¡Hola! He regresado con un capítulo más. Espero que lo disfruten a pesar de que siento que me quedo un poco corto :C

Sin nada más que agregar... ¡COMENZAMOS!

Capítulo 28 - Memorias.

LUFFY MONKEY

Pensé que el tipo pecera me mataría ahí mismo, pero se asustó horrores cuando una persona más entró al pasillo y le disparó sin mediar palabra, que me tomó el cabello y uso mi cuerpo cómo escudo humano. Me arrastró hasta un ascensor y una vez en este presionó el cañón de su arma al costado de mi cabeza. Seguía delirando cosas de que eran dioses o algo así, la verdad yo trataba inútilmente de mantenerme cuerdo, pues el dolor en mi tobillo era insoportable. La sangre no paraba de salir y comenzaba a marearme.

Había una cantidad increíble de personas en el piso al que llegamos y ellos para mi desgracia, lo dejaron pasar cómo si nada, a pesar de que traía a un rehén herido con él. Seguro han de ser fanáticos que de verdad piensan que este hombre cabeza de pecera es Dios - ¿A dónde me llevas? – Ya no aguantaría mucho tiempo así. Ya veía todo borroso a causa de la perdida de sangre.

-Cállate y camina – Me metió el cañón en la boca. A pesar de que lo intenté seguir su orden ya no pude. Caí de bruces en el suelo. No entendía que ocurría alrededor, pero si vi como su arma apuntaba en mi dirección de nuevo y jalaba el gatillo. Desde ahí, todo fue negro.

...

Estuve flotando en la oscuridad por mucho tiempo. Los días y horas no pasaban. Todo se había congelado en la nada. Así fue, hasta qué la voz de alguien familiar con un deje de rabia contenida me atrajo a la realidad. Estirando lentamente mi conciencia hacia la luz. Tardé un rato en identificar a la persona que estaba junto a mí en esta habitación blanca. Abrí la boca para llamarlo, pero no pude decir nada.

-¡Luffy! – Le sonreí cuando nuestras miradas se cruzaron, él se levantó corriendo y salió por la puerta, a duras penas seguí su recorrido con mis ojos. A los pocos minutos regresó con un doctor.

El doctor me alumbro con una linterna y me preguntó si podía escucharlo. Nuevamente traté de hablar y cuando abrí la boca, no salió nada. Me hizo algunas pruebas más, antes de salir por la puerta. Mi acompañante seguía parado, mirándome con los ojos rojos – Nos diste un susto de muerte bonito – El no suele llorar y ahora lucha con fuerza para no hacerlo.

-Por fin estás despierto – Mi mirada se dirigió al dueño de la voz gruesa y a pesar de mi estado, intenté sonreír. Pues aunque estaba molesto con él, me alegraba verlo aquí – Estaba comenzando a preocuparme.

-Tenias que haberlo visto, estaba hablándote en sueños y todo – Parpadeo un par de veces y siento el cansancio golpearme de nuevo. Mis ojos comienzan a cerrarse, por lo que ellos intentan mantenerme consciente. No lo consiguen. Vuelvo a caer en la oscuridad. Sólo que esta vez, si hay sueños.

Cuando despierto, Sanji ya no está. El único sentado en el mismo lugar de la última vez, es Torao – Hola – Susurra ni bien nuestras miradas se encuentran - ¿Puedes apretar mi mano? – Miré la unión e hice lo que me pidió. Él suspiró, cómo si estuviera aliviado. Movió mi pie y me preguntó si lo sentía, asentí con la cabeza, pues por algún motivo seguía sin poder hablar.

-No pensabas llamar al médico cuando el paciente despertará – El hombre de cabello lila con maquillaje gracioso lo miró ceñudo desde la puerta.

-Si te soy sincero, iba a esperar un rato más – A pesar de que le hablaba a él, seguía mirándome a mi – Intenta por todos los medios alejarme de ti y estoy comenzando a cansarme - Eso me lo estaba contando a mí. Con una actitud mucho más libre de la que recuerdo.

-Ya te lo he dicho. Cuando tengas tu titulo de neurocirujano te dejaré atenderlo, no antes – El señor me miró y sonrió – Me alegra verte bien ¿Sabes quien soy? – Negué con un leve movimiento de cabeza - ¿Qué es lo último que recuerdas? – Gesticule la palabra MOTO, tratando de darme a entender sin poder hablar aún - ¿Moto?

-El tuvo un accidente con una motocicleta algunos meses atrás – Torao sujetó un poco más fuerte mi mano - ¿Eso es lo último que recuerdas? – Asentí con la cabeza.

-Habrá que esperar un poco. Con el paso del tiempo podría ir recuperando sus recuerdos – El peleador se dejó caer en la silla y yo moví mi mano para tenerlo un poco más cerca. Él no se quejó.

-¿Alguna secuela física?

-Ninguna aparente al menos. Intenta mover tu pie – Hice lo que me pidió, aunque me fue un poco difícil y doloroso – ¿Te duele algo? – Apunte mi cabeza, además del pie y el sonrió – Eso es normal. Pero te haremos más pruebas para descartar cualquier cosa. Por ahora puedes descansar. Veré que te traigan comida, intenta que coma – El peleador asintió.

-Yo me encargo – Me miró fijamente y luego suspiró cansado – Sólo concéntrate en recuperarte. El resto no es importante.

Con el paso de la semana podía moverme y hablar con normalidad. Nadie menciona nada sobre que realmente me ocurrió. A pesar de que siempre pregunto, ellos desvían el tema. Pensé que mi tobillo fracturado era a causa del accidente de moto. Hasta que vi la radiografía de la restauración, esa herida parecía de todo, menos un accidente de tránsito. No soy médico y sé perfectamente que un hueso no puede romperse en forma circular. Casi cómo...

-¿Me dispararon? – Estaba sólo con Sanji en la habitación. Torao se tomó el día para ir a otro lugar y prometió regresar de noche. No sé porque tiene que prometerme nada, no soy su responsabilidad.

-¿De dónde sacas esa? - Lo miré ceñudo y él cedió – Si te soy sincero, no sé porque insisten en esconder lo que ocurrió.

-¿Qué paso?

Me relató los últimos acontecimientos y yo dudé por un momento de su relato. Parecía sacado de una mala película de acción. Aunque eso explicaría porque él se veía tan cansado últimamente y el motivo tras la preocupación excesiva de mis padres – Además, Law no es sólo tu compañero de trabajo. De hecho, ni siquiera trabaja con nosotros ya. Es tu novio y Sabo esta vivo y.

Con esa información mi cabeza comenzó a doler. Pero traté de no hacer ningún gesto, para evitar que detuviera su relato - ¿Sabo?

-Tú hermano Sabo – No puede ser… Yo vi su cuerpo… Lloré por años y - ¿No vino a verte?

Traté de ponerme de pie para ir a buscarlo por mis propios medios. Eso era algo imposible de creer. El no podía – Espera… ¿Qué fue lo primero que dijiste?

-Law es tu novio – Volví a sentarme – Han estado juntos por dos meses si no me equivoco. La verdad que las fechas son medio difusas desde el accidente ¡¿No te lo dijo?!

-No, pensé que se sentía culpable por haberme rechazado.

-¿Te rechazo? ¿Cuándo?

-El día antes de mi accidente de moto ¿Hace cuanto fue eso realmente? – Al escuchar la cantidad de tiempo faltante en mis recuerdos casi caí de espalda. ¿Todas esas experiencias no las voy a recodar acaso? ¿Por qué nadie me dijo que tenía tantos meses extraviados en mi cabeza? ¿Acaso pensaban siquiera contarme las cosas? ¿Por qué me vuelven a tratar cómo a un niño?

-Los voy a matar... - Sé cómo conseguir algunas memorias, pero para eso - Necesito que hagas algo por mi.

Por ahora, entiendo que la única persona que me dirá las cosas sin dudar es Sanji. Entonces será él quien se encargue de ayudarme.

LAW TRAFALGAR

-¿Cuándo se lo piensas decir? – Estaba visitando a Bepo el séptimo día luego del despertar de Luffy. Por fin me había sentido tranquilo al dejarlo solo, pues ya hablaba y se movía con normalidad... Bueno, tan normal cómo podría moverse alguien con un disparo en el tobillo y en la cabeza. Sus funciones de motrices no se vieron afectadas por las locuras de esa gente.

-No puedo hacerlo ¿Qué pasa si eso revive algo de lo que le ocurrió en Mary Geoise? Literalmente le metieron una bala en el cerebro. No quiero que recuerde eso – El sólo pensar en traerle un mal día, me pone la piel de gallina.

-Pues tiene derecho a decidir si quiere o no recordarlo. Si le escondes información puede molestarse mucho más cuando se entere o recupere la memoria – Eso es cierto, quiero decir. Después de ese accidente de moto pasaron un montón de cosas… Le conté sobre mi pasado, me presento a su familia, conoció a Bepo y a Corazón… Empezamos a salir - ¿Lo extrañas?

-Está tan cerca y yo lo siento tan lejos – Tantas cosas ocurrieron desde ese accidente, qué me llevaría un tiempo contárselas todas.

Nuevamente deberé hablar de mi pasado, de mis traumas, lo ocurrido con Doflamingo, contarle de Corazón, la adicción de Bepo… - Eso es porque sigues sobre pensando todo. Luffy te aceptó en el pasado, no veo motivo por el qué sería diferente esta vez.

Tiene razón, no seguiré prolongando mi sufrimiento. Sé que es bueno ayudarlo con algunos recuerdos o imágenes. Eso haré – Eres el mejor Bepo.

-Ya lo sé – Él está tan bien ahora mismo. Mejor que nunca y eso también me da tranquilidad. Me alegra nunca haber tenido que contarle sobre la enfermedad de Corazón. Con lo sensible que es, podría recaer a causa de la noticia. Aunque si todo sigue bien en su tratamiento, ni siquiera habrá necesidad de mencionar el cáncer de nuestro padre. Ver a este Bepo y saber que hace algunos meses, casi lo perdí. Me hace valorar mucho más el tiempo que tengo con mis seres queridos.

Regresé al hospital por la noche y encontré a Luffy solo. Estaba mirando algo en su teléfono. Cuándo lo saludé, el giró la pantalla en mi dirección. Era una foto de la noche en la que le pedí ser su novio - ¿Hay algo que debería saber?

-Me alegro que recuperarás tu teléfono – El no se mostraba molesto, o al menos eso parecía.

-Torao, estoy esperando una respuesta – Trague saliva – Lo último que recuerdo es que me dijiste que soy un error. Pero según Sanji, estamos saliendo.

-Pasaron algunas cosas de por medio – Se cruzó de brazos y sin más fuerzas para esconderle nada, me senté a su lado - ¿Por dónde quieres que comience?

-Luego de ese día en tu departamento de preferencia – De acuerdo. Está decidido. Se lo voy a contar todo.

Le expliqué lo ocurrido hasta el día en que visité su casa por primera vez. Me disculpe de nuevo por lo que pasó meses atrás en mi viejo departamento. Era lo correcto, dado que éste Luffy no recuerda cuanto me arrepentí de haberle dicho eso. Sin que nos diéramos cuenta, era más de media noche y él debería estar cansado.

-¿No tienes sueño?

-Un poco, pero me enteré de tantas cosas hoy, que no creo poder dormirme fácilmente – Comenzó a jugar con sus manos, cómo siempre hace cuando está nervioso – Torao yo… Tengo una duda... Veras... Nosotros… ¿Ya lo hicimos? – Se recostó en la cama y se cubrió con la colcha hasta la nariz.

-Tienes que ser un poco más específico – Sus orejas estaba rojas cómo una manzana.

-¿Nos besamos? – Cuando sus ojos se enfocaron en mí, asentí - ¿Y lo otro? – Creo que se refiere al sexo, pero no puedo estar seguro.

-¿Qué? – Incluso la raíz de su cabello se había puesto colorada.

-¡Olvídalo! – Se escondió completamente y suspiró.

-¿También deseas que te diga lo que pasó esa vez? – Ya estaba cien por ciento seguro de a que se refería, al ver cuán avergonzado se ponía sólo de mencionar el tema – Será una clase práctica.

Se sentó de un salto y con eso tiró la colcha al suelo – Tuve un Déjà vu… - Parecía desconcertado - ¿Ya me dijiste eso en algún momento?

-Si, cuando tuvimos sexo en el departamento que compartes con Sanji.

-De todo lo que me contaron hoy, eso fue lo primero que me generó algo – Me miró fijamente, con un adorable sonrojo adornando su cara - ¿Fue bueno?

-Quiero creer que si.

-¡Es increíble que no lo recuerde! – Se dejó caer en la cama y gimió a causa del golpe de su cabeza contra la almohada.

Aun está recuperándose y esa clase de movimientos son peligrosos – Debes tener más cuidado – Lo ayude a incorporarse y revise la venda, por suerte no le paso nada – No hagas movimientos bruscos – Me miró con ojos de ciervo y mi reclamo se acabó con eso. Si el supiera, todo lo que puede lograr con solo mirarme de esa manera...

-Lo siento – Estiró su mano sobre la cama y tomó la mía con suavidad - ¿Qué debo hacer para tener esa clase cuanto antes?

Sentí un tirón en la entrepierna - Sólo recupérate - Con gusto me aseguraré de que no puedas volverlo a olvidar.

Luffy es la única persona que ha logrado sacar algo de este cascarón vacío. Antes de conocerlo sobrevivía, ahora me muero de ganas por vivir mi vida para compartirla con él - Shi shi shi. Es una promesa entonces.

Acaricie su mejilla y sonreí - Nuestra promesa.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Nos vemos en el siguiente capítulo :3

¡Que estén bien!