Yuri estaba en el jardín viendo el paisaje mientras refrescaba sus pies en la fuente.

"Ah, qué refrescante… esto sí es vida"

dijo mientras tocaba su estómago.

"Y tú, mi pequeña flor, cada vez te has vuelto más exigente… me pregunto si eso lo heredaste de Korra"

dijo la diosa suspirando. Shijo abre un paraguas y hace sombra.

"Está haciendo mucho calor, Lady Yuri. No queremos que se asolee"

"Ah, sí… muchas gracias, Shijo"

Hime coge un abanico y comienza a abanicar a Yuri.

"Es bueno que quiera estar afuera tomando aire libre, pero hay que evitarlo todo el tiempo en esta estación"

"Tranquila, lo comprendo. El verano es caluroso, no se preocupen, créanme que lo sé"

Yuri se para del sitio y se sienta en una silla para secarse los pies.

"Permítame hacerlo, Lady Yuri. Después de todo, mi trabajo es servirla"

dijo Hime agachándose.

"¿Y qué le gustaría hacer ahora, Lady Yuri?"

Yuri sonríe.

"Me gustaría ir al cuarto donde me estoy quedando, estoy algo cansada"

"Claro, enseguida vamos para allá"

Yuri sonríe y comienza a caminar mientras observaba las plantas y flores que había al dirigirse por el corredor del palacio.

"Uff…"

"¿Está muy cansada, Lady Yuri? Ya casi llegamos"

"Eh… sí, estoy un poco cansada, pero puedo seguir caminando"

"¿Escuchaste?"

"¿Hug?"

Yuri ve a dos empleadas con baldes y trapos dirigiéndose al sitio que iban a limpiar.

"No, ¿qué pasa?"

"Se dice que la guerra ninja está más fuerte que nunca. Ya mataron a muchos ninjas de los distintos pueblos"

"Oh, cielos…"

La empleada que esparce el rumor pone una mano en la canasta.

"Y no es solo eso… hoy llegaron tres almas de distintas edades a este templo para ver dónde descansarán sus espíritus: en el reino espiritual… o en el de los muertos"

"Santo cielo… que los dioses y nuestra señora les tengan compasión"

"¿Qué?"

Las dos empleadas se voltearon y quedaron pálidas cuando se dieron cuenta de que Yuri estaba detrás de ellas.

"¿Dónde escucharon eso?"

"Ah… bueno…"

Una de las empleadas se puso enfrente de la que esparcía el shime.

"Por favor, discúlpela, diosa Yuri. Yo soy la jefa de ellas. Son prácticamente nuevas, todavía no saben muchas cosas. Después de terminar la limpieza, le informaré a la señora Shin para que se encargue de ellas"

Y con eso, la jefa de empleadas y las empleadas se fueron, dejando a Yuri con una mano en su pecho.

"Lady Yuri, no les crea. Las empleadas siempre son chismosas y ponen su nariz en cualquier rumor que les gusta"

dijo Hime, poniendo una mano en la espalda de Yuri.

"Sí, recuerdo que una se inventó que alguien estaba comiendo dulces por la noche, y con dos más fueron a ver una noche quién era para atraparlo. Creían que era un ladrón, pero luego de extender su trampa se dieron cuenta de que la que estaba tomando los postres era nuestra señora…"

"Sí, lo recuerdo. ¡Vaya regaño les dio la señora Shin! Diciéndoles que esa no era la forma de tratar a su diosa"

Shizu ríe.

"Sí, aunque fue divertido escuchar cómo las regañaba"

"Solo lo dices porque esa vez no nos estaba regañando a nosotras"

"Sí, eso es verdad también"

Yuri les sonríe a las damas de compañía y siguió caminando, seria.

"Creo que así es la guerra… solo esparce rumores, rumores y su estado de continuación por un tiempo…"

dijo Yuri, suspirando un poco triste y pensando en su cabeza:

"*Espero que Korra, Naruto y mi papá estén bien…*"

"¿Sucede algo, Lady Yuri?"

"Eh… no, no pasa nada, descuiden. Estoy bien"

dijo mientras seguía su camino hacia sus aposentos.

"Será mejor cambiar de tema. Dígame, Lady Yuri, ¿ya terminó de hacer el tejido rosado que estaba haciendo?"

"Eh… ah, sí, ya lo terminé. Debo admitir que es un buen chal para tener por la noche"

dijo Yuri sonriendo.

"¿Y dígame, mi señora, ya se ha puesto a hacer pelotitas y sombreros?"

"Eh… ah, no. Como todavía no sé el sexo, no he comenzado a hacer eso, aunque debería… para distraerme un poco, porque también terminé mi bordado"

"Yuri"

"¿Eh? Ah, Wiss…"

Wiss se dirige donde estaba Yuri con una carta en la mano.

"¿Sucede algo, Wiss?"

Yuri mira la carta abierta que estaba en la mano del ángel.

"¿Acaso esa carta es para mí?"

"Eh… ah, sí… pero Yuri, te aconsejaría no…"

Yuri coge la carta y comienza a leerla.

"¡Espera, Yuri! Debo informarte que no deberías leer esa carta, e—"

"No digas tonterías, Wiss, por favor. Además, si se dirige con mi nombre, significa que es para mí. No debiste abrirla ni leerla"

Wiss traga saliva.

"Verás, Yuri… es que yo la leí porque el señor Beerus me dijo que la próxima carta que mandaran sería…"

"Queremos informarles que las aldeas ninjas han perdido muchas personas. Intentaremos hacer una misa por sus cuerpos y los sacrificios que hicieron por proteger sus aldeas… La aldea que ha perdido mucha gente y sus guerreros… ¡QUÉ! ¡NO, NO PUEDE SER!"

Yuri se pone pálida y dirige su mirada a Wiss.

"Wiss, por favor… dime que la carta no dice el nombre 'Konoha'. Por favor, dímelo"

Wiss se muerde el labio y dirige su mirada a otro lado. Yuri siente que su corazón late a mil y que tiene revuelto el estómago.

"No puede ser… pero si iba tan bien… en los últimos meses no habían atacado Konoha… y ahora…"

Yuri recuerda lo que dijo una de las empleadas no hace mucho.

"Korra… papá… Naruto… ¿acaso ellos serán…? ¡Oh no, no, no!"

Yuri sale corriendo.

"¡YURI!"

"¡LADY YURI, POR FAVOR NO CORRA!"

dijo Shijo, saliendo detrás de Yuri para detenerla.

Yuri comienza a correr hasta la sala del trono con lágrimas en los ojos.

"*No pueden estar muertos… por favor, no pueden estarlo… por favor…*"

"No se queden ahí ustedes tres. Hay que seguirla antes de que se atreva a hacer una tontería"

dijo Wiss a las dos damas de compañía, saliendo corriendo detrás de Yuri.

"Señor Beerus, por favor… perdóneme. No logré evitar que leyera la carta. Me tomó por sorpresa…"

Minutos después con Hikaru

Hikaru estaba en su trono, leyendo un pergamino con las cosas importantes que tenía que hacer.

"Dios… otra carta pidiendo peticiones tontas"

Hikaru le entrega la carta a la señora Shin.

"Es una carta muy codiciosa, pidiendo la muerte de una persona… hasta dice que irá al templo a ofrecerle su 'regalo' a cambio de hacer esa petición"

"Yo no hago peticiones de venganza"

dijo Hikaru, cogiendo la carta y quemándola con fuego azul.

"Qué fastidio cuando piden eso…"

En ese momento las puertas se abren de golpe y se ve a Yuri entrar apurada.

"¡HIKARU!"

"¿Eh? Yuri, ¿qué pasa?"

Yuri se agacha y coge los brazos de Hikaru en forma de súplica.

"Hikaru… por favor, dime que no están muertos… por favor…"

"¿Eh? ¿Qué? Yuri, ¿de qué hablas?"

"Hoy escuché a algunas empleadas de la loza… dijeron que tres espíritus llegaron hoy a tu templo para ser registrados, a ver si van al mundo espiritual o al de los muertos… ¡Y luego llegó una carta desde el frente de la guerra! Y… y… ¡por favor, Hikaru! Ellos no pueden estar muertos… ¡por favor! ¡No deben estarlo, por favor!"

Hikaru abraza a Yuri y mira fijamente a Wiss.

"¡Pero por todos los dioses, Wiss! ¿Exactamente qué carta le dejaste leer en este estado?"

dijo la diosa, un poco enojada.

"Esta es la carta, mi señora"

Wiss le da la carta a Hikaru. Los ojos de Hikaru comenzaron a moverse mientras mostraba preocupación.

"Cielos santo…"

"No están muertos, ¿verdad, Hikaru? No lo pueden estar… no… por favor, no… Ellos son todo para mí… ¡no lo pueden estar! No… ¡simplemente no…!"

"Hey, hey… Yuri, Yuri, tranquilízate. Escúchame bien lo que te voy a decir: los tres cuerpos que llegaron hoy a mi templo no son de Konoha, ¿entendiste? Sí, son de una aldea ninja, pero no de tu hogar, ¿okey? Así que cálmate. Korra, tu papá y tu sobrino están bien"

Yuri aún seguía temblando.

"¿En serio? ¿Me lo prometes? ¿Que no están muertos?"

"No, Yuri. No están muertos, ni siquiera están en la lista de desaparecidos. Así que, por favor, cálmate… o le harás más daño al bebé. Él o ella también está preocupado por su otra mamá, su abuelo y su primo"

Yuri se queda en shock por lo que dijo Hikaru, y con su mano temblorosa se toca el estómago.

"Lo siento… lo siento… lo siento, mi bebé… lo siento tanto… te estoy causando tanto daño… perdón…"

Hikaru ayuda a levantar a Yuri, que aún seguía llorando.

"Vamos, Yuri… es mejor que vayamos al pabellón donde te estás quedando y descanses un poco"

En el pabellón de invitados

Yuri dormía profundamente mientras Hikaru le acariciaba la cabeza.

"Se quedó dormida aún llorando… pobrecita… A veces me pregunto si es por la edad que tengo, o es que yo aún la veo muy niña…"

"¿Mi señora?"

"Sí, Shin"

La dama de compañía principal de Hikaru se inclina.

"Vine solo a decirle que las empleadas de lavandería serán castigadas por esparcir esos rumores mientras estaban en la zona donde estaba Lady Yuri"

"Está bien. Pero no las despidan. Después de todo, son pobres mujeres que vinieron aquí a trabajar para ganarse la vida y escapar de esta guerra"

"Como quiera, mi señora"

En ese momento entra Wiss.

"Lady Hikaru…"

"Sí… Está bien. Shijo, Hime, Shizu: quédense con ella. Necesito hacer algo primero"

"Sí, mi señora"

Hikaru se para de la cama y se dirige donde está Wiss.

"¿Y dime, lo lograste?"

"Sí, mi lady. Fui al pasado y cogí un mechón de cada uno"

dijo el ángel azul, mostrando tres pelos.

"Está bien… entonces vamos"

Minutos después

Hikaru va al centro de las listas de las últimas almas. Allí se dirige a la Fuente de los Nombres Olvidados.

"Espero que sí estén vivos… no soportaría que Yuri sufriera más. Desde joven ha pasado por tanto dolor…"

dijo mientras ponía los pelos en la fuente. La habitación se ilumina y sale un pergamino con una lista. Hikaru, con las manos temblorosas, lo lee.

"¿Y qué dice, Lady Hikaru?"

"Qué alivio… esta es la lista de los que aún están vivos… pero se desconoce su paradero"

Wiss se pone serio mientras Hikaru hacía puños con sus manos.

"Al menos la mitad de la noticia es buena…"

"Sí… sí que lo es. Pero me hubiera gustado que se supiera su paradero"

dijo la diosa, cerrando el pergamino.

"Yuri… cómo me gustaría darte buenas noticias… pero la mitad no son tan buenas"

"Entonces… ¿qué hará, Lady Hikaru?"

"Por ahora… esto queda entre nosotros dos, Wiss. Nadie se puede enterar. Si se enteran, los rumores se expandirán hasta llegar a los oídos de Yuri, y no quiero que tenga más estrés"

"Lo comprendo, Lady Hikaru"

Hikaru suspira, guarda el pergamino en su sitio y se va de la habitación, cerrando la puerta con un conjuro que solo ella conoce, siendo la única que puede abrirla.

"Llámame proactiva o anticipatoria… pero conozco bien a Yuri. Intentará por sus medios saber de ellos… así que por eso es mejor que por ahora yo sea la única que pueda abrir estas puertas"

Y con eso, Hikaru se dirige a los aposentos donde estaba Yuri para seguir dándole compañía.

Las noticias de la guerra y los rumores asustaron y preocuparon terriblemente a Yuri, haciendo que Hikaru tomara decisiones estrictas en los próximos meses… para que Yuri pudiera tener sus últimos semestres de embarazo en tranquilidad.