Banderas rojas, amarillas y verdes (doblaje latino)

Prologo

Aachan veía un fanfic de Fortune Lover, la franquicia novedosa que hasta tuvo una secuela. Hace no mucho su mejor amiga había muerto en un accidente de auto y tenía la fe de que volvería a verla en otra vida.

—¿Qué darías para volver a ver a *?—leyó ella en la pantalla.

—¿Qué?—.

En la pantalla estaba chateando con un primo de su amiga, alguien a quien ella no veía seguido después del funeral.

—No deberías hablar del tema. Ella ya está muerta y no quiero volver a seguir tratando el tema—escribió ella en el chat bastante apática.

—Ella murió, pero su alma sigue flotando por ahí. Todo lo que hagas a partir de ahora, afectará lo que pase * en su próxima vida—se vio la respuesta de aquel sujeto.

Sasaki Atsuko había querido consolarse con la idea de ver a * después de que ella falleciese, pero a veces su determinación flaqueaba.

—Escucha con atención, la muerte siempre es el final y el inicio de algo nuevo. No sugiero que te quites la vida, eso nunca es bueno, pero ten fe en que la volverás a ver. Tu determinación será ese puente que volverá a unirlas—.

—¿Tú crees que eso pase?—.

—Si, no quiero que esa fe desaparezca. Una amistad tan grande no debe morir así como así—.

En ese momento, en el chat apareció una imagen de Sophia de Sophia Ascart y Katarina Claes. ¿Eso era un fanart? Aachan no sabía que tenían que ver una con la otra porque esos personajes no se conocían.

—¿Y eso?—.

—Siento que las dos se parecen a como eran ustedes. ¿No crees que Katarina y Sophia debieron conocerse? Tal vez Katarina necesitaba a alguien que la enderezara—.

—No creo que ambas compaginen—.

—¿Tú lo crees? La idiota que tenías como amiga era un caso perdido hasta que te conoció, a veces solo necesitas a una persona que te enseñe el camino—.

—Creo que puede ser—.

Final del prólogo…


Capítulo 1 El inicio de las rutas

Hoy es mi primer día en la Academia de Magia, a la cual solo la sociedad noble puede entrar. Mi nombre es Katarina Claes y soy la hija legítima de la familia Claes, excluyendo al estúpido de mi medio hermano bastardo de Keith. Cómo sea, al fin en estos 3 años podré demostrar mi valía frente a mi prometido, el príncipe Geord, para que me note de una vez por todas.

—Buenos días, nuevos estudiantes de esta honorable institución. Bienvenidos a su primer día en la escuela del reino. Este año debutarán en la sociedad para dirigir lo que será el futuro del reino y…—.

Blah, blah, blah, ya conozco mi propósito. Toda mi vida mi querida madre Miridiana me educó para ser una posible reina si es que mi prometido ascendiera al trono, pero las posibilidades son menores ya que Geord no es la primera opción al ser el tercer príncipe. Aún así, quiero demostrar mi valía como la hija del Duque Claes, a pesar de sus malos antecedentes con prostitutas.

—¿Conoces a ese chico?—.

—No, no he oído de él. ¿Quién será?—.

Mi curiosidad me ganó y vi a lo lejos a un joven de mi edad que era el centro de atención de muchos estudiantes. Ya había oído de que muchas deseaban a mi prometido o a mi estúpido medio hermano, pero jamás había visto a este tipo. No era guapo, pero algo de él me daba una mala impresión. Conozco a todos los herederos de familias importantes y este no parecía venir de una rama siquiera. Ah de ser un don nadie que obtuvo una beca. Este sujeto vestía un traje smoking con un moño rojo y un sombrero negro, similar a un orquestador de una obra de teatro. Al final de la presentación, nos preparamos para nuestras clases y le pedí a mi maid Anne que me ayudara con mis cosas. Ella siempre ha sido mi mano derecha, no hay nadie más confiable para esta labor.

—Estuvo impecable como siempre en su presentación. Por cierto, escuché de un estudiante que no pertenece a las familias nobles—alabó la maid Anne, la única persona en el mundo en qué la villana confiaba su vida.

—Lo pude ver. Otro plebeyo que se quiere mezclar con los nobles, no es nada que poner atención—alegó Katarina mientras se preparaba con uno de sus clásicos vestidos azules.

—No lo sé, pude notar en sus ojos que parecen haber visto todo—.

—¿A qué te refieres con eso?—.

—Es como si hubiera ido al mismo infierno y vuelto de él como alguien diferente—.

No entendía específicamente a que se refería Anne con esto. ¿Qué podría haber visto este plebeyo que pudiera llamar la atención de alguien como ella? No lo sé ni me importa. La verdad es que solo me importa destacar para impresionar a mi prometido.

Al día siguiente, fui a mis primera clases y puedo decir que todo estaba bien, pero fueron más aburridas de lo que yo pensé. Todo se me complica, esto puede ser muy malo, solo es el primer día. No puede ser tan malo, al menos hice muchas amigas en poco tiempo. Adoro ser yo, aunque no sean de tan alta alcurnia como yo.

—Oigan, ¿ya viste al estudiante plebeyo que aceptaron en la Academia? No parece ser alguien especial—me comentó mi nueva amiga Sienna.

—Meh, no me interesa saber de los plebeyos, a menos que me sea útil—.

—Pero no es al único sin familia real que aceptaron. También está la chica rubia que fue becada por el mismo director—.

—¿Qué? ¿Había alguien más? Que raro—le entró la duda a Katarina.

¿Quién era la otra plebeya? Creo oír algo de una estudiante prometedora, pero no le había dado importancia. Sin embargo, lo dejé todo de lado y seguí con mi camino. Me dirigía a mi habitación cuando vi que muchos hombres estaban acosando a alguien y noté que era ese joven plebeyo.

—¡Si vienes a este lugar, debes conocer tu lugar, plebeyo!—se veía a un sujeto random de nobleza baja.

Más comentarios de ese estilo se dejaban escuchar y no le di tanta importancia. Solo vería a alguien recibir su merecido porque debía conocer su lugar, esto le ayudará a dar un aviso a aquellos plebeyos que intenten hacer lo mismo.

—Solo tengo una pregunta. ¿La enfermería queda cerca de aquí?—se oyó al estudiante acosado.

—Eso que tiene que ver—.

En ese momento, apenas parpadeé una vez y vi al joven noble ser arrojado contra la pared para romperla. No pude moverme, aunque estaba segura que varios huesos se rompieron y la sangre se derramaba un poco. No quise voltear a ver los gritos de dolor que se escucharon unos segundos después y algunos huesos rotos más. Cuando escuché los pasos llegar a mi lado, sentí el más grande miedo en mi vida, mis piernas temblaban y apenas podía oír mi voz ahogada por el pánico.

—Si vas a salir corriendo a pedir ayuda deberías hacerlo ahora, señorita Claes—solo escuché irse a aquel sujeto.

¡¿Quién es este tipo?! ¡Que miedo, que miedo! Pude ver sus ojos, esos que parecían llevarme a una profunda oscuridad que no podría salir jamás.

—¡¿Cómo sabes mi nombre?!—.

—Entre los nobles, tú estás casi en la cima. No te extrañes que alguien conozca tu identidad, hija de los Claes—.

Tenía razón, pero no entendía porque se molestó en averiguar mi identidad desde antes. No importaba y tenía que irme a hablar con la enfermería. Al final, fui a pedir ayuda y di mi declaración de lo que ocurrió. Aunque podría haber cometido perjurio y echarle la culpa a ese plebeyo por meterse con gente de más status, tenía miedo, mucho miedo de que me fuera a hacer algo. Este sujeto no era alguien que se guiara por ese tipo de etiquetas, por eso dije absolutamente la verdad.

—¡¿Estás loco, Lugh?! ¡Apenas es el primer día y me metes en serios aprietos! ¡Sabía que ibas a salir con una de tus tonterías!—.

Pude ver a un sujeto algo mayor que el plebeyo regañándolo, como una especie de mentor, pero no parecía importarle demasiado. Así que se llama Lugh, no es un nombre común en estos días. No parecía nada arrepentido de lo hizo, que poca educación tiene, pero no quería opinar más de esto de forma abierta.

—Vamos Ethan, sabías que esto iba a pasar apenas pisara esta horrible Academia Mágica. Esta lleno de clasistas pomposos, amantes de las fiestas de té y con el ego inflado, sobre todo las hijas de los nobles prestigiosos de este horrible reino—.

¡Oye, ese es un insulto para mí! ¡Eso fue una crítica para mí, estaba segura que me vio llegar! Ahora sí estaba enojada y le iba a decir de lo que se iba a morir.

—¡Repite tus palabras, plebeyo!—.

—¿Qué palabras, mujer? Vete a una de tus fiestas de té o leer un libro de romance—dijo el tal Lugh.

—¡¿Qué fue lo que dijiste, estúpido?!—.

Definitivamente odiaba a este sujeto, ¡era la epítome de la irreverencia! ¡Lo quería hacer cachitos! En ese momento, el que lo estaba acompañando se puso frente a mi y parecía detener que hiciera una locura.

—Perdónalo, no sabe lo que hace. Es nuevo en este país—dijo el tal Ethan.

—¿Extranjero?—volteó Katarina a ver a Lugh.

—Ethan, estás hablando de más otra vez—.

—¡Lo siento, fue mi error!—.

—Asi que extranjero. Eso es peor que un plebeyo—alegó Katarina sin pensarlo.

—No vinimos aquí por gusto, es un acuerdo—comentó Ethan pero le pisaron el pie.

—Creo que ya hablaste de más—se oyó enojado a Lugh.

—¡Lo siento, no sé que me pasa hoy!—.

¿Era un guardaespaldas profesional? Un plebeyo no tenía los recursos para eso. ¿Qué diablos era ese sujeto tan odioso?

—Como sea, me voy—.

Me fui de inmediato y se podía oír a lo lejos como es que Lugh regañaba a Ethan, pero no alcanzaba a oír sobre ello y no me importaba.

POV Lugh…

Un tiempo después, estaba a solas con Ethan y ahora sí estábamos hablando acerca de su lengua suelta. Normalmente no era así de poco profesional y algo lo afectó.

—¿Qué demonios te pasa hoy? Normalmente no te afecta hablar con las personas—.

—Lo siento, Lugh. No sé que me pasó—.

Yo sí sé que le pasó pero no dije algo al respecto. Era obvio que a Ethan le gustó mucho Katarina a primera vista y no era para menos. La estúpida hija del Duque Claes tenía el físico de una reina malvada joven y parecía atraerle mucho eso al normalmente estoico Ethan, lo que lo puso nervioso.

—Lugh, creo que estamos arruinando la misión—.

—Aun son los primeros días de escuela. No hay que preocuparse, no ha pasado algo catastrófico para que alarmarse—.

Ethan no vino en calidad de estudiante porque rebasaba la edad permitida, pero si vino en calidad de asesor. En cambio, yo al ser bastante menor me pude inscribir en esta escuela mal fundada para echarle un vistazo.

—¿Crees que a ella le guste un poco?—preguntó Ethan nervioso.

—Si soy sincero, no—.

—Demonios—.

—Supongo que ya averiguaste todo sobre ella. Si no, déjame decirte que tiene un compromiso con el tercer príncipe de esta nación. Es muy difícil que se rompa este compromiso en particular—explicó Lugh viendo al techo.

—¡Tiene que haber una forma!—.

—Calma, paciencia. Pude averiguar un poco, no por algo es mi peor archienemiga jurada. El compromiso es politico y esa relación es muy unilateral. Katarina ama a su prometido a niveles enfermizos, pero este no la quiere para nada—.

Fue fácil averiguar lo que pasaba, la información era fácil de obtener si preguntabas a las personas correctas. Este tipo de relaciones puede explotar en el momento preciso tarde o temprano.

Eso era lo de menos, apenas eran los primeros días y las cosas comenzaban a caer bajo su propio peso. Dejamos enfriar las cosas unos días y notamos que Katarina comenzó a celar a su prometido con una chica plebeya llamada María Campbell, este era un potencial punto de quiebre.

—¿Le están poniendo los cuernos a Katarina?—preguntó Ethan enojado.

—No aún, pero muy pronto—.

Hubieron días donde Katarina comenzó a hacerle bullying a la tal Maria, de forma bastante fea, pero había una justificante leve. La verdad es que Maria si se estaba enamorando del prometido de Katarina y este le comenzaba a devolver sus sentimientos. Incluso estaba siendo considerada para el puesto de consejo estudiantil.

—Esto es un lastre. Dónde quiera que lo mire, esto va a terminar muy muy mal—.

Luego de esa plática sobre la situación de Katarina y no la de Cuna de Lobos, me encontraba en la biblioteca tratando de leer para los exámenes que se aproximaban. Las lecciones no era difíciles, pero habían cosas que no existían en mi país. En ese momento, noté que había una chica de cabello blanco y ojos rojos que se encontraba inmersa en un libro que parecía de amor y drama. Sería una lástima que alguien le dijera el final del libro, creo que seré yo.

—Ya leí el libro, el prometido de la mujer termina muerto—dijo Lugh de manera muy maligna y ella se sobresaltó.

—¡¿Qué?! No es cierto—.

La chica se apresuró a leer y efectivamente por su cara se notó que si era el final de la obra, pobrecita pero no siento lástima por ella.

—¡Arruinaste el final! ¡Que malo eres!—se paró ella y se puso frente a mi.

—¿A poco si se murió?—.

—¡¿Qué?!—.

—Apenas iba a la mitad, pero es obvio que se iba a morir. La mejor amiga lesbiana de la protagonista se notaba que iba a hacer algo malo al final—.

—¡Aaaaaaah, eres malo, malo! ¡Eres un monstruo sin corazón, ¡Te odio!—se fue corriendo ella muy furiosa y le aventó el libro a la cara.

Ups, se me pasó un poco la mano, pero no me arrepiento de nada. Me gusta ver la cara de horror cuando arruino el final de los libros de las personas, es uno de esos pequeños placeres que me quedan de la vida.

POV Sophia Ascart

¡Cómo odio a ese sujeto! ¡Arruinó el final de mi libro! ¡¿De verdad predijo el final de mi libro?! Esa no sería la última vez que lo vería ahí y a la mañana siguiente volvió ahí porque estaba leyendo algo de la escuela.

—Ni se te ocurra adivinar el final de mi nuevo libro—se sentó ella enojada en el mismo lugar de siempre.

—Adivino, es una trama de amor de un príncipe azul que se parece a tu hermano mayor—.

Me quedé de piedra, ¡¿acaso puede leer mi mente?! ¡No lo había dicho a alguien! En ese momento, le lancé el libro y me volteé porque estaba muy enfadada.

—Creo que toqué una fibra sensible. Lo siento, me gusta lastimar las ilusiones de chicas lindas—le sonrió Lugh a la estudiante.

—¿Eh?—.

—¿Qué? ¿No lo eres?—.

Eso me tomó desprevenida, ¿me llamó linda? Soy un monstruo, este cabello blanco y estos ojos rojos, toda mi vida he sido acosada por este físico horrible. ¿Por qué le parecería linda?

—Este lugar no tiene nieve, sería hermoso verte en el invierno como la reina de la nieve y el hielo, donde tu color natural te haga relucir mejor—le comentó el sujeto eligiendo las palabras cuidadosamente.

Simplemente me quedé sin palabras, no había malicia en esas palabras. Yo sabía bien cuando alguien era malintencionado y definitivamente esto no era algo malvado. No pude hablar o pararme, a lo que me sentí muy afectada.

—Me gustan los libros como a ti, pero soy muy especial para los relatos. A diferencia de lo que parece, me gusta dar mi opinión sobre ciertas obras—.

—No pareces ser del tipo que le guste leer libros—comentó la chica aún recuperando la compostura.

—Puede que no parezca, pero soy un lector paciente—.

¿Por qué me duele mi pecho? Al inicio lo había catalogado como mi peor archienemigo y ahora resultaba que era tan buen amante de la literatura como yo. Además, no parecía tener problemas con mi físico, está apariencia maldita que solo me trajo problemas le pareció lindo.

—¿Por qué no me insultas por mi físico? Soy muy rara para ver—quiso saber ella con cierto desprecio.

—Porque no eres rara, eres bastante linda. Si hiciera una comparación de ti con algo, es con una serpiente blanca—.

—¿Eh? ¿Serpiente blanca?—alzó la ceja Sophia sin entender.

—De donde yo vengo, la serpiente blanca inspira pureza, misticismo, espiritualidad, los atributos del renacimiento. Puede que asustes a las personas ignorantes, pero la belleza de alguien como tú solo pueden apreciarla personas con un sentido refinado del gusto por las cosas más importantes—.

¿De verdad me estaba coqueteando? Yo no sabía que decir, me estaba dejando muy vulnerable tan rápido. ¿En verdad le gustaba mi cabello y ojos? En ese momento, pude ver qué él me daba un libro y notaba que no era de alguien conocido.

—¿Qué es esto?—.

—Es un libro que yo hice. La verdad es que hago algo de literatura en mi tiempo libre, quisiera que leyeras esto antes que nadie. No todos tienen un ojo tan crítico como tú, por lo que noto. Espero mi respuesta cuando termines la obra—.

Aunque no estaba acostumbrada a leer la obra de un novato, me dediqué a leerla. No me arrepentí de mi decisión, era una obra maestra desde inicio a final. La historia trataba de una princesa albina de ojos rojos que tenía una mejor amiga, una mujer de carácter fuerte y bromista, alguien que la hacia reír. Sin embargo, esa amiga murió en un tráfico ataque que iba destinado a la princesa de la nieve, lo que provocó que la tristeza terminara sepultando al reino en un eterno invierno. Sin embargo, el giro de la trama vino cuando el cazador encomendado para eliminarla decidió ir por otra solución, calentar de nuevo ese corazón helado. Este libro tenia de todo, sexo, romance, un corazón y curado. ¿Por qué mi corazón se sentía extrañamente identificado con la tristeza de esa princesa? Al final pude terminar la obra en unos días y me encontré a Lugh en los pasillos hablando con alguien.

—Lugh, ¿verdad? Toma tu libro, es una obra maestra—.

—¿Estás bien?—.

En ese momento, empecé a ver borroso. Ah si, debí adivinarlo. La historia me atrapó tanto que no dormí bien varios días y el sueño finalmente me cobró su deuda.

—Necesitas ir a descansar—.

—Puedo ir sola a mi habitación—.

POV Lugh…

Esta tonta perdió la consciencia apenas terminó esa frase y cayó al suelo, a lo que la llevé a la enfermería y me acompañó Ethan que parecía preocupado.

—Pobrecita, creo que leyó de más. Se notaba que le gustó tu obra—.

—Debí haberlo visto venir. Espero no tener problemas por esto—.

Un rato después, un sujeto llegó al lugar y se podía ver qué era un chico muy guapo, tanto que era peligroso para hombres y mujeres a la vez. Sin embargo, solo me podía generar una curiosa sensación de que su rostro era similar a Sophia.

—Nicol Ascart, el heredero de los Ascart. Se nota a kilómetros que es un siscon de closet—.

Un rato después, Sophia despertó y notó que su hermano la miraba, para luego después verme a mi y a Ethan.

—Lo siento, me desmayé—.

—No te preocupes, ya estoy aquí. Gracias por traerla a la enfermería—le dijo el hermano mayor a los dos.

—No es nada, es algo que todos harían—.

—Lugh, gracias por ser gentil conmigo. Disfruté mi lectura de ese libro, me hizo sentir mejor conmigo misma—sonrió la chica.

—Creo que me tengo que retirar para ver si puso la marrana—se iba a ir Lugh, pero lo detuvieron.

—Quédate un rato más, no quisiera que te fueras tan pronto—se veía a la chica con ojos desesperados.

—Deja que se vaya, mañana podrás verlo de nuevo. Además, ya no hay peligro. Gracias por su generosidad—.

Ethan y yo nos retiramos, pero pude ver qué la chica me quedaba viendo de reojo a partir de ese día. No quería herir sus sentimientos cuando me pedía que leyera sus mil obras, era una friki de las obras definitivamente, así que tuve que distraerla de muchas maneras.

—¿Ya terminaste el libro que te envié ayer?—dijo ella sonriendo bastante animada.

—No, apenas voy en la tercera parte—.

—¿Y ahora?—.

—No—.

Ella me miraba con esos ojos rojos que me parecía recordar a una serpiente amenazando a su presa, a lo que cambié la conversación.

—¿Aparte de leer libros que más haces? No veo que hagas fiestas de té—.

—No, no las hago. No tengo a nadie quien invitar—.

—Hmmm, hagamos un trato. Si para mañana termino ese libro, me harás una fiesta de té para hablar de lo que opino del final—.

—N-no suena mala idea. Mañana nos vemos—se fue ella de ahí bastante nerviosa.

Fin del capítulo...

La villana y la albina entran escena.

Disponible en plataforma naranja, si es que no me banean.