Día 18: Cocinar para el otro


El Potterverso es de Rowling


Este fic participa en la dinámica Blackinnonfest 2025 de de la cuenta Blackinnonfest en Tumblr


Prompt: Cocinar para el otro


AU donde Marlene sobrevive


Sirius está en la cocina de los elfos de Hogwarts preparando unos sándwiches.

Marlene está en la enfermería por culpa de los malditos Slytherin, que se zafaron con ella en ese maldito partido.

Termina de preparar los sándwiches de atún, los favoritos de Marlene y antes de irse…

— Señor Black, Rina le da una cesta para que pueda poner los sándwiches. — una elfina le entrega una cesta.

Sirius la toma y se va corriendo a la enfermería sin despedirse de los elfos.

Corre a la enfermería y entra.

Ya han terminado las clases y las horas de visita están permitidas hasta la hora que los pacientes tienen que cenar, si no los echan por hacer ruido, claro.

Sirius se dirige a la cama de Marlene y se sienta en la silla de las visitas.

Marlene se recuesta en la cama y le sonríe.

— ¿Cómo te encuentras hoy, Marlene?

— Muy bien. Madame Pomfrey dice que tengo que hacer más reposo, pero que me estoy recuperando muy pronto para alguien en mi estado. — esto último lo dice en un susurro porque no quiere que nadie que no sea Sirius lo oiga.

— ¡Eso es magnífico! Entonces, tendrás que comerte todos estos sándwiches de atún para que ambos tengáis mucha energía. — Sirius saca la cesta y se la da.

— Sirius, aquí hay comida para un regimiento.

— Mejor, así tendrás que comértelo todo. Además, es tu sándwich favorito. No puedes quejarte.

Marlene coge un sándwich y empieza a masticarlo.

— ¡Me encanta!

Sirius sonríe.

….

Marlene corta la verdura mientras sus hijos la espían desde la puerta.

— Mamá, ¿qué haces? — pregunta Knut.

— Comida para vuestro padre. ¿Queréis ayudarme?

— Sí.

Knut, Grace y Alpha Leonis entran en la cocina y suben en taburetes para ayudar a su madre.

— Papá todavía no se ha despertado. — llora Grace. — Es por esa misión tan larga que tuvo, ¿verdad?

— La vida del auror es difícil. Unas veces te lastiman y otras no.

— Sí, papá nos ha llevado a verte muchas vece en San Mungo. Tú también te has lastimado muchas veces. — explica Alpha Leonis.

— Así es. — sonríe ella. — Al final sí que terminarás en Ravenclaw como dicen todos… — ríe Marlene.

— ¡Y yo iré a Gryffindor como papá y como tú! ¿Verdad? — exclama Knut entusiasmado.

— Eso nadie lo duda. Y ahora dejadme espacio tengo que poner las verduras en la olla para hacer el caldo.

Los niños la dejan pasar y Marlene pone las verduras dentro de la olla y la cierra con la tapa.

— ¿Y yo a que casa iré? — pregunta Grace. Ella no cree que sea como una Gryffindor o una Ravenclaw.

— A tu papá le recuerdas al tío Regulus cuando eras pequeña. Así que, creo que irás a Slytherin.

— ¡Oh! — exclama. Ella quiere mucho al tío Regulus, como el resto de sus hermanos.

Cuando la sopa ya está hecha, Marlene la pone en un plato y los niños preparan la bandeja con una jarra de agua, un vaso, servilleta y cubiertos.

Suben las escaleras hasta la habitación del matrimonio Black.

Sirius los recibe con una sonrisa y lleno de vendas.

— Papá, ¡te hemos traído comida! — gritan los niños abalanzándose sobre él en un fuerte abrazo.

— ¡La hemos preparado entre todos! — le informa Grace.

— Oh, prometo comérmelo todo. — responde él.

Marlene le da la bandeja y hace aparecer una pequeña mesa para poner encima de la cama y que la bandeja no se caiga.

— Y que sea la última vez que te lanzas de cabeza a una misión suicida. Si no, la próxima vez pondré matarratas en la comida.

— Como ordene, señora Black. — susurra él avergonzado, como si escondiera la cola entre las piernas. Los niños ríen.


Quería escribir de ambos personajes preparando la comida para el otro.

En el caso de Marlene en la enfermería es por el partido de quidditch mencionado en el primer capítulo y que se desarrolla en el capítulo doce.

Tanto Sirius como Marlene son aurores, pero a la hora de hacer misiones largas, solo va uno de los dos para que el otro pueda hacerse cargo de los niños. En este caso, lo que hacen es turnarse.

Hasta la próxima