Aclaración de derechos: Saint Seiya The Lost Canvas es propiedad y creación de Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Ninguna historia aquí acredita lucro ni otro beneficio más allá del entretenimiento.


A solas en casa

Cuando los santos dorados no están luchando ni entrenando, están a solas en sus templos. Y solo son ellos.


Manigoldo

[Cáncer]

Ooouuaagh... Otro bostezo mientras me estiro. Tengo todo el cuerpo acalambrado de tantas horas durmiendo. Nadie puede culparme. Tengo el día libre y fueron semanas de entrenamiento, encomiendas fuera del Santuario, soportar a ese anciano y sus "ya sabes que no puedes ir de juerga en horario activo, Manigoldo". Lo primero que hice al saber que me darían una semana de descanso, fue venir acá, quitarme la armadura y largarme a la bañera para pasar toda la noche allí.

Sí, es obvio que quiero ir al pueblo para pasar otra noche (o dos) pegado a la barra del tabernero Moshes. Y no niego que ya estoy pensando en una o dos compañeras para otras dos noches también. Pero primero, lo primero, y si quiero energías para la otro antes debo recuperar las que me hicieron perder por tantos esfuerzos. ¿Es que soy el único santo disponible para hacer encargos? Eso de ser discípulo del Patriarca no tiene ventajas. Los otros siempre están con su "ah, Manigoldo, a ti no te va tan mal, el Señor Sage te respalda". Oh, sí, me respalda o más bien me usa de respaldo, de banco, de silla, de burro... para todas las actividades bobas que los otros no quieren hacer. Si pudieran hervirme como cangrejo, lo harían. Y pensándolo bien, ya es como si me pusieran a cueser con tanta servidumbre que les hago.

Pero... ooouuaagh... al carajo, necesito desesperezarme bien. No sé ni cómo hice para llegar de la bañera a la cama, ni de dónde salió esa botella del sake que Dohko (¿o Alde?) trajeron para cada uno después de alguno de esos viajes al oriente. Pero, rayos, ya está vacía. Necesito calorías, pero todo es un desastre. ¿Cocinar? Mil rayos, odio cocinar. Y no quiero usar todavía dinero para un almuerzo que me costará más por tanto pedir fiado en las posadas allá abajo. ¿Por qué no nos han dado una lección de hacer almuerzos con el cosmos? ¿Eso existirá? Debería decirle al anciano que aproveche su tiempo libre, sentado en esa silla con la niña-Athena, y reinvente algo de este lugar para variar. Seguro que se pone verde como cuando propuse que también nos dieran clases para levantarnos la libido; no es mi culpa que todos sean más mojigatos que un monaguillo.

Oouuagh... Necesito comer, rayos. Y beber más. Y ver a alguna buena línea de curvas que me mejore el ánimo. Pero necesito levantar el trasero de aquí, ponerme ropa limpia, ir a preparar un par de huevos y... Oooouaagh... Estiro las manos sobre mi cabeza y se me ocurre invocar un poquitillo de ondas fantasmales. ¿Los seres del más allá querrán hacerme un desayuno a cambio de sacarlos de Yomotsu un rato? ¿Cuáles serían las consecuencias oficiales de hacerlo? Iré con el anciano a preguntarle. Me va a reñir, sí, pero luego del regaño le pediré un plato de lo que sea que ya tenga preparado. Qué listo eres, Manigoldo, qué listo.


N/A: Siempre que leo de Manigoldo me pregunto cuánto hará rabiar al Patriarca por sus ocurrencias cotidianas. Gracias por leer y comentar *corazones*