Culpa


Anna no entendía que estaba pasando, quería voltear para darle una cachetada a Hao pero un fuerte dolor en su pecho se lo impidió, sentía su corazón latir a mil por hora, podía sentir como su vista se ponía borrosa y sus piernas le comenzaban a temblar. Todo su cuerpo dejó de reaccionar y solo vio negro, creyó que se habia desmayado, pero al parecer habían sellado su alma temporalmente pues, su cuerpo seguía de pie, pero ya no era ella.

-Aquí estoy Hao

Esa voz.

Solo podía ser de una persona y lo sabía bien. Habían pasado 500 años desde la última vez que la habia visto.

-Layla- pronunció Hao al momento de voltear a verla

-Es raro- pronunció la chica mientras se miraba las manos y se veía el cabello rubio (con puntas rojas) -Se siente raro estar en otro cuerpo

-¿En serio eres tú?- preguntó mientras se acercaba a ella, había esperado tanto tiempo para volver a verla

-¿Acaso eres ciego?- dijo con el seño fruncido

Claro que no lo era, pero cualquiera diría que es Anna, era idéntica, a excepción por sus ojos lilas, esos ojos que tanto echaba de menos. No supo porque pero se sentía diferente el verla, quizás era por el shock de volverla a ver delante de él.

-Claro que no preciosa- le guiñó el ojo mientras le tomaba la mano y le daba un beso -No sabes cuanto tiempo esperé por este momento

-No debiste traerme de vuelta- le reprochó Layla mientras le quitaba la mano -Sabes las consecuencias de haberlo hecho

-Lo sé y las afrontaré- le aseguró el shaman de fuego mientras la abrazaba con fuerza -Lo haré por ti

-Sigues igual de cursi- respondió la chica mientras rodeaa su cuello con sus brazos -Pero debes saber que si yo regreso ella morirá- dijo mientras lo separaba lentamente

-¿Ella?- preguntó con tono serio aunque ya sabia la respuesta

-Anna


Abrió los ojos de golpe.

Todo estaba oscuro, se encontraba en el suelo, todavía sentia su cuerpo adolorido. Se puso de pie con dificultad, pero no sabia donde se encontraba.

-¿Será el infierno?- dijo en voz alta, pero apenas y se escuchaba su voz, no sabía que estaba pasando

En un momento se encontraba discutiendo con el estúpido de Hao y de golpe todo se oscureció. Decidió caminar en busca de alguna pista, a menos que fuera una pesadilla, era lo más probable dado que ahi no podía sentir ningún espíritu ni tampoco ninguna esencia.

-Mmmh-

Caminó durante lo que le pareció fueron horas hasta que encontró una puerta blanca. Dicha puerta tenía grabado con color dorado el número 1, que raro, dabo que solo se encontraba esa puerta. Ahora se preguntaba si debía entrar o pasar de largo.

-De todas formas es lo único que hay por aqui- se dijo así misma la rubia mientras abría la puerta

Pero un destello de luz la cegó por completo haciendo que se cubriera los ojos con las manos.

Y de un momento a otro se encontraba en el jardín de un castillo.

Abrió los ojos poco a poco recuperando la visibilidad de los ojos mientras observaba su alrededor.

Se encontraba en un jardín como de película, eran un jardín enorme, con el césped verde, arbustos cuidados y rigurosamente cortados, un pasillo de rosas a lo largo de la entrada al jardín y a sus espalda había un castillo enorme, tenía un ventanal gigantesco. Todo parecía salido de una película antigua, estaba sorprendida, sin embargo una voz llamó su atención.

-¡CARIÑOOOO!- escuchó la voz mientras volteaba a ver a la persona que gritaba

-¡Mami!- dijo una pequeña niña pelirojiza de 5 años mientras salía de los arbustos y corria hacia ella

Anna miraba todo expentante, era obvio que esto era un recuerdo, ya que ninguna de las personas parecían verla.

-Que traviesa Layla, te estuve buscando toda la mañana- dijo la señora mientras la levantaba en brazos -Pero mira lo sucia que estás nena

-Mami, estuve jugando con ellos- dijo la pequeña mientras apuntaba hacia los arbustos

-Layla, ¿cuantas veces te he dicho que no juegues con tus amiguitos afuera del castillo?- regañó a la niña mirandola fijamente

-Pero mami, ellos no son malos- dijo triste la niña -Son mis amigos

-Lo sé nena, pero sabes que la demás gente no puede verlos y no entienden lo que pasa- trató de consolar a la niña

Frunció el ceño, vaya que sabia ese sentimiento. Al parecer los shamanes desde tiempos antiguos tenian que esconderse de los humanos, por no ser "normal", Anna entendia la preocupación de la señora, pero tambien entendia a la niña, era demasiado joven como para imaginarse la maldad que poseen algunas personas, ella lo vivio en carne propia.

-¿Puedo seguir jugando?- preguntó Layla con un puchero

-Mmm no lo sé- lo dudo por un momento la madre

-¡Por favor mami! Prometo no alejarme del jardín

-Esta bien, pero no te alejes Layla- accedió la madre mientras la bajaba al suelo -Iré con tu padre, no tarda en llegar el Rey con su hijo James- "tu prometido" pensó la señora

-¿Qué es un prometido?- preguntó confundida la niña

-¿Qué te he dicho sobre leer la mente de los demás Layla?- regañó su madre

-Que es de mala educación mami- dijo apenada la niña

Reishi, lo conocía perfectamente Anna, ya estaba entendiendo más sobre la situación. Esto era un recuerdo de Layla, al parecer ella era un Shaman, tenía el Reishi, pero sus padres parecian saberlo y aceptarlo. Que suerte tuvo Layla, tener una familia que te acepte y sobre todo que te quiera.

Anna decidió seguir a la niña mientras se alejaba de su madre y se metia a los arbustos. Podía observar como Layla creaba onis pequeños, parecian muñecas y los hacia pelear entre ellos, estaba sorprendida del gran control que tenía la niña sobre los demonios. Layla era demasiado fuerte desde pequeña, supo en cuanto dejó salir los poderes de ella aquella vez que era fuerte, casi tanto como Hao, pero nunca creyó que desde joven tenía tal capacidad.


-No me importa- dijo en tono serio el shaman de fuego mientras la soltaba y le daba la espalda

-¿Ah no? Yo creí que ella te importaba- cuestionó Layla

-Me importas tú- le respondió mientras cerraba los ojos y trataba de ignorar la opresión en su pecho al decir eso

-...-

-Grimm volvió- soltó Hao, era justo que ella lo supiera

-¿Qué?- ella no podía creerlo, estaba segura que él estaba muerto

-No sé como ni cuando, pero logró reencarnar en esta época

-¿Y qué quiere?

-Creo que la respuesta es obvia- volteó a verla para acariciarle la mejilla -Te quiere a ti

-No lo creo- dijo la chica mientras alzaba los hombros -Él nunca me quiso, solo busca venganza por todo lo que le arrebatamos

-Tendré que asesinarlo- afirmó Hao, no permitiria que se metiera de nuevo en sus planes

-No creo que sea tan fácil como la última vez- sonrió Layla, sabía de antemano que ese imbécil no se las iba a poner fácil

-Ya me las arreglaré

-Hao

-Dime preciosa

-Mmmh- pensó por un momento en contarle sobre lo que habia pasado con Miko Yamato, pero decidió que eso era problema de Anna, después de todo ella solo era un parásito en su cuerpo

-Te ves, diferente- le dijo mientras tomaba un mechón del cabello de Anna y miraba la punta roja "Nunca creí que prefiriera el rubio en lugar del rojo" pensó

-Y me siento diferente, esta chica Anna es fuerte- decía mientras lo miraba -Me costó la mitad de mi poder sellar su alma, ya debo regresar o me quedaré sin furyoku

-Esta bien- sonrió Hao mientras le tomaba la barbilla con intensión de besarla pero Layla lo evadió volteando su mirada

-Este cuerpo es el de Anna, no querrás que tu hermano te vea besándola

-Siempre teniendo la razón preciosa- le guiñó el ojo

-Adiós Hao- le dijo mientras le acariciaba el rostro para cerrar los ojos

Hao la miró con nostalgia mientras veía como su esencia se iba, cuando el alma de Layla se fue el cuerpo de Anna se desvaneció, pero fue atrapada por Hao. La cargó al estilo princesa con rumbo hacia su habitación, mientras lo hacia la veia fijamente y no pudo contener las lágrimas salir de sus ojos, era cierto que su pasado con Layla le habia dolido demasiado, pero sabía que tampoco podía matar a Anna solo por traer a alguien que ya habia dejado este mundo.

Si tan solo Hao no hubiera estado tan inmerso en sus pensamientos hubiera notado como el color rojo del cabello de Anna se esparcía un poco más como si fuera un reloj de tiempo, porque aunque Layla no lo dijo, cada segundo que pasaba en el cuerpo de la chica, su alma se adaptaba más a ella, pero al final de todo solo una podía ocupar el cuerpo terrenal.


Anna se habia aburrido de ver a Layla jugar, así que decidió caminar alrededor del jardín. Todo era tan bello, ahora sabia porque Layla tenía un gran poder, pero no tenía idea de como conoció a Hao, sus pasados eran completamente distintos, ella siempre tuvo amor y compresión, en cambio Hao, bueno ya todos sabían el horrible pasado que habia tenido el chico.

Sin embargo antes de que pudiera pensar en eso encontró otra puerta, pero esta era de color negro y tenía el número dos de color blanco.

Otro recuerdo.

Pero al tocar la perilla sintió como un escalofrío recorria su piel, esto no iba a ser como el anterior, tenía un presentimiento que algo malo iba a pasar.

Ella quería saber.

Así que giró la perilla.


Estaba empacando las cosas en varias maletas.

Estaba solo así que no habia necesidad de seguir sonriendo, estaba molesto, preocupado, triste, era una mezcla de sentimientos que tenía Yoh. Todo estaba pasando tan rápido que no supo ni cuando sus emociones comenzaban a salir a plena vista.

Siempre supo que amaba a la rubia, pero el hecho de que algo o alguien mejor dicho la estuviera cazando lo habia hecho caer en cuenta de cuan importante era la rubia para él.

No era el estúpido que todos creían, pero asi era más fácil saber que estaban ocultando los demás.

Sabía que Anna se estaba viendo con alguien a escondidas, debía ser un shaman, eso había sentido al momento de buscar su furyoku.

Estaba celoso y molesto, pero conociendo a Anna ella no haría nada malo, sabía que si se veía con otra persona era por una razón y en cierto modo esta agradecido de que "ese alguien" la estuviera ayudando, pues si bien ella no lo decía, Yoh sabía que Anna ya se encontraba mejor.

Su cambio drástico de color de pelo levantó la primer alarma, ella jamás haria algo así sola, pero no podia meterse mucho en los asuntos de Anna, sin embargo él llegaría hasta el final para protegerla... inclusive si tenía que protegerla de Hao.

Todos sus pensamientos estaban revueltos, pero se tranquilizó cuando sintió la presencia de su hermano.

-Hao- dijo al momento de voltear a verlo, pero se sorprendió de ver como llevaba cargando a su prometida -¿Qué sucedio?

-Se desmayó, pero no es nada grave, solo necesita descansar- respondió mientras acostaba a la chica en el futón -¿Estás listo? Partiremos en unos minutos

-Lo estoy- dijo Yoh seriamente mientras miraba a la chica -Anna trató de salir de la casa ¿verdad?

-...-

-Estoy seguro que Anna trató de avisarle a alguien que nos iremos de Izumo, ¿no es así Hao?- preguntó Yoh mientras lo miraba con el ceño fruncido

-Cada vez me sorprendes más hermanito- ironizó el shaman de fuego

-Tu sabes a quien está viendo Anna

-¿Es pregunta o afirmación?- trató de evadir el tema Hao

-Afirmación, al igual que afirmo que no me dirás quien es

-Eres muy inteligente Yoh- sonrió Hao -Conformate con saber que es alguien inofensivo "por ahora" -pensó esto último mientras le daba la espalda a su hermano con dirección a la puerta del cuarto

-¿Y si es tan inofensivo porque pusiste una barrera de furyoku alrededor de la mansión?

"Touché" pensó Hao -Por precaución, no quiero más visitas sorpresa

-Hao, hace rato cuando Anna te enseñó su poder, sentí otra presencia...- ya era hora de poner las cartas sobre la mesa

-...- el shaman de fuego guardó silencio, vaya que habia subestimado a su hermano

-Esa presencia era la de Layla- sentenció el castaño menor

-¿Qué quieres decir exactamente Yoh?

-Que sigues ocultándome cosas- dijo con el ceño fruncido

-Todo a su debido tiempo hermanito- sonrió Hao -Iré a preparar mis cosas, te espero dentro de 10 minutos en la sala

-Esta bien Hao- suspiró Yoh mientras se revolvía el cabello, poco a poco iria obteniendo información


Había girado la manija, pero una mano sujetándola impidió que abriera la puerta.

-No lo hagas- susurró mientras le quitaba la mano de la perilla

-Suéltame- gruñó Anna mientras volteaba a ver a la persona que la sujeto

Y ahi se encontraba Layla, era idéntica a ella, claro a diferencia del cabello rojizo y esos ojos color lila. Pero eran exactamente iguales, parecia que se estaba viendo en un espejo.

-Hasta que tengo el placer de verte Anna- dijo secamente la chica

-Lo mismo digo-

-Al parecer nadie te enseñó que esculcar en las memorias de los demás era de mala educación- dijo Layla en forma de regaño

-No sé porque estoy aqui- dijo la rubia mientras encogia los hombros -No me interesa para nada ver tus recuerdos

-Ja- rió Layla mientras ambas se miraban fijamente -Entonces porque querías entrar en la otra puerta?

-No habia nada más que hacer aqui

-...- Layla no dijo nada pues volteo a ver como su versión pequeña corria sonriente hacia su madre

Anna se percató de eso y vio como su rostro se ponía más duro, Layla estaba apretando su mandíbula.

-¿Por qué no estás feliz con este recuerdo? preguntó la rubia mientras se cruzaba de brazos

-Es difícil de explicar- suspiró la pelirojiza- Supongo que ya sabes que desde pequeña dominaba el reishi

-Asi es-

-Pero como una sobreviviente del Reishi Anna, debes de saber de antemano que ese poder no siempre se puede controlar

-...- perfectamente lo sabía

-Existe un límite en donde lo bueno y lo malo se distinguen, el hecho de crear onis pone aprueba la delgada línea. Cada shaman debe ser capaz de crear un balance entre lo bueno y lo malo, algo así como el Yin o el Yang.

-...- Anna se limitaba a escuchar con atención

-El Reishi parte de lo malo, aquellos sentimientos negativos se acumulan y se convierten en onis, pero, así como hay sentimientos malos, hay sentimientos buenos.

-¿Estás diciendo que se pueden crear onis con sentimientos positivos?- cuestionó la rubia con una ceja alzada

-¿Sabes que es más poderoso que el odio?

-...- "El amor" pensó Anna mientras se sonrojaba discretamente

-Así es, el amor es un sentimiento muy fuerte- sonrió la chica mientras miraba como su mini-mi creaba onis diminutos -Cuando era pequeña tuve una familia, una madre y un padre que me... querian, sin embargo tenía el Reishi

-...-

-Yo podía crear onis a base de recuerdos felices con mi familia, claro que estos requieren un poder aún mayor, puesto que los recuerdos positivos pueden fragmentarse si uno mismo no tiene bien definida la línea que ya te comente.

-...- Anna estaba impresionada, nunca creyó que se pudieran crear onis con cosas positivas

-Pero bueno, ya es tiempo de que regreses a tu cuerpo Anna- dijo al momento de dirigir su vista hacia la rubia -Seguiremos en contacto

-Como sea- roló los ojos Anna mientras sentía como se desvanecía poco a poco de ese recuerdo dejando sola a Layla

Layla seguía ahi en el jardín, tenía muchos sentimientos acumulados. Hacía bastante tiempo que no recordaba su infancia, claro que fue linda, su madre apesar de ser una simple humana le enseñó a controlar el Reishi y jamás la alejó de su lado.

Pero no todos los humanos son buenos.

Pensó mientras veía como caía la noche en esa memoria y antes de recordar lo que ocurrió ese día decidió sellarlo, no estaba lista para revivir su pasado.


Pesado.

Así sentia su cuerpo, todo le dolía; Anna había retomado el control de su cuerpo, estaba abriendo los ojos mientras trataba de enfocar su vista topándose con la espalda del castaño menor.

-¿Yoh?- preguntó mientras se sentaba en el futón

-Annita jijiji que bueno que ya despertaste- sonrió el chico mientras se ponia de cunclillas delante de la rubia

-¿Qué hora es?

-Son casi las 9 de la noche

-¿Qué pasó?

-Hao te trajo, dijo que te desmayaste por todo el cansancio acumulado- rió nerviosamente el chico

-Entiendo- dijo mientras se ponía de pie con ayuda de Yoh -¿Maletas?

-Si Anna, te dije que hoy partiriamos de vuelta a casa

-Creí que nos iriamos mañana temprano

-Creíste mal- sentenció Hao desde el marco del cuarto con maleta en mano

-Hao- dijo Yoh con sorpresa

-Ya es hora de irnos- sentenció mientras se daba la vuelta -Vamos- y se fue

-Ya empaqué todo Annita- dijo mientras sujetaba las dos maletas

-Vamos- dijo en un suspiro la rubia mientras caminaba delante del chico "Miko" fue su último pensamiento mientras se subía al coche seguida de los dos castaños.


"Ese niño raro llamado Miko me inspira a hablar con claridad….nunca más deberé callarme lo que siento junto a él, yo quisiera acompañarlo a donde él vaya…" volvió a leer ese fagmento mientras se encontraba sentado en el suelo del nuevo cuarto de Anna

-Yo sé que aún me quiere- sollozaba Miko mientras seguía leyendo pedazos del diario de Anna

"No sé porque Miko no tiene miedo de mi, soy un monstruo"

-...- Miko solo se dedicaba a leer y pequeñas espinas se clavaban en su corazón, como extrañana a Anna

"Miko me regaló una barra de chocolate, es mi favorito, nunca había probado el chocolate, es tan dulce...como él"

"Traté de contarle a mamá sobre Miko, pero ella solo me golpeo y me dijo que dejara de decir mentiras, que nadie podría ser amigo de un demonio como yo"

"Le pedí a Miko que nos fueramos de aqui, le dije que nos largaramos de este maldito lugar, pero él no quiso, él si tiene a una mamá que lo quiere..."

Cerró el libro con fuerza, si él tan solo hubiera sabido como trataban a Anna en su casa habría huido con ella sin pensarlo, pero ella jamás habló acerca de como la maltrataban, él veía los moretones que tenia la pequeña pero nunca creyó que sus padres fueran tan crueles.

-Fue mi culpa Anna- lloraba con fuerza mientras abrazaba el diario


Este fue el capítulo de la semana, espero les haya gustado.

Prometo terminar la historia aunque me cueste otros 5 años jajaja es broma.

Preguntas para el capítulo siguiente:

¿Sabrá Miko que Anna se fue? ¿Anna sabrá que Layla puede utilizar su cuerpo? ¿Yoh conocerá a Miko? ¿Que planea Hao?

Sin más por el momento, no se olviden de dejar review, soy Christal MP, saludos :p