Capítulo 6


—Candy, té y algunos bocadillos, por favor—Dijo Gellert en voz alta y segundos después, en la sala apareció un servicio de té completo. Harry ya se había acostumbrado a la elfina domestica que hacía las labores de la casa. Era bastante más articulada que Dobby pero de todos modos tenía algunos problemas del habla. Su abuelo dijo que era una característica de los elfos, porque procesaban las cosas de forma diferente.

Cuando Gellert le habló sobre los elfos domésticos, Harry le contó del extraño elfo que intentaba "ayudarlo", lastimándolo en el proceso y Gellert le explico que era posible que la magia de la criatura estuviera fuera de control, porque por un lado, tenía suficiente poder como para ir contra una orden del mago al que servía y por el otro, su magia le impedía desobedecer del todo la orden dicha.

Sin embargo, su abuelo le dijo que cuando terminaran sus viajes al extranjero, vería conseguir un ritual para liberar al elfo de su amo, ya que era evidente que tenía un mal amo y había algunos rituales bastante olvidados que servirían para ese propósito. Lo malo es que se convertiría en elfo de Harry pero Harry consideraba que era un pequeño precio para una criatura que a su manera, intento mantenerlo a salvo de lo que estuviera pasando en Hogwarts.

Y Harry sabía que su abuelo aún no había tocado el tema sobre qué cosa era el diario que le envió.

Regresando al momento presente, Sirius Black estaba sorbiendo el té negro con limón que le había extendido el otrora Señor Oscuro. Gellert Grindelwald era todo lo que sus padres, sobre todo su madre, pensaban que era un sangrepura perfecto. El hombre exudaba magia oscura pero tenía modales y se comportaba como se esperaba de alguien que tenía un título que lo respaldara.

Su ahijado, por el otro lado, estaba tan perdido en esto pero hacía un esfuerzo muy bueno en imitar sus modales de ambos. Sirius pudo haber sido la oveja "negra" de su familia, pero toda su educación sangrepura se quedó con él. Los modales, la etiqueta, las clases de esgrima, duelo e historia, todo seguía en su cabeza.

Luego de varios sorbos y algunos bocadillos, Sirius finalmente habló—Primero que nada, quiero decir que soy inocente de los cargos bajo los que me encerraron—.

—Lo sé—Eso hizo perder a Sirius su perfecta mascara.

—¿C-Como? —Harry no entendía que estaba pasando pero viendo a su abuelo sonreír, pensó que tenía una buena idea de por qué su abuelo sabía esa información. No hace mucho, le había hablado a Harry sobre su propio don particular, ya que estaban hablando de dones familiares y Harry estaba pensando en pedir un par de viajes a la India para conseguir libros sobre pársel.

—¿Sabe en qué consiste la videncia, Señor Black? —Sirius iba a asentir, pero luego pensó que realmente nunca había estudiado en qué consistía realmente el don de la videncia. Se hablaba de profecías pero un vidente podía ser también alguien que usara medios como el tarot o la bola de cristal.

—Se que está relacionado con las profecías pero una definición más concreta, no—.

Gellert suspiro—La videncia es el don de percibir visiones sobre dos diferentes tiempos, pasado y futuro. Lo que consideramos pasado y futuro son momentos tan cercanos o lejanos como puede ser del momento presente. Es decir, un vidente podría tener una visión del mismo día, horas antes o incluso segundos antes, y de la misma forma, ver eventos tan alejados en el tiempo como años antes u horas, días, semanas o años después—.

Luego de tomar un par de sorbos de té para aclararse la garganta, Gellert continuo su explicación—Cuando estoy en algún lugar o estoy cerca de alguna persona, a veces tengo percepciones de cosas que ha dicho, hecho o sucesos del lugar que no pueden ser descritos. Con el pasado, mis visiones son más estables. Es el futuro lo que me causa algo de problemas, ya que una sola decisión puede cambiar esos futuros posibles. Sobre su pasado, he visto lo que sucedió con su pequeño plan de señuelo y sobre su futuro… en su caso, vislumbro dos posibles futuros donde muere, pero solo uno donde regresa de detrás del velo—.

—¿¡Estoy condenado a morir!? —Bueno, ciertamente Sirius no esperaba obtener una respuesta donde muriera en el futuro, sin importar su decisión. Es decir, había salido para matar a la rata, pero este ex-Señor Oscuro le estaba diciendo que iba a morir la matara o no.

—¿Por qué regresaría el Señor Black de la muerte, abuelo? ¿No se supone que las personas mueren y ya? Si pudieran regresar de la muerte, ¿Por qué mis padres no lo han hecho? —.

—Tranquilo Harry—Gellert observó que Harry estaba algo enojado por lo que dijo—Solo hay un tipo de persona que puede regresar detrás del velo de la muerte y tus padres no eran ese tipo de persona. Se trata de un don muy particular y que solo ciertas familias podrían heredar. Los Peverell eran una de esas familias pero luego de tanta mezcla de sangre, el don se perdió para esa familia. Sin embargo, había otra familia famosa por producir magos con ese don particular y por lo cual eran tanto temidos como reverenciados—.

Sirius tragó en seco. Entonces era verdad, su hermano le había dicho que el don de la familia se había manifestado en él, pero Sirius no quería creer que su hermano era algo tan repugnante… sin embargo, mientras estuvo en Azkaban se dio cuenta de que los dementores no se acercaban mucho a él y a veces, escuchaba susurros de personas que no estaban en su celda, pero luego supo cuántas personas habían muerto antes y todo cobró sentido.

—No estoy seguro de querer explotar ese don—Harry ahora estaba intrigado.

—¿Cuál sería ese don? Digo, yo hablo pársel y es complicado por todo el asunto del maniaco que quiere matarme y que también habla pársel, pero el abuelo me ha dicho que es un don muy útil a pesar de su "naturaleza oscura"—.

—Mi don está relacionado con la muerte. Más concretamente manejar a los muertos, revivir sus cuerpos pero no sus almas y manejar dichos cuerpos, o llamar a sus almas desde el más allá para que hablen conmigo. Los muertos no pueden negarse a obedecerme—.

—Entonces es necromancia—Contestó Harry, sin inmutarse. Tan solo había pasado unas semanas al cuidado de su abuelo, pero había abierto su mente desde mucho antes de encontrarse finalmente con él. Su propio don oscuro y su potencial naturaleza de incubo latente, le hacían ver las cosas desde otra perspectiva.

—Señor Black, tenga en consideración que está ante un mago considerado el mayor mago oscuro hasta la llegada de este tal Lord Voldemort y un chico que resulta ser mi bisnieto. Esa es toda la información que puedo proporcionarle sin que haga un voto de mantener el secreto…—.

—¡Lo haré! ¡Haré el voto! —Sirius estaba un poco desesperado. Señor Oscuro o no, era la primera persona que dijo que le creía, algo que no hizo ninguno del bando de la luz.

—Muy bien—Gellert no se inmuto, simplemente hizo el procedimiento habitual para estos votos y luego de que Sirius pronuncio su promesa de mantener todo en secreto, Gellert espero el intercambio de información.

Sirius entonces procedió a contarles a ambos sobre lo que sucedió esa noche, el cambio de guardián secreto, lo que hizo cuando Hagrid llegó a la casa de los Potter y como fue tan estúpido como para perseguir a la rata. La falta de juicio y la forma en que lo arrojaron sin darle posibilidad de defenderse le hizo entrar en un estado catatónico que solo pudo superar cuando su don empezó a manifestarse un par de años después.

Aun así, no sabía cómo escapar o si siquiera valdría la pena. Confiaba en que Albus Dumbledore o Remus Lupin finalmente pensarían que había algo mal en la forma en que lo encerraron y entonces tendría una oportunidad licita de limpiar su nombre y poder hacerse cargo de su ahijado. Eso nunca sucedió pero no perdía la esperanza, hasta que vio en el periódico una foto de los Weasley, donde encima de uno de los chicos, se veía a Peter Pettigrew convertido en su forma animaga.

Gellert escucho la historia y pudo ver a su antiguo amante metido en este asunto, sin necesidad de ninguna visión. Era evidente que Albus no quería libre a Sirius Black. Siendo el padrino y todo eso, era obvio que de ser liberado, podría obtener la custodia de su nieto y era evidente que había algún tipo de plan alrededor de tener a Harry aislado del mundo mágico.

Y no era solo lo de las barreras de sangre. Había algo más y sospechaba que tenía que ver con aquella esquiva profecía que su don no podía ver, ni siquiera como un atisbo, solo como una insinuación.

Una vez que Sirius Black terminó su historia, Gellert procedió a contarle a Sirius la forma en que se enteró de que tenía un bisnieto. Harry complemento la historia con su propia versión y al final, Sirius tenía muchas más dudas que al principio, pero había una constante en las tres historias: Dumbledore.

De alguna forma, Dumbledore estaba orquestando la colocación de Harry con los Dursley y si bien pudo no ser quién puso detrás de las rejas a Sirius, era evidente que no quería sacarlo de ahí en el corto plazo. Así que, o bien no dudaba de su culpabilidad y por eso lo dejó pudriéndose en Azkaban o sabía (mínimo sospechaba) que Sirius era inocente pero por alguna razón, no encontraba suficientes motivos para pedir un juicio. Esos motivos podían ser tener control sobre Harry.

Todo en general estaba sujeto a decisiones que hizo Dumbledore y era evidente que el asunto de Gellert siendo pariente de sangre de su ahijado, no estaba en el panorama general. El poder político y monetario que tenía su ahijado era impresionante y podría cambiar la balanza del poder del Wizengamot pero la naturaleza de incubo latente era algo que Albus Dumbledore jamás hubiera pasado por alto.

Eran una de las pocas criaturas por las que Albus sentía verdadero terror. Si hubiera sabido que Harry tenía herencia de incubo, simplemente lo hubiera asesinado esa noche.

Sin embargo, una de las pocas criaturas a las que su madre mostraba cierta reverencia, aunque era una purista de sangre extremista, eran precisamente los súcubos e íncubos. Para ella, eran quizás la única criatura mágica por la cual sentía cierta admiración por su cantidad de poder potencial.

Su admiración por ellos era tal, que tenía muchos libros sobre ellos en la biblioteca de la familia e hizo que tanto él como Regulus, estudiaran en profundidad. Harry era un mago oscuro pero no tenía el aura oscura… parecido a su bisabuelo. Solo la magia de Harry era curiosa, de un tono gris, sin inclinarse aún hacia la oscuridad o la luz.

—Bueno, ya que estamos en el mismo barco, creo que lo primero que hay que hacer es armar un plan para limpiar su nombre señor Black—.

—Prefiero Sirius, si no es molestia. Tambien tú, Harry. Después de todo, soy tu padrino y decirme Señor sería extraño—.

—De acuerdo, Sirius. Entonces prefería el mismo favor—.

—Ok, Sirius. Bienvenido a la familia—Dijo Harry, haciendo eco de su abuelo.

—Gracias, a ambos—.

—Sin embargo, los planes deberán esperar a después de la cena y creo que un baño y una siesta te vendrían bien—Diciendo esto, Gellert se levantó y empezó a moverse hacia las escaleras—Yo por mi parte, tomaré una siesta. Harry, puedes empezar a leer tus libros sobre pársel que compramos o volar un rato, pero quiero que estes listo a las 7 para la cena. En tu caso, Sirius, Candy te mostrara tu habitación. Si necesitas algo, pídeselo a ella—.

La figura del hombre se fue perdiendo en las escaleras y Harry corrió hacia su escoba. Sirius entonces se quedó ahí, sentado en la sala y sirviéndose una taza de té más, antes de decidir que lo del baño y la siesta sonaban a un gran plan.

Llamó en voz alta a Candy y la elfina lo guio hacia una habitación bastante acogedora y espaciosa. Al menos mucho más que su celda de Azkaban. El baño fue bastante bueno, se sumergió en una tina caliente para remojar su piel y ayudar a quitarse años de suciedad acumulada y se dio una vigorizante ducha.

Mientras se untaba una serie de cremas y ungüentos que le dejó Candy para ayudar a su maltratada piel a recuperarse, Sirius pensaba en cuanto se arrepentía de lo que sucedió en el pasado, de la forma en que descartó tan fácilmente la magia oscura. Sus padres eran horribles, pero hubieran sido igual de horribles aun siendo magos de la luz. Simplemente la magia no tenía importancia en la personalidad de las personas.

Quizás si hubiera tenido padres menos radicalizados, hubiera podido aceptar mejor la magia oscura y ahora sería un mago más equilibrado pero él mismo se descubrió siendo tan irracional como sus padres, solo que en el bando contrario. Doce años en Azkaban le habían curado de su intransigencia hacia los magos oscuros.

Si, Gellert era peligroso y un mago oscuro malvado, pero contrario a la luz, no lo juzgo antes de escucharlo. Quizás es porque "vio" lo que sucedió, pero pudo optar por no decirle la verdad y entregarlo de forma anónima al ministerio. Sería un peligro menos para Harry o una persona que pudiera mantenerlo lejos de su influencia, pero Gellert no lo hizo.

Sirius no era tonto (no tanto), pero podía ver los engranes dentro de la cabeza del mago oscuro. Sirius Black podía impedir que Harry regresará con los Dursley. Cierto que ahora tenían un trato con ellos y Harry estaba a salvo de su maltrato previo pero si Gellert desaparecía, también lo hacía la autoridad que impedía a los Dursley volver a su antiguo comportamiento.

Sirius era el seguro, el plan B por así decirlo.

A Gellert le convenía limpiar su nombre para que fuera una autoridad más que impidiera a los Dursley maltratar a Harry y en un caso determinado, podría huir con Harry y mantenerlo a salvo de Dumbledore y Voldemort.

Al parecer, había más cosas alrededor de Voldemort pero Gellert dijo que hablaría sobre el hombre una vez que consiguiera más información, ya que había algo más sucediendo alrededor de su pasado y necesitaba unir todas las piezas antes de cualquier plan de acción.

Como fuera, por el momento, Sirius Black estaba a salvo, Harry estaba a salvo y todo se debía a un Señor Oscuro. Sirius podía vivir con eso y ese fue su último pensamiento antes de meterse en la cama con una pijama suave que le había dejado la elfina. El satén negro de la ropa y las sábanas de algodón eran una delicia para la maltratada piel del hombre que había regresado del infierno.


Albus Dumbledore estaba nervioso aunque no lo demostraba. El, en teoría, imposible escape de Sirius Black era un peligro potencial que no estaba previsto en sus planes. Si no fuera porque sus instrumentos indicaban que Harry Potter estaba relativamente a salvo con los Dursley, estaría preocupado por que llegara al niño.

Lo que más le preocupaba a Albus era la posibilidad de que Sirius Black limpiara su nombre. Oh sí, Albus Dumbledore SABÍA que Sirius Black era inocente de sus delitos. No esperaba meterlo en Azkaban, ese fue un feliz accidente. El plan original era que Sirius Black muriera combatiendo a Peter Pettigrew pero la maldita rata prefirió vivir. De alguna forma rompió la compulsión que él le había puesto y priorizó su propia vida.

No había contemplado la supervivencia como una fuerza suficiente para romper su hechizo, pero Peter lo logró, armó sobre la marcha un plan para incriminar a Sirius Black en vez de hacer un duelo donde ambos fallecieran y quedara siempre una ambigüedad sobre los motivos de ambos. En cambio, logró incriminar a Sirius Black, escapar y ocultarse de alguna manera. Albus sabía que Peter seguía vivo, pero no sabía dónde estaba.

Tenía sospechas sobre como pero nada en concreto y la persona que podría resolver sus dudas, era inmune a la Legeremancia. Y pensando sobre esta persona en particular, su nombre fue el primero que apareció en su mente cuando Minerva le insistió en contratar a alguien para la siempre eterna vacante de Defensa Contra las Artes Oscuras: Remus Lupin.

Remus era un hombre lobo. Claro está que el público en general no lo sabía y si tomaban ciertas precauciones, sería fácil contratarlo. Pero había dos grandes obstáculos para contratarlo. Necesitaba que Severus Snape hiciera la poción matalobos y necesitaba convencer a Remus de que aceptara trabajar en Hogwarts. Remus era un hombre lobo con conciencia, que prefería estar lejos de niños y personas en general, siempre con temor de que su lobo tomara control en luna llena y contagiara a alguien con su "enfermedad" o matara a alguien.

Albus estaba seguro de poder sortear ambos obstáculos y creía firmemente que con Remus en Hogwarts, habría una manera de capturar a Sirius Black. Remus odiaba a Sirius porque era el hombre que él creía, le había arrebatado a toda su manada y hecho huérfano a su cachorro.

Si había alguien que primero atacaría a Black antes que escucharlo, ese era Remus. Remus querría que Sirius siguiera sufriendo en Azkaban. Si Black tenía la mala suerte de encontrarse con Snape, simplemente moriría. Esos dos hombres se odiaban desde su primer día de Hogwarts.

No, era mejor tener a Remus como un contrapeso y un guardián extra para Harry.

Sin embargo, y a pesar de estar seguro de su habilidad para sortear todos los obstáculos a sus planes, se sentía nervioso, un poco ansioso sin motivo. Algo no estaba en donde debía, esa era la sensación si tuviera que describirla, pero todo parecía estar en orden. Harry estaba con los Dursley, no se había visto a Black cerca de Hogwarts o Little Whinging. Aún no se localizaba pero sus peones principales estaban a salvo y donde podía controlarlos.

¿Qué era lo que estaba mal?


—Entonces el plan es simple, Sirius se va con los elfos oscuros para recuperarse y que lo vean fuera de Inglaterra y mientras contratamos un abogado para que lo represente, ¿Cierto, abuelo? —.

—Así es pequeño—Gellert revolvió un poco el cabello de su bisnieto, cosa que hacía sonreír a Harry. Necesitaba afecto como las plantas el agua, luego de toda una vida sin ello.

Sirius solo estaba escuchando y comiendo mientras su ahijado y bisabuelo planeaban alrededor suyo. Luego de bañarse, dormir y ahora comer, su mente finalmente estaba relajándose. Desde que Gellert le lanzó el reto de encontrarlos, sabía instintivamente que no sería descartado tan fácilmente pero ver a aquel mago oscuro planear como limpiar su nombre era casi surreal.

No Remus, a quién consideraba su mejor amigo después de James. No Albus, el hombre en quién más confiaba después de James. Ni siquiera sus compañeros de la Orden del Fénix, nadie intervino y dudo de su culpabilidad. Tal vez Regulus si hubiera estado vivo, habría al menos solicitado un juicio para verificar su culpabilidad, sus padres seguían vivos cuando lo condenaron pero ellos querían que pagara por haber abandonado los ideales familiares.

Nadie dio un paso adelante para decir o hacer algo en favor de Sirius… hasta ahora y que fuera el Señor Oscuro anterior tenía bastante ironía. Solo que fuera el mismo Voldemort quien solicitara su juicio, sería lo suficientemente irónico para despertar a las masas.

No, Sirius iba a dejarse llevar por la corriente y confiar en Gellert Grindelwald, contra todos sus instintos de Gryffindor que le gritaban sobre lo malo de la magia oscura. Obligo a su mente a controlar esos impulsos y reaprender lo que sabía sobre la magia oscura, darle una nueva comprensión.

La magia de la luz no era diferente a la oscura pero de alguna manera, ambos espectros de la magia formaron bandos y estos se radicalizaron. Había algunos magos neutrales pero eran la minoría y sus voces no se escuchaban entre los gritos y enfrentamientos entre la oscuridad y la luz.

¿Desde cuándo era así? Para Sirius, esto era la vida en general, así había sido desde que él recordaba pero algo dentro de sí le decía que antes de que él naciera, era probable que todo fuera un poco más neutral.

Esta división debió empezar en algún lado y sumado a esta radicalización, estaba otro asunto. Los demonios sexuales y otras criaturas eran básicamente humanos y muchas criaturas tenían inteligencia igual, e incluso superior, a los humanos. Los goblins, enanos, centauros y elfos (altos, silvanos u oscuros) eran mucho más inteligentes y versados que los humanos en múltiples disciplinas. Incluso los elfos domésticos exhibían una inteligencia superior cuando ellos querían.

¿Cómo empezó la segregación de las criaturas? Los vampiros y hombres lobos eran tratados como parías, unos por beber sangre (que era solo como un humano con restricción alimentaria) y los otros por tener una afección que los convertía en bestias una vez al mes. Algo había pasado siglos antes para que empezara la segregación y dudaba que fuera solo las rebeliones goblins.

Quizás mientras estaba "recuperándose" (el plan era dejar a Sirius un par de días con los elfos oscuros para sanar su cuerpo y también su mente de los estragos de Azkaban, y luego viajarían juntos con el itinerario programado), podía empezar a investigar estos temas.

Una vez que fuera Lord Black, con su nombre limpio, empezaría a entrenarse en la magia familiar. Si solo había un futuro donde podría regresar de entre los muertos, iba a aferrarse a esa posibilidad.

Gellert sonrió mientras el futuro donde Sirius Black caía detrás del velo y no regresaba, se desvanecía de su mente. Sirius Black había elegido su lado en esta guerra tras bambalinas. Albus había cometido muchos errores al planear a grandes rasgos sin tomar en cuenta a sus jugadores principales.

Afortunadamente, Gellert siempre fue mucho más listo que su amante e iba a disfrutar de romper todos y cada uno de los planes de Albus Dumbledore.