Un científico y una bestia

Cuarta parte

Senku se sentó en la única silla en el castillo, mirando atentamente a su… a la leona… que realmente no era una leona-leona, era una chica llamada Kohaku.

Todo este tiempo que creyó estarse volviendo loco al pensar que un animal lo entendía cuando le hablaba por sus asentimientos e interés, en realidad había estado pasando por alto una enorme pista de que el bosque no era lo único que estaba maldito.

La criatura que lo protegió por más de tres años era una chica embrujada, condenada a vivir como una bestia, a ir perdiendo poco a poco su humanidad.

Y aun así, pese a los instintos animales intentando apoderarse de su mente, ella lo había protegido todo este tiempo.

—Tengo que salvarte —susurró, mirando decidido a aquella leona a la que una vez tanto le temió, y a la que ahora tanto respetaba.

Había llegado a considerarla una especie de mascota o aliada de supervivencia, pero ese pensamiento ahora era inaceptable, ella era una chica con un enorme problema, una maldición aberrante, magia prohibida y maliciosa que solo la más baja calaña de los hechiceros se atrevería a conjurar.

—Lillian podría arreglar tu problema en un segundo… —susurró con nostalgia al pensar en sus padres de los cuales se había separado hace años—. Bueno, o eso creo, recuerdo haber leído algo sobre que un lugar y una persona pueden ser maldecidos por el mismo hechizo, pero eso significaría que si podemos romper la maldición del bosque, romperemos tu maldición también.

Su leo… Kohaku en forma animal estaba tranquilamente recostada en la mesa de madera reforzada, mirándolo con una expresión ligeramente confundida que ahora entendía que era real y no producto de su locura por la soledad.

"Maldición, fui un completo idiota al no tomar en cuenta estos destellos de humanidad… Posiblemente si me estuve volviendo loco por la soledad, hablando con monos y eso, pero no lo suficiente para delirar expresiones y a ella negando y asintiendo con la cabeza".

Ahora la prioridad sería rectificar ese absurdo error, salvar a esta chica inocente que lo había estado protegiendo tres años desde la semi-inconsciencia, para así devolverle aunque sea un poco de lo mucho que hizo por él.

—Y claro, mereces tu dignidad, volver a ser humana por completo —murmuró con rostro pensativo, mirando a la leona que bostezaba tranquila por completo—. ¿Por qué te convertiste en humana con un beso en la frente? ¿Por qué te desconvertiste al dormir? ¿Puedes volver a cambiar?

Ella solo parecía confundida, confirmando que efectivamente no podía recordar nada de haber vuelto a ser humana, y considerando que antes se había dado golpes en la cabeza cuando intentó recordárselo, Senku decidió mejor ya no volver a presionar.

—Lo más probable es que con otro beso en la frente vuelva a cambiar, no me matará comprobar la teoría… Sin embargo, ella sí me matará si vuelvo a verla desnuda, así que le conseguiré ropa —murmuró para sí mismo, dirigiéndose a un armario donde guardaba cuero de los animales que solía cazar su… la leona.

Un día, por aburrimiento, había teñido telas de colores rojos, naranjas, azules y verdes, con materiales que encontró en el bosque. Decidió tomar telas azules, las primeras que encontró, y comenzó a confeccionar un vestido.

—Tsk, yo haciendo un vestido para una chica… el viejo tendría material de burlas para años, menos mal que no está aquí. —Rio entre dientes, aunque con nostalgia, porque una parte de él siempre deseaba que su padre estuviera allí, incluso si era para burlarse.

Como siempre, la leona se mantuvo cerca de él, y ahora se sentó en un rincón a verlo cortar y cocer lo mejor que podía un vestido femenino, sin saber que era para ella.

—¿Sabes quién desearía muchísimo que estuviera aquí ahora mismo? Yuzuriha, te hablé de ella, y el grandulón idiota de mi mejor amigo Taiju… Es una lástima, los dos serían útiles, quizás con ellos aquí para decirme que no estoy loco habría notado antes lo que en verdad eres. —Suspiro.

Terminó de cocer un vestido bastante rudimentario, con tiras y largo hasta los tobillos, con un cinturón para que ella pudiera ajustarlo bien a su figura.

"Aunque puedo calcular sus medidas fácilmente, pero…", una imagen del cuerpo desnudo de la chica vino a su mente, y Senku decidió mejor apartar el pensamiento. "Mejor no".

Dejó el vestido sobre una caja y decidió preparar algo de comer antes de probar su experimento de si el beso en la frente funcionaría o no, y estaba comenzando a cortar vegetales cuando escuchó el sonido del cuero desgarrándose.

—¡No, leona mala! —Corrió para apartar el vestido de las fauces de la bestia.

Estuvo varios minutos luchando, pero finalmente pudo quitarle el vestido, chasqueando la lengua al ver que dejó la falda totalmente desgarrada y de un largo inapropiado, por lo que frotó sus sienes, dejó el vestido en un estante alto y fue a buscar cuero para hacer otro.

—Si no te gustaba el vestido, bastaba con decirlo. —Bufó, tomando tela roja y haciendo otro vestido.

Lo hizo con menos ganas, siendo algo más parecido a una cortina con moños, ¡pero era su culpa por romper su propio maldito vestido!

Dejó el vestido nuevo junto al otro y fue a seguir preparando algo para desayunar.

Al terminar de cocinar, vio a la leona bastante ansiosa por comer, pero tuvo que frenarla antes de que pudiera lanzarse sobre su plato, a lo que ella gruñó un poco.

—Comeremos luego, primero necesito intentar algo… comprobar una teoría. —Tomó su cabeza gigante para dejarla quieta y bufó—. ¿Por qué tenía que ser con un beso? Por eso la ciencia es mejor que la magia —se quejó, antes de inclinarse y besar la frente de la leona.

Se apartó, esperando ver un destello, pero… no pasó nada.

—¿Eh? —Alzó una ceja—. Esto es… inesperado… ¿Hice algo diferente ayer? —se preguntó.

A la leona no pareció importarle su confusión, pareció más bien feliz con el beso y empezó a darle sus típicos cabezazos cariñosos, haciéndolo reír.

—Así esperaba que reaccionaras ayer, pero en su lugar te convertiste en una chica y me lanzaste una piedra. —Rio secamente, apartándola cuando puso una de sus grandes patas sobre su hombro—. ¿Qué te he dicho de querer tirarte encima de mí? Eres ciento veinte kilos de felina, me matarás. —Acarició su cabeza al ver su semblante triste, y entonces recordó algo—. Ayer también te acaricié la cabeza antes del beso, ¿será por eso?

Acarició con ganas su cabeza, riendo un poco al verla hasta cerrar los ojos del disfrute de recibir sus atenciones, luego se inclinó y besó su frente.

Esta vez, sí hubo un destello.

Se apartó, frotando sus ojos.

Cuando los abrió, vio a la chica humana otra vez, a Kohaku, sorprendida, sonrojada y cubriendo su cuerpo lo mejor que podía.

Carraspeó, dándole la espalda.

—Hay un vestido sobre el estante a tu derecha —dijo apresuradamente—. ¿Te acuerdas de quién soy? ¿Recuerdas lo de ayer?

—P-por supuesto que sí, pero… ¡¿por qué demonios estoy desnuda otra vez?!

—Volviste a transformarte en leona, ¿no lo recuerdas? —Alzó una ceja, aún sin voltear.

La escucho caminar hacia el estante.

—No… no puedo recordar nada de eso, de hecho aún estoy indecisa sobre si creerte o no, pero algo en el fondo de mi mente me dice que puedo confiar en ti.

—Ese algo deben ser recuerdos suprimidos. —Bufó—. De todos modos, es bueno que regresaras, así podrás tomar las lanzas y palas que me ayudaste a hacer ayer y nos iremos a buscar esa zona con cascos de soldados para investigar un posible escenario de guerra que nos dé pistas de qué pasó aquí, ¿recuerdas que hablamos sobre eso, no?

—Sí, recuerdo claramente todo lo que pasó ayer.

Senku hizo una mueca.

¿Recordaría también como lo metió en la cama con ella y se abrazó a él para dormir juntos diciendo que eso era de lo más normal? Por alguna razón, lo dudaba.

—Ya estoy vestida, puedes voltear.

Él volteó, y alzó una ceja al ver que ella estaba usando el vestido azul desgarrado, que le quedaba por encima de las rodillas y por las roturas dejaba ver el inicio de sus muslos…

Wow… él nunca había visto a ninguna mujer enseñando tanta piel…

Se obligó a apartar los ojos y carraspear.

—Lamento el vestido tan corto, te hice uno más largo, ¿no lo viste?

—Sí, pero siempre he cortado mis vestidos, los que son demasiado largos no permiten mucha movilidad. —Hizo algunos ejercicios de estiramiento.

Senku alzó su otra ceja.

—Eso explica porqué tu versión leona lo desgarró, supongo.

—¿Mi versión animal lo cortó? —Se vio sorprendida—. ¿Qué tan racional soy de ese modo?

—Es complicado… cuando la gente es maldecida para vivir como animales, poco a poco van perdiendo su humanidad, cada vez más, tú llevas muchos años maldecida, lo cual vuelve impresionante la racionalidad que tienes como leona, pero no pareces del todo consciente de que realmente eres una humana en esa forma.

Ella frunció el ceño, frotando sus sienes.

—Si intento recordar cómo soy de esa forma, me duele la cabeza…

—Supongo que lo mismo le pasa a tu versión leona, cuando le mencioné algo al respecto empezó a estrellar la cabeza contra un muro, seguro le dolía. —Y eso lo hacía sentir bastante mal.

—¿Y qué haremos? ¿Me quedaré así o volveré a cambiar? ¿Cómo es que me desconvertí y cómo es que volví a convertirme?

Senku hizo una mueca.

—Ya te dije ayer que por un beso en la frente volviste a ser humana, pero hoy lo intenté y la primera vez no funcionó, solo la segunda vez, porque aparentemente el requisito incluye un par de palmadas en la cabeza.

Kohaku se vio sumamente extrañada.

—No estoy segura si entiendo, pero… con un beso en la frente y unas caricias basta para volver a ser humana, ¿es eso?

—Es lo que funcionó hoy, esperemos que funcione si vuelve a pasar… lo que es probable que vuelva a pasar, en cuanto te duermas —le confesó, y ella de inmediato contrajo las cejas con preocupación.

—¿Cada vez que duerma volveré a ser una bestia? ¿Qué pasa si hago algo horrible? ¿Qué pasa si te lastimó? —Su respiración se aceleró con temor.

Senku frunció el ceño, extrañado.

Apenas se conocían siendo ambos personas, ¿cómo es que ella estaba tan preocupada por él?... ¿O acaso los recuerdos suprimidos no estaban tan enterrados en el fondo de su mente como creyeron en primer lugar?

—Como dije… eres bastante racional. Además, ya te explique ayer que como leona no eres ninguna amenaza para mí, que más bien eres una protectora, así que no tienes porqué preocuparte, todo estará bien. —La miró muy seriamente.

—De acuerdo… —De nuevo, ella confió rápidamente en él—. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Vamos a ir a buscar la zona de guerra?

—Exacto, pero primero… —Tomó el plato con su desayuno y se lo tendió, a lo que ella de inmediato sonrió inmensamente— desayunemos.

Comieron mientras Senku hablaba de los posibles peligros de la zona, viendo con alivio que ella no parecía preocupada.

—Soy una cazadora experimentada, no te preocupes, incluso con diez años era la mejor en el equipo de mi padre, él me entrenó desde pequeña, puedo con todas las amenazas de este bosque —aseguró, muy orgullosa.

Senku rio entre dientes.

—En verdad eres toda una leona.

—¡No, no lo soy, deja de llamarme así, bastardo!

Senku solo se rio.

Terminaron de comer y finalmente salieron en dirección a la zona de guerra.

Kohaku cargaba con todo el peso y parecía muy tranquila al respecto, demostrándole una vez más a Senku lo fuerte que era.

"¿Cómo es que siendo tan fuerte fue maldecida? Y teniendo diez años… ¿Qué clase de hijo de puta hizo esto? ¿Por qué solo a ella?... ¿Por qué dejarla tan sola?...", se preguntó, triste.

No podía evitar preguntarse cuánto tiempo estuvo sola antes de que él la encontrará, y es que aunque él no fuera la mejor compañía, los humanos necesitaban los unos de los otros, y ella había sido tan feliz de desarrollar un vinculo con él…

¿Qué tanto tuvo que soportar antes de esto? ¿Era posible que su relación se fortaleciera como aliados y pudieran confiar ciegamente en el otro como cuando era una leona?

Por alguna razón, Senku lo dudaba… y es que podía notar que incluso a pesar de sus recuerdos borrosos, ella aun así lo miraba con cierta desconfianza.

"Lo cual tiene sentido, bien podría ser algún pervertido con intenciones raras, pero… no estoy seguro de cómo acercarme, no sé cómo podría confiar en mí como en su forma de leona, y hace mucho que no interactuó con una persona real, mientras que ella tiene frescos los recuerdos de su vida antes de la maldición, así que… Sí, esto será un desastre".

Finalmente, luego de más de dos horas caminando, llegaron a la zona donde Senku encontró los cascos de los soldados y de inmediato le mostró los dos cascos mejor conservados.

—Son ligeramente diferentes, uno está más adornado, ¿eso significa que era de un rango superior? —preguntó, curioso.

—Este casco es de un soldado normal —señaló al casco más simple— y ese casco… es de la guardia personal de la familia Hizashi, los mejores soldados, entrenados para proteger a mi familia… —Tomó el casco más elaborado, viéndolo con nostalgia—. Yo los conocía a todos, entrenaba con ellos… me preguntó si todos murieron… —su voz se empequeñeció hasta un susurro ahogado.

Senku frunció el ceño, decidiendo no entrometerse en su estado emocional y pensar en esa nueva pista de lo que pudo haber pasado.

—Dijiste que hubo una reunión, tu padre sabía que el hechicero o los hechiceros venían —murmuró más para sí mismo—. ¿No será que eran enemigos que su pueblo tuvo por al menos un par de días? ¿No puedes recordar nada de eso?

—Bueno… —A pesar de su tristeza anterior, ella se recompuso rápidamente y lo miró con seriedad— yo era una niña, no me decían demasiado, le decían más a mi hermana mayor, Ruri-nee, aunque solo es dos años mayor que yo, pero era una hechicera, la única en el pueblo, como antes lo fue mi madre.

—¿Qué tan poderosa era tu hermana? —preguntó Senku, comenzando a armar cientos de teorías en su mente.

—Es bastante poderosa, ayuda con los cultivos y sana a la gente, pero está o estaba en entrenamiento, y como nuestra madre murió la educaban en asuntos mágicos unos magos que nunca me agradaron demasiado, siempre querían alejarme de Ruri-nee. —Bufó.

Senku hizo una mueca.

—¿Cómo murió tu madre?

Kohaku se crispó, lanzándole una mirada que lo hizo retroceder un poco.

—Lo siento, no quise ser… insensible, pero es que… podría tener relevancia para saber de la maldición que tienen tanto tú como el bosque.

Ella suavizó la mirada y dio un largo suspiro.

—Un hechicero oscuro intentó secuestrarla, papá la protegió, pero… logró quemarla. No pudieron salvarla, murió a los días. Yo tenía seis años.

Senku bajó la mirada, reprimiéndose mentalmente por haber abordado el tema con tal brusquedad.

"Mi padre lo habría manejado mucho mejor, ojalá estuviera aquí…"

—Gracias por decirme… Creo que eso podría explicarlo todo, de hecho.

—¿A qué te refieres?

—Si tu padre no mato al hechicero, es posible que haya regresado para secuestrarte a tu hermana o a ti.

Kohaku lo miró con los ojos muy abiertos, visiblemente perturbada.

—No lo mató, escapó… pero ¿por qué querría secuestrarnos?

—Cada vez hay menos hechiceros… y si un hechicero se casa con un no-hechicero, no hay garantía de que todos sus hijos sean hechiceros. Si se casan dos hechiceros, sin embargo, lo normal es que todos sus hijos sí sean hechiceros.

—¿D-dices que quería…? Qué asco, pero éramos niñas. Ruri-nee apenas cumplió trece.

—Pudo haber esperado a que creciera, por eso digo que quizás también pudo intentar llevarte a ti. —Tomó una pala y comenzó a cavar, buscando más cascos y pistas.

—¡Pero no soy hechicera! —También tomó una pala y siguió su ejemplo, pero todavía viéndose perturbada.

—Pero hay posibilidades de que tus hijos lo sean, el hijo de una hechicera siempre es mejor que alguien sin magia en lo absoluto, y si te casaras con un hechicero las posibilidades son mucho más altas.

—¿Cómo es que sabes tanto de este tema?...

—Mi madre es hechicera, mi padre es un estudioso de la hechicería, tienen muchos libros de magia y adoro leer, así que leí todos, aunque mi pasión es la ciencia.

—Ja, ¿entonces también es probable que quieran secuestrarte a ti? —Bufó, su gesto amargo.

—No soy su hijo biológico, soy adoptado, mis padres biológicos no poseían ni una onza de magia, por lo que me contaron.

—Oh… L-lo siento… —ahora ella se disculpó, y Senku rio entre dientes.

—Descuida, ni siquiera los recuerdo, y amo a mis padres actuales, incluso aunque mi viejo parece un bufón de la corte.

Ella sonrió suavemente, antes de seguir cavando.

—Debes extrañarlos… a tus padres, tu familia, tus amigos…

—Sí… —Tomó aire—. Fui un idiota al separarme de ellos, pero… me alegra haberte encontrado. No quisiera que hubieras tenido que quedarte aquí toda tu vida, perdiendo poco a poco tu humanidad, y te prometo que saldremos de esta.

Ella lo miró fijamente, dejando de cavar por un momento, pero luego sacudió la cabeza.

—Veo que tienes una gran confianza en ti mismo… Me gustas.

—¿Eh? —Se estremeció.

—Como persona. —Le dedicó una mala mirada—. No te hagas ideas raras.

—Ah, mejor aclararlo, es un alivio. —Rio entre dientes.

Siguieron cavando y encontraron otro par de cascos, pero Senku comenzó a notar a Kohaku muy callada y seria y decidió preguntarle qué tenía, en caso de que hubiera recordado algo útil.

—¿Está todo bien? ¿Piensas en algo? ¿Recordaste algo?

—No, no he recordado nada, lo siento. —Lo miró con cansancio—. Solo… me preguntó si ese bastardo asqueroso tuvo éxito… si acaso se llevó a mi hermana… —Apretó con fuerza la pala en su mano—. Espero que esté viva, pero… si ese hombre la tiene…

—Si la tiene, la salvaremos —declaró Senku de inmediato.

—Ja… ni siquiera podemos salir de aquí… —Apartó la mirada.

—Saldremos —afirmó, sin ningún tipo de rastro de duda en su voz.

Ella alzó la cabeza, sus ojos muy abiertos.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?...

—Porque no hay nada que la ciencia y el conocimiento no puedan lograr, y yo tengo todo lo necesario para superar este desafío, justo aquí. —Señaló su frente con una sonrisa confiada—. Solo hay que seguir los pasos, puede que tardemos una cantidad absurda de tiempo, tanto que hasta incluso deseemos morir de lo tedioso que puede ser, pero si seguimos los pasos, lo lograremos. Así es la ciencia, así es el conocimiento, y así soy yo.

Kohaku lo miró boquiabierta, sus ojos totalmente desorbitados y brillantes, su boca colgando levemente.

Luego, finalmente, ella sonrió.

—Esa ciencia suena realmente maravillosa…

—Lo es. —Rio entre dientes.

Continuaron cavando, encontrando más cascos y hasta espadas quemadas, puntas de lanza y flechas, pero no mucho más.

—¿Sabes el número aproximado de soldados de tu padre?

—Doscientos hombres en la infantería, treinta los soldados elites que protegían a la familia.

Senku alzó una ceja.

—Estás muy informada en eso…

—Quería ser soldado… —Tomó un casco y lo acarició suavemente—. Papá lo fue antes de casarse con mamá, él me enseñó a pelear, a defenderme, a cazar… Espero que esté bien… —Bajó la cabeza.

Senku no supo qué decir, así que se dedicó a examinar lo desenterrado, cuando de repente se dio cuenta de algo.

—No hay ningún hueso… ningún cadáver. —La miró impresionado.

—¿Eso es… bueno, no? ¿O d-dices que las llamas los hizo cenizas? —Se horrorizó.

—No, habría derretido los cascos, no es el mejor metal… —Rio entre dientes—. Es posible que ese hechicero no sea tan poderoso, seguramente hubo heridos, pero en esta zona de guerra no pareció ser capaz de matar a nadie. Eso o fueron curados…

Kohaku jadeó.

—¡Mi hermana pudo curarlos! —Sonrió inmensamente.

—Es difícil curar en medio de una batalla, hay posibilidades de que los curó después, o sea que…

—¡Ella podría estar bien! —Sin pensarlo dos veces, se lanzó a abrazarlo, congelándolo.

—Eh… ¿Kohaku?

—Oh, lo siento, no te gusta que te salté encima, peso ciento veinte kilos. —Se alejó, asintiendo, hablando más para sí misma, como si no fuera una chica delgada y bajita que no debía pesar más de cincuenta y un o cincuenta y dos kilos.

Él la miró sorprendido.

—Recordaste lo que te dije antes como una leona, igual que ayer.

—¿Qué? —Se llevó una mano a la frente—. Yo… No sé por qué dije eso, yo… Espera, ¿qué pasó ayer?

—Eh… —Él apartó la mirada, recordando la forma en la que ella lo arrastró a la cama para dormir juntos—. Nada importante, no debería forzar de más tu memoria. Mejor regresamos, no queremos quedarnos aquí cuando anochezca, los rattos nos comerán vivos, literalmente. —Sacó un saco y comenzó a meter cascos y espadas—. Mejor llevarnos esto, no desperdiciaré metal por más que no sea el de mejor calidad.

Juntaron todo y se marcharon, con ella llevando todo el peso sin problema, para su gran sorpresa.

"Bajita y de cincuenta kilos, pero levanta cosas con la fuerza de toda una leona", pensó, impresionado por lo fuerte que era y preguntándose si era por la magia o si siempre fue así.

—¿Siempre fuiste fuerte? —Decidió no quedarse con la duda y preguntar.

—Ja, no nací con las habilidades de una guerrera, fui entrenada. —Sonrió ladinamente—. Aunque mi padre fue el guerrero más fuerte en sus mejores años, y todos dicen que heredamos su fuerza, mi hermana también golpea duro aunque no entrene mucho. —Rio.

"Ah, entonces será útil incluso sin pesar ciento veinte kilos y tener colmillos y garras, esto será emocionante", Senku rio entre dientes.

Regresaron al palacio y de inmediato el estomago de la chica rugió y Senku se dispuso a cocinar para ambos, aunque una preocupación comenzó a invadir su mente.

—Es posible que cuando te duermas vuelvas a ser una leona mañana —advirtió mientras se sentaban a comer.

—No quiero eso… no recuerdo nada y destruyó mi ropa. —Bufó, comenzando a comer con mala cara, aunque esta cambió a una sonrisa al probar la cena—. ¡Mmm! ¡Está rico!

Él rio.

—Me alegra, y respecto a lo de tu maldición… parece algo inevitable, hasta que sepamos cómo romperla, pero lo que más me preocupa es que lo del beso en la frente casi no funciona hoy, y no puedo prometer que vaya a funcionar mañana… necesitas entender eso.

Ella lo miró asustada.

—No quiero vivir como un animal…

—Sé que no, y te prometo que encontraré la forma de solucionar todo este problema, pero no puedo predecir todo lo que pasará, y debo advertirte sobre los riesgos.

Kohaku suspiró, antes de asentir.

—Gracias por decirme.

Continuaron comiendo, luego ella se puso a cocer un gran trozo de tela.

—¿Qué haces?... —preguntó él al verla darle los últimos retoques.

—Dormiré con esto, así cuando cambié no romperé mi ropa, y cuando me transformes en humana no estaré desnuda.

—Es un buen plan, pero… —Calló cuando ella se puso detrás de una cortina, se quitó el vestido y se puso el nuevo.

—¿Pero qué? —Lo miró confundida mientras salía, con el gran camisón cayéndole totalmente suelto por los hombros, exponiendo gran parte de su escote.

La miró boquiabierto, antes de voltearse.

—Nada, si eso te gusta úsalo… Yo… emm… dormiré en la cocina. Reparé todos los huecos así que no hay peligro de rattos queriendo darme mordiscos.

—¿Seguro? ¿No será muy incómodo?

"No más que el que me arrastres a la cama contigo apenas vestida…"

—Estaré bien, ve a dormir ya si quieres. —Carraspeo.

—Bien y… gracias… por todo. —Sonrió suavemente, antes de retirarse.

Senku sonrió para sí mismo.

"Es agradable tener otra persona con la cual hablar. Kohaku es… agradable".

Colocó unas mantas en el piso y se decidió a dormir, lleno de incertidumbre por lo que podría pasar mañana.

Fue despertado con los rayos del sol y con ciento veinte kilos de leona apoyándosele encima, dándole más de sus cabezazos cariñosos.

—¡M-maldita sea, leona! ¡Sabes que puedes matarme así!

Ella se apartó casi brincando, dando vueltas por la cocina, con el camisón de la noche anterior amontonado alrededor de su lomo.

Al menos no se rompió.

—Bien, no es que no disfrute tu compañía, pero me da demasiada curiosidad saber si el beso en la frente funcionará o no. —Se echó agua en la cara y se acercó hacia la leona, que se sentó mansamente a esperar que hiciera lo que quería, mirándolo con curiosidad.

No perdió tiempo, acarició rápidamente su cabeza y le dio un breve beso en la frente.

No funcionó.

Bufó, acariciándola de forma más efusiva, a lo que ella casi pareció ronronear, luego le dio un beso más persistente en la frente, odiándolo porque el pelaje si bien no era espero tampoco era lo más suave y sedoso del mundo.

Nada.

—De acuerdo… Comienzo a preocuparme. —Miró angustiado a la leona, que comenzó a lamer su pata tranquilamente, como si nada—. ¿De verdad no recuerdas nada?...

Ella lo ignoró, yéndose de la cocina para recostarse debajo de las escaleras donde todavía había un hueco que dejaba entrar algo de luz solar.

Senku se sintió algo desanimado.

"Espero poder arreglar esto pronto, sé que ella no quiere vivir como un animal, y se lo debo por todos estos años en los que me ha protegido", pensó, y luego corrió a buscar su vieja mochila en su habitación, decidiendo desayunar luego.

Buscó entre las cosas que había traído cuando se perdió en el bosque separándose de su familia, encontrando algunos pergaminos con información sobre magia y hechizos, porque habían estado viajando para que sus padres fueran asesores de un pueblo con problemas de magia.

Ya los había leído decenas de veces, por aburrimiento, y por eso mismo recordaba algo interesante que se topó en los pergaminos.

Abrió un pergamino, leyendo el titulo con una mueca:

"La magia del beso de amor".

Qué tontería, pero… quizás podría ayudar en su predicamento actual.

Muchos hechizos, maldiciones y efectos de pociones se pueden romper con un beso de amor… —leyó no sin asco, pero también con intriga—. No necesariamente romántico, no necesariamente en los labios… Bueno, eso es un alivio.

Continuó leyendo, hasta que encontró un párrafo que lo hizo agrandar mucho los ojos:

—En algunas maldiciones, un beso podría romper por completo el maleficio. En otras, lo podría romper parcialmente. En algunas, un beso de amor puro es suficiente para destruir por completo la maldición, pero existen casos en los que un beso de afecto o cariño puede suprimir el efecto parcialmente o temporalmente. Un beso sin sentimiento, seco o por obligación siempre es nulo.

Se congeló, con su ceja temblando.

—¿Será por esto?... Lo explicaría, pero… ¿la solución es ponerme empalagoso o algo así? Qué asco. —Bufó, pero luego miró al techo, pensativo—. Y si sintiera amor puro por ella, no romántico, entonces… ¿podría romper su maldición por completo? —se preguntó, interesado en esa posibilidad.

Continuó leyendo, encontrando algo de información sobre "tipos de afectos".

—Romántico, familiar, amistoso, fraternal… p-pasional… Amistoso tendrá que ser. —Empezó a leer esos párrafos—. Compañerismo, bla, bla, bla… Experiencias juntos, entendimiento mutuo… Agh, no entiendo cómo diablos esto me ayudará a dar un beso adecuado a una maldita frente peluda. —Bufó con desgano.

Bajó a ver a la leona, que estaba despierta y mirando en un estante el vestido azul que uso el día anterior.

—¿Recuerdas… Kohaku? —preguntó suavemente.

Ella solo pareció confundida, y Senku suspiro.

—Supongo que no… —Se acercó a ella y posó una mano en su cabeza—. Resulta que para transformarte debo darte un beso en la frente de cariño amistoso sincero o algo así… y realmente no entiendo una mierda de qué debo hacer, pero… quiero ayudarte. ¿Me dejas? —Suspiró una vez más, cerró los ojos y se inclinó para besar su frente.

Besó su frente pensando en todos los años en los que ella fue su única compañía, todos los años en los que lo protegió, el cómo estaba vivo solo gracias a ella, y lo mucho que le debía por superar la maldición que la instaba a ser cada vez más animal, a superar los instintos asesinos para ser su protectora y mantenerlo a salvo.

Kohaku era increíblemente fuerte no solo como guerrera, también mentalmente, y superó los años de soledad, logró conservar algo de humanidad y fue exactamente lo que él necesitaba para sobrevivir.

Le debía su vida, y quería devolverle la suya.

Esta vez, hubo un destello, y Senku se apartó sonriendo.

Frente a él, Kohaku lo miró sorprendida, con el camisón rodeándola pero sin hacer un gran trabajo en ocultar su desnudez, pero además de eso tenía… orejas y cola de leona.

Senku se congeló.

Kohaku sonrió inocentemente, inconsciente de su falta de orejas humanas y como las orejas de leona se crispaban adorablemente en la cima de su cabeza, ni como su cola de leona se agitaba con alegría desde su espalda baja.

—Creo… que algo salió mal.

Muy, muy mal…

Ups.

Continuará...

Holaaaa! :D

Sorpresa! Este cap es un regalo para mi querida Mara1451 por haberme regalado una lindisima portada para mi nuevo fic Enredo Universal (q actualizaré prontito, no desesperen ;D)

Habia olvidado lo divertido q es escribir esta historia! owo

Ya sé que está rara, q Senku furro y blablabla, a mí me gusta lol y quiero agradecer a los loquitos y loquitas como yo q tambien les gusta y q apoyaron al fic en su momento, espero q aun lo recuerden y lamento la demora QwQ

Ojala pronto pueda escribir más de esta historia, es muy divertida! uwu

Espero q les haya gustado!

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!