrella de la escuela? He escuchado rumores que afirman que un suspenso más acabaría con tu carrera deportiva... Y déjame decirte algo, sin basket, no hay fiestas y no hay chicas. Así que, para mantener las únicas tres cosas que merecen la pena de la universidad - se acercó a él y elevó el tono de voz - Saca el jodido libro, busca la puta información y, por una jodida vez, haz un puto trabajo por ti mismo.
Kagami se volvió a sentar en su escritorio y siguió su propio consejo. Aomine le imitó, pero sentándose en la cama.
-Para ser friki, menudo vocabulario gastas, pelirrojo.
Kagami lo negaría siempre, pero eso le arrancó una pequeña sonrisa que Aomine sólo creyó ver en el reflejo del cristal de la ventana.
De vuelta en el juego...
-Digamos que se lo he visto a un compañero en el trabajo- mintió -Pero no tengo tanta confianza con él como para pedirle que me ayude, así que he decidido aventurarme solo.
-Bueno... en ese caso ¿qué te parece si yo te echo una mano? Puedo entrar con un alter y enseñarte poco a poco cómo va esto- MeteorJam tardó unos segundos en volver a escribir -Perdona jajajajaja, no estoy acostumbrado a esto. Quería decir que puedo entrar con un personaje de tu nivel y jugar contigo a la par.
-No querría molestar...- dijo Aomine, aunque en el fondo, estaba muy tentando de aceptar sin condiciones.
-No te preocupes, Panther. Ya he hecho todo el contenido de este parche y ahora mismo no hay mucho que hacer...
-¿Parche?
-JAJAJAJAJAJAJA Lo siento, de verdad. ¿Qué te parece si primero te doy un par de clases sobre terminología?
-¡Sí, por favor! Porque te juro que me da la sensación de que hablamos idiomas diferentes...
En ese momento, un cuadro de diálogo apareció en la pantalla de Aomine.
MeteorJam quiere añadirte a su lista de amigos ¿Aceptar?
-Acepta, Panther, así sabremos cuándo estamos conectados.
Aomine lo hizo sin dudar y a su izquierda apareció:
MeteorJam - Conectado - Zona: Mulgore.
-Ahora, tengo que irme, pero mañana me conectaré pronto, por si te apetece jugar. Y, eh, mira, ¡ya tienes tu primer amigo en el juego! :D Hablamos mañana, Panther.
-Sí, gracias... Mañana hablamos - Y, aunque iba en contra de su naturaleza, añadió - :)
Salió del juego y apagó el ordenador. Se tumbó en la cama y sonrió. Tenía un amigo en World of Warcraft, menuda tontería... Aunque, sin saber muy bien por qué, la conversación con Kagami sobre sus amigos llegó a su cabeza, donde se quedó unas cuantas horas.
